Weeeeeeeeeh. Aquí tenéis la segunda y última parte. Es un poco extraña, creo, pero espero que me haya sabido expresar bien. He de decir, que creo que es de lo mejor que he escrito en mis poco productivos 19 años de vida, y que gracias por los comentarios de la primera parte diciéndome que os encantó y que escribo muy bien. Ojalá os pudiera regalar un Danny Jones a todas, pero el real le tengo yo y es intransferible xD ¡Feliz semana!


Parte II

Al día siguiente Danny finge. Finge tanto que está seguro que la Academia de actores le nominará al Oscar como Mejor Actor de Reparto, y que se lo llevará de calle. Incluso pude que tenga que preparar un discurso.

- Eh, que nos vamos- le avisa Tom golpeándole en la cabeza.

Danny alza la mirada de su teléfono, dejando el Wa a medio escribir, y posa sus ojos en los marrones de Tom, que le indica la puerta con un movimiento de su rubia cabeza. ¿Ya ha terminado la entrevista? ¿De verdad puede irse a casa, meterse bajo las mantas hasta el fin de los tiempos, y poder dejar de soportar las miradas asesinas que le dirige Dougie desde el otro lado del sillón?

Termina de escribirle el Wa a su novia, avisándole de que hay carne picada en el frigorífico (y pidiendo así filetes rusos de cena de un modo muy sutil), y se pone en pie, sonriendo al periodista cuyo nombre ni siquiera recuerda, y se une al resto de la banda, que se monta en la furgoneta como todos los días. Sigue tecleando cuando el vehículo les lleva a casa, por seguir fingiendo, porque lleva todo el día huyendo de Dougie, lo cuál es difícil teniéndole a menos de dos metros. No le mira más de dos segundos seguidos y rehuye su cercanía, como si temiera que le preguntara por el beso del día anterior. ¿Qué le va a responder si le pregunta si no tiene ni idea de por qué lo hizo? "No, es que tenías algo en el labio", no es nada creíble.

Tommy deja por último a Danny en su casa y le avisa de tal compromiso para el día siguiente, advirtiéndolo que como llegue tarde le romperá una de sus guitarras. A Danny, o le amenazas, o no te hace caso.

Entra en casa y consigue sentirse a salvo, y cuando ve a Georgia haciéndole la cena, algo le dice que debería tratarla un poco mejor. Es su novia y prácticamente parece su sirvienta. Y encima ha besado a otra persona, ¿un solo beso pueden considerarse cuernos?

- Cada día huele mejor- le premia con un halago, y ella, tonta enamorada, sonríe agradecida y le da a probar un poco de la sartén. – Mmmmm, filetes rusos.

- He pillado tu indirecta, Dan.

- ¿Qué indirecta?- se hace el tonto y ella alza una ceja. Como si no le conociera después de tanto tiempo...

Danny le quita el tenedor de la mano y, aunque suene egoísta, atrae el perfecto cuerpo de su novia hacia el suyo y la premia con un largo y cariñoso beso que lleva muchas intenciones ocultas. En otra ocasión, podría haber significado que a Jones se le ha pasado el hambre y que lo que ahora quiere es sexo, pero es más interesado que eso. Lleva todo el día buscando una explicación a su arrebato homosexual de la noche anterior y ahora que por fin tiene un momento con Georgia, quiere comprobar si resulta que se ha vuelto gay o sigue sintiendo algo por su novia. ¿Egoísta, verdad? Se dice a sí mismo que es por una buena causa.

- Llevas un par de días muy raro- le dice Georgia cuando por fin la deja respirar.- ¿Seguro que estás bien?

- Estoy cansado de tanta promoción. Estoy deseando que empiece ya el tour- se excusa, alejándose de ella y ayudándola al menos poniendo la mesa.

- Pero nos veremos menos.

- Una pena.

Se echa a reír y regresa a su lado a abrazarla antes de que se crea su broma y se enfade de verdad. Una cosa ha comprobado, sigue queriendo a esa rubia y viendo en ella a la madre de sus futuros (muy, muy futuros) hijos.

