MENTAL

ENLACE AL FIC ORIGINAL: h*t*t*p*:*/*/*w*w*w*.*f*a*n*f*i*c*t*i*o*n*.*n*e*t*/s/6581954/1/Mental

AUTOR: Sara Holmes

TRADUCCIÓN: Han Byul

BETA: Meliza Malfoy & Bellatrix_2009

REDACCIÓN: Bellatrix_2009

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Sara Holmes, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Harry piensa que ya ha pasado más que tiempo suficiente compartiendo su mente con otra persona, no muchas gracias. Pero un inesperado hechizo de Legilimency dirá lo contrario...


CAPITULO 22

Elección


— ¿Estás completamente seguro, Harry? Sabes que puedes venir con nosotros si quieres.

Harry miró a Hermione preocupado y con el ceño fruncido dirigiéndole una mirada exasperada. Él no quería pasar por esto de nuevo, pero afortunadamente Ron tampoco parecía pensar que el eventual viaje a Hogsmeade fuera algo por lo que hacer gran alboroto.

— Déjalo en paz, Hermione. Él quiere ir con Malfoy — dijo Ron impacientemente, tratando de desenredar su bufanda del incomprensible desastre en el que había acabado. Hermione lo miró, obviamente resistiendo la urgencia de resolver la situación ella misma. — Y además, sería extraño para ellos si Ginny y Dean están ahí. Él estará mejor pasando el día besuqueándose en Madame Puddifoots

— ¡Ey! — interrumpió Harry indignado desde donde se encontraba sentado en el borde de su cama, tirando de sus guantes para lograr sacar sus dedos sin voltearlos. — Nosotros no pondremos un pie en esa condenada tienda.

— Bien, ahí lo tienes — se encogió de hombros Ron, volteándose hacia Hermione mientras por fin lograba acomodarse su bufanda alrededor de su cuello. — Si ellos no llegan allá de todas formas terminaremos encontrándolos en algún punto.

Hermione no se veía convencida. Estaba mordiéndose su labio inferior, frunciendo su ceño.

— Es solo que no vendrás con nosotros para Navidad y odiaría pensar que sientes que no puedes venir porque nosotros somos pareja.

— No es por ustedes — intentó asegurarle Harry. — Solo pienso que será bueno para Draco y para mí salir, alejándonos un poco de todo el mundo.

— Él quiere decir que si mantiene a Draco de buen humor entonces podría tener sexo — dijo Ron, esquivando la almohada que Harry le arrojó en respuesta.

— Ron, no seas tan, tan chico al respecto — dijo Hermione mientras Ron arrojaba la almohada de vuelta a la cama de Harry con una sonrisa de satisfacción.

— Bueno, ese es el plan B — dijo seriamente Harry, incapaz de resistir el torturar a Hermione. Ron escondió una sonrisa mientras Hermione miraba incrédula, con la boca abierta, a Harry por un momento, antes de emitir un quejido e inclinarse para tomar la almohada y restregársela en la cara.

— Realmente no necesitábamos saber eso — dijo Ron riéndose mientras Harry se sentaba y acomodaba sus lentes, tirando lejos la almohada. — Esperen... — hizo una pausa, una expresión de dolor cruzó su rostro. — Por favor, dime que este Plan B de ustedes no incluye a Malfoy desnudo en nuestro dormitorio.

— ¿Qué, tú crees que andaré desnudo en las mazmorras? — Harry preguntó incrédulo, tratando de no sonreír maliciosamente ante la mirada de horror en la cara de Ron. — Estará jodidamente frío allá abajo.

— No puedo creerlo. — dijo Hermione con incredulidad mientras Harry se rendía y reía mientras Ron sacudía su cabeza y le mostraba el dedo medio en respuesta. — Hace una semana hubieras entrado en pánico con solo tener que besarlo.

— Solo estoy bromeando — sonrió maliciosamente Harry, dándole golpecitos en sus piernas con sus rodillas. — Seré sensato, lo prometo.

— Solo digo — dijo Hermione con sus cejas levantadas y alisando su abrigo. — Ahora, se apresurarían ustedes dos, he estado lista desde hace años y hace demasiado calor al vestir todo esto aquí dentro.

— Sí capitán — dijo Ron, tomando su abrigo y colocándoselo, tratando de abotonarlo con los guantes puestos antes de darse por vencido y quitárselos.

— Tú también deberías irte, Harry — dijo Hermione, sacudiendo su cabeza, viéndose como si estuviera suprimiendo el rodar sus ojos en blanco a Ron. — De todas formas tenemos que esperar al resto y Seamus todavía estaba terminando su desayuno hace diez minutos.

— Está bien. — dijo Harry, colocándose de pie y de repente sintiéndose nervioso. Una cosa era bromear con Hermione y Ron sobre su cita, si pudiera siquiera llamarla así, con Draco, y otra el pensar que de hecho lo haría... bueno, él estaba rezando al que sea que estuviera escuchando que Draco estuviera de buen humor.

— Nos vemos luego — dijo Hermione, su expresión era sueva y comprensiva. Harry asintió, tratando de tomar algo de coraje de algún lado mientras dejaba la habitación, casi sonriendo ante el grito de despedida de Ron.

