Persona hablando—. Hola a todo el mundo.

Persona pensando—. Malditos sean todos.

Demonio hablando—. Te comeré.

Demonio pensando—. Esto sabe peor que mierda.

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.


Prologo

Konohagakure no Sato (Aldea escondida entre las hojas) estaba experimentando una de las más grandes catástrofes desde su fundación. El Kyūbi no Yōko (El zorro de nueve colas) había aparecido repentinamente en los suburbios de la aldea, causando estragos y bajas tanto en la parte civil como militar.

Hiruzen Sarutobi, también conocido como el Sandaime Hokage, estaba organizando a las tropas que se encargarían de repeler al Zorro Demonio. Su plan consistía en un ataque directo, encabezado por los principales clanes de la aldea, como distracción mientras invocaba a Enma Enkōō (el Rey de los monos) para utilizar unos de los Jutsus que hizo que se convierta en el Shinobi no Kami (Dios Shinobi), el Henge: Kongōnyoi (Transformación: Bastón de Diamantina) y alejar así al zorro demonio de la aldea, para disminuir los daños colaterales que el Zorro estaba ocasionando. Al tener todo dispuesto, el Sandaime comandó a las tropas a ejecutar el plan.

Habiendo alejado al Kyūbi de la aldea, todos pensaron que ahora podrían realizar un plan más eficiente mientras las demás tropas contenían al Kyūbi fuera de la aldea. Todo parecía ir bien, hasta que, repentinamente, todos sintieron una enorme cantidad de Chakra, la cual provenía del Kyūbi. Al girar, contemplaron en el cielo una gran bola de Chakra justo frente al hocico del Kyūbi.

Hiruzen, quien estaba al tanto de esta habilidad, entró en pánico. No obstante, no era el momento para ello; tenía que proteger a su aldea y es por eso dio nuevas órdenes.

—Todos los usuarios del Elemento Tierra, den un paso al frente y utilicen el Doton: Doryūheki. Debemos contener ese ataque o estaremos acabados —expresó mientras las personas mencionadas comenzaban a alinearse al frente para utilizar dicho jutsu. Sin embargo, ya fue muy tarde, ya que el Kyūbi estaba a punto de lanzar la Bijūdama (Bomba Bestia con Cola) y acabar con lo que alguna vez fue una de las más prósperas villas de las Naciones Elementales.

Sin embargo, cuando todos creían que morirían irremediablemente, un sapo gigante había aparecido y caído encima del zorro, y un segundo más tarde, ambas bestias habían desaparecido del lugar sin dejar rastro alguno.

Minato —Hiruzen, quien estuvo más cerca, fue todo lo que alcanzó a pensar.

Momentos Antes

El Yondaime Hokage había tenido una prueba muy difícil contra un misterioso hombre enmascarado. Si bien la escaramuza no había sido muy dificultosa para el joven Hokage, lo que había dicho antes de desaparecer lo había dejado muy desazonado.

—Volveré, y el Kyūbi será mío. —Seguidamente, había desaparecido en una distorsión de remolino.

Pero no podía dejar que aquello lo distrajera, el Kyūbi andaba suelto en su aldea y debía protegerla, no podía dejar que ese zorro demonio continuase causando más estragos. Tenía que volver a sellarlo, y solo pudo pensar en una cosa que podría funcionar.

Actualmente

El Yondaime Hokage transportó al Kyūbi a un lugar alejado de la aldea donde ya no podría causar más daños. Nuevamente había desaparecido en un destello amarillo, y reapareció de la misma forma, pero esta vez con una mujer de cabellera rojiza y de aspecto muy cansado, junto con dos bultos envueltos en mantas, una de color naranja y la otra de color negro. Estos eran Kushina Uzumaki, la esposa del Yondaime; Naruto Uzumaki y Menma Uzumaki, los hijos de ellos. Ambos infantes tenían el cabello rubio, mejillas sonrosadas y profundos ojos azules.

