Disclamer: Los personajes le pertenecen a la SENSACIONAL Tia Steph... La historia es de mi propia autoría y de mi imaginación que una mañana se despertó con una idea medio rara...

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Música para el cap: Here With Me-The Killers *Recomiendo de verdad escucharla durante el cap xq es muy significativa para la trama*

Capitulo dedicado a: Sharin, Sool, Amtho y Yoa (se que ustedes mas que nadie me van a odiar durante todo el cap, pero las amo)

Notas importantes abajo! POR FAVOR LEER!


Capítulo 3: Aquí conmigo.

—Dulces sueños Edward, descansa y nunca olvides que te quiero.

—Dulces sueños Bella.

Con el teléfono apretado en el pecho lloré como nunca antes. Una mezcla de alivio y dolor apretaban mi corazón y hacía que las lágrimas fuesen aumentando. Ella estaba bien, nada le había pasado. Sabía que estaba triste, era normal, pero jamás imaginé que tomaría semejante decisión. ¡Era una locura!

Un suave golpe en la puerta de mi antigua habitación me sacó un momento de la miseria.

—Adelante —dije despacio y con voz ronca mientras intentaba secarme las lágrimas.

—Hijo... —En cuanto me vio corrió a abrazarme, como si aún tuviera diez años, me acurruqué en sus brazos y continué llorando. Era ridículo estar así pero la noticia de que Bella se iba sin saber cuándo volvería hacía que las punzadas en mi pecho se incrementaran. No sólo estaba preocupado por su bienestar, también el hecho de que ella no quisiera regresar, no sabía si podría soportarlo.

—Shh hijo, cálmate. ¿Qué te puso de esta forma? —Trataba de tranquilizarme Esme acariciando mi cabello, siempre daba resultado, pero esta vez no ayudaba mucho.

—Es Bella mamá, acaba de llamarme.

—¡Oh Dios hijo! ¿Cómo está? ¿Dónde está?

—Se fue, ella... —Tragué el nudo que me apretaba fuertemente la garganta—. Ella se va de viaje porque no puede estar en donde todo le recuerda a Charlie y Renée.

—Es comprensible que quiera despejarse y tratar de superar la muerte de sus padres, pero sigo sin entender por qué te pones así.

—Es que no sabe cuándo volverá y tengo mucho miedo de que no lo haga.

—No se va a morir en un viaje, mi niño —decía mi madre mientras acariciaba mi mejilla sonriendo levemente.

—No es eso, sé que no, ella va a cuidarse y estará bien. Me da terror que encuentre algo que la haga quedarse lejos de mí, de todos nosotros.

—Oh Edward, Bella volverá. Estoy segura que lo hará.

—¿Cómo soportaré estos meses sin ella, con sólo una llamada cuando se sienta con fuerzas de hablar conmigo? —continué balbuceando sin escucharla.

—Hijo tienes que aceptarlo, necesita superar la muerte de Charlie y Renée, si este es el modo de hacerlo, hay que respetarlo y pensar en su dolor. Sabes muy bien lo nena de papá que era. —Sonreí ligeramente al recordar las miles de veces en que parecía pequeña cuando estaba con el Jefe Swan—. No debe haber sido fácil para ella verlos en el Hospital, tú la conoces, tiene una forma especial de asimilar los problemas. Si para mí no fue sencillo ver sus cuerpos esta mañana en su funeral, siendo mis amigos, tener que verlos irse antes de lo que siquiera hubiéramos imaginado fue… —tragó sonoramente reteniendo sus propias lágrimas. La abracé conteniéndola, conteniéndome—. Cada uno tiene su manera de hacer un duelo, si la suya es esta debemos apoyarla siempre —continuó sobre mi pecho.

—Trato de hacerlo, le prometí que lo haría, pero la preocupación me volverá loco.

—Edward, sé que la quieres como si fuese tu hermana, sabes que ella se cuidará, es fuerte como Charlie, ¿cuál es la verdadera razón por la cual te preocupas tanto?

—Es... sólo... —tartamudeé no queriendo decirle la verdad a mi madre, no era fácil reconocer ante ella lo que difícilmente me reconocía a mí mismo. Se separó y me miró con esos ojos verdes iguales a los míos.

—Puedes confiar en tu madre, lo sabes. —Esme era, posiblemente, la fuente más confiable con la que pudiera contar.

—Estoy enamorado de Bella.


