Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de contest1 y la traducción mía, y tengo la autorización de la autora para hacerlo.

Gracias a mis betas ericastelo y larosaderosas por apoyarme en corregir mis errores, y dejar el capítulo tan guapo. Ya saben, si se me pasó hacer alguna de sus correcciones, pueden darme un jalón de orejas.

Y a sparklinghaledecullen, porque ella me recomendó la historia y me motivó a traducirla.


Edward POV

El centro de Seattle se extendía ante mí como una enfermedad en expansión. Desde el punto más alto de la torre de Cullen Enterprises, todo parecía tan insignificante… la ciudad, la gente, los negocios. Los días en que el cielo está encapotado, no puedo ver nada debajo de mí. Me gustan esos días, cuando puedo encerrarme en mí mismo, lejos de todos, de todo, y de cada emoción. Hoy, en este día de otoño extrañamente despejado, el sol destacando a aquellos que estaban a mis pies. Septiembre 13… era muy apropiado que todo estuviera bañado por un brillo tan resplandeciente, era un día para celebrar. El cumpleaños de Bella…

Unos ojos chocolate flotaban delante de mí, mientras la oscuridad y la desesperación me golpeaban, burlándose de mí con las cosas que había hecho.

Ahora sabía que había cometido un terrible error. Hace quince años, destruí mi única oportunidad de ser feliz, pero había sido incapaz de admitirlo entonces. Guiado por la inmundicia y las mentiras implantadas por una vengativa y celosa chica, me hizo dudar… dudar de su amor por mí, dudar de las palabras que me había dicho tan desinteresadamente, y dudar de mí mismo y mi habilidad para ser amado por lo que soy, lejos de los lujos y las riquezas que mi familia podía proveer.

"Edward, por favor, si alguna vez sentiste la cosa más pequeña por mí, llámame. Es importante."

Aún podía recitar el primer mensaje con claridad. Solo habían llegado dos más. El siguiente fue unos cuántos días después, casi una copia del primero.

"Edward. Por amor a Dios. Si alguna vez de verdad me amaste, necesito que me llames. Es muy importante."

La enorme diferencia había sido que el primer mensaje terminaba con un suave sollozo. El segundo tenía un deje de pánico. Me había tomado un tiempo para realmente descifrar… la emoción.

El tercero y último había llegado un mes más tarde. Su voz estaba ronca, como si hubiera estado llorando, pero había aguantado las lágrimas para hacer la llamada.

"Edward. Esta será mi última llamada. No te molestaré de nuevo. Tu silencio ha dejado muy clarostus deseos. Te haré una última petición. Por favor, llámame o escríbeme, solo contáctame por favor. Es un asunto de importancia."

Pero lo que hizo que mi estómago se retorciera, fue la manera en que terminó la llamada.

"No importa lo que creas, o lo que te hayan dicho, te amo más allá de cualquier explicación. Siempre lo haré."

Mi hermano y yo resoplamos cuando lo recibimos, o debería decir, yo resoplé y Emmett se encogió de hombros de manera incómoda. Él no había creído a Tanya, incluso en ese entonces. Tampoco debí hacerlo yo, pero ella había sido amiga de la familia por años, y yo era inseguro. Le creí cuando dijo que Bella sólo se preocupaba por mí por mi dinero. Incluso a los diecisiete años, ya había visto lo que la gente podía hacer por ese tipo de amor. Esa fue la razón por la que mi madre había insistido que debíamos dejar Seattle en primer lugar, y mudarnos a Forks. Mi padre tenía teleconferencias en la mayoría de sus negocios desde casa, y había mantenido un ático en Seattle, solo por si era necesario estar disponible para alguna junta.

Se suponía que conoceríamos personas que no se fijarían en el nombre de nuestra familia, y automáticamente harían suposiciones… y eso hicimos. Emmett tenía razón, el nos equivocamos.

