Es tarde.

Siempre es tarde cuando salgo de la práctica. No recuerdo lo que es un almuerzo rápido, o un descanso, o algo que se le parezca después de horas de practicar. Y practicar es todos los días. Algunas veces me olvido de que se siente el sol en la cara. Y sé que suena dramático, porque nadie me está obligando a hacer esto. Nadie me obliga a abrazar la belleza y el horror de mi talento con este enfoque tan absurdo de ser la mejor y vencer a los mejores. Nadie más que yo misma.

Y tal vez ese es el peor contrato de esclavitud en el mundo: el que firmas contigo mismo.

Como sea.

Los otros bailarines se han ido a casa. También nuestra instructora, la Srita. Suzume. Así que solo soy yo en el estudio, con todos estos enormes espejos que no perdonan, que solo muestran la dura verdad, y el laminado reluciente. Yo y mi sudor y mi sangre y mis lagrimas que ya no salen tan rápido como solían hacerlo, y un pequeño reproductor de CD repitiendo mi canción mas reciente.

No hay un reloj en nuestro estudio. La Srita. Suzume nos dice que nos enfoquemos en lo que hacemos, en vez de en qué hora es. No tengo prisa de irme. Tengo prisa de mejorar.

Y aun tengo mucho que hacer, pienso haciendo una ligera pausa. Me duelen los músculos, pero eso significa que estoy mejorando. Soy más fuerte. Más rápida, más flexible, con mejor postura. Y con todo lo que tengo que hacer, no puedo permitirme el irme aun. Aun si ni siquiera puedo recordar la última vez que comí, o si olvido lo que es tomar un momento y solo relajarme, aun si solo estoy funcionando con algo muy diluido para ser adrenalina pero muy poco distinguido para ser otra cosa, y aun tengo trabajo que hacer.

Me sigo retrasando en mi brisé en un momento fundamental en la rutina. Aterrizo mal, porque estoy intentando alcanzar la música (Y ven que eso casi representa mi vida? Retrasarme, y desesperadamente intentar recuperar el paso?) entonces hago lo que siempre me funciona: repito el movimiento veinte veces, hasta que ya no pueda, echarlo a perder de nuevo.

Hago el salto por millonésima vez, y me muevo lo suficientemente rápido para estar satisfecha. El estéreo ha estado tocando las mismas dos estrofas por casi una hora mientras yo intento hacer una ejecución perfecta para la chica que da vueltas y brinca y gira frente al espejo, quien es mi crítico más estricto.

Cuando será suficiente para ti, niña en el espejo?

-La ejecución lo es todo!- Escucho la chillona voz de la Srita. Suzume hacer eco en el estudio vacio.

-La clave es la técnica, basura inservible! Si no puedes mantener tus pies en punta, tus rodillas derechas y espalda erguida, mejor vete de este estudio y no vuelvas a mostrar tu cara por aquí!

Aquí no hay espacio para interpretación creativa. No hay lugar para la pasión o para seguir la corriente o todo lo que bailar fue una vez para mí cuando era solo una niña en los barrios bajos, que soñaba con el glamour y el ser famosa. Solo hay repetición, el ser mejor, y pulir lo básico. Mezclarte con el fondo. Ser un robot, programado para ejecutar movimiento tras movimiento a la precisión.

Y eso es en lo que soy buena. El aspecto técnico del baile. Es lo que me ha dado tantos premios, tantos trofeos y coronas y lazos y listones y placas y certificados y banderas de todo el mundo.

Pero es lo que me está destrozando, poco a poco, dia con dia. Está conexión de esclavitud que tengo con la música y el ballet, estas cadenas de hierro de las cuales no me puedo liberar, este sube y baja de amor y odio hacia el único aspecto de mi vida que podía controlar, hasta ahora.

Soy Sakura Haruno. Tengo diecisiete, soy una estudiante en la Academia de Arte de Konoha, y la bailarina principal de ballet en la AAK.