— ¡Buena suerte con el hurón!

Draco miró su reloj por lo que pudiera ser la vez número cien esa mañana. Con una apropiada contracción de su corazón y de su estómago, vio que era casi la hora de irse de la sala común de Slytherin para encontrarse con Harry en la entrada. Normalmente para esta época él se hubiera quejado de tener que caminar hasta Hogsmeade en lo que podría potencialmente ser una ventisca de nieve, pero hoy el clima había bajado un puesto en su lista de preocupaciones.

Estaba nervioso. Su estómago estaba lleno de lo que podría describirse solo como serpientes, retorciéndose violentamente alrededor y haciendo imposible el pensar en desayunar. Parecía imposible que él, Draco Malfoy, estuviera a punto de embarcarse en lo que podría ser descrita como una casi cita con Harry Potter. Un Harry Potter que se convirtió en alguien más agradable y más complicado de lo que Draco alguna vez hubiera pensado.

En un primer plano en su mente se preguntaba qué podría pasar si la gente los viera juntos en Hogsmeade. Ellos básicamente estarían confirmando la historia de El Profeta. La actitud determinada de Harry, de no dejar que eso les preocupara, era más que bienvenida y de lo que Draco podía recordar a Harry nunca le había gustado que la gente hablara de él, especulando y murmurando. Pero tal vez, pensó cuidadosamente Draco, a Harry no le importaba porque esta vez era algo que de hecho era verdad. Sí, era molesto que todos pensaran que tenían el derecho de hablar sobre la vida de Harry como si fuera la suya propia, pero al menos no todo eran mentiras infundadas.

Y tal vez, Draco había medio pensado al menos una vez, que Harry consideraba lo que fuera que hubiera entre ellos dos como algo lo suficientemente importante como para no interesarle lo que los demás pensaran.

En una ocasión, Draco había encontrado una parte de él mismo que suponía que tal vez, la negatividad hubiera desaparecido, sería algo agradable el recibir tanta atención. Desechó el pensamiento, el cual parecía como si perteneciera a un él de quince años, algo enojado consigo mismo. Pensando que la negatividad alrededor de todo este asunto entre él y Harry terminaría, era seguramente ir muy allá de lo optimista para que él siquiera lo considerara, además, su deseo de ser el centro de atención había muerto con la guerra. Él no quería regresar a eso.

Draco miró su reloj de nuevo y su corazón dio un salto. Hora de irse, con un encantamiento de desilusión, el cual esperaba lo llevara a través de la sala común sin que Pansy lo hechizara. No le gustaba pensar más en sí mismo como en un completo cobarde, pero uno debe saber escoger sus batallas después de todo. La verdad sea dicha, él realmente no imaginaba tener alguna oportunidad contra una Pansy irritada, quien todavía se estaba sintiendo desairada después de que Draco repitiera su rechazo de ir con ella a Hogsmeade.

Mientras Draco se colocaba los guantes, se preguntaba cómo estarían reaccionando los amigos de Potter ante la noticia de que él no se uniría a ellos para el último viaje antes de Navidad. Sintió una vena de placer vengativo recorriéndolo, porque sabía que aunque la Comadreja menor había intentado convencer a Harry de ir a Hogsmeade con los Gryffindor, Harry se negó. A Draco aún no le gustaba Ginny Weasley y sospechaba demasiado que tenía que ver con los simples celos y la irritación que inevitablemente llegaban mano a mano con el hecho de estar alrededor del ex de alguien. Por supuesto, otra parte tenía que ver aún así con el enojo que sentía hacia ella por haberle gritado en frente de todo el mundo y Draco estaba seguro que no podría olvidarse de eso por ahora.

Gracioso como él podía sentir rencor como ninguno, cuando el mal humor lo envolvía, pensaba Draco con ironía mientras cuidadosamente salía del dormitorio y atravesaba la sala común, conteniendo su respiración. Y gracioso era, como también algunas veces él podía escoger ser más indulgente de lo que muchas personas pensaban él era capaz de ser.

Suspiró aliviado mientras cruzaba y salía de la sala común de Slytherin, sin ser visto, caminando lo más alejado posible de Pansy y Theo. Pansy no parecía estar molesta esta mañana, pero aún así no se imaginaba tentando a su suerte. Cuando todo pasó, espero estar a cierta distancia lejana de las mazmorras de Slytherin antes de remover el encantamiento y convertirse en alguien totalmente visible nuevamente.

"Está bien", pensó, armándose de valor y moviéndose, tratando de ignorar la usual voz de pesimismo en la parte más escondida de su cabeza, la cual de hecho estaba enumerando cada posible desastre que podría presentarse. Era un simple viaje a Hogsmeade. ¿Qué era lo peor que podría pasar?

"Estoy en camino", le dijo a Harry mientras miraba su reloj de nuevo.

"Listo y esperando".

La respuesta de Harry fue rápida y sonaba alegre, causando que el estómago de Draco se revolviera una vez más. Estaba loco. Toda esta idea era una locura, él lo sabía, pero se forzó a seguir caminando, cuidadosamente atravesando los corredores y entre los grupos de estudiantes que estaban emocionados hablando del viaje, enredados entre capas y capas de ropa cálida y dirigiéndose a la entrada.