El Yondaime ya estaba muy cansado, pero de igual forma era su deber sellar al demonio. Kushina, al percatarse de las intenciones de su esposo, se preocupó bastante y varias cadenas hechas de Chakra salieron de su espalda y envolvieron al Kyūbi, manteniéndolo quieto por el momento.

—Minato… no puedes hacer esto, si lo haces, la vida de nuestros hijos estarán condenadas. Déjame hacer esto, llevare al Kyūbi conmigo y retrasaré su renacimiento —articuló Kushina con dificultad mientras sus cadenas continuaban apretando a un furioso Zorro de Nueve Colas.

Minato tampoco quería hacer esto, pero debía. No sabía dónde renacería el Kyūbi y sería mucho peor que renaciera en cualquier sitio y otra persona se hiciera con él. Por tal motivo, puso una barrera alrededor del sitio y detalló a Kushina de forma breve su batalla contra aquel misterioso hombre.

—Entiendo —dijo Kushina luego de haber oído la historia. De todas formas, no quería hacer esto a sus hijos, sabía que tendrían una vida muy dura con mucho dolor y soledad si hacían esto, pero ella confiaba en que ambos podrían dominar ese poder y salir adelante a pesar de las adversidades que la aldea podría ponerles en sus caminos.

Minato entonces procedió con su ritual, invocó dos piedras y puso a ambos de sus hijos allí, mientras empezaba a explicar lo que haría.

—Kushina, utilizare el Shiki Fūjin (Sello de la Parca) y sellaré el poder del Kyūbi dentro de Menma y el Hakke no Fūin Shiki (Estilo de Sellado de los Ocho Trigramas) para sellar la conciencia del Kyūbi dentro de Naruto. Confió en que el Sandaime velará por ellos y se encargará de que no les suceda nada malo —informó Minato mientras procedía a realizar los sellos para invocar al Dios de la Muerte; sabía que esto le costaría su vida, pero era por el bien de la aldea y de las Naciones Elementales.

El Dios de la muerte entonces fue visible para Minato, por lo que empezó a realizar el ritual. Instantáneamente, una mano de color azul transparente salió de su estómago, el cual se dirigió hacia el Kyūbi, extrayendo la mayor cantidad de Chakra que pudo de él, pero era tan grande fue la cantidad que solo pudo con noventa y cinco por ciento de su poder total, por lo que rápidamente lo selló en Menma.

Pero esto aún no acababa, y rápidamente realizó otros sellos de manos y gritó—. Hakke no Fūin Shiki (Estilo de Sellado de los Ocho Trigramas). —Precipitosamente, selló lo que quedó del Kyūbi dentro de Naruto.

—Listo —enunció Minato exhausto mientras veía al Dios de la Muerte y esperaba a su inevitable destino. No obstante, nunca se percató de que la entidad estaba sonriendo maliciosamente.

Entonces, cuando creyó que el Shinigami había perdonado a su alma, se dio la vuelta con una sonrisa para ver a Kushina. No obstante, dicha sonrisa se esfumó de su rostro al notar que ya no se movía. Rápidamente corrió hacia ella, pero ya era muy tarde.

Minato entonces se dio la vuelta y miró al Shinigami con furia.

—¡¿Que has hecho?! —exigió, pero el Shinigami aún no paraba de sonreír. Levantó su espada y apuntó hacia donde estaban sus hijos, más específicamente, hacia donde se encontraba Naruto. Minato distinguió a su hijo convulsionando y rodeado por un manto rojizo.

Rápidamente corrió hacia él y trató de levantarlo, solo para descubrir que era como tocar ácido. Se volvió hacia el Shinigami, pero esta vez con una mirada de cólera, sólo para descubrir que éste ya había desaparecido del lugar.

Se tragó la furia y con preocupación se giró hacia Naruto, quien había dejado de moverse y el manto había desaparecido. Minato entró en pánico y elevó a su hijo, dándose cuenta de que ya no respiraba. Trató de hacer algo, pero con pesar llegó a la conclusión que ya era muy tarde.

