Disclaimer: Los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto, hago esto sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito.


Inspiración: "No te ignoro, solo quiero ver si haces un esfuerzo para hablar conmigo"


No te ignoro

Capítulo VII

El resto de la tarde los cuatro compañeros repasaron idiomas y abarcaron dudas generales sobre todas las materias. A eso de las 8 de la noche ya habían acabado, el rubio y la de ojos perlados estaban exhaustos pero la chica lo había logrado, estaba segura que Namikaze lograría pasar todas las materias, ya podría dar inicio su plan de alejarse del chico que le había dado un giro de trescientos sesenta grados a su existencia, pero era lo mejor.

-Nunca creí que el tonto de Naruto lo lograría- dijo Sakura lo que creó una mueca en el rostro de Hinata, una sonrisa indiferente en el de Sasuke y un berrincho del rubio.

-¿De qué hablas Sakura-chan? Es solo me falta motivación, pero cuando me propongo algo, lo logro- dijo con autosuficiencia.

-Solo lo hiciste porque te sacarían del equipo de futbol…

-¡Sasuke!- exclamó entre dientes el chico.

-Bueno, es hora de irme- anunció la de cabellos negros.

-¿Cómo? Tan temprano…- la chica lo miró un poco molesta.

-Es tarde, quiero descansar, mañana empiezan los exámenes y tú también deberías descansar.

La actitud de Hinata era fría, seca, como en un principio, el chico pensaba que lo más probable era que se encontrara aun molesta, porque si una cosa era cierta, y él se había dado cuenta, era que la actitud de la chica hacia él, cambió desde la llegada de sus amigos.

El moreno y su novia guardaron silencio, sabían que algo no estaba bien, era extraño porque, después del almuerzo empezaron a estudiar y aunque Hinata no irradiaba felicidad y sabían que ella era muy seria en los estudios, notaron que algo andaba mal.

-Te iré a dejar entonces- dijo con sumo cuidado Naruto.

-No es necesario, mi chofer se encuentra afuera- el chico se sorprendió ya que, en los últimos días era él quien iba a dejarla a la casa.

-¿Por qué?

La chica se sintió intimidada ante la fija mirada de los otros dos. No sabía por qué pero, se sentía en la obligación de darle explicaciones al chico que la mirada sin perder detalle de sus gestos y eso no estaba bien, estaba mezclando sus sentimientos y eso no podía pasar, por su pasado que la avergonzaba pero más que eso, porque los sentimientos del chico nunca serían de ella, estos ya tenían dueño y eso aunque le molestaba, le dolía, ese día se dio cuenta que, Naruto había dejado de ser un simple compañero de clases y de estudio.

Sin ninguna excusa coherente decidió levantar sus cosas y emprender la huida –Buenas noches chicos, nos vemos mañana- y salió prácticamente corriendo, Naruto la siguió sin voltear a ver a sus amigos.

-Hinata, espera.

-¿Ya te vas Hinata-chan?

-Así es Kushina-san, hemos acabado.

-¡Me alegro tanto! Gracias por ayudar a mi hijo a estudiar.

-No es nada- decía y en ese momento el rubio le dio alcance.

-¿Vas a dejarla a casa hijo?

-Eh…

-Vinieron por mí, debo retirarme, muchas gracias por sus atenciones Kushina-san- finalizó haciendo una reverencia.

-Pero qué dices querida Hinata-chan, ha sido un placer tenerte aquí por favor, ven seguido a visitarme.

La chica se quedó paralizada cuando la madre del chico la estrechó en brazos, Minato apareció en ese momento y también se despidió de la chica. Naruto miraba la escena en completo silencio, parecía una despedida.

-Acompáñala al auto Naruto- le pidió su padre y los jóvenes desaparecieron.

-¿Estás molesta?- le preguntó el chico en un tono muy bajo y con algo de temor.

-¿Por qué habría de estarlo?- respondió más fría de lo normal.

-Te siento molesta…

-Son ideas tuyas…

-¿Lo son?- dijo pero algo molesto, la actitud de la ojos perlados lo estaba volviendo loco.

-Lo son- dijo firmemente- Sé que te gusta hacer amigos y crees que mientras más amigos tengas podrás bloquear un poco tus sentimientos por Sakura-san pero te equivocaste conmigo.

-¿De qué hablas? Y, ¿por qué sacas el tema de Sakura-chan?

