Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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Encuentro.

Bella's POV.

Quería terminar estos informes para así poderme ir a mi casa y darme un relajante baño de espumas. Miré el reloj que estaba en la pared y faltaban diez minutos para las ocho, otra vez se me había hecho tarde, se supone que salía a las seis del trabajo, y aún estaba terminar los informes que Jacob me había pedido revisar, no eran con urgencia, pero me gustaba dejar todo listo antes de irme.

Apagué mi computador al terminar, tomé mi cartera, mi abrigo y mi bufanda. Afuera hacía un frío de los mil demonios y ya era bastante tarde, por lo que me debía abrigar.

Llegué al vestíbulo, donde estaba el guardia, Joseph.

— Otra vez tarde señorita Isabella.

— Tenía que terminar algo —le dije.

— Debe descansar, no le hace bien sobre exigirse.

— Estoy bien Joseph, nos vemos mañana. Adiós.

— Adiós.

Salí al frío de las calles de Seattle, como nunca enero estaba siendo extremadamente helado. Me envolví en mi abrigo y caminé calle abajo, tomaría el autobús hasta mi departamento, o un taxi si pasaba primero.

Llegué a la parada de autobuses, cuando vi un taxi y ya que hacía frío era mejor apurarme en llegar a casa. Agradecí que dentro del auto estuviera calentito, y el chofer fuera simpático como para subirle un poco más a la calefacción.

Al llegar pagué el viaje, que gracias a Dios no había salido caro, así que me bajé y corrí hacia mi edificio. Subí los cinco pisos hasta llegar al ático. Me encantaba mi departamento, era el último. Tenía tres habitaciones, dos baños, cocina, un amplio living con comedor, y una gran terraza, ya que era la mitad del techo. Tenía muchas plantas y unas sillas donde pasaba gran parte de mi tiempo, claro cuando no hacía frío.

Entré rápido en mi casa, me quité el abrigo y corrí hacia mi baño para llenar la tina con agua caliente. Me quité la ropa y en solo segundos estuve dentro del agua, la cual ayudó a mi cuerpo congelado.

¿Por qué tenía que hacer tanto frío?

Estuve dentro del agua por unos veinte minutos, hasta que esta comenzó a colocarse tibia y me dio frío. Así que me salí, me puse mi pijama, el cual era una camiseta de mi banda favorita, unos pantalones y me puse una sudadera para andar en la casa.

Fui a la cocina por algo para comer, hice café mientras calentaba algo de lo que me había quedado ayer, no quería cocinar y prefería calentar, era más rápido.

Me acomodé en el sillón, prendí el televisor esperando encontrar algo para ver y cuando lo hice, el timbre sonó, lo cual me molestó.

Abrí la puerta para encontrarme a mi mejor amiga delante de ella.

— Alice ¿Qué haces aquí? —le pregunté.

— ¡Oh Bella! —se abrazó a mi cuello.

— ¿Qué pasó? —pregunté cuando la escuché sollozar.

— Riley me terminó.

— ¿Cómo que te terminó? A ver entra.

Cerré la puerta y la lleve hasta el sillón, apagué la televisión, fui por una vaso con agua para ella, el cual se bebió completamente, y cuando se calmó me contó.

— Dijo que había conocido a otra, y que era mejor terminar —sollozó.

— Amiga lo siento mucho —la abracé.

— Pensé que él era el indicado —dijo con lágrimas en sus ojos.

— Ya vez que no, ahora debes calmarte.

Ella asintió y se acomodó en mi sillón, le traje algo de comida y traté de subirle el ánimo mientras le contaba de mi día.

— Mi jefe de nuevo me preguntó si quería salir con él.

— ¿De verdad? —me miró.

— Sí, y lo volví a rechazar. Aún no entiendo por qué sigue insistiendo.

— Porque amiga… eres sexy y le gustas.

— Pero él no me gusta, y es mi jefe.

— Deberías darle una oportunidad.

— No quiero, y no lo haré. No saldré con mi jefe.

— Tengo una idea —se acomodó en el sillón.

— ¿Qué idea?

— Vamos mañana a beber algo, seguro Rose quiere ir.

— No es mala idea —lo pensé—, es viernes y tenemos derecho a divertirnos.

— Así me gusta —aplaudió Alice.

Cuando terminamos de comer, nos fuimos a acostar. Alice se quedaría conmigo esta noche, ya que si se iba a su departamento seguro se deprimiría. Así que le presté algo para dormir, y luego nos metimos en mi cama y a los pocos minutos estuvimos dormidas.

