¡Buenas noches! Después de muchas cosas y situaciones horribles que me es difícil explicar, he aquí e3l último capítulo de este fic, Iris.

Disfruté mucho escribiendo este fic, de verdad. Fue complicado llevar ambas historias y cuidar que tuvieran cierto paralelismo, pero fue un reto maravilloso que me alegra decir que cumplí.

Sé que dije que la tendría antes (como siempre) pero iba en el punto álgido del capítulo y me dije a mi misma: "espera un segundo…esto simplemente no queda". Y era verdad. Me di cuenta de que me fui con el drama fácil de manual en lugar de llegar al punto al que yo quería, no iba a ir a ningún lado. Así que terminé borrando la mitad del capítulo y reescribiendo en mi mente lo que faltaba…al fin lo terminé.

Y aquí está. Espero que lo disfruten, aunque creo que quedó muy largo. Es que había mucho que aclarar, espero que esto resuelva todas las cuestiones que quedaron sueltas.

Disc. One Piece no me pertenece, es propiedad completamente de Oda sama (*-*) yo solo soy la autora de este fic.

Resumen: No sé quién eres. No sé de dónde vienes ni a dónde vas. Pero al mismo tiempo te conozco. Y por algún motivo, solo quiero…deseo que sepas quien soy.

Sin más, los invito a leer el último capítulo.

Iris

Capítulo 13: I know that you'll feel me somehow

Antes de que Robin pudiera contestarle a Zoro, Chopper se adelantó, quitando al espadachín de en medio y precipitándose hacia ella con angustia. Le revisó los brazos y le preguntó en repetidas ocasiones cómo se sentía. Era tan poco dueña de sí misma en ese momento que le respondió maquinalmente sin darse mucha cuenta de lo que decía. Chopper suspiró.

-Está bien, solo fue el susto- declaró, volteando a ver a sus compañeros. Zoro, espadas en mano, se les había quedado viendo con la respiración más que agitada. Se dio la vuelta con un gruñido y se dirigió a la parte trasera del barco, para seguir deshaciéndose de las balas de cañón lanzadas por los marinos, que aún llegaban hasta ellos aunque ya hubieran logrado alejarse bastante.

Sanji, Ussop y Chopper se quedaron al lado de Robin mientras Luffy, Franky y Brook iban a deshacerse de las balas junto con Zoro.

-¿Qué rayos le sucede a ese idiota?- preguntó Sanji en voz baja mientras se alejaban de Robin, para ayudar a sus amigos a seguir protegiendo el barco.

-Quizás esté nervioso por todo lo que ha pasado- sugirió Chopper- es normal, después de una experiencia como esta.

Sanji no se la iba a pasar por alto. Solo que sabía que por el momento no había nada que pudiera hacer.

Nami se encargó de seguir dirigiendo el rumbo del barco, y aprovechando una fuerte corriente y el viento consiguió después de un angustioso rato, dejar a los marines atrás. Pasó al menos una hora antes de que los perdieran por completo en el horizonte. Junto con ellos, la última vista que tuvieron de Suplicium fue de cómo la reja se caía a pedazos y el bosque artificial era consumido por completo por las llamas.

Nami se quedó impresionada con esta imagen, imaginando que un rato antes sus amigos habían estado atrapados allí.

Echó una última mirada con sus binoculares y suspiró. Estaba satisfecha, pero seguía sintiendo que algo estaba mal.

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Eran pasadas las 3 de la tarde. La mayor parte de los Mugiwaras estaban en la cocina. Luffy comía kilos y kilos de carne, y por su parte Robin comía un poco para recuperar fuerzas, pero los demás simplemente no tenían estómago para llevarse nada a la boca luego de tantas cosas que habían ocurrido. Sanji no se quejaba de todo lo que Luffy comía únicamente porque cocinar le estaba sirviendo para distraerse.

Chopper había revisado a Robin. No tenía nada grave salvo el agotamiento y varias heridas en todo el cuerpo, rasguños, raspones, pero nada que necesitara más que una desinfección, un par de vacunas y antibióticos. Lo realmente necesario para la morena era descansar.

El que sabían que debía estar seriamente herido era Zoro, y en ese momento Chopper lo estaba revisando a él. Cuando se alejaron del alcance de los ataques de los marines, había caído inconsciente, probablemente como consecuencia de haber usado su fuerza de una manera tan irresponsable, a sabiendas de que no iba a aguantar mucho más.

A primera vista, el reno había pensado que debía de tener al menos varios huesos rotos, eso sin contar con las numerosas heridas que tenía en todo el cuerpo, entre ellas la de su pierna izquierda que tenía un aspecto bastante inquietante. No temían nada realmente serio, puesto que el espadachín era muy resistente, pero sabían que era extraño verlo así y estar todos ellos tan bien, sanos y salvos.

El silencio del lugar se rompió por un sonoro suspiro que Ussop lanzó sobre la mesa.

-Robin- dijo después de un momento- ¿por qué no nos cuentas exactamente lo que pasó en esa isla? Esos tipos que nos ayudaron a encontrarte nos explicaron gran parte ya pero tenemos curiosidad hacia tu versión de los hechos. Es que…ya sabes, Zoro se portó muy raro hoy.

Robin miró al artillero y le sonrió.

-Creo que lo mejor será esperar a que espadachín san esté presente, ¿no crees? Así él también podrá ayudarme a explicar.

Luego de decir esto, Robin apartó un poco el plato hacia el frente y miró al cocinero.

-Estoy satisfecha. Realmente extrañaba tu cocina, Sanji kun.

-Oh, mi preciosísima Robin chwan- el cocinero comenzó a dar vueltas a su alrededor como de costumbre- yo extrañaba verte degustando mi comida, luces tan hermosa con esa sonrisa…

La ridiculez del cocinero del amor levantó un poco los ánimos, pues la mesa se llenó de sonrisas burlonas y el ambiente se aligeró bastante. Los demás hasta tuvieron ánimos de empezar a comer.

No pasó mucho tiempo antes de que Chopper entrara en la cocina, bastante serio. Lo miraron sentarse y por un momento todos se miraron preocupados, temiendo que al espadachín le hubiera ocurrido algo realmente grave. A Robin se le detuvo el corazón por un segundo.

Sanji se levantó de la mesa y rápidamente le sirvió un plato de comida, que Chopper tomó sin mucho cuidado y comenzó a comer con gran velocidad, impidiendo con decisión que Luffy le robara un solo pedazo de carne. Pronto los Mugiwaras se dieron cuenta de que el pequeño reno no estaba preocupado, estaba muy, muy molesto.

-¿Ocurre algo, pequeño tanuki?- se animó a preguntar Franky. Chopper levantó los ojos de su plato y lo fulminó con la mirada, pero en seguida se vio cómo perdió el piso.

-¡Ese idiota de Zoro!- gritó, para seguir comiendo a gran velocidad, con un par de lagrimillas asomándose por sus ojos- ¡si la caída no le había hecho nada él se empeoró a sí mismo sobre-esforzándose tanto! ¡Y yo también, doblemente idiota por permitírselo!

Siguió comiendo a toda velocidad, por lo que Sanji, bastante anonadado, le puso un par de platos más.

-¿Tan mal se encuentra Zoro san?- preguntó Brook, tan sorprendido como los demás.

Chopper negó con la cabeza y se limpió las lágrimas. Tragó lo último que se había llevado a la boca y pareció calmarse un poco.

-Está bastante herido y ya lo puse en tratamiento, pero se niega a descansar- informó- tuve que darle un tranquilizante para que se durmiera. Tal como está, probablemente no despierte hasta mañana.

-¿Pero estará bien?- preguntó Nami. Chopper asintió.

-Si consigo que se mantenga tranquilo al menos por una semana, sí.

Un suspiro colectivo tuvo lugar. Todos sabían que mantener a Zoro descansando sin que se esforzara demasiado o buscara alguna forma de ponerse a entrenar, era algo poco menos que imposible. Si quería lograrlo, Chopper tendría que rellenarlo de tranquilizantes toda esa semana.

Al cabo de un rato el joven médico se encontraba ya bastante más tranquilo. De modo que los miembros de la tripulación comenzaron a repartirse los últimos deberes del día antes de anclar, seguirían con su camino al amanecer.

Nami planeaba volver a Kourin, a pesar de tantos malos recuerdos que les trajera. Su log pose seguía cargado con la ubicación de esa isla y necesitaban reabastecerse. Calculaba que tardarían al menos un día más en llegar y en realidad no había mucho problema en ese sentido.

Anclaron cerca de unos arrecifes y la noche llegó. Exhaustos, todos se fueron a dormir.

Al fin de regreso en su cama, Robin le daba vueltas a todo lo que había ocurrido. En su mente, entre el momento en que se había caído inconsciente dentro de la isla y el momento en que había despertado, había una brecha enorme, como de varios días. Sin duda había sido el sueño más pesado y vívido que hubiera tenido alguna vez y eso la incomodaba. Pero lo que la incomodaba aún más era la naturaleza del sueño en sí.

Pero…necesitaba dormir. Necesitaba recuperar fuerzas. Decidió no seguir pensando en eso.

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Al día siguiente, los Mugiwaras levantaron el ancla y echaron a andar de nuevo el Sunny. Poco a poco se fueron adaptando a sus antiguos modos de convivencia, el ambiente en general volvía a ser agradable y tranquilo.

