Los personajes pertenecen a J.K Rowling. Yo juego con ellos

Disfruten

Luego de que Dudley saliese de la pequeña sala, un silencio tenso se apoderó de ésta. Sirius y Remus miraban a Harry fijamente, intentando reflexionar sobre el motivo por el cual él quería hablar con ellos dos.

En un principio supusieron que se trataba de la apuesta y la respuesta que dieron en torno a ella, pero después de unos segundos pensaron que esa no era la razón, porque ellos le habían explicado minutos antes las circunstancias que los llevaron a apostar por eso. Entonces, ¿cuál era el motivo de Harry al conversar con los dos?

Por más que Sirius o Remus pensaran, no daban con una solución a la interrogante que se habían planteado y aquello los mantenía inquietos: Adoraban a Harry y no querían verlo triste o tenso, no querían, tampoco, que nadie lo dañase o lo hiriese, lo único que querían era que fuera feliz y que se divirtiera con sus amigos y su novia, como cualquier chico de su edad, pese a que por culpa de Voldemort aquella dulce ilusión era prácticamente imposible por el clima que se vivía en el mundo mágico. Aún así, se sentían esperanzados que algún día todo terminase y que Harry fuese al fin un joven normal.

Los dos, luego de pensar aquello, sacudieron la cabeza y miraron a Harry una vez más. La expresión del joven y lo que hacía fue desconcertante para ellos, ya que él caminaba de un lado para el otro, con los dedos entrelazados y una expresión nerviosa posada en su rostro.

Este hecho solo aumentó la preocupación por él, ¿qué cosa le pasaba?

—Ahijado, ¿te encuentras bien? — le preguntó Sirius, acercándose muy despacio.

Súbitamente, Harry paró de caminar y los miró con una expresión torturada. Sirius detuvo su caminar e intercambio una mirada de desosiego con Remus. No entendían porqué él reaccionaba así.

—¿Hay algo que nos quisieras decir, Harry? — le interrogó Remus, hablando en voz baja.

—Sí— susurró él, mirando al suelo.

Ninguno de los dos hombres podía verle el rostro, lo que sin dudas provocó que ambos se volviesen a mirar; pero esta vez alarmados.

—Harry, ¿qué es lo que quieres decir? — lo instó a hablar Sirius, acercándose a él definitivamente y posicionándose frente a frente a su ahijado.

—No sé por dónde empezar— reconoció el muchacho, mirando a Sirius con los ojos atormentados.

El animago lo miró sin comprender. Él no entendía la razón de su ahijado para que lo mirase de aquella forma y el que lo mirase así le rompía de a poco su corazón. Harry era el único recuerdo que le quedaba de James Potter, su gran amigo, su hermano. Y el haber pasado doce años encerrado en Azkaban por un crimen que no había cometido, odiado por la comunidad mágica y sin poder estar cerca de él era algo que aún lo martirizaba porque lo había dejado sin chance alguna de conocerlo a fondo, de saber qué cosas le preocupaban, qué le gustaba, qué no. Al verlo con aquella expresión solo provocó que se sintiera desolado por no saber qué sentía Harry en esos momentos. Suspiró y miró a Remus, quién al igual que él, se veía desbastado.

El hombre lobo se culpaba así mismo por no haber estado en la infancia de Harry. Él como buen amigo que fue de James Potter y Lily Evans debió dejar su tristeza y depresión de lado, debió haber ido a buscar a Harry, debió haberlo sacado de esa casa, debió llevárselo con él, ¡cómo se odiaba a sí mismo por haber convertido la infancia de Harry en un infierno!, ¿Por qué no había sido capaz de ser un hombre hecho y derecho? Entrecerró los ojos, enfadado. Él debía hacer algo para que Harry se sintiese mejor.

—¿Qué tal si por el principio? — le sonrió, entonces, amablemente, invitándolo a que tomara asiento.