Dormir no fue fácil, no pude pegar un ojo en toda la noche pensando, recordando, preocupándome, volviendo a llorar, a las 6 de la mañana me di por vencido y me levanté. Al verme en el espejo no me sorprendí de ver las oscuras marcas debajo de mis ojos, supuse que las vería seguido, sólo tenía que acostumbrarme a ellas.

Bajé a la cocina y encontré a Esme preparando el desayuno.

—Buen día. —Le dije suavemente dejándole un beso en la cabeza. Se dio la vuelta para saludarme y su mirada se entristeció al ver las ojeras.

—Mi niño... —susurró acariciándolas, casi me vuelvo a quebrar ante ese gesto, pero retuve las lágrimas, no quería verla decaída por mi culpa.

—No te preocupes, estaré bien.

—Hijo, Bella volverá y estoy segura que será por ti. —Sonreí condescendientemente, ella me miró mal—. Hablo en serio.

—Mamá, se supone que eso debes decirle a tu hijo para que se sienta mejor. —Besé su frente y me di vuelta para preparar una taza de café.

—¿Alguna vez te he mentido? —preguntó ofendida.

—No, pero no es la misma situación.

—Si lo es, no discutas conmigo jovencito, no por nada tengo los años que tengo. El diablo sabe más por viejo que por diablo querido, recuerda eso.

—Sí mamá —dije dándole la razón como a los locos y sonriendo ligeramente. Sólo Esme puede hacerme sentir mejor en un momento así.

Mientras desayunaba me puse a pensar cómo decirle a Emmett y Alice lo de Bella. La enana se había quedado en mi casa ya que cuando llegó y fuimos a buscar a nuestra amiga a lo de sus padres nos encontramos con la sorpresa de que no estaba, en ese momento mi calvario empezó. Debería haberles dicho anoche, pero no tenía fuerzas ni corazón como para hacerlo.

Era irónico, me dedicaría a informarles a las personas que no vivirían por mucho tiempo, sin embargo no podía decirle a mis amigos que Bella no volvería en un futuro cercano.

Carlisle bajó minutos más tarde para ir al Hospital, se lo notaba cansado y triste, podía entenderlo en una semana todos habíamos perdido por partida doble, triple en mí caso.

—Buen día. —Nos saludó besando a mamá y palmeando mi espalda—. ¿Se sabe algo de Bella?

Me tensé ante la mención de su nombre, no podría contarle lo sucedido sin ponerme a llorar como un bebé otra vez.

—Ha llamado a Edward para decirle que se va de viaje —intervino Esme salvándome de contestar.

—¿A dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo vuelve? —Mi padre estaba tan preocupado como yo, pero seguía sin poder contestar, el nudo en la garganta me había dejado mudo.

—No sabemos cuándo vuelve, no ha querido decir dónde está por miedo a que la fuéramos a buscar, lo cual es entendible. Desea estar sola y debemos respetar su decisión. —Sí, bueno, no estaba de acuerdo con eso, pero por mi mejor amiga haría cualquier cosa. Por suerte, mamá omitió la parte de Richard, no estoy seguro si lo hizo intencionalmente o si de verdad lo olvidó, pero Carlisle tenía tanto para procesar que no reparó en ello.

Seguí tomando sorbos de café con la mirada perdida en el mármol del desayunador, no quería que se me notaran los ojos rojos, un interrogatorio no estaba entre mis planes del día.

—Buen día a todos —exclamó alegremente Alice al bajar las escaleras, la Duende desprendía felicidad por cada poro de su cuerpo tratando de hacernos sentir bien a todos—. ¿Qué se sabe de la loca de Bellita? —Un silencio sepulcral inundó la habitación, ninguno quería estropear el ánimo de la Pixie. Suspirando profundamente me levanté y me dirigí hacia ella, yo debía contarle lo sucedido.

—Vamos a la sala, debemos hablar. —Cuando llegamos al sofá, nos sentamos y pude ver que estaba inquieta ante mi sombrío aspecto.

—¿Qué sucede Edward? ¿Dónde está mi amiga?

—Duende… ella se ha ido.

—Eso lo sé genio, ayer estuvimos en su casa y lo vimos.

—No Alice, Bella se fue de viaje en la motocicleta, no sabe cuándo volverá.

—No jodas Edward. ¡No tiene la menor gracia!

—Hablo en serio pequeña, jamás lo haría con una cosa así —contesté seriamente. Sus ojos azabaches se llenaron de lágrimas que al poco tiempo desbordaron bañándole las mejillas.

