Capítulo no. 16


Título: Desterrada de Nuevo.


N/A: bueno, siento mucho admitirlo, pero me cuesta encontrar canciones, así que ya no será songfic. O al menos no en este capítulo…


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-¿Pero qué me estas pidiendo, Hina? ¡Tú padre… él va a matarme!-

-Es que yo no puedo ir sola, no lo comprendes.-

-¿Y no hay nadie más?-

-Naruto-kun, antes sí fuiste conmigo…-

-¡Eso fue porque eras mi novia, dattebayo!-

-E-entonces ahora que no lo soy no te importa si me hacen daño, ¿verdad?- Vio su rostro. Aquellos ojos opalinos pasaron de temblar a causa del miedo a reflejar tristeza, y las lágrimas amenazaron con salir. Se arrepintió de lo dicho y deseó con todas sus fuerzas poder borrarlo, porque claro que le importaba. ¡Joder, que ella era la más importante en su vida, y hasta se sacrificaría con tal de verle bien! ¡De veras que sí!

-Hinata…- con sus manos rasposas acarició ambas mejillas de la chica frente a él. De la gran mujer frente a él. Hinata ya no era una niña inocente como cuando la conoció, y eso le hacía sentir nostalgia. –Tú sabes que yo no quise decir eso, tú si me importas mucho.-

-Eso no tiene sentido, Naruto.-

-¡Claro que sí! Tiene demasiado sentido, porque yo te…- Y sin darse cuenta, como imanes, sus ojos y sus labios se fueron acercando. Se buscaron con tanta necesidad que la emoción les atacó y los nervios corrieron lejos. Mil vuelcos por corazón, y el inevitable ardor del fuego quemándoles la mente, los pensamientos mismos. Estaban a tan pocos centímetros de poder besarse luego de más de un año de no hacerlo; y lo hubiesen logrado, de no ser porque el raciocinio de Naruto regresó a tiempo hacia él.

-¡Joder, es tarde!- Fingió ver su reloj con mucha determinación, resopló y dirigió su boca a la mejilla de Hinata. Con un fugaz roce y una despedida animada se largó de la casa, corriendo como loco, lo más lejos posible. Para ser más precisos, a la estación de trenes. Hoy no tenía clases y planeaba quedarse en casa el día entero, pero dadas las circunstancias lo mejor para él sería ir a dar un paseo a algún centro comercial.

Lo hizo, y vio toda clase de cosas. Sin embargo se arrepintió de haber huido de esa manera tan cobarde. Pudo haber sido más cortés y llevar a Hinata consigo de paseo, para aliviar la tensión entre ellos y poder ganarse un poco de su confianza nuevamente. Ahora no podía dejar de pensar en ella: si pasaba frente a una librería adivinaba los libros que disfrutaría, o al ver anuncios de postres recordaba cuánto amaba ella los rollos de canela. Maldita la hora en que se puso a pensar con claridad… era imposible esto de acordarse de ella y no sentirse confundido. Porque ella lo único que causaba en él era un aturdimiento colosal. Y comenzaba a dudar –no realmente ahora, sino desde hacía dos meses atrás, cuando Hinata regresó de Canadá- si aquel sentimiento era bueno o no.

Y lo que ninguno de ellos dos sabía, era que ambos sufrían por el otro, en una medida que era ridículamente similar.

Porque si bien Naruto estaba confundido, aturdido y tenso con todo esto de alojar a Hinata en su casa dado que no lograba encontrar ni un solo trabajo, Hinata también se sentía como una completa estúpida. Como un estorbo. Creía que Naruto se la pasaría más tiempo descansando en su casa si ella no estuviere invadiendo su espacio, tomando prestado de su dinero o cocinando con sus sartenes. Se sentía cual estorbo; como esas basuras que te entran en el ojo cuando vas caminando por la calle, y te impiden seguir avanzando porque no puedes ver bien ni te sientes a gusto con tu cuerpo. Esas basuras que deseas remover lo más pronto posible. Y aunque la chica había lidiado toda su vida con que su padre le llamase basura y los chicos de su escuela estorbo, aunque esas cosas ya no le afectaban tanto porque aprendió a acoplar esos términos a su vocabulario usual, ahora más que nunca se sentía una completa mierda por eso mismo.

Irónicamente se podía decir, que Naruto creía que le desagradaba a su querida Hinata, y Hinata creía que Naruto la odiaba. ¡Cuán equivocados andaban los dos!


Dos semanas después pasó algo que, si hubiera aparecido en una película, definitivamente les habría parecido gracioso….

-¿Lista, 'ttebayo?- sonrió con picardía.