-Lo que sea Namikaze… Yo no quiero tener amigos, no sé por qué te ayudé en primer lugar… Tal vez estaba aburrida o quería comprobarme a mí mismo que no necesito tener amigos… No lo sé, pero ya se acabó, te ayudé y ahora solo quiero volver a mi pacífica existencia, la que tenía antes de conocerte.

-No estás hablando en serio, estás molesta conmigo por algo, pero no sé qué fue lo que te molestó… Dímelo para que puede disculparme- los ojos de ternerito que se dibujaron en el rostro del rubio volvió a derrumbar todas las murallas, las que estaba empezando a construir, definitivamente este chico sería su perdición.

-No hiciste nada malo…- dijo en un murmuro apenas audible pero que Naruto logró escuchar –la del problema soy yo, lo lamento, hice algo que no tenía que hacer…

-¿Qué fue lo que hiciste?- le preguntó mientras acortaba la distancia entre ellos pero sin tocarla, la chica se puso nerviosa por su cercanía.

-No es nada.

-¿Segura?

-Sí…

-Bien, entonces, ¿quieres que pase mañana por ti?

-¿Eh?

-Me la debes por mandar a pedir hoy a tu chofer- la chica se puso algo colorada pero al estar oscuro el chico no lo notó.

-Bien…

-Te acompaño hasta el auto- le dijo con una gran sonrisa característica de él, la chica suspiro.

-Descansa, verás que mañana notarás el resultado de todo tu esfuerzo.

-Muchas gracias Hinata.

Con esto se despidieron y el muchacho regresó a su casa para encontrar a sus amigos en el recibidor hablando con sus padres.

-¿Todo en orden?- le preguntó Sakura al chico.

-Sí…

-Bien, Sasuke-kun y yo nos marchamos, nos veremos mañana.

La pareja se despidió y el rubio subió a su habitación, alistó los útiles que debía llevar el día de mañana y se acostó como le había sugerido Hinata.


La semana de exámenes llegó y Naruto estaba realizando las pruebas sin dificultad alguna. Todas las mañanas el rubio pasaba por Hinata para irse juntos al colegio, almorzaban junto a Sasuke y Sakura y por las tardes repasaban un poco del examen del siguiente día, en la casa del chico o en la casa de ella.

El miércoles por la tarde se encontraban en la mansión Hyuuga, los padres de la chica no se encontraban, estudiaron un poco y al cabo de un rato bajaron a la cocina para comer algo. Hinata se notaba muy radiante esa semana, sonreía un poco más de lo normal y hablaba con más normalidad.

-Disculpe Hinata-sama- la llamó una de las empleadas.

-Sí.

-Tiene una llamada de su madre.

-Bien, la contestaré en el despacho de mi padre, ya regreso Naruto-kun.

-Bien- la chica desapareció de la cocina dejando al chico junto a su nana y al mayordomo.

-Es bueno ver a Hinata-sama tan alegre últimamente- comentó la nana.

-Y yo creo que es gracias a este jovencito- dijo el señor senil, Naruto los escuchaba atentamente.

-¿Por qué Hinata es tan fría y aparte? Inclusive con su familia…- los dos ancianos se voltearon a ver y entonces la señora continuó.

-Mi niña padeció de un amargo sufrimiento en el pasado pero nosotros no somos quien para contarle Namikaze-san, solo puedo decirle que mi niña, mi niña perdió todo lo que era importante para ella en un abrir y cerrar de ojos, y no tuvo oportunidad de explicar sus actos…- suspiró- fue solo un mal entendido pero ella apenas tenía doce años y no se atrevió a defenderse, pero es evidente que usted es quien ha cambiado la personalidad de Hinata-sama, hace cinco años no se le veía sonreír.

-¿Yo?- decía el chico apenado, quería saber más sobre la chica pero al mismo tiempo la felicidad le invadía y por primera vez en mucho tiempo, su corazón palpitaba descontrolado, como queriendo salir de su pecho, la semana pasada ya había sentido algo similar mientras poseía entre sus brazos a la chica, pero al parecer, hasta en ese momento los sentimientos que tenía por la de cabellos rosados estaban desapareciendo.

Hinata ingresó a la cocina y el chico se ruborizó inmediatamente y quitó la mirada para que no viera sus mejillas sonrojadas. La chica se extrañó por la actitud del muchacho pero no le dio importancia y buscó algo de comer mientras su nana preparaba las bebidas.

