LA HEREDERA

CAPITULO # 7

Por. Tatiana Barreiro Z.

-De verdad que ahora comprendo todo dijo con todo el dolor de su corazón –Solo me has utilizado, has jugado con mis sentimientos, y te has aprovechado del amor que siento por ti, admítelo eres un cobarde sin corazón te odio. A punto de llorar.

-Un momento ahora eres mi esposa- dijo atrayéndola fuertemente hacia él y sin soltarla, ¡me debes respeto! -Además no te hagas la inocente que ya tu teatro se calló, y si es verdad solo me case contigo para recuperar mi fortuna y no descansare hasta verte pagar por todo el daño que le has hecho a mi padre y a mí.

-¡Suéltame!, yo no te debo nada, el respeto se gana no se exige, no tenías por qué hacer todo este show de la boda, si me lo hubieras pedido yo te hubiera devuelto toda la fortuna, no me interesa tu dinero es más mañana mismo me marcho de esta casa y te puedes quedar con todo, solamente quiero saber una cosa de ¿Qué me acusas? Cuáles son tus argumentos para ser solo parte de una estúpida venganza. Por lo menos me merezco eso.

-¡Ah no! Sin soltarla tomó su barbilla para que lo mirara. ¿Ni pienses que me vas a dejar eso nunca te lo voy permitir escúchame bien dijo mirándola a los ojos tu ahora eres mi esposa y no voy a dejar que pongas en entredicho mi apellido, con tu dudosa conducta, y sin más la beso con furia, Candy quiso resistirse pero él se había posesionado de sus labios, sentía como el la besaba con violencia, como tocaba su espalda con una dureza nunca antes vista en él, porque todo este tiempo que estuvo cortejándola se había comportado como todo un caballero muy dulce y siempre galante y atento.

Sabía que le estaba haciendo daño por la fuerza con que la besaba pero todo intento por soltarse de sus brazos era inútil ella era más pequeña y delgada. Después de unos minutos la soltó y sonreía con malicia, -dime si soy mejor que cualquiera de tus amantes…

En ese momento la rabia invadió todo su cuerpo, y sintió como su mano se estrellaba contra su rostro con una fuerza tal que Albert se llevó la mano en el mismo sitio donde ella un segundo antes le hubiera golpeado.

-¡Ni se te ocurra volverme a poner una mano encima, jamás en la vida te voy a perdonar toda la humillación y la ofensa que has lanzado en mi contra, pero te aseguro que esto no se va a quedar así, llegaré hasta las últimas consecuencias para descubrir de qué me acusas, y cuando lo haga demostraré mi inocencia y cuando llegue ese día desapareceré de tu vida para siempre, y no podrás detenerme, te odio Albert lamento haberme casado contigo… y salió corriendo hacia arriba ya no podía seguir un minuto delante de él.

Albert no hizo nada por detenerla, se maldecía una y otra vez por haberle dicho que se había casado por el dinero cuando en verdad desde el primer momento que la vio en el cementerio había nacido un sentimiento nunca antes conocido por él, se sirvió un vaso con whisky necesitaba algo para calmarse, volvió a sobarse el rostro justo donde ella lo había abofeteado, nunca se imaginó que Candy tuviera tanta fuerza, se lo tenía bien merecido por todas las cosas horribles que le dijo, pero estaba cegado por los celos, quería hacerla sentir solo un poco el dolor que crecía en él, Cómo Candy se preguntaba -porque tenías que jugar con mis sentimientos, al verte allí con tu amante abrazados, justo el día de nuestra boda, cuando minutos antes habías jurado ante Dios amarme y serme fiel, que clase de mujer sínica eres… No te entiendo la verdad, parecías tan consternada por todas las cosas que te dije, cómo si en verdad no supieras nada, a veces eres tan inocente, que en verdad pienso que no sabes nada de lo que te hablo… que todo esto solo es un terrible mal entendido, mejor voy a dormir me espera una noche muy larga…

Eran las cinco de la mañana Candy se estaba dando un baño, no había dormido toda la noche analizando la situación en la que se encontraba, casada con un hombre que la engaño, le había mentido haciendo creer que su amor hacia ella era sincero. Al salir del baño, se miró al espejo y pudo comprobar cómo se notaba el cansancio en sus ojos y unas ojeras que asomaban por debajo de sus ojos, se puso un poco de maquillaje no quería demostrarle a Albert que había estado llorando sin cesar, desde que descubrió la triste realidad, tengo que despejar mi mente se dijo voy a dar un paseo a caballo.

