Los personajes de J.K. Rowling no me pertenecen, escribo este fanfic sin fines de lucro. Solo por diversión.

Espero que les guste, soy nueva en esto. Bueno… disfruten y espero sus reviews :)

Capítulo 1

Su humor no podía estar peor, para comenzar, había tenido la peor clase de sus largos 16 años trabajando en el castillo. Estaba impartiendo su primera clase del día, quinto año, pociones dobles Gryffindor/Slytherin. Todo iba bien hasta que se escuchó una fuerte explosión, Longbotton había provocado que su poción estallara, una gran nube de humo cubrió las mazmorras. Cuando se disolvió toda la clase comenzó a presentar erupciones en la piel, grandes ampollas que se reventaban y de ellas brotaba gran cantidad de pus. Irritado, Snape empezó a buscar al causante de todo el alboroto, divisó a Longbotton quien se ocultaba detrás de su compañero de trabajo, nada más u nada menos que el insufrible mocoso Potter. Como una manera de disminuir sus frustraciones colocó a Potter de compañero con Longbotton, pues sabía que con esto lograría que el mocoso reprobara su ramo lo cual por cierto sería la mejor noticia que recibiese en mucho, mucho tiempo…mejor dicho, la segunda. Primero estaba el día en que al fin Potter había cumplido con su deber, derrotando al señor Oscuro. Por lo menos algo bueno había hecho el chico.

Se acercó a paso veloz hasta los dos, y se plantó frente a ellos. Longbotton temblaba de miedo detrás de Potter, en su mirada se podía apreciar el gran terror que sentía en esos momentos, además de dolor, dolor por las ampollas que ahora cubrían su piel. Luego miró a Potter, toda la clase estaba expectante, a pesar del dolor que sentían por las ampollas, no podían dejar de perderse el espectáculo que era Snape sermoneando a Potter.

Lo miró con desdén y el chico parecía no inmutarse, no podía negar que desde que comenzó el año había notado que el chico estaba raro. Seguramente, al haber acabado con el señor Oscuro, su fama había disminuido y por eso estaba triste, no podía ser menos si el chico era insoportablemente soberbio y le encantaba llamar le atención, que más se puede esperar del famoso "niño que vivió", a ver si así se da cuenta que el mundo no gira entorno a él y ponía al fin los pies en la tierra bajando de su gran nube de grandeza.

Aun así no podía dejar de sentir una leve opresión en el pecho, algo le decía que podía ser algo más, algo más grave que simplemente depresión por falta de fama. Pero no podía importarle menos, el mocoso es hijo de Potter, su némesis, eso no le incumbía.

Lo contempló, su mirada se veía perdida, esos ojos que era idénticos a los de Lily, ya no eran ni la sombra de lo que fueran el año pasado, ahora estaban apagados de un color verde claro, no tenían brillo alguno. Sonrió, le chico lo miraba esperando su castigo, sabía que él no había sido el culpable, pero desde hace tiempo que había perdido las ganas de enfrentarse al mundo.

-. Potter... Veo que su incompetencia alcanza niveles superiores, no pensaba que fuera posible convertir una simple poción para borrar manchas de la ropa, en una poción crece ampollas. Usted ha logrado lo impensado, lo felicito, 50 puntos menos para Gryffindor por todas las molestias que les han causado a sus compañeros y Potter.- el chico lo miró ausente.- se ha ganado un Insuficiente en su poción, al igual que usted Longbotton. Ahora...- dio la vuelta para mirar al resto de sus alumnos.- vayan a la enfermería para que Madame Pomfrey los cure.

Los alumnos comenzaron a abandonar las mazmorras en medio de muchos murmullos. Logró divisar a Potter, quien avanzaba a paso lento detrás de sus compañeros. Sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa.

-¡Potter!- lo llamo.- Acérquese.

El joven giró sobre su eje y comenzó a caminar a paso lento de vuelta al interior de las mazmorras.

- ¿Si, profesor?- otra vez esa mirada perdida.

- Detención todas las noches hasta las vacaciones de navidad, a las 8 en punto lo quiero aquí.- Harry lo miraba fijamente, con esa mirada perdida que ya comenzaba a darle escalofríos.- ¿Me oyó?

El chico tardo en contestar, parecía perdido en su mundo. Finalmente espabiló

- S... Si señor... ¿Me puedo retirar?

Lo miro turbado, Potter continuaba mirándolo, algo en su interior le decía que el chico estaba realmente mal. Sin embargo el odio hacia su padre muerto afloró.

- ¡Sí!, eso es todo, ahora vaya a la enfermería para que le quiten esas ampollas, ya me es suficientemente desagradable tenerlo en mi presencia como para agregarle el asqueroso espectáculo que representan esas ampollas en su piel.- al decir eso, se percató que por los ojos de Potter una sombra de tristeza se dejó ver, fue algo fugaz pero no lo suficiente como para que no lo notara, eso lo turbó aún más. Retomó su bien conocida máscara de frialdad y arrastrando las palabras le dijo.- largo...

