Título: La presa.

Sinopsis: ... de como Sasuke puede ser victima y victimario.


Hay días en que ella lo ve como un monstruo. Porque en verdad lo es. Porque se comporta así.

Se siente el frío a su alrededor, sus ojos prometen no sólo la muerte, sino que también el sufrimiento. Sus labios se curvan con maldad, con burla. Un aura de superioridad le rodea. Es grandioso. Totalmente inalcanzable.

Sakura se siente pequeña cada vez que él se le acerca con su indiferencia sádica. No le tiene miedo, pero sí mucho respeto. Llegando a la admiración. Es como si a cada paso, él le dijera que no es suficiente siquiera para respirar su mismo aire. La humilla con solo mirarla. Le hace saber que él tiene sangre real, y que ella es sólo una plebeya.

— Este soy yo, Sakura.— Dice con toda la frialdad que puede. Le hace saber que es un vengador, un renegado, un criminal, una bestia. Todo eso, en esas simples palabras. Ella asiente triste, porque sabe que no puede cambiarlo. Que su destino le marcó siempre ser el verdugo de los que están a su alrededor, porque fue demasiado tiempo la victima.

Contra todo pronostico, ante sus crueles palabras, Sakura ríe y le dice:

— Lo sé, Sasuke-kun, y no me importa.

Y se va. Y él no entiende. Ella no está asustada, ella ríe cuando debería llorar. Está feliz cuando debería sentirse sola, desgarrada, temerosa.

La odia. La odia porque ella no actúa como él quiere. La odia por ser diferente. La odia tanto que no puede dejarla en paz, no puede apartarse. Necesita que ella sepa que es muy inferior a él, que si él quisiera, puede acabar con su vida y la de todos sus seres queridos en un segundo. Puede hundirla, porque tiene ese poder, ella misma se lo concedió. Sakura le abrió la puerta a su alma y le permitió conocer cada recoveco. Cada miedo, cada resentimiento. Él la tenía en sus manos. Él la castigaba por no temerle, haciéndole saber que además de ser inferior a él... era suya.

Y ella, tan pura, tan respetada, tan moralmente correcta, se dejaba hacer por él. Sasuke disfrutaba casi con morbo la manera en que ella lo necesitaba. Como derramaba amor en cada palabra. Sonreía, cínico, cuando Sakura acudía a él en las noches. Cuando los sollozos se transformaban en gemidos, cuando el ambiente se cargaba de energía erótica, cuando ella dejaba su moral de un lado y era solo una mujer en los brazos de un demonio.

No un hombre.

No sólo un humano.

Él quería que ella sepa que estaba a su merced.

Que era la presa.

Pero hay otros días que para Sakura él es sólo un niño. Que se encuentra solo, que está desesperado por sanar sus heridas, que no sabe como pedir ayuda. Que no entiende el por qué ella lo ama. Hay noches que Sasuke la abraza como si en cualquier momento ella fuera a desvanecerse. La atrae hacía él, y acaricia su cabello cuando cree que está dormida. U otras noches, también, donde la va a buscar hacía el trabajo, cuando sabe que tuvo un día particularmente duro.

— Este soy yo, Sakura.— Le dice, entonces, casi con tristeza. Como una disculpa, por tener tanta oscuridad dentro suyo. Por ser alguien tan autodestructivo. Por despreciarse tanto a sí mismo, y no ser mejor para ella. Por querer hacer que ella odie, a pesar de que ame. Por necesitarla. Por apartarla para sí, de forma egoísta. Por privarla de la oportunidad de tener a alguien que la merezca.

Y contra todo pronostico, ante sus arrepentidas palabras, una lágrima escapa de los ojos de Sakura y dice:

— Lo sé, Sasuke-kun... y no me importa.

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Mis noches de desvarío SasuSakuenses (?) hacen cosas como estas. Lo sé... raro, pero es como yo veo el SS. Contradictorio. Es casi lo que intenté reflejar en todas las historias, que ellos se aman y odian al mismo tiempo.

Gracias como siempre a todos, espero que les haya gustado, nos vemos en la próxima historia!