Vuelvo, y esta vez, con una traducción de la maravillosa My-Bella. La historia original se llama Worth the Burn, yo le dejaré el nombre en inglés que queda mejor;)

Espero que os guste, intentaré actualizar lo más rápido posible, gracias por todo.

Disclaimer: La historia es de My-Bella, y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Al final del capítulo pondré el link de la historia de My-Bella y luego lo podréis encontrar en mi perfil:)

N.A. My-Bella avisa que esta historia no es como sus otras historias, tipo Life's Little Choices, habrá drama, rubor digno de maldición y (algunas) situaciones maduras. Todos son humanos, pero Bella y Edward son OOC. Bella no es tímida y es muy pomposa, y Edward es intimidado por ella. Edward y Emmett son hermanos gemelos y Alice es la hermana pequeña. Rosalie y Jasper son primos.

Título del capítulo: Halloween Hook-up

Canción del capítulo: Just Say Yes de Snow Patrol

Bella's POV

''Bells, eres muy afortunada de que no te haya mordido todavía,'' refunfuñó Jacob mientras subíamos las escaleras del porche de la infame mansión de los Cullen.

''Cállate, Fido,'' repliqué, tirándo de su correa y consiguiendo un grito confuso por su parte.

''¡Maldición, mujer! ¿Tratas de matarme?'' preguntó, intentado quitar la correa de mi mano. No iba a funcionar, de todas formas; llevaba esa cosa escurridiza alrededor de mi mano y mi muñeca. No iría muy lejos sin tirar de mi brazo derecho.

''Tal vez la próxima vez que engañes a una mujer para llevar un disfraz, podrás elegir mejor atuendo,'' le dije.

''No es tan malo,'' argumentó.

Hice un sonido de náuseas en el fondo de mi garganta para mostrar cuál equivocado estaba. Jacob, en toda su estúpida, hormonada e infundada gloria adolescente, me convenció de no sólo elegir mi disfraz este año, también de dejarlo venir conmigo a la Spooktacular fiesta de Halloween de los Cullen. (Spooktacular es un juego de palabras entre spook, espectro, y spectacular, espectacular.) No pude matarlo de todas formas ya que es un amigo de la familia y todo eso, así que me decidí por una extensiva lista de formas de torturarle, empezando con el blanco y negro disfraz de perro de cuerpo entero que se había puesto, completado con un brillante collar rojo alrededor de su cuello en el que se leía FIDO en letras doradas. Y la correa -la negra correa de cuero que no tenía intención de quitar, y a la que le daría todos los tirones posibles.

''No entiendo por qué estás tan enfadada,'' dijo Jake mientras yo levantaba la mano para golpear la puerta.

''¿No lo entiendes?'' prácticamente le grité. ''Jake, una toga tiene más tela que esta cosa.'' Estaba literalmente vistiendo un vestido blanco sin mangas, con escote y aberturas a los lados que se detenían justo en la mitad de los muslos.

''Eso es porque la toga es Griega y esto es Azteca. Eres una virgen sacrificada, Bells.''

''Hay un problema aquí, Jakey,'' dije, usando el apodo infantil sólo para molestarlo. ''No soy virgen y tú estás a punto de ser el sacrificado.''

''Solo golpea la puerta así Alice podrá rebotar aquí, revoloteando como Campanilla, y nos invitará a entrar.''

''Probablemente ella será la segunda en intentar matarte esta noche,'' repliqué.

''Sí, no pensaba que fueras a bajar el cuchillo. Eso fue un buen susto, Bells.''

''No estaba tratando de asustarte,'' le dije, manteniendo una perfecta cara seria.

Jacob tragó saliva y empezó a golpear la puerta de entrada. Los Cullen era muy ricos y muy guapos, cada uno de ellos -incluyendo el caliente padre doctor, Carlisle, y la dulce y encantadora mejor madre del universo, Esme.