A la mañana siguiente, en pleno desayuno, el timbre resuena contra las paredes de toda la casa. Danny pone los ojos en blanco porque seguramente sea Tom para cerciorarse de que no se ha quedado dormido. ¿Cómo pueden tener tan poca fe en él? Pero se equivoca. Deja su café a medias sobre la encimera y le abre la puerta a un Dougie con cara de sueño y mal peinado que se cuela en su vivienda antes de recibir siquiera invitación.

- Buenos días a ti también- le dice, viendo su figura colarse hasta la cocina, como si estuviera en su casa, así que no le queda de otra que seguirle.- ¿Quieres un café?

- Quería hablar contigo de lo que pasó el otro día cuando me acompañaste a casa de Tom.

Y Danny sólo piensa que le falta darle el parte temporal y las coordinadas geográficas para terminar de citarle aquel momento. Con que hubiera usado un "eso", "quería hablar de eso", le habría entendido. Pero decide que es mejor hacerse el tonto.

- ¿Qué pasó en casa de Tom?

- Que me besaste, a lo mejor. ¿O lo he soñado?

- Ah, ¿que sueñas conmigo?- se ríe y le pone una taza enfrente, ganándose una mirada asesina. – Yo a veces sueño contigo.

- Y decidiste hacer el sueño realidad, ¿o qué?

- Doug, sólo fue un beso.

- Jones, yo no soy una de tus rubias. A mí no me vas a usar a tu antojo y me vas a besar y todo lo que te salga el gusto de la polla, porque te la devuelvo. Seré rubio, pero no soy idiota- y eso ha sido una amenaza, pero oculta muchas cosas. Ahora que Dougie parece volver a ver la luz, como si saliera de la caverna, no quiere que un incidente como ese se instale en su cabeza y la desbarate hasta hacerle pensar locuras o cosas imposibles. Para él Danny es un hermano y un apoyo, y como Jones tergiverse sentimientos, lo iba a pasar realmente mal.

- Eres una de mis rubias- contesta él, tratando de quitarle tensión al asunto.- Eres mi rubia. Y lo sabes. Aunque te decolores el pelo, eres mi rubia favorita.

- ¿Te tiro el café a la cabeza?

- Sí, Doug, te besé, no lo soñaste. Si quieres puedo pedirte disculpas, si te molestó, pero si lo que quieres es una explicación... voy a tener que inventármela.

- Ah, perdona, se me había olvidado que tú regalas besos en la boca así por así, disculpa.

- No me seas cínico que te tragas el Iphone. Te quiero, Doug, quería demostrártelo pero se me hizo un lío la cabeza y terminé dándote un beso. No quiero que pienses que estoy enamorado de ti o que me voy a confesar o alguna de esas mariconadas que te gustarían a ti.

- ¿Y por qué no un abrazo, gilipollas? Si te llega a ver alguien dándome un beso, Georgia te arranca el pene.

- Gracias por preocuparte por mi pene, enano. Siempre he sabido que te encantaba.

Le mira de reojo, llevándose la taza a los labios, y ve cómo el pequeño sonríe sin poder remediarlo, y aprovechando que ya lo han hablado, deja el café sobre la mesa y toma a Dougie de la barbilla, depositando otro beso en sus labios, sólo una breve presión. Ni siquiera se siente gay besándole de ese modo, porque no es un beso erótico, ni sensual, es un beso de amistad, de cariño, y Dougie lo sabe, por eso se limita a recibir ese beso y terminar de desayunar en compañía del pecoso.

Salen de casa poco después. Aún falta una semana para que empiece el Tour, pero gracias a Dios la promoción termina ese día. Por primer día en dos semanas, Danny no está tan distante con la prensa ni parece tan irritado y cascarrabias, pero sigue teniendo celos de Harry y su puesto de "guardaespaldas" del enano, puesto que él mismo parece haberse adjudicado.

Al acabar la jornada, y como si así quisiera celebrarlo, Tom sugiere que vayan todos a cenar a su casa, y a ella les conduce Tommy, dándoles la enhorabuena por haber completado otra sesión maratoniana de entrevistas, y advirtiéndoles de que se pongan a punto para el mejor Tour de sus vidas.