Lloró inevitablemente, descargó aquellos sentimientos de frustración y amargura que tenía en su corazón en el pequeño pecho de su primogénito, al mismo tiempo que varios ANBU junto al Sandaime arribaban en la escena.

El Sandaime había visto todo también y se preguntó qué había hecho el Shinigami. Se acercó a Minato, puso una mano en su hombro y le susurró unas palabras.

—Minato, regresemos a la aldea —habló lo más suave que pudo, también estaba bastante triste, ésta pequeña criatura no había hecho nada malo y había muerto.

Minato se había dado la vuelta para tratar de decir algo, pero había notado que su hijo hizo algunos movimientos. Creyó que lo anterior había sido un caso de catalepsia, pero entonces notó algo inquietante.

El cabello y ojos de su hijo cambiaron a un color rojo sangre, además de ver sus pupilas ahora rasgadas. Decir que Minato se asustó era quedarse corto, entró en pánico, ya que creyó que el Kyūbi tomó del cuerpo de su hijo. Por lo tanto, inconscientemente soltó a Naruto de sus manos, y antes de que tocara el suelo, Hiruzen lo atrapó.

Hiruzen estaba sorprendido por como actuó Minato y solo pudo preguntar—. ¿Qué pasó? —Minato se dio la vuelta, miró a Naruto con odio mientras lo señalaba con el dedo índice—. El Kyūbi se posesionó del cuerpo de mi hijo y lo asesinó; ese ya no es mi Naruto, ¡es el zorro demonio! —Hiruzen estaba desconcertado, no creía que algo así hubiera sucedido en realidad.

Minato sabía que estaba siendo irracional y que había llegado a esa conclusión muy apresuradamente, pero todo lo que había acontecido en los últimos minutos no le dejaría pensar con claridad.

Hiruzen pensó que la carga emocional le estaba causando malas jugadas. Por lo tanto, cuestionó—. Minato creo que deberías descansar y luego veremos qué sucedió con tu hijo. No digas esas cosas, tal vez solo fue un efecto secundario de sellar al Kyūbi dentro del niño.

Tal vez lo que Hiruzen decía podría ser cierto, pero Minato no quería atender a la lógica, estaba furioso, furioso consigo mismo por no haber hecho las cosas correctamente, furioso porque su esposa había muerto y parecía ser que el Shinigami tomó su alma en lugar de la suya, matando a su hijo en el proceso.

Minato levantó su mano y nuevamente la apuntó hacia Naruto mientras decía—. Ese no es mi hijo, ya no lo es. El Kyūbi lo ha asesinado y tomó posesión su cuerpo. Si tú quieres, preocúpate por él, pero yo no reconoceré a ese demonio como mi hijo. Llévatelo de aquí antes de que haga algo de lo que pueda arrepentirme. —Quería asesinarlo ahí y ahora, pero si lo hacía, todo sería en vano; el Kyūbi renacería y el enmascarado se haría con él, o peor aún, entraría en el cuerpo de su pequeño Menma y tomaría control su cuerpo también.

Se dio lo vuelta y cargó a Menma junto con él, inmediatamente se giró hacia el frente y miró directamente a Hiruzen—. Prepara al consejo, hay que informales lo que ha acontecido en este lugar y ver qué haremos con este demonio. Pero recuerda; no es mi hijo —explicó amenazadoramente, y finalmente desapareció en un destello amarillo.

Hiruzen suspiró. Miró al niño que tenía en brazos, y al ver que dormía tranquilamente, dio una cálida y amorosa sonrisa mientras pensaba—. Espero que no cometas una tontería, Minato; una tontería de la que pudiéramos arrepentirnos después, especialmente tú.

