Supongo que debería odiar a la Srita. Suzume en este punto.

Todo el mundo lo hace, y ella ya debe estar acostumbrada. No eres tan cruel sin darte cuenta que no eres la persona favorita de los demás.

No me malinterpreten, no soy su fan. Es mala, demasiado criticona, severa, y asquerosa, a veces hasta cruel. Pero también nos está preparando para lo que hay Allá Afuera, cuando nos graduemos de AAK y sigamos adelante.

Y en el ballet, la horrible realidad es que todos son malos y criticones y severos, asquerosos y crueles. Ella no es una perra solo porque quiera ser una. Está intentando volvernos mas fuertes para que podamos lidiar con el mundo amargado, sobre escudriñado, y donde el más fuerte se come al más débil al que entraremos cuando terminemos aquí. Así que si, en realidad no me agrada, pero aprecio lo que así.

Aprecio esto.

Lo hago.

(Y si me lo digo una y otra vez, comenzare a creerlo.)

Es solo como el baile. Te equivocas en una vuelta, entonces haces la misma vuelta 20 veces para no volverla a joder. Doblas la rodilla, haces treinta extensiones para que te duela y no lo olvides. ¿Sientes que la vida del ballet no es suficiente? Te repites 3000 veces que lo es, hasta que te lo creas.

La práctica hace la perfección.


— ¿E-escuchaste?, — me pregunta la dulce y gentil Hinata en la práctica de esa tarde. Corre hacia mi llena de emoción en sus ojos color perla, su cola de cabello perfectamente hecha ondulaba de lado a lado con su entusiasmo. Se junta conmigo para los ejercicios de estiramiento en una esquina del salón de práctica y espera a que la presione con detalles.

— ¿Escuchar qué?, —le preguntó. Me agrada Hinata. Es bonita, y me gustan las cosas bonitas. Estoy celosa de su figura perfecta, su cabello perfecto, su ojos tan hermosos que te dejan sin aliento.

— ¡Van a h-haber r-r-reclutadores! ¡En nuestro r-recital de v-vacaciones!

Claro que lo he oído. La Srita. Suzume solo me lo ha metido en la cabeza mil veces desde el comienzo de la temporada de competencia; se porque me dijo por adelantado de las otras chicas. Es porque yo soy su estrella, y soy la más probable a ser arrebatada por una gran escuela, y soy su mejor oportunidad de ser reconocida como alguien que encontró semejante talento.

El hecho de que soy una anoréxica neurótica con una personalidad destrozada es algo que simplemente tendré que esconder.

— ¡Eso es genial! —le digo con una sonrisa, extendiendo mi pierna izquierda en el aire con mi mano tomando el tobillo. Recuerdo lo difícil que esto solía ser, antes de que le dedicara una inhumana cantidad de tiempo para mejorar mi flexibilidad. Ahora, es la cosa más fácil del mundo; no hay resistencia en mis músculos que me diga que duele. La práctica hace la perfección.

— ¡Y…La S-Srita. Suzume me d-dará una p-p-parte especial en n-nuestra r-rutina! —Agrega con un fuerte, fuerte sonrojo que me dice que esta tan, tan orgullosa de sí misma que ni siquiera puede contenerlo, pero que es realmente tímida y modesta al mismo tiempo. Es adorable, y es por eso que Hinata me agrada tanto. En este grupo donde todas son unas corta-gargantas, doble caras, oportunistas hipócritas, ella es increíblemente genuina.

— ¡¿En serio?! —exclamó, feliz por ella en una manera en que ya no puedo sentirme por mi misma. — ¡Hinata eso es genial, es tu oportunidad de ser descubierta!

— ¿M-Me ayudaras?

— ¡Claro!

Entonces Hinata se sonroja de nuevo a la mitad de sus estiramientos, y después dice en su pequeña y calla voz, —No eres n-nada como l-los d-demás dicen que e-eres.