Salió silenciosamente para no despertar a nadie, al salir de su cuarto, pensaba que la habitación de Albert se encontraba justo frente a la de ella, ojala que tu conciencia te haya dejado dormir murmuro para sí.

Fue a la cocina por un vaso de agua allí también estaba Margarita preparando todo para el desayuno..

-Sra. Andrew no se hubiera molestado ud está en su luna de miel si me lo hubiera pedido enviaba a Yadira a su habitación con el agua.

-No te preocupes puedes llamarme Candy, con confianza, puede hacer el favor de enviar a Yadira a mi habitación tengo una orden para ella. Ah y otro favor Margarita si ve al Sr. Andrew no le diga que me vio, es que no quise despertarlo tan temprano haciendo una sonrisa de medio lado.

-Volvió a su habitación, para ponerse ropa adecuada para cabalgar. Mientras terminaba de arreglarse tocaron a la puerta y era Yadira.

-Sra. Dijo entre dientes ud me mando a llamar.

-Sí Yadira por favor dile a uno de los peones que ensille un caballo voy a dar un paseo..

-Creo que no se va a poder yo aquí no más estoy para cumplir órdenes del señor Albert, él fue el que me contrato no usted. Además ni su mujer es porque no duermen ni en la misma habitación.

-Mira Yadira aquí te guste o no yo soy la señora de la casa dijo muy molesta, si más no recuerdo ayer me case con el Señor de la casa y este anillo que tú ves en el dedo, me hace a mí también dueña de todo, y si yo te doy una orden la tienes que cumplir, porque si no lo haces no más es que mueva mira un dedito para hacerte votar por mi esposo, porque él esta tan loquito por mí que mira no duraría ni un segundo en hacer lo que le pida. Además aquí se te paga para que te encargues de todo no para andar en chismes baratos, y pobre de ti donde me entere que andas mencionando a todos los problemas entre el señor y yo.

-Mire señora yo a usted no tengo porque obedecerle en nada.

¡Te equivocas Yadira!, se escuchó una voz muy seria, y las dos mujeres voltearon al darse cuenta que era Albert quien al parecer había entrado a la habitación porque estaba la puerta abierta.

-Aquí mi esposa Candy es la dueña de la casa al igual que yo, dijo acercándose a ella, y abrazándola por los costados, cuando ella da una orden esta se cumple a la brevedad posible, porque es como si la estuviera dando yo, además el propósito de traerte a esta casa fue para que la ayudaras en todo lo que te pida…quedo claro, así que en este mismo momento ve a decirle a Peter que ensille dos caballos porque también acompañare a mi esposa en su paseo.

Toda avergonzada por la situación la empleada no le quedó más que decir- Si señor enseguida disculpe…

Candy que hasta entonces se había quedado callada no puedo evitar preguntarse qué tanto había escuchado Albert de lo que ella le estaba diciendo a Yadira, todo lo dijo porque esta chica ya la traía entre cejas y ojos, desde que llego a la casa se sentía incomoda, con ella cerca. Y no pudo evitar sonrojarse de pensar que Albert se vaya a creer la gran cosa por sus palabras y soltándose de su abrazo le dijo..

-En primer lugar no necesitaba que me defendieras lo sé hacer muy bien sola, y en segundo lugar quien te invito a cabalgar conmigo yo quería estar sola solaaa te quedo claro.

Albert se iba aproximando otra vez hacía ella y veía como Candy retrocedía con cada paso que él daba. Se reía por dentro parecía una fierecilla asustada atrapada por un depredador.. Y es que desde que entro a su cuarto y escucho cada una de las palabras que le decía a Yadira, se sentía feliz, porque Candy lo había dicho con tanta seguridad que era su esposa, que no pudo evitar preguntarse si ella estaba feliz de haberse casado con él.

Candy estaba confusa por el comportamiento de Albert, en la noche la humillo, le dijo que no la quería, y ahora en la mañana, se veía tan feliz, tan peligrosamente acercándose a ella, que su instinto le suplicaba que se alejará lo más pronto posible, cuando oh oh se había topado con la puerta a sus espaldas eso quería decir que no tenía más espacio para escapar.