El resto de la tarde ambos siguieron estudiando. El día siguiente realizaron el penúltimo examen. Por la tarde fueron a la casa del rubio para repasar el último examen, idiomas.

-Ya estoy cansado Hinata, hagamos otra cosa.

-¿Otra cosa?

-Sí, solo pasamos estudiando y ya estoy listo, de veras- la chica lo veía incrédula, ella ahí desperdiciando su tiempo con él y no quería aprovechar su ayuda.

-Si ya estás listo eso significa que puedo irme a mi casa a descansar, sabes que el próximo viernes tengo la presentación artística de gimnasia y estaré ocupada toda la semana practicando- dijo para tomar su bolso y guardar su cosas.

-¡Oye! Espera Hinata, aun no te vayas- le dijo mientras se levantaba del suelo para seguirla.

Hinata llegó hasta la puerta del cuarto del rubio y colocó su mano en la manilla con intenciones de salir de la habitación pero Naruto se lo impidió. Colocó su mano sobre la de la chica y con un solo movimiento la volvió hacia él, atrapándola una vez más.

-Aun no quiero que te vayas- murmuró en el oído de la chica.

La respiración de la Hyuuga de repente se volvió agitada, sentía el aliento de su compañero sobre su rostro y no pudo evitar clavar su mirada en la mirada azulada del chico.

-¿Qué haces Naruto-kun?

-No lo sé…- le dijo mientras fijaba su mirada en los labios de Hinata –No lo sé Hinata…

Hinata se percató de las intenciones del chico y quiso soltarse de su agarre, pero Naruto por el contrario la aprisionó con un poco más de fuerza.

-Naruto-kun…

Naruto comenzó a aproximarse a los labios de Hinata, era como un magnetismo, no podía evitarlo, desde hace unos días soñaba con poseer sus labios, por tener a la chica así entre sus brazos. Hinata, quien ya era consciente de sus sentimientos, dejó de batallar contra ella misma y optó por dejarse llevar. A sus diecisiete años nunca había sido besada pero no podía imaginarse besada por alguien más que no fuera el chico que la arrinconaba en ese momento.

Los segundos fueron eternos hasta que sintió los labios del chico sobre los suyos obligándose a cerrar sus ojos y dejarse llevar. Fue un pequeño roce inicialmente, el chico juntó sus labios y luego los dejó, solo apartándolos unas milésimas si acaso. Ella abrió sus ojos y los clavó en los del chico quien, tenía sus mejillas rosadas, las de ella probablemente ardían en rojo vivo ya que, de esa forma las sentía. El rostro de Naruto estaba serio pero de igual forma no le despegaba la mirada.

-Naruto-kun…

Apenas y logró finalizar el nombre del chico cuando volvió a sentir los labios del chico sobre los suyos, la besada un poco más rápido y se sentía aún más cerca de él. Los labios de Naruto la besaban y se separaban de los suyos rápidamente. Así pasaron unos segundos y el chico volvió a detenerse. Al abrir nuevamente sus ojos, pudo ver a Naruto algo agitado, así como se sentía ella, también se dio cuenta que ella había colocado sus manos en el pecho del chico.

-Hinata- ahora fue el quien habló –te ves demasiado hermosa de esta forma.

El rostro de la de cabellos oscuros se tornó de todos los colores posibles y quiso alejarse un poco del rubio pero este aún no estaba satisfecho, volvió a juntar sus labios pero estaba vez profundizando aún más el beso, no había ni una milésima de separación entre sus cuerpos, Hinata había colocado sus manos detrás del cuello del chico y Naruto la aprisionaba contra sus caderas a más no poder.

-Es mejor que paremos- dijo Naruto una vez que deshizo el contacto, su respiración era entrecortada. Hinata se confundió ante ese comentario, sería posible que era tan mala besando… -Es mejor que paremos o no me hago responsable de lo que pueda pasar, mis padres no están y tu- la chica no había considerado esa otra posibilidad, como siempre tendía a autodestruirse con sus pensamientos –y tú estás a punto de volverme loco- le dijo mientras la soltaba y buscaba su abrigo –Para ser la primera vez que besas a alguien no lo has hecho nada mal.

El sonrojo de la chica aumentó al igual que su ritmo cardiaco, salió corriendo de la habitación hasta llegar a la puerta principal, no entendía cómo se había dejado llevar de esa manera, de esa manera tan "exquisita" pensó. El chico le dio alcance.

