Esto es lo que sale cuando me das un PC, un poco de tiempo libre y mono de Pones. TACHÁN. No sé cuantas partes tendrá, creo que dos, pero de momento aquí dejo la primera. Os recomiendo que escuchéis Iris, de Goo Goo Dolls, cuando lo leáis, porque está medio basado en ella (y porque es una canción preciosa). Hope you like it!


La habitación es pequeña, ¿o grande? La verdad es que a Danny se la sopla cómo sea la habitación, pero en estos momentos le parece jodidamente enorme. Y está enfadado. ¿O sería mejor decir dolido? El caso es que la habitación no debe medir más de cinco metros cuadrados y sólo hay un sillón, y en él apenas caben tres personas y hay cuatro sentadas. ¿Por qué siente tan lejos a Dougie entonces?

- Hemos sabido que saliste hace un par de días de rehabilitación- pregunta entonces el periodista, haciendo que la destartalada mente de Danny preste de nuevo atención a su trabajo. El periodista sujeta un par de papeles sobre sus rodillas y mira el pilotito de la cámara esperando a que Dougie conteste. Y Danny le mira. ¿Cómo se le ocurre tener la poca sensibilidad de preguntarle eso?

- Sí- responde el enano, y aunque el periodista no lo nota, los demás le conocen demasiado bien. Se encoge y revuelve imperceptiblemente en el asiento, y se aprieta más contra Harry, sentado a su lado como si se le hubiera adjudicado para él. Siempre Harry.

- Frankie Sandford...- continúa, y quien se revuelve entonces es el pecoso. Frankie no tiene culpa de nada. Será todo un señuelo para no tener que hacer públicas las adicciones que ha tenido el pequeño durante demasiado tiempo. – hizo unas declaraciones la semana...

- ¿Qué tiene esto que ver con el single nuevo?- pregunta ya envalentonado y asustando un tanto a los demás. Puede decirse que su tono de voz es algo irritado, y hasta agresivo. – Estamos promocionando That's the truth, no vamos a hablar de nuestras vidas.

- Danny, deja de hacer el gilipollas- murmura Tom por la comisura de los labios, esperando que el cámara no le esté enfocando justo en ese momento y tapando el micrófono con la mano.

- ¿Ha terminado con las preguntas referentes a la promoción?- el pobre (o no tan pobre) periodista mira azorado los folios y termina asintiendo y encogiéndose de hombros.- Bien, tenemos más entrevistas que conceder. Muchas gracias.

Y dicho tal, se levanta y sale del plano de cámara. La ayudante acude a su lado y le ayuda a quitarse el micrófono de la camisa, mirándole con cierta distancia y puede que miedo. Si Danny es conocido por algo, a parte de por usar a las mujeres como si fueran clínex, es por su simpatía. Siempre tiene una broma y una sonrisa para todo el mundo. Pero puede que no conozcan al verdadero Danny. Y el verdadero no consiente que sigan haciendo daño a Dougie.

Cuando se montan en la furgoneta y las puertas se cierran, la vena de Tom empieza a hincharse. Y todos saben lo que eso significa.

- ¿Te has vuelto loco? ¿Se puede saber a qué ha venido lo de ahí dentro?

- Tom, soy músico, no famoso. No promociono mi vida, promociono mi trabajo.

- No estaba hablando de ti, sino de Dougie- se mete Judd.

- Mucho mejor me lo pones.

- No te necesita para defenderle como si fuera tonto, ¿sabes?- Danny suspira y se aguanta las ganas de estamparle el puño a Judd esa mandíbula tan cuadrada que tiene. - ¿Por qué no le dejas que haga las cosas por sí mismo de una jodida vez?

- Que me dejéis en paz, coño.

Coge su Iphone y empieza a teclear cualquier cosa para que se crean que está ocupado y así no tener que escucharles. Y Dougie sigue callado. No ha abierto la boca ni para defenderse como ha hecho Harry con él o para decir que dejen de tratarle como si fuera un niño asustadizo. Dougie nunca dice nada. Danny le mira, levantando la mirada un segundo de la pantalla, y advierte cómo el enano aparta la mirada cuando ve que le observa. Y también se aguanta las ganas de pegarle.

La furgoneta los va dejando en sus casas. Ha sido un día duro de trabajo y todavía les quedan unos cuantos, con la presión añadida de las habladurías sobre el estado de Dougie. Harry se baja del coche no sin antes recordarle al pequeño que si necesita cualquier cosa, sólo tiene que llamarle, a cualquier hora. Danny pone los ojos en blanco y mira para otro lado para no ver cómo Dougie se lo agradece con una sonrisa.