Luffy, notablemente cambiado desde el día anterior, se dedicaba a lo que hacía todos los días, comer, jugar, saltar de un lado a otro y admirar el horizonte sentado en la cabeza del Sunny.

Ussop y Franky arreglaban algunos desperfectos menores que habían surgido en el barco luego de batallar con los marines. Brook tocaba música para ellos y para Luffy cada vez que se acercaba a tratar de ayudar, o mayormente, a molestar.

Nami vigilaba el rumbo con diligencia mientras Sanji preparaba toda clase de bebidas para sus damas y para los demás, que ahora bien sabía se merecían.

Robin se había sentado junto a los mandarinos de Nami a leer un poco, para despejar su mente y relajarse.

En esto estaban cuando Chopper se asomó a la cubierta, llamando la atención de todos. Detuvieron lo que hacían, solo para observar al médico. Estaba serio, como el día anterior, pero no se veía molesto; más bien, su rostro demostraba duda, como si algo lo intrigara profundamente.

-¿Y bien?- preguntó Nami, rompiendo el silencio- ¿cómo está Zoro?

Chopper levantó la vista y le sonrió, con algo de nerviosismo.

-Él está bien- informó- increíblemente bien- su sonrisa se hizo más amplia- pareciera que nunca le había pasado nada. Es decir…sus heridas sanaron con una rapidez impresionante, no tiene ni un hueso roto. Casi todo los cortes y raspones están cerrados. Su pierna sigue lastimada pero es como si se hubiera lesionado en un entrenamiento. Es…casi un milagro, no lo comprendo. Incluso accedió a descansar y mantenerse sereno el día de hoy hasta que lleguemos a la siguiente isla…es tan extraño, es como si fuera otro Zoro.

Como si fuera otro Zoro… las palabras retumbaron en la cabeza de Robin y no pudo evitar pensar en lo que había ocurrido en sus sueños. No se lo había comentado a nadie y probablemente nunca lo haría, pero estaba segura de que nunca lo iba a olvidar, y el asunto estaba siendo cada vez más serio dentro de su cabeza.

-¿Pero entonces tiene que seguir descansando?- la voz de Ussop la sacó de sus pensamientos y notó que ya todos sus compañeros hablaban entre ellos y lo comentaban dirigiéndose hacia Chopper.

Nami opinaba que después de todo Zoro era demasiado resistente, y que era probable que simplemente fuera normal esa manera de recuperarse en alguien como él.

Luffy estaba convencido de que su espadachín era invencible, y brincaba feliz y orgulloso celebrándolo.

Sanji decía que ese marimo masoquista probablemente hasta había disfrutado pasar por semejante dolor.

Lo cierto era que cada quien tenía sus teorías pero nadie podía estar completamente seguro de lo que pasaba con él.

-Aún tiene que seguir descansando. Voy a cuidarlo para seguir monitoreando sus avances.

-¡Hey, se acerca un bote!- gritó Nami de repente. Todos voltearon hacia estribor y a unos metros vieron que en efecto, se acercaba un bote y dos personas que les parecieron familiares venían allí.

Se trataba de Morton y Mary.

Franky activó un dispositivo para acoplar el bote al Sunny y los ayudaron a subir a cubierta. Saludaron a todos educadamente.

-Perdonen por esta aparición tan repentina- pidió Mary humildemente- pero no podíamos dejar que se fueran así nada más.

-Necesitamos disculparnos por todos los problemas que les hemos provocado- agregó Morton- especialmente a Zoro y a Robin san.

Robin les sonrió.

-No tienen nada de qué disculparse.

Los esposos se mostraron aliviados y agradecieron sentidamente a Robin, pero ella les pidió que lo dejaran, no era necesario en absoluto.

Les ofrecieron descansar un poco antes de regresar a su hogar.

-¿Quieren comer algo?- preguntó Sanji.

Todos se dirigieron al comedor y los invitados comieron gustosos uno de los mejores platillos de Sanji. Robin parecía pensativa mirándolos, y cuando terminaron de comer, les sonrió una vez más pero por un motivo diferente.

-Ustedes vinieron a decirnos algo más, ¿no es verdad?

Los esposos se miraron de reojo y después de un momento, Mary asintió. Respiró profundo y después de mirar a todos los presentes, se decidió a hablar.

-El alcalde fue destituido de su puesto y se lo llevaron los marines- informó ella- como el plan para atraparla en el bosque no se llevó a cabo, el teniente de la marina con el que había hecho el trato por ustedes pensó que se trataba de algún tipo de trampa así que lo están investigando exhaustivamente.

Sanji soltó una risita desdeñosa.

-Esos idiotas ven sospechosos hasta por debajo de las piedras- dijo como para sí mismo.

-Sí, lamentablemente. En este momento Beltrya no tiene una autoridad fija y comienza a haber caos, pero la mayoría de la gente piensa que fue lo mejor para todos. Se sentían igual que nosotros- Morton sonrió- no podían continuar con aquello. Ustedes son buenas personas después de todo.

-No es así- contradijo la morena- Somos piratas.

Los demás no dijeron nada, pero se adivinaba el orgullo en sus rostros. Morton y Mary no supieron qué contestar. La miraron con gran sorpresa mientras ella tomaba un trago de la taza de café que le había llevado Sanji. Lo bebió lentamente y volvió a levantar la vista hacia las visitas.

-¿Creen que puedan ayudarme en algo?

-Lo que quiera, Robin san- accedió Mary.

-Ayúdenme a explicarles a mis amigos lo que sucedió en su villa.

-Creí que esperarías a que Zoro también nos lo pudiera decir- observó Ussop. Robin se encogió de hombros.

-No puedo desaprovechar esta visita. Zoro necesita descansar.

-Nosotros no tenemos demasiado tiempo- agregó Mary- tenemos que volver. Hay mucho que hacer en nuestra isla.

-Solo son un par de detalles que me gustaría aclarar. Por ejemplo, por qué Zoro y yo pensamos en separarnos y tomar distintos caminos.

-Sí, bueno…- los Mugiwaras observaban y escuchaban con atención, apostados alrededor de la mesa. El matrimonio lucía nervioso, y fue Morton quien comenzó- en cuanto los encontramos en la playa y los llevamos al hospital, el médico reconoció quienes eran. Sabía todo de ustedes, incluyendo lo de las recompensas. Por ser neutrales esas cosas no suelen afectarnos, pero el alcalde creía que era una buena oportunidad. Con el dinero de su captura…podríamos hacer muchos cambios y mejoras en la isla, sin sacrificar ni herir a nadie de nosotros. Se nos pidió que contribuyéramos en todo lo posible.

Levantó la vista y miró a los ojos a Robin, que no había quitado su mirada impasible.

-Desde entonces todo fue un constante saboteo. Hacíamos y pedíamos cosas que sabíamos que molestarían a Roronoa san porque desde el principio se veía que no estaba a gusto aquí y que al contrario, usted estaba en buena disposición. El mismo alcalde habló con él en alguna ocasión para hacerlo desconfiar. El día que usted se quedó con nosotros…insistimos en que se quedara a dormir porque se nos dijo que Zoro san se enojaría con usted aún más de lo que ya estaba y eso ayudaría al plan.

-Querían separarnos.

-Sí. La gente se portó bien con usted para que estuviera a gusto, y fueron groseros con él para que dudara aún más y fuera más fácil mantenerlo alejado- en este punto, Mary pareció ponerse triste- sabíamos que juntos sería prácticamente imposible vencerlos, así que el alcalde planeó todo de acuerdo a lo que ustedes se habían planteado hacer desde un principio, salir de la isla.

-Lo de la expedición-continuó Morton- es una leyenda que estuvo vigente por años, pero hubo exploradores que se animaron a hacerla. Revisaron la isla palmo a palmo y nunca se encontró nada. Pero el alcalde pensó que era una buena excusa para ocasionar un rompimiento absoluto entre ambos, hacer que Roronoa san se sintiera traicionado para que saliera de la isla, y que usted se quedara.

Robin no dijo nada al respecto. Morton sacó de una mochila que llevaba consigo unos periódicos y se los entregó a Nami, para dirigirse a ella ahora.

-Supongo que se enteraron de lo de la contingencia ambiental. También era mentira. Sabíamos que estaban en los alrededores así que mandamos los periódicos para que lo vieran y se mantuvieran alejados. Tenemos una pequeña imprenta y ahí fue que modificamos algunos.

Nami pasó los periódicos entre sus amigos y los revisaron. Robin no dejaba de mirar a la pareja, que ahora lucía completamente avergonzada.

-Pero nosotros recibimos un periódico que decía que todo había terminado y que podíamos dirigirnos a las islas- observó Brook cuando el papel llegó a sus huesudas manos.

-Ese lo mandé yo- admitió Mary- no soportaba semejante situación ya. Seguí actuando por un buen rato, pero en realidad deseaba que llegaran y los sacaran de la isla mientras aún fuera tiempo.

Luffy les sonrió tan abiertamente que los esposos se sintieron un poco más tranquilos. Robin había bajado la vista hacia su taza de café, bastante pensativa.

-Robin- la voz de Franky rompió el repentino silencio- ¿sospechaste si quiera de estas personas?

Robin volteó hacia él y asintió.