Y eso es todo lo que hay de mí, creo.

Creo que es todo lo que necesitan saber.


Ino me dice que soy un robot.

Yo le digo que ella es una traidora.

Ella es mi mejor amiga.

Después de que salgo del estudio, voy a verla para hacer ejercicio un rato en el gimnasio estudiantil. Ella sabe que he estado en el estudio por las últimas seis horas, sabe que lo mejor que puedo hacer es ir a comer algo y a dormir antes de comenzar este miserable ciclo otra vez en la mañana, pero ella ya no me cuestiona. No de verdad. Sabe que no la voy a escuchar.

-Sigo haciendo mal el blisé,- le digo, desahogándome con ella y la caminadora que estoy usando, usando energía inexistente en mis músculos que arden como fuego en mis muslos.

-Estúpido maldito error tras estúpido maldito error. No hay manera en que me acepten en KCA el próximo ano, no si sigo jodiendo cosas básicas como esas!

-Relájate frentona,- Ino dice, su largo cabello en una cola de caballo moviéndose hacia enfrente y atrás mientras ella pone la máquina para ir un poco mas rápido que la mía; y aunque estoy exhausta, no seré vencida, y yo también acelero la mía.

-La Srita. Suzume se está metiendo en tu cabeza, sabes. Eres la mejor bailarina en la escuela y todo mundo lo sabe.

-No como lo he estado haciendo últimamente,- Levanto una mano de la agarradera para quitarme el pelo de la frente, y miro al reloj del gimnasio que me dice que son las diez en punto, seis horas desde el ensayo y dieciocho desde que comí algo.

-Y subí dos libras la semana pasada. La Srita. Suzume me va a matar.

-No antes de que tú lo hagas.- Ino me regaña. –Porque no te metes conmigo a la clase de hip-hop? De esa manera puedes mostrar esa hermosa figura que tienes en vez de estarla escondiendo.

Ino apunta a mi pecho, el cual está bien envuelto en cinta; las bailarinas de ballet normalmente se desarrollan tarde, gracias al régimen de trabajo exhaustivo, pero a los diecisiete, estoy horrorizada, horrorizada de finalmente…florecer, por decir algo. La Srita Suzume recomienda (ordena) ejercicios de pecho para intentar y aplastarlos, encogerlos, endurecerlos, lo que sea que ella pueda para deshacerse de ellos, pero están aquí para quedarse.

Y honestamente. Que niña de diecisiete esta horrorizada de finalmente tener un par de copas C de las que cualquiera estaría orgullosa de tener?

Esta es mi vida. Estos son los sacrificios que he hecho. Pequeños e insignificantes al principio, pero lentamente convirtiéndose en algo que no puedo predecir ni controlar, hasta que cada faceta de mi vida se vuelve algo a lo que le tema, algo que tenga que corregir. Hasta mi desarrollo físico.

-Te dejare a ti las cosas de mover el trasero.- suspiro yo. –Creo que la Srita. Suzume me odia por tan solo hablarte, después de que te salieras de ballet el año pasado.

Ino y yo éramos bailarinas de ballet durante toda la vida. Terribles rivales, mejores amigas, empujándonos a nuestros límites, hasta que un dia, en ensayo, Ino simplemente estallo. Le dijo a la Srita. Suzume donde se podía meter su bastón y salió del estudio para nunca regresar. Ese mismo dia, se unió al grupo de hip-hop bajo la tutela de la Srita. Kurenai y no ha mirado atrás.

Me pregunto si es feliz. Es difícil decirlo, ya que Ino es el tipo de chica que ríe y sonríe y brinca y salta aun cuando esta triste. Pero creo que la mirada en su cara el dia que renuncio, la manera en que sus ojos azules brillaban con ese fuego loco, esa vida que no había visto a través de cada arabesco, cada plié, y cada jeté. Como si estuviera tomando las riendas de su vida, recuperando el control, aun cuando estaba tirando dieciséis anos de trabajo y esfuerzo.