Draco metió su mano en el bolsillo y sacó un gorro; un gorro tejido negro que estaba, de hecho, engañosamente suave y cálido. Bueno, técnicamente era el gorro de Theo pero Draco había decidido esa mañana que lo tomaría prestado con la excusa de que cubriría su cabello. Así, afortunadamente él y Harry no serían tan reconocibles, al menos no desde cierta distancia.

"No estás con el resto de tus Gryffindor, ¿cierto?" Preguntó Draco, sus pasos vacilantes mientras dejaba la relativa seguridad del corredor de las mazmorras y entraba al pasillo hacia la Entrada.

"No. Pero si fuera tú me apresuraría antes de que ellos lleguen aquí. Estoy justo al lado de la puerta."

La amenaza de ser asechado por el que fuera el grupo de Gryffindor que estaba por aparecer, hizo que Draco acelerara su paso. Se deslizó detrás de un grupo de tercer año de Hufflepuff y vio a Harry inmediatamente; estaba inclinado contra la pared junto a la puerta, sus brazos cruzados sobre su pecho. Llevaba puesto un gran abrigo de invierno, una ridícula bufanda escarlata que hacía juego y un gorro, el cual presionaba su cabello hasta su frente, así que este llegaba hasta sus anteojos. Draco solo esperaba que no fuera a usar guantes que también combinaran.

"Puedo verte. Muévete y nos encontramos afuera".

"¿Qué?", preguntó Harry desconcertado mientras escaneaba el pasillo buscando a Draco.

"Camina a través de la puerta y te encontraré en más o menos cinco segundos, menos personas se nos quedarán viendo".

Harry pareció entender por qué abruptamente se empujó a sí mismo lejos de la pared y se deslizó a través de las puertas principales, esquivando a un Argus Filch malhumorado que estaba tratando en vano de apartar la nieve que se estaba acumulando en la parte exterior de la puerta.

Unas pocas personas notaron la abrupta partida de Harry, y Draco esperaba que aún menos lo vieran siguiéndolo unos pocos segundos atrás. Se deshizo de esa preocupación y se topó con Harry rápidamente, dándole un golpecito con su codo.

Harry se detuvo y se volteó a verlo, con una sonrisa ladeada. Las palabras de Draco se quedaron en su garganta mientras Harry empujaba sus anteojos sobre su nariz y posaba sus ojos en los de Draco. Todo en lo que Draco pudo pensar fue en el increíble deseo que sintió de besar a Harry y lo muy asombroso que era que las barreras entre ellos estaban cayéndose lenta y continuamente, haciéndolo sentir nervioso, vulnerable y extraño. Sabía que Harry también estaba pensando lo mismo y fue atrapado por la urgencia de decirle que no quería nada más que hacerlo de nuevo, él quería llevarse a Harry lejos y esparcir besos por todo él y pasar el día envuelto entre sus brazos y piernas.

Se mordió su lengua, trató de que sus pensamientos se comportaran y en cambio dijo algo más.

— Tu gorro es ridículo.

Harry sonrío ampliamente y sus hombros se relajaron como si él también estuviera aliviado de que el momento vulnerable hubiera pasado.

— Y el tuyo es... interesante — dijo él, mirando el gorro negro tejido de Draco.

— No es mío. Es de Theo.

— ¿Y por qué le estás robando gorros a tus amigos?

— Bueno, primero, hace frío —dijo Draco marcando un hecho. — Y segundo, las personas pueden reconocerme a una milla de distancia debido a mi jodido cabello. Pensé que sería mejor ser un poco discreto.

Harry asintió, pareciendo sorprendido ante el razonamiento de Draco y luego sonrío astutamente.

— O yo podría simplemente encantar tu cabello a negro de nuevo.

Draco lo empujó un poco, haciendo que éste tambaleara, riéndose.

— No es gracioso, Potter. Tuve que aplicarme a mí mismo un encantamiento desilusión para lograr salir sin que Pansy me viera esta mañana.

Harry río aún más, el sonido fue brillante e inesperado.

— ¿Qué hiciste qué?

— Te digo, ella está loca. — insistió Draco, sintiéndose molesto de que Harry encontrara el pensamiento de que otro posible hechizo de Pansy fuera como una especie de fuente de entretenimiento más que de preocupación.

— Creo que el loco eres tú. Desilusionarte tú mismo, ¿en serio?

— Creo que tú me estás volviendo loco — dijo Draco, exasperado.

Harry río entre dientes pero no dijo nada como respuesta. En vez de eso solo asintió hacia el camino que los dirigiría a través de los jardines de la puerta de la parte inferior. Un silencio cómodo llegó mientras caminaban, sus pasos crujiendo en la nieve mientras más copos de nieve se arremolinaban y situaban alrededor de ellos. A Draco no le importaba realmente; era agradable el solo ser capaz de caminar lado a lado con alguien más sin sentir la necesidad de hablar constantemente. Cuando él era más joven no era ningún secreto de que a Draco le gustaba demasiado el sonido de su propia voz como para ser considerado algo sano, pero ahora que era un poco mayor y ligeramente más listo, se había dado cuenta que lo que él habría dicho probablemente no era importante en el gran esquema de las cosas. Además, había pasado mucho tiempo en sexto y séptimo año en silencio, con nada más que sus propios pensamientos y miedos como compañía y había crecido aprendiendo a manejar el, incluso algunas veces apreciado, silencio.