-Oye, déjame llevarte a casa- ella solo asintió y lo siguió.

Abordaron el auto y se dirigieron en silencio hasta la mansión Hyuuga.

-¿Vas a estar callada todo el camino?

-Generalmente no hablo mucho- se defendió pero la verdad es que no sabía de qué hablar en ese momento, se corazón latía más rápido de lo normal y no se lo ocurría nada inteligente qué decir.

-Es verdad- dijo mientras se reía y relajaba un poco el ambiente, la radio iba amenizando el silencio entre los chicos y lograba crear un buen ambiente –hemos llegado.

-Gracias.

-Pasaré por ti mañana.

-Bien.

-Hinata, me gustó mucho estudiar contigo hoy- el rostro de la chica se volvió un semáforo nuevamente.

-A mí también- dijo con una sonrisa tímida y el chico pensó estar en el cielo nuevamente –buenas noches.

-Buenas noches.


A la mañana siguiente el chico se levantó temprano, no podía dejar de pensar en Hinata y sus besos, sus tímidos besos que lo hacían desear más, esta chica lo tenía hechizado y no se había dado cuenta en qué momento sucedió.

Bajó a desayunar, estaba perdido en sus pensamientos, nervioso y ansioso porque pronto la vería. Sus padres estaban extrañados de la actitud del muchacho. Generalmente devoraba su comida.

-Hijo, come por favor.

-No tengo mucha hambre mamá…

-¿Estás así por Sakura-san?

-¿Eh?

-No deberías perder el tiempo con ella, ella siempre ha estado enamorada de Sasuke-san y siempre te ha visto a ti como un amigo.

-Eso ya lo sé- dijo con un tanto de molestia, su madre se molestó aún más.

-Deberías fijarte en otras chicas como Hinata-chan…

-Amor…- intentó detener la pelea Minato.

-Al menos Hinata-chan nunca te pediría ayuda para conquistar a otro chico a sabiendas de tus sentimientos ni pondría en conflicto a dos amigos por ella…

-¿Qué dices? ¿De dónde sacas eso?- preguntó Naruto furioso.

-Eh…

-Hinata te lo dijo, ¿no es así?

-No, ella…

Naruto estaba furioso, había confiado algo tan íntimo a la chica que lo había hechizado y ella se lo había dicho a su madre de buenas a primeras, ¿quién se cría?


Ya faltaba media hora y Naruto no aparecía, su teléfono estaba apagado. ¿Le habría pasado algo? Tenía examen a primera hora y ya le estaba agarrando tarde. Decidió pedirme a su chofer que la llevara. Faltaban diez minutos cuando llegó al colegio, subió hasta su clase como alma que lleva al diablo, estaba casi llegando cuando alguien la jaló y la metió a un pasillo estrecho que daba a la bodega de limpieza de ese nivel.

-Naruto-kun, me asustaste, ¿qué pasa?

-¿Qué pasa dices?- la chica no entendía pero se veía que el chico estaba molesto, apretaba su brazo con mucha fuerza.

-Me lastimas…

¿Te lastimo? ¿Y qué me dices de ti?

-¿Yo? ¿Qué hice?

-No te hagas la desentendida, mi madre sabe todo lo de Sakura-chan y Sasuke- los ojos de Hinata se abrieron a más no poder, había olvidado que había hablado de más el otro día –El día de hoy mi madre y yo discutimos por tu culpa- le gritó -¿Qué derecho tienes a entrometerte en mis asuntos?

-Naruto-kun- la chica no podía creer lo que estaba escuchando, nuevamente había decepcionado a alguien importante en su vida, pero estaba vez iba a tratar de remediarlo.

-Nada de lo que digas volverá a hacer que confíe en ti, lo que te conté nadie más lo sabía, mi orgullo está por el suelo, soy el hazme reír de mis padres y un imbécil por confiar en ti.

-Naruto-kun, no es cómo crees, yo solo…

-Ahora entiendo bien por qué siempre estás sola, el por qué ni siquiera tu familia te soporta, eres una…- y esa fue la gota que derramó el vaso, el chico no logró acabar su frase ya que ella lo abofeteó, los ojos del chico se abrieron de par en par al ver las lágrimas que Hinata derramaba mientras su mano temblaba frente a su rostro –Te desconozco…

-Naru…

-No vuelvas a llamarme de esa forma Hyuuga- dijo pero su voz temblaba, Sakura y Sasuke se dieron cuenta de la pelea cuando pasaban por el lugar pero solo lograron escuchar unos cuantos insultos de Naruto antes de ser cacheteado por la chica.

