Epilogo.

Gohan traspasó la puerta del departamento, con un montón de libros entre sus brazos, esquivó con suma habilidad las cajas de cartón desperdigadas por ahí y por allá, mientras cerraba de una patada la puerta tras de sí.

-¡Ya llegué! –gritó él mientras ahogaba un bostezo, había dormido muy poco las últimas dos semanas.

Desde el fondo del pasillo una voz conocida respondió a su saludo.

-Qué bueno que llegaste, pensé que tardarías más. –Y saliendo desde la única habitación disponible, apareció la joven Satán, que apresurando sus pasos hacia él, le ayudó con la mitad de la pila de libros, los puso sobre una mesa de patas chuecas, que crujió peligrosamente bajo el peso y luego volviéndose hacia él, preguntó: -¿Tenían los libros que te pedí?

-Todos –Contestó él con una sonrisa mientras luchaba porque sus lentes de grueso armazón no resbalaran por el arco de su nariz –Aunque la bibliotecaria no parecía demasiado contenta en permitirme sacar todos estos libros. –Añadió él poniendo los volúmenes al lado de la primera pila.

-Siempre es así –Contestó ella mientras depositaba un cálido beso en sus labios, que él recibió de buena gana.

Y luego dando apenas dos pasos, se volvió hacia la cocina, donde una pequeña cacerola emanaba un delicioso aroma, revolvió su contenido, mientras el joven a espaldas de ella, le rodeaba con los brazos y recargaba su mentón contra su hombro.

-Huele bien –Dijo él, depositando un beso en la base de su cuello, ella negó con la cabeza.

-Es solo sopa instantánea –Explicó mientras mostraba su contenido, levantando un poco la cacerola, un montón de fideos amarillentos (de aspecto no muy bueno) hervía suavemente.

El joven de gafas sonrió:

-Delicioso –Mintió y haciendo un gentil movimiento con sus manos, la obligó a soltar la cacerola y acercarla hacia la mesa, la morena, separó galantemente la silla más próxima y la incitó a tomar asiento, mientras él se hacía cargo de servir el guiso.

-Gracias –Contestó ella al tiempo que él ponía frente a sus narices un plato, seguido prontamente del propio.

-Gracias por la comida. –Respondió él a su vez, mientras tomaba un par de palillos.

Videl le imitó mientras echaba atrás de su oreja un mechón de su cabello, que prontamente se puso en el mismo lugar, la joven bufó enfada.

-¿Qué pasa?

-Lo odio –replicó ella mientras intentaba poner un orden a su cabello, inútilmente, este había crecido lo suficiente en el último año, y lo llevaba apenas por debajo de sus orejas, tenía la longitud exacta como para molestarle, pero no tanto como para sujetarle en una coleta, y eso le fastidiaba de sobremanera.

-¿Si tanto te molesta porque no te lo cortas?

-Quiero dejarlo crecer. –Contestó distraídamente –por cierto, tu madre llamó, quería saber si hemos ya terminado de instalarnos.

-¿Y qué le dijiste? –Preguntó él mirando las cajas de mudanza de las cuales estaban rodeados, algunas vacías, otras aún no.

-¡Que por si, por supuesto! no quiero que piense que en las dos semanas que hemos estado aquí, no hemos tenido tiempo de instalarnos. –Gohan rió, Videl siempre había sido una mujer astuta, si hubiera contestado a su madre, que aún no se instalaban, ya se la imaginaba ahí en ése preciso momento, ataviada con un delantal y un plumero en mano, poniendo cada cosa en su lugar, mientras amonestaba cada ínfimo detalle, empezando por la comida.

Negó con la cabeza, eso era lo mejor.

-¿Has hablado con tu padre?

-Muy poco –Reconoció Videl, mientras se encogía en hombros - aun no se hace a la idea, de que su "pequeña hija" haya decidido mudarse a la ciudad del norte a estudiar la universidad, y menos aún que su compañero de piso seas tú.

-Ya lo hará. -Dijo Gohan al recordar la cara de su madre cuando les informó de su decisión de mudarse a la Ciudad del Norte mientras estudiaba la universidad.

Como había esperado, su padre y su hermano tomaron su decisión con la mejor de las sonrisas, pero su madre fue todo lo contrario, lloró, amenazó, pataleó, pero nada de ello le hizo flaquear su decisión, les comunicó que ya tenía una plaza asegurada en ésa universidad (la mejor, o si no, una de las mejores de todo el mundo) e informes sobre un apartamento que compartiría en gastos iguales con su compañero de piso.

-¿Quién será tu compañero de piso, hermano? –Recordó preguntó el pequeño Goten con la infantil curiosidad de la cual hacía siempre gala.

Tragó en seco antes de contestar, al parecer a nadie tomó por sorpresa su decisión, ni siquiera a Chichi.

-Videl.

Y su rostro se iluminó con una sonrisa al recordar la cara que pusieron sus amigos y parientes al mostrarles su pequeño apartamento.