-Desde el principio- sonrió con algo de melancolía- pero lamentablemente no conseguí ponerme de acuerdo con Zoro. Nos hubiéramos evitado muchos problemas.

Nadie preguntó, porque Robin parecía triste, o confundida.

-Cuando Zoro san se fue, fue porque el alcalde le ordenó a su nieto llevarle el falso mensaje de que usted quería que se fuera- agregó Mary- se había enterado de que usted y Zoro san tenían un acuerdo y que él la iba a esperar, pero se adelantó y también ordenó que el barco en que iba partiera antes de la hora convenida.

-Por eso cuando fui a buscarlo ya había zarpado- finalizó Morton.

El silencio perduró por un buen rato más.

Robin se acabó su taza de café y les sonrió una vez más.

-No les guardo rencor- aclaró, como si les leyera la mente- no podría. Y les agradezco que vinieran a aclarar todo esto, aunque yo ya conocía gran parte. Pero necesitaba que mis amigos estuvieran al tanto. Lamento si les hicimos pasar un mal rato.

-Claro que no, Robin san- declaró Morton, nervioso- somos nosotros quienes lamentamos todo lo ocurrido. Si hubiera forma de compensarlos…

-No es necesario- sonrió de nuevo la morena, descolocando a la pareja, quienes pasaron un buen rato más disculpándose y mostrándose avergonzados por tan buen trato recibido.

-Aun así…-repuso él cuando se recuperó un poco de la vergüenza- queremos dejarles esto- ahora fue Mary la que buscó en el bolso que traía con ella, y le entregó a Nami una colección de mapas de las islas de los alrededores y de muchas otras, que les serían útiles en sus viajes futuros. A Robin le entregaron un par de libros de arqueología en los que ella se había interesado durante el tiempo que había pasado con ellos.

Unos momentos después los despedían. Ellos volverían a Beltrya y los Mugiwara se dirigirían a Kourin.

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Del que hacía rato que no tenían noticias era de Chopper. Había vuelto a revisar a Zoro a la enfermería, y no había regresado.

-Ese musgo es capaz de haberse puesto a hacer flexiones una vez que Chopper lo dejó solo- exclamó el cocinero, llevándose un cigarrillo a la boca- el pobre ya no sabe ni qué hacer con él.

-Oíste lo que dijo hace rato- protestó Ussop- que se estaba recuperando milagrosamente bien. Quizás Chopper está distraído haciendo otra cosa.

-Iré a verificar.

Robin se abrió paso rumbo a la enfermería ante la mirada de sus amigos.

-Pero Robin chwan….

-Déjenla- interfirió Luffy, quien ya estaba en la cabeza de Sunny dispuesto a descansar un rato- oyeron a Morton y Mary. Hubo algo allí.

-Si tiene problemas con Zoro los tiene que resolver- finalizó Franky, consciente de que eran pocas las veces que verían las ideas tan claras en la cabeza del capitán.

Cada quien se retiró a lo suyo. Brook se quedó sentado en la cubierta, afinando su violín.

-Tú también lo sentiste, ¿No, Luffy san? Algo ocurrió.

-Sí- admitió el joven, volteando a verle con una gran sonrisa- pero será mejor que ellos lo resuelvan solos. Anda, toca alguna canción.

-A la orden- y soltó una de sus características carcajadas antes de empezar a tocar una alegre canción. Al cabo de un rato, Franky se acercó con su guitarra y Ussop se abrazó a Luffy para empezar a bailar. Nami se acercó a verlos y Sanji también se unió.

Era bueno de vez en cuando tener algo de tranquilidad.

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Robin continuó caminando hasta la enfermería. Adentro escuchó un murmullo que llamó su atención, Zoro y Chopper conversaban.

Entreabrió la puerta y se asomó.

-…Y por eso no debes cargar pesas de 10 toneladas hasta por lo menos dentro de un mes- decía el médico mientras le reforzaba un vendaje en el pecho a Zoro, quien permanecía sentado a la orilla de la cama con cara de fastidio. Él fue el primero en notar su presencia, y al ver Chopper que había cambiado la dirección de su mirada también volteó a ver.

-Oh, hola Robin- sonrió- estaba reacomodándole los vendajes a Zoro.

-Solo venía a verificar- sonrió ella- a los demás les pareció que te tardabas mucho.

-No, es que nos quedamos platicando un poco.

Zoro asintió. Robin sonrió ligeramente.

-¿Necesitas ayuda?

-No gracias. Ya casi termino. Por el momento, Zoro necesita seguir durmiendo un poco más, eso es todo.

-Quiero salir de aquí- protestó el espadachín pero sólo recibió un coscorrón de parte de Chopper.

-No en tu estado. Has mejorado increíblemente pero eso no quiere decir que tu cuerpo esté al cien. Mañana por la mañana quizás. Ahora solo recuéstate, tranquilízate y duerme. No puedo darte más tranquilizantes pero si no cooperas haré que te tragues un frasco entero, ¿entendido?

Zoro lanzó un bufido y asintió. Ante esto, Robin sonrió suavemente.

El espadachín se recostó y se dispuso a dormir, así que ellos salieron del lugar.

Chopper fue a distraerse un rato con Luffy y Ussop, y Robin se retiró al nido de cuervo para salir de la vista de los demás y dormir un rato, realmente le hacía falta.

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El resto del día transcurrió de manera habitual, si cabía decirlo así. Un rato después de la cena, Chopper se dirigió a la enfermería.

Zoro seguía dormitando, de modo que el reno solo hizo algunos monitoreos menores a su cuerpo. Se preguntó si era muy necesario quedarse con él allí, la verdad era que le daba pendiente que fuera a hacer una de sus locuras de media noche, como era habitual en él.

Se encontraba el joven médico haciendo las últimas anotaciones del día, cuando Robin apareció en la puerta.

-Hola, Chopper san.

-¡Robin! pensé que ya te habías ido a dormir- observó el reno- ya es algo tarde.

-Oh…tomé una siesta bastante larga, fue reparador- sonrió la arqueóloga- ¿cómo se encuentra Zoro?

-Mucho mejor. Lo bueno es que no ha despertado- sonrió, pero en seguida su expresión cambió por una preocupada- temo que si lo llega a hacer se expondrá a riesgos innecesarios, ya sabes cómo puede ser de salvaje a veces.

Robin asintió. Luego le sonrió ampliamente.

-Si quieres puedo cuidarle esta noche. No estoy cansada, para mí sería un placer serte de ayuda.

Chopper la miró con preocupación.

-No, Robin- se opuso- tú también necesitas descansar.

-No te preocupes- le sonrió- yo estoy muy bien, sabes que no me sucede nada grave.

Chopper la midió con la mirada por un momento. Ella imprimió toda la seguridad que pudo a su expresión. Chopper lanzó un suspiro.

-Creo que dejaré que lo hagas, pero…

-Pero…

-Si te sientes mal o te da sueño, llámame- pidió el joven reno- no te fuerces ni hagas más de lo debido.

Robin asintió.

-De acuerdo. Pero te digo que no tienes que preocuparte- ahora le guiñó el ojo, gesto con el cual terminó de vencer las negativas del pequeño- eres un gran doctor. Estoy perfectamente gracias a ti.

Chopper enrojeció y comenzó a moverse y a bailar.

-No creas que me haces feliz con tus halagos, tonta- le decía mientras movía la cadera de un lado a otro, notoriamente feliz. Robin sonrió aún más al verle y le deseó buenas noches. Chopper recuperó la normalidad y le deseó buenas noches también, saliendo al fin de la enfermería.

Robin suspiró ligeramente una vez que se encontró sola. En realidad no sabía por qué le había propuesto a Chopper ayudarle con eso. Quizás era porque en cierto modo se sentía culpable de que Zoro estuviera así, postrado en una cama aunque en realidad no estuviera tan mal.

Se había mentalizado a que iba a estar allí toda la noche, así que por ese lado no había problema. Había convencido a Sanji de que le dejara preparada una cafetera por si la necesitaba pero en realidad no creía que fuera a tener ganas de dormir durante su pequeña guardia.

Primero se sentó ante el escritorio de Chopper, entreteniéndose con un libro que había llevado con ella. Terminó varios capítulos y se aburrió un poco, pero sabía que no había pasado demasiado tiempo, así que cerró el libro, bebió un vaso de agua y se cambió de lugar.

Movió la silla para colocarla a lado de la cama donde descansaba Zoro, quien al parecer estaba profundamente dormido. Se acomodó donde la luz de la lámpara llegara hasta ella y no molestara a su nakama. Siguió leyendo, aunque sabía perfectamente que no se estaba concentrando en lo que estaba leyendo.

En realidad, al verlo dormido ahí volvió a recordar su sueño. En él, habían pasado varias noches juntos, y ese momento en particular le recordaba a la primera vez que habían dormido juntos porque Zoro estaba así, herido y lleno de curaciones y vendajes.

Ella se cuestionó una vez más si debería decirle a Zoro lo que había soñado. Después de todo, él había sido el gran conflicto de ese sueño, eso sin mencionar que le ayudaría a admitir esa gran verdad de la cual había tratado de huir incontables veces; que estaba perdidamente enamorada de él desde hacía ya un buen tiempo. Si se lo podía contar, no le cabía duda que serviría para ayudarse a sí misma a dar ese paso, fuera cual fuera el resultado.