Para su alivio, Harry asintió y se dejó caer al sofá. Una vez en él, se tapó el rostro por unos segundos. Seguramente, pensaron Sirius y Remus, Harry estaba intentando hallar las palabras adecuadas para expresar lo que quería decirles. Y no estaban tan equivocados, luego de sacar las manos de su cara, Harry inhaló y exhaló varias veces.

—Pues verán— comenzó a decir, jugando con sus dedos nerviosamente—, se trata del libro que viene.

Ambos hombres se miraron por unos segundos antes de estremecerse. Comprendían a la perfección lo que quería decir Harry: El próximo libro sería el del tercer año de él en el colegio, el año que Sirius había escapado, el año que de seguro sería fatal para los tres; pero buenos en algunos aspectos.

—Te entiendo lo que quieres decir— murmuró Sirius, tragando saliva.

—Sólo quería decirte a ti Sirius que mis pensamientos en este libro no serán muy agradables. Habrá momentos en que diré o haré cosas que creo te afectaran mucho—dijo él, mirando desolado a su padrino—. Sé que fue mi culpa porque pensé que tú habías sido responsable de la muerte de mis padres, ya que me dolió bastante enterarme que su mejor amigo los había traicionado, entregándolos a Voldemort; pero cuando descubrí que todo había sido planeado por esa rata asquerosa y traicionera, todo cambio. Te juro que nunca quise pensar lo que oirás y a mí mismo me dolerá mucho cuando se lean esas partes porque eres como un amigo, un hermano, un padre para mí.

—Harry, no sigas— le rogó Sirius, abrazándolo fuertemente—. Me descompone verte así. Sé que no fue tu culpa pensar de aquella manera, fue la propia sociedad la que te hizo creer todo lo que se leerá en aquel libro. Además, recuerda los sustos que te hice pasar aquel año, de seguro eso hizo que pensarás aún más mal de mí.

—Pero Sirius, aún así, lo hice y me siento fatal por lo que tendrás que oír— Harry se separó de Sirius y volvió a mirarlo con tristeza—. Tanto tú como Remus son la figura paterna que siempre quise tener y me fue negaba, pero que ahora tengo el lujo de tener. Son lo único que me queda, mi única familia, pese a que con Dudley esté intentando estrechar una relación de primos como debió ser siempre. Tú y Remus son mi familia y no me gusta pensar mal de ella.

—Escucha, Harry— volvió a decir Sirius, poniéndole una mano en su hombro—. No importa lo que haya sucedido en el pasado, lo realmente importante para mí es que lograste conocer toda la verdad, que creíste en mi inocencia, que, junto a Hermione, me ayudaste a huir arriesgando sus propiOS pellejos y que ahora llevemos una relación más estrecha, más familiar. Con eso me doy por pagado. No hay que sentirse mal porque comprendo la razón por la que pensaste de aquella forma; tú no tenías idea de quién era yo. Es totalmente comprensible

—Ninguno de los dos sentirá que hiciste algo malo por pensar así de Sirius dado a que él sabe que tanto tú como yo lo creímos culpable— Remus miró a su amigo con pena—. Lo mejor para todos es pasar este trago amargo de la mejor manera posible que es dejar pasar esto, que no nos afecte las cosas que hagamos o digamos en el trascurso de la lectura porque ahora los tres conocemos toda la verdad y nadie podrá separarlos, de acuerdo.

Harry asintió lentamente, sin embargo, ambos hombres vieron que él seguía tan nervioso como minutos antes.

—Harry, ¿escuchaste lo que dijimos, cierto? — le preguntó Sirius, mirándolo sin comprender.

—Sí, lo escuché Sirius— el muchacho movió sus dedos tímidamente—. Pero hay algo más que me tiene preocupado— se volvió a Lupin—. Profesor Lupin, ¿te acuerdas de las clases anti dementoras que tuvimos ese año?, ¿cuándo yo logré conjurar el Patronum?