Sus pensamientos fueron perturbados cuando Harry se acercó a él, lo rozó y codeó gentilmente mientras caminaban. El toque catapultó a Draco nuevamente al presente y sintió un cosquilleo con algo que no era causado por el frío. Miró a Harry mientras caminaban y notó que parecía suficientemente contento con la falta de conversación; de todos modos, Draco no pudo sentir ninguna señal de rareza o incomodidad a través del enlace.

Harry era bastante atractivo en una manera extraña, pensó Draco ociosamente mientras lanzaba otra mirada a su alrededor. Aún inclusive si su cabello era un desorden y esos ridículos anteojos escondían sus ojos la mayor parte del tiempo, y eso era sin hablar de la combinación de gorro/bufanda de Gryffindor que hacían juego... Harry era delgado y atlético y Draco no tenía duda alguna, mientras su confianza se elevaba, de que él estaría realmente ansioso de tocarlo y de ser tocado. El pensamiento le hizo agua la boca a Draco. No le gustaba ser el completamente dominante en la cama; él prefería mucho más ser dominado en algunos momentos en los cuales su pareja se sintiera ansioso y nada temeroso de simplemente hacerlo. Él tenía un sentimiento intuitivo de que el entusiasmo de Harry y su dominancia natural serían más que bienvenidas cuando las aplique en la cama.

El resto de la caminata no pareció ser tan larga, aún incluso cuando la distancia era la misma de siempre. Draco pasó la mayor parte del viaje en lo que parecía ser un estado de contemplación, sabiendo que ésta sería la última Navidad que él tendría como estudiante de Hogwarts. El escenario era más hermoso de lo que alguna vez observó y al mismo tiempo estaba de algún modo contento de que no fue enviado a Durmstrang, solamente por el simple hecho de que hubiera sido indudablemente más frío que Hogwarts.

Cosas simples, pensó Draco con una pequeña sonrisa. Eran más importantes para él ahora más que nunca, desde que todos aquellos erróneos ideales de la guerra habían sido despojados de él. Cosas simples como apreciar una vista, o robar besos en la biblioteca, o repetidamente acercarse y rozar a Harry Potter para ver si él se rendiría y sostenía su mano.

"¿A dónde vamos?", finalmente le preguntó a Harry mientras se deslizaban a través de la puerta en la parte inferior del carril. Él asumía que Harry tenía un plan de a dónde irían y esperaba que el idiota no fuera lo suficientemente falto de tacto como para sugerir ir a Las Tres Escobas. Draco no pensaba que la decisión de vetarlo de por vida fuera a ser derogada aún incluso si él estaba con El Elegido.

"A Cabeza de Puerco, ¿está bien?"

Draco dejó escapar un suspiro de alivio. También como el ser capaz de evitar Las Tres Escobas, el Cabeza de Puerco sería maravillosamente cálido por dentro y estaba anhelando salir del frío.

"Si, está bien", dijo Draco y Harry asintió.

"Lo prefiero a Las Tres Escobas", dijo Harry mientras pasaban por la vieja tienda de Zonko, caminando a través de la nieve que se había apilado contra los lados de los edificios. "Ahí la gente me deja en paz".

"Bueno, Las Tres Escobas es uno de los muchos lugares donde estoy vetado de por vida", dijo Draco ligeramente, tratando de no sonar tan amargo como se sentía. "Así que estoy contento de que no iremos ahí"

— ¿Qué? ¿Dónde más te han vetado de por vida? — preguntó Harry en voz alta mientras llegaban a Cabeza de Puerco, empujando la puerta para abrirla y sosteniéndola con su pie para que Draco pudiera seguirlo adentro. La suposición de Draco había sido correcta; adentro estaba deliciosamente cálido debido a una combinación del ardiente fuego, una multitud de brillantes velas y lo que se sentía como muchísimos fuertes encantamientos de calefacción.

— Scrivenchaft's, Madame Malkins y Olivanders — dijo Draco encogiéndose de hombros. Probablemente habrían unas cuantas tiendas más que no lo dejarían entrar por lo que ni siquiera había intentado ir a ellas. Él había hecho una promesa de no pensar mucho al respecto, pero era su naturaleza el meditar.

— Oh — Harry frunció el ceño, pasando por las mesas y llegando hasta la barra, Draco lo siguió de cerca. — Bueno, yo no tengo permitido ir a Gringott's sin un escolta.

— No estaba enterado de que esto fuera una competencia — dijo Draco secamente mientras se unía a Harry en la barra, quedándose cerca de la superficie de madera pulida y pasando su dedo enguantado en el brillante borde. El Cabeza de puerco no estaba aún muy lleno; muchos estudiantes no habían salido de Hogwarts aún.