—¿Cómo que se fue? ¿A dónde? ¡No puede irse! Está mal, deprimida, no puede ir a encerrarse en su miseria. ¡¿Cómo demonios no lo vi?!

—Es imposible que lo vieras. Yo tampoco lo comprendo, pero es como Esme dice: debemos respetar su decisión y apoyarla a la distancia.

—¡¿Por qué mierda no sales corriendo a buscarla?! Te acompaño si quieres, la encontraremos juntos.

—No lo haré Alice.

—¡Claro que lo harás! No vamos a quedarnos quietos sin hacer nada.

—No pequeña, respetaré lo que decidió y estaré cuando me quiera, no puedo hacer nada más.

—¿Así de simple? ¿Dejarás que la persona que amas se vaya sin luchar? —Abrí los ojos sorprendido por sus palabras—. No puedes ocultarme nada a mí Edward Cullen, tengo ojos y oídos por todos lados y lo sabes. He visto cómo la miras, no soy idiota.

—¿Hace cuánto lo sabes? —pregunté bajando la cabeza.

—Un tiempo, prácticamente desde que nos conocimos.

—Ni yo lo sabía en ese momento Duende.

—Lo sé, pero el cuerpo habla y yo lo leo muy bien —dijo condescendientemente—. De acuerdo, comprendo que ella necesita su tiempo, me parece muy estúpido de tu parte no hacer nada, pero lo respeto. —Respiró profundamente y se lanzó a mis brazos, nos quedamos así por un tiempo, dándonos el apoyo que necesitábamos en esta situación. Cuando nos separamos ambos teníamos los ojos rojos e hinchados, la besé en la mejilla y ella sonrió ligeramente, pero pude ver la tristeza que reflejaban su mirada.

—Estaré bien pequeña… Estaremos bien.

—¿Me dirás si vuelve a llamarte? —La miré atentamente decidiendo si hacerlo o no, los ojitos del gato de Shrek que me estaba poniendo en este momento no me dejaban negarle nada.

—De acuerdo —dije suspirando—. Pero no la presiones ¿sí? Quiero que llame seguido y si sabe que tú estás al tanto, dejará de hacerlo.

—Soy una tumba que sólo recibe información del estado de mi mejor amiga.

—Eres incorregible pequeña Pixie. —Sonreí afectuosamente.

—Me amas así —respondió pagada de sí misma. La Duende jamás cambiaría, ni en las peores situaciones dejaba de hacerme sonreír.


Más tarde llamé a Emmett y le pregunté si podía ir hasta el hotel donde estaban parando porque tenía que hablar con él, quiso saber sobre qué pero no iba a decírselo por teléfono. Al llegar todavía no estaba seguro cómo darle la noticia, sin embargo subí hasta su habitación y toqué. Una bastante demacrada Rose me abrió y supe que las cosas iban a ser peores de lo que imaginé.

—Hola Edward, pasa. —Entré y besé su mejilla.

—Buen día Rose.

—Buen día Ed. —El Oso estaba apagado, sin vida. Era una visión tan deprimente que me entristecía saber que iba a derrumbarlo un poco más con la partida de Bella.

—Hola Oso. —Lo abracé tratando de disculparme por adelantado. Mierda, no sabía ni cómo empezar.

—¿Qué sucede amigo?

—Emmett, anoche... —Demonios, no me salían las palabras y el puto nudo en la garganta amenazaba con dejarme mudo otra vez.

—¿Anoche qué Edward? —Suspirando profundamente continué.

—Bella me llamó.

—¡Oh Dios Mío! ¿Está bien? ¿Dónde está? —Exclamó Rose con verdadera preocupación en su tono.

Ahora vamos con lo difícil, pensé suspirando.

—Está bien, sólo que... —tragué de nuevo para poder seguir—. Dijo que se va de viaje y no sabe cuándo volverá.

Terminé de decir de un tirón y me aclaré la garganta para no ponerme a llorar otra vez. Cuando los miré ambos estaban estupefactos, no era para menos, necesitaban procesar la noticia que les había dado.

—Edward, creo que no escuché bien, dijiste que ¿no sabe cuándo volverá? —Asentí dándole la razón a Emm—. Debe ser una maldita broma. ¿¡Dónde mierda se va?! ¿¡Para qué?! ¡¿Cómo se le ocurre semejante locura?! ¡Demonios, dime donde carajos está porque iré a buscarla! —Se levantó con la intención de comenzar a prepararse para salir.