Ante las palabras de Harry, Sirius hinchó el pecho de orgullo. Remus le había contado aquella maravillosa hazaña y él estaba loco por leer cómo lo había logrado. Su ahijado era un mago extraordinario por haber logrado conjurar un Patronum corpóreo a tan corta edad. Pero luego de aquella momentánea reacción, recapacitó debido a que vio a Remus estremecerse y lo recordó. Recordó lo que él le había contando sobre las cosas que le hacían escuchar los dementores. Sirius, entonces, adaptó la misma posición de Remus: Quedarse estático, mirando horrorizado a Harry.

—Entienden ahora— susurró Harry—. Este libro dirá lo que yo escuchó cuando los dementores están cerca mío. Y les pido que no se desesperen o hagan alguna locura, no será fácil de leerlo para nadie, especialmente para nosotros. Ayúdenme ustedes y ayudémonos mutuamente para que esas partes no se conviertan en culpa o llanto.

Ninguno de los dos hombres podía articular palabra alguna dado a que leer esas partes sería muy difícil para ellos. No aseguraban poder controlarse. No aseguraban lamentarse por aquello. Y, definitivamente, ni aun cuando Harry les hubiera prevenido de lo que vendría, ellos no estarían preparados para leer aquello.

—No sé qué me pasará en ese momento, ahijado— suspiró Sirius afligido—. No estoy seguro de poder controlarme.

—Ni mucho menos yo— acotó Remus— Sí ese año me controlé fue porque no sabía muy bien qué cosa habías escuchado dado a que lo que me dijiste fue muy vago. Escuchar palabra por palabra lo que oíste no será fácil para mí.

—Intentémoslo o por lo menos, hagamos el intento de hacer menos difícil esa lectura— imploró Harry. Para él sería complicado leer aquello sin derramar algunas lágrimas. Ya le estaba costando hablar de ese asunto, aunque trataba de no pensar en esas palabras. El tema de sus padres era muy sensible para él. El no haberlos conocido era un dolor que nunca sería capaz de quitarse de dentro de su corazón. El dolor lo acompañaría para el resto de su vida.

—Lo haremos— dijeron Sirius y Remus, sacándolo de sus pensamientos.

Por ahora, pensaron, todo estaba en paz. Y esperaban que esa parte fuese un poco más fácil de liar para ellos. Luego con un suspiro de parte de los tres, se dio por finalizada la conversación. Después, lentamente, abrieron la puerta y salieron de la pequeña sala.

Una vez afuera se dieron cuenta que la cena había concluido y eran muchos los que se encontraban durmiendo, a excepción de sus familiares, de aquella gente que le eran cercanas.

El primero en verlos fue Dudley, quién se incorporó tan rápido que estuvo a punto de caer. Este hecho provocó que Hermione, Ron, Tonks, los Weasley, Neville y Luna se dirigieran despacio y sin levantar ruido hacia donde se encontraban Harry, Sirius y Remus.

—¿Qué pasó? — quiso saber Hermione.

—Simplemente una pequeña conversación— contestó Harry, sentándose en una silla.

Ninguno de los que rodeaban a Harry y sus tíos quiso preguntar algo más, porque intuían que ese asunto era privado. Y no se equivocaron en su deducción dado a que después de la respuesta de Harry, tanto él como Sirius y Remus se metieron en sus camas y se dispusieron a dormir.

Los demás, imitaron su acción y pronto el comedor estuvo sumido en un mundo de sueños y descanso.

A la mañana siguiente, el sol golpeó fuertemente las ventanas del comedor, despertando a gran parte de los alumnos y profesores. Con el ánimo de comenzar un nuevo libro, los que despertaron temprano empezaron a despertar a los que aún seguían dormidos.

Luego de unos minutos, todo el comedor estaba despierto y desayunando. Como ocurría siempre antes de ingerir alimentos, la gran mayoría intercambio opiniones y expuso sus pensamientos sobre lo que eventualmente sucedería a lo largo del libro.