Alice era la más pequeña; era inteligente, divertida y muy mona con su pequeño metro con cincuenta y dos centímetros y su puntiagudo cabello negro. Aunque, no había habido nada mono en su reacción cuando escuchó que Jake había elegido mi disfraz en su lugar. Había tenido que prometer que me quedaría después de la fiesta para ayudar a limpiar y dormir para empezar temprano un día de compras después de la fiesta.

Alice y yo habíamos estado siempre juntas en clase mientras crecíamos, pero sólo habíamos empezado a ser buenas amigas cuando había empezado la secundaria. Continuamos siendo amigas durante los cuatro años de secundaria y ahora eramos compañeras de habitación en la universidad en la PSU -¡estudiantes de segundo año, bebé! Ambas habíamos vuelto a casa para el descanso de Halloween, pero yo no había planeado nada excepto estudiar. Jacob me había rogado, declarado y engañado para meterme en nuevos planes.

Emmett, el hermano mayor de Alice, era también muy guapo, siempre y cuando estuviera sobrio y no gritando ''Stella'' bajo la ventana de mi dormitorio lo suficientemente alto para que Charlie se despertara. Mi padre. El Jefe de la maldita policía. Y para hacerlo peor, Emmett ni siquiera estaba gritándome a mí. Estaba gritándole a mi vecina, Rosalie Hale. O al menos, así había sido durante la mayoría del instituto. Una vez que él había empezado en la universidad, los episodios habían pasado a ser menos frecuentes y distantes entre sí -al menos en Forks. Ahora que Rosalie compartía un apartamento con Alice y conmigo, teníamos que escucharlo al menos una vez a la semana desde nuestro propio vestíbulo. Todavía no sabía la historia que había detrás del ''Stella'', pero tenía la intención de conseguir que me la contara algún día.

En vez de abrir Alice la puerta, Jake y yo fuimos recibidos por el muy fraternal hermano gemelo de Emmett, Edward. Aunque él había salido con nosotros al menos una vez a la semana, él y yo sólo habíamos cruzado un puñado de palabras en los pasados seis años -todos los demás fueron gritos de argumentos que parecíamos no poder evitar. Alice juró que no sabía que le pasaba y prometió que por lo demás era muy agradable. Por el número de chicas que lo perseguían en PSU, sabía que era cierto -sólo no sabía por qué yo era la excepción a su usual amabilidad.

''Bella,'' Edward saludó con un movimiento de su cabeza.

''Edward,'' dije, intentando ser amable por el bien de Alice. Una vez que la puerta fue cerrada y el frío quedó atrás, desenvolví la correa de Jacob para poder quitarme mi chaqueta. ''Ni pienses en moverte,'' le previne, consiguiendo que tragara saliva en respuesta.

''Interesante disfraz, Jacob,'' dijo Edward, con una apenas reprimida risa.

''Sólo toma la maldita chaqueta,'' gruñó Jacob, empujando su chaqueta hacia Edward.

Me reí entre dientes mientras envolvía la correa alrededor de mi brazo de nuevo.

''Antes de que os mováis, Alice me dio instrucciones de dar el discurso de bienvenida o tendrá otro ataque,'' dijo Edward mientras colgaba nuestros abrigos en el casi desbordado armario. ¿A cuánta gente había invitado Alice este año?

''Bells, no sé como sigues siendo amiga de ese fenómeno extraño,'' murmuró Jacob bajo su aliento.

Le di un codazo en el costado, haciéndome yo más daño en el codo que a su pecho. ''Cállate, Fido''

''Bienvenidos a-'' Edward finalmente se giró hacia nosotros, pero ahora estaba demasiado ocupado mirando mi disfraz de arriba a abajo para terminar el saludo que Alice le había encargado. ¡El hombre era muy bueno para hablarme, pero no para comerme con los ojos! ¡Bastardo!

