Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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8. Su Pasado.

Bella's POV.

Me miré en el espejo de cuerpo completo que tenía en mi habitación y me gustó cómo me veía. Tenía puesto un vestido color crema, con un lindo diseño en solo un pecho hacia mi vientre, straples y caía hasta el suelo desde la cintura; iba con unos zapatos de tacón con correas. Mi cabello iba recogido de un lado y caía en ondas sobre mi hombro derecho. El maquillaje era algo leve, solo me coloqué un poco de rímel, algo de delineador de ojos y un poco de colorete. Tomé el chándal que me colocaría para cubrirme al salir, la pequeña cartera y salí de la habitación.

Edward se puso de pie solo al verme, y me quedé impresionada por su vestimenta. Se había puesto una camisa blanca, corbata y su chaqueta las cuales eran negras. Le quedaba perfecto, apretado en los lugares adecuados, lo cual lo hacía ver muy sexy. Nunca lo había visto tan formal.

Lo único que no estaba ordenado era su cabello, se podía ver que había hecho el intento de ordenarlo, pero no lo logró.

— Te ves hermosa—dijo cuando llegué a su lado.

— Tu muy guapo—dejé un besó en sus labios.

— Pareces una princesa.

Sé que me ruborice.

— ¿Estás lista?—preguntó.

— Sí, vamos.

Edward cerró el departamento y se guardó las llaves, me tomó del brazo y me ayudó a bajar por la escalera, como también a subir a su auto cuando llegamos a él.

— ¿Cómo son estas fiestas?—preguntó.

— Al principio un poco aburrido, primero la cena, luego algunos nombramientos y por ultimo un baile, ahí puede ser que se pase mejor, pero yo siempre me voy en esos momentos.

— Ya veo, bueno está noche debemos bailar mucho—me tomó de la mano.

Asentí a su petición.

Me fui el camino mirando por la ventana, recordando los días anteriores.

Después de que Edward me recibió en sus brazos ese día lloré por mucho tiempo con él. Al final tuve que contarle bien lo que había pasado, él se molestó porque esa mujer estuviera detrás de mí. Volví a su departamento esa noche, y no me dejaba sola. Según él no era bueno para mi estado mental que ella se apareciera de esa manera en mi casa. Solo habíamos ido hoy por mi vestido y mis cosas, para esta noche.

Tenía miedo de que ella estuviera ahí, y me costó decidirme ir por mi vestido, pero Edward me dijo que se preocuparía de que no estuviera y cumplió su promesa.

— Hemos llegado princesa—dijo Edward y miré el lugar, ya estaba lleno de gente.

— ¿Me dirás princesa?—le pregunté.

— Todo el tiempo que lleves ese vestido—susurró en mi oído y besó mi mejilla.

Nos bajamos del auto, Edward le entregó las llaves al valet, y luego llegó a mi lado para tomarme de la mano y entrar al lugar.

Dejé mi chándal en la entrada y luego fuimos hasta una hoja que tenía los nombres y lugares para sentarnos.

Saludé a algunas personas mientras caminábamos hacia nuestra mesa, Edward saludó a cada persona que le presenté, y pude ver a muchas chicas comiéndoselo con la mirada. Como odiaba eso.

Al llegar a la mesa me sorprendí al encontrar a Sam sentada en ella también.

— Hola Sam—la saludé.

— Hola Bella, Edward—dijo desanimada.

— Hola—saludó Edward y me ayudó a sentarme.

— Pensé que estarías con Jacob—le dije.

— Me canceló hoy en la tarde, dijo que su padre lo había hecho venir con alguien más.

— No puedo creer que te cancelara—murmuré.

— Ya no importa, lo bueno es que estamos juntas.

Miré hacia la mesa central buscando a Jacob con la mirada. Reconocí su espalda y junto a él había una cabellera rubia. ¿Por qué Jacob había cambiado de opinión sobre Sam?