Harry dio un respingo, se despidió torpemente del profesor y salió lentamente de las mazmorras.

Snape se dejó caer en su silla frotándose el puente de la nariz Potter lo exasperaba. No obstante, esta era la primera vez que lo tenía tan cerca, esto le permitió notar la gravedad del asunto, Potter no estaba bien.

Decidió olvidar el asunto, el chico tenía a su familia muggle los cuales de seguro lo tenían en un altar, además estaban su padrino, Lupin, la sabelotodo de Granger y su insufrible amigo Weasley, que ellos se preocupen de él. Se dispuso a revisar los ensayos que había solicitado a los de quinto, no sin antes tomarse una poción para eliminar las ampollas que ya lo tenían vuelto loco, todo culpa de Potter y Longbotton.

Le guinda de la torta la puso Dumbledore, ese hombre a quien consideraba su padre.

Después de la cena se retiraba a sus aposentos había estado observando a Potter y sus amigos. El chico se veía igual de perdido como en la mañana, el Weasley y Granger intentaban animarlo, entablar una conversación con él, hacerlo sonreír como en los viejos tiempos. Pero el chico, solo contestaba con monosílabos y con sonrisas falsas. Todos en el comedor de vez en cuando le lanzaban miradas preocupadas al chico de oro de Gryffindor, pudo notar que incluso algunos Slytherins lo hacían, entre ellos, su ahijado, Draco Malfoy. Eso lo sorprendió, ¿por qué Draco se preocuparía por Potter?, ¡en fin! Después conversaría con él.

Cuando llegó a su habitación encontró una nota de Dumbledore en la que le pedía que se presentara en su despacho a la brevedad, se sorprendió, debía ser algo realmente urgente.

Fawkes había estado muy inquieto desde que comenzó el año escolar, para ser exactos, desde que Harry lo había visitado el primer día de clases de su quinto año. Se dio cuenta enseguida que algo le pasaba, pero por más que trató de entrar en su mente, el chico había logrado encontrar la forma de bloquear su mente de los intrusos. Decidió dejarlo tranquilo y observarlo desde lejos, conversó con Sirius y Remus para que ellos también hablaran con él, tal vez con ellos se abría. Nuevamente se equivocó, Harry de a poco se estaba aislando de todos sus conocidos, su padrino, Remus, Hermione, Ron, etc. Eso le preocupaba sobremanera, la gota que rebalsó el vaso fue la visita que tuvo durante el almuerzo.

Flashback

Estaba revisando unos papeles que habían llegado del Ministerio, de repente unos golpes en la puerta lo sacaron de su estado de concentración.

- Adelante.- miró en dirección a la puerta para ver quien lo buscaba.- ¡ah!, señor Weasley, señorita Granger, tomen asiento.- esperó hasta que tomaron asiento.- díganme, ¿qué los trae por aquí?

- Harry, director.- directa y concisa fue la respuesta de la señorita Granger.

- ¿Qué pasa con Harry?- se comenzó a preocupar.

- Nos preocupa director, últimamente casi no come, durante las noches, varias veces cuando me he levantado al baño no lo encuentro acostado, cuando lo busco, siempre está sentado frente a la chimenea, leyendo o simplemente contemplando el fuego. Además, no deja que nadie se le acerque, cuando se va a bañar espera hasta que todos han salido de la ducha para entrar él, algo que no ocurría los años anteriores.- comentó Ron.

- Director, Harry está muy retraído, casi no conversa, no ríe... Es como si ya nada le importara, otra cosa que me preocupa es que siempre lo ve muy pálido... Y hoy en la mañana cuando estábamos en la sala común, no aguanté la angustia de verlo así que me largué a llorar he intenté abrazarlo. Él al instante se puso muy tenso y se quejó levemente, como si algo le doliera, le pedí que me dejara revisarlo, se negó y salió corriendo de la sala común.- le informó Hermione denotando gran preocupación.

- Eso es muy preocupante...- Albus se notaba agobiado, no sabía que hacer.- Gracias por la información jóvenes, ahora vuelvan a sus clases, veré que puedo hacer por Harry.

- Gracias director, por favor manténganos informados.- le dijo la chica.- queremos que el viejo Harry vuelva.

- Lo haré señorita Granger, pierda cuidado.

Fin flashback

Había tenido toda la tarde para meditarlo, finalmente encontró la solución (TOC TOC) y su solución acababa de llegar.

- Adelante.- por la puerta apareció Severus Snape.- mi muchacho, que bueno que viniste a la brevedad, toma asiento.

