Derechos: Los personajes le pertenecen a S.M., quien es la que nos hace soñar con cada uno de ellos, la historia le pertenece a William Shakespeare; yo solo me adjudico la adaptación de personajes y época.

*.*.*.*

Edward y Bella, época actual.

Capitulo I

En el pueblo de Forks, Washington, USA., dos ricas y poderosas familias, impulsadas por antiguos rencores y contantes luchas por ser las mejores concesionarias de vehículos importados del lugar, Vivian en continuas luchas.

Los parientes, empleados de sus negocios y cuantos pertenecían a cada una de las cas comerciales de autos rivales ostentaban colores e insignias de las familias; si se encontraban en las calles o cualquier lugar, pronto salían a relucir insultos y puños quedando heridos en cada bando.

Estas eran las reales familias Cullen y Swan. El pueblo de Forks estaba dirigido por el alcalde Michael Newton, persona a quien todos prestaban obediencia y respeto.

Cuando se producían los escándalos pertenecientes a cada una de las casas rivales, los habitantes de Forks tomaban parte a favor de unos u otros y las peleas se transformaban en verdaderas batallas campales.

En 2012 comienza la historia, se habían encontrado en las calles algunos empleados de ambas concesionarias y había empezado la gran disputa; pronto salieron a relucir insultos, golpes y ciudadanos no tardaron en acudir con palos y garrotes a defender a sus respectivos bandos, al grito de: – ¡Trae el garrote! ¡Duro! ¡Déjenlos muertos! ¡Abajo los Cullen! ¡Abajo los Swan! – la lucha se hizo general.

En ese preciso momento, entraron por la calle, Charlie Swan y su esposa: René Swan; por otro lado, Carlisle Cullen y la suya: Esmerald Cullen, más conocida por Esme. Al ver que sus servidores estaban dándose fuertes golpes, Swan y Cullen se lanzaron a dar puñetes, como los demás estaban haciendo.

– ¿Qué ruido es ese? – Rugió Charlie – ¡Venga! – Y lanzó una patada a un hombre que acercaba con claras intenciones de atacarlo.

– ¡Con el garrote! – gritó René pasándole un grueso palo de madera. – ¿Quieres tu pistola?

Carlisle al ver a Charlie gritaba: – ¡Tu, vil, Swan! – Señaló a Charlie antes de comenzar a caminar hacia él, uno de los que presenciaban la batalla llegó hasta él reteniéndolo por los hombros – ¡No me detengas! – gritó enfurecido.

– ¡Ya! ¡Basta! – Esme se plantó en su delante – no darás ni un paso más, Carlisle Cullen – y justo en el momento que ambos rivales iban a echar golpes, apareció por una esquina de la calle, el alcalde Michael Newton con su sequito de guardias civiles.

Se detuvo en medio de la calle y avanzando hacía los revoltosos, comenzó a nombrarlos por sus apellidos para llamarles la atención.

– ¡¿No pueden mantener la paz?! – El joven alcalde estaba hostigado de las disputas que habían entre las dos familias – ¿Quieren que un día de estos alguien salga mal herido con peligro de muerte o muerto? Recuerden que su familias también se involucran en esta guerra sin sentido – Ambos hombres bajaron la cabeza ante el regaño de Michael.

–Estában defendiendo el honor de la familia – intentó excusarse Charlie.

–Esto no es la época medieval, no estamos en el siglo XIII, donde se podía mantener estas guerras, ¡es el siglo XXI! – habló alto para que todos los presentes escuchen – Tres peleas distintas, nacidas de una vana palabra, en menos de una semana. Ambas familias, han perturbado la paz del pueblo; si vuelven a promover desordenes, cualquiera de los integrantes de las familias, incluido los empleados, ustedes irán a prisión y de esas no hay nadie quien los salve – amenazó apuntándolos con su dedo índice – Charlie, ven conmigo – ordenó – Carlisle te veo más tarde en mi oficina, y retírense todos antes que los meta en la prisión también. – las personas empezaron a dispersarse.