-Porque huyes de mí Candy.. Pregunto en un tono seductor y a escasos centímetros de ella, podía sentir el aliento de Candy en su rostro y la respiración agitada de ella, por su cercanía, disfrutaba mucho ver el efecto que su presencia causaba en su mujer. Recorrió su cuerpo con su mirada y ella se estremeció por tal insinuación.

-Si Candy ya pude ver lo bien que te defiendes… y será un placer acompañarte en tu paseo a caballo- no puedo permitir que mi esposa ande sola por allí..

En ese momento llegaba Yadira avisándoles que los caballos estaban listos.

Al fin Candy pudo soltar el respiro que estaba evitando, una cosa era enfrentarse a Albert en el campo de batalla, podía defenderse muy bien tratando de ser fuerte, pero ese cambio de actitud, todo seductor era algo que ella no sabía cómo resistir, porque a pesar de todo lo sucedido entre ellos no había dejado de quererlo ni un poquito sus sentimientos seguían intacto como el primer día.

Pero tampoco iba a permitir que Albert la tratara como basura si pensaba que podía seguir jugando con sus sentimientos estaba muy equivocado. Y con esa actitud caminaba al frente de él decidida a no dejarse manipular.

Ella iba cabalgando despacio disfrutando el paisaje, Albert iba un poco más atrás disfrutando el perfil de Candy se veía tan hermosa con sus rizos al viento y su mirada fija en el paisaje. Que le dio su espacio por un rato.

Hasta que apresuro el trote y llego justo a su lado, y con una sonrisa le dijo Candy apuesto a que te gano a llegar a ese árbol. Y emprendió la carrera.

¡Ah eso no se vale dijo molesta y también corrió con todas sus fuerzas.. Aunque trato de alcanzarlo este ya le llevaba ventajas y lo vio llegar primero al árbol marcado.

Se bajaron de los caballos y Albert la ayudo a desmontar del caballo. –He ganado la carrera y ya se cual será mi regalo. Dijo con una sonrisa.

-Que yo sepa Albert no hice ninguna apuesta contigo…

No importa vamos dijo tomándola de la mano y la llevo junto al lago. Este es uno de mis sitios favoritos vamos a darnos un chapuzón con la carrera y el paseo me ha dado mucho calor y al instante se quitaba los pantalones quedando en interior y sumergiéndose en el agua.

Candy miraba horrorizada como Albert, se lanzaba desnudo al lago, ella jamás había visto a un hombre desnudo y el cuerpo de su esposo era tan atlético, tan musculoso con unos cuadritos marcados en su abdomen todo en él era perfecto.

-Vamos Candy anímate esta deliciosa el agua.

-Ah no ni lo pienses, yo no voy a meterme allí, y desnudarme frente a ti. Y se ruborizo por la situación

-ja ja acaso no eres mi esposa, aunque no estemos compartiendo la habitación no quiere decir que tengas que tenerme miedo, o tal vez quieres que te vaya a meter yo al agua.

-Nooo te atrevas, dijo toda asustada al imaginarse a Albert salir todo mojado con el agua resbalando por su cuerpo y las mejillas se le encendieron más, cuando vio que él tuvo intenciones de salir. Dijo – Nooo te muevas, date la vuelta no quiero que me veas en ropa interior.

Tan obedientemente Albert se volteó, le gustaba mucho que ella fuera tan inocente, aunque no entendía cómo era posible eso si Terry le dijo muy claro que ellos eran amantes decidió quitarse esas ideas de la cabeza y disfrutar el momento no quería pensar en otra cosa que en lo bien que lo estaba pasando con su esposa, y aunque la razón le decía que ella estaba jugando con él, su corazón no podía dejar de sentir lo que sentía cuando la tenía cerca.

Candy en ropa interior se fue metiendo poco a poco en el agua, aunque estaba fría a lo que se sumergió la encontró deliciosa, y quedo a pocos metros de Albert.

