The following story belongs to Mamasutra and I'm just translating.

La siguiente historia fue escrita por la talentosa Mamasutra y pueden encontrar el fic original en el siguiente link: www . fanfiction s / 8782718 / 1 / Wicked-Deeds

La traducción ha corrido por mi cuenta.

Les aseguro que se van a disfrutaran de esta historia tanto como yo lo hice.

Algunas instrucciones que seguir:

1. Las originales notas de autor (de Mamasutra) estarán siempre señaladas en negritas.

2. De ser necesario, siempre que yo comente en las próximas actualizaciones, lo haré con letra cursiva para diferenciarme.

Declarativa: Crepúsculo no me pertenece.

¡Hola a todos! Esta es mi presentación para el Festival Pervertido de Crepúsculo. Y sí, estoy pensando en hacer de este un fic de capítulos múltiples.

Temas a tratar: Fisting. Preferiblemente entre Edward y Jasper, pero entre Edward y una mujer también es aceptado.

Clasificación: M

Advertencia: Fisting…

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La fiesta estaba en pleno apogeo como lo tenía previsto, ya que estaba llegando algo tarde. Contuve la amargura que amenazaba con consumirme mientras me recordaba a mí mismo que alguien tenía que terminar la declaración final del año, pues el señor sabe que el pendejo de Black no lo haría.

"Cullen, ¿por qué putas tardaste tanto?" Escuche llamar la fuerte voz de mi supervisor Jacob Black, mientras yo apretaba los dientes. Él sabía exactamente qué coño había estado haciendo. Estaba haciendo su puto trabajo. Estaba haciéndolo lucir putamente fantástico ante el cabrón de su padre, no es que a él le importara un carajo.

"Jacob," dije en un tono civilizado mientras lo miraba a él y luego a su esposa. La señora Black era el puto sexo andante, y él nunca lo había notado. Ella permanecía a su lado luciendo un tanto aburrida mientras yo veía como su mano se posaba ligeramente sobre el brazo del pelmazo.

Miré por un segundo sus ojos marrones. Estaban brillando con misterio y fuego que ponían dura mi polla. Ella sabía eso de mí. Sabía que su mirada sutil sería suficiente para ponerme duro mientras la observaba adular a un hombre que yo sabía, ella odiaba. Esta pequeña mirada me haría saber todo lo que necesitaba saber. Me haría saber que ella estaba contando los minutos hasta que mi polla estuviera profundamente enterrada en ella.

"Sr. Cullen," ella dijo en un suave y cálido tono que era amable, pero distante. Era el tono que la caracterizaba cuando se trataba de los empleados, ese tono frío y distante que la distinguía. Solté una risa burlona mientras le dirigía una mirada recordándole que ella estaría lejos de ser fría y distante cuando la tuviera corriéndose sobre mi polla.

"Sra. Black," contesté con un gesto y una sonrisa que le provocaron parpadear sus ojos por un instante antes de que se diera la vuelta para seguir al pendejo de su marido quien ya la había dejado atrás, para dejarme ahí sin ninguna otra palabra. Observe apreciativamente mientras sus caderas se balanceaban a un ritmo seductor. La tela de su vestido se ceñía a sus caderas con cada movimiento, recordándome como mis manos iban a apretar esas caderas mientras la follo duro por detrás justo como adoro hacerlo.

Miré calladamente las festividades Navideñas, ya que los demás trabajadores no me dirigían la palabra. Era conocido como un cabrón. Como un imbécil, pero también era conocido por mantener a esta compañía en el negocio, a pesar de que el Viejo Black y el pedazo de mierda de su hijo no se percataran de ello.

Observé la multitud y para el ojo inexperto, parecía como si estuviera viendo a la gente, pero en realidad sólo la estaba viendo a ella. La miré con su apretado vestido de cóctel de satén rojo con toda la intención de ser dejado arrugado y olvidado mientras la follaba hasta la estupidez. Miré como sus tetas subían y bajaban cuando respiró profundo mientras imaginaba cuán pesados éstos se sentían en mis manos y como ella casi se corre a mi voluntad cuando pellizco bruscamente sus oscuros pezones. Miré como ella bailaba fluidamente con su pendejo marido mientras recordaba como su cuerpo se movía tan jodidamente suave debajo del mío.