De modo que pasó un rato más, casi sin que ella lo advirtiera, había durado varios minutos mirando fijamente a su compañero. Se sentó junto a él en la cama y le sorprendió lo rígido que era su sueño. Simplemente no se movía; se mantenía en el mismo lugar. Y así era siempre. Quizás se movía un poco buscando una posición más cómoda, pero una vez que la encontraba, no se movía de allí. Y la cama que estaba en la enfermería era tan cómoda, que Zoro estaba acostado boca arriba, estirado, con una mano sobre su estómago, y de ahí no se había movido en lo absoluto. Ella sabía que estaba dormido y no en coma únicamente porque de pronto roncaba un poco, y esto le hacía un poco de gracia.

Acercó una mano a su rostro y sonrió mientras acariciaba su mejilla. Sin duda, le gustaba tanto. Sonrió pensando en esto, y se inclinó sobre él con toda la intención de darle un beso.

Ella no se sentía como si lo hubiera salvado. Era Zoro quien la había salvado a ella. Y quizás él no lo sabía, pero ella se lo haría saber en cuanto pudiera.

Al final, sus labios no se decidieron y tuvo que apartar su rostro y darle la espalda, no sin cierta tristeza. Pero necesitaba ser fuerte y firme. Necesitaba poder decírselo a la cara. Acomodó los codos en sus rodillas, y con las manos se cubrió el rostro. Estaba nerviosa, estaba hecha un verdadero embrollo pero creía poder decir que estaba bien.

De pronto, tuvo que voltear a verle. En la penumbra, Zoro le veía, pero por la apariencia que tenía su rostro podría jurar que estaba aún medio dormido.

Se acercó a la mesa y tomó un vaso de agua. Se lo ofreció. Zoro negó con la cabeza y volvió a cerrar los ojos. Robin supo que se había quedado dormido de nuevo, por la manera pausada en que comenzó a respirar y porque de nuevo dejó salir uno que otro ronquido.

Robin hizo una ligera sonrisa ladeada, y se volvió a sentar ante la cama. Le observó con atención.

Luego de un rato, volteó hacia la ventana y se quedó tanto tiempo mirando hacia afuera que incluso pudo percibir el cambio de posición de las estrellas en el cielo limpio. Los primeros rayos del sol al amanecer comenzaron a enrojecer el cielo, y Robin alcanzó a verlos pero fue quizás el conocer la cercanía del día lo que la hizo pensar que su trabajo estaba hecho, de modo que se dejó dormir, pues estaba bastante cansada.

Chopper tenía razón. Realmente le hacía falta poder dormir y descansar como era debido al menos un par de días más, se sentía francamente deshecha.

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Robin abrió los ojos, y se encontró arropada con una manta, sentada en la silla frente a la cama, en la enfermería, solo que Zoro ya no estaba ahí dormido. Esto la asustó, pero cuando volteó se percató de que Chopper estaba tranquilamente enfrente del escritorio, al parecer acomodando sus cosas.

-Buenos días Robin- le dijo animadamente cuando se percató de que ella estaba despierta.

-Buenos días Chopper,- respondió ella- ¿Dónde está Zoro?

-Lo dejé levantarse hace como una hora. No te preocupes, está muy bien, lo mandé a darse un baño antes del desayuno. Tú eres quien necesita descansar ahora.

Robin le sonrió, tranquila de saber que su compañero se encontraba a bien. Se levantó de la silla y dobló la manta para dejarla sobre la cama. Conversó de un par de cosas triviales con Chopper, y un momento después escucharon la voz de Sanji llamando para el desayuno.

Ambos salieron de la enfermería y se dirigieron a la cocina.

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Cuando entraron, Robin sintió un gran alivio al darse cuenta de que se sentía mucho más cómoda, como si ahora todo estuviera realmente en orden. Tomó asiento, y de nuevo como siempre Sanji empezó a colmarlas de atenciones a ella y a Nami, Luffy empezó a comer como loco y a tratar de robar comida de sus compañeros, había risas, y gritos, y ella observaba todo con una sonrisa como era lo habitual.

Un momento después, Zoro entró a la cocina, llamando la atención de sus nakama que en seguida se quedaron quietos en su presencia.

El espadachín venía aún con el cabello un poco húmedo, pero se notaba que era porque acababa de bañarse y no porque viniera sudado de entrenar. Saludó con un "buenos días" bastante indiferente, como si nunca se hubiera separado de la tripulación, y se sirvió el desayuno a sabiendas de que Sanji no se tomaría la molestia después de que él se tardara tanto en llegar.

Ellos solo se quedaron en silencio viéndolo mientras caminaba con su plato rumbo al lugar desocupado que quedaba en la mesa.

-Gracias por la comida- murmuró sin darle demasiada importancia para comenzar a comer.

La paz no duró mucho.

-¡Zoro!- gritó Luffy de repente, saltando con alegría encima de su espadachín, cayendo ambos al suelo- ¡Ya estás bien!

Como era usual Zoro se había llevado un buen golpe por la impulsividad de su capitán.

-Dejaré de estar bien si sigues así, pequeño idiota- le recriminó mientras trataba de empujarlo para quitárselo de encima y poder levantarse para seguir comiendo con tranquilidad.

-De verdad no tienes remedio, musgo- le dijo por su parte Sanji, sin haberle prestado demasiada importancia- mira que todos estamos aquí preocupados y tu llegas y te sientas como si nada hubiera sucedido.

-Este idiota tiene agua en las venas- agregó Franky - ¿Estará consciente de lo cerca que estuvo de morir?

-Estamos hablando de Zoro- contestó Ussop, y aquello dio lugar a un pequeño debate acerca de si Zoro tenía o no algún tipo de sentimiento que le hiciera reaccionar en situaciones de peligro, amenizado por las risotadas de Luffy, la sonrisa callada de Robin y una que otra palabrota de parte de Sanji.

Zoro se sentó y trató de mantener la compostura aun cuando la situación le parecía ridícula. ¿Era mucho pedir un desayuno tranquilo después de lo que le había tocado vivir?

Pero no. Zoro sabía a la perfección que en su tripulación las cosas simplemente no funcionaban así.

Y a pesar del caos general reinante en el comedor, los Mugiwaras tuvieron un desayuno de esos que extrañaban tanto, de esos que terminaban con Ussop contando algún cuento estúpido lleno de fantasías, con Chopper maravillado por las supuestas aventuras de su amigo tirador, con Brook tocando su violín y entonando una canción mientras Franky bailaba y hacía poses, con Sanji bailoteando como idiota alrededor de las damas, con Nami haciendo corajes con todos, con Luffy aportando al escándalo general con sus gritos y su alegría y con Zoro y Robin, observándolo todo con una sonrisa y algún comentario oportuno de vez en cuando.

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Comenzaron a navegar de nuevo. Como habría sido de esperarse, el día transcurrió con normalidad. Todos habían vuelto a sus habituales ocupaciones exceptuando a Zoro, quien no debía hacer esfuerzos demasiado grandes debido a que aún no estaba del todo recuperado. Lo que podía hacer era algunos ejercicios ligeros y un poco de calentamiento.

Robin fue interceptada durante el día por Sanji, quien le entregó un libro.

Pensando que se trataba de un regalo, estuvo a punto de agradecérselo. Las palabras de Sanji la sorprendieron.

-No cabe duda que mi preciosa Robin chwan es una mujer maravillosamente inteligente. Traté de leer ese libro y llegué al segundo capítulo con la cabeza revuelta.

Ese libro no le pertenecía. ¿Por qué Sanji creía que así era? Sin embargo no le dio tiempo a explicarle, pues el rubio en seguida salió corriendo a buscarle una silla para que se sentara a la sombra de los mandarinos y una limonada para que leyera totalmente a gusto.

Robin no quería romperle el corazón a Sanji. Aceptó sus atenciones, sin embargo desistió de sus tentativas de leer pues su mente estaba centrada en otra cosa.

Zoro había estado más evasivo y hermético de lo habitual. Cuando le preguntaron su versión de lo que les había ocurrido, se encogió de hombros y dijo que si ella ya les había explicado su parte, lo demás ya no le importaba. Esta declaración sorprendió en demasía a la arqueóloga, aunque tuvo que justificarlo pensando que de cualquier manera a Zoro no le gustaba que le pusieran demasiada atención. Probablemente para él era más que suficiente la versión de Robin para que sus compañeros supieran lo que había sucedido. Por otro lado, a ella sí que le interesaba el conocer los pensamientos de su compañero.

Nada de esto hubiera sido demasiado grave de no ser porque con el paso de las horas Robin se dio cuenta de que Zoro también estaba siendo evasivo con ella.

No se quedaba en el mismo lugar por más de dos minutos si ella se acercaba. Contestaba con monosílabos a cualquier comentario. Evadía su mirada.

Antes no le hubiera importado en lo absoluto, y se habría limitado a pensar que ya se le pasaría. Pero actualmente, tal y como estaban las cosas dentro de su mente y de su corazón, no podía simplemente pasarlo por alto. Sentía que ahora compartía con Zoro algo, un pasado, una historia-por pequeña que fuera- e incluso un sueño.

Sí, ese sueño en el que habían estado juntos.

