Salvando a Draco Malfoy

de Dayspring

beta LatexoHPo

ADVERTENCIA: Esta historia es muy dura ,se trata de una violación claro que las cosas no son lo que parecen, es importante que sepan a que atenerse, así que si el tema les causa problemas o son menores de edad les recomiendo volver atrás y no seguir leyendo, si continúan leyendo con la historia sera bajo su responsabilidad así que no quiero quejas, recuerden que esta historia es Slash o sea chico con chico ademas de mpreg, embarazo de un hombre.

Prólogo: El Plan

Fue durante las vacaciones de Navidad que lo supo con seguridad. Antes había tenido dudas y sospechas, pero el asunto se materializó en una prueba concreta y le golpeó con fuerza la cabeza unos días después de llegar a casa proveniente de Hogwarts.

Siendo que ya era mayor de edad a los diecisiete y sería iniciado apenas terminara el colegio en primavera, su padre lo había llevado a la Fiesta Navideña Anual de los Mortífagos. Tres días. Tres días de escuchar gritos, de ser salpicado con sangre y otros fluidos corporales, de sentir pulsos moribundos o ver corazones arrancados de pechos…, de mirar niñas siendo violadas…, de violar mujeres que rogaban por las vidas de sus hijos…, de hacer cosas que sólo una vida de esconder sus verdaderas emociones le había permitido soportar.

En el cuarto día, él y su padre se habían Aparecido a casa. Su padre había marchado a su habitación, cansado y satisfecho. Él corrió hasta el baño y le rindió homenaje al dios de porcelana mientras lloraba.

Pensó en suicidarse, pero en realidad la completa idea de terminarlo todo... bueno, apestaba.

Fue entonces cuando Draco Malfoy supo que necesitaba un plan. No lo haría, no se volvería un mortífago. No es que le importaran los muggles y los sangresucia —eran una pérdida de espacio, ¡pero diablos!, también lo eran el noventa por ciento de los mortífagos en su opinión, y nadie los andaba desmembrando. Claro está, el Señor Oscuro tenía sus momentos... que era otra razón. El Señor Oscuro era feo y horripilante y no le gustaba la forma en que lo miraba. Como si fuera uno de los sacrificios muggle. Como si quisiera a Draco sobre el altar, empalado en su extraño miembro, el del Señor Oscuro. Era demasiado angosto, estaba doblado peculiarmente como una S, y la cabeza era como un hongo en un tallo muy pequeño. Señor Oscuro o no, no había forma en que permitiría que le metieran esa cosa. De ninguna manera. Imperius, Cruciatus, ni Avada Kedavra harían que aceptara el fenómeno miembro del Señor oscuro en su boca, culo, o cualquier otra cavidad.

Así que tenía tres opciones: morir, esconderse, o pasarse al otro bando. Ya había desechado la idea de morir. No había mucha gente que lo recordara. Morir y ser olvidado sería una lástima. Esconderse era imposible: era familiar sanguíneo de la mano derecha del Señor Oscuro, un simple hechizo lo apuntaría como a la Estrella del Norte. Pasarse al otro bando (al lado de la estúpida rigurosidad moral) no era exactamente atractivo, pero era su mejor opción.

Sin embargo necesitaba una razón de peso para cambiarse de bando, una razón que el otro bando creyera sin dudas, porque no iba a pasar el resto de su vida bajo estrecha vigilancia y sospecha. Merlín, los primeros diecisiete años de su vida ya habían sido más que suficientes.

Mhh. Podía fingir que se enamoraba sin remedio de Harry Potter. Bufó. Quizás con la mascota sangresucia de Potter. Bien, ese pensamiento lo hizo escupir en el baño.

Podía decir que Lucius había abusado de él toda su vida y eso de seguro le ganaría puntos de simpatía. Pero probablemente ellos querrían que hablara, llorara y gimiera por su trágico destino. Como si fuera a hablar con ellos más de lo absolutamente necesario.

¡Maldición! Tenía que haber algo que pudiera hacer que fuera lo suficientemente creíble para hacerlo renunciar a todo, pero que no requiriera mantenimiento constante.

Entonces Draco Malfoy sonrió mientras un Planse formaba en su mente. Un Plan sin Fallas. Un Plan Perfecto.

Se duchó y con rapidez se dirigió a la biblioteca privada de Lucius.