El Tiempo lo Dira

Por: Lizzig

Capítulo 6

Asentamientos

Chicago.

El castaño sonreía sinceramente, pero en su cerebro seguía taladrando la misma situación que lo mantenía mortificado por los últimos seis meses. El mismo tiempo que Annie y Candy habían desaparecido.

De verdad quiero ir al picnic del domingo, para anunciar nuestro compromiso – una enamorada Simone, se colgaba del brazo de su ahora novio. Ella sí que había olvidado lo sucedido con la ex novia de Archie.

Iremos al picnic, pero no estoy seguro que sea el mejor lugar para anunciar nuestro compromiso.

¿Que quieres decir? ¿Que no debemos anunciarlo aun?

No querida, lo que quiero decir es que no es el mejor lugar, tú mereces algo mejor que un día de campo.

Eres un ángel, haremos una fiesta para anunciar nuestro compromiso

hablare con la tía Elroy .

Simone, quiso colgarse del cuello de su novio para propinarle una buena dotación de besos, pero se contuvo Esos actos solo se les permitían en lugares lejos de los ojos curiosos. No en el jardín de la mansión Andley.

¿es ese tu tío? – pregunto la rubia entusiasmada, por saludar al paso del patriarca de la familia, aun cuando sabía que la trataría con frialdad.

-sí, es el. - contesto Archie, tras darle una rápida mirada - querida ¿podrías esperarme aquí un momento? Hay algo que necesito hablar con él.

iré contigo, yo también quiero saludarlo.

Volveré con él en un segundo, necesito hablarle de un asunto de la oficina y no quiero aburrirte.

Está bien, pero asegúrate de traerlo contigo.

Así lo hare – Archie ayudo a la chica a sentarse en una de las sillas del jardín y tras besar su frente, salió detrás de su tío.

Casi corrió el pasillo y subió las escaleras para interceptarlo en el recibidor.

Tío! ¿Cómo te fue? ¿Qué lograste averiguar?

Archie!, ven conmigo al despacho – en silencio camino hasta el lujoso despacho , no quería que la servidumbre o alguien más pudiera enterarse de algo tan privado.

Dime ¿qué averiguaste?

El señor Britter y yo tenemos localizadas a las chicas.

¿En dónde están?

Ellas están bien. – Albert miro Archie profundamente. Indicándole que no le diría más.

Sí pero, ¿en dónde están?

Archie, halla afuera hay una señorita que muere de ansias por ti, inclusive hizo todo lo que estuvo en sus manos para apresurar las circunstancias y creo que tu muy conscientemente le ayudaste al proceso. No es de caballeros que estés aquí frente a mí preguntándome por el paradero de otra dama.

No me vengas con esas argucias ahora, Annie me importa y eso no ha cambiado.

Y por qué sé que te importa es que te estoy informando que el señor Britter y yo encontramos a las chicas y ellas están bien. Lo demás no lo discutiré contigo Archie.

Tampoco me dirás de Candy entonces.

Por obvias razones, no lo hare.

Me parece muy injusta tu forma de proceder conmigo.

Archie, no hablemos de injusticias, porque no estamos en la mejor posición.

¿Me estas culpando de algo? – la tensión comenzaba a crecer entre ellos, provocando que se situaran en lados opuestos.

Sera mejor que te tranquilices, quiero que veas las cosas fríamente y nos comprendas un poco. Annie y Candy salieron de América prácticamente huyendo, no dejaron que sus familias las apoyaran, sabían bien que estaríamos en contra de sus decisiones, por lo que se fueron. No solo sin dejar rastro, si no que tratando de borrar sus huellas.

¿Cómo dices?

…. Dejaron aquí su pasado y su identidad, ninguna de las dos usa el apellido, de sus familias adoptivas, por eso fue más difícil encontrarlas. Hay que reconocer que lo han hecho bastante bien sin nosotros.

No me extraña de Candy.

A mí tampoco, pero Annie ha demostrado mucho valor y me da gusto que finalmente se haya atrevido. Merece ser feliz.

…..si, es una buena chica, me hubiera gustado despedirme de ella, poder seguir en contacto. Ser amigos.

Lamento decirlo, pero tu renunciaste a ese privilegio el día que comenzaste ese ridículo juego …

Lo sé!, lo sé y no sabes cómo me arrepiento, si tan solo pudiera hablar con ella…..

Quizá en el futuro, puedas remediar un poco el daño, por ahora no hay mucho que hacer.

Solo te pido que si tú tienes la oportunidad de contactar a las chicas, les pida que me entiendan y que puedan personarme.