¿Estaba ella pensando en tonterías? Ella no lo veía así, pero quizás él sí lo hacía. Quizás para él no había tenido mayor importancia todo ese incidente de la tormenta, de Beltrya y Suplicium, siendo Zoro como era se trataba de algo perfectamente probable y más aún, quizás no le importaría en lo más mínimo que ella le contara su sueño y lo ocurrido en él.

Ahora, después de haber llegado a Kourin por la noche, Robin lo miró desde la cocina, sentado en cubierta bebiendo una botella de cerveza, y de pronto le pareció notar algo raro en él, en su actitud y en su mirada.

De pronto, reconoció en ese Zoro que estaba allí afuera, al Zoro de su sueño. A ese Zoro que parecía estar y no estar, el mismo Zoro que de pronto desaparecía y al día siguiente regresaba herido, medio muerto, a que ella le curara.

La diferencia era que ese Zoro se aparecía a su alrededor como si el destino quisiera juntarlos mientras que este Zoro, el de la realidad, parecía ser guiado por el mismo destino pero para alejarse de ella por más cerca que estuvieran en realidad.

La sola idea de estar en otro sueño, como la vez anterior, le dio un terror indescriptible. ¿Pero qué podía hacer ella?

Ir con él y pedir explicaciones la haría parecer poco menos que una loca. Sobre todo si le contaba lo del sueño, donde no solo quedaría como una loca sino que también se expondría de más ante él.

Si le contaba, si él se enteraba, ahora que tantos miedos y sospechas comenzaban a acumularse en su interior, ella sabía que sería como desnudarse y dejar que la viera así, expuesta, y no de una manera en que a ella le gustaría.

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Pasaron las horas, y un poco antes del anochecer, Nami divisó a lo lejos las luces de Kourin. Se puso a dar instrucciones para acelerar un poco la marcha del barco y para anclarlo en un lugar seguro a la orilla de la isla.

Para la hora de la cena, ya estaban allí. Habían llegado sanos y salvos.

Después de cenar se fueron a dormir y todo estuvo en calma una vez más, excepto por los pensamientos de Robin, por supuesto.

Lo peor de esto era que, a pesar de que estaba consciente de que necesitaba descansar, no le era posible dormir. De alguna manera extraña, ahora con la actitud que tenía Zoro, tenía miedo de dormir y encontrarse dentro de un sueño inquietante una vez más.

De nuevo, el libro que Sanji le había dado antes regresó a su mente. Lo tomó y lo ojeó, pero tal como había pensado ni siquiera el título le parecía familiar. No tenía imágenes y las letras eran bastante pequeñas, las palabras estaban muy juntas y de hecho solo mirar las hojas asustaba un poco al respecto y obligaba a forzar la vista.

Ya que no podía dormir, y de hecho el libro la intrigaba bastante, decidió ocuparse en eso.

Solo para tener un poco de tranquilidad, decidió bajar del barco. Sanji y Franky habían bajado, de hecho, a un bar a tomarse algo, y Zoro como siempre hizo lo propio para perderse por ahí un rato. Ella también podía hacerlo.

De modo que bajó del barco y comenzó a caminar, buscando algún lugar pacífico donde pudiera sentarse a leer un rato y tomar el aire fresco que mecía suavemente la noche. Sus pasos la llevaron a una plaza pública. Se sentó en la primera banca que encontró, el lugar estaba casi vacío y la poca gente que circulaba solo lo hacía para salir del lugar en poco tiempo.

Robin tomó algo de aire y abrió el libro. Comenzó a leer el prólogo y continuó. Leyó las primeras dos páginas, se trataba de una labor bastante difícil y le tomó mucho trabajo el concentrarse. A pesar de que sus ojos repasaban letra por letra y palabra por palabra con suma atención, no tardó nada en darse cuenta de que en realidad no había comprendido nada de lo escrito allí, o más bien, no había conseguido retenerlo en su mente. Era como un conjunto de hechos y situaciones que saltaban de una a otra sin tener al parecer relación alguna, y estaban además narradas con un vocabulario rebuscado y profundo que daba muchas vueltas sin llegar realmente a nada.

Casi como su propia mente, en ese momento, que no lograba sacar nada en claro.

Justo en ese momento, Robin sintió que del otro lado de la banca alguien tomaba asiento. Y lo tuvo por cierto desde el primer momento, era Zoro, era su mismo calor, su mismo aroma y su misma presencia, era ese algo que él emanaba y que ella podía percibir con toda la facilidad del mundo.

Ni siquiera tuvo que voltear, no podía ser nadie más.

-Mujer.

-Buenas noches, Zoro- sonrió, volteándole a ver- qué coincidencia que nos encontráramos aquí.

-Yo te encontré.

-¿Es eso cierto?- preguntó con cierto toque de buen humor, casi con una sonrisa. Zoro apretó un poco los labios y volteó la cabeza un momento, visiblemente irritado.

-Sabes que no- admitió, cruzando los brazos.

Esa misma mañana, Nami les había dicho que Kourin no tenía un clima demasiado estable. Así en el día podía hacer un calor fortísimo, y por las noches bastante frío.

No hacía frio, pero el aire estaba bastante más fresco de lo que ella esperaba. Eso llamó su atención cuando comenzó a soplar con algo más de fuerza, por lo cual, al igual que Zoro, cruzó los brazos alrededor de sí misma. No hablaron ni se miraron por algunos segundos, pero entonces el momento llegó.

-Eh, mujer.

-¿Qué ocurre?

-Tenemos…una plática pendiente, ¿recuerdas?

Claro que lo recordaba, si ella misma había puesto sus condiciones. En realidad, no esperaba para nada que Zoro volviera a preguntarle cualquier cosa al respecto. Después de todo, hasta donde ella entendía, ellos habían "terminado" con aquello que ni siquiera alcanzó a comenzar. Sin embargo, decidió no poner más trabas al asunto. Zoro tenía razón, habían acordado discutirlo y ahora lo iban a hacer.

-Lo recuerdo.

En realidad, aunque tuviera varias cosas por decirle, ella decidió esperar. Tenía la sensación de que Zoro realmente tenía algo importante qué mencionar. Además, no quería entorpecerlo todo después de que el espadachín cambiara su actitud actual por una un poco más abierta. El solo hecho de que se acercara a ella a hablar ya era bastante.

Se mantuvo en silencio esperando, y mirándolo. Trató de sonreírle para darle mayor confianza, pero aquello no funcionó porque él había dejado de verla para ver hacia el frente y esta escena le pareció a Robin demasiado familiar. Solo le faltaba un vaso de café en una mano y una galleta en la otra.

-Para mí nada está claro- dijo él, al fin, y con su voz las palabras salieron en tropel sin que se tropezaran en lo absoluto, como si tuviera muchos pensamientos que sacar de su mente para poder dárselos a ella-, nunca comprendí nada de lo que sucedió. Porqué te comportabas como lo hacías, porqué confiabas menos en mí que en esa gente, porqué nunca me dijiste qué pasaba por tu cabeza, porqué me hiciste a un lado deliberadamente y al mismo tiempo dijiste que me necesitabas y me querías allí. Aunque no fuera con esas palabras…eso comprendí cuando me pediste que me quedara contigo.

Robin no contestó. Zoro hablaba con calma y firmeza, había hecho una pequeña pausa y seguía sin voltear a verla. Ella esperó.

-Hice todo lo que me pediste. Dormí donde quisiste, hice caso de esa gente y sus solicitudes, comí lo que me dieron, y aunque nunca confié en ellos no lastimé a nadie ni me enojé sin motivo. Y te protegí hasta donde pude hacerlo, y me fui porque así me lo pediste tú.

Robin iba a protestar en ese punto pero él alzó un poco la voz, sin permitirle hablar.

-¿Y sabes por qué lo hice?

Ella no contestó nada, y desistió de explicar lo otro. Él guardó silencio como si esperara una respuesta pero ella se negó a dársela. Zoro se pasó la mano por el cabello, como si estuviera profundamente frustrado. Apretó los dientes y su voz comenzó a escucharse totalmente llena de furia, pero no contra ella, quizás contra sí mismo.

-Si hubiese estado en mis cabales te habría amarrado a mi espalda y hubiera escapado de esa jodida isla nadando- y Robin no lo dudaba-, pero esta maldita sensación no me lo permitió. Simplemente no podía ponerte en peligro. ¡Demonios! ¡Hace un par de meses no me hubiera importado un comino pero ahora…!

-Te amo.

Las palabras salieron de su boca de manera extraña y cortaron de cuajo todo intento de Zoro por terminar con esas frases. Ella no manejó en lo absoluto lo que acababa de decir. Por si solas, las palabras tomaron forma en el aire y llegaron a oídos de su compañero, quien volteó a verla, sorprendido.

-¿Qué?

-Lo que oíste, Zoro.

Zoro no pudo decir nada, no le salían las palabras. Ella no podía ni moverse, era algo tan extraño que ninguno de los dos se sentía preparado para afrontarlo. Robin se mantuvo en calma, como si fuera lo más normal del mundo que ella le dijera eso en su cara y bajo semejantes circunstancias.

-Por eso hiciste todas esas cosas, ¿No? tú también me amas. Querías hacerme feliz, igual que yo quiero verte feliz a ti.

