Epílogo: 2da parte

Era sábado por la noche y casi todo los jóvenes estaban empezando a disfrutar del fin de semana, se podía ver a algunos recorriendo la ciudad en auto, otros se los veía haciendo fila para poder entrar a alguna discoteca, también estaban los que se juntaban a tomar algo en los bares. En uno de ellos se podía ver que había una hermosa rubia sentada en la barra, bebiendo un trago de color verde. pero lo que más llamaba la atención era que se encontraba sola, lo cual parecía poco probable ya que alguien con esa cara y cuerpo podría tener a quien quiera.

-Otro, por favor- le dijo la chica al barman. Estaba sumida en sus pensamientos, que no notó que alguien más se sentó en el asiento de al lado lado, era un joven alto, cabello castaño y se notaba que hacía ejercicio.

-Una cerveza bien fría-

-Enseguida- le respondió el cantinero al sujeto. Cuando se la trajo el chico pudo posó sus ojos en ella. Una cosa era que la observaran de lejos pero que la examinaran tan de cerca la puso incómoda -¿Podrías dejar de mirarme de esa forma?-

El sujeto se sorprendió por el comentario de ella -Lo siento, no te estaba mirando a tí sino a eso- le respondió señalando a un televisor en el que se veían los resultados de un equipo de fútbol.

-Dísculpame, yo creí que...-

-Está bien no hay problema- le respondió él -¿Mal de amores verdad?-

-¿Cómo lo sabes?- preguntó sorprendida.

-Soy algo intuitivo, como dicen "se necesita a uno para reconocer a otro"-

-¿Te dejó una chica?-

-Para ser sinceros nunca fue mi chica, ella realmente me gustaba, el problema es que a otro hombre también le gustaba, y es obvio a quién de los dos eligió-

-Lo lamento-

-Cosas que pasan, los dos hicimos nuestro mejor esfuerzo y él ganó-

-Lo estás tomando bastante bien, la mayoría de los hombres estaría furioso o deprimido-

- Algunos estarían de acuerdo contigo, pero la verdad es que no estoy enojado con él ni tampoco con ella, después de todo uno no elige de quien se enamora, simplemente pasa. Lo bueno es que siempre hay segundas oportunidades- dijo con una sonrisa.

-Por las segundas oportunidades- le dijo ella con sarcasmo mientras levantaba su copa.

-¿Y cuál es tu historia? ¿Un tonto te dejó por otra?-

-Sí, pero la verdad es que no tengo porqué reprocharle nada, yo lo había dejado en primer lugar porque sentí que necesitaba un tiempo a solas para reflexionar y para cuando me di cuenta de que lo que más me importaba era él fue demasiado tarde- dijo sin darse cuenta de que le estaba contando sus problemas a un extraño.

-Lo siento mucho-

-Como dijiste: cosas que suceden. Gracias por escucharme-

-Hay cosas que uno sólo puede hablarlas con desconocidos, no te conozco así que no estoy en posición de juzgarte y probablemente no nos volvamos a encontrar- le respondió. En un momento le sonó el celular y se dio vuelta para atender la llamada, luego de una rápida conversación colgó -Debo irme, me están esperando unos amigos. El bar de la otra cuadra contrató una banda de rock y el lugar está de muerte, te deseo suerte con tu vida sentimental-

-Gracias- le dijo ella antes de que él se fuera. Al cabo de un momento volvió a sentarse al lado de ella -Creí que te ibas con tus amigos-

-Y lo haré, pero antes quisiera preguntarte si no quisieras acompañarme-

-¿Es una broma verdad?-

-Para nada- le dijo él sonriendo.

-No suelo aceptar invitaciones de desconocidos-

-Si tienes miedo de que te pueda a lastimar te prometo que soy todo un caballero, pero por si acaso toma- le dijo entregando un pequeño tubo -Es gas pimienta, si te llego a molestar aunque sea solo una vez puedes usarlo contra mí-

-Estás loco ¿Lo sabías?- le dijo la chica riéndose por lo gracioso de la situación.

-¿Qué tienes que perder? Puedes quedarte aquí sola o puedes acomapañarme a una fiesta. Si luego de eso, todavía continúas triste, por lo menos lo intentaste-

-Eres raro-

-Es parte de mi encanto. Mi nombre es Davis, por cierto ¿Cuál es el tuyo?-

-Trish-

-Bueno, un gusto conocerte Trish ¿Qué dices si dejamos la amargura de lado, aunque sea por unas horas?- le dijo ofreciéndole la mano.

-Suena bien- le respondió y luego de pagar su bebida se fueron de allí con la esperanza de olvidarse de sus problemas.


Chan! ¿No se lo esperaban o sí? Esta es una pequeña sorpresita que tenía reservada para ustedes, ahora sí finaliza por completo esta historia, saludossss