Enarco mis cejas en su dirección, más sorprendida que nada. — ¿Y que dice el resto del mundo que soy? —Como si yo no lo supiera ya.

Titubea, y después murmura, —Una traidora. D-dicen que harás c-cualquier c-cosa para s-ser la m-mejor.

Pienso en todas las practica que he pasado con estas niñas, haciendo calentamientos sola en una esquina mientras que ellas se juntan como mejores amigas, ignorando esa pequeña sensación de soledad que siempre amenazó con romper mi concentración. Ignorando sus sospechas, miradas celosas y sus asquerosas y horribles risitas cuando es mí turno de tomar una tarea por cometer un error en una rutina. Ignorando los sentimientos hasta que fueron sepultados en hielo, con suficiente practica.

—El baile se trata de percepción, —me oigo a mi misma contestar, evasivamente. Pretendo que las palabras no me duelen, pero lo hacen. Siempre lo hacen. Y simplemente porque sé lo que todos piensan de mi no lo hace mas sencillo. Aun hay dentro de mí una pequeña niña que quiere ser amiga de todas. Que no quiere calentar ella sola.

—Yo no estoy de a-acuerdo con ellas, S-Sakura, —Hinata me dice calladamente, como si estuviera confesando un obscuro secreto. —C-Creo que eres una persona muy a-amable, m-muy t-triste y a-algo s-solitaria…y creo que e-están ce-celosas d-de ti.

Me asombra la opinión de Hinata sobre mí, tan diferente a cualquier cosa que haya yo escuchado antes. Diferente de las otras bailarinas llamándome una brutal, besa-culos, una oportunista que apuñala por la espalda aunque eso es exactamente lo que ellas son. Diferente de los chicos en el campus que quieren actuar como que me conocen pero no es así, que me dicen que soy popular mientras me pudro de soledad porque nadie me entiende, que me admiran como si fuera un tipo de reina cuando todo lo que he querido es ser realmente buena en lo que realmente amaba. Diferente de la Srita. Suzume, quien me considera su ticket de alimentos, y su banco de dinero y…

No pienso en nada más por el resto de la práctica, más que en acertar en mis vueltas y estar en posición. Y la Srita Suzume apenas si me grita hoy, está demasiado ocupada sacándole brillo a mi trofeo de primer lugar de la competencia de la semana pasada para recordar que subí una libra esta semana.


Me llamo "solitaria".

Estoy en el Estudio de Practica E en este momento, practicando mi solo en frente de los espejos imperdonables por la centésima vez. Sola, porque así es como me gusta trabajar. Sin otros bailarines para distraerme, sin increíblemente criticonas bailarinas con ojos que ven demasiado para que me analicen. Nadie más que yo. Es tarde, casi es hora de que me vaya al trabajo, pero siento que necesito esto. Una oportunidad no solo de pulir mi rutina, sino también de sacar algo de humo, y la práctica no fue suficiente.

No puedo sacarme el juicio de Hinata de mi cabeza. Es una de esas cosas malas de esta industria. Sin querer, empiezas a sobre pensar cada comentario hecho sobre ti, cada análisis, cada critica, y se te mete a la cabeza. Afecta la manera en que haces las cosas. Cambia quien eres, y como te ves a ti mismo. Y ella me llamo "solitaria" de todas las cosas.

Es increíble que tan buen tino una persona puede tener, alguien que te conoce un poquito mejor de lo que te conoces tu mismo.

Me duelen los pies, pero es un dolor fácil, familiar, fácil de ignorar mientras continuo la rutina, ahogándome en lo que dijo Hinata y en cómo me siento acerca de ello. Solitaria. Al principio, quiero bufar, reírme y que se me pase. No estoy sola. Ino ha sido mi mejor amiga por años; estoy constantemente rodeada de personas, con las otras chicas de la práctica y con otros estudiantes en clase. La gente quiere juntarse conmigo, intenta estar cerca de mí, saben quién soy. Hasta en Tinta y Hierro, Sasuke ha estado trabajando en sus diseños en el estudio mientras yo limpio, así que no estoy realmente sola allí tampoco. No hay demasiados momentos como estos, cuando no hay nadie.

