Título: Cómo ser auror

Personajes: Harry y Draco

Resumen: Harry regresa a Londres después de un viaje de un año, dispuesto a seguir con su destino: ser Auror. Sin embargo, ¿qué pasará cuando descubra que Draco Malfoy es su compañero de habitación?

Clasificación: No menores de 16 años

Advertencias: Slash/Lime/EWE

Género: Romance/Humor

Disclaimer: Harry Potter, personajes, mundo, hechizo y cualquier cosa que reconozcan pertenece a J.K. Rowling, y esos multimillonarios que se hicieron más multimillonarios después de adquirir sus derechos. ¿Entonces por qué escribo? Porque soy una pobre loca que disfruta de esto y le gusta el desmadre. Así que… sí, sigo siendo pobre y estoy demente.

Más advertencias: Si no le entendiste a las abreviaturas, aquí lo dejo más claro; esta historia contiene relaciones homosexuales que podrían causarte o un trauma o un nuevo gusto. También ignoro de manera monumental el epílogo del último libro. Así que, sobre aviso no hay engaño.

En esta historia: Es una serie de viñetas sobre los tres años que Harry y Draco pasan en la academia de aurores. Es liviana y simplemente otra historia que surgió con el fin de hacer sonreír.


Cómo ser auror

(O sobre el adiós de una larga historia)

Por:

PukitChan

C

Epílogo:

Fin

Hermione desvió su mirada hacia la ventana. Hacía muchas horas que había oscurecido y la chimenea, con sus llamas azules, comenzaba a entibiar la habitación. Se talló el ojo con la mano izquierda mientras la vuelapluma, que todo ese tiempo había estado escribiendo su conversación, finalmente se detenía, colocando el punto final en el largo pergamino.

—Y así es como han pasado diecinueve años —musitó. Draco, sentado frente a ella, levantó la mirada, pero no dijo nada—. ¿De verdad ha pasado ya tanto tiempo?

—Es difícil de creer, ¿no? —preguntó Harry, quien había desaparecido unos momentos para conseguir varias tazas de té. Al ofrecerle una a Hermione, esbozó una sonrisa culpable, murmuró—: Disculpa que te hayamos obligado a hacer esto, Hermione.

—Está bien —dijo ella, sonriendo—. En realidad me gusta mucho su idea. Como jefa del Departamento de Seguridad Mágica, considero que puede ser un cambio positivo… como su amiga… la de ambos, saben que si está en mi poder ayudarlos, lo haré.

—El juicio con el Wizengamot es dentro de dos días —dijo Draco, sonriéndole a Harry cuando colocó la taza de té frente a él—. Supongo que estaremos listos.

—Estarán bien —dijo Hermione, mirando los pergaminos—. De cualquier manera, volveré a revisar toda la historia y tacharé los detalles que no son necesarios que digan cuando les pregunten sobre sus tres años como cadetes en la Academia de Aurores. Querrán aprovecharse de ello; de la época donde consideran que más débiles fueron, y así poder cuestionar su estabilidad laboral actual.

—¿Hay detalles que están mal? ¿Podrían darnos problemas? —preguntó Harry sobresaltado. Draco entornó los ojos y, sonriendo, le jaló un mechón de cabello.

—Cuando te pregunten si follamos en la Academia, puedes decirlo y narrarlo expresivamente como hoy. No te preocupes, con lo ancianos que son los magos del Wizengamot, se entusiasmarán de escuchar una buena historia porno.

Harry le lanzó una mirada fastidiada a Draco.

—Muy gracioso, Malfoy.

—En realidad, Draco tiene razón, Harry. —El aludido, al ver que su amiga se había puesto del lado de su esposo, cruzó infantilmente los brazos—. Oh, cielos, no seas un niño. No puedes expresarte en el juicio como aquí. Recuerda que eres el Jefe de Aurores y no un adolescente de Hogwarts. Esperan seriedad de ti.

—Te lo mereces —susurró Draco en su oído, aunque las palabras no pasaron desapercibidas para Hermione, quien resopló.

—También va para ti, Malfoy.

—Sé expresarme —replicó de inmediato—. A diferencia de Harry, yo no tartamudeo.