Nuestra relación no era del tipo normal. Ella estaba casada con Jacob Black, un hombre que no merece ser mi superior. Él sólo obtuvo el trabajo porque fue el resultado del fallo del método anticonceptivo de sus padres, ya que no había puta forma de que ellos planearan tener a semejante imbécil como él. Lo que me unió a la mujer más sexy del lugar fue nuestro odio por Jacob Black. Su esposa lo odia tanto como yo. Fue ese mismo odio que nos dejó enredados en otra fiesta de la compañía, en la oficina de su esposo con sus bragas en mi bolsillo mientras mi polla la penetraba profundamente.

Era un simple acuerdo en ese entonces. Demonios, creo que aún es un simple acuerdo entre nosotros; ya que en realidad no había emoción alguna fuera del odio. La Sra. Black odiaba a su esposo con retorcida pasión. Lo odiaba por darle prioridad al trabajo y porque él follaba como un adolescente. Palabras de ella, no mías; pero igual me hacían reír. Lo odiaba ya que él hacía mi vida miserable, pues logró obtener la gloria con mi arduo trabajo. Cuando nuestro odio mutuo fue descubierto, ella fue quien sugirió que folláramos. Era una idea gloriosa, ya que no importaba desde qué punto la observaras, yo saldría victorioso y lo gozaría. La follé duro esa noche sobre el escritorio de su marido mientras la fiesta continuaba en la sala de conferencias junto a nosotros. Halé su cabello mientras gemía y la follaba profundamente desde atrás. Quería que ella sintiera el dolor de las estocadas de mi polla durante días después de que terminara de cogerla. Esa noche llené su apretado coño con mi semen. Sabía que más tarde esa noche, cuando el pendejo lamiera su bien usado coño, para satisfacer las demandas de ella, él probaría mi polla. Era algo sucio y malo, sin embargo tan putamente correcto que me hizo correrme más fuerte de lo que me había corrido en años.

La dejé esa noche ansioso, con insulsa felicidad ya que no sólo me había follado a la mujer más sensual de lugar sobre el escritorio de mi jefe, sino que también en el proceso había jodido a mi jefe ya que se trataba de su esposa. Aquella misma esposa de la que alardeaba en la oficina, me había chupado la polla como una puta experta. Aquella misma esposa de la que Black presumía que estaba tan putamente enamorado de él, se corría tan fuerte en mi polla que gritaba tan duro del placer que sentía. Ni que decir, fue una noche asombrosa para mí y mientras la Sra. Black trató de ponerme en mi lugar, después no sirvieron de nada sus esfuerzos. Yo sabía mi lugar y éste estaba firmemente plantado entre sus piernas.

Ella hizo alocadas demandas tratando de asegurarse de que yo sintiera alguna forma de humillación. Exigió que la llamara Sra. Black. Exigió que la llamara así mientras la follaba. Y yo estaba de acuerdo con eso, pues era un buen recordatorio de que no sólo la estaba jodiendo a ella, sino también a Jacob cada vez que me corría. Cuando el espacio de formalidad entre nosotros no fue suficiente, ella siguió esta medida con dinero en efectivo. El día después de nuestra primera noche juntos, su chofer arribó a mi departamento, me entregó un sobre y me dejó parado allí. Dentro, encontré mil dólares en efectivo. Sabía lo que ella estaba haciendo. Estaba tratando de recordarme que yo era la puta que cobraba en esta situación, sin embargo; era demasiado tarde para que me hiciera sentir la punzada de humillación, ya que no me importaba en lo absoluto. Estaba obteniendo lo que deseaba, así que el dinero era tan sólo un bono para mí.

Continuamos nuestra retorcida relación de esta manera. Follábamos como perros en la oficina, en su auto, en el mío y de vez en cuando en el auto de Jacob. El sexo era asombroso, sin ataduras a excepción del odio y la venganza con el bono monetario al final. Era putamente perfecto.

