Hola a todos n.n, este es mi primer fic en esta pagina, es una idea original y espero les guste. Cualquier critica constructiva la acepto con gusto. Como bien saben Inuyasha no me pertenece, le pertenece a Rumiko Takahashi.

Que lo disfruten

Memories

Sangre… el horrible olor del oxido y la sal inundaban el campo y la aldea por completo. Gritos desesperados pidiendo auxilio y el fuego que se extendía hacia los alrededores.

Sus ojos dorados y fríos miraban con impotencia y cierto deje de tristeza el cuerpo inerte de la joven de cabellos chocolate a sus pies.

Había sido una estúpida idea el dejarla en ese pueblo de humanos creyendo que allí se encontraría a salvo de cualquier daño.

Se arrodillo a su lado retirando con delicadeza un mechón largo de cabello de su rostro, notando bajo el la piel de porcelana ahora manchada de sangre.

Un gruñido salió de su garganta sin que fuese siquiera consiente del mismo, su medio hermano y sus amigos peleaban cerca de donde se encontraba haciéndole saber que no era un lugar seguro, que la batalla en contra de ellos seguía, pero su cuerpo no reaccionaba no le obedecía, o simplemente era porque el no quería moverse.

"vamos mírame" suplicaba en su mente acariciando el rostro de la joven teniendo extremo cuidado en no lastimarle con sus garras "abre tus ojos Rin" "Mírame y sonríe para mi"

Sabía de sobra que era inútil, que ella no lo haría porque Rin… su Rin, su humana no volvería a mirarle.

Otro gruñido ahora más cargado de furia escapó de sus labios a la vez que sus ojos adquirían aquella tonalidad roja que solo poseían cuando se irritaba. Les mataría, mataría a todos por su osadía… haría pagar al que hubiese puesto siquiera una mano encima de su humana.

Jaken su sirviente le miro con temor al notar la coloración de sus ojos, el demonio en cambio simplemente dio una última mirada al cuerpo de la humana y se incorporo.

Cuida de ella, que nadie se le acerque – ordeno con su tono frio y carente de emoción antes de volverse hacia la aldea, la cual aun se encontraba siendo severamente atacada por demonios de bajo rango, su mirada se afilo al verlos destruir aquel pequeño poblado devorando gente mientras su hermano y compañía intentaban detenerles – Inuyasha– llamó a su medio hermano sin siquiera levantar la voz. Quizá no fuera un demonio completo, pero no podía arriesgarse a matarlo, no aún le necesitaba con vida por lo menos hasta arreglar las cosas en el sur.

¿Qué quieres Sesshomaru, no vez que estoy ocupado? – grito en respuesta utilizando sus garras para destruir un par de demonios que le atacaban para luego desenvainar a Tessaiga eliminado a otra tanda de demonios con ella.

Aléjate si no quieres que te mate – murmuro con furia. Inuyasha le miró de reojo pensando en cabrearlo más pero al notar la intensidad de sus ojos, las marcadas líneas de su rostro y el haori blanco ahora teñido de rojo se sorprendió, se detuvo en una roca y le miro detenidamente.

¿Qué rayos? – se preguntó buscando por alguna herida en el cuerpo de su hermano, era imposible que le hubiesen herido de tal manera como para que sus ropas estuvieran manchadas de tanta sangre, fue ahí que el viento se encargo de llevarle el aroma de la sangre. Sus ojos se agrandaron de la impresión – Ese olor… Rin – murmuro buscando a la joven con la mirada, encontrándola unos pasos más atrás de su hermano en los brazos de Jaken. La chica tenía una larga herida sangrante a la altura del pecho, algo que sin duda le puso los pelos de punta una herida como esa no era letal ni para él ni para Sesshomaru pero para un humano. Afino sus oídos intentando escuchar el latido de su corazón, fallando estrepitosamente, Rin no respiraba, no se movía y su corazón – Rin esta…

