Hola, vuelvo para atormentarlos con mis Fics, este es el segundo qué escribo. Sinceramente, la idea básica era hacerlo con The Rise Of The Guardians, ya saben JackFrostxLectora, pero a medida qué iba escribiendo pensé en Astrid, así qué modifiqué un par de cosas y me decidí a hacerlo de HTTYD. El Fic transcurre en el presente, los personajes estarían asistiendo a una secundaria de esta época. Una idea loca, lo sé.

Va a participar todo el elenco, también metí a Heather de Dragons: Riders Of Berk. Sólamente le puse un apellido (Arnar), ya qué en Riders Of Berk sólo la llaman por su nombre.

En fin, How To Train Your Dragon no me pertenece, pertenece a Cressida Cowell y/o Dream Works. Yo sólo me divierto escribiendo acerca de los personajes.

Disfruten el Fic.


La secundaria.

La estúpida Rutina.

"Estúpido lunes, odio los estúpidos lunes, ¿porqué? Por qué tengo qué ir a la estúpida escuela" Se repetía mentalmente la rubia antes de apagar con violencia el despertador. Lanzó a un lado las mantas con las qué se arropaba y entró al baño dando un portazo.

-Astrid, baja a desayunar.- La llamó Dalla Hofferson, su madre.

Astrid bufó, se trenzó su cabello, tomó su bolso, y bajó las escaleras con amargura. Le dirigió una mirada a su madre, quién sólo le sonrió. La rubia caminó hacia la puerta, a esperar el transporte escolar, el cuál no tardó en llegar, subió y buscó con la mirada a Brutilda Thorston, su mejor amiga, la encontró, estaba sentada con su gemelo Brutacio Thorston. Su rubia amiga al verla, le dio un empujón a su hermano, quién cayó al suelo.

-¡Hey! ¡Eso me dolió! ¡Me dolió mucho!- Se quejó el gemelo.

Astrid rió ante tal graciosa escena y se sentó al lado de Brutilda.

-Tienes mala cara- Dijo Brutilda carente de alguna emoción. Astrid sólo la miró con furia.

-Mamá volvió a salir con él.- Se quejó la rubia, remarcando la última palabra con odio.

-Algún día tendrás qué aceptarlo, Astrid.- Bufó. –Hay algo qué sé qué te va a hacer reír un rato, mira- Dijo señalando la ventanilla del transporte.

Era Hipo Haddock, el vecino de Astrid. Corría detrás del transporte escolar mientras trataba de atrapar las cosas qué caían de su bolso. Finalmente el transporte se detuvo y el castaño, despeinado y algo agitado logró subir a bordo. Se sentó al lado de Patapez Ingerman, un muchacho robusto y rubio, perteneciente al grupo social de los "Nerds".

Después de unos minutos llegaron a la secundaria de Berk. Astrid se dirigió a la primera clase, Mitología Nórdica, por desgracia, compartía esta clase con Heather Arnar, una chica morena con la qué Astrid no se llevaba muy bien. Sin ganas de discutir sólo se dirigieron una mirada de odio. La rubia dejó violentamente su bolsa en el suelo y tomó asiento en una de las mesas del fondo. La clase pasó rápidamente , ya qué Astrid no se dedicó a prestar mucha atención. Al salir de la clase fue a su casillero y depositó los libros qué no necesitaría, azotó la puerta de este con furia. Y decidió relajarse durante la hora del almuerzo.

Astrid caminaba por los pasillos del infierno, corrección, escuela, cuando Hipo Haddock se le acercó, el castaño abrió la boca, pero no le salieron palabras, el joven de ojos verdes bajó la mirada al observar quién se dirigía, Patán Jorgenson el típico "matón", por así decirlo. Patán le dio un empujón a Hipo y se plantó al lado de Astrid.

-Aléjate de mi chica, primo. No querrás vértelas conmigo.-

-Mira, Jorgenson, no soy tu chica, jamás lo voy a ser.- Lo corrigió Astrid.

-Claro qué eres mi chica, aunque lo niegues, sé qué estas muerta por mi, preciosa.- Dijo Patán pasando un brazo alrededor de la cintura de Astrid. La rubia lo empujó y le dio un puñetazo.

-Deja de molestar, idiota.- Astrid lo miró con odio y se marchó. Qué haya molestado a Hipo la había enfurecido bastante, ¡Lo qué le faltaba! ¿Sentía compasión por Haddock?

Cuando Astrid regresó a su casa volteó a ver a Hipo entrar en la suya, el castaño le sonrió nerviosamente y casi deja caer sus cosas al suelo, Astrid recordó el suceso qué había pasado recientemente. Era un chico algo torpe, pero era tierno.. ¿Qué demonios estaba diciendo? Suspiró y entró. Su madre hablaba por teléfono.

-¿El viernes? ¡Me parece fantástico! Espero poder verte muy pronto.- Dalla hablaba con un tono coqueto, si, de seguro estaba hablando con él. Su madre le sonrió Astrid sólo volteó y suspiró molesta. Se dirigió a su alcoba y se arrojó en la cama. Cerró los ojos, no pensaba cenar, no quería hacer nada en absoluto.