FAN FIC "PRIMAVERA OTRA VEZ"

POR: LAURYN

CAPITULO 1 TIERRA DE POR MEDIO

Paris, Francia. 28 de abril de 1916.

Queridas Señorita Pony y Hermana María:

Estoy en Paris, el viaje fue largo. Llegue a Inglaterra y de ahí nos enviaron a Francia y otros se quedaron allá. Las he extrañado tanto. He extrañado el cielo azul, el verde pasto de la colina y la paz que se respira en el Hogar. Aquí el cielo esta siempre gris y el ambiente huele a pólvora y humo. Los ataques no cesan ni un solo día y los heridos llegan por multitud, es realmente espantoso todo lo que pasa, la guerra es tan cruel.

Yo estoy bien dentro de lo que cabe, apenas pude tomarme un tiempo para escribirles pues se que han de estar muy preocupadas por mi. Por favor díganle a Albert que me perdone por haber tomado esta decisión y que no intente venir por mi, temo que algo malo pueda pasarle durante el viaje, la situación es muy hostil aquí en Europa y he escuchado de barcos mercantiles que han sido bombardeados. Perdónenme también ustedes por haberme ido así, tenia que hacerlo.

Dios quiera que esta terrible guerra termine pronto y entonces regresare. Denle mis saludos a Annie, Archie, los niños del hogar y a todos los que pregunten por mí.

Los quiere, Candy.

Hacía un mes desde que Candy llegó a París después de haberse enlistado como enfermera voluntaria. Lo decidió un día que fue al pueblo a comprar unos víveres para el hogar de Pony y vio los encabezados de los periódicos, todos hablaban de la guerra que se encrudecía en Europa.

Había ya miles de muertos y era necesaria mucha ayuda para atender a los heridos. Imágenes de médicos y enfermeras en los campamentos de la cruz roja aparecían en todos los diarios y Candy se sintió obligada a ayudar.

Recordó a Stear que había muerto un año atrás y pensó que tal vez murió por falta de atención medica; si tan solo hubiera habido alguien que lo ayudara…no lo pudo soportar, una lagrima cayo por su mejilla y su corazón le decía que tenia que ir, era su obligación como enfermera; además, quería alejar su mente del profundo dolor que todavía le provocaba la separación con Terry.

Así que un día, sin decir nada a nadie pues sabia que intentarían detenerla, hizo su maleta y muy temprano por la mañana partió hacia Nueva York, ya que era la ciudad-puerto de donde salían los barcos hacia Europa. Apenas llegó, sintió un enorme impulso de ir a buscarlo. Por las calles había anuncios de la obra Romeo y Julieta que estaba en sus últimas semanas de presentaciones, el corazón le dolía de solo pensar que estaba tan cerca de él, pero tan lejos.

Apenas vio un hospital se dirigió ahí para enlistarse como enfermera voluntaria, y al día siguiente partió hacia Inglaterra, de ahí tomaría el tren rumbo a Francia, la habían mandado a Paris.

-Es mejor así – se decía para si misma – aquí soy de mas ayuda que en América donde solo pensaba en ti Terry, ¿serás feliz?

Apretó contra su pecho la carta que acababa de escribir.

-¡Candy, ven pronto, mas heridos! – la llamaron sacándola abruptamente de sus pensamientos.

-Voy enseguida Monic – dijo Candy apresurándose.

Dejó la carta en el buzón que había en el campamento, el cual era enviado a la oficina postal todos los días por un voluntario llamado Ronie. El era un chico rubio de 19 años, huérfano de madre, quien había muerto por causa de la guerra el año anterior. Descubrieron el cuerpo sin vida de ella una tarde después de un ataque aéreo a la ciudad de Paris; llevaba una carta en sus manos que ya no alcanzó a depositar en el correo, una carta para su esposo en el frente de guerra en los Alpes franceses.

Después de eso, Ronie quiso hacerse voluntario para entregar la correspondencia, y el lugar mas seguro era el campamento de la cruz roja, ya que se sabe que donde hay un campamento medico de la cruz roja ese lugar se considera neutral y esta prohibido atacarlo por parte de cualquier nación en guerra.

-Señorita, haga presión aquí para detener la hemorragia – le dijo uno de los doctores.