Giovanna decide echarle una mano a Tom con la cena mientras los otros tres mendrugos pelean en el salón sobre qué película ver. Al final terminarán viendo la que diga papi Fletcher, pero discutiendo tienen la falsa sensación de que su voz es escuchada.

Tom sirve la cena en el salón, advirtiéndoles de que no manchen nada al comer tirados por los suelos, y Danny se las maneja disimuladamente para poder sentarse al lado de Dougie. Sigue sintiéndose tan inútil como dos días atrás, aunque el enano le haya aclarado que no ha de sentirse así, y siente que estando más cerca de él, podrá sentirle más cerca anímicamente también, aunque no tenga nada que ver. Muchas veces tiene la sensación de que Dougie está a su lado, que está allí corporalmente, pero que su mente está tan lejos que ni siquiera puede oírle, y esas veces son tan repetidas como peligrosas. Porque Danny está convencido de que Dougie salió mucho mejor de la clínica, pero que no salió bien del todo. Que le quitaron la adicción al alcohol y a las drogas, pero que no le desprendieron de ese pensamiento destructivo que siempre ha tenido de no valer un penique. Es como si le pudiera leer los ojos, aunque los ojos de Dougie sean lo más desencriptable del mundo, y en ellos pudiera ver que dentro de su cabeza sigue habiendo un bichito que intenta volver a arrastrarle hacia la oscuridad. Danny siente que, si Dougie le nota a su lado, ese bichito morirá de una vez por todas.

Cuando terminan de cenar, a la película todavía le queda su buena hora y media. Es un completo pestiño, de esa rayaduras espacio-temporales que sólo le gustan a Tom, así que en cuanto se termina su cena, se recuesta contra el asiento del sofá y comienza a acariciar el pelo de Dougie, nada que no lleve toda la vida haciendo, y nota cómo el pequeño se acurruca un poco más contra él, ajeno también a la película.

Y es en ese momento cuando Danny parece comprender el misterio que le ha acompañado toda la vida con respecto a Dougie. Es como si la última pieza hiciera "clic" en su cabeza, la siente colocarse y darle sentido a todo. Intenta que el enano no note nada, no note que se ha tensado un poco a su lado y que al mismo tiempo, le ha apretado más contra su cuerpo, mucho más.

Porque en medio del salón de Fletcher, con Harry semi dormido al otro extremo y Tom completamente absorto por la película, se ha dado cuenta de que en verdad sí está enamorado del pequeño, que lleva toda su vida enamorado de él, y que si Dougie no hubiera calculado mal en su estúpido intento de suicidio y hubiera logrado su propósito, él probablemente no habría querido seguir viviendo. Porque para él, la vida sin Dougie no es vida, es un infierno. ¿Cómo no ha podido darse cuenta antes?

La pantalla sigue despidiendo imágenes irreales sobre perros voladores y niños que se meten en libros que encuentra en el ático, y Danny se siente tranquilo. Como cuando terminas un sudoku que te trae de cabeza desde hace tiempo. Y ni siquiera tiene miedo, o dudas. ¿Se puede amar a dos personas al mismo tiempo? Por que no se miente a si mismo cuando piensa en cuánto quiere a Georgia, pero también quiere a Dougie, y no como un amigo, pero tampoco quiere nada más con él. Es un amor extraño, sí, ¿pero es por eso menos sincero?

El pequeño parece escuchar la diatriba mental de Danny y alza la cara, que se encontraba apoyada en su hombro. Están tan abrazados que no cabe ni un alfiler entre ellos, y el pecoso se siente molesto cuando Dougie deja de rodear su pecho con su brazo derecho. ¿De verdad puede leerle el pensamiento? Le aguanta la mirada, ahora preocupado, y ve cómo la de Dougie se vuelve algo acuosa. Es como si se fuera a echar a llorar.

- ¿Qué te pasa?- le pregunta bajito, con la ansiedad cubriendo su grave voz, pero el enano no contesta. Simplemente se pone en pie y huye del salón, alarmando a los dos mayores.

Harry parece desprenderse de su sueño y Tom busca el mando para pausar la película, pero en esa oscuridad no da con él. Y están mirando a Danny como si tuviera la culpa de todo.