—Draco, te he visto gritar e insultar a tus cadetes. No sé si eres un buen instructor al dejarlos tan traumatizados —dijo Hermione, lanzándole una severa mirada que el rubio supo ignorar—. Deberías saber que al ser tú el instructor que educa a los nuevos aurores mientras que Harry es el Jefe de la Oficina de los mismos, ha hecho pensar que tienen un acuerdo estúpido para aprobar únicamente a ciertos cadetes.

—De mi Academia salen solo los mejores —exclamó Draco, mirando a Harry—. No es mi culpa que él los eche a perder en el Ministerio.

—¿De qué estás hablando? ¿Recuerdas a Thomas? ¡No sé ni por qué lo aprobaste!

—No sabes valorar las capacidades de mis cadetes, Potter.

—Draco, Harry —interrumpió Hermione—. Si continúan con esta pelea, me iré y tendrán que sobrevivir solos. —Y aunque ninguno le creyó esa amenaza, la obedecieron por toda la paciencia que había tenido—. Bien. ¿Qué hace falta? ¿Tienen la documentación muggle?

—Yo la tengo —dijo Draco—. Potter seguramente la perdería en su desorden.

—Estarán presentes Theo, Jimmy, Andrómeda, Teddy, por supuesto… no logré conseguir que dieran la autorización para que Timothy esté presente, pero además de eso, no parece haber otras dificultades, sobre todo por los chicos…

—¿Papá?

Los tres adultos giraron su rostro en cuanto escucharon esa voz. Harry se incorporó cuando, al pie de las escaleras, la niña rubia de trece años, vestida con su pijama, parecía triste.

—¿Qué ocurre, Sadira? —preguntó Harry preocupado, acercándose a ella. Su hija no había vuelto a despertar tan noche desde que tenía ocho años.

—Es Rhys —contestó, justo cuando Draco se acercaba también—. Está llorando. Teddy y yo intentamos consolarlo, pero… quiero ayudarlo, papá.

—¿Aún tiene terrores nocturnos? —preguntó Hermione, preocupada. Harry volteó, asintiendo mientras Draco subía las escaleras y Harry tomaba la mano de Sadira, sonriéndole—. No te preocupes, vamos a tranquilizar a tu hermano.

Cuando Harry, Sadira y Hermione llegaron a la habitación, encontraron a Teddy sentado en una orilla de la cama mientras un niño de cabellos castaños escondía su rostro lloroso en el pecho de Draco, quien lo abrazaba con suavidad.

—Perdón —sollozó Rhys, ahogando su voz en la ropa del rubio—. Perdón, Draco.

—Es papá, Rhys —dijo con suavidad Teddy, gateando por la cama para acercarle su oso de peluche al niño. Rhys aún hipeaba cuando miró a Teddy, estirando su mano tímidamente.

Sadira aprovechó el momento para acercarse y también subirse a la cama, a un lado de Draco, quien asintió al verla. La niña tocó la espalda de Rhys, intentando tranquilizarlo.

—Es cierto. No te disculpes. Nuestros papás están aquí para protegerlos.

—Sí… gracias —respondió una vocecita, sin soltarse de Draco. Hermione, de pie en la puerta al lado de Harry, sonrió con ternura.

Si no fuera porque conocía a Draco desde hacía tantos años, el ver esa escena hubiera resultado demasiado impactante.

—Adoptar a un niño muggle y pedir su integración a la sociedad mágica, la que tanto se han esforzado por ocultar —susurró Hermione, solo para Harry, quien volteó a verla y sonrió—. Es una decisión única.

—No es de extrañar que el Wizengamot hubiera exigido un juicio tan exagerado —dijo Harry, aunque parecía divertido—. Lo haremos. Rhys se quedará con nosotros. Esos ancianos solo se quedaron atrapados en el siglo pasado.

—Ganarán, Harry. No te preocupes. Los cambios son necesarios —aseguró Hermione, sonriendo.

—¿Tú crees? —preguntó cuando Rhys lo miró y, caminando lentamente, buscó también los brazos de Harry. Él se acercó y cargó al niño, que recibía palabras de ánimo de Sadira y Teddy mientras Draco le revolvía los cabellos desordenados, muy parecidos a los de Harry.