Su hermano gruño de una manera que en su vida había oído. Cargado de furia, de impotencia y de ¿era dolor? No era posible el idiota de Sesshomaru no sentía aprecio por nada, ni siquiera por él, entonces porque le parecía ver sufrimiento en su mirada. Fue cuando se percató, Sesshomaru solía visitar a Rin cada seis meses, jamás fallaba a su cita y solía pasar el día escuchándola parlotear sobre todo lo que había echo en esa temporada sin siquiera decir una palabra para callarla, ahora comprendía su extraño comportamiento para con ella, los regalos de sus viajes costosos y bellos kimonos, perfumes, libros, infinidad de objetos que él consideraba inútiles, y su paciencia para con ella, incluso el admitía que Rin le desesperaba con su extrema inocencia… sonrió ladinamente a pesar de su orgullo de demonio puro, su hermano se había terminado enamorando de una humana. Sesshomaru le miro con molestia soltando otro gruñido esta vez de advertencia, al momento busco por Kagome y al encontrarla se acercó a ella, ya tendría tiempo para gritonearle a su hermano cuando su furia se aplacara, Kagome le miro con sorpresa sosteniendo el arco aun entre sus manos. Él no dijo nada simplemente le cargo sin hacer caso a sus protestas y girándose busco por sus amigos

Miroku, Sango, Kohaku – los tres se giraron por un momento a verlo – vámonos…

Pero que dices, si nos vamos destruirán lo poco que queda de la aldea – Shippo paro en seco al sentir la carga de energía maligna que rodeaba en ese momento el cuerpo del hermano de Inuyasha – Pero que cree que esta haciendo, con esa cantidad de energía va a destruir todo

No hay tiempo para explicarte Shippo, Sesshomaru no va a controlarse por mucho tiempo más si no salimos de su campo de visión antes de que comience con su ataque, nos matara sin detenerse a meditarlo.

Los tres asintieron y sin perder tiempo se alejaron, Inuyasha se encamino hacia Jaken quien al verlos protegió con sus pequeños brazos el cuerpo inerte de la joven. Inuyasha chasqueó la lengua ante el infantil gesto pero bajo a Kagome sin decir una palabra, sabia que era un buen lugar a pesar de estar cerca de su hermano, el demonio estaba severamente cabreado pero no atacaría en esa dirección en especial porque Rin y Jaken se encontraban ahí. Sesshomaru le miro de reojo y gruño antes de salir disparado en dirección a sus enemigos, el sonido de los gritos humanos, de demonios y espíritus que eran destrozados bajo sus garras y su espada erizaron la piel de los tres humanos que observaban tras de Inuyasha la escena que tomaba lugar en su aldea. Inuyasha por su parte miraba estupefacto a su hermano. Jamás en sus doscientos años de vida había visto a Sesshomaru perder el control de aquella manera, ni siquiera cuando ellos peleaban por el simple hecho de que el no era un demonio completo. ¿Acaso Sesshomaru había querido de tan intensa manera a esa niña? Tanto como para estarse ensuciando las manos de esa manera tan impropia de él. Sesshomaru no era un santo mataba a mucha gente y a muchos demonios pero nunca se ensuciaba las manos prefería matar de un solo golpe ahora en cambio se estaba tomando su tiempo, los hería y después de verlos sufrir por un rato les mataba, eso le sorprendió aun más, Sesshomaru odiaba los gritos humanos le ponían de malas.

Les esta haciendo sufrir – murmuro incrédulo a lo que Jaken respondió

Pues claro que si idiota, por su culpa Rin esta… - Los cuatro jóvenes miraron el cuerpo inmóvil de Rin entre sus brazos. Kagome se acercó entonces con la intención de ayudarla, tomo su mano y busco por su pulso, horrorizándose al no encontrarlo.

Ella esta…. Oh dios mío - sus ojos se llenaron de lagrimas sin poder evitarlo, Rin no era tan cercana a ellas, no había formado parte de esa aldea por tanto tiempo, apenas uno o dos años después de la gran guerra en contra de Naraku y sin embargo por medio de su angelical sonrisa, su bondad y su inocente forma de ser había hecho su espacio, no solo en el pueblo sino en el corazón de todos además, no era más que una niña, una niña protegida y amada por un demonio letal y ahora ella, no era justo.