¿Pero no se puede estar solo en un mar de gente? ¿Aislados de ellos como ellos lo están de ti? para todos los que me consideran alguien tan popular como Ino, tan querida como Ino, tan admirada como Ino, me pregunto si siquiera me conocen como algo mas que un nombre. Un ideal. Y uno por el que ya no quiero seguir. ¿Porque que hay en la cima?

Nada. Más soledad.

¿Y en realidad quiero una vida de esto? Me pregunto a mí misma, y para mi horror, siento las lagrimar arder en mis ojos. ¿Qué me pasa últimamente? ¿Todo este llorar? Me desato del inminente quebranto que esta por pasarme de nuevo, bailo mas duro, empiezo a dejarme ir mientras considero la maldita pregunta. ¿Es esto lo que realmente quiero?

¿Es esto lo que quiero hacer para siempre? ¿Ser la mejor en este ámbito, saber que soy más talentosa que las demás, que soy mejor, que mi técnica es más pulida y casi nadie puede igualarla al igual que mi aguante y que soy mejor, pero que nada de eso sea suficiente cuando me vea al espejo? ¿Pasar más y más horas en prácticas con mi espalda vuelta hacia la gente que me odia por mi talento, que se mofa de mí para que yo me baje a su nivel, que me resienten porque vengo de los barrios bajos y simplemente por ser quien soy? ¿Gastar mi vida en nada, odiando la misma cosa que solía amar, hasta que me haya convertido en una sombra de, no solo lo que solía ser, sino de lo que seré?

Tiene que serlo, tiene que ser suficiente, pienso frenéticamente, cerrando fuertemente mis ojos para detener las lágrimas y bailando tan rápido y tan duro como puedo. Por primera vez. Mi técnica es horrible en este momento mientras mi corazón se acelera, y dejó salir jadeos y esfuerzo y batallo; mi cuidadosamente resguardado auto-control no solo se escapa, se esfuma y me estoy moviendo sin precisión alguna. Todo por lo que soy conocida, se quiebra igual que yo y me muevo con un animal, como si la misma muerte me persiguiera y las lágrimas llegan más rápido y esto es, ¿verdad? Esto es lo que quiero. Esto no es lo que pensé que sería.

—Que se joda, —siseo, mas un sonido animal que humano. Mi voz retumba en las paredes y maldecir en práctica, si alguien fuere a escucharme, resultaría en 40 sentadillas, pero estoy sola, así que lo digo de nuevo. — ¡QUE SE JODA!

Mi rutina vuela por la ventana. Siento que me voy, que me desprendo completamente de quien soy. En cuanto pienso en un movimiento; lo hago. Muevo mis pies como una maldita y flexiono las rodillas y me aviento hacia enfrente, hacia atrás, no uso mis manos. Con movimientos bruscos, sucios, nada refinados, la liga que confina mi grueso cabello rosa en una cola de caballo que odio se desprende y mi cabello esta suelto, moviéndose conmigo en mi cara y mis ojos y se siente genial, como libertad, pero solo casi. Y estoy girando, y aunque me marea y estoy llorando y estoy exhausta…

Escuchó un horrible y agudo grito resonando de las ligeras paredes del estudio, y es solo cuando me doy cuenta que he colapsado y estoy sobre mis manos y rodillas que me doy cuenta que el grito fue mío.