La cena comenzó, apareció Billy en el escenario, y nos dio la bienvenida mientras contaba uno que otro chiste. Al final nos deseó una buena cena, y se bajó de escenario. Una banda comenzó a tocar y todo el mundo se enfrasco en conversaciones.

Edward y Sam estaban hablando sobre un libro, y aproveché para conversar con Thomas, un chico que había entrado hace poco como junior. Era muy simpático y me gustaba su ánimo juvenil.

— Esto está muy bueno—le dije a Edward.

— Nos ahorramos la cena—dijo Edward y me reí.

La cena paso rápido, y el postre llegó para todos. Edward me dio a probar del suyo, como también yo lo hice con él.

— Ustedes son más empalagosos que mi postre—dijo Sam.

— Lo siento amiga—tomé su mano.

— Está bien—sonrió—, me alegro de que estés feliz.

En ese momento se subió Jared el gerente general y dijo que premiarían al empleado destacada por sección. De apoco comenzaron a nombrar a la gente, quienes subían y recibían un reconocimiento, más un regalo.

— Ya quiero la fiesta—murmuró Sam—, esto es aburrido.

— Solo espera un poco más—le dije.

Estaba apoyada en Edward, escuchando a la gente que nombraban y lo emocionado de algunas personas.

— ¿Serás nombrada?—me preguntó Edward.

— No lo creo, seguro sale el hijo del jefe—dije con una sonrisa.

— Eso no es gracioso, deberías ser tú—besó mi frente.

Como le dije a Edward, Jacob fue nombrado como el editor destacado, yo no me preocupaba, no quería un premio, me gustaba hacer mi trabajo.

— Bueno gente, ahora pueden disfrutar de la fiesta en el salón siguiente, espero que disfruten y lo pasen bien.

— Por fin fiesta—saltó Sam.

Los tres nos fuimos al salón siguiente, habían unas pocas luces, un bar abierto y un Dj en un extremo. La música era buena, y Sam no se demoró en llevarme a la pista de baile, mientras Edward iba por algo para beber.

— Tu chico es genial—me dijo Sam por sobre la música.

— Lo sé.

— Me cae muy bien, debería trabajar con nosotras, eso sería divertido.

— Ya me lo imagino—no pude evitar reír por eso.

Bailamos un poco más hasta que Edward llegó con tragos para los tres.

— Ese chico no sabía nada de tragos, tuve que decirle como eran—murmuró molesto.

— Es que nadie es como tu amor—besé sus labios.

Conversamos un momento a un lado de la pista de baile, Sam nos contaba sus historias divertidas de universitaria, hasta que llegó Thomas y la invito a bailar, a lo cual ella acepto gustosa.

— ¿Quieres bailar conmigo?—me preguntó Edward al oído.

— Claro.

Nos fuimos a la pista de baile, Edward me afirmó de las caderas y yo lleve mis brazos a sus hombros enredando mis dedos en su cabello.

— Eres hermosa—besó mis mejillas.

— Tú eres muy guapo.

En ese momento la canción cambio a una lenta, Edward me acercó más a su cuerpo, yo me apreté a él y comenzamos a movernos. Me sentía tan bien en sus brazos, como si lo que me rodeaba desapareciera y nada más importara.

— No sabes cuánto te quiero—murmuró Edward.

— También te quiero—besé su mentón.

— El miércoles fue el día más horrible de mi vida, que no llegaras al departamento y al ir al tuyo no encontrarte fue horrible, nunca más hagas algo así Bella.

— Lo siento mucho Edward, pero no sabía cómo reaccionar—escondí mi rostro en su pecho.

— No me escondas las cosas Bella, dime cómo te sientes—dijo y no pude evitar sentirme mal, habían cosas que no sabía.

Bailamos un poco más, hasta que decidimos ir por algo de beber.

Edward estaba pidiendo nuestras bebidas, cuando Jacob apareció delante de mí, ya con un trago.

— Hola Bella, te ves espectacular.

— Gracias Jacob, tú también estás muy bien.

— Bueno solo es algo que tenía en el clóset—miró su ropa—. ¿Cómo lo estás pasando?