— Solo trato de que dejes el mal humor — sonrió Harry y se volteó para hablar con alguien más antes de que Draco pudiera decir su respuesta indignada.

— Hey Ab.

Draco abruptamente cerró su boca mientras el hombre detrás de la barra se volteaba lentamente.

Mierda.

Resistió la urgencia de dar un paso atrás y miró hacia otro lado, sintiendo como si el fondo de su estómago lo hubiera simplemente abandonado. Una incómoda picazón se abrió paso en su espina dorsal; hasta ahora se las había arreglado para evitar hablar con Aberforth Dumbledore, enviando a Theo a ordenar bebidas para ambos cada vez que estaban en Hogsmeade. Esta vez ni siquiera había pensado en eso, él simplemente había seguido ciegamente a Harry hasta la barra.

— Potter — dijo lentamente Aberforth. — Que bueno verte. No sabía si ustedes jóvenes serían capaces de enfrentar el clima.

— No está tan mal — se encogió de hombros Harry. — De todas formas, es el último viaje antes de Navidad. Neville y los otros están en camino. Seamus tiene tus ganancias, también.

Draco rezaba con cada poca esperanza que tenía en su cuerpo de que fuera ignorado durante las bromas, pero sospechaba que él no sería tan afortunado. Los ojos de Aberfoth ya se habían posado sobre él por unos instantes más de una vez y sabía que su cara era muy fácil de reconocer, a pesar del gorro de lana.

— Es mejor que las tenga. Y déjame preguntar, ¿por qué no estás con ellos?

Draco no se atrevió a mirar pero sintió a Harry rozándolo a su lado.

— Vine con alguien más.

— Ya veo. Y este alguien más parece ser el mocoso que intentó matar a mi hermano, si mis ojos me sirven bien.

Draco sintió su rostro palidecer. Miró y vio que Aberforth lo estaba observando atentamente, con sus brillantes ojos azules. Su garganta se apretó alarmantemente y sus manos temblaban a sus lados mientras veía, sin poder hacer nada, a Harry quien lucía impávido.

— Déjalo en paz, Ab — amonestó Harry. Draco no podía creerlo; ¿por qué se había puesto a sí mismo en esta situación? ¿Y por qué rayos estaba Potter actuando como si no fuera la gran cosa? No podía decidir entre si quería llorar o salir de ahí y volver al castillo, y no quedarse ahí, exactamente donde estaba, sintiéndose asustado y enojado.

— Se asusta con facilidad, ¿cierto? — preguntó Aberforth, sus ojos aún en Draco, mirándolo con curiosidad.

— Algunas veces — dijo Harry, torciendo sus labios. — ¿Nos puedes dar dos cervezas de mantequilla cuando decidas dejar de bromear con nosotros?

— Supongo — gruñó Abereforth y se volteó. — Las traeré.

Draco sintió una mano alrededor de su codo y dejó que Harry se lo llevara de la barra, guiándolo dentro de una pequeña cabina en la parte alejada de la taberna.

— No te preocupes por él — dijo Harry mientras se sentaba, quintándose el gorro. — No lo dijo en serio.

— Entonces, ¿por qué carajos dijo eso? — espetó Draco mientras se deslizaba en una silla al lado de Harry, tirando de sus guantes con sus dedos temblorosos. — Sé lo que hice, ¿está bien? No necesito que las personas hablen de eso para recordarme el sentir culpa.

— Cálmate — dijo Harry levemente, pasando sus dedos a través de su cabello tratando de acomodarlo. — Solo te está probando, creo. No te hubiera dejado entrar si realmente tuviera un problema contigo.

— Estoy seguro de…

—Él no deja entrar aquí a Zach Smith, solo porque, y lo digo tal cual, a él 'no le gusta su cara'. — dijo Harry, poniendo en blanco sus ojos. — Créeme. Él es solo así.

— Él no me agrada. — dijo Draco.

— Te agradaría si lo escucharas burlándose de mí. — dijo Harry con una sonrisa maliciosa. — No eres al único con el que bromea.

— ¿Bromearía él con tu cabello? –preguntó Draco mientras se desbotonaba su abrigo y se quitaba el gorro. — Es un desastre.

— Mejor que el gorro, ¿no? — bromeó Harry. — Así que, ¿de qué estábamos hablando? ¿Por qué fuiste vetado de por vida de Scrinvenshafts? Las otras dos creo que sé por qué…

— No quiero hablar de eso — respondió Draco, tratando de mantener su voz baja.

— Pero…

— No quiero hablar de eso — repitió. Se estaba sintiendo avergonzado y enojado y no confiaba en que controlaría su temperamento si Harry seguía preguntando sobre cosas como esas. Si sólo fueran ellos dos, calmados y solos, entonces sí, él le habría dicho. Pero no ahora, cuando sus nervios y su temperamento estaban al borde.

— No dejes que Ab arruine tu humor — intentó decir Harry."Me gusta cuando me cuentas cosas."

Draco lo miró, exasperado.

"Mira, solo porque no odio hablar contigo no significa que quiero hablar sobre todo, todo el tiempo. Hay un momento y un lugar."