Después llega a casa de Tom y en ella se bajan los dos rubios. Tom sigue enfadado. Ese tipo de desmanes en público no son buenos para su carrera, y todos lo saben.

- Deja, me bajo aquí también- le dice a Tommy, que le dedica una mirada de lince, y Danny se encoge un poco sobre sí mismo. – Hasta mañana.

El suelo está mojado, por lo que supone que debe haber llovido y hace un frío que se cuela hasta los tuétanos. Camina con los rubios hasta su puerta, no sabe para qué, pero siente que tiene que decirle algo a Tom, para que no se duerma enfadado con él.

- Tom, ¿no vas a hablarme?- el mayor se da la vuelta, con las llaves en la mano, y le dedica una mirada dura.

- Danny, estamos pasando una etapa muy mala, y lo sabes. Lo jodas más.- el pecoso traga saliva y siente como si le hubiera dado una bofetada. ¿Joder las cosas? ¿Él? ¿Quién era el que se ponía de coca y de alcohol hasta las cejas antes de los conciertos? ¿Quién estuvo un mes encerrado en un loquero? Fletcher entra en casa y deja la puerta abierta para Dougie.

- ¿Tú tampoco vas a hablarme?- le espeta, abriendo los brazos con desesperación. El vaho sale de sus labios y el frío le seca los ojos. Y no está preparado para que Dougie se acerque a él y le abrace. No se esperaba algo así, pero era justo lo que necesitaba. Porque lo que ha hecho en la sala, lo ha hecho por él, y parece que nadie se da cuenta.

- Gracias- murmura el pequeño cuando se separa de él. Sigue teniendo ese algo demente en la mirada, y ya no le brilla. Y tiene un gesto constante de cansancio que está matando poco a poco a Danny. Quiere a su enano de vuelta, el feliz. Le sonríe sin que la luz le llegue a los ojos y se mete en casa, cerrando la puerta tras él. Y Danny tiene ganas de llorar.

Cuando llega a la suya, tiene los pies helados y agradece el calor de la calefacción. Además, huele de maravilla. Lo más probable es que Georgia esté cocinando algo para la cena, pero no se dirige a la cocina hasta que no se cambia y se pone ropa más cómoda. Cuando lo hace, la ve en los fogones, y siente la necesidad de abrazarse a ella.

- Eh...- pega un respingo, sintiendo su delgadísimo cuerpo atrapado por los brazos de Danny, y le busca la cara por encima del hombro.- ¿Un mal día?

- Peor- se aprieta más a ella, hasta que prácticamente la corta la respiración, y ella termina por dejar la comida a un lado.

- ¿Qué ha pasado?

Y se lo cuenta. No la mira a los ojos porque no se siente a gusto hablándole a la gente a los ojos, y menos cuando está hablando de cosas que le atormentan. Le cuenta lo preocupado que está por Dougie, aún sabiendo que ahora ya está "bien", y por el grupo, y su sensación de que no saldrán de esa, que McFly morirá en poco tiempo.

La rubia le escucha y asiente, y cuando termina de hablar, trata de aconsejarle. Sabe lo mal que lo ha pasado esos meses, con la enfermedad de Tom, con el shock del intento de suicidio de Dougie, lo sabe porque ha estado siempre con él, y nunca le ha dejado hundirse.

Esa noche apenas si cena nada. Al día siguiente tiene más promociones y quiere dormir todo lo que pueda o no será capaz de aguantar ni una sola pregunta más por el estado de Dougie. Es por eso por lo que en las entrevistas siempre está como ausente, así no tiene que responder a lo que no le interesa. Es lo bueno que tiene que todo el mundo se piense que eres tonto.

Al terminar la jornada, se le ocurre invitarles a su casa a cenar. Al día siguiente no tienen nada, día libre, como aquel que dice, y quiere recompensarles de alguna manera por el desplante de la entrevista anterior. Además, aprovecha que Georgia tiene una de esas frívolas galas en la que patrocinan no sé qué cosmético a la que ha rechazado ir a modo de acompañante.

- ¿Has cocinado tú?- pregunta Judd mirando mal el plato de comida que tiene delante.

- Sí, ¿por qué? Si no te gusta, te jodes.

- ¿Se puede saber qué cojones te pasa últimamente? ¿Nos has invitado a cenar para pelearte conmigo o qué?

- ¡Eres tú el que ha empezado metiéndose con mi comida! ¡Siempre estás criticando todo lo que hago!