Los segundos pasan, como si fueran siglos, mientras miro el piso con grandes, grande ojos abiertos. El único sonido en el cuarto es mi dura y agitada respiración, como si hubiera corrido un maratón. Respiración cortada y patética, lo contrario a lo que me han enseñado, pero no me importa. No puedo, no cuando estoy pensando en mi propio caso personal de robo de identidad. ¿Quién rayos era esa? Porque la chica esa, esa dinamita, quien bailo con el corazón y olvido todo su entrenamiento, esa no pudo haber sido Sakura Haruno. Cuidosa, controlada, equilibrada, elegante Sakura Haruno con la técnica perfecta. Esa fue otra persona. Esta es alguien más, esta chica cuyas lágrimas no dejan de parar y con el pecho desenfrenado y todo el cansancio del mundo, un maldito desastre sobre un caro piso, incapaz de mirar al espejo.

—Sabes, eres muy buena, — una ligera voz feminina me dice a mis espaldas. Me pongo tiesa mientras las palabras hacen eco hacia los altos techos, el frio espejo, las paredes superficiales, y estoy furiosa de que haya alguien que haya visto este desastre emocional que estoy intentando navegar.

—Esta es una práctica privada, —le digo bruscamente entre dientes apretados, aun sin querer levantar la vista. No sé quién está detrás de mí y no me importa. Solo quiero que me dejen sola hasta que me pueda componer y volver a esa adorable e intocable creatura que todos creen que soy, que quieren que sea, que me resienten por ser.

—Tú eres Sakura Haruno, ¿verdad? —La mujer continúa como si yo no hubiera hablado, y puedo oír el sonido de sus tacones altos en la madera, el tipo de tacones que podrían arruinar un piso tan caro como este. Se acerca más y más y finalmente exploto, cuando siento una mano en mi hombro.

Me giro lejos de ella como si fuera la mismísima muerte y me pongo de pie, volteando a verla con un desastre de pelo rosa y sudor y lagrimas, y abro la boca para decirle que se joda en cada lenguaje que conozco cuando…

Mi boca se abre.

—Tú…Tú eres…

Es Tsunade. No puedo creerlo. La instructora principal en la Universidad de Artes de Konoha. Es una de las mas grandes bailarinas que ha vivido y aun mejor maestra, es tan hermosa como en todos los libros que he leído de ella, alta y con fuerza e imponente. Cabello rubio y ojos color miel que disciernen y me siento tan sucia, tan poco preparada, tan no digna de este momento.

—Tú eres… oh por Dios, tú eres…

—Bueno no te me vuelvas una bola de tartamudeos ahora. —me dice con una sonrisa altanera en sus perfectamente pintados labios. —Parecía que estabas a punto de llamarme algo realmente colorido.

Tsunade. Estuve a punto de maldecirle a Tsunade como la mugrosa chica que solía ser (aun soy). Es la legenda viviente, una de mis modelos, y estuve a punto de gritarle como una perra por invadir mi práctica.

—Realmente lo siento, —me oigo a mi misma apenas decir, limpiándome las lagrimas con la palma de mi mano como si me fuera a golpear por llorar. —Yo…Yo no sabía…um, sí, soy Sakura Haruno. Es un placer conocerla. — le doy mi mano llena de lagrimas para tomar, y después lo pienso y la retiro. Juego con mi cabello mejor. Me acomodo la cola de nuevo.

—Tranquila, —me dice, volteando los ojos. —No te voy a golpear. Solo quería verte bailar. He oído mucho de usted.

— ¿En serio? —jadeó. — ¿De…la Señorita Suzume?, —Sabia que la Srita. Suzume tenía muchos contactos en UAK—realmente solía presumir de ellos—pero no sabía que su influencia llegaba hasta Tsunade.

— ¿Tu instructora? No. No acepto solicitudes para estudiantes de nadie más que de mi propia gente. No, has hecho un nombre para ti misma y solo por ti misma.

—Oh, —le digo en shock. Así como habla la Srita. Suzume, es como si fuera nuestra dueña y nuestros éxitos fueran básicamente de ella. La idea de que yo haya hecho algo bien por mi cuenta jamás se me ocurrió. —Bueno…Um, muchas gracias por decirlo.