Nosotros tampoco vamos a contactarlas, tan solo nos mantendremos al tanto de su seguridad, pero es todo. Creo que ella quieren estar solas y si no se despidieron, es por algo y habrá que respetarlas.

Londres

La primavera estaba a punto de llegar, pero en las calles londinenses, el frio aun no daba tregua.

El castaño que caminaba por la calle, se arrepentía de no haber usado el auto. El abrigo sin duda lo protegía, pero no lo suficiente para evitar el entumecimiento de sus extremidades.

Al llegar al edificio de las oficinas Granchester, respiro aliviado. Podría tomar un té caliente y refugiarse en su oficina.

buenos días Adele.

buenos días joven Granchester. – Terry rio ante la forma de llamarlo de la asistente de su padre.

Adele, deja de llamarme "joven Granchester", llámame Terry.

no señor, no podría.

Entonces tendrás que encontrar otra forma de llamarme.

Si señor Terruce….- la mujer lo miro con una enorme sonrisa.

Mmm.. suena mejor, pero definitivamente debes de vencer el formalismo y llamarme Terry.

No señor, no podría - Terry rio suavemente, ante el marcado formalismo de la mujer. – señor, la señorita Charlize lo espera.

En donde esta?

Está en el recibidor de su oficina, no quiso esperar aquí.

Que bien- dijo con un poco de molestia - ¿ya llego el Duque?

Si el Duque Granchester está aquí desde muy temprano.

Avísale a la señorita Charlize que en cuanto llegué el Duque me hizo entrar a su oficina y que no sabes cuándo saldré de ahí.

Como usted indique.

Sin esperar a que la mujer lo anunciara, Terry camino hasta la oficina de su padre. Toco la puerta un par de veces y entonces entro.

buenos días Terruce – saludo el Duque apenas distinguió a su hijo tras la puerta – veo que hay manías que nunca desaparecerán. – lo reto naturalmente, añadiendo al acto una excusa a su reclamo, para suavizar su crítica - Vas a matar a Adele de un ataque cardiaco , ella es en extremo formal.

¿A Adele o a ti? – pregunto Terry, con un poco de malestar.

A Adele, yo estoy acostumbrado a ti, hasta te extrañaba.

Adele tendrá que acostumbrarse también.

¿Qué haces aquí tan temprano?

Siempre llego a esta hora

Me refiero a tan agradable e inesperada visita en mi oficina.

Estoy refugiándome de las visitas que me esperan en mi oficina – la sonrisa en los labios del Duque relajaron la actitud de Terry, que estaba a punto de arrepentirse de haber entrado a refugiarse justo a ese lugar.

¿Alguna chica?

Charlize….

Al menos ya sabemos que es persistente.

Y de qué manera - rieron discretamente, los dos caballeros.

Y ¿cuál es la "razón" por la que la señorita tiene tanta insistencia en acercarse a ti?

La excusa.. quieres decir. Pues solo hable con ella una vez, en aquella reunión a la que fui contigo…la del Conde - el Duque asintió con la cabeza en señal de recordar dicha reunión – cuando su padre me la presento, tuve a bien ser Cortez con ella, así que le pregunte por sus hermano. Además mi interés era genuino, porque uno de sus hermanos fue de hecho el único amigo que tuve antes del San Pablo.

Si lo recuerdo, ustedes eran un grupo de vándalos, siempre metidos en problemas y por supuesto abusando de ti por ser el menor de todos.

Jajajja no abusaban de mí, lo que sucede es que yo era el más …. Despreocupado.

Lo sigues siendo….- sonrió Richard, disfrutando por primera vez de la compañía y la personalidad única, de su hijo.

….no ya no soy aquel chico, hubiera querido conservarlo un poco más, pero … se fue. - su rostro dejo la sonrisa, para mostrar dureza. Acto que no pasó desapercibido por el Duque, interesándose por la vida de su hijo.

Aun sigues siendo un rebelde, dejaste el teatro, para regresar aquí…. – el Duque no preguntaría directamente, pero no perdía detalle de los movimientos de su primogénito.

Eso no fue rebeldía….. fue supervivencia – la frialdad que emanaba de su hijo, logro lastimar al Duque. Lo que fuera que hubiera pasado era grave y había herido a Terry de manera severa. Tenía que sacarlo de ese recuerdo y del dolor que le causaba.

¿Qué haremos con la señorita Charlize entonces?, no podrás huir por siempre.

¿Ese es tu diagnóstico?

No será fácil huir cada vez que ella aparezca

No me refería a eso, ¿me perseguirá por siempre?

Jajajaja – rieron nuevamente los dos - huyendo estas avivando el fuego que ya encendiste en su interior y una dama tan persistente como ella no se dará por vencida tan fácilmente

¿Qué sugieres? – pregunto Terry, sintiendo una extraña sensación al pedirle consejo precisamente a su padre.