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Esta mañana Alice había estado mucho más animada y al aparecer había olvidado a Riley, lo cual me dejó tranquila. Había llegado temprano al trabajo, como siempre, y cuando Jacob llegó yo ya tenía todo listo, y su día organizado.

— Bella ven por favor —me llamó por el interfono.

Tomé la agenda, los informes de anoche y entré en la oficina de Jacob.

— Me puedes decir qué tengo para hoy —dijo mirando sus papeles.

Cuando Jacob estaba en plan de jefe ni siquiera me miraba, era en los momentos de relajación cuando me pedía salir con él.

— A las nueve tiene reunión con todos los editores, a las doce viene el nuevo escritor, a las dos debe revisar las imágenes para el libro próximo a publicar y a las cuatro tiene una reunión con el representante de Leah Clearwater.

— Ok, está bien. Si hago algún cambio te aviso.

— Aquí están los informes que me pidió.

Él me miró sorprendido.

— Te dije que no eran urgentes.

— Bueno ya están hechos, cualquier cosa me avisa —dije mientras caminaba hacia la puerta.

— Bella no debes quedarte hasta tarde trabajando, te enfermarás.

— Estoy bien Jacob, y ya están listos, no me tomó nada de tiempo.

— No te quedes más hasta tarde —me dijo.

— Claro —murmuré.

Volví a mi escritorio y seguí marcando lo importante del último manuscrito que había llegado. Este no era parte de mi trabajo, pero a Jacob le habían gustado las últimas notas que le hice a un manuscrito, por lo cual ahora me dejaba revisarlo.

Había conseguido el puesto de secretaria en la editorial "Despertar", cuando ya no había quedado como editora junior. Prefería eso a no tener ninguna relación con lo que había estudiado. Lo que seguía de ser secretaria era ser camarera y con mi equilibrio ni soñando. Prefería estar cerca de los libros de esta manera.

La mañana pasó muy rápido, y a la hora del almuerzo tomé mi abrigo y algo de dinero para bajar y encontrarme con Samanta, la recepcionista. Era una buena amiga y siempre nos juntábamos para almorzar.

— Bella espera —escuche a Jacob detrás de mí—, bajemos juntos.

Los dos entramos en el ascensor y esperamos hasta que este llegara abajo.

— Bella ¿Tienes algo que hacer esta noche?

— Sí, saldré con unas amigas, tenemos noche de chicas.

— ¡Oh! Ya veo —miró el suelo— ¿Qué tal el sábado?

— Jacob eres mi jefe no saldré contigo.

— Bella, la empresa no prohíbe la relación entre empleados.

— Pero a mi parecer, no es bueno tener una relación con mi jefe, me gusta ser tu amiga, pero nada más.

— Entonces una salida de amigo —me sonrió— ¿Qué te parece?

— Pero con más compañeros de trabajo, si no, no.

— Vamos Bella — rogó.

— Lo siento Jacob.

En ese momento llegamos al vestíbulo, donde ya me esperaba Sam, así que nos fuimos juntas a la cafetería que estaba a la vuelta, y pedimos lo mismo de siempre.

— ¿Qué tal tu mañana? — preguntó.

— Bien, el trabajo está algo lento, ayer adelante todo.

— Ahora entiendo por qué no te vi salir. Bella no es bueno que trabajes tanto, te enfermarás.

— Todo el mundo me dice lo mismo, comenzare a creerlo — murmure mientras comía mi ensalada.

— Si ya todos te lo dicen es por algo.

— Está bien, trabajaré lo que debo —acepté.

Luego de esa charla sobre cuidarme, ella comenzó a contarme como su padre estaba molesto con ella por no conseguir un trabajo mejor. Aunque ella ya vivía sola y se podía mantener con el sueldo de recepcionista, su padre quería otra cosa para ella, y por culpa de ese deseo de su padre, estaba distante de él.

— Debes hablar con él —le dije—, decirle que estás bien y cuáles son tus planes a futuro.

— Lo sé, pero a veces es complicado.

— Te entiendo.

Claro que la entendía aunque en mi caso las cosas me fueron mas sencillas. Mi padre me apoyó siempre, y hasta ahora lo hace. No debería darme dinero, pero él igual deposita algo en mi cuenta todos los meses por si surge una emergencia.