Vi como la Sra. Black se dirigió hacia la oficina, sin dar siquiera una mirada atrás al esplendor de la fiesta de Navidad que pasaba a nuestro alrededor. Estaba sobrecargada como de costumbre, no es que me importara. Lo único que importaba era la fuerte emoción que se iba construyendo en mi interior mientras pensaba en follar a la Sra. Black sobre el escritorio de su esposo.

Lentamente la seguí, dejando que la anticipación creciera. Mi polla estaba dura y lista mientras la veía girar hacia el oscuro pasillo que llevaba a la oficina de Jacob. Caminé despacio hacia la puerta, evitando correr hacia allí ya que no había necesidad de demostrar mi impaciencia, aún cuando ella sabía lo putamente impaciente que me sentía por estar dentro de ella.

Finalmente llegué a la puerta y la abrí con mano temblorosa por la sucia emoción de encontrarme con ella. Entré y rápidamente cerré la puerta. La Sra. Black siempre insistía en que yo cerrara la puerta con seguro, pero me parecía más emocionante follarla sabiendo que cualquier persona podría entrar en cualquier momento, así que dejé la puerta sin seguro.

Vi a la Sra. Black. Estaba sentada al borde del escritorio de Jacob. Su buena figura, en especifico sus cortas piernas que estaban abiertas lo justo para darme un pequeño vistazo de su suave y rosado coño. La perra ya se había quitado las bragas. Ella sabía que yo adoraba arrancárselas. Sabía que yo coleccionaba las bragas de encaje y satén desgarradas de nuestros encuentros, justo como cualquier otro colector de artículos finos. Ella iba a pagar por haberse quitado las putas bragas sin mi consentimiento.

"Sr. Cullen," ella dijo en un tono burlón mientras yo miraba de su coño expuesto hacia sus brillantes ojos marrones.

"¿Ve algo que le guste?" me preguntó en un tono muy inocente mientras se removía una vez más para exponer sus partes más privadas para mi placer visual. Mi polla se estremeció mientras mis bolas comenzaban a doler por la anticipación del orgasmo.

"Veo que se está comportando como una dama, justo como siempre lo hace," dije secamente mientras ella se reía de mi respuesta.

"Ser una dama no es divertido. Prefiero ser perversa," contestó con una carcajada y silenciosamente coincidía con ella. Yo también la prefería perversa.

"¿Preferiría ser mi puta, no es así Sra. Black?" Le pregunté con una sonrisa engreída, sabiendo que ella odiaba ser llamada puta, especialmente mi puta. Vi como la rabia se asomaba en su rostro. Sí, eso es nena. Enójate. Hace que follarte sea mucho mejor.

"La única puta aquí eres tú," contestó enojada, pero no se movió ya que su posición aún me permitía ver su sobre-excitado coño mientras me acercaba a ella, hasta que casi estaba parado entre sus piernas. Me reí de ella mientras me mordía la lengua, ya que sabía que no me haría ningún bien hacerla enojar tanto que al final no me permitiera follarla.

Me acerqué más, arrastrando mi mano sobre su muslo mientras escuchaba su inhalación brusca que hizo mi sonrisa más brillante. Jodidamente adoraba su respuesta a mis avances, ya que eran tan fuertes, como si ella no pudiera tener suficiente de mí.

Mis dedos encontraron los húmedos labios de su coño y la escuché suspirar mientras sonreía como un idiota arrogante ante ella. Deslicé la punta de mi dedo entre sus húmedos labios y lentamente la abrí con mi toque y ella jadeó.

"Ah, Sra. Black," me burlé de ella mientras veía como echaba su cabeza hacia atrás extasiada por mi toque.

"¿Cuántas veces tengo que decirle que no debe quitarse las bragas?" Le pregunté mientras metía un dedo dentro de su coño. Era un toque provocador ya que sabía que un dedo no era suficiente para ella. Ella querría más, así que mi dedo solitario deslizándose dentro y fuera de ella, resultaría ser más irritante que placentero.