— Muy bien.

— ¿Vino tu novio?

— Sí, ahí está—le indiqué a Edward que venía hacia nosotros.

Jacob lo miró y pude ver el reconocimiento en la cara de Edward.

— Vaya, vaya, si es Edward Cullen—dijo Jacob—, no sabía que era tu novio Bella.

— ¿Se conocen?—pregunté cuando Edward llegó a mi lado.

— Hola Jacob—le saludó Edward.

— Pensé que no volvería a verte—dijo Jacob.

— ¿De dónde se conocen?—pregunté.

— Mi padre es amigo del de Edward, éramos amigos cuando pequeños—me explicó Jacob—, pero cuando Edward se puso rebelde, dejé de juntarme con él.

— ¿Rebelde? —miré a Edward.

— Fue una etapa —dijo Edward tenso.

— ¿Una etapa? Hombre te duró mucho tiempo, hasta que dejaste la universidad y te perdiste —le dijo Jacob.

— Eso no es algo de tu incumbencia —dijo Edward.

Los dos se quedaron mirando, y pude ver que Edward estaba tenso y muy molesto.

— ¿Cómo está tu padre Edward? —le preguntó Jacob y pude ver la burla en la pregunta.

— Eso no te importa. Nada de mi familia o de mi debes importarte.

— Claro que sí, mi padre es muy amigo del tuyo, casi siempre vamos a cenar con ellos.

— Edward —dije tomando su brazo cuando se quiso acercar a Jacob—, es mejor que nos vayamos.

— No se vayan por mí, sigan disfrutando de la fiesta, yo volveré con mi chica.

Jacob se fue, y miré a Edward, quien aún lo fulminaba con la mirada.

— Edward ¿Qué rayos fue todo eso?—le pregunté.

— ¿Podemos irnos?—me miró.

— Claro, vamos.

Caminamos hasta la salida, pase por mi chándal con el cual me envolví el cuerpo. Edward me sujetó del brazo y me llevó hasta donde estaba el valet. Le entregó el ticket por el auto y esperamos unos minutos a que llegara, todo el tiempo en silencio.

Me ayudó a subir y cuando él lo hizo, partió. Todo el trayecto fue en silencio. No sabía si iríamos a su casa o a la mía. Pero esperaba que fuera a la de él, aún no estuviera preparada para volverme a encontrar con mi madre.

Cuando vi que era la calle de su departamento me relajé solo un poco, aún no entendía bien todo lo que había pasado en la fiesta, y Edward algo me ocultaba, cosa que no me gustaba. Aunque no podía pedirle que me contara todo, cuando yo no lo hacía con él.

Estacionó el auto en su lugar, me ayudó a bajar y subimos al ascensor.

— ¿Estás bien?—le pregunté.

— Sí, solo un poco molesto—murmuró.

— ¿Por qué?

— Lleguemos al departamento—dijo.

Nos bajamos del ascensor y él abrió la puerta para mí. Encendiendo las luces, mientras se iba quitando la corbata y su chaqueta. Yo aproveché de sacarme los zapatos y los dejé a un lado. El chándal y la cartera sobre la mesa.

Edward había caminado hasta el ventanal, donde se quedó mirando la ciudad. Me acerqué a él y lo abracé por la cintura, apoyando mi cabeza en su espalda.

— Edward…

— Siempre intento dejar todo esto atrás, no hablo con mi padre, muy pocas veces con mi madre y aún me cuesta aceptar que no los tengo como me gustaría, así que trato de olvidarlos. Pero siempre, siempre hay algo que me recuerda la mala relación que tengo con ellos.

— No es necesario que me cuentes—dije.

— Quiero contarte esto—murmuró—. Jacob mintió en algo, él no se alejó porque me hice rebelde. Yo me alejé de él, casi siempre se metía en problemas en el instituto y eso no era lo mío. Si pase por una etapa cuando estaba en la universidad, no terminé mi carrera.

— ¿Qué? ¿Por qué?

Lo solté y me coloqué delante de el para mirarlo.