-Si doctor, ha perdido mucha sangre y su pulso es mas débil –replico candy

-Me temo que no sobrevivirá si no se le practica una cirugía de inmediato y aquí no tenemos los medios necesarios. Hay que llevarlo al hospital La Salpetriere de inmediato.

-yo me encargo doctor.

– gracias, necesitamos mas enfermeras como usted aquí. ¿Cuando terminara esta estúpida guerra?

Candy se apresuro a buscar ayuda para trasladar al joven soldado herido al hospital, para ella todos los heridos eran Stear y se esmeraba en darles la mejor atención, de seguro ellos también tenían familia o novia esperando en casa muy preocupados y una vida que disfrutar, a Candy le agradaba poder contribuir en algo a la felicidad de los demás.

-Ronie, que bueno q estas aquí, necesito q me ayudes a llevar a este joven al hospital, por favor – casi le ordenó Candy al muchacho.

-Claro, démonos prisa, no se ve muy bien. La ambulancia esta lista.

Mientras Ronie conducía hacia el hospital, platicaba con candy.

– ya no pude llevar el correo a la oficina postal, lo hare mañana. Vi que depositaste una carta candy. ¿Tu eres americana verdad? Dime, ¿porque estas aquí? ¿No te da miedo todo esto? En tu país estarías mas tranquila trabajando en algún hospital.

Yo… - empezaba a decir Candy, su rostro reflejaba nostalgia-

Yo perdí a un gran amigo en la guerra, aquí en Francia, su nombre era Stear, y dejo a su novia con el corazón destrozado, a todos. Se que su muerte es irremediable y que el no volverá, pero sentí la necesidad de ayudar a estos otros chicos a regresar a salvo a sus casas con sus seres queridos.

¿Y lo extrañas mucho todavía verdad? A veces te veo llorando sola o mientras escribes, ¿es por el?

Ah! Eh, yo, bueno…

¿Entonces es por otro no es así?, ¿Y porque dejaste a tu novio para venir aquí? disculpa la intromisión, no quise perturbarte.

No tengo novio, -dijo ahogando un suspiro- pero tengo a mucha gente que se preocupa por mi, así que espero que mañana si lleves la correspondencia porque no me gustaría que se preocupen mucho.

Le guiño el ojo, pero su mente viajo hasta lugares conocidos y momentos vividos al lado de su gran amor, se quedo ausente pensando en eso, cuando de repente se vio interrumpida.

Mientras tanto en Nueva York, la familia Marlow se reunía para celebrar el cumpleaños de Susana.

- Hija te ves hermosa, ¡Terry se llevara una buena impresión! – Exclamó la Señora Marlow.

Susana portaba un vestido azul de una sola manga que hacia juego con sus ojos y una orquídea rosa adornaba su hombro del lado sin manga, era muy bonita.

- Eso espero mamá, Terry ha sido tan bueno conmigo, ojalá pronto me proponga matrimonio.

-Llevamos meses esperando que eso suceda, ojala que hoy al verte ya no lo dude más. Mereces ser feliz hija…

El timbre de la casa sonó anunciando que empezaban a llegar los invitados.

- oh, ya llegan, apresurémonos hija.

La sirvienta abrió la puerta.

– Adelante joven, la señorita y su madre lo esperan en la sala

- gracias - dijo el joven apuesto que entraba a la casa. Lucía un traje color café que combinaba con su castaña cabellera larga y sedosa.

-Buenas tardes damas – Terry beso la mano de las dos- lucen hermosas.

-Oh Terry que galante eres –se sonrojó-

-Gracias por venir Terruce, se que está algo ocupado con la obra.

-Le pedí el día a Robert, además, Karen también tenia un compromiso.

-¡Que bueno! Así podrás estar conmigo toda la noche.

– Ujum… que cosas dices hija, una señorita decente y "soltera" – remarco esta palabra mirando a Terry- no debe pasar tanto tiempo en compañía de un hombre. Terruce, ¿cuando piensa pedirle matrimonio a mi hija?

Le preguntó directamente y lo miro muy seria.

- ¡Mamá! -exclamó Susana - no lo presiones.

-Con todo respeto Señora creo que eso solo nos incumbe a Susana y a mí.

Le devolvió la mirada del mismo modo, sus ojos eran fríos e intimidantes.

El timbre sonó de nuevo cortando de inmediato la tensión que se había creado en el lugar, el semblante de Susana entristeció y la Sra. Marlow enarco una ceja con soberbia, de no haber sido por los invitados que empezaban a llegar, Susana se pondría a llorar.

