Disclaimers: Ni Code Lyoko ni Avatar me pertenecen, si el primero me perteneciera Ulrich se iría con Odd, uso los personajes de uno y el mundo del otro para mi fic, que es por diversión.

La Leyenda de Ulrich

Libro 1: Aire

Capítulo 3: Cruda Verdad

Pasado un rato luego de haber derrotado a la tríada, Ulrich, Odd y Kenneth eran escoltados a la alcadía de Ciudad República por policías metal, mientras varías personas los saludaban o reverenciaban, y Ulrich no estaba muy seguro si era porque sabían que tres jóvenes maestros habían derrotado ellos solos a una tríada, o porque ya se había corrido la noticia de que el Avatar se encontraba en Ciudad República.

Finalmente, luego de 20 minutos de camino, llegaron a la alcaldía, donde fueron recibidos por una mujer de piel pálida, pelo rosa y ojos verde jade, vistiendo un vestido corto verde con detalles amarillos, zapatos negros, y el pelo recogido. Al verlos, la mujer realizó una reverencia.

-Bienvenido a Ciudad República, Avatar Ulrich, soy Sakura Haruno, miembro del Consejo en nombre del Reino Tierra-saludó la mujer, refiriendose más a Ulrich que a sus amigos (N/a: se preguntaran porque pongo a esa hija de Orochimaru si me cae del higado, bueno, ya veran…).

-Mucho gusto, consejal Haruno-saludó Ulrich en respuesta, aunque le pareció muy grosero de parte de la mujer haber hecho como si él fuera el único a quien recibía.

-Si gustara acompañarme, el resto del consejo espera para conocerlo, señor- le dijo la mujer, haciendo sonrojar a Ulrich por lo de "señor", antes de retirarse al interior del edificio.

Ulrich miró a sus amigos, quienes se encogieron de hombros, antes de decidirse y entrar, seguidos de Feuer, Baku y con Mocchi en el hombro de Kenneth. Pasaron por un par de pasillos y puertas antes de llegar a su destino, la sala del Consejo, donde ya los esperaban los miembros de éste: un hombre joven de piel pálida, pelo negro, peinado de forma curiosa, y ojos negros; un joven rubio de piel morena, con unas marquitas en las mejillas, y ojos azules; un hombre panzón de escazo pelo blanco, piel morena y ojos azules; y un hombre en sus cuarentas, con la cabeza rapada, luciendo los tatuajes de maestro aire, y barba de candado. Por sus ropas, usando el pelinegro un traje negro, camisa roja y corbata negra con bordados dorados; el rubio una camisa de manga corta azul cielo, un chaleco azul marino con peluche blanco en los bordes, jeans de vestir y botas árticas, además de un collar que lucía una preciosa pieza circular de cristal tallado azul blancusco; el anciano un traje azul tinta, camisa blanca y corbata, y el hombre mayor una túnica que combinaba los colores de los Nómadas Aire, Ulrich dedujo facilmente que eran, respectivamente, los representantes de la Nación del Fuego, las Tribus del Agua, y los Nómadas Aire.

-Avatar Ulrich-empezó a decir la pelirrosa-es un placer para mí presentarle a mis colegas, los otros miembros del consejo: nuestro presidente, Sasuke Uchiha, de la Nación del Fuego,-empezó, con una voz en la que se detectaba lascivia, mirando al pelinegro-Umiat Colville, de la Tribu Agua del Norte-secundó, presentando al anciano-y Matthew McNair, de los Nómadas Aire-terminó, presentando al mayor, quien respondió con una sonrisa y una reverencia.

-¿McNair?-preguntaron Ulrich y Odd sorprendidos, mirando a Kenneth, quien solo sonrió enormemente.

-Sí, él es mi papá, no les dije porque…-empezó a explicarse el menor, cuando oyeron a alguien aclararse ruidosamente la garganta, y al girar vieron que las miradas estaban posadas en el consejal Uchiha, quien miraba a la pelirrosa con cara de pocos amigos.