Miré con una sonrisa como la Sra. Black empujaba sus caderas hacia arriba para encontrar mi único dedo en señal de frustración, buscando más fricción, más sensación, algo más de lo que yo le estaba dando en ese instante. Bien. Que sufra por negarme mi premio.

"Quiero más," suspiró pesadamente con un atisbo de ira en sus ojos oscuros y me hizo reír por su frustración.

"¿Más?" Le pregunte irónicamente y ella me rodó los ojos.

"¿Acaso merece más cuando no puede seguir mis simples instrucciones Sra. Black?" Pregunté antes de que repentinamente añadiera un segundo dedo, mientras ella gruñía felizmente con la adición. Curvé mis dedos atrás y de vuelta dentro de ella, dilatando su coño mientras la idea de llenarla enteramente con mi mano cruzó por mi mente.

Había follado con mis dedos a la Sra. Black con moderación, ya que siempre prefería llenarla con mi polla; pero de alguna manera, la idea de todos mis dedos dentro de su suave coño, de follarla con mi mano hasta someterla antes de follarla tan duro que ella iba a aruñar el escritorio de su pendejo marido, casi me hizo correrme ahí mismo.

"Que puta tan sucia, como para dejar que otro hombre la folle con los dedos mientras su esposo espera por usted afuera," me burlé mientras la acercaba más para mordisquear su cuello. Odiaba cuando la mordía, alegando que quedarían marcas, no es que me importara un carajo. Era ella quien tenía que dar explicaciones, no yo.

Gruñó mientras calmaba con mi lengua su delicada piel que justo acababa de morder, al mismo tiempo que empujaba un tercer dedo dentro de su coño empapado. Dejó caer su cabeza hacia atrás, con sus labios pintados de rojo abiertos en éxtasis por la sensación de mis dedos follándola duro. Ella lo amaba y eso lo sabía yo de nuestras pasadas experiencias juntos. Ella exigía quería tener el control, sin embargo, amaba cuando yo le exigía más o cuando la castigaba tan sólo por el hecho de ser la esposa de Jacob Black.

"Eso es, mi putita sucia, córrete sobre mis dedos. Ponlos lindos y resbaladizos con tus jugos nena," susurré al mismo tiempo que ella gemía fuertemente como si ella fuera una estrella porno. La escuche jadear cuando extendí mis dedos dentro de ella, expandiendo su coño mientras continuaba follándola durante su orgasmo. Ella se movió contra mí, esperando que sacara completamente mis dedos de su coño bien preparado para embestir mi polla dentro de ella. Era una justa expectativa, ya que en el pasado, así era como siempre habíamos hecho las cosas, pero esta noche era diferente. Esta noche quería ver hasta qué punto podía exigirle.

Todavía seguía follándola con tres dedos, cuando metí un cuarto dedo, causando que jadeara en sorpresa. Nunca antes la había follado con cuatro dedos. Nunca había encontrado la paciencia en mí para hacerlo, pero por alguna razón, esa noche sentí que tenía todo el tiempo del mundo para jugar con ella, en vez de los momentos robados que realmente teníamos antes de que el pendejo de su marido viniera a buscarla.

"¿Te gusta eso nena?" Pregunté contra la ardiente piel de su cuello mientras ella gemía deseosa en respuesta, meciendo sus caderas al ritmo de mis dedos.

"¿Te gusta cómo dilato tu coño, como te lleno y te preparo para recibir mi polla?"La provoqué antes de chupar su cuello. Le iba a dejar un chupetón. Va a estar muy enojada por la marca que le iba a dejar, pero quería que Jacob supiera que otro hombre había estado con ella antes que él, ya que se regodeaba en placer de saber que otros deseaban a su esposa. Él era uno de esos bastardos enfermizos que se excitaban con la idea de otros deseando lo que él poseía; y desafortunadamente para mí, parecía que él me tenía en sus manos, ya que yo era uno de los que siempre desean lo que no podían tener.