— ¿Quieres salir con nosotras esta noche? —le pregunté a Sam.

— Claro ¿Dónde irán?

— No lo sé, pero te mando un mensaje con la dirección del lugar.

— Ok, me parece.

Volvimos a nuestros trabajos cinco minutos antes de que terminara la hora de almuerzo.

Al llegar a mi puesto, Jacob me pidió el manuscrito y se lo pasé. Luego se fue a hacer las cosas que tenía en su agenda y me quedé sola, con lo más simple, organizar.

La tarde se pasó rápido, y cinco para las seis me estaba colocando mi abrigo para irme. Tendría tiempo suficiente para quitarme mi falda en tubo, la blusa y mis tacos, para así colocarme algo cómodo para salir. Aunque a Alice no le gustaba mi forma de vestir para salir, ya dejó de pelear conmigo sobre eso. Habíamos llegado a un trato de que ella me ayudaba con mi ropa para el trabajo, mientras que yo elegía mi ropa de diario.

Al llegar a casa, me quité la ropa, me puse unos Jeans, una camiseta y encima mi sudadera. Aproveché de que no llovía para colocarme mis converse y tomé mi chaqueta de cuero. Me veía tan distinta con esta ropa, ahora si parecía una chica de veinticuatro años.

Alice me mando la dirección del lugar, así que se le mandé a Sam y salí de mi departamento.

Tomé un taxi y le di la dirección. El lugar estaba un poco lejos de mi departamento, y esperaba que no me costara tomar otro taxi para regresar. Pagué cuando llegamos, y me bajé. Alice y Rose me estaban esperando en la entrada del lugar.

— Bella es bueno verte —me abrazó Rose.

— También es bueno verte.

Le di un abrazo a Alice y luego tiro de mí hacia dentro.

— Samanta también viene —le dije.

— Qué bueno, noche de chicas —aplaudió Alice.

Nos acomodamos en una mesa alta con cuatro taburetes. Llegó un chico y nos preguntó qué queríamos beber. Alice pidió unos cosmos para las tres.

— No quiero beber tanto —les dije por sobre la música.

— Pues yo sí —dijo Alice—, me lo merezco.

— Yo te acompaño, Emmett vendrá por mí —apoyó Rose.

Ella ahora era la única de las tres que tenía novio, o mejor dicho prometido, ya que hace dos semanas atrás Emmett le pidió que se casara con ella y en Junio se casarían. Ellos llevaban más de tres años juntos y todos estábamos esperando el momento en que Emmett se le propusiera. Se había demorado, pero llegó.

Cuando llegaron nuestros tragos hicimos un brindis y bebimos. Sam me envió un mensaje cuando estaba entrando, así que mire hacia la entrada para así poder verla, y cuando lo hice agité mi mano en el aire para que me viera.

Ella también se bebió un Cosmo y acompañó a las chicas cuando pidieron otro. Yo mantenía aún el primero conmigo, como había dicho no quería beber demasiado.

Cuando iban por su cuarto Cosmo, yo el segundo, Alice y Sam se fueron a bailar a la pista. Haciendo que muchos chicos las miraran y al poco rato comenzaron a bailar con ellos. Yo sonreía al ver a mis amigas felices.

— Iré al baño —me dijo Rose.

— Ok, yo iré por otro de estos —le mostré mi vaso.

Fui hasta la barra y me senté en uno de los taburetes. Busqué al barman y cuando lo vi casi me voy de espalda. Era alto, seguro uno noventa, tenía puesta una camiseta negra, que dejaba ver su pecho trabajado, al igual que sus brazos; de sus oblicuos se colgaban unos jeans negros, que me dejaban apreciar sus piernas musculosas, tenía un excelente cuerpo y su rostro no se quedaba atrás; mandíbula cuadrada, nariz recta y su cabello despeinado, no sabía de qué color era por la poca luz, como tampoco podía ver sus ojos o labios.

Miré mis manos, ya que me había puesto nerviosa, nunca había visto a un chico tan sexy y que llamara mi atención.

— ¿Qué te sirvo? —preguntó una voz aterciopelada.

Levanté mi vista y fue cuando vi esos hermosos ojos esmeralda. Ellos relucían con la luz, aunque podía ver que tenían una sombra, algo que no les dejaba brillar completamente.

Él me regaló una sonrisa cuando vio que no respondía, lo que me hizo volver a la realidad, no podía mirar tanto a alguien.

