Hola a todos y todas una vez más! Gracias Chiara Polairix Edelstein, lis3011, marieisahale, the princess of the winds, Guest, darky1995, Anastacius, Alexandra Bellamy Pattinson, prismacullen, casiepl, NELLYCULLEN, Sophia, VICKYY, vickyflo, alisonfranv, Milii, vanee.-joaa, twilight, deiny, jolie love, Laury D, tsuri182718, FemaleDark y Taniia93, karolay28 por apoyarme con sus reviews durante el transcurso de la historia!

Bienvenida Yusale!

Gracias a todas por el soporte, no soy muy puntual con las actualizaciones, así que aprecio que sigan leyéndome.

Jolie Love mas te vale ponerte a estudiar de una buena vez, sino me verán como una muy mala influencia, cuando en realidad soy todo un ángel

Y para reafirmar lo que digo acá les dejo otro cap, espero lo disfruten!

¿Y ahora qué sigue?

Luego de reunirnos con el resto de los Cullen en el hotel y explicarles el acuerdo al que habíamos llegado, Carlisle consiguió un avión privado para que estuviéramos más cómodos durante el viaje de vuelta a Estados Unidos.

En el transcurso del viaje cada uno estaba sentado con su respectiva pareja, en una burbuja única. No hubo mucha charla, y si la hubo yo decidí excluirme, no tenía ganas de nada, sólo quería llegar a donde sea y quedarme a solas con Edward, tranquilos, sin presiones y sin dolor. El resto podía esperar.

En el aeropuerto había dos coches esperándonos, por lo visto Carlisle se había encargado de todo. Él, Esme, Emmett y Rosalie abordaron el auto color rojo oscuro, mientras que Jasper, Alice, Edward y yo nos quedamos con el auto negro brillante.

Jasper quiso conducir para que Edward y yo podamos sentarnos juntos en el asiento trasero, pero Alice tenía otros planes.

-No lo harías- dijo Edward subestimando a su hermana luego de, obviamente, haber leído los locos planes en los que estaría pensando. Pero claramente se arrepintió al ver la visión en su mente, en la que, supongo yo, hacía lo que Edward no quería que hiciera. Realmente extrañaba estas cosas.

Edward suspiró, resignado y enojado a la vez.

- Está bien- dijo, se acercó a mí, me dio un beso en los labios y luego se subió en el asiento de copiloto junto a Jasper.

Alice comenzó a aplaudir festejando su victoria.

-Ven Bella, vamos- me invitó a sentarme a su lado en los asientos traseros.

-¿Es que tengo otra opción?- pregunté con una pequeña sonrisa resignándome a sus indestructibles planes. Esta era la primera vez, desde que la había vuelto a ver, que le sonreía sincera y abiertamente a ella. Y Alice supo reconocerlo, y no es muy difícil averiguarlo ya que apenas las comisuras de mis labios se estiraron para sonreírle de verdad ya me tenía envuelta en sus pequeños, finos y blancos brazos de mármol.

-Ya eres tú- dijo feliz entre mis brazos.

-Y tú sigues siendo tú- dije rodando los ojos.

-¿Quién más sino yo?- dijo halagándose a ella misma.

-Ya vámonos- le dije mientras deshacía suavemente su abrazo. Al subir al coche Edward me dedicó una mirada de compasión que no entendí hasta que Jasper comenzó a conducir hacia alguna parte en las afueras de Seattle, creía que vivían en Alaska antes, o en otro estado que no sea el de Washington, pero se ve que las cosas no han cambiado demasiado. En algún punto me alegraba aquel hecho En algún punto muy lejano ya que el acoso de Alice no parecía tener un fin cercano.

Apenas Jasper encendió el motor del lujoso auto Alice decidió enroscarme en una conversación, aunque quedaría mejor la palabra monólogo, teñido de reproche, sermón y curiosidad en el que me cuestionaba cosas como el haber salido sola y como humana a un bosque donde era predecible la presencia de seres sobrenaturales, o el haberme involucrado con los Vulturis, o el haber desaparecido completamente. También me dio sermones y discursos acerca de cuán irresponsable fue dejar que la Guardia estimulara mi don, me dio una detallada y muy larga explicación de por qué le hicieron caso al "bobo de su hermano suicida" –sus palabras, no mías- al decidir alejarse de mi lado.