—¡Emmett espera un poco! —Lo frené antes que saliera corriendo y no pudiera explicarle nada—. No sé dónde está, no quiso decirme. Bella sabía perfectamente que tú y yo íbamos a ser los primeros en correr detrás de ella.

—Pero, ¿dónde pudo haber ido? —preguntó Rose abrazando al Oso que lloraba desconsolado. Mierda, lo entendía, comprendía su dolor, pero el de él probablemente era tres veces más profundo que el mío: perdió a sus padres y hermana en cuestión de días.

—No lo sé. No creo que haya ido a lugares que solemos recurrir, la encontraríamos fácilmente —mentí, odiaba hacerlo, pero Bella me lo había pedido y tenía que cumplir con eso.

—¿Qué más te ha dicho? —cuestionó un lloroso Emmett.

—No más que eso. Simplemente que necesita aclararse y no puede hacerlo rodeada de los recuerdos, le resulta demasiado doloroso.

—¿Ha dicho si llamaría?

—No, no lo ha hecho. —Volví a mentir—. Lo siento Emm, pienso igual que tú, está completamente loca. Pero es lo que quiere.

—¿Cómo no estas histérico tratando de encontrarla? —Buena pregunta Rose.

—Supongo que me pasé toda la noche haciéndome a la idea. —Sí, claro—. Bella es grande y sabe lo que hace y no soy su padre para traerla de los pelos. —Aunque debería ser un cavernícola e ir a buscarla para evitar que cometa locuras. Suspiré sonoramente.

—¿Alice ya lo sabe? —susurró Rose.

—Sí, se está quedando en mi casa, esta noche volvemos a Seattle. No está feliz con la idea y también quiere matarla, pero luego de hablar con Esme ambos tratamos de entenderla.

—¡¿Qué hay que entender?! ¿Qué nos abandonó a todos sin importar nada? —contraatacó Emmett.

—Amor, sabemos que Bella tiene su forma de aceptar las cosas, esto no es fácil para ninguno de los dos. Pero debes comprender... —Trató de razonar Rose con voz suave.

—Ella debió confiar en mí, soy su hermano, debió decirme algo, no tenía que huir. —La cortó Emmett.

—Va a llegar el día en que te explique el por qué ella misma, ahora sólo debemos darle su tiempo.

Nos quedamos en silencio procesando lo que la rubia había dicho. Sabía que tenía razón, era obvio, pero eso no significaba que estuviese de acuerdo. Yo podría haberla ayudado, la hubiera acompañado cuando me necesitara.

Ok, tal vez Bella tenía razón, estaba siendo demasiado egocéntrico, pero no podía evitarlo. No quería ni siquiera pensar en lo qué pasaría si no volvía, sólo me quedaba esperar que lo hiciera y sin compañía.

—Chicos, debo irme. —Me levanté porque el silencio era demasiado espeso, el Oso estaba por explotar, no quería presenciar ese momento—. Emm si sabes algo de ella, ¿me avisas? —Aún debía mantener las apariencias.

—De acuerdo —respondió Rose—. Nos mantendremos en contacto. —Le di un abrazo y luego me acerqué a mi amigo para hacer lo mismo, tratando de demostrarle que no lo dejaría solo, estábamos juntos en esto.

—Si quieres hablar, puedes llamarme Oso, lo sabes —dije palmeando su espalda.

—Gracias hermano.


Me encontraba en mi habitación guardando las pocas cosas que había traído para volver a Seattle, no quería hacerlo pero debía porque las prácticas comenzaban en dos días, sólo esperaba que eso me distrajera un poco de esta situación.

Tomé el bolso y salí para despedirme de Esme y Carlisle, Alice ya se encontraba esperándome. La notaba cambiada, algo más apagada, no brillaba como siempre, la Duende y Bella eran prácticamente hermanas y podía apostar que la pequeña no sólo se culpaba por no estar aquí cuando tomó la decisión de irse, sino que el no haber "visto" con su don (como ella lo llamaba) la molestaba más que otra cosa.

Mierda Bella, ¿cómo no pensaste en quienes nos quedábamos aquí, que te amamos y nos preocupamos por ti?

Tenía tantas ganas de decírselo, en realidad quería gritárselo, pero no podía permitirme no escuchar su voz de vez en cuando, eso me mantendría cuerdo, si volvíamos a discutir como anoche no volvería a llamarme.

