Llegamos por fin al final, disculpen la demora pero a mi compu le entro un virus de los complejos, así que perdí todas las cosas que llevaba traducidas. Muchas gracias a todos aquellos que leyeron esta linda traducción. ¡Hasta la próxima!

Salvando a Draco Malfoy

deDayspring

beta LatexoHPo

Epílogo

—¡Te dije que CAMINARAS MÁS LENTO! Sólo tengo cuatro años. ¡Mis piernas no son tan largas!

—Puedes subirte a mi espalda si quieres.

—¡O el imbécil podría CAMINAR MÁS LENTO!

—Ni siquiera sabes lo que es un imbécil.

—Quizás no. Pero tuviste que caminar más lento para decirme. ¡Así que, JA!

Draco Malfoy lentamente meneó la cabeza mientras escuchaba a su prole comunicarse entre sí en diferentes maneras. Daphne Lily de cuatro años era tan Slytherin como la bruja por la que había sido nombrada, astutamente haciendo que su hermano de once años, Jamie, caminara más lento en el perpetuo movimiento rápido que mantenía. Además estaba Thisala Molly de ocho años que, en su heróica naturaleza Gryffindor, había intentado hacer la paz ofreciéndose para que Daphne se subiera a su espalda. Finalmente, estaba Sirius Albus que en la actualidad aún estaba en el útero, pateando con fuerza en un esfuerzo de mantenerse a la par de sus hermanos… un Hufflepuff fetal queriendo unirse a la pandilla. Draco se sobó la barriga, diciéndole a Sirius que todo estaba bien, que pronto llegaría el día en que podría molestar con sus hermanos sin la ayuda de su Papá.

—¿Estás bien?

Miró a su esposo y asintió.

—Estoy bien, Harry. Este es mi cuarto embarazo; ya es una forma de arte para mí.

—Oye, tú fuiste el que dijo que debíamos superar a los Weasley. Sólo porque Ron y Hermione tienen tres hijos...

—Sigue hablando y no habrán mas hijos o sexo en tu futuro— le advirtió Draco. De seguro no iba a intentar el número que tenían los Weasley mayores, aunque tenían los medios más que suficientes para tener cuantos hijos quisieran. En todo caso, Harry sabía tan bien como él que Sirius no había sido planeado. Un minuto estaban en una celebración élfica de alguna cosa u otra (a los elfos le gustaban las fiestas) y al siguiente, estaban despertando tras unos arbustos sin pantalones y ropa interior.

—Oh, Draco, sabes que sólo estoy preocupado.

—Y cuántas veces te he dicho, y Madre te ha dicho, que me he vuelto tan elfo que un embarazo ya no es un problema para mi.

—Excepto cuando te quedas atorado en sillas blandas o andas en busca de un baño cada cien metros.

—Jódete, porque sé que ya no lo haré— siseó Draco mientras caminaban tras los niños en busca de un buen lugar para un picnic en el abarrotado parque de Londres.

—¿Aunque te de un masaje de pies?

El problema con estar vinculado con alguien por casi doce años era que te conocía demasiado bien.

—Y un masaje de espalda.

Harry lo tomó de la mano.

—Y un masaje de espalda. Mañana tienes el día libre, ¿cierto?

—Claro que sí. El Ministerio puede funcionar sin el Ministro de Relaciones Mágicas y Elficas por un día más.

Se había tomado una semana para pasar este tiempo especial con su familia.

—¿Este lugar está bien, Papá?

Miró alrededor.

—Es un buen lugar, Jamie. Puedes ir al lago si quieres.

—¿Podemos ir también, Papá?— gritaron las niñas.

Draco miró a su hijo. Este era el día de Jamie; respetaría sus deseos. Jamie se encogió de hombros y sonrió.

—Está bien, pero quédense cerca y escuchen a su hermano. En unos cuantos años serán ustedes las que se marchen a Hogwarts al día siguiente y no querrán que sus hermanos las molesten.

Harry bufó mientras los niños se dirigían al lago, Foom-Foom colgando peligrosamente de la mano de Daphne.

—Marcharse a Hogwarts… como si no viviéramos en Hogwarts.