-¿No olvidaste mencionar a alguien, Sakura?-preguntó el pelinegro con rudeza. El rubio, sentado a su lado, le puso una mano en el hombro mientras lo miraba con una sonrisa triste. Al verlo, el pelinegro se relajo.

-Creo que falto yo de presentarme, me llamo Naruto Uzumaki, soy el consejal representante de la Tribu Agua del Sur-dijo el rubio, inclinando levemente la cabeza.

-Es un placer, consejal Uzumaki-contestó Odd, imitando el gesto del rubio mayor.

-Bien, si ya acabamos las presentaciones, creo que tenemos asuntos más importantes que atender-dijo Sakura, siendo obvio el desagrado en su voz, mientras miraba con desprecio al rubio, siendo mal vista por los otros consejales.

-Primero que nada, joven Stern, ¿por qué no se dirigió a la Isla del Templo del Aire, como según tenemos entendido debía hacer?-preguntó interesado el consejal Colville.

-Bueno, en efecto ese era el plan, pero como el que debía ser mi escolta se retrazó en ir a recogerme, decidí ir por mi mismo a la isla, cuando, me apena decirlo, me extravié-explicó Ulrich, y el consejal McNair, al oír eso, miró mal a su hijo, quien sólo sonrió apenado, y en respuesta el hombre solo suspiró pesadamente-y bueno, los eventos condujeron a que yo, el joven Della Robbia y el joven McNair acabaramos combatiendo a la tríada-agregó.

-Bueno, lo importante es que llegó sano y salvo, y si lo desea apenas llegando a la Isla del Templo del Aire empezaremos con su entrenamiento de aire control-ofreció el padre de Kenneth con una sonrisa intentando mostrarse calmado.

-Con todo respeto, consejal McNair, luego de este día, creo que mejor sería empezar el entrenamiento mañana temprano, por hoy preferiría descansar-contestó Ulrich con humildad.

Casi todos los consejales sonrieron entre dulgentes y divertidos, aunque el consejal Uchiha se mantuvo serio en todo momento, y hubo algo en la sonrisa de la consejal Haruno que Ulrich no supo describir, que casi le hacía jurar que la pelirrosa se alegraba por lo que había dicho.

-Entonces, si no hay más que atender-dijo el consejal Uchiha, antes de tomar el mazo y golpear el pedestal, marcando como finalizada la sesión.

Acabada la sesión, los chicos se encontraban con el consejal McNair, quien se dedicaba a regañar a Kenneth, quien quería que la tierra se lo tragase.

-No puedo creer que te retrasaras en algo tan importante por estar jugando Leyendas de la Arena-decía el maestro aire mayor con severidad, caminando de un lado a otro, sin mirar directamente a su hijo pero sin perderlo de vista.

-Bueno, sabes que cuando juego me pierdo en mi mismo…-empezó a decir Kenneth, antes de ser interrumpido por su padre.

-Ojala te perdieras en tus deberes-le reprendió el señor McNair, haciendo que el menor se encogiera. Una risa divertida se escucho, y cuando alzaron la vista vieron a la consejal Haruno, que veía la escena con divertido desdén.

-Cielos, Matthew, yo te aconsejaría diciplinar mejor a ese hijo tuyo, es decir, ¿dejar plantado al Avatar? casi parecería que olvida que por la intervención del Avatar él tuvo oportunidad de nacer-dijo la mujer con desprecio, haciendo enojar a todos, en particular al padre de Kenneth.

-La disciplina de mi hijo me corresponde a mi, Sakura, este asunto no te conscierne-le contestó el hombre a la pelirrosa.

-Oh, claro que me conscierne, ya que como parte del Consejo de la República Unida, tu error de confiarle a tu hijo la tarea de recibir al Avatar se refleja en todos nosotros-replicó la pelirrosa-incluso nos haría considerar la penosa opción de buscar otro representante de los Nómadas Aire en el Consejo-agregó con voz de falsa inocencia, y fue su último comentario lo que ofendió a Kenneth, quien rápidamente dio un paso al frente.

