A qui esta el cap 2

Mas vale tarde que nunca(?)

Le agradesco a mi beta por soportar mi horrografia XD


Capitulo 2

—Mi nombre es Alejandro García Moreno y estoy aquí por…— deja escapar un bufido—… Sobrepeso.

—Hola Alejandro.

Bien, había ido a parar a un grupo de «Gorditos anónimos». ¡Él no estaba gordo, carajo! Sollozó internamente. Al menos… No era el único hay...

—My name is Alfred F. Jones y soy adicto a la comida chatarra. ¡Hahaha!

—Hola Alfred.

30 minutos después

Alejandro y Alfred caminaban apoyados uno en el otro, cojeando y con múltiples golpes y raspones. Tal vez no había sido buena idea ir... Bueno, no fue tan mala hasta que un hombre pasó corriendo, huyendo de la policía con una hamburguesa ilegal.

Si, quizás no debieron perseguirlo junto con el resto de los del grupo... Eso había sido una verdadera masacre, no le sorprendería que alguien haya perdido un brazo o una pierna... O todo el cuerpo.

Le recorrieron escalofríos al recordarlo.

Alfred estaba callado… Demasiado.

— ¿Qué ha...? ¡Te estás comiendo la hamburguesa!

— ¿Cuál hamburguesa Alex?—preguntó con inocencia Alfred, aun con comida en la boca.

—...

Se comenzaron a oír muchos pasos, acercándose rápidamente.

— ¡Ahí están!—se escuchó a lo lejos los gritos.

— ¡Corre!

Y ambos huyeron como pudieron de la multitud. Se escondieron en un callejón angosto, donde cabía uno frente al otro a solo unos centímetros de distancia.

— ¿Aun nos siguen?

—Creo que no—dijo Alfred viendo hacia la calle.

—Alex.

— ¿Qué?

Ambos voltearon al mismo tiempo y sus miradas se encontraron, podían sentir la respiración uno del otro. Los autos y la avalancha de personas que pasó en ese momento se oían distantes y Alfred se acercaba al moreno lentamente, rompiendo la distancia...

— ¡¿Pancho?!—gritó feliz Alejandro, terminando con el momento.

— ¡Ale! ¡Hola!

— ¿Qué haces aquí?

—Dando un paseo... ¿Tu amigo? ¿Estás bien?—dijo señalando a Alfred, México volteó y se encontró con un estadounidense muy serio y con una extraña aura al rededor. Le cayó una gotita por la sien.

—No importa, no le hagas caso—dijo moviendo la mano, restándole importancia mientras repetía «Es gringo, es gringo».

—Bien, si tú lo dices...

— ¿Y qué me cuentas?

—Pues con lo de la nueva ley, tengo mucho trabajo.

— ¿En serio? ¿Y en que trabajas?

—Soy nutriólogo, ya sabes, planeo dietas y todo eso.

—Justamente necesitaba uno de esos—se le acercó al oído e hizo casita con su mano.

—No le digas a nadie, pero tal vez este un poco pasado de peso.

— ¡Alex!—Alfred lo tomó del brazo y salió corriendo.

— ¡¿Qué demonios te pasa Alfred?!—gritó, pararon en un lugar bastante alejado del que estaban. ¿Cómo habían llegado tan rápido?

Alfred no contestó tan solo lo abrazó, recargando la frente en su hombro.

—Alfred...

—No lo sé, no lo sé Alex...—dijo enterrando más la cabeza en su hombro.

Alejandro no sabía qué hacer, sentía la cara caliente y el corazón a punto de salir de su pecho.

—Yo... ¡Estás comiendo otra vez!—dijo colérico.

—Es que como cuando me pongo nervioso—dijo Alfred con un llanto sobreactuado. Se puso serio de repente.

—Alex, en serio... Yo...

— ¡Alexander, da!

— ¡Ivan!

Y si Alfred trajera un arma… Ya se habría suicidado.