Sentado en la banquilla del piano estaba Edward, trataba de borrar aquellos recuerdos con el sonar de su majestuoso instrumento, pero nada podría hacerle olvidar aquella noche en la que volvió al castillo y… "NO" se dijo mientras trataba de pensar en otras cosas. Pero otro recuerdo aún peor se apoderó de su mente, por milésima vez vio las aterrorizadas caras de aquellas personas que pagaron con su propia vida su venganza, aquella venganza, la cual se había producido ante aquella noche mientras volvía al reino…"NO" Volvió a decirse. Abandono su asiento y se dirigió a la enorme ventana de su cuarto, corrió la cortina y miró a su reino, el reino que hace exactamente 5 años él había destruido. Se distrajo unos minutos viendo a las aldeanas que llegaban al castillo a celebrar sus 25 años. El recuerdo de aquella mañana le vino a la cabeza;

-Edward, hijo mío-Le decía su padre Carlisle-Debes olvidarla, han pasado cinco años-Le recordó.

-Sabes padre que no puedo hacer eso-Contestó Edward-Le amaba demasiado-

-Ya olvídala-Dijo Rosalie mientras tomaba su copa-Solo era una estúpida plebeya-Agregó a la vez que la criada llevaba el pavo a la mesa-

-NO ERA SOLO UNA PLEBEYA-Gritó Edward a su hermana-ELLA ERA MI VIDA ENTERA, LA AMABA Y JAMAS AMARÉ A OTRA COMO LA AME A ELLA-

-ELLA ERA UNA ZORRA Y LO SABES BIEN-Contestó Rosalie quien nunca podía quedarse callada-

-CUIDEN SUS MODALES-Regañó Esme a sus hijos-

-Disculpe Madre-Dijeron al unísono-

-En lo que a mí me respecta hermano-Comentó Jasper-Creo que ya es hora de que vuelvas a casarte, quien sabe tal vez esta nueva esposa te devuelva la alegría-

-Escucha a tu hermano-Aconsejó Carlisle a Edward-

-Yo no quiero una nueva esposa-Dijo Edward por milésima vez-

-YA ME TIENES HARTO-Gritó su padre-

-Carlisle cálmate-Le dijo Esme a su esposo-

- Escúchame bien hijo mío, esta noche celebraremos tu cumpleaños ¿verdad?-Agregó Carlisle más calmado a la vez que se inclinaba hacía su hijo mayor-

-Si-Respondió Edward cortante-

-Bueno, pues elige a una de las doncellas que asistirán, no importa cual solo elige una, y hare que se case contigo-Le dijo Carlisle-Y si no cumples esto entonces te desheredo-Amenazó interrumpiendo a Edward, quien estaba a punto de quejarse-

"Toc, toc , toc" Sonó la puerta de la habitación.

-¿Si?-

-Lord Edward, ya debe bajar-Le informó la criada-Todo el reino ha asistido-

-Ya voy-Dijo Edward, abrió la puerta y bajo las escaleras para llegar al gran salón en donde efectivamente estaba todo el reino de Forks.

Todos en la sala se voltearon a verlo, todos menos un pequeño grupo de tres personas dos aldeanas y un hombre de aspecto fortachón, quienes se encontraban al fondo. La más pequeña de los tres se dio la vuelta rápidamente y su mirada fue directamente a la del príncipe Jasper, quien desvió disimuladamente sus ojos de la joven, puesto que le había pescado mirándola. El fortachón se dio la vuelta y miró a Edward esperando que este dijera algo, la más pequeña codeó a la castaña que los acompañaba y esta se dio la vuelta mirando al Príncipe Edward esperando, al igual que el fortachón, que este dijera algo. Pero a nuestro príncipe se le cortó la respiración al ver a la hermosa castaña, un par de ojos achocolatados provenientes de la joven lo miraban detenidamente, este se perdió en su mirada y olvidó donde estaba, quien era y que hacía. Solo le importaba saber quién era esa joven, puesto que su hermosura lo había cautivado, sin duda alguna ella sería su esposa. Observó detenidamente su rostro unos minutos más y vio que este era en forma de corazón y que sus mejillas se tornaban de un perfecto rosado, que ni los miles de productos de Rosalie podrían producir. Jasper se acercó a él, lo saco de su ensoñación y le recordó que todo el reino y los lords y ladies más importantes de la zona estaban frente a él.