Cuando llegué frente a mis padres Esme me abrazó tratando de reconfortarme, iba a necesitar tanto su presencia en estos momentos, sus fuerzas, amor de madre y abrazos solían tranquilizarme, probablemente ahora hablara por teléfono más seguido que antes con ella. Lo sé, soy un bebé de mamá, pero al ser hijo único siempre tuve a mi disposición a la delgada mujer de cabello color hecho de que este enamorado de una chica a la cual adora y que sí estuviéramos juntos cumpliríamos la ilusión que ella y Renée tenían, duplicaba el apoyo incondicional con el que contaba.

—Todo saldrá bien pequeño —susurró mi madre sólo para mí.

—Estaré bien, no te preocupes —dije besando su frente, esperando que me creyera—. Adiós papá.

—Adiós hijo —saludó Carlisle abrazándome y palmeándome la espalda—. Suerte con las prácticas.

—Gracias —sonreí levemente, mi carrera me hacía feliz, estaba orgulloso de ella.

—Esme, Carlisle gracias por dejar que me quede —agradeció la Pixie con tono apagado.

—No hay nada que agradecer Alice, eres bienvenida cuando quieras —señaló mi madre.

Subimos al Volvo y en silencio emprendimos la vuelta a nuestras obligaciones, sumidos en nuestros pensamientos. La verdad estaba cansado de meditar las mil y un cosas que harían que Bella volviera acompañada o aún peor, no lo hiciera nunca, por lo que encendí el estéreo para tratar de acallar a mi jodida mente, relajarme y manejar lo más tranquilo que pudiera, pero al momento me arrepentí de haberlo hecho.

Empezó a sonar Here With Me de The Killers haciendo que el recuerdo me golpeara con fuerza, sin mencionar que la letra me identificaba directamente en este momento:

"Don't want your picture on my cell pone

I want you here with me.

Don't want your memories in my head, no

I want you here with me…"*

Flashback:

Te tengo una sorpresa —dije mirando a mi amiga. Estábamos en el departamento de Bella mirando películas tirados en el sofá como hacíamos cada viernes, esta noche veíamos ¿Qué Pasó Ayer? 2, elección suya no mía, aunque tenía que admitir que nos reímos durante todo el largometraje.

¿Qué sorpresa? Sabes que no me gustan. —Me miró con el ceño fruncido y un puchero en sus labios. Diablos, quería besarla, pero aún no me animaba a confesarle lo que sentía.

Lo sé, pero no te lo diré. ¿Tienes algo que hacer mañana?

Mmmm, dependerá de lo que hagamos.

Nada saldrá de mis labios, sólo responde.

De acuerdo —suspiró—. No Edward, no haré nada.

¡Excelente! Pasaré por ti a las siete y media, ponte ropa cómoda.

Ella sabía que no debía discutir conmigo en este tipo de situaciones. Continuamos con nuestra noche de películas mientras en mi mente repasaba los detalles de la sorpresa.

La llevaría al concierto de The Killers, sabía perfectamente que Bella quería ir pero no podía pagar la entrada. Ni siquiera me ofrecí comprársela porque estaba seguro que nos traería una discusión, entonces organicé todo a sus espaldas para que no tuviera forma de recriminarme nada.

Siete y media en punto me encontraba tocando el timbre, si, puede que me encuentre un poco más que emocionado, pero no veía la hora de verle la cara de asombro cuando llegáramos al Key Arena, lugar donde sería el concierto. Estaba distraído divagando en mis sueños que me percaté de su presencia cuando cerró la puerta del edificio y un aroma frutal invadió mis fosas nasales. ¡Mierda! Estaba hermosa, vestía jeans gastados que se ajustaban a sus interminables piernas, Converse y una camiseta azul eléctrico la cual hacía resaltar la palidez de su piel.

¿Cuándo dejaría de ser un cobarde y le confesaría lo que siento? Probablemente nunca, me daba terror perder su amistad o que nuestra relación se volviera extraña y tensa por mis estúpidos sentimientos, por ahora me conformaba con lo que tenía. Bueno, intentaba hacerlo sólo que internamente creaba unas imágenes que me gustaban más de lo debido, haciéndome desear ser más impulsivo, pero al momento la parte racional me recordaba los pros y contras de mi decisión, volviendo al por qué me quedaba callado.

Bueno señor misterio, aquí estamos. ¿Ahora si me dirás dónde vamos?

No Pucca, todavía no te lo diré. —Sonreí ampliamente al ver su cara cuando utilicé el antiguo apodo.