En silencio cabizbajo, todos se alejaron rápidamente.

El sequito de guardias civiles del alcalde reanudó su marcha y con él se fue Charlie Swan. Los únicos que quedaron en la calle fueron Carlisle Culle, su esposa y sobrino Emmett Cullen, pues Carlisle deseaba entrevistarlo para saber cómo había empezado la riña.

– ¿Quién ha empezado la pelea? – Preguntó – ¡Habla, Emmett! – El aludido saltó ante el grito de su tío – ¿Te hallabas presente cuando pasó o no?

–Estaban peleándose nuestros empleados y los del enemigo, antes de que yo llegara. Quise intervenir con intención de separarlos, cuando en ese momento llegó James insultándome. Mientras nos golpeábamos, venia más y más gente a pelear a favor de uno y otro, hasta que llegó el alcalde y nos separó – se explicó rápidamente.

– ¿Y dónde está Edward? – Preguntó ansiosa Esme – ¿Lo han visto hoy? Qué bueno que no se encontraba en la pelea – celebró la mujer.

–Tía – contestó Emmett – lo vi esta mañana muy temprano antes que saliera a la concesionaria, pero me esquivó y se perdió en el bosque.

–Así los han visto varias mañanas, paseando solo, apenas amanece, corre a su cuarto y se encierra en él, cerrando con seguro en las puertas y no sale hasta el crepúsculo. – Agregó Carlisle.

– ¿Sabes la causa, tío?

–No lo sé, tampoco nadie ha logrado descubrir – repuso Carlisle – sabes que Edward es muy reservado, ojala supiéramos que le sucede para ayudarlo.

– ¡Ahí viene! – Dijo Emmett al ver a su primo asomarse por la calle – váyanse, yo me encargaré de saber cuál es la pena.

Emmett salió al encuentro de Edward y con hábiles preguntas trató de saber la causa de la tristeza. Edward le confesó que estaba profundamente enamorado de una bella mujer, pero no dijo el nombre; después de hacer algunas reflexiones sobre el amor, se alejó de Emmett tan cabizbajo como había llegado, a pesar de que su primo lo había aconsejado que tratara de dejar de pensar en ella, que mirara a otras mujeres… pero fue en vano. Edward negando tristemente con la cabeza, se perdió de vuelta en la calle.

*.*.*.*.*

Mientras, en casa de los Swan, Bella, una bellísima mujer, de cabellos castaños, grandes ojos chocolates, esbelta figura, blanca como la cal, se encontraba en el jardín de su casa, sentada en el banco, haciendo unas cuentas que había llevado a casa, aunque su lema era "no llevar el trabajo a la casa", esta vez se le hizo completamente imposible llevar a cabo su tradición pues, su padre le había pedido la auditoria de toda la concesionaria, por sospechas de que uno de sus empleados le estaba robando.

Sentada bajo un arco de rosas, muchos pétalos habían caído en su regazo, otros se desprendieron al soplar del viento y se habían enredado en su pelo.

Bajo las rosas, como estaba en esa hora crepuscular, el cielo se adornaba con nubes teñidas de rosa y oro, su serena belleza resplandecía. Se gentil silueta y delicados rasgos parecían coloreados por el crepúsculo dorado.

Una voz la sacó de la concentración donde se encontraba: – ¡Bella! ¡Hermosa Isabella! – bufó al escuchar como la había nombrado su nana Sue; ella odiaba su nombre completo por eso se hacía llamar Bella. – ¿Dónde estás? – la voz cariñosa sonaba cerca.

– ¡Aquí estoy! – Habló al aire, todavía clavada de cabeza en las cuentas – ¿Quién me llama?

–Tu madre te necesita, mi niña – La nana estaba frente a ella, con sus manos apoyadas en la cadera formando las orejas de una jarra y el ceño fruncido.