Sala Del Consejo (10 horas más tarde)

Una gran cantidad de personas se reunieron en la sala del consejo; estaban los líderes de los principales clanes de la aldea; el Hyūga, con Hiashi; el Inuzuka, con Tsume; el clan Sarutobi, con Hiruzen como representante y antiguo Hokage; el Nara, con Shikaku; el Akimichi, con Choza; el Aburame, con Shibi; y el Yamanaka, con Inoichi. Además, se encontraban los ancianos: Danzo Shimura; Homura Mitokado; y Koharu Utatane, y varios miembros civiles. Muchos de ellos estaban murmurando el motivo —aunque suponían el por qué— de esta reunión, mientras que otros esperaban a su Hokage para que explique los acontecimientos del día de ayer

De pronto, las puertas del consejo se abrieron bruscamente, y todas las conversaciones cesaron. Un Yondaime Hokage, con una cara de pocos amigos, entró a la sala y tomó asiento. Miró hacia al frente y vio que todos tenían en sus caras expresiones confusas, por lo tanto, tomó la palabra.

—Como sabrán, ayer fue un día terrible para nuestra aldea. Fuimos atacados por el Kyūbi, quien causó daños y estragos por doquier, asesinando a varios civiles y Shinobis a su paso —expresó calmadamente. Ahora contaría todo lo que sucedió a su consejo, pero claro, omitiendo algunas cosas, como el ataque del hombre enmascarado y el hecho de que selló el poder del Kyūbi en su hijo Menma.

Al finalizar su relato, los miembros del consejo civil —junto con algunos del consejo Shinobi— clamaron por la cabeza del niño demonio antes de que pierda el control y matara a todos en la aldea. Pero antes de que las cosas se salieran de control, alguien tomó la palabra.

—Pobres ilusos —comentó alguien en la sala. Todos guardaron silencio y vieron a Danzo parándose de su asiento; muchos se preguntaron qué tenía en mente, pero Minato y Hiruzen sabían muy bien lo que quería hacer.

Danzo continuó—. ¿Que no lo entienden? Podríamos hacer de este niño la más grande arma que Konoha pudiera tener. Con mi entrenamiento, protegerá a la aldea sin ser capaz de oponerse —afirmó tranquilamente. Estuvo a punto de continuar pero Hiruzen tomó la palabra calmadamente.

—Danzo, entiendo lo que quieres decir, pero él es tan solo un bebe; no podemos considerarlo un arma. Deberíamos dejar que tenga una vida tranquila, y cuando tenga la edad suficiente, entonces podrá a la academia y graduarse hasta convertirse en alguien que querrá proteger a esta aldea.

Minato quería entregar al niño demonio a Danzo, pero sabía que sólo lo usaría como arma personal y eso no era algo que podía aceptar. Todo su esfuerzo y el sacrificio de Kushina seria en vano, entonces tomó la palabra y prosiguió.

—Sandaime-sama tiene razón. No podemos considerarlo un arma, por lo menos no aún. Por lo tanto, como el niño no tiene padres, lo pondré bajo la custodia de un orfanato y los encargados se ocuparan de él. Además, no podrá ser adoptado por nadie. No quiero que ninguno de ustedes lo tenga en sus clanes y quieran considerarlo como un arma también, se quedara allí hasta que sea conveniente.

Minato sólo quería clavar un Kunai en ese demonio, pero no podía. Por el bien de la aldea, debía de tragarse ese odio.

Minato entonces continuó con unas últimas palabras—. Por lo tanto, doy por concluida esta reunión, pueden retirarse a sus hogares.

Con un—. Hai Hokage-sama. —Los miembros se levantaron y se retiraron en silencio, a excepción de Hiruzen y Minato. El primero miraba a su Hokage con una expresión de desconsuelo.

—Minato sabes muy bien que las palabras expresadas en este lugar se expandirán muy rápidamente en toda la aldea. En muy poco tiempo, todos sabrán que es el contenedor del Kyūbi; deberías.

