Segunda parte.


Bones me sostuvo cuando estuve a punto de desmayarme, tenía ganas de vomitar, balbuceé algunas palabras ininteligibles tratando de mantener mi vista en un punto fijo. - ¿Qué pasó? – logré murmurar mientras bajaba del transportador, tambaleante.

- Fuimos interceptados por una nave de guerra Romulana cerca del borde de la Zona Neutral, -contestó Bones- les comunicamos nuestra situación sin revelar quienes eran los dos rehenes en la nave enemiga, y al parecer ellos también habían tenido noticias de esta organización criminal que contrabandea con armas y naves robadas del imperio, sin embargo ninguna de las dos partes tenía noticias del contrabando con seres vivos, ahora estamos tratando de sacarlos a todos de ahí. – informó apresuradamente atendiendo a los que iban llegando. Klingons, endorianos, vulcanos, malurianos, saurianos, y tantas otras razas que jamás había visto eran transportados a la nave en precarias condiciones, muchos de ellos completamente desnudos. - Deben ir a enfermería ahora, no sabemos a qué han sido expuestos.

- Pues yo sí. – Contesté levantándome de la camilla donde me habían ubicado, aceptando de malas la ayuda para lograr incorporarme. - No hay tiempo para eso, tengo que ir al puente.

- Pero Jim!

- Spock, venga conmigo. – Interrumpí al doctor tratando de mantener el equilibrio mientras caminaba. Luego que salimos de la abarrotada sala de transporte, perdí un poco el rumbo, sentía mi cuerpo caliente, mi vista nublada, como si estuviera bajo los efectos de una terrible fiebre; Spock me tomó suavemente del brazo – déjame ayudarte. – susurró mientras me conducía hacia el puente.

"Capitán en el puente" anunció alguien cuando las puertas se abrieron. No estaba en mi mejor momento y comencé a considerar el hecho de que hubiera sido más prudente haber ido directamente a enfermería, pero tenía que acabar con esto.

- Uhura, abra una frecuencia.

- Sí, señor. Abierta. - Uhura me notificó que el capitán de la nave romulana se había negado a dar su nombre, como de costumbre, y por supuesto, yo iba a actuar con la misma prudencia.

- Este es el capitán de la USS Enterprise, conteste por favor. – Mi voz sonaba cansada, pero reuní todas mis fuerzas restantes para seguir hablando. Por suerte, los romulanos se negaban a mostrarse en pantalla, por lo que al menos mi lastimoso aspecto quedaría solo para el puente.

- Recibiendo.

Fue la única respuesta que obtuvimos.

- Debido a que ambas partes han sido |

- La situación queda en nuestras manos. Salgan de la Zona Neutral. – exclamó la misma voz.

- Espere|

- Tienen cuatro minutos para dar media vuelta, Enterprise, o nos encargaremos de ustedes también.

- Capitán, esta situación también nos afecta a nosotros; estos contrabandistas han cruzado nuestro territorio|

- Estas acciones están completamente desligadas con el Imperio Romulano, sin embargo, debido a que hemos sido víctimas del tráfico ilegal de armas y naves, y que los implicados proceden del Imperio, es nuestro deber ponerle fin a la situación. Tienen cuatro minutos para salir de la Zona Neutral.

- ¡Señor! ¡Los romulanos han activado sus fáseres!– comunicó Uhura y antes de que yo pudiera dar una orden, abrieron fuego contra la nave de Soh'Frak, volándola en pedazos.

- ¡BONES! ¡¿Están todos los rehenes en la nave?!

- No señor… no logramos transportarlos a todos.

Mi cuerpo se heló, el vértigo me hizo tambalearme en mi asiento. - ¡¿CÓMO SE ATREVEN?! ¡AÚN HABÍA VIDA ABORDO, MALDITA SEA! ¡Mister Scott! ¡Cargue los fáseres! – grité golpeando el comunicador de la silla de mando.

- Si señor.

Decenas de rehenes acababan de ser asesinados. De nuevo sentí las ganas de vomitar, de gritar, de golpear a alguien en la cara. Spock posó su mano sobre mi hombro– Tenemos que salir de aquí – susurró – No estamos en condiciones para combatir contra ellos, no debemos exponer a los sobrevivientes.

- Dos minutos, Enterprise.

- Han cortado la transmisión, señor. – informó Uhura.

- Debemos irnos. – Recalcó el vulcano.

- Pero acaban de….

Odiaba la idea de huir. Habían disparado sin clemencia sobre una nave repleta de prisioneros, donde seguramente también habían romulanos, no podía simplemente dar la vuelta y marcharme, sin embargo estaba seguro que dispararían contra nosotros con la misma sangre fría y esa acción sin duda causaría millones de muertes más en el futuro. No había otra opción.

- Bien… bien… sáquenos de aquí, señor Sulu. – ordené pesadamente. Uhura anunció que la nave romulana comenzaba a dar la vuelta también. – tú… sácame de aquí…- le rogué al vulcano quien me ayudó a levantarme y meterme en el ascensor.