-¡Li-lista!-

-¿Qué dijiste, Hinata?-

-Dije que estaba lista, ¿No escuchaste?-

-¡Pero te dije que agregaras 'Dattebayos' en esta ocasión!-

-Pero Naruto-kun, yo no digo nunca así.-

-¡Anda, dilo por mí!- Esa mirada de cachorrito, esas manos juntas debajo de su barbilla… ¡Ah, ya qué! No perdía nada con decirlo, y además Naruto la estaba acompañando en esta misión imposible.

-Bien, bien… ¡Estoy lista, dattebayo!-

-¡Kya! ¡Hinata-chan, eso sonó hermoso!-

-¿Q-qué cosa, el Dattebayo?-

-¡Basta, me voy a derretir aquí mismo!-

-Naruto-kun, si sigues gritando así nos vendrán a linchar antes de que puedas derretirte. Haz más silencio, por favor.- Ambos rieron silenciosamente, y se removieron un poco de entre los arbustos, porque habían estado en cuclillas durante cinco minutos aproximadamente, y las rodillas les comenzaban a doler.

Empezaron a arrastrarse, y al momento en que la cámara de seguridad se giró para grabar del otro lado del jardín, corrieron a trepar un árbol. El plan que idearon juntos la noche anterior decía que Hinata debería subir primero a la rama más alta, pero cuando fue el momento de ponerlo en acción, se dieron cuenta de que quizás la Hyuga necesitaría unas semanas de ejercicio en el gimnasio. ¡No podía trepar el maldito árbol! Naruto tuvo que cargarla por la cintura para que alcanzara una rama gruesa, y entonces ella subió e intentó ayudarlo a hacerlo. Qué suerte que ninguno de los dos cayera en el intento, porque el sonido habría sido estruendoso y los guardias –incluyendo los perros grandotes y malosos que hacían guardia- los habrían atrapado. Conociendo a Hiashi, habrían terminado en prisión por allanamiento de morada.

-Naruto-kun, creo que ahora deberíamos ver si… ¡Sa-santas rosquillas, no hagas eso!- Y es que solo se volteó por un minuto a ver si traía binoculares en su mochila, y Naruto ya se había cruzado medio jardín haciendo piruetas. ¡Qué Dios la protegiera, porque con Naruto de compañero no iba a sobrevivir jamás! Mejor iba sacando un lápiz para escribirle a Hanabi su carta de despedida, y en la posdata pondría que por favor le llevara su vestido de fiesta color rosa pastel a Ino.

Ah, mejor se daba prisa. Con un poco de miedo intentó pasarse al siguiente árbol más cercano, y así lo hizo hasta que no hubieron más. Para cuando llegó a donde estaba Naruto, él ya la esperaba impaciente, jugando con su celular.

-¡Hasta que al fin llegas, 'ttebayo!-

-Perdón, es que yo…-

-¡No importa, ahora viene lo segundo más difícil!-

La jaló de la mano en un impulso decisivo, luego pararon, le dio media vuelta con sus brazos y abrió su mochila. De allí sacó tres pelotas: una para Bento, otra para Kokoro y la última para Samurai. Pfff, nombres más ridículos los que las personas le ponían a sus mascotas de hoy en día. Pobres animales, con razón atacaban y mordían a quien se les atravesase en su campo visual. En cuanto abrieron la cerca los perros se despertaron; e iban a comenzar a ladrar con fuerzas, pero entonces vieron que el rubio tenía tres pelotas en sus manos, Y de inmediato corrieron a jugar con él.

-Naruto-kun, - Hinata sonrió, y posterior a eso soltó un suspiro largo. –gracias por haberme acompañado hoy. Si quieres puedes quedarte jugando con los perros, yo… yo creo que debo enfrentarme sola a padre.-

Y ahí, tirado en el suelo y con tres lenguas ásperas lamiendo su cara sin parar, Naruto negó fuertemente con su cabeza y se dispuso a parar ya con las bromas.

-No, Hina. Te acompañé durante todo este camino, así que ahora tendrás que soportarme.- Y fuera con conciencia o sin ella, con razón o sin razón, aquella frase que brotó de los labios del rubio fue referente a todo, desde el principio. No tenía idea de cómo iba a lograrlo, pero se casaría con Hinata, y tendrían todos los hijos que pudiesen. Y ella tendría que soportarlo hasta el día en que uno de los dos muriese, porque de no ser así, él nunca jamás la volvería a soltar. Iba en serio cuando le dijo a Ino que daría todo por Hinata Hyuga.