— No era lo mío, no quería hacer algo impuesto.

— ¿Qué estabas estudiando?

— Medicina… mi padre se enojó mucho cuando quise salirme, ya habíamos tenido problemas cuando entré a estudiar, y el decidir salir fue la bomba atómica. Me gritó cosas, yo le grité a él, luego me fui de la casa y desde ese día no eh vuelto.

— Lo siento—lo abracé.

— No es tu culpa Bella, es culpa mía….

— También de tu padre —lo interrumpí—, el debió de haberte apoyado, para eso están los padres.

— Pero lo defraudé—escondió su rostro en mi cuello—, él esperaba algo de mí e hice lo contrario y aun cuando intenté remediarlo no funciono.

— Pero hiciste el intento—dije—, él se lo pierde Edward, no tú.

— Bella—me abrazó y yo lo envolví con mis brazos.

Nos quedamos un tiempo así, abrazados.

Cada uno tenía su pasado y sus demonios. Edward sufría por sus propios problemas, y a mí me pasaba lo mismo. No me había dado cuenta hasta ahora, que había muchas cosas entre nosotros que no sabíamos. Pero también sabía que todo sería dicho a su tiempo. En algún momento también le contaría mi mayor secreto.

— ¿Quieres beber algo?—le pregunté después de un tiempo.

— Una cerveza estaría bien.

— Iré por ella, aunque me cambiare primero de ropa—dije mirando mi vestido.

— Lamento haber arruinado la noche.

— Ha sido más divertida que años anteriores—le dije y besé su mentón—, ya vengo.

Corrí hasta la habitación de Edward, me saqué el vestido, y me coloqué una de las camisetas de Edward ya que estaban a la mano. Luego volví a la cocina y saqué dos cervezas del congelador.

— Aquí tienes —le entregué una—, salud.

Golpeamos nuestras botellas y bebimos de ella.

— Nunca había estado con una chica que bebiera conmigo —dijo.

— Para que veas que soy única.

— Siempre lo supe Bella.

Él se sentó en el sillón y tiro de mí para que me sentara en sus piernas.

— Me gustas como vas vestida—toco la camiseta.

— Es cómodo—murmuré.

— Yo creo que es sexy.

Besé su mejilla por su cumplido, para continuar bebiendo de nuestras botellas.

Los dos nos relajamos y conversamos de cosas sin sentido. Edward me hizo reír y me gusto verlo relajado.

— Vamos a la cama —le susurré al oído.

— ¿Me está seduciendo señorita Swan?—preguntó juguetón.

— ¿Quieres que sea más directa?—lo miré.

— Para nada, me gusta que seas seductora.

— Entonces vamos—tiré de su camisa.

— Tú mandas.

Él se levantó del sillón, pero conmigo en brazos. Me afirmé a su cuello con mis brazos y mis piernas rodearon su cuerpo.

Camino conmigo hasta su habitación, cerró la puerta detrás de él y aprovechó de apoyarme en ella mientras besaba mi cuello.

— Te quiero Bella, te quiero mucho —recorrió mi cuello con sus labios.

— También te quiero —tiré de sus cabellos.

Me volvió a besar, mientras que una de sus manos se metía por debajo de la camiseta y llegaba hasta mi pecho, el cual apretó provocando que gimiera.

— Estás sin brasier —dijo sobre mis labios.

— Me molestaba —murmuré.

— Me gusta.

En un rápido movimiento la camiseta fue sacada de mi cuerpo. Los labios de Edward descendieron desde mi cuello hasta mi pecho, provocándome placer. Quería retorcerme entre sus brazos, pero me tenía bien sujeta y no podía moverme mucho, solo arquear mi cuerpo contra la pared y darle mejor acceso a mis pechos.

— Sabes delicioso —dijo Edward.

— ¡Dios Edward! —grité cuando mordió mi pezón.

Él se separó de la puerta y me llevó hasta la cama, donde me dejó con cuidado. Me quedó mirando, y no pude evitar sonrojarme.