Una vez atrás los regaños y las disculpas, lo que creía que jamás iba a terminar, empezó la verdadera tortura. "¿Demetri Vulturi? ¿En serio? No es mal tipo, pero se conforma con muy poco, es como… es una víctima permanente ¡eso es! Y, de verdad, en este punto, prefiero al suicida" Admito que me sentí un poco incómoda con sus comentarios, incluso me sentí mal por el apodo que le había dado a Edward, pero sería una gran mentira decir que las sonrisas que me sacó en muchas ocasiones fueron solo por compromiso. Ni siquiera puedo contar las veces que Edward gruñó durante esa primer parte del interrogatorio. Y digo primer parte porque se extendió más. Mucho más.

"¿Cómo fuiste capaz de querer casarte con él Bella? Y lo que es peor, ¿cómo es que no me llamaste para tu vestido, o para la organización de la fiesta? Tendrás que compensarlo con muchas horas de compras. Lo que me recuerda que debo felicitarte, creo que al menos tu estancia con los Vulturis no fue tan mala, es decir, ¡ya sabes vestirte bien! Y lo que es mejor, ¡sin ayuda!

Ya me estaba ilusionando con la idea de evitar las compras al menos en la conversación, pero claramente canté victoria antes de tiempo, el fin de aquella apreciación suya fue el comienzo de un específico y largo plan de compras que Alice estaba planeando para nosotras.

-Cariño, creo que deberías esperar a que Bella llegue a casa para contarle tu plan de compras, porque imagino que a esta altura ella no querrá ni salir del auto- le dijo su esposo con dulzura mirándola a través del espejo retrovisor- y ya no quiero sentir a Edward frustrado por el acoso que le estás dando a su mujer- agregó con toque de reproche, esta vez mirando a Edward.

No entiendo por qué, pero la escena que vi a continuación me causó mucha gracia.

Cuando Jasper le reprochó a Edward, este le gruñó, y al mismo tiempo Alice hizo un puchero lastimero a su esposo, haciendo que él le devolviera el gruñido, lo que al mismo tiempo causó sonrisas en Alice y que Edward pusiera sus ojos en blanco por la victoria de su hermana.

Reí con ganas al ver el final de esta escena. Los tres Cullen me miraron entre extrañados, asombrados y encantados.

-Al menos se ríe de nosotros y no nos cree dementes- dijo Jasper riéndose conmigo mientras conducía.

-Claro que no, porque si nivelamos, primero están los dementes, luego vienen los súper-dementes, y luego están ustedes- dije riendo aun más fuerte.

-Tomaré eso como un cumplido únicamente porque extrañaba tu tonta risa- dijo Alice mirándome con sus ojos entrecerrados, fingiendo estar ofendida.

En todo aquel tiempo Edward no había dicho nada. Eso me alarmó, tal vez él ya no quería que todo sea como antes, que su familia me trate como una más de ellos, tal vez se arrepintió de volverme a elegir, tal vez solo quiere…

¡Ya deja de maquinar idioteces y míralo!

Aun confundida y enojada con mi conciencia, le hice caso.

Miré a Edward, pero él no parecía nada frustrado o enojado como minutos antes. Estaba radiante, precioso, pleno, feliz. Me moría por saber qué lo tenía tan feliz, así que decidí hacer algo que jamás hubiera hecho de no haberlo necesitado con tanta urgencia y ansias.

Localicé su don en mi mente y comencé a usarlo. Sé que es horrible lo que hago, pero quiero ver qué lo hace tan feliz. Sí era una emergencia.

Me concentré un segundo en él y lo que vi me dejó, aunque parezca imposible de creer, aun más enamorada de aquella perfección personificada.

En su mente se repetía la imagen de mi rostro sonriente y el sonido cantarino de mis carcajadas. Pensaba en esa imagen una y otra vez, rememoraba a la perfección en su mente las comisuras de mis labios estirados por la risa, se deleitaba con el sonido de mi felicidad. Él estaba siendo feliz por verme así a mí. Comparaba mi amplia sonrisa con las sonrisas que él me había visto fingir en el castillo, y ninguna encajaba completamente, no coincidían. Pero sí lo hacían con otras aun más pasadas, pertenecientes a mi vida humana. Las carcajadas y sonrisas que me habían sacado ese trío de vampiros eran iguales a aquellas que él me robaba cuando estábamos juntos, parecidas a las que Emmett lograba sacarme a regañadientes cuando decía alguna de sus tonterías y muy semejantes a las que Alice me causaba con sus ocurrencias.

Era indescriptible la sensación de devoción que me embargó, era irrefrenable. Nuestros ojos se encontraron, y en los suyos pude ver un brillo prometedor, y supe, gracias al robo de su propio don, que él estaba viendo lo mismo en los míos.

Demasiado amor para cuatro paredes.