- ¿Qué ocurre Albus?- lo miró fijamente.- ¿es algo... Relacionado con el que... No-debe-ser-nombrado?

- No... Bueno... Espero que no.- meditó unos instantes lo que iba a decir.- se trata de Harry Potter.- dijo al fin.

- ¿Potter, qué hizo ese muchacho estúpido ahora?- Snape se estaba comenzando a irritar, cuando Dumbledore lo llamaba para hablar de Potter nada bueno solía ocurrir.

- Harry no ha hecho nada Severus, es su actitud la que me preocupa.

- Déjalo Albus el chico solo quiere ser el centro de atención, como siempre lo hace.

- No Severus, a Harry le ocurre algo grave.- El anciano lo miró fijamente por sobre sus gafas de medialuna.- para eso te llamé, quiero que de ahora en adelante cuides a Harry desde las sombras.- se detuvo unos instantes para apreciar el rostro desencajado de Snape.- quiero... Que intentes acercarte al chico nadie más ha podido hacerlo y creo que tu podrías hacerlo, los cursos de psicología que tomaste cuando comenzaste a ser el espía de la luz podrían ayudar...

Un tenso silencio se instauró en el despacho, Snape parecía ido. Finalmente después de lo que pareció, fueron horas, reaccionó.

-¡¿QUÉEE?! , ALBUS, NO PUEDES PEDIRME ESO, SABES QUE EL CHICO Y YO NO NOS LLEVAMOS BIEN. ES HIJO DE JAMES POTTER?!- Severus estaba rojo de ira.- ¡¿SU PADRE ME HIZO LA VIDA IMPOSIBLE Y ESPERAS QUE CUIDE A SU HIJO?!

- También es el hijo de Lily...- esa simple frase logro calmar al energúmeno en que se había convertido Snape.- Hazlo por ella, tienes que recordar también que Harry no es su padre, él no tiene la culpa de todo lo que James hizo en el pasado, ni siquiera lo recuerda. Debes dejar el pasado atrás y vivir el presente... Ese chico te necesita, más de lo que crees.- finalizó.

Snape lo miró unos instantes y suspiró.

- Le di detención al chico por las siguientes dos semanas hasta que comiencen las vacaciones de navidad... Creo que eso puede ayudarme a acercarme al chico.- Dumbledore le sonrió complacido por que haya aceptado su petición.

- Gracias mi muchacho, déjame decirte que creo que esto, a la larga les servirá a ambos, así podrán conocerse y recuperar el tiempo perdido.- Snape lo miro extrañado.

- ¿"recuperar el tiempo perdido", qué quieres decir con eso Albus?- su mirada reflejaba confusión.- ¿por qué habría yo de recuperar tiempo perdido con ese mocoso?

Dumbledore sonrió amablemente.

- Yo no soy la persona indicada para decírtelo, pero confía en mí... Pronto lo sabrás.- volvió a sonreír.

Severus de levantó del asiento y se dirigió a la salida. Antes de salir miró a Dumbledore seriamente

-Intentaré llevarme mejor con el chico Albus… pero no te prometo nada.- después de decir esto salió del despacho del anciano director cerrando la puerta detrás de él.

Albus suspiró y dirigió su azulada mirada a una pequeña puerta ubicada detrás de él. Con lentitud se levantó y camino en dirección a la puerta. Con un leve movimiento de su varita la puerta se abrió, dándole paso a un pequeño cuarto oscuro.

-"lumus".- murmuró

Al instante la pequeña habitación se vio iluminada. El cuarto era un poco más pequeño que el despacho del director, en el centro se podía apreciar un pequeño sillón bastante acogedor.

Las paredes estaban repletas de cuadros que en el instante en que Dumbledore iluminó la habitación, comenzaron a despertar, desemperezándose lentamente.

El anciano empezó a caminar hacia el final del cuarto y se paró frente a un cuadro.

-Creo que ya es hora de que se enteren.- le dijo a la persona en el retrato, en el rostro del anciano se reflejaba la inmensa preocupación que lo invadía.- solo espero que no sea tarde…

-Lo sé director, no fue mi intención engáñalo, pero creo que el entenderá mis razones.- le respondió el personaje del cuadro.- Director, cuando él reciba mi carta… por favor tráigalo ante mí. Necesito explicarle personalmente mis razones para haberle ocultado algo tan importante.

-No te preocupes, eso haré…- contempló fijamente el cuadro.- ¡bueno! Me retiro…

Caminó hacia la salida, se despidió de los habitantes del cuarto y selló nuevamente la puerta.

-Estos serán unos meses complicados… solo espero que sepa manejar las cosas adecuadamente…- murmuró para sí mismo, consciente que las reacciones de los involucrados al enterarse de la verdad, serían variadas.