— Me encantan tus sonrojos —murmuró.

— Llevas mucha ropa.

— ¿Quieres ayudarme? —abrió sus brazos.

Me puse de rodillas sobre la cama para comenzar a desabrochar los botones de la camisa, y cuando la piel quedaba al descubierto lo besaba, haciendo que el soltara leves gruñidos.

Al llegar a su pantalón, luché un poco con el cinturón pero lo pude sacar, para luego bajarlo por sus fuertes piernas, y él se los terminara de sacar.

Quedo solo en bóxer enfrente de mí, podía ver su erección atrapada por la tela.

— Déjame ayudarte —lo miré a los ojos.

Bajé sus bóxeres, dejando su erección libre, lo tomé entre mis manos y comencé a subir y a bajar.

— Bella me estás matando —gruñó.

Lo llevé hasta mi boca para comenzar a succionarlo, mientras masajeaba un parte con mi mano. Él puso su mano en mi cabello y marcó un ritmo. De apoco los gemidos de Edward llenaron la habitación, y me gustaba ese sonido.

— Bella me vengo—gritó.

Succioné con más fuerza y Edward se vino en mi boca.

Me separe de él, besando su cadera y lo miré. Tenía los ojos cerrados y su pecho subía y bajaba tomando aire.

— Me matas Bella, me matas—dijo abriendo los ojos.

— Tú también.

Edward me tumbó sobre la cama y comenzó a besar mi cuerpo, mientras bajaba mis braguitas. Al quedar desnuda sus labios fueron a mi centro para comenzar a lamer y a succionar.

— Rayos Edward —grité.

— ¿Te gusta? —preguntó contra mi centró.

— No sabes cuánto.

Él se puso sobre sus rodillas, alcanzó un preservativo de la mesita de noche, para colocárselo y luego penetrarme de una sola estocada.

— Edward —grité.

Comenzó un movimiento rápido, mis piernas enrollaron su cuerpo sintiéndolo mucho más grande.

— Bella estás muy apretada —dijo.

— Más Edward, más.

No sé cómo lo hizo, pero aumentó sus embestidas y a los pocos segundos mi orgasmo me golpeó con fuerza, haciendo que gritara, mientras sentía a Edward llegar.

Él cayó sobre mi cuerpo, mientras tratábamos de recuperar el aliento, sentía como si hubiera corrido una maratón.

— Te quiero —besé la cabeza de Edward.

— Yo también.

Él se dejó caer a mi lado, nos cubrió con las sábanas y nos acomodamos.

— No sé qué haría si ti Bella—dijo en mi oído.

— Yo tampoco.

Besó mi cuello, y de a poco la inconsciencia comenzó a ganarme.

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— Bella ¿Cómo están las cosas para el sábado?—entró Jacob en mi oficina.

— Todo listo, invitaciones enviadas, mañana ya veo la lista de confirmados. Esme dijo que tenía todo listo y Chris está avisado.

— ¿Mañana pasarás la tarde con Esme?

— Sí, quiero ver cómo va quedando todo.

— Bien y gracias por eso Bella, tengo esta reunión importante mañana y no puedo faltar.

— Lo sé, tranquilo—le sonreí.

— ¿Hoy te irás antes?

— Sí, ya avisé.

— Bien, entonces nos vemos en el sábado en la noche.

— Claro.

Jacob salió de la oficina y terminé de enviar algunos mails, para irme de comprar con Alice. No soy fan de las compras, pero cuando es necesario, como hoy, voy a comprar. Alice por supuesto es la más feliz con todo esto.

Apague todo en la oficina, tomé mis cosas y Salí.

— Que tengas una buena tarde Bella —se despidió Sam.

— Gracias, nos vemos el sábado.

— Claro.

Bajé por el ascensor y Alice ya me estaba esperando en el vestíbulo.

— Amiga es bueno verte —me saludó Alice.

— Igual.

Ella me dio un abrazo y luego me sacó a la calle para comenzar a caminar.