-Esta deliciosa el agua decía feliz Candy, jamás en su vida se había bañado así y más con la compañía de Albert es que cuando estaba a su lado nada podía ser mejor, y desde esa mañana él estaba tan relajado, muy feliz a su lado como no lo había visto desde que se casaron aunque ella todavía no lograba entender la actitud de Albert con ella, no sabía porque la trataba con desprecio como si ella hubiera hecho algo malo, algunas veces le había dicho que ella no estaba interesada en el dinero y si esa no era la razón entonces cuál, no lo sabía pero tarde o temprano tenía que averiguarlo o se dejaba de llamar Candy White, necesitaba saber la razón por la cual su esposo no la podía amar.

Albert se volvió a hundir en el agua sin decir nada y ella se asustó mucho no lo veía por ningún lado- Allberrrt donde estás no me asuste por favor decía Candy pero él no aparecía por ningún lado cuando de repente salió por detrás de ella así que te gusta el agua y también te gusto yo..

-Eres un tonto dijo molesta como te atreves a asustarme así pensé que te había pasado algo dijo golpeándolo suavemente en el pecho.

-El la tomo por la cintura y la atrajo hacia su cuerpo, no deberías preocuparte por mí soy un experto nadador, ahora lo que tengo en mente es todo menos nadar contigo. Y la acerco más para que sintiera la necesidad que se acrecentaba debajo de su ropa interior.

-Candy sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo con ese simple contacto, no entendía cómo Albert con un simple movimiento la podía hacer perder la conciencia y olvidarse lo molesta que estaba desde que se casaron.

Con sus dedos torpemente empezó a tocar su pecho lo había deseado desde el mismo momento en que lo vio introducirse en el agua, era tan fuerte.

Albert la beso con pasión, con locura no entendía como Candy lo podía llevar al infierno y al cielo en un segundo es que todo en ella le gritaba que por fin la hiciera suya que la hiciera su esposa, empezó a recorrer su piel con su manos, por la espalda hasta llegar a sus glúteos y la apretó más contra sí, sintió como Candy dejaba escapar un gemido de placer, y esto lo enloqueció más con su otra mano empezó a tocar sus senos eran tan duros al contacto de su mano, tan hermosos que se podían apreciar a través del transparente sostén, deseo tenerla desnuda para hacerle el amor toda la vida.

Detuvo el beso para llevarla de la mano a la orilla del río, coloco su camisa en el suelo y la acostó a la orilla otra vez inicio el ritual de besos que los estaban llevando al borde de la locura, -Eres tan bella dijo apartándose para recorrer con su mirada y sus manos todo su cuerpo, eres perfecta para mí, tan delgada y pequeña que me enloqueces y me haces perder la razón.

Candy no articulaba palabra es que eran tantas sensaciones nuevas para ella que solo podía gemir por las caricias que él le proporcionaba rogaba en su interior que no se detuviera y que la siguiera llevando con sus caricias al cielo.

Albert ya se encontraba totalmente encima de Candy la seguí besando y recorriendo su cuerpo con las manos, no quería que ese momento se detuviera, como pudo le quito la parte de arriba de su ropa interior y al fin quedaron libres las dos cosas más hermosas que él había visto en su vida con una mano los toco y vio el placer que eso le provocaba a Candy y bajo hasta llegar a probarlos con su boca sabían tan dulces y deliciosos ella se estremecía y se movía muy sensualmente sobándose más a su cuerpo Albert la volvió a besar en la boca y ya no soportaba más la quería para él en ese instante.

-Albert quiero ser tuya dijo decidida Candy.

Esas palabras hicieron eco en Albert que recapacito de todo lo que estaba sucediendo no podía hacerla suya allí en ese lugar, en esas circunstancias, no podía hacerle eso a pesar de todo lo que debía odiarla. A su mente vinieron las palabras de Terry y se imaginó a Candy entregándose con la misma pasión que hace unos minutos a él y no podía soportar eso.

Levantándose de pronto dijo abruptamente -Candy debemos partir está oscureciendo, y no quiero que nos perdamos.

Candy se volvió a sentir tan humillada estuvo a punto de entregarse a él, se lo había hecho saber y la había rechazado sin ninguna contemplación, no iba a volver a ser tan débil se dijo para sí misma.