Sin embargo, antes de que pudiera decir más, Minato lo interrumpió golpeando la mesa donde estaba con rudeza—. Él no es su contenedor, ¡es el maldito demonio! Tomó el cuerpo de mi hijo; debería haberlo matado, pero no puedo ignorar el sacrificio de mi hijo y Kushina. Si los habitantes de este pueblo hacen algo con él, pues que lo hagan. Ese demonio no morirá fácilmente, no querrá abandonar este lugar tan pronto. Asigna a uno de tus ANBU personales si quieres protegerlo, pero no podrá ser más de uno —terminó con una mirada llena de odio.

Hiruzen solo suspiró y se dio la vuelta—. Eso haré, pero espero que tan solo no te arrepientas en el futuro. —Al terminar eso, Hiruzen salió de la sala y llamó a uno de sus ANBU para que proteja al pequeño.

Mientras tanto, Minato aún estaba en la sala, sumido en unos pensamientos no muy buenos—. Maldito demonio, algún día descubriré cómo deshacerme de ti sin que puedas revivir nuevamente, y cuando ese día llegue, personalmente te asesinaré. —Luego se levantó y desapareció en un destello amarillo para llegar a su hogar.

Aún tenía un hijo a quien cuidar, y ésta vez no podía fallar.

5 años después- 10 de octubre

Un niño pequeño de 5 años de edad —con el cabello rojizo; marcas en la mejilla; y un aspecto bastante desnutrido— caminaba por las calles de Konoha mientras se preguntaba—. ¿Qué he hecho? ¿Por qué las personas me odian tanto? ¿Por qué siempre me golpeaban tanto el día de mi cumpleaños? ¿Por qué nadie me reconoce? —Este niño se llamaba Naruto, aunque no tuviera un apellido, estaba contento de por lo menos contar con un nombre.

Se preguntaba si sus padres también lo odiaban y si solo le pusieron un nombre para luego desaparecer sin dejar rastro alguno.

Pero ya estaba cansado, cansado de esta aldea. Se había prometido que algún día haría pagar a todos y a cada uno de los habitantes, nadie le mostró compasión, por lo que si llegaba a ser fuerte algún día, tampoco mostraría compasión por estas despreciables personas.

Por lo tanto, continúo su recorrido. Debía de tener cuidado de no toparse con los borrachos que abundaban en este día, o podría pagarla muy caro. Tenía hambre y bastante; había sido expulsado del orfanato hace 2 años, y sólo comía lo que encontraba entre las basuras de los restaurantes y puestos de comida.

Él sólo quería poder tener un maldito cumpleaños normal, como aquellos que veía en el orfanato. Pero allí nunca le festejaron uno, siempre le decían—. Maldito demonio tú no mereces nada. —Y a continuación, siempre terminaban golpeándolo y dándole diminutas porciones de comida.

Por lo tanto, después de salir del orfanato, a veces intentaba robar algunas manzanas del puesto de verduras para intentar calmar su aquejado estómago. No obstante, cuando era descubierto, le daban palizas muy grandes, pero valía la pena si servía para complacer en lo más mínimo a su adolorido estómago.

Aunque ya estaría muerto si no fuera por cierto ente sobrenatural que habitaba dentro su cuerpo, cosa que el pequeño ignoraba hasta el momento, pero esto no seguiría de esta forma por mucho más tiempo.

Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que se adentró a una zona donde estaban festejando la victoria de su amado Yondaime contra el Zorro Demonio. Al doblar en una esquina, uno de los que estaban ahí se percató de su presencia y pronunció.

—Pero miren lo que tenemos aquí, si no es nada más ni nada menos que el maldito demonio, ¿acaso vienes a terminar lo que no pudiste hace 5 años? —Siempre le decían eso, pero no entendía por qué lo hacían; los demás que estaban con ese hombre se dieron la vuelta y miraron a Naruto con odio y malicia, uno de ellos dijo.