Rodé los ojos y prometí una dolorosa muerte para Jake de nuevo, tirando de su correa adelante y pasando de largo a Edward. De haber sido medianamente decente conmigo, yo me habría fijado en su auténtico aspecto de jugador de beisbol de los cincuenta. Había renunciado a la gorra, eligiendo dejar que su salvaje pelo cobrizo vagara libre -o tal vez era más indomble de lo que creía y llevar gorra era imposible para él.

''¡Bella!'' chilló Alice, corriendo hacia mí y dándome un abrazo como si no nos hubiéramos visto la noche anterior. Llevaba una peluca roja y rizada, un collar de perlas alrededor de su cuello, un juego de ropa interior de mujer mayor en color crema y unos altos tacones negros.

''Alice, ¿eres Janet?'' pregunté, odiando aún más a Jacob por elegir este maldito disfraz para mí.

''Maldita sea, Janet,'' canturreó, haciendo una pose con una mano detrás de su cabeza y la otra en su cadera.

Mi mejor amiga tenía que vestirse como una figura icónica clasica de culto, mientras yo estaba atrapada vistiendo la vestimenta de sacrificio. Yo habría interpretado a una espectacular Columbia en Rocky Horror Picture Show. ¡Incluso podría haber hecho el Time Warp sin caerme! ¡Pero no! Me había quedado atrapada en el maldito cordero sacrificado esta noche. Jacob iba a estar muy presente en mi lista de mierda por esto.

''Por favor dime que Jasper es el Dr. Frank-N-Furter,'' rogué.

''No con mi pelo rubio,'' refunfuó Jasper detrás de mí. Me di la vuelta para encontrar al amor de la vida de Alice vestido sólo con unos pantalones dorados y su usual pelo rizado se encontraba liso.

''¡Rocky!'' chillé, rodeándole con mis brazos y abrazándole fuertemente.

''Al menos no seré el único que va a ser torturado,'' dijo Jasper, dándome una sonrisa afectada mientras sus ojos azules se fijaban en mi disfraz. El sabía que yo nunca habría elegido algo así para mí.

Le di un tirón a la correa, arrastrando a Jacob lejos de cualquier chica con la que había estado hablando hacia mis amigos. ''Culpa a Fido aquí.''

''¡Santo infierno!'' gritó Jasper. ''Jake, ¿eres tú?''

Jake asintió hoscamente. ''Ella ha pegado los bigotes.''

''El pegamento para disfraces es fácil de quitar'' replicó Alice, pasando completamente de mi mala sonrisa de orgullo.

''No ha usado pegamento para disfraces,'' dijo Jake, mandándome dagas con los ojos mientras yo retorcía el extremo de la correa en mi mano, tirándo de él. ''Ha usado pegamento Gorilla*.''

''Oh, Bella.'' Alice rió mientras ocultaba su boca detrás de su pequeña y delicada mano.

''No hay mucho de lo que querer disfrazarse,'' dijo Rosalie mientras caminaba en su disfraz de Mística, haciendo que el personaje de X-men luciera más sexy que Rebecca Romijn sin llevarlo a cabo. Así que no me sorprendí en lo más mínimo cuando apareció Emmett disfrazado de Lobezno con todos sus músculos.

''Un clásico de culto impresionante y un cómic muy decente que resultó ser una película. Estoy celosa,'' les dije.

''¿Qué es exactamente lo que eres, aparte de una chica muy caliente?'' preguntó Emmett.

''Una virgen Azteca sacrificada,'' expliqué. ''Fido pensó que era divertido,'' añadí, tirando de la correa de Jake mientras su sonrisa tonta aparecía.

''¡Jakey!'' gritó Emmett, extendiendo la mano y rascándole detrás de la flexible oreja falsa. ''¿Quieres jugar a la pelota, chico? ¿Quieres atrapar un palo? Porque no veo a Bells permitiendote perseguir un culo después de vestirla así.''

Todos rieron mientras Jacob fruncía el ceño e intentaba quitar la correa de mis manos.

