Disclaimer: Hey Arnold le pertenece a Craig Bartlett.

Fanfic escrito para el concurso de San Valentín que está en el grupo de facebook de Hey Arnold! Save the jungle movie en inglés (lo sé, pero el anuncio también convocaba escritores en español). No lo terminé a tiempo, pero lo termino después. Ahora díganme si pude haber ganado ;)

Me encanta el jazz, ya lo habrán notado porque siempre lo uso de soundtrack. En este fanfic, en cambio, me estoy moviendo en otros ritmos, así que sean comprensivos y a ver si escuchan la canción:

Cómo fue – Ibrahim Ferrer (hacia el final del fic).

El día en el que Arnold sorprendió a Helga

La noche del jueves de la semana en la que se celebra San Valentín.

—Toma. —Le acercó una lata de cerveza.

—Genial. Gracias. —Sonrió de medio lado y la abrió de inmediato—. ¿No tendrás chocolate, por ahí, de casualidad? —Agregó anhelante.

—Lo siento. —Se encogió de hombros—. No compré nada más.

La lata hizo clic y ninguno lo notó, pero había sonado. Se quedaron callados, pero era sólo la quietud que previene la tormenta. Había una sonrisa demasiado alegre y socarrona que no se explicaba ni por la mejor cerveza de tierra. La mejor cerveza de la tierra que se podía comprar en la tienda de la esquina, al menos.

—¿Qué hora es?

—Las once y cincuenta.

—Ya deben haber terminado.

—¿Terminado…? Oh, por Dios… ¡Helga! —Exclamó horrorizado.

Horror y bochorno y la lata se vaciaba en un humor negro que era más sombrío de lo habitual porque Helga había tenido una semana llena de estrés acumulado que todavía no encontraba el viernes para liberarse.

—Quién lo diría, no eres tan denso como la sabiduría popular postula. —Se burló y le dio un trago a su lata—. Lo leí en algún lado. Seis minutos en promedio. Les hemos dado al menos media hora… Ya lo habrán hecho por lo menos…

—Basta. —La interrumpió—. Helga, por favor, sé que te diviertes torturando a la gente y que en este momento yo soy la gente que tienes más a la mano… pero por favor, no lo hagas.

—No hago… ¿exactamente qué? —Su tono era ligero y malicioso.

—No lo hagas, por favor. —Suplicó—. Si lo verbalizas tendré que imaginarlo, será breve y doloroso, pero tendré que vivir sabiendo que lo imaginé. No me hagas esto.

—Eres tan dramático. —Rodó los ojos—. Como si nunca te lo hubieses…

—Nunca. —Interrumpió solemne.

—¿En serio?

—En serio.

—¡Imposible! —Resopló—. Han estado juntos desde la secundaria, ¿tú qué crees?, no han hecho votos de celibato, Arnoldo.

—No te voy a escuchar. Lo estás haciendo al propósito.

—Por supuesto que lo hago al propósito, ¿quién crees que soy? —Resopló—. Deja de ser tan mojigato, es sólo sexo.

Arnold cerró los ojos en una expresión adolorida, profundamente mortificado. Helga se terminó su cerveza en un solo sorbo lleno de satisfacción.

—No es el sexo. —Explicó malhumorado—. Tienes una fijación perversa, Pataki. Son nuestros amigos.

—Lo sé, lo sé. Seguro es el impacto. Bueno, Arnold, si yo tengo que sufrir, ¿por qué tú no?

—¿Perdón?

—Yo soy la mejor amiga y tú eres el mejor amigo. —Alzó una ceja—. Apuesto a que no lo sabes. Los chicos no se cuentan estas cosas… o a lo mejor sólo se cuentan los detalles perversos.

—¿Perdón?

—¿Cuántos años tenía Gerald cuando dejó de ser virgen?

—¡HELGA!

—¡ARNOLD!

El rubio arrugó el ceño y Helga empezó a reírse en carcajadas escandalosas.

—No. Y no quiero saberlo… espera, ¿cómo lo sabes…? No, olvídalo, no quiero saber. Esta conversación no está pasando… ¿puedes dejar de reírte?

Aparentemente no. Helga soltaba lágrimas de regocijo mientras intentaba calmar los espasmos que le movían todo el cuerpo. Era una noche fresca de verano y ambos tenían que compartir la incomodidad de una escalera de incendios.

—Lo siento, Arnold. No en realidad no. —Dijo con una sonrisa enorme—. Me gusta esto de dejar cicatrices de por vida. ¿Qué te parece si te pongo al tanto de los detalles de…?