-Los señores McDowell acaban de llegar. –Anunció la sirvienta-

-Diles que pasen.

La Señora Marlow trató de mostrar serenidad nuevamente para recibir a sus invitados.

Carol y Theodor McDowell eran amigos de toda la vida de los Marlow, su único hijo Gregory, era un joven tímido, pelirrojo, de hermosos ojos azules y siempre había estado enamorado de Susana, pero ella nunca le hizo caso pues era muy joven y tímida también; además, un buen día conoció a Terry Grandchester y ya nadie más le importó desde entonces.

-¡Theodor, Carol, que gusto verlos!, pasen por favor quiero presentarles a alguien.

Recibió alegre a sus invitados la Señora Marlow.

-Sr. McDowell: Gracias Constance (ese era el nombre de la madre de Susana), antes quiero darles una sorpresa.

Con un ademán hizo pasar a su hijo.

– Gregory ha regresado, hace 6 meses que se graduó de Medico y estará aquí solo unos días.

-¡pero que sorpresa tan agradable!, Gregory, hijo, como has cambiado y ya eres Medico, ojalá hubieras estado aquí cuando Susana…

Hizo silencio pues sabia que no era un buen momento para hablar del accidente de su hija.

– Quiero presentarles a alguien –Constance tomo a Terry del brazo-Les presento a Terruce Grandchester, el novio de mi hija y muy pronto su prometido.

Cuando Gregory escucho esto no pudo ocultar su tristeza, pero lo disimulo muy bien.

- Terruce, ellos son Theodor, Carol y su hijo Gregory McDowell, son amigos de toda la vida –finalizo la Señora Marlow.

-mucho gusto -saludó besando la mano de la dama y con un fuerte apretón de manos a los caballeros.

Gregory no le quitaba la mirada de encima, quería ver bien al que le había ganado el corazón de Susana, era muy apuesto no lo podía negar, se sentía derrotado.

Terry por su parte empezaba a sentirse incomodo ante tal actitud del joven pero no se intimidó, siempre tenia el porte de altivez, digno de un Duque.

-Que bueno que están aquí – Saludó Susana a los invitados.

Estaba sorprendida de ver el gran cambio de su amigo Greg, como le decía de cariño. Se había vuelto muy apuesto, era innegable, pero para ella él era como un hermano.

– Greg ¡hace tanto tiempo que no te veía! – la chica se dirigió a él con una sonrisa-

-Si, había estado muy ocupado con mis estudios. Después que me recibí de medico empecé a trabajar de inmediato ya que la guerra hace que cada vez mas y mas personal medico sea necesario, sobre todo se necesitan muchas enfermeras, son de gran ayuda – comentó Greg.

Cuando Terry escucho esto no pudo evitar pensar en Candy y tuvo un extraño presentimiento, sintió un golpe en su corazón y su rostro se veía desencajado. Susana lo notó y se imaginaba el porque de la reacción de su amado, lo miraba mientras pensaba "no la has olvidado Terry, aun la amas…" , pero Susana saco fuerzas para no llorar y continuó platicando con su amigo.

-¿así que te enlistaste como voluntario para ir a la guerra? Que valiente!

-No Susana, no me enlisté, estudie en París y estoy trabajando allá, en el Hospital La Salpetriere, allí se llevan a la mayoría de los heridos de los frentes de batalla de París y sus alrededores. Pedí permiso para poder venir a tu cumpleaños, no se cumplen 18 todos los días. Estaré aquí dos semanas.

-Te lo agradezco Greg, siempre has sido un gran amigo.

La señora Marlow se llevo a los señores McDowell al gran salón y dejó a los chicos solos para platicar y ponerse al tanto de sus vidas.

-Susana, siento mucho lo de tu accidente, como paso? –preguntó Greg

Susana agacho la cabeza con amargura, se tocaba el muñón que le quedó después de que le amputaran la pierna derecha arriba de la rodilla…

-Yo era actriz,- empezó a relatar- había ganado mi primer protagónico en Romeo y Julieta, Terry interpreta a Romeo y yo iba a ser Julieta…

Hizo una pausa pues se le hizo un nudo en la garganta, después continuó.

- en nuestro ensayo final, previo al estreno, unas luces arriba del escenario iban a caerle encima, entonces yo…

No pudo continuar, estaba echa un mar de lagrimas.