— Quiero un Cosmo —le dije.

— Ahora mismo.

El chico comenzó a prepararlo, y no pude apartar mi vista de él. Sus brazos se movían y sus músculos aparecían, era sexy.

— Aquí tienes —me entregó la copa.

— Gracias, aquí está el dinero —le mostré un billete.

— Este va parte de la casa.

— No…

— Es por parte de la casa —detuvo mi protesta y me regalo una sonrisa.

— G… gracias.

Me iba a colocar de pie, pero me sujetó del brazo haciendo que una corriente recorriera mi cuerpo desde donde él había tocado.

— Conversemos —me dijo.

Asentí y me volví a sentar.

— ¿Qué te trajo a Hades? —me preguntó.

— ¿Hades? —lo miré extrañado.

— Así se llama este lugar.

— Vaya, no tenía idea —le sonreí a modo de disculpa—. Vine con mis amigas, una de ellas terminó con su novio ayer y necesitaba que se distrajera.

— ¿Lo está pasando bien?

— Está en la pista de baile con dos chicos, ya superó a su ex.

Él soltó una carcajada ante mi repuesta, lo cual también me hizo reír.

— ¿Tú, como lo estás pasando?

— Bien, ahora mejor — dije y no sé por qué lo hice.

— ¿De verdad? —Me preguntó con una sonrisita—, entonces ¿quieres bailar?

— No tendrás problemas —le indiqué la barra.

— Claro que no, vamos.

Él me extendió su mano y la tomé y fuimos a la pista de baile. La gente bailaba muy pegada una a la otra, sobre todo las chicas que querían ligar con alguien. Yo mantuve mi distancia del chico sexy, del cual ni siquiera sabía su nombre, mientras bailábamos, me sonreía y me hacía girar, provocando que me riera. Pero cuando la canción "Sexy Back" comenzó a sonar comencé a moverme de una manera más sensual. Él me atrajo de las caderas y me pegó a su cuerpo mientras nos movíamos por la pista de baile.

No sabía qué me pasaba, pero estaba segura de que los tragos tenían algo que ver. Él me giró haciendo que mi espalda quedara en su pecho, acercó sus labios a mi oído y susurró:

— ¿Cómo te llamas?

— ¿Qué pasa si lo dejamos sin nombre? —le dije girando mi rostro para verlo.

— Necesito saber cómo te llamas —recorrió mi mandíbula hasta mi oído.

— Bella —murmuré.

— Me gusta, eres bella —dijo.

— Tú ¿Cómo te llamas?

— Edward.

Me gustaba ese nombre, era como de las novelas que me gustaban, y él ya me gustaba.

Bailamos un poco más, hasta que me dio calor, por aun tener la sudadera puesta, así que me la quité, para solo quedar con mi camiseta.

— Tengo mucho calor —le dije a Edward.

— Vamos a beber algo.

El me llevó de regreso a la barra, me preparó un trago, que solo por la sed me bebí casi completo.

En ese momento vibró mi celular en mi bolsillo y me sorprendí por la hora. Eran cerca de las cuatro. Leí el mensaje de Rose y me enteré de que ya debíamos irnos.

— Me tengo que ir —le dije a Edward.

— Quédate —me rogo—, te llevo a tu casa.

— Lo siento, prometí volver con ellas.

— Bien —dijo resignado.

— Aquí está por el último trago —dejé un billete sobre la barra.

— Ya dije que iba por la casa, pero si me quieres pagar, dame tu número.

Dudé un momento, nunca le daba mi número a alguien que conocía en un bar, pero quería saber más de él y verlo en un lugar que no estuviera lleno de gente y de alcohol.

— Bien, anota —le dije.

Él sacó su teléfono y anotó mi número, luego me llamó y guardé el suyo.

— Gracias por los tragos —le dije.

— No es nada, gracias por la noche.

Se acercó a mí, pensé que me iba a dar un beso, pero solo dejo uno en mi mejilla.

— Nos estaremos viendo Bella.

Fui donde estaban las chicas, para encontrarme a una muy ebria Alice en brazos de Emmett, Rose estaba muy mareada y Sam aún se podía mantener en pie. Ayudé a Rose a llegar al auto de su novio, Sam y yo nos subimos a la parte trasera con Alice sobre mis piernas, ya que se había dormido.

— Veo que lo pasaron bien —dijo Emmett.

— Ni que lo digas amor —murmuró Rose.