— ¡No estoy besándote el culo, lo dije porque es verdad! —me grita bruscamente, con nada de elegancia ni control que esperarías de una bailarina de su calibre. Estoy impresionada, pero me recuerda un poco a mí misma. ¿El hecho de que podía tener algo raro en común con alguien como Tsunade? —He visto videos de ti antes. Tus rutinas. Tienes una buena técnica.

—Muchas gra…

— ¡No es un cumplido! —me grita. —Eres demasiado dura. Demasiado rígida. No hay vida en tus ojos en esos videos que he visto de ti. Pareces un robot.

Ouch. Le dio al blanco. Mi peor miedo; mi falta de entusiasmo por el baile que debería reflejarse en mi cara. Y genial, que la directora de la escuela de arte a la que quiero ir es la que me diga eso.

—Y entonces vengo aquí a ver si es solo en la tele que pareces un robot, y veo esto. Una frágil, niña con un tornado de emociones y nada de técnica para empezar…

Así es, Tsunade. Encájame el cuchillo un poco más. UAK jamás se ha sentido tan lejos. Estoy literalmente viendo todos mis sueños desintegrarse frente a mí.

—…bailando como si lo amara.

Parpadeó y levanto la mirada.

—No sé que era ese baile, —me dice, sus ojos encajándose incansables en los míos como si intentara resolverme. —Pudo haber empezado como ballet pero se volvió algo más rápidamente. Te dejaste ir. Bailaste con el corazón, desde tu corazón. Leí cada emoción en tu cara y era cautivador, jovencita. Así que dime, ¿quién eres?

— ¿Um…madame?

—Me dijeron que eras inteligente, —Tsunade bufó. —Rayos. ¿Pregunte cual de las dos eres? ¿Eres la bailarina principal que he oído bastante, eres esta bailarina mucho mas interesante que no le han dado suficiente libertad para brillar?

—No…no lo sé.

Y al decir las palabras, me di cuenta de exactamente cuánto tiempo me había guardado eso.

No sé si el ballet es lo que quiero ya. Estoy bastante segura de que ya no es nada divertido a como era antes, y que mi pasión por el ballet se ha ido disminuyendo poco a poco, claro, siempre me he guardado eso, esos sentimientos. Lo he catalogado como ansiedad al escenario y me convencí a mi misma de que todo estaba bien.

Pero no sé qué es lo que quiero realmente. Esa es la verdad. El ballet es algo que…no es algo para lo yo que estaba lista. No sé si algún dia lo estaré.

—Te graduaras esta primavera ¿verdad? —Tsunade me pregunta, sonriendo ligeramente, como si ya hubiera anticipado este horrible conflicto emocional con el que he estado luchando durante tres años.

—Sí, señora. —Murmuro, viendo el suelo. Avergonzada de mi admisión, a este monstruo de la industria de danza, que he estado viviendo una mentira, proyectando una pasión que he perdido hace tiempo, perfeccionando movimientos en el campo que no me han dado mas que dolor y decepción disfrazados como brillantes trofeos y destellantes medallas de oro. Y simplemente fui y eche a perder cualquier oportunidad que tenia de entrar en UAK.

—Entonces te daré mi tarjeta, —me dice sin emoción, metiendo una mano en su amplio y genero pecho (probablemente no podrían inventar un bra que apretara tanto para sus famosos pechos, me doy cuenta con envidia, mientras las mías duelen y piden ser liberadas de sus vendas). Saca una tarjeta con nada más que su número de celular. —Ese es mi número de celular. Te advierto que no distribuyo esto a cualquiera que no sea de tu calibre. Veo demasiado de mí en ti, Sakura, pero necesito que tú veas lo mismo en ti. No tengo lugar en mi escuela para nadie que no posea pasión por lo que hace.

