N;A Prepárense para los puzles que se avecinan en la historia, ustedes le ayudaran al profesor Layton a resolver el misterio ;)


ACTO 1

"NO MÁS PROFESOR"

Londres, Inglaterra 1888

Admiró el hermoso cielo estrellado que parecía extenderse en todas las direcciones posibles, cubriendo el infinito cielo que se dibujaba mucho más allá de aquella torre magistral de reloj. Mucho más allá de un palacio, incluso mucho más allá de sus latidos.

Aquel delicioso tono que sonaba al dar las doce del medio día, la gente caminando, hablando, sosteniendo variedad de bolsas en donde, compraban todo tipo de bellezas. La dulce brisa de sabor a te clásico, impregnándose descaradamente en la vestimenta victoriana de un británico.

¿Podría ser posible tanto delirio junto?, tanta belleza construida en un solo punto de perfección, esas melódicas notas acariciando sus oídos, esos hermosos atardeceres que en ningún lugar podría sentir como en Londres. Porque todo ese lugar era digno de un fiel caballero con etiqueta clásica.

La hora del medio día era hora de tomar el té, y como disfrutaba el tomándose una buena taza de té caliente, le tranquilizaba los nervios, agudizaba su intelecto único y fascinante. Solo que, no estaba del todo acostumbrado a tomar una taza solo, sin compañía.

Ya hacía más de once años, desde que dejo a su fiel aprendiz de cabello castaño y ojos grandes. Lo recodaba como un pequeño precoz con unos infinitos deseos de aprender cosas nuevas cada día. Era lo único que le quedaba desde que se retiro, los recuerdos de todo lo que había pasado. Se preguntaba con frecuencia si el pequeño había estado bien todos estos años, "Me imagino que ya no es un niño" se decía con franqueza mientras se deleitaba con el sorbo de té de manzanilla en su boca.

No lo había dejado sin conocimiento, siempre se concentraba en el, se concentraba en educarlo como todo un caballero, en engrandecer su inteligencia, siempre estaba al pendiente de él. Quizás eso era lo que extrañaba. Ahora al dejarlo recorrer su camino, el se había quedado solo, viviendo con alegría en la calle Backer. Leyendo todo sobre literatura, química, física, y un poco de leyes.

"El conocimiento no tiene fin" eso era lo que él siempre decía, siempre el ser humano aprendería algo nuevo cada día de su vida, jamás se quedaría con una duda. En el interior de Londres, no muy lejos del Big ben, había un pequeño restaurante estilo moderno, en donde a él siempre le gustaba almorzar. Pedía siempre lo mismo, una taza de Té ahumado en un fuego de leña, y un Crumble caliente para acompañar. La combinación era exquisita y fresca para él.

Se sentaba justo al lado de una ventana victoriana, para poder apreciar el magnífico encanto de Inglaterra mientras almorzaba. Palpaba con sus dedos la textura aterciopelada de una de las blancas servilletas que decoraban la mesa. Los rayos de sol del medio día se colaban a través de las ventanas, eran tan brillantes, tan perfectos, que todo el restauran quedaba al descubierto.

El seguía igual de siempre, con sus ojos negros intensos, su cabello color maple, y esa mirada empírica y llena de cultura de siempre. En realidad lo años le habían sentado bien. Aunque su sombrero de copa, ya no lo tenía puesto, No más.

El bullicio de las personas se juntaba en un eco ligero, pero eso no distraería a nuestro buen Profesor Layton de su lectura del periódico. Lo sostenía con fascinación, sin despegar la vista ni por error, fue ahí cuando uno de los meseros se acerco a su mesa a dejar su orden.

—Aquí tiene Caballero— dijo el camarero con toda etiqueta—Buen provecho.

—Ho—solto un suspiro Layton, no vio venir el plato a causa de la concentración que tenía en el periódico—Muchas gracias.

El mesero coloco el plato con delicadeza sobre la mesa, desvió su mirada u segundo, y de pronto recordó que aquel caballero que se encontraba sentado cómodamente en la silla estilosa, era nada menos que el famoso Profesor Hershel Layton, aquel que había viajado casi en todo el mundo descubriendo misterios y arriesgando más de una vez su vida.

El camarero se dio media vuelta impresionado—No puede ser, ¿Sera posible? —se preguntó en voz alta casi decepcionado por no haberse dado cuenta antes. En el momento justo en el que Layton iba a tomar un sorbo de su taza de té, el mesero se acerco aun más— ¿Es usted el famoso profesor Layton?

Este al ver su gesto de impresión y felicidad, coloco la taza de porcelana fina sobre la mesa, dirigiéndole una sonrisa fugaz al que al parecer podría considerarse un seguidor suyo. —Evidentemente si, ese soy yo.