—Por supuesto —susurró ella, mirándolos cariñosamente—. Son una familia.

Ж

—¿Harry?

—¿Sí, Rhys?

—¿Cómo es ser auror?

Él sonrió.

—Mucho más aburrido de lo que todos creen.

FIN


Autora, por última vez, al habla:

Es extraño estar aquí. Sinceramente, sin importar cuántas veces lo leí antes de publicarlo, no acabo de comprender que hemos llegado al final de esta historia; de que este es el fin. Han sido dos maravillosos años en su compañía. Dos años en los que conocí a personas extraordinarias que decidieron darle una oportunidad a esta escritora novata que, un buen día, empezó a escribir esta historia sin saber hasta dónde llegaría para conseguir ese final feliz que tanto quería ver.

Por cierto, me disculpo enormemente por la falta de respuestas a sus preciosos comentarios. Iré dándolas lentamente, porque esta semana me lastimé la mano, así que tengo poca movilidad en ella. De verdad, una disculpa enorme por este contratiempo de último momento. *Pukit frustrada*

Vaya, de verdad que me he quedado sin palabras. No saben cuán difícil está siendo redactar estos pequeños párrafos. ¿Qué puedo decirles que no hayan visto? Ustedes estuvieron aquí, acompañándome en muchos momentos. Esta historia la escribí en un momento de mi vida que representó muchísimos cambios, algunos buenos, otros malos y también algunos muy difíciles. Sin embargo, henos aquí. ¡Llegamos chicos! ¡Este es el fin del camino! ¡Después de dos años, la viñeta 100! ¡Lo conseguimos! Cómo ser auror ha llegado a su fin. :D!

¿Cómo podría agradecerles yo tanto, tantísimo ánimo? No ha manera, aunque de verdad me gustaría que existiera una. Muchas gracias a todos los que estuvieron aquí desde el primer capítulo; a los que durante estos años han dejado cien reviews (¡y muchos más!) para esta historia; a los que fueron llegando con el avanzar de los capítulos; a los que aparecieron durante uno solo; a todos los lectores que la siguieron silenciosamente pero que darán una pequeña muestra de vida; a los que seguirán siendo silenciosos,; a todos los que dejaron unos minutos de su tiempo para darle ánimos a mi Galleta cuando se enfermó (les juro que no tienen ni idea de cuánto significó para mí); a las críticas constructivas y a las destructivas, y a todos los que aparecerán cuando vean que está completa porque prefieren leer las historias finalizadas. Gracias por todas esas personas que, en algún momento, recomendaron esta historia en las distintas redes sociales. Encontrarme con una recomendación siempre me hacía dar brinquitos de emoción.

Pero, por sobre todas las cosas, muchísimas gracias por todo su cariño y amistad. Su compañía, sus palabras y su amistad han sido hermosas, y saben que todos ustedes tienen un eterno trocito de mi corazón por eso. Gracias por todo estos años, gracias por su paciencia con mis altos y bajos. Muchísimas gracias. :D!

Muchas gracias por los más de 3000 comentarios, los más de 330 favoritos y los más de 200 follows que tuvo esta historia. Saber que tantísimas personas estaban aquí, esperando por un capítulo más, fue lo que ayudó a que esta historia tuviera su punto final.

Como siempre, hay un link en mi perfil en donde pueden descargar el PDF de esta historia. Espero que puedan disfrutarlo. Disculpen si se me fueron muchos errores mientras limpiaba la historia. Hice mi mejor esfuerzo para que quedara bien. :D

Fue un honor que me acompañaran en tan largo camino. Espero que si ocurre algún día, de alguna forma, nos podemos encontrar en alguna otra ocasión. ¡Un abrazo a todos, un beso enorme y mi cariño eterno por todo! ¡Lo mejor a todos! ¡Os quiero muchísimo!

Así que, después de más de 300 páginas, 100 mil palabras, dos años exactos, muchas sonrisas y unas pequeñas lágrimas, se despide de esta historia, de ustedes, una muy agradecida escritora perdida, PukitChan. Hasta entonces...

¡TRAVESURA REALIZADA!