-Oiga, ¿está amenazando a mi papá? porque dejeme decirle que no tiene ningún derecho-le espetó el castaño molesto-que sea miembro del Consejo no significa que pueda faltarle el respeto a la gente, menos a los otros miembros-agregó, poniéndose enfrente de la pelirrosa, quien lo miró con desprecio.

-Cuida tu lengua, jovencito, que te recuerdo que te guste o no, sigo siendo miembro del Consejo, y por tanto debes respetarme-le regresó la mujer con desprecio, antes de dar media vuelta y empezar a caminar, deteniéndose para mirar a Ulrich por encima de su hombro-disfrute su estadía en Ciudad República, Avatar Ulrich, espero que usted y yo lleguemos a conocernos… muy bien-declaró con voz algo sugerente, antes de seguir su camino. Apenas la Consejal del Reino Tierra se fue, Odd resopló molesto.

-Vaya si es una ofrecida-dijo el chico con desdén.

-Odd-dijo Ulrich con severidad.

-Es la verdad, Ulrich, ¿oíste lo que te dijo? "espero que lleguemos a conocernos muy bien", nada más le faltaba darte su número telefónico y su dirección-dijo el chico molesto.

-¿Qué tiene que te molesta?-preguntó Kenneth algo confundido por la actitud del rubio. Odd sintió sus mejillas arder ligeramente, pero mantuvo su actitud molesta.

-¿Aparte de que Ulrich es menor de edad y ella no?-preguntó el rubio irónico-es obvio que ella sólo quiere sacar partido de tener al Avatar en Ciudad República-agregó desdeñoso.

-Bueno, eso es cierto, si con decir que siempre ve al consejal Uchiha con cara de querer comerselo-dijo el castaño menor, dándole la razon a su amigo rubio. Su padre suspiró.

-No negaré que Sakura es un poco… indiscreta, respecto a su interés en Sasuke, pero no creo que el comentario hacia Ulrich haya sido con esa intención-dijo el consejal McNair, intentando sonar seguro convencido de sus palabras, antes de suspirar-dejando el tema de lado, creo que ya sería hora de regresar a la Isla del Templo del Aire, han sido muchas emociones por hoy, y Ulrich mismo dijo que quería descansar, ¿no es así?-preguntó con una sonrisa al joven maestro fuego.

-Si, tiene razón, consejal-dijo Ulrich con una sonrisa humilde.

Mientras, en el estacionamiento, los consejales Uchiha y Uzumaki se dirigían al satomóbil del pelinegro, quien había ofrecido al rubio llevarlo a casa, y conversaban mientras caminaban.

-No puedes seguir dejando que Sakura te trate así, Dobe-le dijo el mayor con severidad, usando el sobrenombre que usaba para Naruto desde que eran niños.

-Déjala, Teme, sabes que a mi no me afecta lo que ella diga o deje de decir-dijo el rubio con una pequeña sonrisa. Uchiha frunció aún más el ceño aún más.

-Naruto-empezó, usando el nombre del rubio, señal de que quería sonar serio, deteniéndose y poniéndole una mano en el hombro a su compañero, haciéndolo detenerse también-no me digas que no te molesta, te conozco y sé que te molesta que Sakura no te dé ni el respeto que mereces porque tu eres un maestro y ella no-dijo el mayor molesto.

-¿Y qué quieres que haga? ¿qué empiece a molestarla porque ella y Colville no son maestros como tu, yo y McNair?-preguntó el rubio irónico-Sasuke, sabes que yo siempre he sido de los que creen que los no-maestros deben ser tratados igual que los maestros-dijo con voz amable. Sasuke sonrió de medio lado.

-La verdad es que no sé cómo lo haces, yo cada que Sakura sale con sus insinuaciones, me aguanto para no rostizarla-bromeó el pelinegro.