''Está preciosa.'' Todos no giraron al sonido de la profunda voz, sorprendidos de encontrar a Edward a nuestro lado. Bueno, no tanto de que estuviera a nuestro lado como de que me hubiera hecho un cumplido. A mi modo de ver. Creo. Pensándolo bien, probáblemente había sido sólo una broma, él parecía tener un humor seco para todo lo que tenía que decir.

''No se trata de eso,'' dijo Jasper. ''Sabemos que Bells no elegiría esta cosa para ella. Y es muy divertido ver a Jake destrozarse las bolas por eso.''

''No nos hemos visto antes,'' dijo Edward, extendiendo la mano hacia Jacob. ''Soy Edward.''

''Es el gemelo flaco,'' añadió Emmett, inflando el pecho de orgullo.

''Claro,'' dijo Jacob, mirando a Edward con una sonrisa arrogante. Cada vez que Jake pensaba que tenía otro chico al que rebajar, le daba esa mirada. Lo gracioso era que las únicas peleas en las que él había participado habían sido conmigo, y le había pateado el culo cada vez. Lo que me faltaba era fuerza bruta, aunque lo compensaba el saber exactamente dónde golpear a un chico.

La sonrisa de Jake desapareció una vez que su mano chocó con la de Edward y observé con asombro como los tendones en el antebrazo de Edward se tensaban. Los dos idiotas sacudieron sus manos tan fuerte como pudieron -con Jake a punto de sudar. Eso fue malditamente genial considerando que el chico era casi tan ancho como Emmett y sólo unos cuántos milímetros más bajo. Edward era más alto que Jacob, pero con una complexión mucho más ligera. La masa muscular no fue precisamente un adversario para la fuerza física esta noche.

Lo dejé pasar por unos pocos segundos antes de decidir intervenir y mantener lejos a Jake de ridiculizarse a sí mismo -o al menos más de lo que lo hacía con ese traje de perro. ''Antes de que ambos, hombres de las cavernas, terminen con muñones en vez de manos, vamos,'' ordené, poniendo mi mano sobre las suyas para romper el concurso. La parte de mi mano que tocó la piel de Edward hormigueó locamente mientras la parte que tocaba la de Jacob se sintió más caliente que el resto de mi cuerpo. Era una extraña sensación que alejó mi mano de ellos.

''Ya has oído, Bells,'' dijo Emmett, separando sus manos con un poco de esfuerzo. ''Jugad limpio y comportaros u os pondré a ambos en la caseta del perro.''

''No poseemos una caseta para perros,'' puntuó Edward.

Emmett rió entre dientes y envolvió un brazo alrededor de los hombros de Edward, utilizando su pulgar para discretamente señalar un sofá en un rincón de la habitación. ''Allí con Mallory está la caseta del perro.''

Ambos, Edward y Jacob se estremecieron antes de bloquear los ojos del otro. Se miraron durante unos segundos antes de asentir al mismo tienmpo, llegando a algún tipo de acuerdo. Los chicos estaban jodidamente dementes y dudaba que pudiera entenderlos alguna vez.

''Ya que hemos tenido el momento testosterona, tengamos el alcohólico,'' anunció Rosalie, moviéndose hacia el área de bebidas.

''Fido, tráeme un ron con cola y vuelve aquí,'' ordené, desenrredando la correa de mi muñeca y mi brazo.

''Podrías incluir 'por favor' ahí, sabes,'' murmuró Jacob.

Ignoré su gimoteo; él se había metido en esto con la estúpida elección de vestuario y no tenía a nadie a quién culpar sino a sí mismo. ''Si no vuelves te castraré,'' le amenazé.

''Mientras él está ocupado en eso, tengo algo que enseñarte,'' dijo Alice, enlazando su brazo con el mío y guiándome a otra habitación. Cerró las puertas corredizas de madera, dejándonos en silencio en la habitación del piano de Edward. Él era un total dolor en el culo, pero el chico sabía tocar el piano insánamente bien. Y la única vez que lo había oído tocando el bajo eléctrico azul en la esquina -estuve a punto de pedirle matrimonio y un bebé para mantenerlo tocando pero no quería ninguna de esas cosas con nadie. Nunca. Sabía exáctamente cuánta mierda había tenido que aguantar mi padre después de que mi madre lo abandonara por un hombre más joven y yo no tenía la paciencia para lidiar con ese tipo de basura.