Hubo tantas deducciones que Harry, Ron, Hermione, Sirius y Remus varias veces tuvieron que tragarse la risa que les provocaban esas opiniones o, en algunos casos, mirar seriamente a quiénes decían cosas que se acercaban en algo a la realidad. Ellos sabían que este libro sería algo fatal por las cosas horrendas que pensó y oyó Harry como también algo positivo, ya que todos descubrirían la verdad en el encarcelamiento de Sirius. Su nombre al fin quedaría limpio.

Después de que el desayuno se acabó, Albus tomó el tercer libro que había sobre la tarima para comenzar a leer. No obstante, un sobre llamó su atención. Lo agarró, abrió y comenzó a leer en voz alta:

Queridos profesores, alumnos y adultos presentes en Hogwart:

Hoy se inicia un nuevo libro, en el cual habrá pruebas más que suficientes para demostrar la inocencia de un hombre, que sin un juicio, fue encarcelado injustamente.

Los ojos de todos se dirigieron a Sirius Black porque sabían que en este libro saldría la fuga de él y la gran mayoría estaba segura que Harry Potter narraría con lujo de detalles aquel evento. Pero aún así, mientras no leyesen esas páginas, no creerían que Sirius fuese inocente. El hombre les provocaba una mezcla de terror y diversión; terror por los crímenes que cometió y diversión por todos los momentos agradables que habían tenido durante la lectura. No obstante, comprendían que esa declaración en la carta se confirmaría conforme avanzará la lectura.

Sirius, en tanto, ensanchaba una pequeña sonrisa en su rostro. Con lo que se leerá no habrá duda que nunca traicioné a James y Lily ni que maté a ninguna de esos Muggles. Fudge tendrá que admitir que soy inocente. Mi nombre quedará al fin limpio y podré andar libremente por las calles. Tengo que, eso sí, agradecer enormemente a las personas que enviaron estos libros, sin ellos no se podría demostrar mi inocencia. El animago suspiró aliviado, mientras veía las miradas de Harry, Remus, Ron, Hermione, Ginny, Tonks, Kingsley, Alastor, Minerva, Albus, Arthur, Molly, Bill, Charlie, Fred y George, mirándolo fijamente y con una amplia sonrisa posada en sus caras. Sirius lo sabía, este libro sería una bendición para él.

Fudge, en cambio, perdía el color de su piel. Sí lo que dice la carta es cierto, probablemente mi puesto como Ministro de Magia peligraría, ya que perdería toda mi credibilidad si Black resultase ser inocente. Ahora mismo hay suficientes personas leyendo el libro que podrían testificar su inocencia si este lo plantea. Entonces, yo sería cruelmente sacado de mi puesto y… ¡Basta, Cornelius! Puede que no sea como lo piensas, solo tranquilízate y deja que la lectura y las reacciones te digan qué pasará. Pensó intranquilo. Luego, sacudió su cabeza para sacarse esos pensamientos de la mente y volvió a prestar atención al director, quién ya leía la siguiente parte.

Estamos seguros que con esto todo acabará bien para aquella persona.

Sirius sonrió ampliamente. De eso no había duda alguna.

Y les reiteramos, no maldecir o hechizar a nadie. Hemos dejado pasar algunos percances que han ocurrido únicamente porque en aquellos casos la persona se lo ha merecido.

La gente tragó saliva incómoda.

Otra cosa, se suponía que nuestra querida profesora de DCAO…

Todos dieron un respingo. Habían olvidado por completo que ella se encontraba en el Gran Comedor.

Como Umbridge no intervino en el libro pasado, muchos pensaron que había desistido de hacer comentarios absurdos; pero al parecer se equivocaron.

volvería en sí en el capítulo ocho. Lamentablemente, la broma se nos fue de las manos y paso más tiempo del que presupuestamos en un estado de transe.

La mirada de todos se volvieron en dirección de la profesora quién tenía los ojos en blancos y desorbitados. Muchos quisieron reír, pero se contuvieron, de momento. Ellos querían saber qué pasaría con ella.

No obstante, una vez que hayan leído la carta, ella volverá a ser la misma. Lo sentimos, pero tenía que pasar.

Todos hicieron una mueca de desagrado. Se habían acostumbrado a no escucharla.