Kagome? – llamo Sango temerosa

Rin esta muerta – soltó Inuyasha apretando los puños, Kohaku negó dejándose caer de rodillas – Le mataron mucho antes de que Sesshomaru o yo llegáramos

Pero tu hermano… el puede regresarla ¿no? – Miroku les miro con una sonrisa esperanzada – Ella va a estar bien Kohaku solo debemos cuidar de su cuerpo hasta que Sesshomaru…

El amo no puede hacer nada para traerla de vuelta. El poder de su espada no funciona dos veces… Rin… no va a volver.

¡No es cierto! – negó Kohaku – ella estará bien.

Grita cuanto quieras humano, hacerlo no va a cambiar nada

Ahora entiendo – murmuro Miroku mirando en la distancia como Sesshomaru continuaba haciendo pedazos a todo aquel que se cruzaba en su camino – Inuyasha, entiendo el dolor de tu hermano, pero debemos hacer que pare.

No va a hacerlo – respondió cruzándose de brazos y sentándose en el suelo junto a Kagome– no va a detenerse hasta haber eliminado a todos, no parara hasta creer que han tenido suficiente castigo por lo que han hecho.

¿Entonces? – pregunto Kagome preocupada por la gente que aun escapaba del lugar

No podemos hacer nada más que esperar – Jaken le miro apenado – Yo solo vi una vez así al amo, y eso fue cuando falleció su señora madre… el amo arraso con tres poblados completos sin detenerse, lo mejor es no meterse en su camino por el momento. Ahora tiene más control sobre si mismo, así que cuando allá acabado con el último demonio se detendrá.

Minutos mas tarde todo se sumió en el silencio, la aldea se encontraba destrozada, y con ese olor nauseabundo a sangre y muerte, los aldeanos poco a poco regresaban a su lugar de procedencia buscando por sobrevivientes entre los escombros de las casas y en medio del lugar Sesshomaru se encontraba callado observando sus manos bañadas en sangre de humano, demonio y espíritus malignos, había eliminado a toda amenaza del lugar y sin embargo, no se sentía ni por asomo satisfecho… una mujer anciana se acerco a el con semblante molesto.

Tu y tu hermano no sois mas que una amenaza, han destruido todo en la aldea, no sois mas que unos asesinos.

Cállate humana – ordeno cortante, bajando los brazos mirándola sin sentimiento alguno

Sois unos malditos, aquí no queremos demonios, bastante es tener que lidiar con estas guerras.

Elriora – llamó la anciana Kaede acercándose a ellos con lentitud – como es que te atreves a hablarle así a este joven, ellos salvaron tu vida y la de todos los aquí presentes, se encargaron de eliminar con sus manos a esos demonios que perturbaban la paz de nuestro pueblo y a pesar de ello te atreves a insultarles.

Pero anciana Kaede

Nada de peros Elriora, debería darte vergüenza

Pero debe entendernos abuela, son una amenaza para todos, no deben estar aquí.

Amenaza? Ustedes son los que no entienden nada – grito para que la gente le escuchara, Sesshomaru le miro un momento para luego desviar su mirada buscando por Jaken y Rin – No debes preocuparte Sesshomaru tu hermano se encargo de que tu pequeño monstruo no corriese peligro ni tu pequeña.

La gente no comprendió a la anciana hasta ver acercarse a Inuyasha y los demás Kohaku cargaba entre sus brazos el cuerpo inerte de la joven doncella, mientras el demonio verde le recriminaba, Kohaku miró con lagrimas a Sesshomaru y con cierta duda le tendió a la joven a quien Sesshomaru acuno con cuidado entre sus brazos, sin decir nada camino en dirección contraria alejándose de ellos, cargando con ella.

Sacerdotisa – llamó dándole una mirada a la anciana, ella asintió al momento

Lo celebraremos esta noche – respondió, el demonio asintió como respuesta y continuó con su camino siendo seguido por su sirviente.