Se vistió lo más rápido que pudo y antes de que Albert terminara de colocarse la ropa ella subió a su caballo y emprendió la carrera hasta la casa. Corría tanto como las fuerzas del caballo la llevaban quería olvidarse de todo como había sido tan tonta para caer en los encantos de ese sínico y manipulador. Al llegar subió a su cuarto y se dio un baño estregándose con una esponja todos los lugares donde Albert la había besado antes, quería borrar de su cuerpo todas sus caricias, pero era imposible borrarlas de su mente y corazón.

Aunque corrió para alcanzarla no lo logró, sabía que otra vez había herido a Candy, pero fue algo que no pudo evitar, aunque nunca en su vida había sentido celos y posesión por una mujer desde que conoció a Candy vivía constantemente ese sentimiento, no quería que ningún hombre se fijará en ella la idea lo volvía loco y después de haber experimentado tocar todo su cuerpo, pensó que ya nunca podría volver a querer tocar a otra mujer.

La dejó sola para que se tranquilizará a las 7 de la noche Albert esperaba a Candy para la cena pero esta no había bajado desde el paseo a caballo. La mando a llamar con Yadira.

-Señor Andrew dijo toda sexy Yadira y con una sonrisa de satisfacción- La señora Candy dice que no la espere a cenar que no tiene hambre y que ya se presta para dormir.

-Retírate por favor iré a buscarla personalmente.

No iba a permitir que Candy se quedara sin cenar, sabía que estaba molesta pero como explicarle la confusión que tenía entre su conciencia y la razón. Toco a su puerta suavemente pero no abría. Y volvió a tocar con más fuerza.

-Candy molesta pensando que era Yadira ya se disponía a meterse en la cama, no vestía nada más que una sexy bata de cama una de los tantas que le había dado Annie pensando en su luna de miel. Dichosa luna de miel murmuraba… Yadira dijo molesta ya te dije que le digas al señor que no voy a bajar a comer mientras abría la puerta.

-El señor Williams quiere que se lo digas personalmente la razón por la cual no quieres verlo…

-A qué has venido Albert quiero estar sola, ya te dije no quiero ver a nadie. El solo estaba con los ojos muy deslumbrados por la imagen que prodigaba Candy casi desnuda.

-Candy que hermosa te ves.. Dijo un poco perturbado.

-¡Me alegro que te guste!- grito – pero ahora es demasiado tarde no quisiste tomar lo que te ofrecía en su momento ahora la oferta ha caducado mientras cerraba la puerta en su cara.

Albert tampoco quiso cenar, a pesar de todo no quería seguir enojado con ella y a la mañana siguiente buscaría la forma de que lo perdone.

Mientras tanto Yadira que había espiado todo estaba muy contenta ella sabía que ellos no tenían intimidad y eso le daba una esperanza. Aduciendo que llevaba algo para que cene su patrón toco la puerta de su cuarto.

-Que deseas Yadira. Dijo un poco molesto por la interrupción ya que estaba sin camisa dispuesto a dormir.

-Disculpe vine a traerle algo para comer como vi que no comió nada después se va a enfermar.

-Déjalo sobre la mesa. Dijo sentándose sobre la cama.

Se acercó rápidamente aprovechando que él se había acostado sobre la cama pensando que ella se había retirado. –Señor Williams dijo subiéndose encima de él yo puedo ofrecerle todo lo que su esposa no pude, podemos recordar viejos tiempos.

En ese momento Candy que como era muy comelona ya su estómago le estaba pidiendo algo de comer se disponía ir sin zapatos para no despertar a nadie, iba a la cocina en busca de un poco de leche, cuando salió de su habitación vi que la puerta de Albert estaba totalmente abierta y se acercó a ver qué era lo que pasaba.

Albert furioso dijo molesto ¿Qué te pasa Yadira yo jamás tendría algo contigo lo nuestro fue pasado? Y al separarla de encima suyo comprobó horrorizado que Candy estaba en la puerta de su cuarto….

CONTINUARÁ….

Otro capítulo más de la heredera Albert se encuentra en el terrible dilema entre lo que siente por Candy y la venganza que se juró a si mismo hacerla pagar.

Qué pasara con Candy al ver a Albert en tan terrible situación con la sirvienta muchos saludos y gracias a ..

Gracias por sus comentarios a Gatita21, Mayra, Lita0411, Flor, María1972, sayuri1707, Gatita Andrew, Laila, Zafiro azul cielo,