Capitulo 9:

-Bien chicos, ¿Están listos? –le preguntaste a tus primos cuando terminaron de almorzar.

Ambos asintieron, y los tres caminaron hasta el vestíbulo donde se despidieron de Grace y se pusieron sus abrigos:

-Tengo que conseguir que traigan mi auto aquí –murmuraste para ti misma.

-¿Tienes auto _? –pregunto Jamie.

-Claro Enano, ¿No lo viste la última vez que fueron? –preguntaste confundida.

-¿El Jeep de playa negro? –Pregunto tu primo, asentiste –Creí que era del tío _ (nombre de tu papá) –

Hiciste una pequeña mueca al escuchar sobre tu padre pero tus primos no la notaron: -No, ese era el mío –

Y era el único que había hoy en día en el estacionamiento de tu casa en Australia, el otro auto quedo destrozado después del accidente.

-Bien pequeños, tendremos que tomar el transporte publico –dijiste como si fuera una barbaridad.

Ellos te siguieron el juego sonriendo: -No puedo creerlo –dijo Sophie intentando no reírse.

-Es absolutamente denigrante –dijo Jamie como un viejo snob lo que hizo que te rieras.

-¡Hola Jack! –saludaron los tres cuando llegaron a la parada de autobús.

-¡Hola chicos! ¡Hola _! ¿A dónde van? –preguntó el espíritu.

-Vamos al centro comercial –dijo Jamie.

-¡Decoraremos el árbol hoy! –dijo Sophie emocionada.

-¡Que bien! Norte estará feliz de que sean tan responsables –

En ese momento un autobús rodeo la esquina y vino hacia ustedes, levantaste tu mano para llamarlo y paró en frente de ustedes.

-Vamos –dijiste y los chicos se subieron enfrente de ti. -¿Vienes? –preguntaste casi imperceptiblemente mientras subías al autobús, Jack te miro sorprendido pero subió detrás de ti, le pagaste al conductor y te sentaste en un asiento detrás de Jamie y Sophie. Jack se sentó a tu lado.

-Tiras fuerte, aun me duele el hombro –te menciono despues de unos minutos.

-Y tu gritas fuerte, aun me duelen los oídos –le dijiste sonriendo.

-¡Por favor, como no te puede gustar _ (tu banda o cantante favorito)!–le refutaste despues de un rato.

El autobús estaba vacío excepto por unos chicos atrás, y ellos parecían bastante entretenidos para prestarles atención.

-No los has oído en vivo… -

-Claro que lo he hecho, fui a su concierto cuando estuvieron en Australia–le dijiste cruzándote de brazos.

-Estás loca –

-Y tu no tienes sentido del oído –le dijiste.

-Infantil –

-Anciano –

-Aburrida –

-Enfermo –

-Sin sentido del gusto –

-¡Paleta de hielo! –le dijiste y el se ofendió, bastante.

-¡Frutilla! –dijo haciendo mención a tus constantes sonrojos.

-¡Refrigerador andante! –

En ese momento, Jamie y Sophie voltearon: -¡Ya paren de discutir! –dijeron al mismo tiempo.

Ambos se miraron y rodaron los ojos.

-Ya estamos llegando –dijiste mirando por la ventana.

-Gracias por recalcar lo obvio –te dijo Jack.

-Cállate, otaku haciendo cosplay –dijiste y te levantaste por que ya llegaban.

Los cuatro se bajaron, Jack estaba cruzado de brazos y no te miraba.

Entraron en el centro comercial y fueron a la tienda departamental que estaba llena con adornos navideños.

Los chicos se pasaron dando vueltas y eligiendo adornos que metían en el carrito de compras que habías sacado de la entrada. Jack los seguía y después de un rato se unió a ellos, pero seguía sin hablarte.

Cuando ya eran casi las seis de la tarde terminaron de darse vueltas y fueron a pagar los adornos. Sacaste tu celular y llamaste a tu tío para que los recogiera.

-Vendrá en diez minutos, ¿Quieren comer algo? –preguntaste, tú y Jamie llevaban las bolsas.

Ambos asintieron y fueron al patio de comidas. Los chicos quisieron unas papas fritas y un refresco. Tú pediste _ (tu comida rápida favorita) y un refresco también.

Los tres, cuatro con Jack se sentaron en una mesa a esperar a que tu tío llegara.

Jack abrió la boca pero Jamie le cortó: -Por favor no se peleen, o tendré que pensar seriamente que ustedes se aman –

Ambos lo miraron sorprendidos: -¡El/Ella no me gusta! –dijeron apuntándose. Los gritos hicieron que la mitad de las personas se voltearan a verlos, mejor dicho a verte a ti.

-Genial –mascullaste.

-Hola niños, hola _ -dijo tu tío apareciendo entre la multitud –Vaya, si que escogieron bastantes adornos –dijo mirando las bolsas.