No podrás - By Lin.

Disclaimer: Los personajes, le pertenecen integramente a Masashi Kishimoto.

.[Leer al final del cápitulo porfavor.]


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CAPITULO : 15 "Espera"

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El viaje transcurrió, llevándose consigo las horas de aquel día. Se podían distinguir en lo espeso de la penumbra, cuatro personas portando, capas blancas, a excepción, de un joven el cual lucia una de color de la noche.

El último nombrado, llevaba consigo a la kunoichi del equipo, inconsciente.

Suspiro por lo bajo, creyó que nadie lo había notado. Levanto la mirada contemplando lo escrito en las puertas de Konoha. No pudo contener aquel brillo nostálgico que se había adueñado de sus orbes negros.

A lo lejos un shinobi, Koketsu, quien junto a Izumo permanecían en las puertas de la aldea, reconocieron a los recién llegados, sonrieron y alzaron la mano en forma amistosa, la alegría en ellos duró una fracción de segundo al darse cuenta que el desertor de Konoha, estaba junto a ellos.

Ambos decidieron acercarse algo confuso pero a la vez determinante, Koketsu, empuño su espada kunai, apuntando al Uchiha quien lo miraba fríamente.

Naruto se interpuso entre ellos y con una firme sonrisa, levantó sus manos en detención.

— Sakura…— susurro impresionado — ¿que le ocurrió?— pregunto alertado Koketsu.

— Aun no lo sabemos con certeza, debemos llevarla con urgencia al hospital para que Tsunade-obbachan la revise. — comento Naruto viendo a Sakura algo preocupado.

— Naruto, ¿que hace él aquí?— pregunto, Izumo confuso.

— Este bien, Sasuke viene con nosotros. — aclaro tratando de calmar a los chunnin.

— ¡Pero es un desertor!— alarmado alegó— comprende Naruto.- hablo mirándolo fijamente.

— Hmp, valla bienvenida. — expreso el Uchiha

— ¡¿Cómo te atreves…?!— expreso eufórico Koketsu.

— Koketsu, Izumo, entiendo su preocupación, descuiden, Sasuke viene con nosotros. — hablo Kakashi acatando la atención de los nombrados, estos asienten y guardan al unísono sus armas.

— Esta bien, aun así lo custodiaremos. — aclaró Izumo ante la desconfianza sobre Sasuke.

—Sai iremos al hospital— anuncio el rubio en voz alta, el nombrado se encontraba sobre un ave de tinta ya que tenia una lesión en el tobillo derecho.

Los presentes se emprendieron camino al Hospital central de Konoha, apresurados por la inestabilidad de Sakura, llegaron al establecimiento encontrándose con Shizune quien le fue inevitable no sorprenderse ante la compañía de cierto gennin. Después de que Naruto volviera a hablar en son de confianza, los condujo por varios pasillos, en los cuales varias enfermeras y personas que circulaban por dichos pisos, quedaban atónitos ante la presencia del Uchiha, claro que a él poco y nada le importaba o eso es lo que aparentaba.

Luego de unos minutos se encontraban en el consultorio de Tsunade, quien a pesar de estar sorprendida no pudo evitar sonreír por lo bajo, tenia motivos suficientes para sentirse orgullosa de su alumna predilecta.

— ¡Sasuke, rápido recuéstala aquí!— habló presurosamente dirigiéndose a una camilla.

El Uchiha, asiente y obedece a la rubia quien con ágiles movimientos se deshizo de la capa y prenda superior que la kunoichi portaba. Paró en seco, al posar su mano sobre el pecho, levanto la mirada, algo confundida, concentró chacra en sus palmas y aún sin tocar su piel expuesta, comenzó a guiar su chacra por lo extenso del cuerpo, observó que la fiebre bajaba lentamente aún así su respiración seguía acelerándose cada vez más.

Los presentes miraban con detenimiento las acciones de la godaime. Naruto no pudo aguantar su curiosidad y decidió preguntar.

— Vieja, ¿qué le sucede a Sakura-chan?— Preguntó preocupado ante la mirada vacilante de la kage.

La mujer no contestó, siguió con su tanteo con chacra, su mirada se enterneció y no pudo evitar sonreír nuevamente, sus manos se encontraban sobre el vientre de su alumna, giro levemente la cabeza para enfocarse en el rostro de aquella niña que adoraba, los años la habían convertido en una mujer y se ensancho más aún, su sonrisa, al mirar por el rabillo a cierto pelinegro con la mirada preocupada y expectante.

Más su sonrisa, duró lo que dura una estrella fugaz, ya que sintió cierta actividad maligna en sus órganos, muy cercano al vientre de Sakura. La confusión volvió a tomarla por sorpresa, concentro aun, más chacra y pudo sentir como dicha esencia, se expandía a cada minuto por el cuerpo de la muchacha.

Rápidamente levanto la vista y encaro a Shizune, quien la miraba algo perpleja.