¡Oh mierda! ¿Otra vez ese maldito sobrenombre? —exclamó indignada mientras nos dirigíamos al Volvo—. ¡No me parezco en nada a ella!

Si te pareces, eres pequeña, callada y molesta como Pucca.

Niño Bonito, teníamos 10 años, ¡por Dios! ¿No puedes olvidarlo?

Podría, pero es tan gracioso que te seguiré llamando de esa forma. —Lancé una carcajada al verla cruzarse de brazos como una nena malcriada.

Cuando éramos niños nos juntábamos luego de la escuela a jugar y ver televisión, un día estábamos viendo Pucca, no pude evitar compararla con mi amiga. Por supuesto ella se enojó, decía que no andaría como loca corriendo detrás de un chico para besarlo y yo, al saber que no le gustaba, comencé a llamarla de esa forma. No lo utilizaba todo el tiempo, algunas temporadas lo dejaba para luego, cuando menos se lo esperara atormentarla de nuevo. Era muy gracioso ver como después de más de 12 años, seguía ofendiéndose.

En el camino íbamos en un cómodo silencio, siempre era así con Bella no necesitábamos hablar para llenar espacios, no podía esperar para ver su reacción.

Deja de sonreír de esa forma, idiota —dijo curvando sus labios.

La verdad me sorprende que todavía no sepas a dónde vamos. —Luego de haberle dicho esto me di cuenta cómo los engranajes de su cerebro funcionaban y el reconocimiento le llegó a la cara de forma inmediata.

¡Oh cielos! Lo hiciste, ¿verdad? ¡Compraste las entradas! —afirmó con los ojos desorbitados. En ese momento llegamos al estacionamiento del Key Arena, paré y me quedé quieto esperando que dijera algo, parecía estar en estado catatónico.

¿Te gustó la sorpresa? —pregunté tímido esperando su respuesta. Me di media vuelta para verla y en el momento me encontré apresado por sus brazos, le devolví el gesto y disimuladamente aspiré el aroma de su cabello castaño.

¡Muchas gracias Edward! ¡No deberías haberlo hecho! —Saltaba como Alice en una tienda de descuentos. Su felicidad era la mía, por lo que verla tan emocionada me hizo el hombre más feliz de la tierra.

Una vez que el recital comenzó lo que menos hice fue prestar atención al escenario, me atraía mucho más ver a mi pequeña Pucca saltar, cantar y gritar como si no hubiera un mañana, tenía tantas ganas de abrazarla por detrás y cantar en su oído, pegarla a mi pecho mientras le decía que la amaba. Malditos sueños sin cumplir que me frustraban.

De vez en cuando Bella se giraba y me regalaba un amplia sonrisa y con ella todo pasaba a segundo plano, no interesaba cuánto la quisiera ni mi cobardía o el dolor en el pecho cuando imaginaba el día en que alguien a quien ella amara se la llevara lejos, sólo importaba su felicidad, que me mirara con los ojos brillantes de emoción y se pasara toda la vida riendo porque no se merecía menos que eso.

Aparté la vista de ella hacia la banda porque si seguía pensando e imaginando me pondría a llorar. De pronto sentí un brazo rodeándome el cuello, Bella se acercó a mi cuerpo y despacito me cantó el estribillo de Here With Me en el oído, sin dudarlo aferré su cintura y la acerqué aún más abrazándonos.

Gracias susurró levemente, dejándome un beso en la mejilla. Mierda, esta niña iba a matarme.

Fin Flashback.

Ese fue uno de los mejores días de mí vida, probablemente si quisiera hacer una lista todos incluirían, sin dudas, a Bella y esa noche sería la número uno por lo que significó su gesto, en ese momento simulé que éramos lo que tanto ansiaba, imaginé que luego de su abrazo la besaba demostrándole así lo mucho que la amaba.

Aún no podía entender como no me di cuenta de lo que sentía antes. Según Alice, ella lo supo apenas nos conoció y eso fue hace cinco años atrás, yo hace apenas unos meses me lo había admitido a mí mismo.

Traté de que nuestra relación fuera como siempre, no quería que Pucca se diera cuenta, debo admitir que la sobreprotección aumentó considerablemente, los besos y abrazos también, pero ella no parecía notarlo, eso hacía que el corazón me doliera destruyendo las pequeñas ilusiones que creaba cuando sus palabras y gestos me indicaban, erróneamente, que ella también sentía algo más por mí.