—Entonces…si piensa que no tengo pasión para la danza, ¿porque me está dando esta tarjeta? —le demando, mi voz perdiendo cualquier rastro de respeto. Estoy molesta. Frustrada. ¿Esta agitando mi futuro en la cara como si se tratara de un hueso y un perro, ¿solo para quitármelo a último minuto?

—Porque no creo que no tengas pasión para el baile, —me dice francamente. —Creo que no tienes pasión para el ballet. Recuerda que hay una diferencia, Sakura.

Mis ojos se abren de par en par.

— ¿Porque estás aquí para empezar? —me pregunta, recargándose contra el barandal casualmente, como si fuéramos amigas. —Se que vienes de hogares sustitutos, que no hay ningún rico patán en tu familia que te obliga como a muchos estudiantes aquí. Estas aquí porque trabajaste duro para lograrlo, ósea que en algún punto, debiste amarlo. ¿Verdad?

Dudo por un segundo, pero al final que se joda, le diré la verdad. A ella y a mí misma. Y si o echo a perder y pierdo la educación que siempre he querido, por lo menos lo hare honestamente.

—Lo amaba, —admito. —Lo amaba. El ballet era…solía ser un reto. Y había algo sobre él, algo sobre el moverse, algo de…no se, transportar la música al movimiento….no hay nada como eso. Es algo que simplemente…te llena por dentro hasta que estas tan lleno de algo que tiene que salir a como dé lugar, y sale por tus piernas, tus brazos, y todo tu cuerpo. Desde tu corazón. Y no hay nada como es en el mundo, y…

—Y a lo largo del camino…dejo de ser divertido. Dejo de ser excitante, —me siento en el suelo e intento procesar lo que estoy diciendo. Las palabras salen de mi boca antes de que me dé cuenta de que estoy diciendo y de quien está escuchando. Soy una maldita idiota, pero ahora que comencé, no puedo detenerme. —Había demasiada presión. De todos, de todas partes. Y en su mayoría de mi misma. Pero ya estaba muy adentro y lo había estado por mucho tiempo como para intentar salir. ¿Que soy, sin el ballet?

—Una bailarina, —Tsunade me dice simplemente. —Y una muy buena Sakura. Dejar el ballet para buscar otros tipos de baile no es dejar tus sueños, para nada. Es redefinirlos. Sacrificar una cosa en tu vida para perseguir algo que está claro y que es obviamente tu pasión. Naciste para bailar; ¿quien dijo que tenía que ser en un tutú?

No puedo pensar en cómo responder a eso. Estoy cansada. Literalmente. Toda la adrenalina que corría dentro de mí, mientras bailaba, mientras lloraba, mientras le contaba la historia de mi vida a la Tsunade, se me ha purgado completamente, y siento que podría dormir por días.

Tsunade me estudia antes de reír, como si ella ya hubiera visto todo esto antes. Se alejó del barandal y se quitó el polvo de la ropa.

—Tomate tu tiempo y piensa en lo que te dije, —me dice, —No se trata de dejar de ser quien eres. Se trata de encontrar lo que te hace sentir bien desde adentro—lo que te da ese sentimiento que solías tener—y lo que amas hacer. Sé que es demasiada información, así que hazte un favor y piénsalo. Y después, me llamas. Y veremos sobre el próximo año, y que hay para ti.

Una oportunidad. No me está cerrando la puerta en la cara, pero me está dando una oportunidad. Dejar el ballet. Tomar danza. Podría hacer hip-hop, más electrónica, más acro…lirica contemporánea con influencia del ballet pero mas, mucho más, interesante y excitantes movimientos que podría agregarle, bailando desde mi corazón como Tsunade dijo, con más sentimiento, con más de todo…

—Lo pensare, —le prometo vagamente. Hay lágrimas en mis ojos de nuevo. —Yo…

—No me lo agradezcas aun, —Tsunade me advierte. —Llámame cuando sepas lo que quieres. Y no quiero que le des ese número a tu mugrosa instructora tampoco. La rechacé a ella y a su trasero sin talento de mi escuela hace veinte años, no necesito que invada mi bandeja de peticiones de nuevo.