-Naruto-kun, tú… gracias, puedes irte a casa si quieres. Yo te llamaré en un rato para avisarte qué ocurrió, lo prometo.- Ella no lo vio a los ojos cuando dijo eso último, no pudo, por alguna razón. Entonces él pareció pensarlo bastante.

-¿Y qué tal si me quedo aquí afuera con los perros mientras tú vas? Si necesitas algo solo debes gritar mi nombre, ¡De veras!-

-Bi-bien. Gracias.- Lo abrazó. Nunca se sabía si podía ser la última vez en que lo hiciera, aunque no creía tampoco que su papá la fuera a matar. Por más desalmado y rencoroso que fuera, él no mataría a su propia hija. Ni aunque la hubiera desterrado de su casa sin un solo centavo.

Tocó la puerta tres veces, tal y como se lo indicó Hanabi. Aguardó unos segundos, pero no volvió a tocar. Un minuto y medio fue lo que tardó aquel viejo gruñón en abrirle la puerta, y aprovechando a que no estaba concentrado en la puerta cuando la abrió, Hinata aprovechó para escabullirse por debajo de su brazo. Y ahí fue cuando Hiashi sintió su usual olor a shampoo de rosas americanas, y se volteó a verla con mirada fulminante. Pero no dijo nada, porque no tuvo la necesidad de hacerlo para que Hinata comenzara a dar explicaciones.

-Padre…- su voz tembló un poco. Decidió aclararse a garganta y volver a intentar hablar, sin tartamudeos ni temblores, demostrando valor. –Sé que he sido la vergüenza con la cual has tenido que lidiar siempre. Sé que nunca fui la mejor en la escuela ni tampoco en los deportes, y mucho menos en las artes marciales que me obligabas a practicar. Tú y yo nunca tuvimos los mismos gustos en nada, y por nuestra gran diferencia quizás, es que toda la vida te pasaste odiándome. Yo lo comprendo, lo comprendo de verdad.-

-Hinata…-

-Sé que tu decepción aumentó el día en que llegué a casa diciendo que me había embarazado y que peor aún, esa bebé se había… se había….- No quiso ni acordarse. No quiso pronunciar de nuevo la razón que la mantuvo triste por tantos meses. -Padre, discúlpame por haber deshonrado tu nombre, yo no sé lo que pasó conmigo estos diecinueve años de vida. Ahora te pido que por favor me disculpes. No sé si te enteraste, pero fui a vivir con mamá a Canadá unos meses. He regresado con nuevas expectativas, y entendiendo la razón por la que me exigiste tanto todos estos años. Yo ya no quiero ser como antes, padre, y puedo demostrarlo. Solo te pido una oportunidad, por favor.-

-Niña, escúchame.-

-¡Déjame vivir aquí unos meses, nada más! ¡Te lo ruego!- lloró. Realmente se sentía como la peor basura del universo humillándose a este grado, y negando lo que realmente es. Y su progenitor no podía echarla dos veces, ¿O sí? Así no pasaba ni en los libros ni en películas.

-¿Puedes soltarme, por favor?- Hiashi habló con ese tono serio que parecía no abandonarle nunca cuando estaba con ella, y no se movió. Ella se alejó de inmediato, avergonzada, y se colocó en esa pose encorvada y de mirada gacha que adquiría inconscientemente para disminuir su miedo al rechazo. –Hinata, no vas a vivir aquí. Ya cometiste tus errores, y aunque me parezca favorecedor que hayas venido dispuesta a cambiar, no voy a dejar que entres de nuevo a mi casa. Agradece que esté de buen humor y no llame a la policía. Ahora sal, búscate un trabajo y sigue viviendo en donde sea que estés. Adiós.-

-Pero…-

-Ya me he despedido.-


N/A: bueno, les dejo hasta aquí este capítulo. Perdón por lo corto y todo, pero es que ya no pude seguirlo más. Me apena decir que las ideas, aunque tengo varias, no logro encadenarlas bien.

Agradezco mucho, mucho, mucho a todos los que me han apoyado dejando sus reviews, dándole follows y agregando a favs este fic que ya luego editaré porque me parece muy mediocre y cliché. Intentaré no tardar tanto al escribir el siguiente capítulo, pero no les prometo nada porque se me acumularon MUCHAS actualizaciones pendientes de ATLA y Naruto.

No les pediré sus reviews porque no me los merezco, pero aún así me encantaría que me comentaran qué esperan de esta historia :D o lo que opinan de ella.

Y por si no lo saben, pueden encontrarme en Facebook también. Busquen mi página: "GirlBender L" ahí doy noticias de mis fics, subo imágenes, les doy adelantos y demás.

¡Besos desde Guatemala!