-Hina…- gritó Sakura cuando la chica echó a correr dejando a Naruto solo en ese corredor mientras golpeada la pared.

-Maldición…

-Naruto, idiota, ¿qué has hecho?

-Sakura…- la detuvo el moreno al ver que el rubio se encontraba mal y eso solo podía empeorar la situación.

La campana sonó pero Hinata nunca apareció para hacer el examen. Naruto hizo el examen sin problemas y después se marchó del instituto. Hinata no había aparecido en todo el día.

Hinata se refugió en la bodega del gimnasio con el permiso de su profesor Kurenai quien, nunca la había visto llorar, las lágrimas que la chica derramaba llevaban años de estar acumulándose en sus adentros y no encontraba forma de pararlas, las hirientes palabras del chico calaban cada vez más en su pasado, en su presente, era una persona horrible ante los ojos del chico y eso no podía soportarlo.

Sakura y Sasuke no lograron encontrarla ese día. Al día siguiente la chica tampoco se presentó a clases.

-Naruto idiota, ¿qué le dijiste a Hinata-san? ¿Por qué pelearon?

-Eso no es asunto tuyo.

-¡Naruto!- exclamó con rabia la de pelos rosados pero el chico ni siquiera se inmutó, estaba perdido en sus pensamientos, estaba enojado con nadie y con todos a su alrededor, y no ver a la chica causante de su descontrol lo enfurecía aún más.

-Estúpida…- murmuró mientras miraba por la ventana de la clase, buscándola entre la gente.

-¿Qué dijiste?

-No habla contigo Sakura- le dijo Sasuke.

Ese día Hinata se refugió en el gimnasio nuevamente, esa semana debía practicar aún más de lo que debía para la competencia que tendría el viernes. Repuso su examen debido a la ayuda de Kurenai y su excelente record escolar. Durante la práctica de futbol Sasuke tuvo que ir por equipo al gimnasio y se dio cuenta que la chica se encontraba en ese lugar. Al terminar le dio aviso a su novia y ambos se dirigieron al encuentro con la de ojos perlados.

-Así que aquí estabas mojigata…

-¿Qué quieres?

-Pensaste que iba olvidar la humillación que me hiciste pasar frente a mis amigas…

-No sé de qué hablas…

-Serás estúpida… Hablo del día cuando defendiste a la frentona en el baño.

-Ah… No crees que estás exagerando- le decía Hinata sin mirarla y bastante serena, las lágrimas ya habían salido y ya había recobrado su usual serenidad.

-Te dije que no iba a quedarse así- le dijo Ino mientras se acercaba a la chica –Vas a pagarme esa humillación aquí y ahora- y la abofeteó.

-Te aconsejo que te marches ahora- dijo entre dientes Hinata.

-Esto solo es el comienzo, muchachos- gritó, Sasuke y Sakura escucharon todo y al ver que cinco hombres rodeaban a la chica no dudaron en entrar.

-Ino puerca, ¿qué rayos haces?

-Sakura-san… Uchiha-san…

-No te preocupes Hyuuga, no dejaré que les pase nada- dijo el chico- pónganse detrás mío.

-Sasuke, precioso, es mejor que te retires si no quieres salir lastimado, estos chicos no tendrán consideración alguna solo porque eres lindo.

-No necesito que hagan esto- decía Hinata en voz baja pero Sakura no le hacía caso y la tomaba del brazo para colocarse detrás de Sasuke.

Los chicos empezaron a golpearse, Sasuke podía enfrentarlos a todos con sus puños, las chicas lo miraban con preocupación.

-Que se detenga… Sakura-san que se detenga- decía Hinata con su mirada más oscura de lo normal.

-De qué hablas Hinata-san, nos está protegiendo, no te preocupes, Sasuke-kun es muy fuerte.