Tendremos que planear una buena estrategia.

Mientras no termine casado con ella….

La estruendosa risa de los dos caballeros ingleses se dejó escuchar en el eco de la enorme oficina. Dejándole escuchar al mundo que padre e hijo finalmente se habían reencontrado, el tiempo había surtido su magia entre ellos y eran lo que debieron ser siempre, el Duque Granchester y su Primogénito.

Paris

es que Candy no vino a almorzar?

pensé que estabas harto de ella y por eso no habías venido en toda la semana. – comento Maggie, mirándole minuciosamente.

¿quién dijo eso? No he venido a almorzar porque esta semana me tocaron dos casos muy difíciles que me han ocupado horas en el quirófano.

Pues Candy tiene la impresión que le estas re huyendo.

Por qué habría de hacer algo así?

No lo sé, ustedes se entienden por qué yo no.

Eso quiere decir ¿que no ha venido?, yo la busque por casi todo el hospital, una de las enfermeras me dijo que había salido a almorzar.

Está en la cocina. - señalo Maggie, al ver la genuina angustia de Alex. Annie y ella pasaban horas hablando del comportamiento de Candy y Alex, llegando a la conclusión de que se atraían más de lo que ellos mismos deseaban.

Jugaban a odiarse, pero difícilmente se separaban. Una vez que Candy le dijo a Alex que era enfermera. El movió todas sus influencias para conseguir una plaza en el hospital para ella.

Cuando la rubia comenzó a trabajar en el hospital, hizo uso de su galanura e influenció a la jefa de enfermeras, para así lograr que la pusieran a trabajar en su área y bajo sus órdenes.

Habían aprendido a trabajar juntos de manera casi perfecta. En poco tiempo Candy conoció sus gustos y manías como doctor y lo complacía al punto, pero una vez que abandonaban el hospital, las cosas cambiaban. Discutían todo el tiempo, Alex le gastaba bromas pesadas y Candy siempre terminaba enojada. Pero aun así pasaban casi todos los días juntos, aun en sus horas libres fuera del hospital.

Por esa razón Maggie y Annie estaban convencidas que algo estaba naciendo entre ellos. Especialmente en el corazón del joven doctor.

quieres que te sirva en la cocina a ti también? – pregunto Maggie risueña, casi burlona.

…no… aquí estaré bien – contesto dudando, quería salir corriendo al lado de la rubia, pero su orgullo lo planto en su sitio.

Hola Alex, ¿qué vas a querer hoy?- pregunto Lorain, la mesera que había remplazado a Candy y que moría por el doctor Doyle.

Hola preciosa, tráeme lo de siempre.

Que falso eres – le dijo Maggie en la cara, una vez que la joven mesera se marchó – no creas que te dejare que le rompas el corazón a esta niña, solo por tu jueguito.

¿Cuál jueguito? – pregunto casi inocente.

Te conozco casanova, para tu desgracia yo andaba con esa pandilla de vagos que mi hermano tenia por amigos en Londres y se cómo funcionan todos ustedes, pero te lo advierto las cosas no funcionan así para Candy

No sé de qué estás hablando.

Lo sabes bien y te lo advierto, no te dejare que uses a Lorain y menos aún que juegues con Candy y deja de mirarme así, que bien sabes de lo que estoy hablando.- le dio la espalda y antes de regresar a la barra, se giró para hablarle casi al oído – si quieres mi ayuda no hagas estupideces y cómprale chocolates, le encantan.

Alex se quedó boquiabierto, ni siquiera había pensado en la idea de conquistar a Candy. Era cierto que disfrutaba su compañía y amaba sus peleas, pero no se había detenido a pensar, en el lugar que quería que ocupara en su vida.

Sin embargo tenía que aceptarlo, sin darse cuenta esa chica había entrado a su vida silenciosamente y poco a poco. Ese mismo día, la había buscado desesperadamente para salir a compartir la comida con ella y al no encontrarla, literalmente corrió hasta la cafetería para buscarla.

Miró a Maggie que detrás de la barra, lo miraba sonriente. Parecía que ella le estuviera leyendo la mente. Y con su sonrisa, abofetearlo con un "te lo dije".

Desvió la mirada casi de inmediato, se sentía desnudo ante su amiga de tantos años. Su corazón comenzó a palpitar frenético al descubrir el sentimiento que crecía en su interior.

Se puso de pie y salió de la cafetería presurosa. Maggie había hecho que viera frente a él, lo que en esos meses se había negado a aceptar.