Bulma a diferencia de su madre, se había mostrado mucho más clemente de su decisión, y le había incluso sugerido tomar cualquiera de las capsulas que contenían en su interior una casa, pero tanto él como Videl, declinaron con gentileza su oferta, preferían un departamento cercano a la universidad (solo 5 manzanas) a una casa con todos los lujos en las afueras, sería casi lo mismo que vivir en sus respectivos hogares.

También negaron la exagerada ayuda económica que les ofreció el padre de su novia, para que en palabras de él, "vivieran un departamento digno de la hija del salvador de la Tierra".

Pero vivir en un departamento excéntrico y costoso no iba con ninguno de los dos, así que con sus pocos ahorros, encontraron entre ambos, un modesto lugar para vivir mientras estuvieran en la universidad, Gohan recorrió con la vista el departamento, debía que reconocer que comparado a cualquiera de sus casa; era minúsculo, tenía un pequeño pasillo, que hacía de comedor y de sala, a su vez ése pequeño pasillo estaba dividido por una barra que separaba una igualmente diminuta cocina del resto de la casa, solo había dos habitaciones en todo el departamento, una, evidentemente era el baño, con una regadera en la cual apenas si cabía el saiya, la otra habitación era la recamara, donde cabían a duras penas, un futon matrimonial, una mesita de noche con su respectiva lámpara y un pequeño mueble donde guardar su ropa.

Gohan rió quedamente al recordar la cara que puso su madre al darse cuenta de ése hecho.

Gohan y Videl había estado saliendo juntos el último año, era evidente que la relación entre ellos se había profundizado, pero aún así, darse cuenta de que su hijo, aún no casado y tampoco comprometido, compartiría la misma habitación que su novia, probablemente había sido demasiado para ella.

-Estuvo delicioso –Dijo Gohan cuando el último fideo desapareció tras sus labios.

-Me alegra que te gustara –Respondió Videl con sorna - podemos escribir una carta de agradecimiento a la empresa.

El muchacho rió quedamente, mientras tomaba el par de platos ya vacios y los acercaba hacia el fregadero. Volteó su vista hacia un calendario firmemente apresado contra un imán en la puerta del refrigerador, tenía una fecha de entrega, para una clase especialmente dificil en la Universidad y debía ser entregado la siguiente semana, el muchacho golpeteó con suavidad su frente, lo había olvidado.

-¿Tienes ya terminado tu reporte de la clase de fisica? –Preguntó torciendo los labios, le parecía que la fecha de entrega era cada vez más cercana, Videl se inclinó sobre él, mirando el calendario, accedió con una cabezada.

-Me faltan solo las conclusiones. ¿Y tú?

-Creo que ni siquiera he empezado. –Contestó riendo entre dientes, y luego enarcando una ceja cuestionó:- ¿Me dejaras copiar tu trabajo?

-Podría hacerlo –Respondió ella con coquetería, mientras deslizaba su mano bajo su camisa, tanteando su abdomen perfectamente trabajado - Si obtuviera algo a cambio.

-Videl... –Replicó él, sintiendo como se le erizaban los vellitos de la nuca, pudo ver la sonrisa traviesa dibujada en sus labios y su expresión sonrojada reflejado en sus enormes ojos azules, el muchacho miró con disimulo hacia su habitación, y luego sonriendo avergonzado contestó: -aún muy es temprano.

La sonrisa de Videl se ensanchó.

-Tienes razón. –Contestó ella deteniendo sus caricias –Iré por mi trabajo, espera aquí... aunque tal vez tome una ducha primero... está haciendo mucho calor ¿no crees?

Y fingiendo abanicarse, se dio vuelta hacia la única recamara del pequeño departamento, mientras se sacaba la blusa de algodón por encima de su cabeza y tiraba a un lado con descuido. El joven rió mientras seguía con la vista a la morena hasta que desapareció tras la puerta entreabierta de su habitación.

Con fastidio miró los gruesos libros que había sacado de la biblioteca, tenía que empezar ése maldito reporte, si no quería reprobar la materia, pero...

El joven se restregó los ojos con pereza, se sacó las gafas mientras miraba discretamente la puerta de la alcoba, miró de reojo nuevamente los libros que se apilaban junto a él.

Lanzó un suspiro resignado mientras desabotonaba los primeros botones de su camisa.

Al parecer ésa noche tampoco iba a dormir, dejó sus gafas encima de la mesa, traspasó la puerta de su habitación y la cerró tras de él.

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Y ahora si, fin.

Aqui acaba esta historia y tambien este pequeñisimo epilogo, aunque nunca supe que estudiaron Gohan y Videl, (si es que estudiaron algo despues de la preparatoria) dejé volar un poquito mi imaginación, aunque al final parecieron más como una pareja de recien casados antes que de novios, jajajaja.

Muchas gracias a todas las personas que leyeron este fic, y se tomaron su tiempo para dejarme reviews, o poner como favorito, o simplemente leerlo, me gusto mucho escribir de ésta pareja que ya la tenía más que olvidada y empolvada, pero aún así tienen un espacio en mi corazoncito de mis favoritos de los favoritos del mundo anime. :D

Saludos!

María de las Mareas.