Emmett primero fue a dejar a Alice, así que lo ayude a llevarla a su habitación, luego fuimos a la casa de Sam, que por suerte estaba cerca de las nuestras, y por ultimo me dejaron a mí. Me despedí de mis amigos y entré en el edificio.

Cuando estuve en mi departamento, me coloqué mi pijama, cepillé mis dientes, como también mi cabello y me metí en la cama. Lo primero que hice fue pensar en Edward, y como si mis pensamientos lo llamaran, me llegó un mensaje de él.

Esta noche fue genial gracias a ti. Descansa.

E.

Sonreí por el mensaje, el chico había sido muy simpático, y al parecer estaríamos en contacto.

Gracias a ti lo pase genial. Buenas noches.

B.

Envié el mensaje y me acomodé en mi cama para ser arrastrada por los brazos de Morfeo.

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El fin de semana fue tranquilo, me quedé en casa ordenado y lavando mi ropa. Había recibido algunos mensajes de Edward que respondí, pero nada serio. Aunque no podía evitar tener una sonrisa boba por ese chico.

Al llegar al trabajo Sam se dio cuenta de mi estado de ánimo solo al cruzar las puertas de entrada, así que me dijo que al almuerzo conversaríamos. Yo solo sonreí más.

— Buenos días Bella —saludó Jacob al llegar.

— Bueno días señor.

— Vienes y me dices lo que debo hacer.

— Claro.

Tomé la agenda, unos informes y un nuevo manuscrito que había llegado esta mañana.

Estuve una media hora organizando la semana con Jacob, como nunca nos había pasado antes dentro de este mes tendríamos muchas cosas que hacer, comenzando con esta semana.

Volví a mi puesto y comencé con lo que me había mandado mi jefe.

A la hora del almuerzo aún estaba ocupada, así que llame a Sam para decirle que no iría a almorzar, ella se molestó, pero al final no pudo con mi terquedad. Quería terminar esto para antes de la hora de salida y lo mejor era quedarme.

Cuando todos volvieron del almuerzo yo aún trabaja, Sam apareció con una ensalada para mí y me dijo que comiera. Le agradecí la comida y le dije que teniendo unos minutos me la comería. Algo que no pasó, ya que dieron las seis y yo recién había terminado con el informe sobre el nuevo libro y la ensalada aún estaba intacta. Me coloqué mi abrigo, guardé mi ensalada dentro de una bolsa, tomé mi cartera y salí de la oficina.

No sé en qué momento del día comenzó a llover, pero caía una fuerte lluvia que a los pocos segundos de caminar hasta la parada ya estaba empapada. Haber ido con zapatos de tacón no fue una buena idea.

Se demoró en pasar un taxi, pero tuve suerte de que cuando apareció uno esta venía vacío. Llegué a mi casa me quité la ropa mojada y me di un baño caliente.

Luego de que me puse pijama y busqué algo para comer, me di cuenta de que estaba muy cansada. No había parado en todo el día y estaba cansada. Ya quería que fuera viernes y la semana estaba recién comenzando.

Me estaba quedando dormida en el sillón cuando mi celular sonó sobre la mesita de centro. Lo alcance y al ver la pantalla una sonrisa apareció en mis labios. Era Edward.

— Diga —dije.

Hola Bella —escuché su voz aterciopelada.

— Hola Edward.

¿Cómo estás?

— Bien, un poco cansada.

¿Por qué? —se escuchó preocupado.

— Tuve un día largo en la oficina, mucho que hacer, se viene un mes agitado.

No debes trabajar tanto, eso no te hace bien.

— Lo sé, pero el trabajo demanda su tiempo.

Conversamos un poco más de todo, él me dijo que había estado esperando la semana, ya que trabajar durante la noche era agotador y el bar solo lo abrían de jueves a domingo.

— Debe ser agotador trabajar en un bar —murmuré.

A veces, pero era mi sueño tener uno….

— Momento —lo corte—, ¿es tuyo el bar?

Bueno… esperaba que nos conociéramos más antes de decirte, pero sí… el bar es mío.

— Vaya, no lo hubiera pensado, como trabajas haciendo tragos.

Me gusta ver la gente que visita el lugar, y así también estoy seguro de que las cosas salen como las espero.

— En ese caso tienes razón.

No se por cuánto tiempo estuvimos hablando, pero conversamos de todo un poco. Él me contó de sus gusto, yo le conté de los míos y nos dimos cuenta de que teníamos cosas en común, como música o algunos libros.