- Si vais a discutir, yo me voy- dice Tom fríamente, sin gastar una energía que no tiene en ellos.- No estoy como para aguantaros ni un minuto más.

Harry mira a Danny y prueba la comida, y está mejor de lo que pensaba, pero no se lo va a reconocer. Los ánimos están tensos entre todos, y saben que a la más mínima alguno de ellos saltará y terminará explotando. Y Danny sabe que si no se muerde un poco más la lengua, el grupo penderá aún más de un hilo. Así que se la muerde. Se la muerde y comen casi en armonía viendo una película que echan en la televisión a la que ninguno presta atención, pero todos fingen que es el largometraje más interesante del mundo.

Danny es consciente de que la cena está siendo un completo fracaso, que no hablan, no se miran a los ojos y no se cuentan sus cosas, que ya no bromean como siempre, ni se tiran comida al pelo para luego pegarse. Y se trata de madurez, ni del hecho de que ya tengan 25 años, porque sabe que ellos no madurarán nunca, es algo peor, es ese hilo, ese que les une y que parece que se está rompiendo poco a poco.

Cuando la comida acaba, Tom es el primero en decir que está tremendamente cansado y rechaza la invitación del pecoso a quedarse y hacer algo de música todos juntos. Tom rechazando componer con él es algo que no ha vivido en nueve años de amistad, y es tan extraño como doloroso.

El segundo en desaparecer de allí es Harry, tras insistirle a Dougie que le lleva a casa y recibir por toda respuesta un "yo me quedo un rato" que a Danny le ha sentado como si le dijeran que el Bolton ha subido a la Premier League, o incluso mejor. Harry sale de su casa, no sin antes mirarle, como si le dijera "cuidado con Dougie, no vayas a joder más las cosas", y cierra la puerta con un deje de enfado que Jones no entiende. Es como si Harry se hubiera apropiado de Dougie desde que salió de la clínica, deambula siempre a su alrededor para que nadie se le acerque, y no le protege, le está atontando. Es como si tuviera miedo de que el aire le tocara. Sabe que Judd fue imprescindible para el enano durante esos meses, que él fue el primero (y único) en darse cuenta de que le ocurría algo, y el primero que le mostró su apoyo incondicional, pero se siente tan inútil respecto a todo ese tema que no necesita que el desprecio de Harry se lo recuerde a cada segundo.

Le cierra la puerta al batería y desanda sus pasos para volver al sillón del salón, en el que Dougie está recostado con las piernas sobre la mesita del té, mirando la televisión pero sin verla.

- ¿Y tú qué?- le dice, dándole un golpe en la rodilla tratando de recuperar la confianza perdida. – Que raro que no te hayas ido con Harry.

- No te pongas celoso, Jones.

- No me pongo celoso- Dougie suelta una risita amarga e irónica y Danny se recuesta a su lado, agarrándose a su brazo y entrelazando sus manos, como cuando tenían diecisiete y quince años y eran inseparables, tanto que incluso les confundían con una pareja.- No son celos. Es sólo que me siento inútil, y Haz lo sabe.

- No es que te sientas inútil, es que lo eres.

- Bueno, al menos tienes ánimos para meterte conmigo- gira la cabeza y observa el pelo rubio y grasiento del pequeño, y si hubiera tenido 17 años, le habría besado en el cuello y lamido la mejilla, porque ese era el pan de cada día, pero han pasado más de ocho años y ya no sabe en qué punto están después de todo lo ocurrido en esos últimos meses. Tiene miedo de hacer cualquier cosa y recibir en cambio rechazo.- Hablo en serio, Doug. Tengo la sensación cada vez que ensayamos, o cada vez que me dirijo a vosotros, que sólo estoy consiguiendo que todo se rompa un poco más.

- Dan, no me jodas. Si las cosas se rompen, no será tu culpa. Tú no has hecho nada.

- Por eso mismo. Harry estuvo a tu lado todos los días, y fue el primero en sospechar que no estabas bien; Tom te ha acogido en su casa hasta que puedas vivir solo, y yo... – suspira. Suena como un adolescente sin autoestima, pero no puede evitarlo.- Yo no he hecho nada. Y encima cuando tenemos entrevistas estoy de mal humor y hago quedar mal al grupo.

- ¿Y? Te lo perdonan todo, eres Danny Jones.

- Pero yo no podría perdonarme que el grupo se rompiera porque no sé afrontar todo esto. Me siento culpable por no haberte ayudado más en todo lo que has pasado, ni a Tom, estaba demasiado ocupado preocupándome por mí mismo.