Pienso en cómo me sentiría yo en esa situación, pero lo detengo casi inmediatamente. Amo el ballet, recuerdas? Amo el ballet, verdad? Nunca podría darle la espalda. No cuando estoy a punto de graduarme, tan cerca de convertirme en alguien.

-No veo como AAK aun la deja ensenar allí,- Ino dijo severamente, bajando la velocidad a su caminadora. -Es abusiva, sin piedad, y es realmente cruel…

-Ella quiere que seamos las mejores bailarinas que podamos ser.- dijo yo simplemente, pero las palabras tienen un sentido triste, y ensayado, hasta para mis propios oídos. Ino y yo ya hemos tenido esta discusión, miles de veces. Su opinión es la opinión de la escuela la mayor parte del tiempo, pero yo no puedo permitirme estar de acuerdo.

-Hay una diferencia entre querer que seas una buena bailarina y querer que te mueras de hambre. Crees que no lo he notado, Sakura. Cuando fue la última vez que comiste algo?

-Esta mañana. No te preocupes. Solo es que no he tenido tiempo.- Y es verdad. No soy anoréxica. Cómo cuando puedo.

Solo que parece ser que nunca puedo, eso es todo.

Bajo la velocidad a mi maquina y me bajo de ella, usando mi mano como abanico. Nunca es una buena idea tomar agua antes de ejercitarse, pero lo hago aun así. Es un tipo de castigo por no ir tan duro como quisiera ir hoy. Merezco el dolor de estomago por unos minutos, y tal vez aguante el hambre hasta mañana.

-Te vas a enfermar!- Ino me regana, pero yo volteo los ojos. Ya me canse de escucharla, así que cambio el tema.

-Tenemos Teoría de la Música mañana a primera hora…ya revisaste las notas? El Sr. Orochimaru prácticamente anuncio que habría examen, y los suyos siempre son terribles.

-Maldición,- Ino sisea, golpeando su frente con la mano. Crisis superada; sé que aun no ha revisado las notas. No ahora que tiene novio (Sai, un pintor muy lindo pero muy raro de las clases avanzadas), y que no parece tener tiempo para mucho mas. Si Hinata y yo no estuviéramos allí para recordarle cada dia, nunca haría nada de trabajo de la escuela.

-Maldita sea, se me olvido por completo. Me quede con Sai, y…

-Lo sé, lo sé, lo sé- le digo. –Mira, vamos a cambiarnos y de regreso a nuestros cuartos. Necesito un maldito baño y dormir.

-Y algo de comer,- Ino agrega severamente. Saca su bolsa de gimnasio del locker, mete su mano, y saca una jugosa manzana roja. Deliciosamente Roja. La más dulce que existe. Se me hace agua la boca, y ella me la pone en las manos. Y me mira expectante.

A veces soy lo suficientemente fuerte para resistir la tentación. Algunas veces puedo tirar la manzana, pretender que me la como y olvidarme de ella completamente, porque aun las frutas saludables tienen calorías y las calorías te hacen gorda y las bailarinas gordas no brincan tan alto, Sakura.

Algunas veces.

Pero, esta noche, cedo ante la tentación, y muerdo la manzana. Esta tan buena como parecía estarlo, dulce y crujiente, sin hoyos ni moretones, nada mas que deliciosa.

Y también me sabe a fracaso, pero no le digo a Ino eso.


-Necesitas un novio, Sakura.- Ino me dice esa noche, después de que nos bañamos y nos preparamos para dormir. Estoy sentada con ella, nuestro libro de Teoría de la Música entre nosotras mientras revisamos el último capítulo.

-Como si tuviera tiempo para eso.- me burlo inmediatamente. Ni siquiera pienso en eso. Soy una estudiante de baile. Una bailarina de ballet. Una bailarina competitiva y toda mi vida está dedicada a mi talento. Apenas tengo tiempo para estar con mis amigos fuera del gimnasio o del salón de clases. Como podría meter a un chico en esa rutina?