Meneé mi cabeza para espantar todo esos pensamientos y me di cuenta de que mi mejor amiga no había monopolizado la conversación por primera vez. ¡Ni siquiera había empezado todavía! Eso no era muy Alice Cullen. ''¿Qué quieres enseñarme, niña Ali?'' le pregunté.

''Prométeme que no vas a gritar,'' dijo, mordiéndose el labio y retorciéndo los dedos.

''¿Cuándo he gritado?''

''Esa vez que Edward entró mientras tú te cambiabas en su habitación.''

''¡Bueno, duh! Y recuérdame mañana que todavía estoy cabreada contigo por no decirle que estaba en su habitación por las vacaciones de primavera.''

Alice se encogió de hombros. ''No se suponía que él volviera a casa. Además, eso fue hace meses. El registro de venganzas se ha agotado.''

''Como sea,'' dije, moviendo mi mano alrededor. Las sorpresas me ponían malditamente ansiosa y quería terminar con esto tan pronto como fuera posible. ''Sólo dime lo que tengas que decirme, Rainbow Bright Sprite.'' (N.T. Es un apodo que Bella le tiene a Alice, así que he preferido dejarlo en inglés. En español sería algo como brillante duende arcoiris.)

Alice me chasqueó la lengua y después me sonrió tan amplia y felizmente que sentí como mi estómago se hundía. Había estado esperando esa sonrisa por un rato, pero no estaba preparada para la realidad de ella.

Un anillo de platino con una piedra cuadrada apareció del sujetador de Alice y tomó su lugar legítimo lugar en el dedo de Alice. Además de enseñarme moda, Alice me había enseñado a hablar de joyas y sabía que estaba mirando el verdadero negocio allí.

''Así que finalmente se embarcó y pidió la mano, ¿huh?'' pregunté mientras inclinaba su mano, captando la luz en su anillo.

''Lo preguntó durante el almuerzo con mis padres hoy. No puedo creerlo, Bella. Papá y mamá están muy emocionados por nosotros y adoran que nos hayamos decidido por tener un largo compromiso. Además necesito los próximos dos años para planear mi boda, es sólo inteligencia esperar hasta que nos quitemos la universidad del medio.

''¿Y cuándo tendremos que ayudaros a empacar?'' pregunté, haciendo todo lo posible para que no se me notara la tristeza que me producía pensar en un apartamento sin Alice.

''No tendréis que hacerlo. Jasper quiere permanecer en los dormitorios atléticos mientras esté jugando fútbol, así que va a seguir compartiendo habitación con Emmett.''

''¿Estás de acuerdo con eso?''

Alice sonrió y asintió. ''Primero, no estuve de acuerdo, pero cuanto más pensaba en ello, más me gustaba la idea. Tengo otros dos años contigo antes de que tengamos que separarnos por nuestras carreras y maridos.'' Ella debería haber visto como arrugaba la nariz, ya que corrigió rápidamente su declaración. ''Carreras y mi marido.''

''Estoy feliz por ti, Ali,'' dije honestamente, dándole dándole un enorme abrazo. ''¿Lo saben los gemelos?''

Alice se rió entre dientes y sacudió su cabeza. ''Eres la única que los llama así.''

''Los llamo otras muchas cosas también, pero la mayoría no son sociálmente aceptadas. Pero volvamos al tema principal... ¿Cuándo se lo dirás?''

''Mañana. Sé que ellos serán los únicos que me darán su discurso de 'eres muy joven' y si no lo he escuchado de mamá y papá, aseguro que no quiero oírselo a ellos.''

''Entonces mejor guarda el anillo y esconde esa gran sonrisa, niña Ali,'' dije, dándole una gran sonrisa.