— Debemos encontrar el vestido perfecto.

— Solo veremos unas pocas tiendas Alice, no quiero caminar por toda la ciudad.

Alice me contaba de su trabajo en la tienda de ropa. Según ella no había ningún vestido para mí en ese lugar, por eso no me llevó. Yo estaba segura de que prefería buscar en las tiendas por diversión.

Entramos en varias tiendas pero nada me convenció, cuando había decidido que solo vería en una más, encontré un lindo vestido azul que a Alice le encantó y lo aprobó. Luego fuimos por los zapatos y esos fueron más fáciles, ya que unos negros de tacón me quedaron perfectos.

— Vamos a comer algo—dijo Alice saliendo de la tienda.

— Si vamos, tengo mucha hambre.

Íbamos caminando, cuando Alice me detuvo a mitad de la caminata.

— ¿Qué pasa?—le pregunté.

— Mira—me indicó al otro lado de la calle.

Miré hacia donde me indicaba y me llevé una gran sorpresa cuando Edward estaba cerrando una puerta y a su lado había una mujer que le sonreía. Edward se despidió de ella y cada uno se fue por un lado de la acera.

— ¿Quién es ella?—preguntó Alice.

— No lo sé… ¿Qué hace Edward aquí?—pregunté extrañada.

— ¿Sabías que se juntaría con alguien?

— No tenía idea, no sé qué hace aquí, pensé que dormiría todo el día, hoy tiene que abrir el bar.

— Qué raro—murmuró Alice.

Seguimos caminando aunque en mi mente solo estaba la pregunta ¿Qué hacía Edward con esa chica?

Comimos algo rápido con Alice, mientras ella me conversaba sobre su relación con Jasper.

Quería esperar hasta el sábado cuando nos reuniéramos todos, pero ya no puedo aguantarme, debo decirte.

— ¿Qué cosa?—le pregunté.

— Jasper me pidió ser su novia antes de ayer… dije que ¡sí!—sonrió.

— Felicidades amiga.

— Estoy tan feliz, él es mi chico Bella, estoy segura.

— Jasper es muy bueno.

— No sabes cómo es conmigo, siempre me abraza, me besa, me dices cosas tiernas y se preocupa por mí. Lo adoro.

— Está muy enamorada—murmuré.

— Igual que otra personita que conozco—me dijo moviendo sus cejas.

— Yo lo reconozco, estoy enamorada de Edward.

— Lo sabía—se rio.

Luego de comer, pedí algo para llevar, así Edward comería antes de salir. Tomé un taxi y me fui directo al departamento de Edward. Quería preguntarle por hoy y que hacía con esa chica.

Al abrir la puerta del departamento, me encontré a Edward dormido en el sillón, solo con sus pantalones de pijama.

Fui hasta la cocina a dejar la comida, luego me quité mis zapatos y mi ropa de trabajo para colocarme algo cómodo, y volví donde Edward.

— Cariño despierta—pase mi mano por su espalda.

Él se removió en el sillón y abrió los ojos hasta fijarse en mí, y regalarme una hermosa sonrisa.

— Hola dormilón—besé sus labios.

— Hola—dijo con voz ronca—, ¿llegaste hace mucho?

— Solo hace unos minutos.

— Debería haber estado despierto—se sentó en el sillón—, lo lamento.

— Tranquilo, debes aprovechar de dormir —besé su mejilla y me senté en sus piernas.

— ¿Cómo estuvo el trabajo?

— Bien, tenemos todo listo para el evento, pase a comprar mi vestido y mañana pasare el día en el lugar donde se realizara todo.

— Tienes unos días de locos—besó mi mejilla.

— Un poco.

— Tengo suerte de que mis locuras sean de noche —sonrió—, así puedo dormir todo el día.

— ¿Eso hiciste hoy?—le pregunté esperando que me dijera lo de la chica.

— Claro, aunque también vi una película. Pasé toda la tarde en este sillón.

Mi cara decayó, mi espíritu también, Edward me estaba mintiendo. Él no había pasado todo el día aquí. Había estado con esa chica, y si no me lo dice es por algo.