— Shizune, ¡prepara el quirófano! — habló algo alterada, ésta asiente y se dirige a la habitación contigua velozmente.

No sabia a la perfección que es lo que envolvía a su alumna, era lógico el pensar, que la fiebre era un perfecto síntoma de una posible infección, mas sin embargo, esta infección no logra desaparecer con su chacra y lo más enigmático, para la doctora, fue que el foco infeccioso se expandía con rapidez. Temía que la esencia liquida de dicha infección llegara a introducirse en la placenta que estaba gestando.

Haría todo lo que fuera para que Sakura estuviera bien. Aún dudaba, en que si se diera la situación de tener que optar entre su alumna y el feto de tan solo un mes, velaría por la salud de la discípula.

Momentos después ingresaron a Sakura al quirófano, dichos acompañantes, insistieron entrar en dicho lugar aunque las enfermeras de turno se lo impidieran, ante el barullo de la discusión entre Naruto y las enfermeras, Shizune salio y se planto en la doble puerta vaivén y se quedo viendo a ambos shinobi con una expresión totalmente seria.

— No pueden entrar, lo siento — hablo firmemente acatando la mirada desesperada del rubio.

— ¡Debo entrar, quiero estar con Sakura-chan!— habló esquivándola para traspasar el umbral de la puerta.

— Naruto si no te calmas, tendré que llamar a seguridad para que te saquen de aquí. —Comentó con la misma firmeza anterior.

Luego de insistir unos cuantos minutos, respiró hondo y se sentó a esperar frente a las puertas, Sasuke quien se había quedado callado, hasta el momento, se cruzó de brazos a esperar al igual que el Jinchuuriki.

Sus pensamientos eran múltiples, oprimían su mente al punto de sentir dolor, trato de aclararlos, aun así, se hacia todo demasiado confuso, visualizó sus recuerdos junto a la pelirosa estando cautiva, y no encontraba el momento y la razón del por que de su mal estar.

No obstante, no podía evitar la extraña culpa trepando por entre sus entrañas, aquella culpa que lo convertía en un ser despreciable, porque después de todo, Sakura era alguien especial para él. Contrariado y molesto, su poca conciencia titilaba en el fondo de su oscurecido corazón.

¿Qué le había ocurrido y por qué justamente a ella?, eso era algo con lo que cargaría su conciencia inválida, más no podía evitar buscar otro culpable, además de él y su enfermizo comportamiento.

Pero…ese no era él, no claro que no. Él no dudaba ante sus pasos, estos eran firmes y claros, previamente pensados. Así que, su razonamiento estaba siendo fraccionado en varias partes. Algunas consideradas buenas, las cuales lo reprimían y le brindaban el estéril dolor de la preocupación y la bofetada interna por parte de su irresponsabilidad, por otro lado , se encontraban las partes más tenues y típica en él. Lo hacía por que necesitaba de sus habilidades, más como es de costumbre, el fin no justifica los medios.

Entonces, ahora el pelinegro se disputaba mentalmente con los trozos de su autonomía pensante, mientras el reloj de la pared del frente emitía ruidosos movimientos, sus agujas parecían no querer apartarse de los distintivos números indicantes de tiempo.

Tiempo, todo se reducía a ello, e irónicamente se replanteaba sus propósitos y razones por la cual quedarse, ahí, con ella, con ellos.

La recordó tan dulce y devota, una niña que poco y nada sabía de la vida y de sus siniestros movimientos, castigando a los mas débiles, siempre a los mas débiles.

Su mirada entristeció un poco, permitiéndose, sentirlo casi por una centésima de segundo. Aquellos que le atraía, siempre, era esa luz. Que solo había descubierto en ella.

Su cuerpo se mantenía quieto sin embargo, sentía el viento primaveral rozar su rostro. Sintió un sonido sobre su oído izquierdo, uno leve pero a la vez fuerte, un latido, que golpeaba suavemente.

La calidez de aquella superficie, la abrigaba, le brindaba una sensación de bienestar absoluta, al respirar profundamente, un aroma particular la invadió, su cerebro volvía a reaccionar, pero ¿qué era aquel lugar?, sus ojos se abrieron, no reconociendo el espacio en el que habitaba.

La luz cegó, sus jades cristalinos y estos parecieron alterarse al hallarse en un lugar muy especial para ella.

Un prado de verdes pastos, decorados naturalmente por una lluvia de pétalos, aquel lugar, era el escape de su realidad. Un lugar al que solía visitar, solo en la inconsciencia, siempre a su espera. Pero entonces, ¿todo aquello se trataba de un sueño? La pregunta pareció resonar en lo extenso del espacio, aún sin haber abierto la boca siquiera.

Se echo a caminar unos cuantos pasos, ¿cuanto tardaría en recorrerlo por completo?, bien no lo sabía, solo quería saber, si así como en sus otros sueños, podría llegar a verlo, a él.