- Tienes celos de Harry...- repite el pequeño, y Danny chista, chista porque no le está tomando en serio, y se aparta de él, enderezándose sobre el sofá para mirarle a los ojos.

- ¿Me ves que me ría?

- No seas dramático, hemos pasado por peores momentos.

- ¿Seguro? Porque no sé qué puede ser peor que uno tenga bipolaridad y otro se intente suicidar.

A eso probablemente se refería Harry con aquella mirada que le ha lanzado antes de salir. Nada de ser extremadamente sincero y directo, Jones.

- Lo siento- murmura, y no le mira porque si ve en sus ojos que le ha hecho daño, lo más seguro es que se ponga a llorar. Y si Danny llora, Dougie llorará más, y ya ha llorado demasiado en los dos últimos meses.

- Dan, parece que te me vas a declarar. Deja de pensar gilipolleces. Tom está bien ahora, yo lo voy a estar, el grupo no se va a ir a la mierda y tú vas a seguir teniéndole envidia a Harry. Todo va a seguir como siempre.

Y para reafirmar su buen humor, escaso durante esos días, le golpea en la rodilla tal y como ha hecho él al sentarse, y Danny no puede evitar sonreír. Se sigue sintiendo inútil, pero al menos le ha dicho lo que necesitaba escuchar, aunque sea mentira, pero necesita saber que McFly no se está muriendo.

Y aunque pueda poner (un poco más) en peligro su virilidad, acorta el espacio que les separa en el sofá, y abraza al pequeño con tanta fuerza que parece que quiere asfixiarle. Dougie no se lo devuelve, porque Dougie nunca abraza, pero le reconforta con unas palmaditas en la espalda y un "no seas maricón", que les hace sonreír a los dos.

- Va, te llevo a casa de Tom.

Le habría dicho que se quedara con él, pero en cierto modo no se siente preparado. ¿Y si le da un ataque de pánico por la noche y sólo le tiene a él? Sabe que con Tom va a estar mucho mejor, así que cogen sus abrigos y caminan la escasa calle que separa una casa de otra en silencio, el uno al lado del otro, haciendo un poquito más fuerte ese hilo.

Al llegar a su puerta, Dougie saca las llaves y las revuelve entre sus manos, como si retrasara la despedida.

- Dan, no quiero que te sientas así. No eres culpable de nada, he aprendido que sólo uno mismo es responsable de cómo maneja su vida, y yo lo hice mal, cuesta abajo y sin frenos- mete la llave en la cerradura, pero no abre, y se abraza a si mismo para soportar el frío de marzo.- Harry está siempre encima de mí y Tom me ayuda con sus charlas, pero... Bueno, tú también aportas algo.

- ¿Ah, sí? ¿El qué?- Dougie sonríe, una sonrisa un poquito menos oscura que las anteriores, y se encoge de hombros.

- Todavía lo estoy investigando.

Se ríe, agudo y ¿feliz? y Danny niega con la cabeza. Parece ser que el verdadero Dougie está venciendo al Dougie destructivo que casi se mata a sí mismo.

- Conténtate con saber que si aguanté en esa clínica un puto mes entero, era porque sabía que al salir podría estar con vosotros, contigo.

Lo bueno de las personas frías y autosuficientes como Dougie, lo bueno de que no transmitan nunca sus sentimientos, y nieguen besos y abrazos y palabras bonitas, es que cuando lo hacen, son los sentimientos más puros que nadie pueda regalarte nunca. Y eso Danny lo sabe, valora que Dougie te dedique un beso o un cachete en el culo, sus escasas muestras de afecto son más apreciadas que los diamantes de sangre en África. Y otra vez, está a punto de llorar.

- Va, que se me están congelando las manos- gira la llave, avergonzado del tierno momento que ha creado sin pretenderlo, y abre un poco la puerta.- Mañana nos vemos.

- Buenas noches, enano.

Y sin ni siquiera pararse un segundo a pensarlo, sin dejar que su cerebro, el cual de por sí usa poco, sopese los pro y los contra, vuelve a acortar el espacio que separa su cuerpo del suyo, pero ya no le abraza. Ahora le besa. Dougie tiene los labios helados y Danny no es capaz de alejarse, pero lo hace. Ni siquiera le ha dado tiempo a averiguar a qué saben los labios del enano, ni a tratar de mostrarle con ese gesto cuánto es que le quiere.

Los ojos del pequeño se abren, se abren tanto que parece que le gritan, y Danny, en un alarde de "valentía", se aleja de allí corriendo. ¿Qué acaba de ocurrir?


Chanán. ¿Opiniones?