Lo que no contaba Sasuke era que los chicos estaban armados con cuchillos y una vez se vieron en desventaja los sacaron y uno logró herirlo en un brazo, Sakura gritó su nombre y corrió a su lado al ver como la sangre caía al suelo. Hinata se quedó estática, miraba caer las gotas de sangre del brazo de Sasuke y escuchaba las risas de satisfacción de sus acompañantes, cortas imágenes de una lucha similar cinco años atrás la golpearon fuertemente y no pudo evitarlo… Se enfureció, cerró con fuerza sus puños, había tratado por cinco años auto controlarse pero en ese momento ya nada tenía valor, otra vez perdería el control pero la diferencia es que estaba consciente de que lo haría por salvar a sus amigos, las personas que la estaban defendiendo en ese momento y aunque después de ver lo despiadada que podía llegar a ser dejaran de hablarle, y le dieran la espalda, no tendría arrepentimiento alguno porque estaba consciente que estaba defendiendo a sus seres queridos.

-Primero lastimen a la Hyuuga, luego encárguense de la frentona.

Sasuke estaba lastimado pero intentaría proteger a la chica y a su novia, iba a levantarse cuando algo le heló la piel. Hinata estaba parada en medio de los cinco chicos que la amenazaban pero la expresión en su rostro no era la de una chica en apuros, era la de un ser frío que parecía iba a disfrutar de la pelea.

Acomodó su cuello y lo destensó, se veía muy confiada. Los hombres se abalanzaron sobre ella al mismo tiempo y ella ágilmente los desarmó apartándolos a puñetazos abiertos y patadas, típicos del estilo Hyuuga. Sus movimientos eran certeros y potentes. Los oponentes se levantaban y ella los volvía a derribar. No podían contra ella. Los arrojaba al suelo y los golpeaba a más no poder.

Tenía a cuatro inconscientes y estaba con el último, estaba descargando su furia contra este, el chico se tapaba el rostro y suplicaba porque parara, de pronto recordó las palabras de su padre, "me has decepcionado, no debes utilizar tus habilidades para maltratar a las personas, nuestra herencia es un arte y solo debes utilizarlo para proteger a tus seres queridos" ya había dejado a los otros cuatro fuera de combate pero con este último estaba ceñida, debía controlarse, ya no había peligro, solo estaba molesta y este chico hacía de piñata. Lo soltó.

-Fuera de mi vista si no quieren que me ponga seria- dijo entre dientes –Ino- la chica tembló al escuchar su nombre –No vuelvas a aparecer frente a mí con una idea tan estúpida como esta, la próxima vez no me contendré- la amenazó, la chica solo asintió, ni siquiera sentía sus piernas temblar –Ah, y no vuelvas a molestar a Sakura-san, no me des motivos para divertirme un poco- la rubia quedó paralizada ante esas palabras y salió corriendo del lugar al igual que los otros chicos.

Una vez pasado el alboroto suspiró, no sabía cómo ver a sus amigos a la cara pero se sentía bien, sentía que había hecho lo correcto aunque ellos ahora le temieren. Se volteó lentamente y vio cómo Sakura detenía el sangrado de su novio con un pedazo de tela.

-Lo siento- murmuró Hinata sin acercarse, ambos quedaron confundidos.

-¿De qué hablas?- dijo Sasuke.

-Es mi culpa que Uchiha-san haya terminado de esta forma… Como podrán ver, soy una persona horrible y solo les ocasiono problemas…

-Hinata-san…- Sakura se acercó a la chica con una mirada que Hyuuga no pudo descifrar, al tenerla al frente la de pelos rosados la abrazó –Gracias a Dios te encuentras bien- Hinata no podía entender la reacción de su amiga y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Eso fue sorprendente- dijo Sasuke mientras se levantaba del suelo.

-Sí Hinata-san, fue increíble lo que hiciste, ¿por qué te disculpas?

-¿No están asustados? Por mi culpa hirieron a Uchiha-san y yo… Yo apenas y logré controlarme…

-Llámame Sasuke, después de lo que hiciste debemos dejar las formalidades.

-¿Ah?- la chica estaba confundida.

-¿Por qué estaríamos asustados? Nos sentimos halagados de que hayas luchado por nosotros Hinata-san, muchas gracias.

-Pero…

-¡Eres muy fuerte y les diste una paliza!- decía Sasuke emocionado –Claro, yo me descuidé y por eso me hirieron, sino te hubiera ayudado…

-¡No tienen miedo de mí!

-¿Por qué habríamos de tenerte miedo?

-Yo… Yo… Yo no soy tan buena como creen…

-¿De qué hablas Hinata-san?

-Explícate Hinata de lo contrario no podemos entenderte- dijo Sasuke algo ofuscado.

-Verán, hace cinco años yo… Hace cinco años golpee hasta desangrar a un compañero en la primaria…


Continuará…

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