-Pero…

-Todo lo que hice en esa isla…sé que hice que pareciera que te dejaba a un lado, pero yo también tuve mis sospechas desde un principio. No te lo dije porque no estaba segura…tú eres un animal de pelea y cuando sientes el peligro reaccionas en seguida, ¿qué hubieras hecho si yo te hubiera dicho que esa gente andaba en algo? Casi matas al alcalde, si no llego a tiempo habrías hecho algo muy grave, dime, ¿qué hubiera pasado si te confiaba mis sospechas? No había modo de salir de allí y si hacíamos algún escándalo habrían mandado un ejército completo para capturarnos.

-¡Puedo con un ejército!

-¡No lo dudo!- repuso ella, sintiendo que los ánimos se caldeaban- pero eso no era a lo que quería llegar. Yo confiaba en que los demás llegarían por nosotros pronto así que no vi necesidad de empeorar las cosas. Sabía que mientras pensaran que les creíamos teníamos tiempo más que suficiente.

Después de decir esto, hubo otra pausa sin sonido alguno, solo el del aire, cada vez más frío, circulando entre los árboles de la plaza. Robin apretó más los brazos alrededor de sí misma.

-Podía haber fingido como tú.

Robin sonrió. Lo pensó. Negó suavemente con la cabeza, mirando hacia el piso.

-No, Zoro. Tú no eres capaz de ocultar esas cosas, lo sé. Eres muy diferente a mí. Aunque tú mismo no lo creas,- Robin se puso de pie, sin olvidar tomar el libro- realmente lamento todo esto.

-No hemos terminado- Zoro se paró y comenzó a caminar tras ella- hay algo de lo que no hemos hablado.

-Lo sé…-contestó ella mientras aceleraba la caminata rumbo al barco- pero no sé si quiero hablarlo ahora. Preferiría dejarlo para después.

-¡No puedo seguir aplazando esto, Robin, entiéndeme!

Ella siguió caminando, plenamente consciente de que Zoro la seguía de cerca. La rampa para subir al barco estaba en su lugar así que no tuvo ningún problema en continuar. Llegó a la cubierta y siguió avanzando, negándose rotundamente a detenerse.

Ni ella misma sabía por qué había reaccionado así, porqué le había confiado eso a Zoro. No se sentía mal pero tampoco se sentía bien. De alguna manera, se sentía tan expuesta como si le hubiera contado lo del sueño, simplemente habría sido algo vergonzoso.

Y esto no había sido mucho mejor definitivamente.

Continuó hasta que llegó a su habitación y cerró la puerta firmemente tras ella. Cerró los ojos y se recargó contra la madera luego de poner la llave.

-Mujer...Robin…

Zoro seguía allí. Pero ella no tenía cabeza para enfrentarlo por el momento.

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Zoro posó una mano en la puerta y respiró profundo. No podía creer lo que estaba a punto de hacer.

Recargó la frente allí y esperó desde lo más profundo de su corazón que Robin lo escuchara porque, para como estaban las cosas no podría repetir aquello sin sentir que se moría.

-Mujer…-repitió- cuando estuve inconsciente, en la isla…tuve un sueño.

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Robin abrió los ojos como platos al escuchar esto. Esperó un momento más. Aquella era una coincidencia bastante interesante, e inquietante, por qué no admitirlo. A pesar de estar de espaldas a la puerta, tuvo que voltear un poco la cabeza para escuchar mejor.

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-Yo no tenía ningún control de lo que pasaba conmigo o con mi vida. Casi todo es borroso, excepto que estás tú. Tú apareciste en mi sueño. Me llevaste a una casa y me curaste las heridas.

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Robin se pegó más contra la puerta. Casi la arañaba con las manos, ¿estaba escuchando bien?

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-Tú y yo…estuvimos juntos. Eso también lo recuerdo. Y dijiste que me amabas. Justo como hace rato, no me lo esperaba, me tomaste por completo por sorpresa y yo no supe que decirte porque había algo muy raro en mí que no era capaz de resolver. No podía corresponderte porque no quería hacerte daño. Pero aun así necesitaba estar contigo y tenerte- suspiró y se quedó callado unos segundos-, el sueño más extraño que he tenido en mi vida.

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Robin sostuvo el pomo de la puerta con las manos, simplemente no podía más, ¿era cierto? ¿Lo que Zoro decía, no era una alucinación suya, de verdad Zoro había soñado eso?

Esperó por si tenía que agregar nada más pero todo fue silencio. Por un momento, el temor de que Zoro se hubiera ido de allí la asaltó, así que abrió la puerta de un jalón y una vez que lo hizo, se encontró cara a cara con él, que se había quedado recargado en el marco de la puerta sin decir ni una palabras más.

-Zoro… ¿de verdad soñaste eso?

Zoro asintió en silencio. Ella lo miró fijamente.

-En mi sueño…me salvaste de ahogarme.

-Lo recuerdo.

Zoro no mostraba sorpresa alguna, como si estuviera plenamente consciente de que ella en verdad había estado ahí, que de verdad había sucedido todo aquello y ambos lo habían vivido de alguna manera, como si todo hubiese sido realidad.

-Me llevaste a una cabaña en un bosque- agregó ella, y él volvió a asentir- teníamos la misma herida en la mano derecha.

Zoro asintió una vez más, mostrándole su mano, trató de tomar la suya pero Robin la retiró.

-Yo… me entregué a ti sin pensarlo. Te dije lo que sentía por ti y tú te fuiste…-al caer en cuenta de eso, sintió como si un agujero se le formara en el estómago- te hablé sobre las pesadillas que tenía y…

-Cuando me contaste todo eso comencé a tener recuerdos- le interrumpió con renovada energía- de dónde estaba, de quien era y de qué demonios estaba haciendo en ese lugar. Pero por algún motivo también supe que si me quedaba contigo ibas a salir lastimada, por eso es que me fui, y te lo expliqué así, ¿lo recuerdas?

Ella no contestó. De pronto se le estaba haciendo muy difícil respirar.

-Pero luego supe que el daño estaba hecho porque tú ya habías entrado a la isla a buscarme. Y no supe cómo lo hice pero desee con todas mis fuerzas que me encontraras para poder explicártelo todo, y que nos sacaras de allí. Robin, yo…

Robin levantó una mano frente a él, como pidiéndole que se callara. Dio un paso hacia atrás y negó con la cabeza.

-Por favor.

Zoro asintió.

-No digo que yo tuviera el derecho de ser tan frío o de rechazarte- repuso con calmada dignidad- pero tampoco tenía muchas opciones. Tú no te portaste mucho mejor conmigo cuando nos encontramos con esa gente.

-Ya te lo expliqué…

-¡Una explicación tan simple no basta!- Zoro dio un paso hacia ella y la tomó de los brazos- ¿Tienes idea de cómo me sentí? Me sentía traicionado y usado como una marioneta. Me dejaste estar contigo, besarte incluso pero ¿qué gané con eso? No confiaste más en mí por ello y ni siquiera aceptaste sentir algo más por mí.

Ella intentó hacer que le soltara, pero Zoro no la dejó.

-¿No te basta con que lo haya admitido ya?

-Después de tantas cosas créeme que necesito algo más convincente.

Ella dejó de moverse, y en este punto, Zoro la soltó, preocupado de haber sido como siempre demasiado brusco.

-Tú no tienes idea de cómo me siento. Todo lo que había querido era protegerte como pudiera hacerlo. No tengo tanta fuerza física como tú. No puedo vencer ejércitos con tal de estar contigo ni protegerte con mi cuerpo de los golpes de un tornado. Lo único que podía hacer era fingir, guardar silencio y esperar el momento adecuado porque es lo que sé hacer.

Zoro bajó la vista, pero volvió a ver los ojos de Robin después de un momento. Despedían contrariedad, confusión.

-Por eso mismo no quise que tuviéramos una relación…"oficial", ni tampoco decirte lo que sentía por ti. No quería que una separación, una confusión o una discusión pudieran ser más dolorosas de lo que de por sí hubieran sido, mucho menos que nos atacaran por ese lado. Pero igual no podía dejar que te alejaras de mí. Quería estar contigo, y besarte. Por eso fui fría. No quería que se me fuera de las manos, pero así fue.

Ella dio otro paso hacia atrás, escapando definitivamente de los brazos de su compañero.

-Me siento extraña-rio con desdén- en ese sueño…o lo que fuera… me mostré tan despreocupadamente que me desconozco. Me entregué confiada, incluso abrí mis sentimientos con total tranquilidad, tanto que ahora me siento avergonzada.

-Mujer…

-Conoces cada parte de mí- volvió a reír, agregando algo de burla a su tono. Zoro podía notar que sus ojos se hacían agua y que sus brazos se agitaban en un ligero temblor- no tengo secretos para ti y de alguna forma extraña siento que aún te pertenezco… pero es terrible porque por algún motivo siento que no es mutuo. No puedo comprenderte y sé que no eres mío tampoco.

-¿Aun lo dudas?

Robin dio otro paso hacia atrás, como buscando refugio en su habitación.

-¿Quieres que me exponga? Bien, aquí me tienes.

Zoro se sacó las espadas de su amarre y las tiró a los pies de su nakama, a quien la sorpresa la obligó a dar un pequeño salto hacia atrás. Acto seguido, se quitó la camisa y la lanzó junto con las espadas. Sus botas y sus pantalones tuvieron el mismo destino.