Por supuesto, no fue sino hasta muchos años después que Tanya admitió su trampa. Me la follé en la misma cama donde había tomado la virginidad de Bella, tratando de borrar los recuerdos de mi mente. Incluso a los diecisiete años, Tanya era una experta entre las sábanas, y durante al menos un año, me perdí en su cuerpo y en las drogas para enmascarar el dolor de la traición de Bella. Mis padres empacaron, y dejamos Forks una semana después de mi colapso en el instituto Forks, y yo no podía estar más feliz porque me daba una salida rápida a mi rubio problema y a los traficantes. Al final, no podía ni mirar a Tanya a la cara, y fue entonces cuando me di cuenta que ella había estado detrás del dinero todo el tiempo. ¿Por qué no lo supe? Porque su familia era rica e independiente también, pero no me había dado cuenta de que el dinero era una adicción para ella.

Años más tarde, Tanya finalmente conoció a Garrett, quien se convirtió en el verdadero amor de su vida, y haciéndola llegar a sus propias conclusiones. El asombro en los rostros de mi familia cuando nos habló de su engaño era monstruoso. Ella se había inventado la historia de la traición de Bella. Bella nunca me engañó con Jacob, nunca alardeó que estaba obteniendo el dinero de los Cullen, y nunca se rio de nosotros por haber sido crédulos. Los verdaderos monstruos habíamos sido nosotros por creer ciegamente aquellas despiadadas y tontas mentiras. La revelación llegó casi siete años después de la fecha en la que humillé a Bella delante de toda la escuela y la llamé zorra calculadora. De hecho, esa fue una de las mejores cosas que le dije. Hoy en día, me avergonzaba pensar en las obscenidades que habían salido de mis labios y la devastación en sus ojos castaños mientras trataba de llegar a mí y yo le daba la espalda.

La duda sobre la culpabilidad de Bella había estado arraigada a mi mente por años, disparándose tan pronto me limpié a mí mismo de toda la basura que había usado para tratar de olvidarla. Escuchar las palabras de Tanya ese día solo solidificó el sentimiento de malestar en mi estómago.

Alice sollozaba incontrolablemente. Había traicionado a su mejor amiga por una mujer de la que nos dábamos cuenta que no conocíamos tan bien después de todo. Las llamadas de Bella para Esme no fueron respondidas, y Carlisle la acompañó fuera de la propiedad del hospital cuando ella intentó contactarlo ahí. Obviamente, se dio por vencida, y ni siquiera trató de acercarse a Emmett… quien irónicamente pudo haber sido su mejor salida. Me pregunté, en los años que habían pasado, si nuestro portero había tenido que echar a alguna mujer de ojos y cabello color café. Lo dudaba. Si Isabella Swan era inteligente, cosa que sí era, se mantendría alejada de mi inútil trasero. Ella me había visitado en sueños en cada noche, y con mayor frecuencia en mis brazos, mientras vertía mis necesidades físicas en cada mujer a la que usaba.

Contraté a un detective privado para buscarla el día después a la revelación de Tanya, pero solo le había dejado dos días para buscar antes de recuperar el juicio y pagarle sus honorarios. Habían pasado siete años. Seguramente, Bella lo habría superado, habría conocido a alguien y hecho una buena vida. No sería un monstruo y le arruinaría eso. Pero en esos dos días, había sido capaz de descubrir cierta información que me desgarraba el corazón. Charlie había muerto casi seis meses después de que nos hubiéramos ido de Forks. Estando en el trabajo había recibido una llamada de emergencia de Olympia. Fue atropellado por un conductor borracho y murió instantáneamente en el camino. El investigador además había entrevistado a algunos de los amigos de Bella del Instituto Forks. No regresó a la escuela después del día en que me volví un lunático delirante. Ni Angela o Jessica escucharon de ella en ese entonces.