El susodicho soltó una disculpa muy veloz antes de taparle la boca con la palma de su mano derecha. Parecía desesperado y sólo eso bastaba para que los ojos de Helga brillaran llenos de diversión.

—Te lo suplico. No quiero saber. Haré lo que quieras. —Prometió derrotado y muy lentamente (muy casualmente) quitó su mano.

—Me lo estaba inventando, seguro te has dado cuenta. —Le dio un manotazo—. No me toques. En fin, te tomaré la palabra de todas formas. Eres un poco desagradable, ¿por qué sabría todas esas cosas sobre tu amigo mantengo-el-afro-porque-odio-el-buen-gusto?

—Me lo imaginaba.

—Imaginas muchas cosas. A la gente y al sexo, por ejemplo. —Hizo una mueca de disgusto—. Eres un pervertido.

—Si lo dices así, por supuesto. —Le dio un trago a su cerveza, todavía intranquilo—. Y no soy un pervertido.

—Defiéndete, eso es lo que hacen los pervertidos. —Se levantó y se alejó hasta sentarse en las gradas de la escalera—. No me siento tan cómoda estando contigo, ahora.

—Muy madura, Pataki. —Arrugó el ceño—. Todavía tengo la cerveza.

—Hablando de madurez. —Resopló—. No seas pelmazo, pásame otra y ven tú también por acá, el cielo no está estrellado pero la ventilación es buena.

—¿Debo tomarlo como un cese al fuego?

—Sí, pero no te relajes, puedo aburrirme en cualquier momento.

Arnold rodó los ojos, pero sonrió de todas formas. Se acercó, escogió una grada más baja que la de ella y dejó las bebidas en el centro. No era cómodo, pero ninguna escalera para incendios lo era.

—Quiero dormir.

—Lo sé, yo también.

—Deberías irte, entonces. —Parpadeó—. ¿Qué haces aquí muriéndote de sueño?, ¿estás alardeando porque tienes un departamento libre de amigos teniendo sexo y te quedas para burlarte de mi adormecido sufrimiento?

—Sí, eso hago. Tener sueño te vuelve más elocuente, ¿o es sólo el efecto del alcohol? —Arqueó una ceja—. No estoy alardeando, Helga.

—Por supuesto que no. Eres Arnold, ¿has hecho algo moralmente cuestionable alguna vez en tu vida? —Bufó—. Es una pregunta retórica, ya sabes, para dar énfasis a tu aureola de bondad y amor.

—Estás siendo desagradecida con la única compañía que tienes a las once de la noche, un jueves. No quiero sonar arrogante, pero estás en una posición en la que deberías ser más humilde, Pataki.

—No me digas. —Rodó los ojos—. Aún puedo golpearte, ¿sabes?

—Sí, pero ahora estoy más consciente de mis derechos a denunciarte por agresión física.

Helga soltó una carcajada irónica.

—Has aprendido a ser gracioso, qué conmovida me siento. —Se puso una mano al pecho—. Con todo ese ingenio y la particular forma de tu cabeza serás más famoso que Chris Rock.

—Lo seré.

Se acabaron las cervezas y a la medianoche ya parecía seguro volver a su habitación. Helga se levantó y cuando intentó abrir su ventana se dio cuenta que el pestillo estaba cuidadosamente cerrado. Maldijo un par de veces, le dijo a Arnold que se callara y maldijo un poco más antes de rendirse a la frustración. No estaba teniendo los mejores días, ni las mejores noches.

—Me arriesgaré a que te burles, pero siempre puedes dormir en mi departamento. —Ofreció Arnold mientras Helga seguía gruñendo.

—Se supone que este tipo de cosas no pasarían con Phoebe, ¿sabes?, no tiene sentido. —Entrecerró los ojos—. ¡Sorpresa!, ¿por qué tenía que olvidarme las llaves y hacer todo esto más incómodo?

—Sí, no sé si me escuchaste, pero te acabo de ofrecer un lugar para dormir. —Se rió—. ¿Cómo pasó todo esto?

