Los personajes le pertenecen a Meyer.

TU NO EXISTES

Capítulo 13

Doppelgänger

Música

Piotr Ilich Tchaikovski – 1812 Overture

¿Se acuerdan de aquella vez que nuestro Edward ve a una chica parecida a Bella en Moscú?


Moscú 2031

Adoro salir a caminar, me gusta sentir a la gente, escuchar sus murmullos.

Zachary dice que es parte de mi naturaleza extraña, él siempre sale conmigo, es un maravilloso conversador, cuenta historias de cada cosa que conocemos, es como tener una gran enciclopedia a mi lado, es impresionante y turbador saber que ha sido testigo de todo. Nunca repite una historia y si lo hace, la cuenta de una manera nueva y vibrante.

Finalmente, obtuve la vida que quería. Él, Zachary, me ayudó a obtenerla.

Yo he crecido con él, la chica desprovista de todo sentimiento ── esa era yo, así nací a mi nueva vida ── se ha ido curando poco a poco, ha tenido la oportunidad de descubrirse, de conocerse y de trascender sus propios miedos e inseguridades.

El aire de Moscú es bueno, siempre hace frío y llueve muy seguido.

Nunca creí que amaría tanto el hielo y las bajas temperaturas… claro está que yo no siento nada de eso, pero sin embargo no es el clima en sí, es el ambiente de la gente perteneciente al frío lo que me atrae, me gusta las naturalezas melancólicas del hielo.

Me siento en los parques y veo la gente caminar, respirar, hablar.

Todo lo humano es atrayente y sin embargo me siento ajena a todo. Me miro en los espejos de los lugares donde camino, me asusta ver mi reflejo, no me acostumbro a reconocerme en un espejo, no me acostumbro a ser hermosa.

Frente a todos parezco una mujer de 25 años aunque ya no los tengo.

Sigue habiendo en mi rasgos de la chica humana que fui, mi cabello ── ahora más grueso y largo ── sigue teniendo esa cualidad salvaje que siempre tuvo, Zachary lo peina en las noches 'hueles siempre tan delicioso' yo sonrio, él lucha por hacerme sentir en casa y yo lucho por hacer que él vuelva de nuevo a sentir una empatía con las cosas.

Luchamos para que el pasado de ambos se reconcilie con nuestro futuro.

Tengo cicatrices en todo mi cuerpo, amo muchas de ellas, las otras… simplemente me son indiferentes. Unas me recuerdan mi vida humana, me recuerdan a James, a Victoria, Riley, otras me recuerdan lo que soy ahora, me recuerdan a Zachary luchando por mi vida.

Mis ojos, extraño evento, siguen teniendo ese tono oscuro de siempre.

Aunque a veces pequeños reflejos ambarinos y grises se muestran en ellos, mi piel es más clara y la transformación me hizo más alta, aunque no menos torpe, cosa que le parece a Zachary tremendamente gracioso. "Niña, nunca podrás ser bailarina", lo veo a veces y me pregunto ¿lo conozco en verdad?

A veces me asusta, es tan fuerte, tan rápido, tan cruel y no me cabe duda de que me ama locamente.

A veces es tan dulce, tan callado y depende totalmente de mi… es difícil entender el cómo alguien como él dependa de mi… creo que es su soledad enorme como el infinito que lo hace tan vulnerable, me hubiera gustado conocerlo cuando sus dos amigos existían.

Una sombra de soledad y silencio siempre lo acompaña.

Todos ellos son iguales, de belleza espectacularmente lejana, aun siendo muy jóvenes, como los Cullen ── Si, a veces pienso en ellos, son imágenes que vienes y van ── a la especie de Zachary los envuelve un aire de autoridad y señorío que los hace verse mayores.

A los dieciocho creí morir cuando se fueron, enloquecí.

Los esperé y no regresaron nunca, aun me acuerdo aquel día cuando Victoria me torturaba, ella enloquecía de furia porque yo sonreía… 'él vendrá por mí' ese pensamiento me hizo sobrevivir, ella no me vio nunca desfallecer ni pedir piedad, yo fui más fuerte.

En mi existía la fuerza de la esperanza y de la fe, pero no regresó.

Y todo en mi explotó, la fe, la esperanza, el deseo, el ansia, mi hambre, mi corazón, mi alma desapareció, si antes fui sólo un zombi, después no fui nada. Hielo, roca, algo que se movía en el viento.

Poco a poco convertida en una máquina no me quedó nada.