¿Qué le había pasado a Bella como para que desapareciera por completo? Solo podía imaginar cómo podía sentirse por perder a Charlie. A pesar de que siempre había sido amistosa con Reneé, siempre había vivido con Charlie, y habían sido extremadamente cercanos. Mudarse a Florida, lo cual es lo que asumía que había hecho, probablemente había sido como mudarse a un país extranjero con una compañera de habitación con quien sólo has intercambiado cartas.

Eso era una cosa más para agregar a mi lista de pecados. Debí haber estado con ella para acunarla en su dolor. En lugar de eso, había estado completamente colocado por la cocaína y maldiciendo a Tanya cuando eso sucedió.

Mi familia había intentado muchas veces que fuera a buscarla. Mientras ellos me vieron construir una coraza más y más fuerte alrededor de mí, habían lanzado todo lo que tenían hacia mí. Alice casi me rompe el día que vino a mi casa y pasó horas llorando en mis brazos.

"¿Cómo pudiste hacerle eso, Edward? Debí saber mejor. Sigo recordando el día en que vino a la casa y la lancé por las escaleras. Se quedó tumbada a sus pies por unos minutos, congelada, como si estuviera tratando de asegurarse que se encontraba bien. Estaba tan molesta como para pensar que ella solo quería ver qué podía obtener de mí. Vi como sus ojos se empañaban mientras se ponía de pie lentamente. Algo murió dentro de ella ese día. No dijo una palabra mientras se daba la vuelta y se alejaba de mí. Le dije un montón de nombres, y ella nunca respondió. Algo cercano al pánico me llenó entonces. La idea estuvo en mi mente, ella no actuaba como alguien que solamentebuscaba el dinero."

"Por favor, déjame buscarla", me rogó.

"Alice, ¿honestamente, qué pensarías que podríamos decirle en este punto que pudiera hacerle ver que hicimos lo correcto? ¡¿Qué podríamos decirle para deshacer el dolor que le causamos?!"

"Podrías decirle que sigues enamorado de ella, que nunca dejaste de hacerlo."

Tuve que cerrar los ojos por el dolor que rugió por todo mi cuerpo. ¿Amor? Ciertamente, la amaba. Pero nunca me había dado cuenta, en mi inocencia, lo que esa palabra significaba en ese entonces. Entonces, amor había sido la sensación de los labios de Bella contra los míos. Había sido una noche de luz de luna bajo las estrellas y la sensación de que nada podía derrotarnos. Había sido la mirada de completa confianza en su rostro cuando tomé su virginidad, y ella se apretó debajo de mí y se hizo añicos, susurrando mi nombre con adoración. La sensación de sus paredes de terciopelo que me succionaban… nunca había sentido tal compromiso… tal lujuria y amor que se combinaban. No… amor… el verdadero amor no corta con alguien públicamente delante de un montón de exaltados adolescentes y lo deja sangrando en el piso para que los vampiros se den un festín.

Ahora, amaba a Bella incluso más de lo que lo hacía en aquel entonces. Porque después de rehabilitarme y de enfrentar la maldad en la que se había convertido Edward Cullen, me di cuenta que mi amor por ella había cambiado. En los recuerdos de los últimos momentos de nuestra relación, vi cómo Bella me había enseñado y cómo yo la había destruido. Vi lo tenaz que ese verdadero amor había sido. Vi lo respetuoso que el verdadero amor había sido. Y lo más importante, vi la sabiduría que el verdadero amor había tenido. Bella nunca me llamó otra vez. Ella me había dado la oportunidad, y yo la había tirado, mientras reía como borracho.

Ahora, la amaba lo suficiente como para dejarla ir. Para dejar que disfrutara la paz que yo estaba seguro que había encontrado. Envidié al hombre que la sostuviera en brazos. Rezaba cada día para que la amara la mitad de lo que yo lo hacía.