Hogwarts quería a Jamie en Hogwarts. Eso había quedado claro hace mucho tiempo. Antes de que Madame Pomfrey confirmara que Thisala venía en camino, Jamie los había despertado con un "Gracias por mi habitación propia, Papi y Papá". El castillo había añadido una habitación completa, con todo lo que un niño pudiera querer. La habitación de Thisala apareció junto con Daphne y había sido muy interesante cómo se enteraron de que Sirius estaba en camino. Después de despertar tras los arbustos, reunieron a sus hijos y dejaron el reino con memorias borrosas. Jamie de diez años, feliz de volver a Hogwarts (Jamie adoraba Hogwarts, así que en realidad no importaba cuánto Hogwarts lo quisiera; él la quería igual de mucho), había corrido ansioso a sus habitaciones mientras sus padres arrastraban los pies para llegar. Para cuando colapsaron en el sofá, Jamie estaba sentado sobre la mesita de café, mirándolos solemne.

—Papi, Papá.

Draco conocía ese tono. Ese tono significaba que Jamie tenía algo de una naturaleza seria que discutir. No había tenido deseos de tener una discusión seria, pero al ser padre, enderezó los hombros y prestó atención.

—¿Qué sucede, Jamie? Sabes que puedes decirnos cualquier cosa.

—Daphne tiene una habitación propia.

Draco le dio una palmadita a la sorpresa de hace meses que se había vuelto un abultado estomago.

—Sí, marcharse a Hogwarts, vivir en un dormitorio en vez de en su propia habitación. Será bastante diferente, Harry.

—Lo se— dijo Harry mientras ayudaba a Draco a sentarse en el piso sobre una manta—. Ni siquiera quiero considerar cómo serán nuestras habitaciones sin él. Tampoco podrás pasar más tiempo tú solo en el reino élfico, ¿está bien?

—No sin ti— accedió Draco— ¿Y cómo le ha ido a los nuevos reclutas?

H.O.G.A.R. había sobrevivido la muerte de Voldemort. En vez de sólo proteger a Hogwarts, ahora proveían seguridad para eventos especiales o ayudaban como guardias privados a pueblos que no querían enfrentarse al papeleo de los Aurores. Después de cinco años en el servicio, le habían pedido a Harry que fuera el jefe de la milicia… en especial porque como era una celebridad le hacía difícil funcionar como un simple oficial.

Harry se encogió de hombros.

—Creo que comenzar la orientación al final del verano fue una buena idea. Le da a aquellos que terminaron Hogwarts tiempo suficiente para decidir si la milicia es en realidad lo que quieren hacer. También están aquellos de otras instituciones mágicas que no podrían lograrlo si la orientación fuera a principios del verano.

—Es tiempo suficiente para que los reclutas se acomoden antes de que los estudiantes de Hogwarts arriben. Esa fue una idea brillante, en todo caso— dijo Draco recostándose.

—Por supuesto que lo fue, ya que fue tu idea— dijo Harry obediente. Se acostó sobre su estomago al lado de Draco—. Estoy feliz de que hiciéramos todas las compras de Jamie ayer. Sólo puedo imaginar lo abarrotado que debe estar el Callejón Diagon hoy.

—Al menos no conoció a un extraño niño con una cicatriz en la frente en Madame Malkin— dijo Draco con una sonrisa de medio lado.

A Harry ya no le molestaba la cicatriz; con la muerte de Voldemort había palidecido considerablemente y no dolía.

—O a un pálido niño altanero con rasgos angulares y una boca que no paraba.

Draco rió.

—Admítelo, Potter… te encanta mi boca.

Harry se acercó.

—Sí— dijo, probando su declaración al atacar la boca de Draco con la suya.

—Bueno, al menos no se van a preguntar cómo terminé en esta condición— dijo Draco momentos después.

Rió cuando Harry miró alrededor para asegurase que nadie los hubiera estado mirando. Harry aún no aprendía a vivir con sus eternos observadores. Ya era malo que fuera Harry Potter, Salvador del mundo mágico, pero además estaba casado con Draco Malfoy… hijo de un mortífago, único Progenitor conocido, elfo sangresucia, y co-asesino del terrible Señor Oscuro Lord Voldemort. Draco estaba bastante seguro que una fotografía del beso aparecería en la edición de mañana de El Profeta. Era algo bueno que Jamie hubiera aprendido a vivir con la infamia que ocasionaba el nombre de su familia ya que simplemente se reiría ante los comentarios que de seguro iba a recibir en el Expreso de Hogwarts.