—Bueno…

Así que, desde el comienzo del segundo año de universidad, en una casualidad que no sucedía en todas las generaciones, Phoebe y Helga se encontraron con una crisis que azotaba a toda la comunidad estudiantil. No tenían dinero. Ni con los trabajos extra, ni con las bajas calificaciones (en el caso de Helga), ni con el uso de materiales prestados y la biblioteca pública. Helga porque era demasiado orgullosa para pedir dinero en su núcleo familiar. Phoebe porque se había empecinado en no pedir ayuda de su núcleo familiar. La vida era irónica para las mujeres independientes del siglo XXI. Reunieron sus fondos y ahora vivían mejor, un poco más complicado, pero mejor que antes y sin tantas deudas acumuladas. Más cerca a la actual situación, Helga había dicho que no estaría en casa por una semana debido a un trabajo de investigación en el que estaba colaborando y que, literalmente, Phoebe podía hacer "lo que quieras". Las cosas cambian, claro. Y en una muestra de ello, Helga se había olvidado de la llave en su habitación. El viaje se había acortado por una emergencia en la universidad y ahora, un jueves en la noche, había intentado entrar sin éxito. Su primera conclusión fue que quizá Phoebe no se encontraba en casa. Ratas, maldijo. Decidió subir por la escalera de incendios e intentar abrir la ventana que daba a la cocina. Le pareció, en medio del ejercicio, que se estaba filmando una película pornográfica en su departamento por el tono y volumen de los sonidos. Sospechó, no sin divertirse, que su amiga estaba en actividades que no le permitían percatarse del sonido del timbre. Le costó, pero era inevitable asumir que estaba teniendo una noche de perros y que tendría que esperar a que todo el fiasco terminara más pronto que tarde. Genial.

Arnold sólo pasaba por la calle, con una sonrisa de estúpido optimista, mientras cargaba cervezas en dirección a su departamento. Justo a la vuelta de la esquina. Helga sintió que el universo no era justo con ella, así que lo llamó antes de detenerse a pensar con más detenimiento. Y así pasó que, una noche de jueves, ambos estaban teniendo una noche de perros. Ja.

—Vamos a dormir, Pataki. Esto me hace sentir verdaderamente incómodo.

—Lo sé, por eso lo estaba alargando. —Le dedicó una sonrisa torcida y recogió la mochila que había dejado al lado de la cornisa.

—¿Por qué regresaron más temprano?

—El jefe de práctica calculó mal y su esposa dio a luz antes de lo esperado. Se tenía que regresar de inmediato, pero sin él no teníamos como procesar los datos y ya teníamos todo lo que necesitábamos de todas formas. Así que llegamos hoy en la mañana y fuimos al hospital a ver al nuevo bebé.

—Vaya. Suena como una odisea.

—Sí, no me gusta exagerar cabeza de balón… —Arnold soltó un bufido y Helga sonrió—. Pero ese tipo estaba loco, casi nos matamos en la autopista tres veces.

—¿Lo dejaron conducir?

—Por supuesto que no. Se había tomado como diez tazas de café. Sus manos temblaban, parecía un psicópata dispuesto a alimentarse de nuestros cadáveres si parábamos por el almuerzo. Tuve que estar más de dieciséis horas sin comer.

—Suena extremo, pero no puedes culparlo.

—No, no puedo. —Rodó los ojos—. Su bebé era bastante aceptable a pesar de estar todo arrugado y extraño.

—Los bebés son tiernos, Helga. —Se burló—. ¿Esa es tu impresión de todos ellos?, ¿arrugados?

—Y extraños… aunque tengo que admirar esa fuerza persuasiva que logra que todos se conviertan en idiotas babeantes a su alrededor.

—Me alegra que te hayas incluido en el grupo.

—Lo sé, sorprendente, ¿verdad? —Dio un salto para terminar de bajar de la escalera.

—Sí, claro. —Contestó escueto e irónico.

El paseo terminó más pronto que tarde. Eran apenas quince cuadrados de asfalto y dos luces de farolas. Se escuchaba apenas el rumor de los autos que pasaban por la autopista (varias calles más abajo) y de los animales que se escondían detrás de los botes de basura del callejón. Llegaron y sin decirse mucho, Arnold abrió la puerta sin muchas ganas y la invitó a dejar sus cosas en la sala mientras le indicaba dónde estaba el cuarto de baño.

—¿Me vas a dejar dormir en el sofá? —Helga tenía una mano sobre su pecho, parecía ofendida, pero era fácil darse cuenta que estaba fingiendo—. Qué poco caballeroso de tu parte.

—Es un sofá-cama, Pataki. Tienes suerte de no estar pagando un hotel. —Rodó los ojos—. Mañana no tengo clases temprano, así que cuando te vayas procura no hacer ruido. Por favor.

—No lo haré. Qué gruñón. —Se quejó—. ¿Dónde están mis sábanas?

—Te las traeré mientras te lavas. —Bostezó—. Cierra bien el caño del lavabo, está algo viejo y el gasfitero vendrá a repararlo recién la próxima semana. No queremos una inundación en medio de la noche.

—Vives en una pocilga. —Comentó cariñosa y se encogió de hombros cuando Arnold le lanzó una mirada de advertencia—. Hey, no te culpo, la compartes con el cabeza de afro.