Chupe ávidamente su cuello mientras la Sra. Black embestía contra mi mano, con mi pulgar circulando sobre su clítoris. La llevé cerca, y más cerca del orgasmo. Era una dulce tortura tanto para ella como para mí, pues mi cuerpo reaccionaba a cada uno de sus gemidos y suspiros mientras la follaba con mis dedos. Mi polla moría por ser liberada para follarla duro en busca de mi propio orgasmo, sin embargo, quería ver hasta qué punto ella me permitiría llevarla antes de que exigiera mi polla. Detuve mis besos sobre su piel para mirar su bella cara. Sus ojos estaban cerrados y su boca completamente abierta de placer. Estaba a punto de rogar, estaba seguro de ello.

Retrocedí un poco y miré mis dedos entrar y salir de su coño caliente. Los sonidos pegajosos llenaban la habitación juntos con la fragante esencia de su sexo mezclados con sus gemidos. Este era mi nirvana. Esto era el cielo para mí y casi me sentí mareado por el placer de verla arquearse hacia mí; sin embargo, deseaba más. Busqué a tientas sobre su espalda y desabroche su vestido. Deseaba ver su enrojecida piel por el placer que yo le estaba dando. Deseaba ver sus tetas estéticamente mejoradas, brincar al ritmo de mis embestidas. Hale el frente de su vestido hacia abajo, causando que sus ojos se abrieran en sorpresa, mientras luchaba con una sola mano para liberar sus tetas hasta que finalmente estuvieran expuestas ante mí.

Mire con satisfacción como sus oscuros pezones cubiertos se endurecían por la combinación del aire frío de la habitación y la excitación que ella estaba sintiendo. Me incliné hacia abajo y metí unos de los pezones a mi boca, chupando fuertemente la sensible piel. Sabía de nuestros encuentros previos, que esto era suficiente para hacer que se corriera, así que alenté el movimiento de mis dedos para prolongar la sensación.

"¡Ah, Jesús!" gimió como la buena puta que era cuando alzó sus caderas, buscando la fricción que necesitaba para correrse, pero se lo impedí pues pasé de un pecho al otro.

"Quiero ir más profundo," murmuré contra su piel mientras la escuchaba gemir que sí, antes de que levantara mi mano libre (ya que me rehusaba a mover mis dedos de su coño), y halara su vestido hasta que oí como se rasgaba la tela, permitiéndome subirle el vestido sobre sus anchas caderas. Aquellas mismas caderas que ella tanto odiaba por ser tan grandes después de cargar los tres hijos del pendejo de su marido. Aquellas mismas caderas que yo usaba como agarraderas, mientras la follaba desde atrás causando que gritara mi nombre.

Abrí más sus piernas sobre el escritorio, exponiéndola ante mí como también ante cualquiera que posiblemente pudiera entrar a la oficina del jodido.

"Mírate, tan dispuesta a ser follada en el escritorio de tu esposo," dije con voz entrecortada que evidenciaba mi necesidad de estar dentro de ella mientras lentamente comenzaba a bombear mis dedos dentro y fuera una vez más. Los ojos de la Sra. Black se cerraron mientras murmuraba un sí.

"¿Sabe él cuánto amas ser follada?" Pregunté, sus caderas se levantaron para encontrar mis dedos cuando estos embestían dentro de ella, despacio, casi provocadoramente. Escuché con una sonrisa como ella murmuraba un no como respuesta. Sabía esto. Sabía que sólo yo conocía este lado urgido de ella. Sólo yo sabía cuánto amaba ella el sexo y cuán impropia era en realidad esta dama propia de sociedad.

"¿Sabe él que cuando está encima de ti como el puto perro en celo que es, que es mi polla en la que tú estás pensando?" le pregunté, usando sus propias palabras en su contra, ya que alguna vez me había confesado que cuando ellos estaban juntos, ella sólo se corría si pensaba en mí.

Empujé todos mis dedos aún más profundo dentro de ella, ganándome un jadeo de placer mientras mi pulgar acariciaba lentamente su clítoris. Sentí la humedad de su coño empapando mi mano cuando empujé dentro de ella tanto como pude.