—¿Vamos a hacer esto cada año?— preguntó Harry.

—¿Qué? ¿Besarnos? Estaba pensando hacerlo mas de una vez al año— ronroneó Draco.

—No, tontito. Quiero decir venir a Londres para que los niños puedan ir en el tren como los demás estudiantes. Me gusta esa idea.

Draco asintió.

—Creo que es importante porque, tú sabes, hay una gran cantidad de trabajo preliminar para el año establecido en el viaje en tren.

—Sí, como de cuáles Slytherin tienes que mantenerte alejado.

—Cállate, adulador.

Harry sonrió.

—Sabes, algún fanfarrón de séptimo año va a tener un duro despertar mañana, pensando que Jamie es un típico niño de primero. Pero personalmente se que su papá le ha enseñado unos cuantos trucos.

—Sin mencionar los que su viejo papi les ha enseñado. Tal vez ellos tengan el sentido común suficiente de alejarse cuando sepan su nombre.

—Eso te mantuvo alejado de molestar a Harry Potter.

Draco bufó con fuerza.

—En realidad eso me hizo querer molestarlo mas.

—¿Sí?

—Sí. Además, estaba hablando de la parte Malfoy de su nombre más que de la parte Potter—. Estaba contando con que Jamie dejara claro el mensaje de que no podían molestar a los niños Malfoy—Potter.

Todas las "Casas" en Jamie lo dejaban bastante balanceado; claro, se lanzaba al puro estilo Gryffindor, pero con sutil astucia Slytherin, claridad de pensamiento Ravenclaw y la buena naturaleza Hufflepuff. Las niñas, por otro lado, en defensa de su familia, perpetrarían absoluta devastación sin complejos sobre su supuesto enemigo. Harry, bendito su corazón criado muggle, pensaba que las niñas eran mayormente azúcar y especias; Draco —con una madre bruja, la otra una elfa, y una tía que podría haberse enfrentado al señor oscuro y ganado si no hubiera estado loca— sabia que no eran así.

—¿Crees que tu nombre inspira mas respeto?

—Mejor dicho más terror.

Harry suspiró y agachó la cabeza.

—Probablemente tienes razón—. Luego se iluminó—. Pero al menos él no será un Slytherin.

El Sombrero Seleccionador había llamado a Jamie a principios del verano. Lo que sucedió, sólo el Sombrero y Jamie lo sabían con seguridad, pero Jamie volvió a sus habitaciones diciéndoles que sería un Ravenclaw para que así su familia pudiera representar a todas sus casas. Ya que era obvio en que Casas estarían Thisala y Daphne, eso dejaba a Sirius siendo un Hufflepuff.

Al menos no sería un shock tan grande el Sorteo en once años más.

—¿A qué hora se supone que llegarán los demás?

Harry miró su reloj muggle.

—Pronto. Nadie tiene hijos con edad de ir a Hogwarts todavía, así que sólo vienen a Londres por la tarde. El próximo año será diferente. La hija mayor de Ron y Hermione tendrá once años.

—A ella le gusta nuestro Jamie, ¿sabes?

Harry rodó los ojos.

—Ariel sólo lo considera como su heroico hermano mayor.

Draco también rodó los ojos a Harry.

—Recuerda mis palabras: esa niña será nuestra nuera un día. Ella tiene el cerebro de su mamá y la tenacidad de su abuela. Jamie está igual que casado.

—Lo haces sonar como si nuestro hijo fuera una presa fácil.

—Ja. ¿Acaso no lo has notado? Ella le gusta a él.

Harry se quedó mirándolo.

—¿De dónde sacas eso, Draco? Yo paso tanto tiempo como tú con los niños, y yo…

—Recuerda mis palabras, Potter. Al menos sus hijos tendrán el pelo élfico real y no ese horrible pelo rojo.

—¿Así que has añadido clarividencia a tu bolsa de trucos?—. Harry giró un diente de león envejecido en la mano y Draco lo fulminó con la mirada. NO quería pasar horas cepillando pelusas de su cabello.