Tantos momentos había anhelado, soñaba despierto con sus labios, ansiaba deslizar mis dedos por esa piel tan blanca y suave, acariciarle el pelo mientras la besaba profundamente, abrazarla hasta quedarme sin aire, hacerla reír con cada mínima cosa que pudiera, que durmiera en mis brazos, levantarme todas las mañanas a su lado, escucharla hablar en sueños cada noche, compartir cada momento con ella. Que fuera mi novia, en un futuro esposa, madre de mis hijos, los cuales serían iguales a Bella, de ojos marrones y expresivos, cabello castaño, sonrisa con preciosos hoyuelos.

Pero eso había quedado atrás, no podía volver el tiempo, como un maldito idiota perdí la oportunidad y ahora jamás sabría si de verdad ese podía ser mí futuro… NUESTRO futuro. Una pequeña lágrima dejó un rastro salado a lo largo de mi mejilla. ¿Así serían todos los días en que estuviera lejos? ¿De esta forma dolería su ausencia?

Pucca me había obligado prácticamente a que saliera y no me comportara como un emo, ¿cómo se supone que lo haría cuando todo lo que quería y me hacía feliz estaba lejos de mí? Ni siquiera sabía cómo haría para trabajar, tendría que tener un jodido muro mental para separar lo personal de lo laboral, muchas personas dependían de la eficacia a la hora de trabajar, no podía darme el lujo de fallar por andar preocupándome por mí patética vida lejos de la persona que amaba.

Ahora bien cuando estuviera en casa, las cosas serían diferentes, no podía contar con que el Oso quisiera salir a tomar algo alguna vez, no creo que su ánimo mejore pronto. Ir a ver a Jazz sería doloroso porque me recordaría a mi niña, supongo que me quedaría esperando la llamada de Bella, absorbería su felicidad tratando de fingir que su ausencia no me dolía en lo más profundo de mi alma, últimamente se me había dado bien disfrazar lo que sentí escucharla alegre pronto, que el cambio de aire la ayudara, no podría soportar escucharla llorar de nuevo.

En esta última semana la había visto derramar más lágrimas de lo que nunca imaginé y eso me mataba por dentro, ¿qué podía hacer para que no sufriera? Eran sus padres, nada de lo que dijera o hiciera los traería de vuelta.

Era increíble como en unas horas todo había cambiado.

Un día me levanté con Bella en mis brazos, nos habíamos dormido juntos como solía pasarnos de vez en cuando, pasé horas mirándola dormir, escuchando su monólogo hasta que caí rendido por el cansancio. Fuimos a desayunar a Cheers, todo parecía estar bien, hasta que la llamada de Carlisle cambió todo el panorama y sus ojos perdieron el brillo que los caracterizaba.

Al llegar al Hospital de Forks esperamos a que el médico los dejara entrar a ver a Charlie y Renée. Era doctor, sabía leer las facciones de los mismos a la hora de dar malas noticias y en el momento en que Stevens salió mis esperanzas de que se recuperaran empezaron a disminuir, aunque no podía decírselo a Bella. Una vez que salió de terapia intensiva estaba completamente destrozada, no podía darle la mala noticia yo mismo.

Cuando el colega de mi padre nos comunicó el fallecimiento de Renée sólo pude estar ahí para contenerla, sabía que dentro de poco llegaría la noticia de Charlie, creí que moriría al ver su precioso rostro tan desolado al conocer el fatídico anuncio.

El estado catatónico en el que se sumergió después de eso no ayudó mucho a calmarme, era la calma antes de la tormenta. Finalmente se quebró en mi habitación, sólo pude abrazarla estaba desesperado, no sabía cómo consolarla, me invadía una impotencia muy grande. Le rogué que hablara conmigo, que no me alejara de su lado, debí haber previsto una cosa así de su parte, no estaba seguro de dejarla en la casa de sus padres, pero no quería discutir así que hice lo que me pidió como el idiota que soy.

Pasé toda la mañana conteniéndome para no llamarla, a eso de las tres de la tarde lo hice y no me contestó, fue la misma situación durante tres días, no tenía excusas para ir a verla, Esme me repetía constantemente que la dejara tranquila pero no podía hacerlo, me sentía como un león enjaulado con el corazón en la boca y el presentimiento de que algo malo ocurriría.