La tarde en el hospital estuvo llena de expectativas y ansiedad para Alexandre. Vio a Candy regresar de la cafetería, la observo pasar por el pasillo, a paso lento y parsimonioso, por primera vez le dedico el tiempo para contarle cada una de las pestañas. Su nariz tenía la forma perfecta para su rostro… y sus ojos, dos verdes lagunas que brillaban cada vez que sonreía. Era sin lugar a dudas una mujer hermosa.

Su gentileza, era lo que había logrado que hicieran una buena mancuerna en el trabajo, tenía que admitirlo, esa chica le gustaba, su carácter alegre e impetuoso y sobre todo su espíritu aventurero lo atrapaba.

La vio acercarse sobre el pasillo hacia él, sin dudar, le Salió al paso provocando un sobresalto en la rubia, que no lo había visto.

Hola Candy.

Doctor Doyle!

A donde te diriges?

Voy a medicar a los pacientes del pabellón tres. – contesto secamente

Hablare con Lucí, necesito que Madeleine haga tu ronda y a ti te necesito conmigo – dijo con seguridad.

Buscare a la jefa…

No es necesario, deja los medicamentos en la sala de enfermeras y busca un par de batas de quirófano.

¿Entrare al quirófano? – pregunto Candy entusiasmada.

Había querido asistir a las cirugías desde el primer día, pero al ser la nueva y además extranjera, había sido asignada a las labores de menos responsabilidad.

No, pero quiero que me asistas en una revisión postoperatoria.

¿De verdad? – pregunto casi rayando la euforia, en cuestión de minutos ya había dejado atrás su disgusto con el doctor Doyle.

Anda ve a buscar lo que te pedí. – sonrió complacido, apenas la vio marcharse, se dirigió a la oficina de Luci, sabía que sería una plática ríspida, las enfermeras no querían ver a Candy triunfar por encima de ellas, pero él había visto un gran potencial en la rubia, a sique la ayudaría a sobresalir y como pago, estaría más tiempo con ella.

Candy esperaba impaciente al doctor Doyle, estaba segura de haber seguido sus instrucciones. Por el transitado pasillo, vio pasar a Madeleine con la charola de medicamentos que ella había preparado, ni siquiera la voltio a ver. Entonces supo que Alex había hablado con Luci. Sus días de crecimiento en el hospital habían llegado y debía aprovecharlos, aunque le eso le significara una deuda con Alex.

Continuara….


Hola chicas, hoy paso con un poco más de prisa a dejarles este capítulo, he tenido una semana muy ajetreada y lo que me resta no pinta mejor, así que haré todo lo posible por regresar el viernes de lo contrario les quedare mal y volveré en un par de semanas =(

Solo espero que no se olviden de mí.

Poquito a poquito vamos avanzando, pero la verdad no vamos ni a la mitad de lo que he planeado, así que aun todo pude suceder…..; p

Gracias por sus comentarios chicas, siempre tan atinados y apreciados.

Conny Veruck. Me alegra que la historia te guste, siempre es grato saber que hay alguien disfrutando de lo que con cariño escribo para ustedes. besos

4tardecer. ¿No me digas que si quieres que pase algo con Alex?, al menos ya puedo decir que fue tu sugerencia, jijijij. Lo malo es que su futuro aun no pinta tan soleado para este mi personaje…. Escuchaste tic tac tic tac…. El reloj marca que falta menos, para que sople el viento. Un fuerte abrazo amiga, cuídate.

Elisa Granchester. Hola amiga que gusto verte…..que te digo? Me encantan los retos y creo que me voy a atraver a dejar que Alex se enfrente a Alex, será interesante ver, si a Terry no lo atrapan antes. Jajjajaja, y tú crees que ¿los pinte muy semejantes? No me había dado cuenta….yo me lo imagino más interesante, pero quizá si haya algo de razón y ellos se parecen, mmm quizá haya una razón?... Gracias por aparecer por aquí un abrazo amiga.

Lupita1797. Hola amiga gracias por dejarme que si te gusto, espero que este también te haya complacido, cuídate mucho.

Rebeca. Hola amiga querida, gracias por nunca dejarme, me sonrojas con tus palabras….. eso lo dices porque eres muy buena conmigo. Verdad que si está lindo el Alex, cuando era joven y bella recuerdo que uno de mis amigos del colegio era así, molestos, pesados y lindos a la vez, trato de plasmar su personalidad que causalmente es igual a la de Terry, nuestra querida Annie…. No sé si encontró a su alma gemela solo me conformo con que sane s corazón roto. Amiga cuídate mucho y recibe un fuerte abrazo.

Gracias a mis queridas lectoras silenciosas, espero seguir manteniendo su interés…

Cuídense mucho y nos leemos pronto…. Liz