Harry asintió viéndose nada convencido, pero su respuesta fue cortada por Aberforth pisando fuerte hacia ellos y dejando dos vasos de cerveza de mantequilla en su mesa.

— La casa invita — dijo ásperamente. — Feliz Navidad, Potter.

Draco se sintió bien al mirar la sonrisa de Harry e instantáneamente se preocupó ya que estaba tratando de agarrarse de los pequeños revoloteos de alegría que siempre parecían mejorar su humor. Tanto así, que casi se perdió de la mirada de Aberforth volteando hacia él.

— Y tú… — empezó Aberforth. El estómago de Draco se retorció un poco y los pequeños sentimientos a los que él había estado desesperadamente tratando de agarrarse, desaparecieron. Miró hacia él, sus manos temblando debajo de la mesa y deseando que fuera su naturaleza el ser valiente. — La guerra fue difícil tanto para los justos como para los injustos. Y fue aún más difícil para gente como tú que no pudo decidir de entre alguno de los dos.

La boca de Draco casi cayó abierta. Tragó en seco y asintió tontamente, completamente estupefacto por el comentario de Aberforth.

— Y cuida de él — dijo Aberforth, apuntando un dedo hacia Harry. — Seguro que ni la magia puede cuidarlo.

Harry empezó a reír e incluso Draco mostró una débil sonrisa, sintiéndose incómodo y un poco abrumado.

— Te lo dije — dijo Harry mientras Aberforth se alejaba.

— Cállate — dijo Draco, tratando de recobrar algo de compostura. — Deja de reírte, dejaste totalmente que…

Impulsivamente, el alcanzó a enredar su dedos en el cabello de Harry, haciendo que éste terminara peor de lo que estaba. Harry hizo un sonido de protesta y agarró la muñeca de Draco, alejando su mano de su cabello.

— Déjalo. Tú eres el que vas a ser visto conmigo — dijo él y Draco rió.

— Touché.

"Mira quién acaba de entrar."

Draco miró inmediatamente, sus ojos como dardos mirando la puerta para no ver a otro más que a Blaise, quien se veía presumido y sosteniendo la puerta abierta para una sonriente Parvati Patil. Sus cejas se elevaron mientras tomaba un sorbo de su cerveza de mantequilla.

"Aún intentado por ese lado, ya veo"

Harry se burló a su lado.

"Si será afortunado. Seamus lo ha intentado por años."

— Bueno, Blaise tiene ciertamente sus encantos — dijo Draco en voz baja. — Le doy hasta el día de San Valentín para que ella ceda.

— ¿Es una apuesta? Porque yo apostaré por ella. — susurró Harry. — Aunque ellos parecen hacer una buena pareja.

— No sé nada al respecto — dijo Draco. — Preferiría no saber nada que tenga que ver con Blaise hablando una y otra vez sobre lo tan heterosexual que es.

— Escuché sobre eso — dijo Harry gravemente y alzó su vaso en un simulacro de brindis, Draco puso sus ojos en blanco, regresando la sonrisa traviesa de Harry con una pequeña por su cuenta. Sintió una mano deslizarse en su rodilla por debajo de la mesa y sus ojos se abrieron amplios, su corazón latiendo un poco más de lo normal ante el toque. ¿Lo besaría Harry justo ahí y ahora en medio de la taberna? Honestamente, no lo sabía, no estaba del todo seguro que tan serio era Harry tomando "su política de mandar al diablo el mundo".Los ojos de Harry parpadearon mirando hacia la boca de Draco y él inconscientemente se lamió los labios mientras Harry se inclinó hacia delante a una distancia casi imperceptible.

— Di "whisky", Malfoy.

Hubo una luz cegadora amarilla y un puff de humo morado. Draco saltó hacia atrás alejándose de Harry en shock, golpeando su rodilla en el proceso, con uno de los lados de la mesa. Se volteó, su corazón latiendo como loco, al ver a Devlin Crowley de pie a no más de tres pies de distancia, una cámara en sus manos y viéndose muy complacido. Una pequeña y delgada chica con largo cabello oscuro estaba detrás de él, sus ojos oscuros veían a Harry y a Draco cuidadosamente.

— Oh, lárgate Crowley — espetó Draco, con su cara enrojeciéndose. No estaba de humor para preocuparse por él y estaba enojado por ambas cosas, de que fue atrapado y de que su momento con Harry había sido arruinado.

— Fuiste tú — dijo Harry de repente y Draco sintió como la ira de Harry fluía a través de él. — Tú tomaste aquella foto y la enviaste a El Profeta.

— ¿Qué, no lo habías descubierto aún? — dijo Crowley y la chica a su lado rió. — Sólo pensé que todos debían saber en lo que anda Malfoy. No planeé que El Profeta también te arrastrara a ti en eso.

Draco se tensó, listo, esperando la explosión de Harry. Podía sentir la ira hirviendo dentro de él y sabía muy bien que Harry podría estallar con solo una palabra más. Sin pensarlo, deslizó una mano debajo de la mesa y apretó, fuerte, la rodilla de Harry, tratando de distraerlo de tirar sus anteojos a la cabeza de Crowley. Estaba pasmado, la rabia de Harry disminuía, controlándose y reemplazando su rabia por un tipo diferente de enojo cuidadosamente controlado.