-Sabes que se vería mal si lo hicieras-regañó el rubio divertido.

-¿Y que ella no intente ocultar sus ganas de entrar en mis pantalones no se ve peor?-replicó el pelinegro.

-Bueno, dejando eso de lado, ¿te gustaría quedarte a cenar cuando lleguemos a mi casa?-invitó el rubio con una sonrisa.

-Me quedaré todo lo que quieras, Dobe, ¿qué clase de hombre sería si dejara que mi prometido esté solo?-contestó el pelinegro con una sonrisa de medio lado, antes de reemprender el camino hacia su satomóbil, sin saber que él y Naruto eran observados por un par de ojos verde jade.

-"Disfruta lo que puedas, basura de la Tribu Agua, porque el gusto de quitarme a mi Sasuke no te durará mucho"-pensaba Sakura con desprecio.

Volviendo con Ulrich, tras dejar a Odd y a Baku en el hotel donde el rubio se hospedaba, el castaño regresó con Kenneth y su padre a la Isla del Templo del Aire. El viaje en el pequeño barco que tomó junto a su rino komodo y los dos maestros aire hacia la isla fue tranquilo, y la vista de el templo lo fue aún más.

Una vez en tierra, un Acólito del Aire lo guió por el edificio de vivienda hasta su habitación. No era tan espaciosa como su habitación en su casa, pero Ulrich sabía que debía esperarselo, ya que los Acólitos del Aire eran educados para vivir con auterismo, y no tenía que quejarse pues aún era lo bastante grande para que Feuer pudiera dormir en ella. Dejó su mochila en el piso, se echó en la cama, seguido de Feuer quien se echó en el piso, y se dispuso a dormir, cuando el teléfono en su habitación sonó, arruinando su oportunidad de Ulrich de poder dormir.

-¿Diga?-dijo con tono aspero, contestando el teléfono.

-¿Avatar Ulrich? Habla Sakura Haruno, la consejal del Reino Tierra-escuchó decir a una voz femenina.

-Si, consejal Haruno, ¿qué sucede?-preguntó el castaño con curiosidad.

-Si fuera tan amable de venir a la alcaldía, hay algo urgente que tengo que hablar con usted-dijo la mujer, extrañando a Ulrich.

-Claro, consejal, iré tan pronto como pueda-contestó Ulrich algo extrañado.

-No se tarde-dijo la voz antes de colgar. Una vez acabada la conversación, Ulrich se puso a meditar sobre el motivo por el que la pelirrosa quería verlo a tal hora de la noche, y las palabras de Odd no evitaron resonar en su cabeza.

"Vaya si es una ofrecida"

"Es la verdad, Ulrich, ¿oíste lo que te dijo? "espero que lleguemos a conocernos muy bien", nada más le faltaba darte su número telefónico y su dirección"

"Aparte de que Ulrich es menor de edad y ella no? es obvio que ella sólo quiere sacar partido de tener al Avatar en Ciudad República".

"Ella sólo quiere sacar partido de tener al Avatar en Ciudad República".

"Sólo quiere sacar partido de tener al Avatar en Ciudad República".

"Quiere sacar partido de tener al Avatar en Ciudad República". (N/a: qué les parecio mi efecti de eco? XD).

Sabiendo que seguramente estaba rojo como un tomate ante tales pensamientos, Ulrich empezó a sacudir la cabeza, intentando sacar esas conclusiones de su cabeza.

-Es ridículo lo que piensas, Stern, ya oíste al consejal McNair, Haruno está interesada en el consejal Uchiha, además, no arriesgaría su carrera sólo para poder decir que durmió con el Avatar-se reprendió a si mismo.

Decidió despertar a Feuer, ir juntos al puerto y tomar un bote. Ya en tierra firme, fueron camino a la alcaldía, y al llegar a la sala del consejo encontraron a la consejal Haruno, aunque para sorpresa de Ulrich la encontró sola. La loca teoría del motivo de la pelirrosa para llamarlo a tal hora de la noche resonó en la cabeza del castaño, quien se regañó por volver a considerar esa conclusión.