Los pensamientos de Jasper me hicieron ver cuánto le afectaban nuestras emociones, y claramente, Edward también se dio cuenta, así que los dos desviamos la mirada al mismo tiempo, lo que levantó sospechas en él, ya que me miró con el entrecejo algo fruncido por la intriga. Simplemente le sonreí con inocencia, haciendo que negara y me dedicara una mirada de luego hablaremos.

Dos horas, ciento veinte minutos, siete mil doscientos segundos, trescientos sesenta parpadeos, cuatrocientos ochenta respiraciones y dos mil setenta palabras acerca de compras después llegamos a una disimulada cabaña en las afueras de Seattle.

¿Qué hacíamos allí? ¿Era esta la residencia de los Cullen? Imposible. Entonces, ¿dónde estábamos?

-Primera parada- anunció Jasper.

-¿Qué es esto?- pregunté confusa.

-Esto, es nuestro regalo de bienvenida- agregó Alice sonriente.

-¿Qué?- le pregunté alzando una ceja. ¿Me estaba regalando una casa? ¿Es que los años la afectaron aun más?

-No te obsequiamos nada para tu cumpleaños, así que decidimos darte un espacio para que puedas, ya sabes, acostumbrarte a otra cosa que no fueran escaleras enroscadas o paredes de piedra- explicó arrugando su nariz en signo de repugnancia.

-¿Me estás obsequiando una casa? ¿A mí sola?- pregunté aun sin entender.

-Bueno, si quieres puedes compartirla- agregó moviendo sus cejas sugestivamente mientras miraba a Edward.

Él rodó sus ojos.

-Queríamos darte espacio, si no quieres no me quedaré- agregó con un tono apagado.

-Bueno, supongo que me aburriré allí sola, así que, solo por hoy, te concederé el gran honor de entrar a mi casa- dije fingiendo indiferencia.

Él sonrió torcidamente, y agregó:

-En realidad, es solo una cabaña, se necesita más espacio y otros aspectos para considerarla una casa en realidad.

-No te atrevas a meterte con mi casa Edward Cullen- dije entre dientes, queriendo sonar amenazante.

-¿Entonces te gusta?- preguntó Alice esperanzada.

-¿Bromeas? Es lo mejor que he recibido en mucho tiempo, es simplemente perfecta- dije admirando la belleza de mi casa.

-Esme estará encantada, vamos Jaz, ¡hay que hacérselo saber!- anunció emocionada.

El aludido enseguida fue en busca de nuestros bolsos al maletero. Aguarden, ¿bolsos? Si no empaqué nada.

Alice.

Si no fuera por el regalo perfecto que me dio me enojaría por haberme comprado ropa.

Edward se bajó y abrió la puerta para mí, me ayudó a bajar tomando mi mano, y con la otra recibió las valijas que Jasper le dio.

-Espero se diviertan- dijo con un guiño.

-Ya vete Jasper- dijo Edward gruñendo. Su hermano, obedientemente se subió al auto, en donde Alice ya le esperaba sentada del lado de copiloto y salieron a una velocidad que seguro sería reprendida hasta por el más distraído y holgazán de los policías de tránsito.

Caminamos por el pequeño camino salpicado de piedras que había hacia la puerta de la entrada, aun tomados de la mano, que no soltó hasta que abrió la puerta para dejarme entrar primero.

La residencia era hermosa, de ensueño. Parecía sacada de esos catálogos que hacen ver todo imposible, pero aun mejor, este lugar tenía un toque mágico, parecía de cuentos.

No me di cuenta cuánto había estado admirando la casa hasta que sentí las firmes manos de Edward en mi cintura, acercándome a él.

-¿Qué hacemos ahora?- le dije aspirando su intoxicante esencia.

-Dejar de hablar- dijo mientras posaba sus delicados labios en la piel descubierta de mi cuello y subía hasta mi mandíbula, mi mejilla derecha, mis labios.

Me giró rápidamente y siguió con su recorrido de besos. Yo no me quedaba atrás y comencé a devolverle los besos con más intensidad, haciendo que cada segundo sea más prometedor. Y más ansiado.

Creo que después de todo Jasper estaba en lo cierto y de verdad íbamos a divertirnos…

.

Y? Espero que les guste y lo disfruten. Ciertamente no sé cuántos capítulos le quedan a esta historia, pero faltan muchísimas cosas que afrontar. Para compensarlas por la espera les puedo dar pistas, y que ustedes saquen sus propias y alocadas conclusiones. Veamos…

-Boda?

-Hijos?

-Guerra?

Nos leemos pronto, besos, A simple Human