A penas si puedo reírme —no sabía eso sobre la Srita Suzume—y tomo la mano de Tsunade mientras ella me levanta del suelo.

—Fue…fue genial conocerla, —le digo, ya que no aceptara un gracias, y le tengo algo de miedo como para insistir.

Ella sonríe altanera. —Como si no lo supiera. Te veré luego, niña.

Y cuando deja el estudio, con sus zapatos de taco haciendo ruido en el caro piso, y estoy sola de nuevo, no puedo respirar con toda la emoción. Y en un movimiento de adrenalina, tomo mi celular que está en mi bolsa en la esquina, y busco a mi nuevo y mas reciente agregado contacto. Jamás le he marcado así que no se si contestara, pero mientras esté llena de adrenalina, le marcare.

Me contesta en a la tercera vez, voz tan molesta en el celular como lo es en la vida real. — Que quieres.

—Estoy…estoy algo cansada para trabajar hoy, —le digo. —Quieres…no sé. ¿Quieres salir o algo?

Una pausa. —Y hacer que.

—No sé, no importa. Solo…dile a Kakashi que lo siento, necesito un pequeño descanso. Voy a regresar a mi cuarto y ordenar pizza o algo.

— ¿quieres pizza?

Estoy demasiado intoxicada por la conversación con mi ídolo de la infancia para dejar que el shock de Sasuke me irrite.

—Sí.

—Suenas…diferente. Rara.

—Bueno si es un PROBLEMA hablarme, entonces…

—Cállate, —al fin explota. —No vayas para tu cuarto aun. ¿Donde estas?

—Donde siempre estoy tontín. No me salgas con eso de ser el héroe que lleva a la chica en peligro a su casa conmigo, está bien usado eso. —Pero estoy muy feliz de que quiera hacerlo, honestamente. Por razones que me rehusó a examinar por el momento. Solo una revelación extrema a la vez.

—Se donde estas, tonta, solo pregunte en que estudio.

—El Estudio E, —le digo. —Y apúrate. NO he comido pizza en dos años. No creo poder esperar siquiera diez minutos más.

Le cuelgo antes de que me pueda llamar "molestia" y me desato la cola de caballo. Sacudo mi cabello, dejo que caiga en una bola de nudos y relajo sobre mi espalda; ya no me duele la cabeza, no hay mas presión en mi nuca, y se me fue el aliento con solo pensar en todas estas nuevas posibilidades. No he tomado decisiones, aun tengo mucho en que pensar, pero saber que esto no es el final, el "aquí se termino para mí", que puedo tener una vida después del ballet si realmente lo quiero, disminuye la presión que ha apretujado mi corazón durante tanto tiempo. Ya es más fácil respirar.

Pero antes que nada, es noche de pizza y películas con mi nuevo amigo.

Porque tal vez no sepa exactamente que quiero ser cuando crezca, pero si se que no quiero volver a estar sola, jamás.


Nota: HOLA! Se que no fue exactamente la semana que todos esperabamos. PERO logre sacarlo adelante en 3 (Creo haha)

Bueno, aqui vamos...creanme, de aqui en adelante se pone bien bueno. haha y sera genial.

Gracias a todas y todos los que me han seguido y han dejado reviews. A saakuraa y a RMS gracias por dejar en cada review un pedazito de sabiduria y animos para seguir adelante son los mejores!

Y A TODOS LOS DEMAS GRACIAS POR SUS FAVORITES Y REVIEWS. Siganlas dejando!

Seguimos adelante.

Y como pequeno regalito para cierta amiga:

Siguiente proyecto: Eremika (De shingeki no kyojin) :)

Hasta la proxima,

rxs