Antes de estar en paz, había hecho de todo para arrancármela de la cabeza. Primero, me había llenado de ira y cinismo. Mientras la niebla se aclaraba y después de que Tanya admitiera su traición, mis intentos habían sido para protegerla. La necesidad en mi interior de encontrarla había crecido exponencialmente, y la había canalizado hasta convertirme en un sinvergüenza. Arruiné a más mujeres de las que pudiera llegar a imaginar. Nunca les prometí nada, pero no había sido un plan muy exitoso, pues muchas habían hecho cosas muy obvias para atraparme. Había avergonzado a mi familia en innumerables ocasiones. Nada había funcionado. Las pelirrojas se mezclaban con las morenas, y los ojos azules se disolvían al color café, mientras las usaba. Nada llenaba el vacío que su pérdida había creado en mi corazón. Mi mano se apretó en mi pecho, en el palpitante agujero que había ahí.

Apoyé mi cabeza contra el frío panel de cristal frente a mí. En algún lugar, allá fuera en el mundo, respiraba mi otra mitad.

El chirrido de la puerta me trajo de vuelta de mis recuerdos, y me giré para ver a mi padre. No pude evitarlo, le sonreí. Elegante y correcto, se veía más como mi hermano Emmett y yo que como nuestro padre. Él y Esme estaban disfrutando de su buena vida, amando la oportunidad de jugar con sus nietos. Él adoraba a los bebés de Alice y a Jasper, así como a los de Emmett y Rosalie. Bellos y saltarines bebés, seguros en el amor que los rodeaba. Ahí estaba el dolor otra vez…

Miré de vuelta a la ventana, tratando de realinear mis gestos faciales, pero no lo hice lo suficientemente rápido.

— ¿Edward? —Dijo a mi lado—. ¿Qué va mal?

Sacudí la cabeza, tratando de dejarlo pasar.

— ¿Están todos listos? —pregunté, en un intento de distraerlo.

No funcionó, pero me respetaba lo suficiente como para no presionarme. Sin embargo, estaba frustrado. Fue aparente en su tono de voz.

—Sí, te estamos esperando. Vine a ver qué te estaba retrasando.

—Muy bien. Lamento haberlos hecho esperar.

Entramos a la lujosa sala de conferencias y los ojos de mis hermanos, sus parejas y mi madre se enfocaron en mí. Desde el rabillo de mi ojo, vi a Carlisle encogerse de hombros. Era un mensaje claro para que me dejaran tranquilo.

Escuchamos el montón de organizaciones benéficas que vinieron a pedir nuestro apoyo. Era una de las cosas que hacíamos juntos —y si me preparara a escondidas para este día, cada año, nadie lo sabría mejor. Fue entonces cuando una de las mujeres mencionó la fecha y escuché jadear a Alice. Sabía que ella finalmente determinaría la razón de mi comportamiento malhumorado. Trató de atrapar mi mirada, pero la ignoré. Finalmente, se estiró debajo de la mesa y me pateó… fuerte.

Maldije en voz alta, avergonzándome a mí mismo frente a la mujer que se presentaba en nombre de uno de los hospitales infantiles. El rostro horrorizado de mi madre llenó mi vista. Iba a hacérselo pagar a Alice, así fuera lo último que haga. Ya me había metido en suficientes problemas, no necesitaba su ayuda.

—Lo siento —dije a la balbuceante rubia. Era bonita, y encendí mi encanto. Nunca hacía quedar mal—. Pensar que los niños vayan por ahí sin seguro médico, por falta de fondos, me molesta. Personalmente, voy a financiar tu petición —dije, sonriendo. Funcionó. Ella tartamudeó todo el camino hasta la puerta.

—Edward… —empezó Alice, pero sus palabras fueron interrumpidas por un ruido que venía de fuera de la sala.

La Sra. Brown, nuestra recepcionista, estaba discutiendo con alguien.

—Señorita, señorita… no puede entrar ahí.

Escuchamos una suave voz murmurándole.