-¿Quería verme, consejal Haruno?-preguntó Ulrich interesado.

-Si, Avatar, hay algo de lo que tenemos que hablar: es la situación actual de nuestro mundo-empezó a decir la mujer del Reino Tierra. Al ver a Ulrich alzar una ceja, se dio a si misma permiso para proseguir-como imagino usted sabe, Avatar Anthea, el Avatar que lo prescidió a usted, falleció relativamente joven, teniendo solo 26 años-explicó la mujer.

-Si, lo recuerdo, mi padre dijo que el luto duró casi dos meses-contestó el menor.

-Si… el primer Avatar maestra tierra en más de seiscientos años, y murió a tan sólo diez años de haberse sabido que era el Avatar-expresó la pelirrosa, mostrando dolor en la voz (N/a: hipocrita ¬¬).

-¿Y cuál es el punto, consejal?-preguntó Ulrich interesado.

-Ya que Anthea murió muy joven, hubo muchas cosas que no hizo en su papel como Avatar, mucha gente que no ayudo y muchos conflictos que se quedaron sin resolver, y se me ocurrió- empezó a decir, dejando la frase sin terminar.

-¿Que yo ayude a esas personas?-preguntó intrigado Ulrich-pero, ¿y mi entrenamiento de aire control?-preguntó preocupado.

-Sé que encontrará una forma de resolver el dilema, pero piense, ¿qué es más importante? ¿dominar los cuatro elementos, o mantener viva la fé de la gente en el Avatar?-preguntó Sakura, haciendo como que la pregunta fuera obvia-dejaré que medite esto, Avatar Ulrich, por lo pronto será mejor que regrese a la Isla del Templo del Aire antes de que se preocupen-sentenció, invitando a Ulrich a salir.

Mientras tanto en una humilde pero lujosa casa en el distrito rico de Ciudad República, decorada al estilo de la Tribu Agua del Sur, los consejales Uchiha y Uzumaki se encontraban acostados en la cama del rubio, vistiendo el primero un pijama color rojo lava, y el segundo un pijama corto color azul cirúleo. Sasuke soltó un suspiro.

-Mañana a primera hora, sugeriré al resto del consejo relevar a Sakura como Consejal del Reino Tierra-soltó de pronto, llamando la antención del rubio.

-¿Y eso? ¿por qué tan repentinamente la quieres fuera del consejo?-preguntó Naruto intrigado.

-No sé, ¿viste como miró al Avatar hoy en la tarde? ¿y la sonrisa que dio cuando dijo que pospondría su entrenamiento de aire control? No sé qué, pero siento que se tiene algo entre manos-señaló preocupado.

-Bueno, ya hablaremos de eso por la mañana con Matthew y Umiat, de momento vamos a dormir-ofreció el rubio con una sonrisa somnolienta, y el pelinegro sonrió con ternura.

A la mañana siguiente, un revuelco se empezó en la sala del consejo, ya que Ulrich había dado una noticia que tomó a cuatro de los consejales, menos a Haruno, por sorpresa.

-¿Cómo que te irás de viaje?-preguntó Sasuke con cautela.

-Pues, tengo entendido que muchas cosas han pasado desde la muerte de Anthea, y yo quiero empezar a cumplir mi deber como Avatar-explicó el maestro fuego menor.

-¿Y tu entrenamiento de aire control?-preguntó Colville preocupado.

-Ya me adelante a eso, y por eso le pedí al consejal McNair que permitiera que Kenneth viniera conmigo, y ya le pedi a Odd que viniera con nosotros-explicó, mostrando a los maestros aire y agua a sus espaldas. Al oir eso, los demás consejales miraron al representante de los Nómadas Aire.

-¿Estás de acuerdo con esto, Matthew?-preguntó el consejal Uzumaki.