Ni siquiera la necesidad de odiar, odiar aunque fuera como recordatorio del amor, de la pasión y del fuego. Sí, yo odie, odie, para después olvidar. Seguí esperando no por deseo de abrazarlo, de besarlo, de tocarlo, lo esperé para entender el proceso racional, metódico, voluntario de mi desprecio.

Pero ni siquiera me permitió eso.

Y como todo hasta la necesidad de rencor desapareció… mi 'para siempre' murió, mi 'para siempre' con Edward Cullen ya no me importó, al final sólo quede yo, desprovista de toda esencia y significado.

Era como un recipiente vacío, en ese instante en que me quede sola.

Frente al cosmos supe que como yo no era nada, tenía la posibilidad de todo, ya no había miedo, ya no había nostalgia, nada me retenía, ni siquiera Charlie, ni Jacob, no había pasado… era tan libre que me sentí embriagada de todo.

El destino existe. Cada vez estoy más segura que así es.

Ahora que he estudiado tantas cosas, que he tenido la oportunidad de leer cosas que ni siquiera me imaginaba que existían, ahora lo sé… el destino si existe. Layo yendo donde el oráculo, tratando de engañar al destino, matando al hijo, trataría de sobrevivir a él, pero finalmente el destino lo encontró…

Todo se reduce a esa Moira implacable que se come todo, sin piedad.

Layo era Edward y Zachary mi destino… en alguna parte, en algún momento del universo, en algún punto de quiebre del caos, estaba escrito que yo sería lo que soy.

James fue mi primer peldaño, pero era demasiado tonto y débil.

Luego fue Jasper y su hambre desmedida, luego fue Victoria pero su odio por mí era tan grande que tan sólo quería desmembrar mi parte humana, pero ella no pudo romper la cuerda para que al final todos ellos me llevaran a Zachary. Nadie, ni siquiera Edward Cullen, con sus deseos de redención, con sus miedos, con su nostalgia de lo humano, no fueron capaces de impedirlo.

Al final, nunca lo entendieron, ni siquiera yo decidí, fue mi sangre la que decidió por mí.

Le dije a Zachary que deseaba quedarme unos años más en Moscú.

Él me dijo que era sumamente peligroso, pero le rogué, era la estadía más tranquila que había tenido y mi padre le gustaba también Moscú… Charlie ¿es ese el amor? Seguramente ese es, lo veo envejecer, veo el evolucionar de la vida en la cara de mi viejo y siento un dolor insoportable que me ahoga…

Mi padre, mi amigo, mi confidente, mi cómplice.

Quizás si yo no hubiera vivido lo que he vivido mi corazón no habría llegado nunca a amar a Charlie Swan como lo amo ahora. Debemos conseguir otra casa, quiero una casa más grande, la que tenemos ahora me aburre, me he vuelto caprichosa y mimada ── estamos tan poco tiempo en un lugar que me gustaría disfrutar un poco ── y quiero para Charlie lo mejor y la casa actual es demasiado fría, últimamente se ha quejado y no me gusta, no me gusta para nada.

Mi parte favorita de esta ciudad es el metro de Moscú.

Nueve millones de seres humanos caminando entre semejante obra de arte. Arquitectura fue mi última carrera, después de literatura e historia. La estación Arbatskaja me encanta, me siento allí y escucho el tremendo fluir de la sangre por todas partes, me relamo los labios, hace tanto tiempo y extraño el sabor, aunque no extraño la cacería, siento aún el ardor y la tentación pero eso no me define.

No, la sangre nunca fue el motivo, dejarla no fue terrible para mí.

Además no fue nunca mi verdadero alimento, fue mi época de neófito la que me hizo buscarla ¡que tonta fui!, nunca creí que el instinto fuera tan abrumador. Algo me eriza la piel, puedo percibir un olor, una presencia, es uno de los míos, giro lentamente y lo veo a él, mirándome, un segundo, un instante que fue todo… es él… luce igual, luce diferente, su cabello está muy largo, su ropa…

Siempre, su sencillez, fue elegante para alguien tan joven.

Tenía la apariencia de un chico de diecisiete, pero ahora parecía descuidado y salvaje, me mira, mi corazón fantasma vuelve a latir e inmediatamente, mi escudo me salva de sus ojos, quiero acercarme, tocarlo, sentir alguna cosa, melancolía de lo humano, nostalgia por Bella Swan que lo adoró hasta morir.

Me está buscando, lo sé, apuesto que sientes curiosidad por mí.

Apuesto que ahora te preguntas si soy yo, no. Lo negarías, pensarán que me confundes con otra, crees que me salvaste, que aún estoy en alguna parte de América viviendo mis experiencias humanas, experiencias donde tú ya no cabes ¿Mi mente todo lo olvida, Edward?