La emoción inundo la mirada del muchacho, oprimiendo con fuerza la servilleta que tenia colgada en su mandil, "!Dios!" "Que emoción mas grande"

—Ho no lo puedo creer, todo Londres habla de usted, es tan conocido no solo aquí, si no en otras partes del mundo, es un verdadero honor haberle servido este día.

—Pues, vaya muchas gracia muchacho, es un honor que te refieras a mi persona de esa manera. Me siento halagado—contesto con toda educación, y con esa voz elegante que lo distinguía.

—Aunque..., lo hubiera reconocido mejor por su sombrero de copa, que es casi tan famoso como usted, ¿Por qué no lo trae puesto?

Layton se echo a reír de pronto, no sabía porque pero, ese joven muchacho le recordó mucho a Luke, tal vez por ese recuerdo vago se atrevió a sonreír.

—Ha, bueno. Esos días terminaron Joven muchacho, ahora me he estado concentrando más en otros asuntos.

—Quiere decir que.., ¿Ya se ha retirado?

Layton noto de pronto la mirada de desilusión de aquel chico que con tanta emoción lo alagaba, entrecerró sus ojos oscuros, pensando en como contestarle, de una manera sutil y tranquila.

—Lamento haberte decepcionado pero así es, ya me he retirado.

—Pero... —cuestiono de pronto— ¿Qué pasara cuando el mundo necesite al profesor?, ¿Quién resolverá todos esos casos? —La voz del chico se elevo de pronto, provocando que la atención en otras mesas se concentra en donde estaba Layton. Este estaba dispuesto a contestarle cuando de pronto escucho como el dueño del restaurante le llamo la atención.

— ¿Qué cres que estás haciendo? — exclamo enfadado el jefe acercándose a la mesa en un movimiento rápido y decidido— ¿Qué te he dicho de molestar a los clientes? ¿!Quieres que te despida?!

—Al contrario caballero—intervino Layton en la discusión sutilmente, acomodándose en la silla, y extendiendo sus manos con hidalguía. —En lo absoluto este muchacho me estaba molestando, solo estábamos conversando. De hecho, me vino bien tener un poco de compañía.

—Profesor Layton, usted siempre tan tolerante, pero este chiquillo tiene que adentrarse en la cocina, lo dejaremos almorzar tranquilo.

Tomo al joven mesero por la oreja, llevándoselo hasta la cocina, mientras lo reprendía en el camino. El profesor los miro de lejos, veía como se alejaban hasta la cocina, en la puerta del fondo. Después de esa escena, que al parecer de Layton fue nueva para sus días monótonos, la atención de la demás sociedad británica se despejo, y volvió a sus platillos.

El profesor cogió de nuevo el periódico, y profundizando su atención en cada notica nueva que daban. Tomo su taza de té perspicazmente y le dio un sorbo, saboreando las hojas secas y el dulce sabor ahumado. Esos sabores a especies delicados no le duraría mucho el sabor, despisto su atención cuando sus ojos captaron de pronto una noticia inquietante. Estaba en primera plana.

¡LAS DESAPARICIONES EN RUMANIA CONTINÚAN!

Lamentablemente para los pobladores

La paz ha dejado de existir en esos valles verdes desde que

Niños y niñas de todas las edades han Desaparecido incógnitamente.

Nadie sabe la causa, ni a qué se debe, pero

Muchas Familias están desechas a causa de que han perdido a sus hijos, y aparentemente no

Los han vuelto a ver desde entonces.

La policía Sigue investigando acerca de este caso insólito

¿A que se deberá?, ¿Podría tratarse acaso de algo sobrenatural desafiando la existencia?

Layton arqueo ambas cejas más que perplejo, algo desafiante en su rostro se plasmo, esa sensación de hace once años, vino a su mente como una ráfaga de recuerdos, apretó los labios acompañándolo con un leve ladeo de cabeza. Recargo su espalda suspirando. Las campanadas del Big ben se vincularon con sus pensamientos de investigador.

"No, tu ya estas retirado, ¿Lo recuerdas?"

Dejo el periódico sobre la mesa doblado, sintió como el polvo se impregno en la yema de sus dedos, se sacudió las manos. Introdujo su mano sacando un par de monedas dejándolas ahí, era la propina de aquel muchacho con el que converso.

Se paró de la mesa con sutileza, dejando a medio comer su Crumble. En realidad ya no tenía apetito, no después de lo que había leído. Miro con atención el paisaje que se veía desde la ventana, dejo unos instantes que la brisa le refrescara el rostro, se aflojo un poco el pañuelo que le rodeaba el cuello, y que hacia juego justo con su chaleco moca.

—La policía se hará cargo.

Dichas esas últimas palabras, tomo su gabardina y salió del restaurante, pero con miles de recuerdos en su mente, que a veces, lo torturaban.