"¿Crees que puedes soportar más?" Pregunté al mismo tiempo que retiraba lentamente mis dedos hasta que éstos estuvieran completamente afuera antes de acomodar mi pulgar, de modo que mis dedos estuvieran extendidos y escondiendo mi pulgar. Llevé mi mano de vuelta a su coño abierto y la metí de nuevo dentro mientras ella felizmente gemía, complacida de que la estaba follando con mis dedos una vez más.

"¿Crees que puedes soportar más?" Pregunté de nuevo cuando mis nudillos hicieron contacto con la piel húmeda de su coño. Sus ojos se abrieron cuando empuje aún más, lentamente tratando de meter mi mano dentro de ella. Espere su respuesta ya que si ella me respondía que no, me detendría, pero si me decía que sí, metería mi mano dentro de ella para follarla de ese modo.

Esperé con el aliento contenido a que sus ojos oscuros encontraran los míos. Eran color canela y pude ver el calor del deseo así como también un atisbo de curiosidad ardiendo en ellos cuando asintió lentamente con la cabeza.

"Dime si esto se vuelve insoportable," murmuré cuando cerró sus ojos mientras lentamente empujaba más profundo antes de salir completamente una vez más. Necesitaba lubricante para ayudar aliviar un poco la molestia de meter mi mano en su coño. Afortunadamente, ya que la oficina de Jacob era uno de nuestros lugares favoritos para coger, había algo de lubricante escondido en uno de los cajones que él nunca usaba por alguna razón, o tal vez eso era lo que me gustaba creer pues era muy probable que la buena Sra. Black le gustara también cogerse a su marido justo aquí.

Puse un poco de lubricante en mi mano, empapando mi piel hasta la muñeca mientras ella me miraba con los ojos bien abiertos, reflejando un poco de miedo. Volví a colocarme entre sus piernas y lentamente metí los cuatro dedos dentro de su mojado y dispuesto coño, excepto que esta vez había metido también mi pulgar. Cuando mi mano estaba metida hasta los nudillos empujé un poco más, escuchando su jadeo en lo que solamente podría ser descrito como dolor y placer combinados.

"Respira nena, respira," le susurré cuando sentí que los músculos de su coño se apretaron alrededor de mi mano mientras continuaba metiéndola dentro de su cuerpo.

"Voy hacer que te corras tan fuerte que solo recordarás mi nombre," dije en un gruñido bajo en cuanto sentí sus músculos relajarse y lentamente fui capaz de empujar mi mano entera dentro de su húmedo coño.

"Ya casi estoy dentro," dije asombrado viendo como su coño dispuesto suavemente devoraba mi mano y ella gemía profundamente. El gemido fue demasiado para mí en combinación con la imagen de su coño tomándome dentro de ella. Con mi mano libre saqué torpemente mi polla de los confines de mi pantalón. El líquido pre-seminal corría libremente sobre mi erección dura como la roca mientras la apretaba fuerte en mi mano izquierda. Me acaricié mientras mi otra mano se hundía lentamente hasta la muñeca en su coño.

La encontré observándome mientras yo miraba mi mano entrar y salir de su cuerpo. Sus ojos comenzaron a nublarse cuando comencé a girar lentamente mi mano dentro de ella, dejándola sentir completamente mi puño dentro de su bien usado coño. Aquel simple movimiento causo que gritara de placer.

"¡Santa mierda!" exclamó cuando moví mi mano, girándola y retorciéndola antes de deslizarla casi por completo, pero nunca abandonando su cuerpo. Era hermoso y aún más erótico con su cuerpo enrojecido por el primer orgasmo que le llegó de golpe, tan sólo por mis sutiles movimientos.

"Eso es nena," le susurré cuando seguía trabajando mi mano dentro de ella mientras continua corriéndose casi sin parar por mí toque.