—Sólo me preparo para un futuro inevitable, Harry—. Frunció el ceño cuando un soplo de de aire envío semillas flotantes en su dirección—. El inevitable futuro sin sexo.

Harry rió y tomó otro diente de león.

—Trata con otra táctica, Draco. Sabes que sólo te casaste conmigo por el sexo. Eres insaciable.

—No me casé contigo sólo por el sexo; me casé contigo por todo lo que siempre quise.

Harry dejó caer el diente de león y lo miró serio.

—¿Y cómo funcionó eso para ti?

—Mejor de lo planeado; mejor de lo que podría haber esperado— respondió igual de serio— ¿Y qué hay de ti?

Harry se encogió de hombros.

—No soy el tipo de hombre que hace planes… soy el tipo de hombre que se mueve a donde lo lleve el viento. Así que tú, mi vida contigo, no fue planeada por ningún tramo de la imaginación. Pero ahora que estoy aquí, contigo y con cuantos niños desees concederme, puedo decir honestamente que no podría estar más feliz, más satisfecho o contento. Te salvaste más que a ti mismo esa vez, Draco.

Draco desvió la mirada.

—Sabes que estoy esperando un Hufflepuff, Harry. Está totalmente arruinando mi sistema emocional.

Harry rió y apoyo su cabeza en el hombro de Draco.

—Tú eres el fraude más suave que conozco.

—Por favor, déjame con mis delirios— rogó Draco—. Antes de cuatro hijos, era un verdadero cínico duro, ¿no era así?

—Una palabra responde a eso, Draco: Foom-Foom.

—Mierda— suspiró—. Al menos soy un buen padre, ¿cierto? Jamie… bueno, Jamie es Jamie. Thisala es tan igual a ti, que no es gracioso. Daphne… Daphne tiene sus momentos, ¿pero no lo has notado? Una vez que consigue lo que quiere, ella puede ser bastante agradable.

—No es una Slytherin normal para nada entonces— accedió Harry agradablemente.

—Y Huffie aquí, probablemente no hay mucho que pueda hacer para arruinarlo. Así que, buen padre.

—Excelente padre.

—¿Y un buen Ministro?

—Para nada como Fudge o los demás. Tú no juegas a la política: es a tu manera o nada— bromeó Harry.

Draco se encogió de hombros.

—No es como que pueda ser sobornado o algo así. Nadie es más rico que nosotros.

—Y tu madre es su Majestad la Reina Arelia, Reina Regente de Kherin, Monarca actual del Reino de los Elfos, y Comandante en Jefe de Las Fuerzas Armadas de los Cinco Reinos Originales de la Magia.

—Cierto. Y mientras estamos en ese tema, también soy un buen mago y un buen elfo. De verdad quiero que ambos lados estén cómodos entre si.

—Sólo tener un limitado número de puertas para pasar al otro lado fue una idea brillante, una manera simple de saber quién está allí todo el tiempo.

—Gracias. ¿Soy un buen amigo?

—Demandaste una guardería en el edifico del Ministerio porque muchos de nuestros amigos trabajan allí y tienen niños.

—En realidad, la demandé porque los del Departamento de Recursos dijeron que no podía hacerse.

—Le pediste a tu madre un ala en el palacio élfico para que nuestros amigos puedan quedarse cada vez que quieran.

—Madre Arelia es fácil de convencer.

Harry bufó.

—Dile eso al resto del Ministerio y a Dumbledore.

—Aficionados.

—¿Draco?

—¿Sí, Harry?

—Eres bueno, ¿está bien? No es nada de que avergonzarse. Eres bueno. Vive con eso.

—Bien, pero te hecho la culpa de esto. Todo lo que soy, es por tu culpa.

Harry sonrió.

—Puedo vivir con eso.

Antes que Draco pudiera responder, alguien gritó sus nombres, y vieron al clan Weasley acercarse seguidos de cerca por los recién casados Blaise y Pansy. Familia. Amigos. No era lo que había Planeado esa traumática celebración de Navidad hace tantos años, pero el Destino pareció planear bastante bien por sí solo.

Podía vivir con eso.

FIN