Casi, casi ¡Dios eres tan hermoso aún!

Unos pasos y estoy cerca de ti, no me ves, estiro mis manos y te toco levemente ¿Estoy contigo, aún? En alguna parte, estoy contigo, allí en mi pasado estoy contigo, allí en mi habitación estoy contigo, en el bosque, en el prado estoy contigo, no.

Yo no… ella está contigo, yo me fui y se quedó la otra…

Esa, aquella que no se quiso desprender, está allí, ella, tan débil. Ella, que se desprendió de mí y sigue allí. Ella aún no sabe que la dejarás, no lo sabrá nunca, ella será siempre esa chica que deseara tus besos, que se impacientará de deseo.

Esa que siempre estará buscando tu espalda para que la lleves en ella.

La que siempre cree que nunca habrá nadie como tú, ella es eterna en el pasado. Ella no quiere verte ahora, porque no le interesas en este momento, sólo le interesa un verano estático en el tiempo. Para mí, para la otra, la que se fue para siempre, eres un caso curioso, un extraño animal en el zoológico.

Corro y te dejo solo en plena estación, yo sé que Zachary lo sabe:

── Hueles a él, siento su olor en tú memoria.

── No preguntes lo que no quieres saber.

── Sin embargo es inevitable, mi preciosa porcelana, porque no lo he arrancado de tu piel.

── Deja de comportarte como un niño, yo dije si de todo corazón… estoy aquí… contigo y no me voy a ninguna parte…

── Sigues pensando en él.

── Él dijo, un día, que no existiría para mí y cumplió su palabra.

── Siento que aún no poseo tu alma.

── Miles de años y aún sigues siendo un hombre.

── Yo cuido mi territorio.

── No me hables como si fuera un pedazo de cosa que tú posees Zachary, tú sabes que ya no soy así, estoy aquí, es mi decisión de libertad, deja de hablarme así, ya no soy una niña impresionable y tonta. Edward Cullen no existe en mi vida, ¿te acuerdas de la carta? Toda fue verdad.

── ¿O, quizás, fue la manera de retenerlo más? Tú siempre me sorprendes, Isabella, al escribir esa carta lo amarraste más a ti.

── Basta ya, no quiero hablar de eso, no quiero una pelea, donde yo siempre voy a perder.

Sin embargo, al otro día volví al metro, la curiosidad era más fuerte, mi deseo de entenderlo, aún más.

¿Quién eres en realidad, Edward?

Siempre fuiste tan complejo, tan misterioso, yo ── con mi mente humana ── no fui capaz nunca de abarcarte en totalidad, eras como un dios para mí, el sueño del príncipe azul, pero eras mucho más, mucho más y me lo ocultaste, ha llegado a mí una iluminación y estoy segura que eras más profundo de lo que mostrabas.

¿Es este tu verdadero yo?

¿Este hombre de apariencia salvaje que vi en Arbatskaja? ¿Has vuelto a beber sangre humana? ¡Dios! Si, pobre Carlisle, pobre tu familia, ¿Qué ha sido de ti?... vaya, siento compasión por ti. Algo no calza. Durante una semana has venido tratando de saber si esa chica que viste en el metro soy yo, o que hay alguien que se parece a mí, lo sé. Entonces ¿Qué fue todo aquel teatro en el bosque?

Me amabas lo supe, pero y ¿Esto? ¿Qué es? ¿Sientes culpa?

¿Remordimiento? Odio tú naturaleza culpable ¿Sientes nostalgia de mí? Mi pobre y agónico ángel, solo puedo compadecerte. Después, no te volví a ver y fue como si me quitaras de nuevo todo, la chica del bosque volvió, el verano ha desaparecido, el pasado ha vuelto, mi carta mintió, mi mundo de nuevo enloqueció, tu voz resonó de nuevo.

Y sin embargo, no quiero volver a ti, no somos los mismos.

Yo no te reconozco, no eres mi sueño, amo el ideal, pero ese no eres tú, no, ahora lo sé. Aquel hombre del metro ese eras tú, el verdadero, el real, no la imagen que tú me mostraste. Hoy, veintidós años después, lo que siento es una tremenda curiosidad ¿Lo que yo perseguí durante casi cinco años de mi vida fue una ilusión? ¿Estuve dominada por algo irreal? ¿Tenías miedo a que yo supiera quién eras en realidad?

¡Dios! la posibilidad que seas otro ¡me obsesiona!


Editado por XBrontë

Gracias a todas las chicas que comentan y son lectoras fantasmas, son todas muy amables, creo que es en este punto donde la historia comienza.

Amárrense los cinturones nenas.