-Por supuesto, además sé que mi hijo pondrá todo de su parte para asegurar el desarrollo del Avatar Ulrich como maestro aire ¿verdad, hijo?-dijo el consejal McNair, con voz que escondía la amenaza con el apoyo.

-Si, papá-fue lo que dijo el castaño menor.

Asi pues, fue decidido que el Avatar Ulrich viajaría primero por el Reino Tierra para empezar a ayudar a la gente, con Kenneth y Odd como sus acompañantes. Y toda Ciudad República se reunió, como si de un desfile se tratara, para despedir al Avatar mientras dejaba la ciudad, empezando su viaje.

Sin que nadie supiera, esa noche, en un callejón oscuro, la consejal Sakura se reunía con una figura encapuchada. La pelirrosa usaba una gabardina negra sobre su atuendo verde con amarillo, y miraba enrrededor seguido.

-Todo se hizo como se planeó, maestro, el Avatar ya dejó la protección de Ciudad República-dijo la mujer orgullosa.

-Bien, asi que no habrá ayuda ni del Consejo ni del Loto Blanco cuando ataquemos-dijo la figura con una voz rasposa.

-Si puedo preguntar, ¿por qué no atacaron cuando estaba en altamar o cuando recién llegaba? Ahora que viaja con un maestro aire y un maestro agua podrá no sólo terminar su entrenamiento como maestro aire, sino empezar el de agua control-recalcó Sakura.

-Si, podríamos, pero ¿dónde estaría la emoción si lo derrotamos cuando apenas domina el fuego? No, la Emperatríz quiere esperar a que domine al menos dos elementos antes de destruirlo-declaró la voz con una sádica admiración.

-Y yo recibiré mi recompensa, ¿verdad? cuando la Emperatriz gobierne el mundo, me permitirá cumplir mi deseo-dijo la mujer esperanzada, imaginandose convertida en la señora Uchiha, tanto si Sasuke aceptara o fuera necesario obligarlo.

-Si… sobre eso…-empezó a decir la figura, mientras bajo la capucha se veía una siniestra sonrisa llena de dientes amarillos, antes de extender las manos hacia la pelirrosa.

En ese instante, Sakura empezó a sentir como sus músculos se agarrotaban, mientras sus miembros se empezaban a retorcer de manera antinatural contra su voluntad. Miró aterrada a la figua encapuchada, quien rió por lo bajo.

-La Emperatriz empezó a pensar que eres un cabo suelto, ya que no podemos permitir que se sepa que la consejal que convenció al Avatar de dejar Ciudad República es una espía, haría que el resto del consejo comprenda que nuestra señora sigue con vida, y que de nuevo va tras del Avatar-dijo la voz con una atemorizante calma, antes de agrandar su aterradora sonrisa.

En los callejones de Ciudad República se oyeron los gritos de la pelirrosa, mientras la luna llena se tenía de un aterrador rojo sangre…

Continuara…

Otro capítulo para este gran fanfic, ojala les guste y dejen centenar de reviews.

Sei-LaRouss: en efecto, de hecho Anthea fue el Avatar que sucedió a Korra como el Avatar cuando ella falleció

Dragon Oscuro: no, la mala no tendrá un dragón, ella tiene otros planes para Ran y Shaw, pero eso lo tendrán que descubrir a su tiempo

Esteban Phantomhive: si, lo mas seguro es ke Odd sea el maestro de agua control de Ulrich, pero lo de William, quien sabe

juanantoniotarot: pues lo prometido es deuda, aquí tienes el siguiente cap, y debo decir que me gusto la continuacion del tuyo

AelitaEternen: jeje muy buenas preguntas pero tendrás que esperar a la contestación.

Ouran-Lyoko-Girl: jeje espera, todo a su tiempo

ikaros-san: jeje ojala te haya gustado que haya invitado a Sasuke, Naruto y Sakura a mi fic.

NinaYuriko: pues Jeremie si saldrá, pero Hunter no estoy muy seguro, y lo de William… ya verás