-Deberías hacer tiempo. Te estás perdiendo de tanto, sabes. Tienes diecisiete, y tú…

-Suficiente, Ino.- le digo, dura como siempre soy con ella, como siempre somos entre nosotras. Me quito el pelo de la cara, y continúo con mi lectura. –Solo…solo necesito esta beca. Para KCA. De acuerdo? Tiene que ser mi prioridad número uno.

-La obtendrás. Frentona. Eres la mejor bailarina de la escuela, tienes las calificaciones más altas; vives, comes, y bebes el ballet como si ya fuera tu carrera…pero por Dios, siquiera todavía te gusta?

-Claro que sí!- insisto.

Verdad? Me gusta. Lo amo. Es lo mío. Lo único que tengo, lo único que puedo hacer. Así que tengo que hacerlo. Verdad?

-Simplemente no lo entiendo. Y no quiero tampoco. Siento como que…como que vas a despertar dos anos después de hoy, atrapada en esta situación y no podrás salir y…

-Ino, estas siendo jodidamente ridícula, y lo sabes, verdad?- la interrumpo.

Sé que NO lo entiendes Ino. Ya estoy atrapada en esta situación de la que no puedo salir. Todavía ni siquiera entro a la Universidad de Artes de Konoha, pero ya todo mi futuro esta puesto delante de mí. Y es mi sueño, más o menos, así que no tengo razón para sentirme así. Tan…descontenta. Tan incumplida. Como si me faltara algo.

Y porque no tengo razón, no voy a hablar de ello. No voy a reconocerlo de ninguna maldita manera. Voy a doblar y redoblar mis esfuerzos, realmente puliré esta pieza en la que estoy trabajando para el concierto de fin de año de estudiantes. Porque si puedo hacer eso, podre sacar la beca en UAK. Y después, tal vez podre respirar.

Pero hasta entonces, esta tiene que ser mi vida.

Correr temprano en la mañana. Clases hasta las tres. Bailar hasta las diez. Otro ejercicio, tarea, y dormir. Ver a mis amigos cuando puedo, pero solo si es breve, porque hay otras niñas, recuerdas, Sakura? A las que no les interesan sus amigos, que dan el 110% cuando tú solo das el 100. Y ellas van a obtenerlo antes que tu porque tu no lo quieres lo suficiente, recuerdas?

Recuerdas, Sakura?

Bueno, al diablo con eso.

Esa es mi vida ahora. Me llamo Sakura, tengo 17, soy una estudiante de ballet, y ya no sé si lo que hago es lo que amo.

Y eso es todo lo que hay que saber de mí, creo.

Y si las cosas siguen así, tal vez eso sea todo lo que seré.

Tal vez soy un robot. Y tal vez, ya no importa.


Nota. Bueno después de UN LARGO rato en que no subí nada (culpen a la escuela…y la vida jaja), aquí está la nueva traducción. Una más de las geniales historias de JinnySkeans.

Un par de cosas…esta será la primera historia de varios capitulos que publico. Y también será, en parte, basada en experiencias de la misma escritora…así que denle una revisadita…es una hermosa historia. Y claro! Es sasusaku…aunque habrá que ser pacientes con este…xD es mas complejo y llevara mas tiempo que los anteriores.

Otra cosa…les súper agradezco que me marquen como favorita y todo…pero no sean tímidas! Las reseñas y comentarios son importantes para todo escritor, nos animan y nos hacen sentir queridas lol; me encantaría que siguieran escribiendo…aún algo pequeño como 'me gusto' (ahora que esta tan famoso el Facebook xD) seria mas que suficiente.

GRACIAS a las que escriben también…sus comentarios me animan a seguir escribiendo:)

Bien, hasta la próxima!

rxs