Al llegar a un lago, el cual abarcaba gran parte de terreno visible, pudo distinguir su reflejo, al acercarse al mismo.

Su rostro, no era el mismo. Sus ojos titilaron inquietos, rápidamente se enfoco en sus manos y en sus prendas, no eran las mismas. Ya no era una chica de 17 años, no, era de nuevo esa niña de 12 años. Se percato del largo de su cabello y de sus piernas de longitud mediana, se sintió perturbada, y una oleada de sensaciones la invadieron. Parpadeo nerviosa, dando vueltas a su alrededor, buscando una salida a ese paisaje, más la búsqueda fue detenida al acto al escuchar cierta voz.

— Sakura…te eh estado esperando. — La voz provenía de un lugar apartado de su panorama perfecto, sin siquiera darse la vuelta, sabía a quien le pertenecía.

Trató con todas sus fuerzas no caer ante la tentación, aquello no era verdad o ¿si lo era?

— Sakura…— la voz insistió al repetir su nombre, más su timbre era sereno, como muy pocas veces tuvo el agrado de percibir.

— ¿Por qué haces esto?...esto no es real. — Hablaba como autómata, escondiendo su desequilibrio emocional — Tu no eres Sasuke-kun— afirmo aun de espaldas, no quería encararlo.

— ¿Qué dices Sakura?... ¿No es esto lo que siempre has deseado?— La voz acariciaba sus sentidos, más sería fuerte, eso no era más que una ilusión.

— No…— Pronuncio seguida de una sonrisa gentil, pero con las facciones arrugadas ante la tristeza. Al darse la vuelta pudo comprobar a un niño de apenas 12 años, bien conocido como el último de los Uchiha.

La distancia era notoria, más aquel espectro parecía tan real, que Sakura sintió que su corazón se rompería en ese mismo minuto. Él sonrío de lado, con su pose de "tengo todo bajo control".

— Vamos, ven conmigo…te eh estado esperando. — Ella no supo que hacer, sentía como su cuerpo luchaba contra su mente, sus lágrimas se asomaron a sus ojos, sin embargo no dejo que salieran libremente.

¿Qué estaba haciendo?, ¿acaso no solo su cuerpo había cambiado, si no también su pensar?, ¿acaso todo lo que había aprendido, no le había servido de nada? Negó con la cabeza como respuesta e intento correr, no obstante alguien se había convertido en un muro, impidiéndole el paso, sus brazos la abrigaron, con suavidad.

Su mente colisionaba con miles de pensamientos y sentimientos, aquellos que dormían en su corazón a la espera del chico a quien supo y sabe querer.

— No dejaré que te alejes, Sakura ya no quiero estar solo— Aquellas palabras, calaron tan hondo en ella, que comparado con miles de agujas, se quedaban en el puesto 3 de la escala del 1 al 100. Se oía sincero, arrepentido y hasta dulce, ya no podía más , ella debía hacerlo, debía llorar libremente, tanto o más que muchas noches melancólicas de agosto.

Ajeno al nido cálido una sombra, sonreía cínico en las tinieblas. Un maestro de la ilusión, alguien que amaba jugar con la debilidad de los corazones vulnerables y no ella no sería la excepción. Entendía que el punto débil de todo hombre, es lo que más protege y que misteriosamente aleja para resguardarla de sí mismo, tal vez o de sus demonios encontrados.

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Y ochenta años después…llega.

Buenas noches, o buenos días (XD)

Primero que nada, no sé como pedirles disculpas a todos, tanto lectores, como comentaristas (?...Sí, tardé mucho tiempo en actualizar y soy un asco, pero ¿pueden ustedes perdonarme?, la universidad no es buena conmigo, verán, además de cientos de problemillas, ocasionó que me bloqueara totalmente la inspiración, ya saben, lo artistas debemos vivir relajados…. (secreíaartista).

En fin prometo que actualizaré, solo pido que no me abandonen, me siento descarada al decirlo, pero haré mi mejor esfuerzo por continuar el fic y pronto, muy pronto terminarlo.

Por otro lado, vengo a darles una noticia, la cual nos beneficiará a todos. Ustedes deben de preguntarse que nos puede beneficiar a ambos, por lo que yo me explayaré en el siguiente punto…

Reeditaré el fic completamente, pero ¡esperen!, no lo borraré ni cambiaré la trama, solamente arreglaré los guiones y los HORRORES de ortografía.

Como sabrán ya a pasado mucho tiempo desde que escribí ese "piloto" del primer capitulo, y ahora mis habilidades están aptas para analizar y corregir mis escritos y tratar de repararlos, para así ustedes como lectores y receptores, puedan entender y acoplarse a la historia sin inconveniente alguno.

Quiero agradecerles de todo corazón, su apoyo incondicional y sus palabras con mucha onda, me motivan a continuar con la historia y no lo olviden, los autores no seríamos nada sin nuestros lectores y sus críticas.

Muchas gracias y nos estamos leyendo.

Lin.