—Hey, ¿qué te parece si nos guardamos los comentarios innecesarios y nos vamos a dormir?

—Hey, eres un antipático, pero tienes razón.

Arnold soltó una carcajada seca y movió la cabeza en signo de resignación. Se marchó hacia su habitación y Helga aprovechó para sacar su pijama. Esta cosa ya debe estar sucia. La olió y luego de ponderarlo por unos treinta segundos, decidió volver a guardarlo. Apesta a rayos. Mortificada, sacó su cepillo de dientes y se fue a lavar. Cuando regresó, refrescada y más cansada que antes, encontró una pila de sábanas, mantas y edredón sobre la cama que, además, ya estaba armada.

—A veces, Arnold, es muy difícil no quererte. —Pensó en voz alta.


Continuará...


Holo :)

Lo sé, lo sé, ¿dónde estaba y qué estaba haciendo? Bueno, para hacerles la historia corta, me quedé sin inspiración. En esos momentos en el que miras el papel y naca la pirinaca. Esto lo subo porque está completo. Don't fear as the end is near. En fin, el asunto es que tiene tres partes que en realidad son un one-shot muy largo (cerca de 20 páginas) y lo publico por separado porque estoy viendo si cambiar el final o no. Este es un fanfic para reírse así que no se atormenten pensando que hay drama. Que si lo hay, pero cómico. Juar, qué grandes explicaciones hago. Antes que me olvide. Dado que ya está todo, la actualización será cada cinco días. Si la respuesta es una alarmante cantidad de review, las reduciré a tres días o hasta diarias. Dependerá de ustedes que me leen ;)

A ver... vamos aclarando un par de cosas. Soy peruana, de Perú en Latinoamérica y sí, uso joder. Supérenlo (los que los tengan que superar). No voy a hacer glosarios, si no entendieron una palabra abran el google, ponen 'RAE' y la buscan fácil, rápido y gratis. ¿Por qué en vez de deleznable no pongo frágil? Sencillo, porque no existen los sinónimos absolutos. Así que cada palabra tiene un matiz distinto (pensé que lo había dejado claro). Las críticas, a partir de ahora, van a tener que ser con nombre y apellido o, en términos del internet, con seudónimo. Si me siguen llegando chafas sin nombre con el sólo propósito de reventarme los ovarios serán ignoradas. ¿La razón?, fácil, ¿cómo coño contesto a críticas fantasmas o con usuario de tres días? Yo hago las cosas con cariño y así las haré siempre. Estoy fastidiada por un asunto que explico mejor en mi perfil (para los curiosos).

Voy a empezar a leer muchos fanfics de la sección :D ahora que ya no ando tan apurada por escribir (lo siento mes amis, sin inspiration no hay fanfic). Para ser consecuente con lo que digo. Trataré de dejar review en todos los capítulos si se tratara de un fanfic largo y sabrán que soy yo porque usaré mi cuenta para dejarlos. YO NO DEJO ANÓNIMOS, yo soy bien directa. Sin medias tintas y siempre con respeto. Así que los que quieran recomendar o auto recomendarse pueden avisar :D

Ahora les dejo dos recomendaciones que encontré en estos meses.

El inicio del cambio de Ana Shortman. Es apenas una introducción, pero tiene buena pinta. Además, sorpresa sorpresa, no se va a centrar en Arnold y Helga. Vamos, que un poco de variedad nos hace bien a todos. Me gusta que esté tratando de explorar la idea de Helga teniendo relaciones familiares fuera del núcleo familiar (que ya sabemos que ahí está horrible). Así que ahora queda esperar cómo se maneja la verosimilitud. Espero que lo continúe (si me está leyendo) pues todavía no me contesta y no ha actualizado... Quizá sea el tema de los reviews. Ya saben, gente, no sean tacaños y dejen reviews.

Misceláneas de algún día de MarHelga. Pues este lo escribieron para el concurso que les mencionaba al comienzo. Aunque no quedó ganador, yo creo que está bien hecho. Me ha gustado que sea a través de Gerald y Phoebe que se produzca un encuentro entre Arnold y Helga (suena más realista, ¿no?) Creo que los diálogos son divertidos y es uno de esos fanfics que te recuerdan a la serie y te dejan pensando: ¿Por qué, Helga?, ¿por qué haces esas cosas? No cuento más porque los spoileo, pero les queda de garantía que se divertirán. No olviden dejar reviews, tampoco.

Pues eso, nos vemos muy pronto ;)

¿CLIC AL BOTONCITO AZUL? :3