"Cálmate", dijo Draco, su mano firme en la pierna de Harry."Lo haremos pagar de alguna otra manera".

"Está bien", respondió Harry, forzando su voz a sonar calmada."¿Estás listo?"

Draco sintió una sensación de alarma atravesarlo.

"¿Para qué?"

— Accio Cámara.

La cámara salió disparada de las manos de Crowley a las manos de Harry. Se la pasó a Draco quién logró atraparla de manera refleja tomándola con ambas manos.

— ¡Hey!

Crowley dio un paso adelante pero se detuvo inmediatamente cuando Harry le apuntó con su varita.

— Eres increíblemente afortunado de que McGonagall me haya dicho que no te hechizara — dijo Harry con tono casual a Crowley, quien enrojecía más a cada momento.

"Rómpelo. El rollo."

Harry ni siquiera miró hacia Draco mientras hablaba, en vez de eso siguió hablando con Crowley.

— Porque no hay nada que me gustaría más que hechizarte hasta la próxima semana.

— Devuélveme mi cámara. — dijo Crowley, estirando su mano hacia Draco.

— En un minuto — dijo Harry y Draco escondió su sonrisa maliciosa mientras volteaba la cámara en sus manos. Sin siquiera molestarse en usar su varita, presionó el botón de extracción con un débil puff de humo morado, antes de agarrar la tira del rollo y sacarla.

— ¡No puedes hacer eso!

— Tú no puedes tomarme fotos sin mí permiso — respondió Harry enojado. — Esto no es nada de tu incumbencia. Ve a encargarte de tus propios asuntos y déjanos en paz de una jodida vez.

"Sigue. Saca todo el rollo y devuélvele la cámara."

Draco felizmente agradecido, jalaba más y más el rollo fuera de la cámara, arrumbándolo todo en una pila que crecía sobre la mesa.

— Malfoy…

— Él está un poco ocupado — dijo Harry con una sonrisa maliciosa. Draco luchó por mantener su propia cara seria al ver el sarcástico rostro de Harry y el furioso de Crowley.

— Ustedes dos están enfermos — escupió Crowley, sus manos formando puños.

— Enfermos de estúpidos imbéciles como tú — dijo Harry, sonando aburrido. — No puedes meterte con Draco por ser gay sin meterte conmigo también. Y si tienes otros motivos por los cuales le estás dando problemas a Draco… — dijo él, con tono peligroso, — Entonces llévalos con McGonagall. Escuché que a ella le gustaría mucho tener una larga charla contigo.

Crowley estaba literalmente temblando de rabia y Draco podía ver por el rabillo del ojo que casi todos en la taberna estaban mirando. Con un sonido metálico, lo último del rollo salió libre y Draco cerró la tapa de la cámara, arrojándola de vuelta hacia Crowley quien apenas logró atraparla.

— Ahí tienes — dijo Draco con una sonrisa de satisfacción. — Todo está hecho.

Harry movió su varita y el rollo encima de la mesa se desvaneció. Sonrió brillantemente hacia Crowley quien se detuvo por un momento, la frustración y vergüenza estaban escritas por todo su rostro, antes de girarse y dejar la taberna con su novia corriendo detrás de él.

— ¡Y no vuelvas! — gritó alguien en la taberna y la tensión se rompió. La gente comenzó a reír y Draco percibió la mirada de Blaise a través de la multitud, asintiendo en respuesta a sus cejas levantadas, tratando de no unirse a la risa.

— Eso se sintió bien — dijo Harry con una sonrisa maliciosa.

— Lo sé — dijo Draco. Sus manos estaban temblando por la combinación de regocijo y adrenalina. La mirada en el rostro de Crowley era una imagen que atesoraría por siempre. Finalmente, era algo bueno el haberse cobrado una de ese idiota y de tal manera que lo dejó viéndose como un imbécil en frente de todos.

"Hacemos un buen equipo."

Sonriendo, Draco miró a Harry mientras tomaba su bebida.

"Supongo que lo hacemos en ocasiones."

Harry subió sus anteojos sobre su nariz.

— Aunque me dejó pensando — dijo él, de repente pensativo. — ¿Sabes que estábamos hablando sobre Zabini y Parvati siendo una pareja?

"Si", respondió Draco un poco cauteloso ante el repentino cambio de comportamiento y tema.

"Bien, ¿cómo te sentirías si te digo que deberíamos ser oficialmente una pareja?"

Draco se atragantó con la cerveza de mantequilla que bebía en ese momento.

— ¿Tú qué? — preguntó con voz ronca, sobando su pecho mientras tosía, completamente aturdido.

— Bueno, piénsalo — dijo Harry exasperadamente calmado. — Básicamente ya lo somos de todas formas.

Draco abrió su boca mirándolo.

— Ciertamente no lo somos.

Harry le frunció el ceño y su compostura relajada y pensativa desapareció en un instante.

— ¿Sabes qué? Lo somos. Acéptalo.