Sin nada más que decir, pueden comenzar a leer el libro. Disfruten la lectura.

De despide cordialmente;

F.P.W, F.W.G y R.W

Cuando el profesor Dumbledore terminó de leer la carta, alguien gritó: Dolores Umbridge, tal como había dicho el libro, volvía en sí.

—¿Quién ha sido el que me ha golpeado? — preguntó, mirando fijamente a Harry, Ron y Hermione.

—Señora Umbridge— habló Albus serenamente—. Nadie la ha golpeado, usted simplemente se resbaló y cayó al suelo. Ha estado más de un día inconsciente y de hecho, comenzaremos a leer el tercer año del señor Potter en Hogwart en unos segundos más.

Dolores chilló asustada, mientras que la gran mayoría reía por lo bajo o rodaba los ojos, ¿cómo pudo ser tan estúpida al resbalar y caer? Se preguntó horrorizada, nunca se lo perdonaría porque perdió casi un libro completo de leer, el cual seguramente decía más mentiras de parte de aquel mocoso de Potter. Ella tenía que encontrar la manera de ponerse al día.

—Muy bien— dijo, entonces, Minerva—, ¿quién quiere leer el primer capítulo de este libro?

Para sorpresa de algunos, Dudley levantó su mano. Él estaba ansioso de leer aunque sea un solo capítulo.

Con una sonrisa y sus ojos brillando intensamente, Albus le hizo un gesto con la mano para que el hijo de los Dursley fuera a la mesa alta y leyese el capítulo.

Dudley, temeroso, se dirigió con lentitud hacía donde Albus Dumbledore, ignorando la mirada enojada de su padre y la de indiferencia de su madre. Harry, en tanto, esbozó una sonrisa.

Una vez que estuvo en la tarima, se aclaró la garganta y comenzó a leer.

El Prisionero de Azkaban

Hola

Aquí estoy con el primer capítulo del Prisionero de Azkaban. Sé que es el preámbulo de la lectura y hasta hace unos minutos atrás pretendía comenzar la historia con esta introducción y la lectura de "Lechuzas Mensajeras"; pero se comprenderá que la autora esta tan ansiosa como ustedes por empezar este libro lalalal. En fin.

Quería agradecer el enorme apoyo en la cámara secreta. Al final fueron 765 review en todo el libro y mi objetivo en este es superar ese número con este libro. El último capítulo de la cámara obtuvo 64 review, lo cual me alegra un montón.

Así que, quiero agradecer a todos los que comentaron. A los 311 favoritos, a los 210 alertas y a todas las lecturas que superan las 1500 por capítulos. Muchas gracias.

En cuanto a la encuesta, la cerré hoy por la tarde. Y de ante mano agradecer a las 50 personas que votaron. Y la respuesta es un sí, vendrá Teddy. Lamentablemente, no de inmediato, estoy pensando en cuál capítulo pueda ser y tiene que ser uno donde no sea notorio que salga algo importante de Remus. Así que, lo que sí tengo seguro es que olvídense tenerlo antes de la primera clase de Lupin, dale.

Y con respecto a los comentarios, consejos y sugerencias alrededor de esta incorporación, aclararé algunas cosas:

1) Sobre gente del pasado como James, Lily, Frank y Alice: Ninguno de ellos estará viendo porque es incompatible con la línea que sigue la historia. Es una decisión ya tomada.

2) Sobre los hijos de Harry, Ginny, Hermione, Ron y demás Weasley: Tampoco estarán viniendo. Ellos son tan parecidos a sus padres que comenzarán las preguntas. Es muy notorio. Muchos se preguntarán, ¿Y Teddy? Pues mi respuesta, al ser metamorfo hay muchas posibilidades para que no se descubra su identidad hasta cuando yo decida. La autora tiene una gran sorpresa bajo la manga. Además, Teddy me sirve para algo que pretendo hacer. Sorpresas. No Spoiler.

Que más, a disfrutar. Besos y nos leemos pronto.