—Hoy será el día en que nos desharemos de este maldito demonio y nos convertiremos en héroes. —Entonces sacó una navaja, y al decir esto, otro grupo se acercó a ellos para rodear Naruto, quien entró en pánico mientras se preguntaba qué le iban a hacer. Tenía que correr, escapar de ellos y ocultarse en uno de sus lugares secretos.

Logró escabullirse, pero estos hombres no dejarían que se escapara tan fácilmente, así que comenzaron a perseguirlo. Era una turba de veinte personas, la cual perseguía a toda velocidad al pequeño Jinchūriki.

Naruto se maldecía, si hubiera sido más fuerte, si hubiera tenido más poder, nada de esto hubiera pasado. Pensó que debería dejar de correr y morir de una buena vez, si esta siempre será su vida, lo mejor sería dejar de seguir luchando.

Derramó lágrimas de impotencia mientras corría lo más rápido que podía, pero sus piernas eran muy pequeñas y eventualmente esos hombres lo atraparían. Sin embargo, al recordar sus objetivos, se secó las lágrimas—. ¡No! nunca me rendiré, aún tengo que hacer pagar a estos bastardos; solo tengo que correr y lograr escapar. Maldición, ¡ojala fuera más fuerte!

Había corrido tanto que llegó a uno de los campos de entrenamiento, pero para su desgracia había tropezado y las personas lo alcanzaron. Entonces un hombre se aproximó a él, lo tomó del cuello y articuló.

—¡Ja! Maldito demonio, ahora ya no podrás escapar. Cuando acabemos contigo, seremos los héroes de esta aldea, y tal vez hasta nos paguen algo por matarte. —Este hombre tenía un aliento de los mil demonios, era obvio que estaba ebrio, pero Naruto no podía decir nada, ese hombre lo estaba agarrando muy duro del cuello.

El hombre entonces lo lanzó al suelo y procedió a golpearlo fuertemente; los otros también se acercaron, ya que también querían hacerle algo al niño demonio, no dejarían que ese hombre tuviera toda la diversión. Por lo que entre todos empezaron a patearlo, lazarle piedras, y el hombre que lo descubrió al principio empezó a apuñalarlo en sus piernas, Naruto no podía hacer nada, estaba muriendo.

No obstante, casi momentos después, Naruto se dio cuenta de que despertó en otro lugar. Estaba en un lugar que se asemejaba a una alcantarilla, la cual tenía varias goteras, además Naruto no sentía ningún dolor en este lugar, salvo por un ardor en los ojos. Creyó que ya estaba en el cielo o en el infierno, hasta que oyó un ruido y se acercó al lugar de donde provenía, se oían como gruñidos. Entonces, al llegar vio una enorme jaula con un papel con el kanji "sello" y se acercó a la jaula para oír.

Al fin nos vemos mocoso, veo que te encuentras en problemas —comentó una voz, se oía furiosa, pero se dio cuenta de que no estaba dirigida a él. Procedió a acercarse más y preguntó con voz tranquila—. ¿Quién eres tú? —Quería saber, esta cosa, fuese lo que fuese, estaba hablando con él, y por primera vez no sentía odio en sus palabras, por lo menos no dirigidas a él.

El ser habló con voz ronca otra vez. ¿Quién soy? Eso no importa, lo que importa es que tú debes sobrevivir mocoso, si tú mueres yo también lo haré.

Naruto observó por unos segundos más y luego se cruzó de brazos—. Hmpf, si no me dices quien eres, entonces no haré nada. Además ¿qué podría hacer? Esos hombres me atraparon; no soy fuerte como para hacer algo, no sé qué puedo hacer —terminó agachando la cabeza y apretando sus puños fuertemente.

El Kyūbi gruñó y lo miró fijamente. Está bien, soy el Kyūbi no Yoko. Pero antes de que hagas preguntas, debemos sobrevivir a esto. No te preocupes por tus heridas, yo me encargare de eso, tú solo tienes que encargarte de esas personas, ya se te ocurrirá algo, estoy seguro de ello —finalizó con una sonrisa de diversión.