Pero ya llevábamos como una hora hablando, cuando me dio sueño y comencé a cerrar los ojos.

Bella, Bella —escuché de mi teléfono.

— Dime —murmuré.

¿Te estás quedando dormida?

— No… para nada —dije entre un bostezo.

Es mejor que vayas a descansar, mañana debes trabajar.

— Está bien, pero no me cortes.

Fui a mi habitación, me metí en la cama y me acomodé.

— Ya estoy acostada, cuéntame algo — le dije.

Bella debes dormir.

— Sabrás cuando me quede dormida y cortas.

Bien —cedió a mi petición.

Él comenzó a contarme algo sobre un barco que se había perdido en algún lugar, pero estaba tan cansada que no le puse atención y me dejé llevar por los brazos de Morfeo.

Al despertar encontré mi teléfono a mi lado, y en él había un menaje.

Nunca había hecho dormir a alguien, así que espero que hayas descansado. Que tengas un buen día Bella… ¡Ah! ¿Quieres salir conmigo el sábado en la tarde? Podemos ir donde quieras.

E.

El mensaje me hizo sonreír, esperaba encontrar alguna burla por quedarme dormida, pero al contrario obtuve lindas palabras de él y una invitación a salir. A la cual por supuesto diría que sí.

Acepto la cita y tuve el mejor sueño de mi vida, todo gracias a tus palabras. Que tengas un buen día y nos vemos el sábado.

B.

Envié el mensaje y me puse de pie para comenzar mi día. Quería que la semana pasara rápido para poder juntarme con Edward, nunca me había acercado tanto a una persona en tan pocos días, lo cual le daba puntos a su favor.

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Alice tenía una sonrisita mientras yo buscaba que colocarme dentro de mi armario. No sabía cómo ir a una cita, hace muchos años que no tenía una, y menos con un chico tan sexy como Edward.

— Déjame buscarte algo —Alice se puso de pie del lugar donde estaba y comenzó a buscar dentro de mi armario.

Me senté en la cama y miré el reloj, eran las tres y Edward pasaría por mí a las cuatro, por lo cual debía encontrar algo para así no retrasarme.

— ¿Qué te parece esto? —me preguntó Alice.

Había tomado unos pantalones negros pitillos, una camiseta blanca con un estampado, mas mis botas militares.

— Me gusta —dije.

— Entonces ve a bañarte.

Corrí al baño para darme una ducha rápida. Luego volví con Alice, quien también había elegido mi ropa interior, me dejó sola para que me vistiera y solo en unos minutos estuve lista. Dejé mi cabello suelto, me coloqué un poco de rímel, y fui al living donde me esperaba Alice.

— Te vez perfecta, y seguro vas a juego con Edward.

— ¿Cómo sabes que iré a juego?

— Esa noche los vi en la pista, él es todo un rebelde y hoy te ves como una.

— Gracias amiga.

Tomé mis documentos y mi celular que metí en un bolsillo de mi chaqueta de cuero, también tomé una bufanda porque de seguro me daría frío en la noche.

El timbre sonó y me puse nerviosa, él estaba aquí. Alice me indicó la puerta cuando no me movía, así que fui a ella y sonreí al ver a Edward esperando por mí.

Él me gustaba, fue mi único pensamiento.

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Hola a todo el mundo de nuevo..! jajajaj Aquí comienzo una nueva locura... Me costo mucho poder publicar algo, había estado con un corte de inspiración impresionante, me sentía tan frustrada por eso, pero de la nada llego esta idea (esta "Escribiendo" otra cosa antes de esta historia) y escribí varios capítulos en una semana, así que decidí ponerle atención a esta y luego subirla :D

Esta idea es distinta a mis otros fics, la mayoría de los míos son de Edward y Bella adolescentes, pero en este ya sera de adultos. La historia como siempre lo hago, sera muy lindo al principio y luego se viene el drama, aunque hay pequeños momentos en algunos capítulos, pero son lindos al principio (bueno ya ustedes me dirán)

Espero que les guste porque de verdad tenia un poco de miedo publicar, así que si pueden me dejan sus opiniones :D

Subiré capitulo todos los JUEVES y el adelanto del capitulo sera los MARTES en mi grupo de Facebook (link en mi perfil)

Bueno no entretengo mas xD Gracias por leer y espero saber sus opiniones :D

Saludos
Danii^^