Se quedó ahí de pie, extendió los brazos y miró a Robin fijamente. Ella no podía bajar la vista de su rostro, nunca se había sentido así, a pesar de que en otro momento algo así no le hubiera causado la más mínima reacción, quizás era porque se trataba de Zoro, y quizás porque se trataba de esa situación, estaba ansiosa y apenada.

-Aquí estoy, Robin, mírame- exigió con firmeza y centró su mirada en los ojos de su compañera-. Puede parecer ridículo pero es lo único que se me ocurre para que comprendas que entiendo perfectamente lo que sientes ahora y lo que sentiste entonces. Si pensante que te traicioné porque me alejé de ti, ya te expliqué que lo hice para protegerte, ¿qué no fue lo mismo que pasó cuando estuvimos en esa isla y te portaste tan extraña conmigo? Acepté ser tu amante justo como tú dejaste que tuviéramos intimidad aún sin establecer una relación estable entre nosotros. Yo te amaba desde antes de que el huracán nos arrancara del barco, y aún lo hago. Te amo, Robin y no entiendo a qué le temes tanto ni porqué te rehúsas a aceptarlo. Yo no siento que me pertenezcas en lo absoluto, yo soy quien te pertenece a ti y estoy dispuesto a hacer lo que sea para probártelo.

Robin se quedó quieta sin decir nada. Su cara de póker, tan usual y ahora tan desconcertante fue suficiente para que junto con un nuevo golpe de aire fresco contra su piel desnuda Zoro sintiera un poderoso escalofrío.

Bajó los brazos y se inclinó. Tomó su ropa y sus espadas, y se vistió de nuevo.

-Como quieras- finalizó- tengo guardia.

Su voz sonaba tan compuesta que tuvo que pensar que ahí Robin estaba equivocada, puede que no fuera tan parecido a ella, pero lo de fingir no se le daba tan mal. No era un experto como ella pero al menos era capaz de aparentar tranquilidad después de dar semejante discurso con el corazón saliéndosele por la boca.

-Cuando desperté en la enfermería y te vi allí- agregó, volteando la cabeza hacia atrás cuando ya había emprendido la marcha-, juraba que habías sido tú la que me habías curado, como en el sueño…y que quizás por eso me repuse tan rápido.

La única respuesta que obtuvo fue la puerta del cuarto de Robin cerrándose. Continuó con su camino.

Pasó por la cocina y tomó una cerveza. Subió a la torre de vigilancia y se dispuso a cumplir su turno dejando ir a dormir a un cansado Chopper, que llevaba días sin descansar apropiadamente debido a la angustia.

Se sentó mirando por la ventana y le dio un par de tragos a su bebida. A eso de las tres de la mañana Ussop debía ir y cambiarle el turno, hasta entonces, Zoro supo que aunque lo intentara no iba a dormir. Tenía cosas en qué pensar, aunque en realidad no quería hacerlo.

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Robin escuchó con atención los pasos alejarse por el pasillo. Sigilosamente, floreció allí un ojo para asegurarse de que Zoro ya se había ido y así era, no había ni rastros de él. Se alejó de la puerta y se tiró en su cama, mirando hacia arriba sin saber qué hacer. ¿Qué demonios había sido ese sueño entonces? ¿Y por qué Zoro estaba tan tranquilo ante ello?

Quizás de verdad habían estado a punto de morir y aquello había sido una experiencia espiritual o algo por el estilo. Ella no creía mucho en esas cosas, pero quizás, sólo quizás, podría ser el caso.

Estaba confundida, ahora no dudaba, no podía dudar que los sentimientos de su compañero eran auténticos; la rabia que había mostrado cuando ella lo protegió con sus brazos fue únicamente debido al terror de que ella recibiera algún daño y ahora ella veía con claridad el porqué de tanto enojo y violencia en cada una de las situaciones que habían vivido.

Cada arrebato de furia había sido resultado de ese mismo sentimiento.

A pesar de haberse sentido expuesta, si Zoro sentía lo mismo que ella, ¿qué de malo tenía ahora?

Simplemente no podía enfrentarlo. Seguía avergonzada aunque no sabía porqué.

Inconscientemente tanteó el libro, que se había quedado tirado en la cama. Lo tomó en sus manos. Lo abrió, y leyó una página al azar.

Cuando terminó de leer el párrafo, fue como si todo lo que había leído hasta el momento hubiera tomado forma dentro de su mente. El rompecabezas se completó, en su mente todo tomó forma, como si una luz la iluminara de repente y fue entonces que Robin decidió que ya era suficiente.

Se incorporó de la cama sabiendo ahora claramente que ella era quien tendría la última palabra. Zoro era el mismo Zoro. Ella era quien había actuado extraño todo el tiempo y aunque no había sido su intención ahora estaba consciente de ello.

Miró la hora que era y decidió lo que iba hacer.

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Zoro tomó un último trago a otra botella, había llevado otras diez con él después de comprobar que una no había sido suficiente.

Había tomado de manera tan pausada que casi no se percató del paso del tiempo. En realidad ni siquiera sabía si en su estado de salud Chopper le permitiría tomar, pero qué rayos, nunca se emborrachaba y hasta la fecha tampoco le había pasado nada grave por tomar aun estando enfermo. Sería la resistencia sobre humana o sería que sus sistemas eran tan idiotas como él para algunas cuestiones, el caso era que se encontraba en sus cinco sentidos a pesar de que su mente fuera un verdadero caos con respecto a lo de Robin.

Pensó si podría alguna vez volver a hablar de eso con ella, o si podrían tener algún tipo de comportamiento normal uno con el otro después de toda esta situación.

Cuando Ussop subió a cambiarle el turno, Zoro comenzó su camino hacia su habitación, dispuesto a intentar dormir. Pero se quedó parado a media cubierta al ver a Robin allí, parada frente a él. Ella caminó para acerarse un poco más.

-La noche es fría. Como aquella vez, ¿recuerdas?

-¿De qué hablas?

-…de la primera vez que hicimos el amor.

Zoro sintió el calor agolparse en sus mejillas de pronto. Era verdad. Él lo recordaba. No lo entendía, como ella tampoco podía entenderlo pero había sucedido y lo recordaba perfectamente. Robin se acercó más.

-Sé que fue verdad porque tengo tus marcas- abrió un poco los botones de su blusa y dejó al descubierto sus hombros y la parte superior de su pecho. Tomó la mano derecha de Zoro y la posó sobre ellas, para que lo comprobara por sí mismo.

Zoro quedó como hipnotizado ante el contacto y la visión de la piel de Robin. Ella le volvió a sujetar la mano firmemente. Se acercó a él y tocó su rostro. Cerró los ojos.

-Es algo tarde. Debemos dormir ya, ¿no crees?

Él no contestó porque antes de que pudiera procesar alguna respuesta, ella se dio la vuelta y comenzó a caminar sin soltarle la mano. La siguió hasta la habitación, y tal como en su sueño pudo sentir que estaba nerviosa porque sus movimientos tenían cierta inseguridad. Tenía miedo y eso era más que evidente.

Robin abrió la puerta y jaló a Zoro una vez más para que la siguiera.

Ahora convencido de lo que debía hacer, Zoro se pegó a su espalda y la abrazó con fuerza mientras la puerta tras ellos se cerraba. Robin se dio la vuelta y lo abrazó también. Pegando su rostro al de él, besándole con torpeza, cerró sus ojos y se dejó llevar por la sensación. Zoro también la besó, y pasó de sus labios a besar su rostro, sus mejillas, sus párpados, su barbilla.

Sin decir nada más, se tumbaron en la cama y se abrazaron con mucha más fuerza que antes, se besaron una vez más y volvieron a recorrer el cuerpo del otro con las manos, como asegurándose de que conocían a la perfección cada rincón y cada parte, pero sobretodo, cada reacción que podían provocar con un beso o con una caricia.

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La mañana sorprendió a Zoro con un fuerte rayo de sol dándole en los ojos. Intentó incorporarse, pero en seguida sintió un peso sobre su hombro. Al voltear, se encontró con el rostro dormido de Robin, con sus hombros perfectos y su pecho cubierto por una sábana. Recordó lo ocurrido durante la noche y se dio cuenta de que en realidad tampoco habían aclarado nada.

Pero, ¿aún podía dudar? Claro que no.

Cerró la ventana y volvió a quedarse dormido en poco tiempo.

Cuando volvió a despertar, estaba solo.

Un poco confundido, se levantó. Buscó su ropa con la mirada y se vistió lo más rápido que pudo, para finalmente salir de la habitación de Robin sin que nadie viera ni sospechara nada.

Se dirigió a la cocina porque creyó haber escuchado a Sanji gritar, y antes de llegar allí, encontró a Robin saliendo del baño, vestida pero con el cabello un poco húmedo. Ella le sonrió.

-Buenos días, Zoro.

-Buenos días. Robin…yo…

-Sanji llamó para desayunar- le interrumpió ella- será mejor apresurarnos.

Zoro comenzó a seguirla sin reclamar, como ya se le había hecho costumbre. Sin embargo ella estaba tan tranquila que no sintió peligro alguno en hacerlo. Lo que si le sorprendió fue que al llegar a la cocina, todos sus compañeros estaban allí, lo cual por sí solo no tendría nada de malo de no ser porque los miraban fijamente.