"Quiero que te corras tan fuerte para mí," dije curvando mis dedos y provocándole gritar de placer mientras empujaba aún más adentro. La observé fascinado cuando su cuerpo entero pareció tensarse antes de que gritara fuertemente mientras chorro tras chorro de fluido saliera de su coño, empapando mi piel como también la manga de mi camisa y la madera del escritorio debajo de ella. Nunca antes había logrado que se corriera de esa manera, así que el hecho de saber que había logrado la evasiva eyaculación femenina con la esposa del pendejo, lo hizo aún mejor.

"Tan jodidamente bueno nena. Siempre supe que haría que te chorrearas por mí," susurré esas crudas palabras cuando la embestía una vez más, causándole un violento estremecimiento en su cuerpo, mientras otro chorro de eyaculación salía de ella para saludarme justo en el momento en que se colapsó contra el escritorio, debido a los múltiples e intensos orgasmos que acababa de experimentar. Ella iba a odiar el hecho de que había usado el término chorrearse. Demonios, ella odiaría que yo tuviera semejante control sobre su cuerpo, ya que para la Sra. Black lo único que importaba era el control.

Cuando sentí que ya no podía más, despacio, saqué mi mano de su coño mojado y ella se retorció delante de mí. Ella había obtenido su recompensa y ahora era mi turno. Alineé mi polla dolorosamente erecta con su coño abierto y embestí, sin importarme que ella estuviera prácticamente inconsciente de tanto que la había usado. Gimió apreciativamente y apreté los dientes tratando de contener la necesidad de correrme instantáneamente dentro de su cálida humedad mientras su coño devoraba mi polla.

"Edward," gimió ruidosamente mientras yo sonreía tratando de contenerme ya que ella sólo me llamaba por mi nombre cuando la follaba hasta la estupidez. La embestí erráticamente, disfrutando la sensación de su coño sobre-expandido y empapado por sus jugos, mientras engullía felizmente mi polla hasta que finalmente sucumbí y me corrí con un ruidoso gruñido de satisfacción.

Sentí toda la tensión abandonar mi cuerpo con cada oleada de semen que liberaba dentro de mi dispuesta cómplice. Era como si estuviera vaciando todo el desprecio y la ira que sentía por su esposo dentro de su siempre dispuesto coño mojado, hasta que no quedara nada más por dar. Caí encima de cuerpo caliente y pegajoso, tan sólo disfrutando el silencio que nos rodeaba, recordando una vez que habíamos llegado al final de nuestro tiempo juntos.

Escuché su suave respiración mientras su ritmo cardiaco volvía a la normalidad. Sabía que nuestro tiempo se estaba agotando y pasaría un minuto, tal vez dos, antes de que me siseara que me quitara de encima de ella con un toque de ira en su voz. Todo era un acto, sin importar lo que ella dijera o cuán venenosas fueran sus palabras. Sabía que ella vivía por nuestros instantes juntos, justo como yo lo hacía. Sabía que contaba los minutos hasta que yo estuviera profundamente enterrado dentro de ella.

"¡Suélteme Sr. Cullen!" siseó con un empujón contra mi hombro para lograr que me moviera. Despacio me bajé de encima de ella, manteniendo aún dentro mi flácida polla, miré su hermoso rostro y encontré su careta firmemente puesta mientras salía de ella.

Sin palabras, retrocedí, dejando que ella limpiara todo el desastre que habíamos creado, mientras yo agarraba mis pantalones que se encontraban alrededor de mis tobillos en mi apuro por follarla. Así es como eran las cosas entre la Sra. Black y yo. Era así como terminábamos nuestro tiempo juntos. Siempre era en silencio, mientras sistemáticamente nos arreglábamos como si hubiéramos completado una transacción comercial.

Abotoné mis pantalones y me giré para dejarla y regresar a la llamativa fiesta de Navidad, de la cual sus suegros eran anfitriones. Era una total pérdida de tiempo, pero al menos el fisting* que le había hecho a la esposa del jefe haría un poquito más entretenida para mí la velada, pues vería a la Sra. Black cojeando por todo el salón, aún sintiendo los efectos de mi mano y mi polla dentro de ella.