Draco no se perdió del hecho de que Harry había dicho exactamente lo mismo cuando insistió en que ellos deberían ser amigos todo ese tiempo atrás. Notó que su reacción fue casi la misma también. Se sintió completamente en shock. Sí, le gustaba tener a alguien que tomara decisiones por él pero, ¿tener a Harry sentado ahí y que solo decidiera las cosas así sin advertencia o discusión?

— ¿Estás loco? — preguntó sacudiendo su cabeza.

— Probablemente. — dijo Harry.

— Tú no puedes simplemente decirle a alguien que serás su pareja — dijo Draco, su cerebro no trabajaba lo suficientemente rápido para comprender apropiadamente lo que Harry estaba diciendo. Sí, le gustaba estar con Harry y todo estaba bien entre ellos, pero ¿oficializar de hecho que ellos eran una pareja? Sería el fin del mundo y él lo sabía.

— Sí puedo — dijo Harry y Draco lo ignoró.

— El mundo se acabaría — dijo Draco en voz alta. — Potters y Malfoys no terminan juntos en relaciones amorosas.

"Y Potters y Malfoys no deberían terminar besándose en la biblioteca y toqueteándose en los salones de clase, pero nosotros ya lo hemos hecho", señaló Harry.

"No funcionaría."

— Está funcionando — insistió Harry, con voz baja. — Y lo sabes.

— Entonces, ¿por qué arruinar todo haciendo esto? — demandó Draco. Realmente no sabía cómo sentirse al respecto. Era demasiado, era diferente. Un gran cambio que podría hacer de todo algo diferente, más de lo que ya era. La gente hablaría, los miraría y diría que era una terrible idea.

— Yo quería saber sobre qué terreno pisaba — dijo Harry tercamente. — Es agradable saber que algo está definido.

Draco sacudió su cabeza de nuevo. Una pequeña parte de él — la algo optimista y frecuentemente ignorada — estaba tratando de hacerse oír, debatiendo que esto era lo que de hecho él quería desde el principio, estar en una relación con alguien que significara algo. Pero estar en una relación implicaba entrega y tener que comprometerse y ser capaz de ser vulnerable. Significaba tener la responsabilidad de hacer las cosas bien por otra persona, asegurarse de cuidar de él antes que de sí mismo. Significaba de hecho tener que disculparse cuando arruinaras algo o dijeras algo cruel. Significaba decirle a su Madre. Significaba seguridad y calidez y posiblemente incluso una palabra de cuatro letras con la que Draco ni siquiera se había atrevido a soñar.

Draco gruñó y se desplomó hacia delante, empujando su bebida fuera del camino mientras dejaba descansar su frente en la mesa. Sabía que cuando mirara hacia arriba vería todavía a un Harry terco con algún tipo de expresión de ruego y no podría ser capaz de decir que no, sin importar lo que su monólogo interno dijera.

"Reina del Drama."

Draco ignoró la burla de Harry.

— ¿Qué pasó con el Potter que se asustaba cuando yo trataba de besarlo y no podía decir ni una oración completa? — preguntó tristemente. — Lo extraño.

— ¿Estás aceptando? — Harry preguntó emocionado y Draco alzó su cabeza para verlo.

Draco resopló.

— Entonces tendrás que ayudarme Potter, si me llamas tu novio aplicaré en ti el Crucio.

— Eso no es para nada gracioso viniendo de ti — Harry frunció el ceño, pero luego su rostro se aclaró y miró a Draco, su expresión era patéticamente esperanzadora. — Así que, ¿sí?

— Me vas hacer decirlo, ¿cierto? — dijo Draco y Harry se encogió de hombros.

— Sería agradable.

"Está bien. Si."

Los ojos de Harry se agrandaron.

"De hecho tú tomaste una decisión. Quiero decir, de hecho estuviste de acuerdo con algo, normalmente me obligas a que yo lo haga."

Draco se sonrojó.

"No me diste muchas opciones, idiota."

Harry se rió y Draco de repente pensó que tal vez estar de acuerdo con esta ridícula proposición no era tan malo si eso incluía ver a Harry así de nervioso y complacido.

— Vamos — dijo Harry, tocando el hombro de Draco. — Salgamos de aquí.

Draco estaba más feliz que obligado. Sabía que el resto del clan de los Gryffindor entraría a Hogsmeade en cualquier momento y quería evitarlos lo más posible. Merlín, él esperaba que no tuviera que tener ninguna conversación rara con Weasley o Granger. Se encogió de repente sintiéndose horrorizado ante el pensamiento de que podría potencialmente terminar en una doble cita con ellos.

Él no había pensado en eso.

Mientras salían de Cabeza de Puerco, abría su boca para dejar salir sus preocupaciones, rezando porque Harry lo tomara en serio y se diera cuenta de que esto era algo importante para Draco, dejando de lado todas las bromas sobre Crucios y encuentros con Weasley — Granger. Pero cuando lo hacía, sintió los dedos enguantados de Harry entrelazarse con los de él y Harry le sonrió débilmente, una sonrisa que estaba llena de alivio y esperanza y con tanta incertidumbre como la que sentía Draco.

Cerró su boca y sonrío también débilmente. Pensando que eso podría esperar a después.

Modificado por Meliza Malfoy - 31/7/2015, 21:13