La puerta se cerró entonces, pero escuchamos que la discusión subía de tono.

Estábamos esperando a la siguiente persona, pero en lugar de eso, la Sra. Brown entró y me miró directamente a mí.

—Sr. Cullen, disculpe, pero aquí hay una jovencita, e insiste en verlo.

Emmett resopló algo como "toma un número" en voz baja, con disgusto. Él no apreciaba mis encuentros casuales de sexo. Pensaba que tenía que encontrar a alguien con quien sentar cabeza. Él, por supuesto, sabía por qué eso era imposible para mí.

Su rostro permanecía profesional.

—Ella dice que es su hija.

Eso provocó otra ronda de comentarios en la mesa. Había tenido numerosos "hijos" que se habían mostrado en todos estos años, fecundados bajo estúpidos errores de mujeres que se habían entregado a mí en su codicia. Después de los primeros años, había sido lo suficientemente inteligente como para usar condones, comprando solo los mejores, esperando no tener nunca ese episodio de "se rompió". Afortunadamente, todos los impostores que se habían presentado no eran míos. Al menos el último episodio, causado por mis indulgencias, tenía a mi madre mirándome por algo más que el arrebato con la administradora hospital. Ella me amaba, de eso no había duda, pero mi negativa a hablar sobre las cosas que me atormentaban le preocupaba. Sabía que mis líos sexuales eran sólo una manera de enterrar el dolor. Gemía cada vez que el periódico mostraba una foto mía con alguien nuevo… lo cual sucedía a menudo.

—Haré que seguridad la escolte a la salida, y le diré que contacte a nuestros abogados —la Sra. Brown dijo suavemente. No era la primera persona con la que había tenido que lidiar.

—Gracias —dije con suavidad.

La puerta se cerró y entonces se produjo un alboroto.

—No me importa lo que haya dicho, ¡estoy aquí para verlo!

Tenías que darle crédito, tenía pelotas.

Hubo un sonido de forcejeo, y asumí que seguridad había llegado. Pero lo que sucedió a continuación nos sorprendió a todos. La puerta se abrió de golpe, rebotando contra la pared, y entró un fantasma de mi pasado. Me tambaleé sobre mis pies, mientras escuchaba el jadeo de Alice del otro lado de la mesa.

Bella estaba de pie frente a mí, con su pecho agitado y un rubor floreciendo sobre sus pálidas mejillas. Su cabello color chocolate oscuro se arremolinaba alrededor de su esbelto cuerpo. Estaba usando esos vaqueros que vestía tan a menudo, y el verde profundo de su blusa de manga larga enfatizaba sus enormes ojos verdes.

¡OJOS VERDES!

Mis ojos verdes…


Vale, primero que nada, quiero aclarar qué pasó con Coming Home. Al parecer, la autora había autorizado ya a otra persona, sin embargo no mencionó nada hasta que las dos traducciones nos encontramos. En este caso, tuve que borrarla yo, pues iba a ser yo contra todo un grupo en Facebook y en Fanfiction, y no quería crear un pleito mayor, el cual tristemente sabía que no tenía mucho a mi favor. Sí, tenía el permiso y la traducción técnicamente la publiqué yo primero, pero la primera autorización fue para ellas, además… eran muchas y podían golpearme entre todas D: (?), hahaha.

No, ya, hablando en serio.

Agradezco infinitamente a quienes comentaron: Ericastelo, Kriss21, Jess, Twilight all my love 4 ever (esto respondía a tu duda), Aliena Cullen, jacke94, VictoriaMasenCullenVulturi, Serena Princesita Hale y Dani-vg9806, a todos los seguidores que llegaron con tan poco tiempo y a los favoritos. Me dolió mucho tener que perder sus comentarios, pero no quería que más adelante esto fuera un conflicto por plagio (aunque técnicamente no había alguno, pues ambas teníamos el permiso).

En fin, espero me apoyen en este nuevo proyecto.