Alice llegó la mañana del funeral, no había podido venir antes por la Universidad, era la excusa perfecta. Cuando ambos fuimos a buscar a Bella a casa de sus padres nos encontramos con que no estaba, como tampoco Richard y Betty, la sensación de que no me iba a gustar esta extraña desaparición se hizo más fuerte. La volví a llamar a su celular, lo encontré sonando burlándose de mí en su habitación. La enana creyó que sólo había salido a tomar aire, pero a mí no me convencía, con el paso de las horas me di cuenta que Pucca no volvería.

Por supuesto, no asistió al funeral, en cierto punto entendía el porqué de no querer estar presente, ver al Oso tratar de no quebrarse con todas sus fuerzas fue más doloroso que la visión de los cuerpos de Charlie y Renée dentro de un ataúd rodeado de flores.

Todo el pueblo se había reunido para despedir a la pareja, ambos eran muy queridos, su partida fue un golpe grande. Nadie se atrevió a preguntar por el paradero de Bella, no supe si fue por respeto a Emmett o porque ya sabían lo que había hecho, de todos modos, no importaba.

Mientras estábamos reunidos allí me permití llorar sin que nadie me juzgara. Sí, había perdido a dos personas que eran como mis segundos padres, pero también se había ido mi amor, no sabía dónde estaba ni cómo y ese dolor era más profundo que cualquier otro.

Al entrar en Seattle tuve que contener el grito agónico que de mi pecho quería salir por respeto a Alice, para no asustarla. Sin Bella, nada sería igual: ni las películas, salidas, desayunos en lo de Jazz y paseos luego de las obligaciones.

Ella se había ido y se llevó con también mis ganas de disfrutar las pequeñeces de la rutina.


"Don't want your picture on my cell pone

I want you here with me.

Don't want your memories in my head, no

I want you here with me…"

"No quiero tu foto en mi celular

Te quiero aquí conmigo.

No quiero tus memorias en mi cabeza, no

Te quiero aquí conmigo..."


Okeeeey, varias cosas para decirles:

1: NO ME ODIEN! jajajaja el Niño Bonito es más parecido a mi que Bella.

2: Como podrán ver, estoy sin beta... AMO a mi beta (Sole hablo de vos), pero por temas de tiempo (temas mios) preferi lanzarme sola y ver que sale. Soy beta tmb, pero sigo en etapa de aprendizaje.

Le agradezco ENORMEMENTE a Esmeralda Cullen por revisar mi locura, se que no es facil nena pero te hiciste un tiempo por mi MUCHISIMAS GRACIAS!

3: hasta dps del 17 de este mes no va a haber actualizacion, por eso este regalo tan cerca de la ultima actualizacion, estoy con parciales en la facultad y debo ponerme las pilas...

ahora lo MAS importante que me olvide de mencionar antes:

4: como bien sabrán el nombre del fic es WIPE YOUR EYES, la traduccion es: "Secar Tus Ojos" este nombre no es una coincidencia.

Por un lado es el nombre de una cancion de Maroon 5 (soy ALTAMENTE FANATICA DE ESA BANDA, sobre todo del sexual Adam Levine). Por otro tiene un doble sentido: en la letra de la cancion (la cual les recomiendo escuchar y/o leer la letra) dice sencillamente que él va a estar ahi para limpiar sus lagrimas, en este sentido me gusto xq me hizo pensar en la forma en la que el Niño Bonito quiere cuidar de su Pucca, el se ofrece todo el tiempo a ser el pañuelo de ella sin esperar nada a cambio, eso por el lado de Edward, ahora por el lado de Bella lo vi de forma MUY diferente, el Wipe Your Eyes lo vi como una "obligacion" que tiene ella de encontrar eso que no sabe que esta buscando, del cual hablo el cap pasado, Limpiar Sus Ojos metaforicamente hablando.

Me explique con claridad? o les arruine la vida con la explicacion? por favor, comentarios sobre esto, si surgen en el grupo o por RR.

5: (y ultimo lo prometo!) El recorrido de Bella en moto es REAL! a que me refiero con esto? todos los lugares que ella visita y donde se queda de verdad existen, me paso un buen rato investigando cada cosa, mirando fotos y tratando de describir a la perfeccion lo que yo veo para que ustedes se hagan una idea... si quieren ya saben, me piden fotos y las subo al grupo o lo googlean que esta TODO en el dios Google...


BUEEEENO, con esto me despido y no molesto mas...

MUCHISIMAS GRACIAS POR SUS RRs Y FAVs! son la mayor alegria que una escritora puede tener... me hace MUY feliz recibirlos

Un beso GIGANTE A TODAS!