-Bien, Robin… lo de esta mañana me tomó por sorpresa- la voz de Nami se dejó escuchar. Sanji lucía molesto, Franky estaba tranquilo, las miradas de los demás evidenciaban una gran curiosidad-no fue lo más cómodo encontrarme con algo tan…comprometedor, pero ya que estamos todos aquí como pediste, explícanos.

Zoro levantó una ceja, ¿comprometedor? ¿Acaso ella los había visto? Para sorpresa del espadachín, Robin se adelantó un paso y sonrió, y comenzó a hablar de la manera más resuelta, como si nada.

-Bien, es algo que ocurrió cuando estuvimos en la isla. No sé cómo explicárselos, sería muy complicado. Pero puedo decirles que…Zoro y yo…

Para sorpresa aún mayor de Zoro, Robin movió su mano hasta atrapar la de él.

Los rostros de sorpresa de sus amigos fueron impagables.

-U…ustedes…- inició Nami.

-Están…- continuó Sanji.

-¿Juntos?- preguntaron finalmente todos al unísono y Zoro pudo notar que en ese momento la sonrisa y los ojos de la arqueóloga eran mucho más brillantes que antes. Ella soltó una risa tan encantadora que todos comprendieron que eso lo confirmaba todo.

-Bien… ¿Y por qué no les dices exactamente qué somos, mujer?

La voz del espadachín era tan traviesa en ese momento que casi sonaba a broma. Robin volteó a verlo, realmente sorprendida, pero no encontró en su expresión nada que tuviera que ver con una burla. Él tenía razón.

¿Qué relación tenían?

-¿Por qué no les dices tú?- contraatacó ella, y para su sorpresa, la respuesta de Zoro fue tomarla en brazos, gesto que fue increíble estando en presencia de sus nakama, que quedaron más boquiabiertos de lo que ya estaban.

-Lo que tú quieras- susurró Zoro al oído de Robin, de manera que solo ella pudo escucharle. Se separaron lentamente, y ella volvió a ver a sus amigos.

-Somos novios.

La sorpresa general creció aún más, pero una gran alegría inundó la cocina en poco tiempo. Luffy declaró que ese sería un día de fiesta, así que todos se prepararon para pasarla bien. Compraron todo tipo de cosas en la isla para amenizar, hubo música y toda la comida que Sanji pudo preparar durante varias horas.

Bailaron, cantaron y jugaron. Comieron y bebieron hasta saciarse y aún más. Nami no dejaba de decir que ya sabía que algo así sucedería. Franky estaba contento por sus compañeros y le parecía "SUPER" que hubiera una parejita de tórtolos en el barco. Chopper estaba contento pues apreciaba tanto a Robin y Zoro que verlos juntos era maravilloso para él. Ussop opinaba que era un poco extraño pero de cualquier manera le gustaba que sus amigos ahora fueran felices como pareja. Brook les tocó con su violín y con el plano varias canciones románticas que hicieron sonrojar exageradamente a Zoro y sonreír dulcemente a Robin. Sanji trató todo el día a Zoro como a una basura, pero para cuando llegó la noche ya parecía haberse hecho a la idea, sobretodo porque el espadachín le leyó toda la carta de reglas a seguir para con su "novia", en una más que obvia escena de celos que Robin disfrutó exageradamente hasta el último minuto.

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Ya era tarde cuando todos los Mugiwaras estaban tirados en la cubierta del barco, algunos dormidos de cansancio y otros porque les había ganado el alcohol.

Zoro permanecía sentado al pie del mástil tomándose una última botella antes de decidirse a ir a dormir. Lo único que se le hacía raro era que Robin había salido de su vista hacía un buen rato.

Y no, no era que estuviera comenzando a portarse como un enamorado paranoico…por supuesto…por supuesto que no…

-¿Quieres otra, Zoro?- preguntó la voz de la morena de pronto, ni siquiera la había sentido acercarse. Ella estaba parada a su lado, y llevaba dos botellas más en las manos.

Ella se sentó sobre sus piernas y se recargó contra su pecho. Zoro la sujetó con un brazo, mientras con el otro tomaba la nueva botella para darle un buen trago. Robin hizo lo mismo con la otra botella.

-Perdona que tome así- se disculpó para dejar la botella en el piso, sonriendo ligeramente apenada- debo verme horrible.

-Claro que no- repuso Zoro, relajado- te hace ver…fuerte.

-Y a ti te atrae la fuerza, lo sé- completó Robin volteando un poco hacia él para abrazarse a su cuello.

Le dio un beso, que comenzó suave y gentil, y terminó ansioso, fuerte y violento, consecuencia de haberse abstenido todo el día de cualquier contacto por la presencia de sus amigos. Pero bueno, ya se acostumbrarían.

Se separaron para poder respirar un poco y Robin aprovechó para mirarle a los ojos y captar su atención para lo que tenía que decir.

Nunca sabrían ni entenderían bien si aquello fue un sueño o no. Lo realmente importante era que había sido algo real, y que lo habían vivido juntos por alguna razón. Ahora necesitaban estar juntos también y eso lo sabían ambos. Se necesitaban y se amaban, eso simplemente era algo inevitable.

-No quiero separarme de ti- dijo la morena de un momento a otro- porque mientras estemos juntos, no nos perderemos. Como en el sueño.

Zoro no dejó de mirarla en ningún momento. Asintió. La abrazó aún con más fuerza contra él y aspiró su aroma, quedándose con él grabado en la mente.

-Mientras estemos juntos sabremos quienes somos. De algún modo u otro, ¿no es así? Y si caemos en otro sueño de esos...

-Siempre habrá algo que nos guíe uno al otro- sonrió ella. Como si estuviera completamente segura de que sería así. Como si no tuviera miedo de nada.

-Te amo- no resistió decirlo.

-Yo también te amo- contestó ella completamente segura de lo que decía- Solo tengo una pregunta.

-Dime.

-¿Cómo supiste que fue real?

Zoro se encogió de hombros.

-Cuando me despertaste en la isla dijiste cosas que me hicieron recordarlo todo. Que yo te había pedido que me despertaras.

-No pensé que escucharas lo que te dije en ese momento- observó Robin, ahora un poco inquieta.

-Escuché casi todo. Y sentí como te abrazabas de mí, y llorabas.

-No lloré- replicó ella, haciéndose la ofendida, pero en seguida le sonrió.

Zoro le mostró otra sonrisa. Se levantó con ella en brazos y miró rumbo a las habitaciones. Comenzó, entre risas de ambos, probablemente ya influenciados por el alcohol, a esquivar los cuerpos durmientes de sus amigos en cubierta.

Sobra decir que se perdió y de algún modo terminaron en la bodega pero el resultado fue el mismo. Se amaron sin límites, platicaron y conocieron todo lo que se habían perdido, todo lo que aún les faltaba por aprender uno del otro y sobre lo que aún les faltaba por vivir. Pero sobre todo se terminaron de convencer de que aquello realmente era suyo, de que su amor era real y que a pesar de todo lo malo se pertenecían y se adoraban plenamente.

Les esperaba mucho allá afuera. Pero tenían la fuerza para enfrentarlo, para defenderse, para pelear, para sangrar, pero aún más importante, para superarlo todo y cumplir sus sueños.

Juntos.

Fin

Estos dos se merecían algo cursi, en mi opinión, después de tanta cosa XD

Muuuuchas gracias por leer :') No saben lo feliz que soy.

Este fic simplemente lo amé. Tiene mucho de lo que siempre he querido escribir, aunque algunas cosas no parezcan del todo claras al final, es principalmente porque así prefiero que queden.

Aclaraciones: No tengo idea de lo que decía el libro, pero me imagino que pudo ser una especie de acertijo que ayudó a Robin a aclarar su mente. Una historia revuelta contada en partes que al final la llevó a algún lado. Pudo aparecer por culpa de la misma magia que los hizo soñar a ella y a Zoro. En cuanto a Luffy y Brook, tampoco lo especifiqué mucho, pero quise dar a entender actuaron "raro" porque sintieron la energía extraña provocada por lo que les sucedía a Robin y a Zoro. Después de todo Brook está en cierto modo "muerto" y Luffy tiene una gama amplia de poderes que carecen de explicación, entre ellos una intuición sorprendente.

Pasando a otras cosas, esta semana fue mi cumpleaños y mañana vuelvo a la escuela, pero siempre tengo proyectos para escribir y voy a seguir haciéndolo por un buen rato, creo yo.

De hecho tengo dos fics planeados…puedo adelantar que ambos tienen bastante magia :p, creo que me está gustando el género. Uno es del universo de One Piece y otro es UA, a ver cuál me sale primero.

Ahora, quiero agradecerles por dejarme sus reviews:

Laugerid, LaylaIntegra,Argin Heart, nico ale, Usako92, theONOFRE, bcientoochentaydos, Zorro Junios, Zu Robin Kato, kiaraykobu, NikoRobbin, Nuria, 84, Loen, belxx1021, Shikuyukie, LeonardoHernandez, ZoroRoronoaForever, Nia Baskerville, CCP Hyuga, Pedrito, RoronoaAxel, Leonna Fujiwara, CrisJ As Naye…

Y a todos y cada uno de quienes hayan leído este fic.

Muchas gracias por sus palabras, y por prestarme su valioso tiempo para leer.

Los quiero :')

Cualquier cosa que necesiten, pueden escribirme, y haré lo que pueda para ayudar/contestar/platicar etc.

Besos, y nos leemos pronto!

Aoshika October