- ¿Qué has hecho?- espeta Judd, apoyando una mano en el suelo para ponerse en pie e ir tras él.

- Nada. Ni siquiera he hablado.

- ¿Entonces cómo explicas eso?

Se levanta y Danny hace lo propio, deteniéndole. Esto es cosa de Dougie y él. No es capaz de explicarse eso, porque no entiende nada, y sólo se le ocurre que su fugaz percepción de Dougie es correcta, que ese bichito sigue incordiando desde dentro y, en estos momentos, está ganando.

Sube a la planta superior y toca a la puerta del baño. Cuando se enteró que su padre había dejado a su madre por otra mujer, él también se encerró en el baño, así que de un modo u otro sabe que es allí donde se encuentra. Toca a la puerta y le responde el silencio.

- Doug, soy yo- oye cómo se acciona el grifo del lavabo y cómo se vuelve a cerrar. Sabe que no va a intentar nada suicida porque el baño no tiene candado. Cuando Tom decidió quedarse a Dougie en su casa un par de días, quitó todos los candados de la casa por miedo a que intentase alguna estupidez. - ¿Puedo entrar?

Y tiene que agudizar el oído para oír un tímido y quebrado "sí" desde el otro lado de la hoja de madera. Abre la puerta y le ve sentado en el suelo, espalda apoyada en la ducha, piernas contraídas pegadas al pecho y cabeza enterrada entre las rodillas. Parece un cachorrillo con miedo a salir al mundo.

Cierra la puerta a su espalda y duda sobre si acercarse o no, pero la balanza se decanta cuando su rubia levanta la mirada, anegada de lágrimas, y la posa en la suya, como si le suplicara que le salvase del demonio de su cabeza.

Danny acude junto a él y se sienta a su lado, junto a la fría pared de la ducha, y pasa su brazo por los hombros del enano, obligándole a esconderse en su pecho. Es todo lo que puede ofrecerle, unos brazos que le protejan del mundo exterior aunque la bestia esté en el interior. ¿Cómo pretende que no se sienta inútil si ni siquiera es capaz de conseguir que deje de sentirse como si no valiera nada?

- No lo voy a conseguir, Dan- gimotea un Dougie desesperado, entre sollozos que apenas si le dejan hablar, llorando mares por sus ojos verdes. El nudo de la garganta de Danny se hace tan pronunciado que prácticamente le asfixia. – No se calla nunca.

- Haremos que se calle, enano. Voy a matarla si hace falta. No sé cómo, pero lo haré.

- Ya no puedo más...

Y es ahí cuando Danny también empieza a llorar. ¿Por qué las mejores personas son siempre las que más sufren? Dougie es como un fuego artificial. En su interior alberga la magia suficiente para hacer feliz a todo el mundo, pero mal manejada puede hacer que explote en el peor de los momentos. Momentos como ese, en el que el demonio de Dougie se crece, reúne fuerzas y le va absorbiendo un poco más las energías, hasta que consiga matarle del todo.

- Claro que puedes- le separa de él, aunque eso suponga dejarle ver llorar, y le toma de los hombros, que se convulsionan descontrolados.- Tienes que poder, enano. Y si aún así no puedes, yo estaré contigo.

- No quiero que te hundas conmigo.

- Es que sin ti nada tiene sentido, enano.

Y sólo consigue que Dougie llore más fuerte, y que la rabia se apodere de él, y le abraza y le golpea al mismo tiempo, porque en su perturbada cabeza no tiene cabida la idea de que su vida valga la pena, que él valga tanto la pena como para ser necesario para otra persona. No entiende que lo que a él le duele, le atormenta o le hace feliz, tiene el mismo efecto en Danny, en Harry, en Tom. No es capaz de advertir que es tan importante en sus vidas, que ni siquiera son capaces de imaginar una sin él. ¿Por qué deberían sentirse así? Todos tiene cosas por las que luchar. ¿Qué le queda a él? ¿Se merece acaso todo aquel amor desinteresado? Está seguro de que debe haber un motivo escondido, que en el fondo, quieren algo de él que no sabe que es. Nadie hace nada de un modo tan altruista.