Naruto, por su parte, no la pudo ver ya que detrás de esos barrotes la oscuridad era mucha. Se sorprendió al oírle decir que era el Kyūbi, ¿que no se suponía que el Yondaime lo mató? Tal vez vivía dentro de él y esa era la razón por lo cual lo odiaban tanto, pero no era tiempo de hacer preguntas, tenía que sobrevivir, y luego podría hacer todas las preguntas que quisiera.

—Está bien, ¿puedes ayudarme? ¿Puedes hacer algo? —preguntó, también quería sobrevivir; tenía que hacer pagar a todos los que vivían en esta aldea, a todos y a cada uno de ellos.

El Kyūbi lo miró y asintió—. Sí, no te preocupes, lo tengo todo cubierto. —Luego de eso, Naruto desapareció de ese lugar y reapareció donde la mayoría de los hombres ya habían parado de golpearlo, muchos tenían miradas satisfechas en sus rostros, pero todo cambió cuando oyeron un gruñido que provenía de Naruto. Ellos se dieron la vuelta y uno de ellos señaló.

—Parece que el chico demonio no quiere darse vencido, parece que debemos matarlo de una buena vez. —Al terminar, sacó una navaja y se acercó hacia él con el deseo de apuñalarlo en el corazón.

Al estar más cerca, el hombre notó algunas cosas desconcertantes, primero que sus ojos ya no eran de color rojizo, más bien eran de color purpura con forma anillada, y un manto rojizo empezó a envolverlo y a curarlo rápidamente. El hombre se asustó, trató de correr pero ya era demasiado tarde.

Naruto se levantó con un gruñido; lo único que quería hacer era desaparecer a estas personas que le causaron tanto daño. No sabía lo que estaba haciendo, ya no estaba consciente de sus actos, sólo escuchó unas palabras en su mente y las repitió—. Shinra Tensei (Juicio Divino).

Al pronunciar esas palabras, las cosas sucedieron velozmente, todas esas personas fueron lanzadas y aplastadas con una fuerza que nunca se imaginaron que alguien podría tener, la fuerza fue tan sorprendente que aplastó a todos y a cada uno de ellos.

En ese instante, Naruto se desmayó mientras que sus ojos retornaban al color rojizo tradicional, descansando en el centro de un cráter que había causado con su técnica. Mientras tanto, alguien en su interior sonreía maliciosamente—. Esto se pondrá interesante para los dos, Naruto —terminó con una gran sonrisa oscura en el que se podían ver sus afilados dientes.

A los lejos, un hombre vestido de negro y con una máscara poco convencional, observó detenidamente lo ocurrido y pensó—. Debo informar a Danzo-sama de esto. —Luego desapareció en una nube de humo.

Dejó a Naruto en ese lugar, estaba bien alejado de los suburbios, y las personas tardarían mucho en encontrarlo. Por lo tanto, luego de informar a su señor de los hechos, regresaría y lo recogería tranquilamente de allí.


Notas:

Bueno este es el prólogo de la historia que estoy haciendo, quiero decir que me decidí, Naruto será entrenado en la Raíz, pero no podrán romperlo, ya sabrán más tarde por qué. Naruto solo los utilizara para poder hacerse más fuerte.

Sí, esta historia será un Dark Naruto, será un harem, pero aclaro que no estarán ni Hinata ni Sakura. Ah sí, y Naruto tiene el Rinnegan, tardará en dominarlo, él no tendrá ningún amor por Konoha, y sólo se quedará allí por un tiempo. Por cierto, Naruto será capaz de activar y desactivar su Rinnegan cuando quiera.

Si están leyendo en otro foro quiero avisar que posiblemente tendrá lemons por lo que tal vez no los publique en tu foro ya que tal vez no cuenten con una sección +18, tendrás que leerlo en Fanfiction, dejaré abajo un link de mi usuario

Hasta la próxima y comenten.