Rápidamente Bella se puso de pie, los pétalos se desparramaron a su alrededor ante el movimiento brusco que ella hizo, quedando algunos prendidos en su ropa. Avanzó hacia donde estaba su madre y haciéndole graciosas reverencias, burlándose de la que era reina de su casa, le dijo: – Aquí estoy, René – sonrió de manera inocente a la cara de enojo que había puesto su madre – ¿Qué deseas?

La nana se puso a su lado y le acaricio la cabeza, arreglándole la trenza que sujetaba sus cabellos, a la vez que le quitaba algunos pétalos de rosas que tenía en ellos.

–El asunto es este… – René se mordió el labio, pensando cómo hacer la propuesta que tenía en mente – ya sabes, Sue, que mi hija está en una edad madura, va a cumplir veintiún años.

–En la víspera del otoño, cumplirá – asintió Sue – No he podido olvidarlo, Bella – dijo ante la cara de asombro de la muchacha – eres la mujer más linda que he criado. Si pudiera vivir para verte un día como una ama de casa, con familia y todo, se habrían cumplido mis deseos.

Bella entendió hacia donde iba a ir la conversación, esta había sido una emboscada de su madre y nana, planeada solamente por ellas pero dejo que la plática continuara, al paso que iba no conseguiría nunca un esposo por solo estar metida de cabeza en los negocios de su familia.

–Justamente, de eso iba a hablar. Dime, Bella ¿Sientes inclinación a casarte? – batió las pestañas esperando una afirmativa respuesta por parte de su hija.

–Para ser sinceros… – Bella mordió su labio – nunca me había puesto a pensar en eso, mamá – respondió ruborosa, jugando con un pétalo que había quedado en su mano descansando.

–Creo que es tiempo de pensar en matrimonio, otras mujeres de tu edad ya se han casado, yo misma te tenía, a tu edad. Para abreviar, Jacob ha hablado con tu padre acerca de la propuesta de matrimonio que piensa hacerte – la joven abrió los ojos desmesuradamente, nunca se imaginó que su mejor amigo iba a hacerle eso – ¿Qué dices? – Insistió René – Es de buena familia; apoderada con aristocracia en Inglaterra y muy rica, podrá mantener la concesionaria.

Y Bella lo había invitado, como invitado de honor a la fiesta que se realizará en una semana por motivo de su cumpleaños, también tenían una reunión planificada para esa noche con la familia de su amigo.

–Veré, mamá. No te prometo nada – salió por la tangente, sabiendo que su madre no la dejaría tranquila hasta que se decidiera afirmativamente a la propuesta de Jacob.

En ese momento, interrumpiendo la protesta de René, entró Rosalie, hija de la nana, trayendo un recado para la señora Swan.

–La familia invitada ha llegado – avisó, Bella hizo muecas aprovechando que su madre estaba dándole la espalda, Rosalie no podía decir una palabra más a causa de aguantarse la risa – el joven Jacob pregunta por ti, Bella – la aludida asintió – en el servicio hay caos, nadie sabe cómo servir.

–Vamos, Bella, los Black nos esperan – René cogió la mano de la muchacha entrando a rastras por la puesta del jardín.

Sue la vio perderse con una sonrisa de admiración en sus labios, Bella era la única que soportaba y aguantaba las locuras de René.

*.*.*.*.*

¡Hoooola! Estoy por aquí con esta nueva locura, esta vez es una adaptación de Romeo y Julieta para la actualidad, muy aparte del fatídico final que tiene la obra, les aseguro que soy de los finales felices.

Gracias a mi amiga Lau que fue la de la idea y me está ayudando en los siguientes capítulos, dando ideas para adaptar y que quede a su gusto; y a mi Beta quien fue la que me ha apoyado con el summary.

Nos seguiremos leyendo en esta nueva locura que es de poco capítulos, doce para ser exactos.

Espero sus opiniones acerca de si les gustó o no.

Besos…

MelLutz (L)