Prologo

Una cabellera roja surgió entre las hojas, y los enormes ojos verdes brillaron con emoción. La pequeña niña salto desde su escondite, luego de asegurarse que nadie se encontraba en el valle, y sin vacilar corrió hacia el enorme árbol.

Hacia dos años que la niña cruzaba todo el bosque de queel para llegar al valle del árbol de los ahorcados. El cual, en el medio de un hermoso pastizal, extendía sus ramas hacia el cielo rojizo de Tamaran. Era el lugar más tranquilo en todo el planeta, no muchos sabían de él.

La princesita se acerco al árbol, caminando lento y sosteniendo la mirada fija en la rama más alta de este. Cuando estuvo frente de el, se elevo en el cielo para alcanzar su objetivo. La última rama era su lugar preferido para recostarse a descansar, tenía una vista preciosa de su querido planeta y era el escondite perfecto para evadir a los llamados a sus "clases reales".

La luna en el cielo era de color azul, indicaba que era de mañana Tamaran, cuando se ponía naranja era la tarde y al teñirse roja anunciaba la llegada de la noche.

-Queda todo un día por delante- susurro la pelirroja con una sonrisa enorme, mientras se sentaba donde siempre- la mañana al menos será tranquila-

El hermoso pueblo de Tamaran, era reconocido entre todos los planetas que conformaban la zona central del espacio. Su conocimiento en tácticas de guerra los había llevado a ser de los más temidos en el espacio, llevándose tanto buenos como malos comentarios. Los planetas más avanzados en cuanto a tecnología, repudiaban sus costumbres "primitivas" sin embargo no se atrevían a armar conflictos con ellos.

Sin embargo hubo un pueblo que si se atrevió.

La princesa abrió los ojos abruptamente al escuchar una explosión proveniente de las afueras del bosque. Reconoció al instante la señal de ataque y voló lo más rápido posible al castillo. El corazón le latía rápido ¿Qué sucedía? Nunca había escuchado tal alarma sonar. En pleno vuelo observo el cielo y distinguió manchas negras en el. Eran naves, naves a las cuales no pudo reconocer.

Mientras mas cerca estaba del pueblo, mas intensos eran los gritos de la gente. Otra explosión, y supo que las cosas estaban empeorando. Y con una última explosión supo que nada seria igual.

Starfire despertó asustada aquella noche, recordar su pasado la ponía mal, sobretodo recordar aquel momento en particular. Miro a Silkie que dormitaba junto a ella y deposito un pequeño beso sobre su pequeña cabeza. Se acomodo en la cama una vez mas, cerró los ojos y con la tibieza de las sabanas se quedo dormida. Sin darse cuenta que fuera de su ventana, alguien la estaba observando.