Con el caer de la tarde se encendieron las velas para llevar a cabo el funeral de la joven y el resto de la gente que había perdido su vida durante la lucha. La pira de fuego se alzo imponente hasta el cielo alumbrando y calentando la noche mientras la gente lloraba a sus seres queridos.

Sesshomaru observaba el crepitar de las llamas recordando a la joven, sus pasos al seguirle cuando niña o aquellas melodías infantiles cantadas durante sus largas travesías, y su incansable sonrisa. Un demonio no lloraba, no mostraba debilidad alguna y aún así no podía evitar sentirse deprimido. ¿deprimido? No, él no sentía ese tipo de emociones mundanas quizá aquello que sentía era culpa… si debía ser eso, culpa por no haber estado a su lado para protegerle como tantas veces, culpa por haberse negado a su petición de llevarla con él, recordó el incansable llanto cuando se lo dijo, su manera de sujetarse con desesperación a sus ropas, aquello le había irritado pero también le había hecho sentir mal nunca le había gustado verle llorar en especial sabiéndose el causante de sus lagrimas, algo que aun no se explicaba y sin embargo había terminado por prometerle volver por ella cuando cumpliese la mayoría de edad, cuando ella decidiera realmente permanecer a su lado, recordaba como se había secado las lagrimas y le había mostrado su sonrisa "entonces lo esperare amo Sesshomaru pero deberá venir a visitarme" recordó sus palabras e inconscientemente apretó los puños, le había visitado como había prometido durante su cumpleaños llevándole regalos y esta vez cuando se celebraba su cumpleaños numero quince se había retrasado por resolver uno de los problemas con el Lord del norte y de nuevo sintió culpa por haberse retrasado por haber aceptado la petición de la anciana de dejarla convivir con los humanos. Ahora ya no había que hacer continuaría con su vida, aunque su vida se tornase aburrida sin ella.

Amo – llamó su sirviente sentándose a su lado, Sesshomaru le miro de reojo sin pronunciar palabra – Volverá.

Deja de decir estupideces Jaken, Rin ya no esta

Pero amo bonito, no lo recuerda – pregunto – su madre, la señora Irasue le llamó alma blanca cuando peleamos contra ese Naraku hace unos años, eso quiere decir que Rin…

Reencarnara – completo viendo la pira en llamas – en donde esta la bruja del tiempo

En las montañas del norte mi señor

Bien – respondió dando media vuelta, le haría una visita. Necesitaba saber cuando volvería, cuando podría tenerla de nuevo con él. No entendió su urgencia por saber, sin embargo no se lo pregunto

¿a dónde vas Sesshomaru?- pregunto la joven mujer de su hermano acercándose a él – No piensas quedarte aquí con Rin

No – respondió – cuando Rin era pequeña yo le hice una promesa, si ella moría ya fuese por enfermedad, vejez o asesinato yo le recordaría, no prometí quedarme con ella después de que partiera.

Pero… estas siendo cruel Sesshomaru – le recrimino al verlo continuar con su camino – Nosotros también queríamos a Rin, por lo menos… por lo menos quédate hasta que acaben sus días de luto, Rin abría querido que lo hicieras

Va a volver – contesto simplemente – no continuare perdiendo mi tiempo aqui

¿volver? – pregunto sin entender, Sesshomaru le miro sin sentimiento– te… te refieres a que ella va

Ella reencarnará como hiciste tu joven sacerdotisa

¿Cuándo? En mi época – pregunto sintiéndose un poco más animada, si Rin reencarnaba tendrían la oportunidad de verla otra vez, aunque no fuera la misma persona en su totalidad su alma seguiría siendo la misma.

Voy a averiguarlo – y sin esperar más desapareció en el cielo nocturno dejando a la joven sola, siendo alumbrada por la pira fúnebre a su espalda con un pensamiento compartido con el poderoso demonio.

"Muy pronto nos volveremos a ver Rin"