-Bienvenidos-Saludó un tanto confuso, sin saber que más decir, pues aquella joven era en lo único que pensaba-Que el baile comience-Finalizó, bajó las escaleras y se dirigió hacía su familia, buscando con la mirada a la joven que le había arrebatado el corazón.

-Valla forma de dar la bienvenida-Le regañó su madre-

-No había mucho que decir-Le contestó Edward, buscando a la misteriosa joven entre la muchedumbre-

-¿A quién buscas hermano?-Le preguntó Jasper-

-A nadie, solo…-Le contesto Edward a medias-¿Quién era la joven a la que tanto mirabas?-Le preguntó Edward esquivando la pregunta de su hermano-

-Ah, ella es solo…-Dijo Jasper poniéndose nervioso a la vez que se ruborizaba-Se llama Alice, es la hija del sastre de Rose, a veces viene al castillo con su padre-

-¿Por casualidad sabes quién es la joven que la acompañaba-

-¿La castaña?-Preguntó Jasper, tomando una copa de vino-

-Si esa-

-La verdad se poco sobre ella, creo que es la hija de uno de los pescaderos, el tal Swan si no me equivocó-Informó Jasper, quien se ahogó con el vino al darse cuenta de a que se refería su hermano con la pregunta-No puede ser..-Agregó asombrado-Si lo harás, se lo diré a padre-Dijo contento-

-No, Jasper espera…-Dijo Edward pero su hermano ya se había ido, pudo ver a lo lejos como el rostro del rey se iluminaba al oír la noticia, sin pensarlo dos veces el rey se acercó a su hijo-

-¿Quién será la afortunada?-Preguntó emocionado a Edward-

-La hija del viejo Swan-Le contestó Edward de mala gana, puesto que no quería obligarla a casarse con el sin su consentimiento y conociendo a su padre eso es lo primero que el haría-

-Iremos mañana temprano-Le informó-

-No, quiero ir yo solo-Le dijo Edward-

-Bien, pero junto a los guardias reales, corres riesgo al ir sin ellos, recuerda lo que le paso al primo James-

-Bien-Dijo Edward acercándose a aquella melena castaña que había visto a lo lejos, la encontró junto a su amiga Alice en la zona de bocadillos, llevaba una rosa marchita en su mano y no se dio cuenta de la presencia de Edward hasta que este habló-¿Linda noche verdad?-Le preguntó Edward, la castaña volteó hacía el confundida sin saber si era a ella a quien le hablaba-

-¿Me habla a mí?-Preguntó, su voz cautivó a Edward de una manera sin igual, sonaba como los mismos dioses, más encantadora que el cantar de las aves y más celestial que el sonar del piano-

-Si-Le contestó Edward minutos después-

-La verdad que sí-Respondió-

-Aunque no se compara con el amanecer-Agregó Edward tratando de comenzar una conversación con su futura esposa, aunque ella no sabía eso aún-

-No sabría que decirle, puesto que jamás eh visto uno-Dijo la joven-

-Debería verlo algún día, es muy bello-"Aunque no tanto como usted" agregó Edward en su fuero interno-Podría llevarla algún día con mi grupo de caza-Ofreció Edward, "Demasiado rápido" se regañó a sí mismo-

-Ojala pudiera Lord Edward, pero tengo mucho que hacer-Dijo Está tratando de no ofender a tan poderoso muchacho-

-Qué lástima la hubiera pasado muy bien, señorita…-Dijo Edward preguntándole su nombre-

-Isabella-Respondió Esta-

-Hermoso nombre aunque no tanto como usted-Dijo Edward "Espera, ¿dije eso en voz alta?" Pensó-

-Gracias-Respondió la joven-Si me disculpa debo irme ya su realeza-Se despidió, perdiéndose de vista entre la multitud-

-Isabella-Susurró Edward para sí mismo, pensando en lo bella que se vería en el altar-

Holaaa, aquí esta el segundo cap perdón por el retraso, es que en este momento presto más atención a mi otro fic hotel Henderson (leeanlo si quieren y dejenmen un rewiev). Graias a su rewiev a: isa Kathe. Besos alnella.