"Dile a tu esposo que le mando saludos," le dije burlándome y ella se carcajeó mientras yo tomaba el pomo de la puerta.

"Edward," me llamó con voz suave que sonaba un tanto vulnerable para una mujer como ella. Me detuve para mirarla. Aún estaba medio vestida, con su vestido abierto mientras se dirigía con piernas temblorosas hacia el baño de Jacob, como ella siempre lo hacía después de que la follaba en este mismo lugar.

"Feliz Navidad," dijo con una suavidad brillando en sus oscuros ojos, sorprendiéndome y robándome el aliento. La Sra. Black nunca entendía lo hermosa que era cuando sonreía. Ella era una de esas mujeres que se sentía segura siendo una arpía, pero nunca segura de su propia belleza. Culpaba a su esposo de este hecho, ya que era su trabajo hacerla ver cuán jodidamente bella en verdad era.

"Feliz Navidad," contesté con una sonrisa que la hizo sonrojar antes de girarse para dejarme sólo en la oficina en la que acabábamos debidamente de contaminar. Abrí la puerta y caminé hacia el pasillo silente, sin importarme si alguien se percataba de ello, pues en realidad lo que deseaba era que Jacob se enterara de que estaba follando a su esposa.

Caminé por el pasillo entre risillas mientras recordaba que necesitaba lavar mis manos antes de regresar a las jodidas festividades, pues apestaba a sexo y coño, pero fui detenido cuando un cuerpo chocó contra el mío en un instante.

"¿Qué putas?" exclamé enojado cuando empujé el cuerpo, sólo para descubrir que se trataba del hombre en el que estaba pensando, Jacob Black.

"Lo siento hombre, estaba buscando a mi esposa. Nadie la ha visto desde hace alrededor de una hora y yo sólo…" el parloteó mientras sentí un vacío repentino en mi estómago al darme cuenta que este hombre había pasado la última hora preocupado buscando a su esposa, mientras yo estaba ocupado cogiéndomela.

"Creo que la vi entrar a tu oficina," le dije mientras señalaba a mis espaldas el oscuro pasillo que llevaba a su oficina, con un ademan de mi mano, la misma mano que tenía enterrada en el coño de su esposa justo unos minutos antes. El movimiento causó que el aroma de su coño llenara el aire alrededor de nosotros de la forma más incriminatoria, sin embargo; él no se percató del aroma acogedor.

"Gracias hombre. Estoy en deuda contigo," dijo con una sonrisa de alivio mientras buscaba mi mano para darle un firme apretón. Quería reírme y vomitar al mismo tiempo, sabiendo que él estaba sosteniendo la mano que estaba cubierta por los jugos de su esposa.

"Sí, lo que sea," murmuré mientras él me dejaba para dirigirse al pasillo de su despacho.

"Oye Jacob," le grite causando que se detuviera cuando apenas llegaba a la puerta de su oficina.

"Dile a Leah que le digo hola," grité y luego lo vi despedirse de mí con una sonrisa mientras entraba a su oficina, de la cual yo acababa de salir. No tenía idea si Leah estaba lista o no para recibirlo. No tenía idea en qué estado él encontraría su oficina. Sólo sabía que esta locura que me consumía, y de la cual era participe la Sra. Black y su afán de desfogar su ira, no cesaría ni para mí ni para ella hasta que yo así lo deseara.

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N/A

¡Gracias por leer!

xoxo

Mamasutra

N/T

Hola, aquí les traigo una nueva historia que espero les guste. Su comienzo es algo inusual, pero les aseguro que se ésta se centrará en la relación de Edward y Bella. Mantengan su mente abierta y tomen en cuenta que no todas las historias son de color rosa.

Mamasutra es una de mis autoras preferidas, por el hecho de tratar temas inusuales y atrevidos. Atrévanse también ustedes a leerla y les garantizo que les gustara.

Los capítulos son cortos, así que trataré de subir más de uno cada vez que actualice. Comenten por favor.

Gracias Eli por tu ayuda.

XD Cin