Caminamos despacio por el pasillo hacia mis aposentos. Las puertas se abrieron de par en par para cedernos el paso. Spock me ayudó a sentarme en la silla frente al escritorio.

- ¿No sería más lógico ir a enfermería? – objetó apoyándose contra la mesa – Para estar seguros de que ya experimentamos todos los efectos de la droga.

- Lo único que necesito es descansar. – dije masajeando mi palpitante frente. -Cientos de personas…no pude hacer nada… simplemente… los dejamos ir…

- Según me informó el doctor McCoy, lograron encontrarnos gracias a la tecnología Romulana; como es obvio, ellos pueden detectar su propio dispositivo de ocultación, aunque aparentemente había sido alterado de modo que dificultara el trabajo de rastreo. Estos "coleccionistas" y sus proveedores, operan en nuestro territorio, siendo para nosotros imposibles de rastrear. – Tomó mi mano y observó la marca carmesí de las esposas – No fue tu culpa. Los Romulanos son poco cooperativos, sin embargo, no hubieran sido capaces de encontrarnos sin su asistencia.

Me hundí en la silla y cerré mis ojos unos instantes. Con todo el ajetreo, había olvidado que aún andábamos semidesnudos, pero a Spock no parecía importarle mucho… y sinceramente, en estos momentos, a mí tampoco. Reflexioné sobre mi estado, ya no sentía nada más que entumecimiento, una jaqueca asesina y mucho cansancio, lo que me hizo suponer que los efectos de la droga habían desaparecido al momento de la transportación.

- Además – añadió – tenemos al 75 por ciento de los prisioneros abordo.

- Eso no cambia las cosas. – contesté con brusquedad – el otro 25 por ciento no lo logró… y todo por esos cabrones carentes de sentido común. Pudimos haber interrogado a Soh'Frak, para obtener más información al respecto, pero ahora no estamos tan lejos de donde empezamos.

- Seguramente destruyeron la nave precisamente para evitar que fuera capturado, considerando que el Imperio era su lugar de origen. Pudieron deducir que nos aprovecharíamos de esa fuente. Lo cual, sin duda, hubiese sido provechosa.

- "Lógico." – musité dedicándole una mirada asesina. Me molestaba que no estuviera ni un poco afectado por todo lo que acababa de ocurrir, hablaba como si comentara acerca del desayuno que había tomado esta mañana; pero como siempre, recordé que era vulcano, y traté de controlar mis ancias de sacudirle desesperadamente por los hombros.

Me levanté con dificultad y me apoyé también en el escritorio - Spock… - dije después de un momento de silencio - me disculpo y te agradezco lo que hiciste por mí allá… me comporté como un idiota. – solté con vergüenza, recordando lo que había intentado hacer.

- Lo que hice fue lógico.

- Sí… lástima que yo no funciono igual que tú. – con eso intercambiamos pequeñas miradas de complicidad. – Siempre te ocupas de mí, y esta vez no fui capaz de hacer lo mismo por ti. - Spock apartó la vista de mí y la situó en algún punto de la habitación – Ambos sabemos la razón del por qué la situación se desarrolló de esa manera… - susurró posando lentamente su mirada en mis ojos; luego de una pequeña pausa, añadió – fueron reacciones lógicas.

- … Ciertamente.

Guardamos otro largo silencio. Mi mente comenzó a torturarme con los recuerdos de lo sucedido en aquella fría celda. Me pregunté si lo suyo había sido igual de intenso...

- Fueron momentos difíciles… – dijo sacándome de mi ensimismamiento – espero que lo sucedido no interfiera en nuestra relación de ahora en adelante.

"en nuestra relación"… ¿En nuestra relación de qué? ¿de amigos? ¿de trabajo?... siempre era tan confuso, siempre refugiándose en la tangente, y yo, siempre tan cobarde, incapaz de averiguar si nos encontrábamos en la misma sintonía.

- Eso nunca. – contesté esbozando la mejor sonrisa que fui capaz de darle en ese momento – Sin embargo, será parte de esas experiencias difíciles de explicar en mi informe – sus delgados labios se estiraron lo suficiente como para darme a entender de que algo había ahí que se le asemejaba a una sonrisa.

- En ese caso, me retiro, tú tienes algo que escribir y yo tengo que prepararme para volver a mi estación.

Asentí luego de sentarme de nuevo en la silla. Spock dio media vuelta y caminó hacia la puerta. Justo antes de salir, se volteó y regresando a su formal manera de hablar, añadió – Si le parece bien, cuando haya recuperado sus fuerzas, podría reunirse conmigo en la sala de descanso para un partido de ajedrez.

- Por supuesto, me encantaría. – contesté olvidando por un instante todo lo que me aquejumbraba, y sintiéndome de regreso a la agradable rutina de los momentos de paz en la nave estelar Enterprise.


¡Muchas gracias por leer! :'D Y perdón por la tardanza a la hora de añadir este segundo y ultimo capitulo. ¡Espero que lo hayan disfrutado!