- ¿Por qué?- le espeta, secándose sus ojos verdes de lágrimas negras. Danny le mira desconcertado.- ¿Qué es lo que pretendes conseguir de mí?

- ¿Qué? Nada... Doug- y por más que intenta comprenderle, es incapaz. ¿Por qué se pone ahora a la defensiva? ¿Por qué le mira como si él fuera la amenaza?

- No me toques. Es por el beso de esta mañana, ¿verdad? Y el del otro día también. Y lo de los sueños. Ha sido todo un puto plan.

- Dougie, no sé de qué cojones estás hablando, pero no es eso. Olvida todas esas paranoias.

- Lo tenías todo planeado. Sabes que sigo odiándome y que tengo algo aquí arriba que no puedo sacarme- y se golpea la cabeza, como si se hubiera vuelto completamente loco. Es tanto el miedo que tiene Danny, que empieza a pensar que debería llamar a Tom y que él le diga qué hacer, porque se siente desbordado. - ¿De verdad que sueñas conmigo, Danny?

- Doug, voy a llamar a Tom, creo que deberías...

- ¿Alguna vez te has pajeado pensando en mi? ¿Has soñado con follarme, eh, Danny? ¡CONTESTA!- pero todo lo que consigue es ganarse un bofetón.

La enorme mano izquierda de Danny se estampa contra la húmeda mejilla del pequeño. No intenta hacerle daño, intenta que reaccione. Ojalá pudiera meterse en su cabeza y matar a esa puta voz a golpes para que deje de jugar con Dougie, o van a terminar todos desquiciados.

- No es nada de eso, enano – se traga las lágrimas y Dougie se rompe un poco más. Parece como si todo lo que queda de él fueran pedazos de su alma.

- ¿Entonces qué es lo que quieres de mí? – es un hilillo su voz cuando pronuncia esa ocho palabras que no deja de repetirse en su cabeza. ¿Qué quieren de mí? ¿Por qué no me dejan terminar con esto a mi manera?

- Que seas feliz, enano. Sólo quiero que seas feliz.

Dougie niega, reafirmando el mismo pensamiento anterior, reafirmándose a sí mismo que es un sin sentido, que nadie da tanto esperando recibir tan poco a cambio. ¿En qué les favorece a ellos su felicidad? ¿Acaso les quita el sueño lo que le pueda ocurrir? ¿Conseguirá algún día dejar de sentirse tan inferior?

- Ayúdame- le suplica al oído. Se aferra al cuerpo del pecoso como si de él dependiera su vida. Al menos si le tiene a él, podrá sentir que tiene algo por lo que luchar por salir adelante, que no necesitará sangrar para saber que está vivo, sino que su ayuda será su pilar. No quiere volver a sentirse perdido, como dejado de la mano de Dios, ni perder el referente que supone el latido desbocado del corazón de uno de sus mejores amigos. Siente que, si los pierde a ellos, dejará de saber quién es para siempre. – No quiero volver a romperme, no dejes que me rompa.

Le abraza con tal fervor que Danny siente que si le suelta, se esfumará para siempre. Así que se limita a asentir con la cabeza, haciendo más fuerte aún la presión de sus brazos en torno al tembloroso cuerpo de Dougie, casi como si pretendiera que se convirtieran en una sola persona, y se da cuenta de la nueva dimensión que han adquirido todas sus vidas, no sólo la suya. De pronto, se siente como si tuviera un hijo, como si una persona desvalida dependiera de él para vivir. Ya no importas tú, ni tus intereses, tus caprichos o tus problemas, todo pasa a un segundo plano porque si no centras toda tu atención en él, morirá.

Danny inspira, tragándose la angustia, empujando hacia atrás al frío miedo que le sopla tras la oreja que no lo van a conseguir, y se pone en pie, no sin dificultad, y alza a Dougie con él. Dicen que los primeros pasos son los más importantes para una completa recuperación, y Danny sabe que si da esos pasos con él, todo estará bien. Porque tiene que estar bien, porque él está a su lado y no piensa permitir que su rubia favorita vuelva a romperse.

Jamás.