-iban a caer encima de mi – continuó el relato Terry - pero Susana me empujo para salvarme, y las luces cayeron sobre sus piernas. Es por mi culpa que Susana esta así.

Dijo apretando los puños con coraje, hubiera querido que eso no pasara nunca o mejor que le cayeran a él. Era mejor a separarse de Candy de esa manera.

- No es tu culpa Terry, yo lo hice por mi propia voluntad, porque te amo y no dejaría que nada malo te pasara – dijo aun llorando Susana.

Greg escuchaba pasmado el relato y sentía celos por ese chico, nunca imagino que Susana fuera capaz de algo así, envidiaba el amor que le tenia a Terry.

-No lo hubieras hecho Susana, no debiste…-decía Terry con gran pesar.

-Eso dice mucho del gran amor que le tiene Susana señor Grandchester, es afortunado.

Terry no se sentía afortunado, no, se sentía el hombre mas desdichado del mundo atado a una mujer que no amaba y se estaba muriendo por dentro.

- Así que ahora se van a casar? –pregunto Greg algo dolido ante la esperada respuesta.

Un silencio sepulcral se hizo presente, Terry bajo la mirada y Susana se aferro a su brazo esperando a que él contestara.

Candy! Llegamos –Ronie sacó a candy de sus pensamientos.

-oh si, apurémonos, este chico necesita ayuda urgente.

-se salvará Candy? –dijo mirando detenidamente al herido, de pronto sus ojos se abrieron como platos al reconocer el uniforme, era un soldado alemán- no puede ser!-dijo Ronie- es, es…un enemigo!..

-en esta guerra no hay amigos ni enemigos Ronie, todos son seres humanos luchando estúpidamente, para nosotros no hay ninguna diferencia, es un ser humano que necesita ayuda, entiendes?

-pero Candy, si se salva tal vez intente hacer daño…

-si se salva tendrá mejores cosas que hacer, no te preocupes.

Entraron al hospital y un médico los recibía.

-esta muy mal herido doctor, tiene heridas de bala en la pierna y en el pecho, necesita una transfusión urgente y…

-ya veo, que lo preparen para cirugía inmediatamente –ordenó a las enfermeras del hospital - Gracias señorita, veo que esta muy bien informada de la condición del paciente. Venga conmigo, usted me asistirá.

Candy y el doctor entraron al quirófano. El doctor movía la cabeza en forma negativa.

– esta muy débil, no se si resista. Ojalá estuviera aquí el doctor McDowell el es un excelente cirujano y su especialidad es el corazón. Hare lo posible - decía el doctor.

Mientras tanto candy pasaba los instrumentos y asistía al doctor, de vez en cuando sostenía la mano del paciente y le susurraba al oído "tienes que ser fuerte, te salvaras. Tienes que volver con tu familia".

El doctor veía como candy le hablaba.

- eres una muy buena enfermera, seguramente él te escucha.

- eso espero - contesto candy.

Después de 4 horas la cirugía terminó, el joven resistió la operación pero aun estaba grave, las próximas horas serian cruciales.

Al salir del quirófano, Candy y el doctor se dirigieron a la sala de descanso del personal, se quitaron las batas ensangrentadas, los guantes y se lavaron las manos.

-fue usted de gran ayuda señorita, estoy seguro que el chico resistió la operación gracias a sus palabras de aliento. Por cierto ¿como se llama usted?

- mi nombre es Candy White, estoy segura que si se salva el merito será todo suyo doctor.

-gracias, mi nombre es Philippe de Gaulle. Nos gustaría tener más enfermeras como usted en este hospital.

-gracias, pero por ahora yo soy de mas ayuda en el campamento de la cruz roja, hay tanto que hacer. Por cierto debo regresar, los pacientes no esperan.

-es verdad candy, ha sido un placer conocerte y trabajar contigo, espero que nos volvamos a ver.

–Creo que vendré de vez en cuando a ver como sigue el paciente – respondió sonriendo.

Se estrecharon las manos y Candy volvió con Ronie al campamento.

Apenas llegaron Candy se puso a trabajar hasta el cansancio, siempre había algo que hacer en el campamento con tantos heridos. Candy parecía infatigable pero la verdad es que si lo estaba, pero no quería parar, por un lado deseaba ayudar y por otro lado, solo de esa forma evitaba pensar en Terry….