— Bella ¿Qué pasa?—preguntó.

— ¿Quieres comer? Te traje algo—me puse de pie.

— Bella…

— Calentaré tu comida, debes ir a trabajar.

Escapé a la cocina, dejando a Edward confuso.

No podía creer que Edward me mintiera ¿Por qué lo hacía? ¿Ella sería su amante? ¿Desde cuándo lo hace? Mis manos tiritaban sobre la encimera, y sabía que debía sacar la comida de Edward para calentársela.

Tomé el recipiente con la comida, lo metí dentro del microondas y lo calenté. Puse la mesa solo para Edward, y cuando estuvo listo dejé todo en un plato. Fui por el a la habitación, y lo encontré ya vestido con unos jeans y una camiseta negra.

— Bella—dijo cuándo me vio.

— Tu comida está lista—caminé hasta mi cartera.

— ¿Pasa algo?—preguntó cuándo pase a su lado.

— Nada, solo debo llamar a mi padre y lo recordé, ve a comer, yo ya voy.

— Bien.

Se acercó a mí, pero no pude evitarlo y me aleje de él, dejándolo perplejo. Cuando vio que no cambiaría, se dio media vuelta y se fue a la cocina.

Me senté en la cama y dejé que algunas lágrimas cayeran por mis mejillas. Edward me estaba mintiendo, todas esas veces que había dicho que me quería eran una mentira, él tenía a otra.

Marqué el número de mi padre solo para olvidar un poco todo esto, necesitaba hablar con él.

Hola pequeña —saludó al contestar.

— Hola papi.

Hija ¿Qué pasa?—preguntó preocupada.

— Nada papi, solo es bueno hablar contigo.

¿Cómo estás? —me preguntó—, ¿cómo está Edward?

— Estamos bien, él ya está por irse a trabajar —sequé una lagrima de mi mejilla.

No me gusta que te quedes sola.

— Tranquilo papá, el edificio de Edward es seguro, tiene vigilancia todo el día.

Bueno si es así, estaré tranquilo.

Mi padre me comentó algunas cosas sobre su trabajo, como también de un partido que había visto. Yo lo escuchaba feliz, ya que me estaba ayudando a olvidar lo que había pasado.

Hija quiero preguntarte algo.

— ¿Qué cosa?

¿Vendrás dentro de dos semanas? —preguntó con precaución.

— Sí papá, sabes que iré.

¿No tendrás problema en tu trabajo?

— No, siempre me tomo una semana menos en mis vacaciones para poder ir a Forks en estas fechas.

Bien, entonces te estaré esperando.

— Si papá, nos vemos pronto.

Te quiero hija, cuídate.

— Tú también papá.

Le corté a mi padre y luego de tomar un bocana de aire fui donde Edward.

— ¿Ya te vas?—le pregunté, al verlo con la chaqueta.

— Sí, ya debo irme.

— Bien, nos vemos.

— Bella ¿Pasa algo?

— Nada, solo estoy cansada.

— Bien, nos vemos más tarde.

Él se acercó a mí y dejó un besó en mi frente, antes de desaparecer por la puerta. Me quedé ahí de pie, pensando en lo que haría ahora. Debía hablar con Edward, saber qué estaba pasando.

Lamento la demora... no tengo escusas mas que muchos problemas que me hicieron olvidar publicar ayer, así que lo siento mucho mucho.

Creen que Edward este engañando a Bella...? Qué creen que hara Bella en Forks? Aun nadie logra saber el secreto de Bella, el de Edward es mas dificil de adivinar... xD Pero ya saben una parte del pasado de Edward :D

Gracias por leer y dejar Review :D Como siempre soy feliz al leerlos. También gracias a la gente que agrega a favoritos y a alertas :D Muchas muchas gracias :D

Como siempre el adelanto sera subido dentro de los próximos días en el grupo de Facebook (Link en mi perfil)

Gracias por Leer :D
Saludos
Danii^^