Una vez que el anillo estaba escondido a buen recaudo, nos unimos de nuevo a nuestros amigos y a la fiesta.

''Hora de asociarse para la caza fantasma fantasmal,'' gritó Alice. Para ser una chica pequeña, tenía un infierno de voz.

''Alice, no he tenido mi bebida y parece que he perdido a mi perro,'' dije, buscando a Jake con la mirada. Uno pensaría que un chico de un metro y ochenta y tres centímetros de altura con un disfraz de perro sería fácil de detectar.

''Aquí tienes tu bebida,'' dijo Edward, pasándome un vaso naranja de plástico. ''En cuanto a Fido, no debe saber la reputación de Jessica, ya que se ha ido con ella.''

''Edward, serás la pareja de Bella entonces,'' ordenó Alice, entregándole un bloc y un lápiz que se suponía era para marcar nuestros avistamientos fantasmales. No entendía por qué Alice encontraba esto divertido, pero jugaría cualquier juego para hacer a esta chica feliz.

''¿Está esto bien contigo, Bella?'' preguntó Edward, mirándome a la cara. No podía recordar la última vez que había visto sus ojos verdes de esa manera. Eran de un bello color esmeralda enmarcados por unas largas, oscuras pestañas. Estando tan cerca de él, pude ver características de Esme y Carlisle perfectamente: los ojos, pestañas, cejas y labios de Esme, con el mentón, la forma de las mejillas, y la nariz de Carlisle.

''Está bien,'' dije con un encogimiento de hombros.

''¡Genial!'' gorjeó Alice. Se giró y dirigió la fiesta. ''Los equipos saldrán en todas las direcciones posibles y volveremos a encontrarnos aquí en una hora. El equipo con más avistamientos escritos en su bloc ganará un premio especial.''

''¿Dónde se supone que tenemos que empezar?'' Le pregunté a Edward mientras la habitación se vaciaba a nuestro alrededor.

''La vi jugando en el gimnasio esta mañana. Podemos empezar allí.''

''Sí, esa es la única razón para atraparla en esa habitación. Alice Cullen no suda.''

''Ni aunque llueva.''

''Ni aunque nieve.''

Edward sonrió mientras mantenía la puerta abierta para mí. ''Realmente, ¿qué es lo que hace?''

''Le ordena a gente a su alrededor, es decir, a mí. Pero necesito las órdenes la mayoría de los días, así que funciona bien.''

''¿Por qué necesitarías que te digan lo que tienes que hacer? Siempre pareces muy independiente y encargada cuando te veo.''

''Dame un proyecto y estaré sobre él. Pídeme que me levante de la cama sin una taza de café en tu mano y me verás dándote unas buenas, interesantes y convincentes razones de por qué dejar mi cama podría ser peligroso para la salud de todo el mundo a mi alrededor. Emmett una vez escondió el cable de la cafetera sólo para ver que haría. No acabó bien para él o su jersey de fútbol favorito.''

La risa de Edward llenó el gimnasio y no pude evitar sonreír ante el sonido. Fue la primera vez en seis años que él reía por una cosa que yo decía. Fue totalmente mi Indiana Jones acaparando la caravela dorada en ese momento, sin rodar la roca gigante que me perseguía.

''No es por sonar grosera ni nada, pero ¿qué estás haciendo en casa?'' pregunté. ''Alice estuvo como muy nerviosa porque te ibas a quedar en PSU y no ibas a hacer la fiesta de Halloween este año.''

Edward se encogió de hombros. ''Tenía planeado quedarme en un principio y adelantar algunas clases, pero las cosas cambiaron.''

''Sé cómo funciona,'' dije mientras me sentaba en el banco de pesas. ''Tenía mis libros apilados enfrente de mí antes de que Jake se presentara y me estafara con este atuendo.''

''Así que, ¿qué es Jake para tí? Había pensado en novio, pero entonces él se fue con Stanley.''

No pude parar la loca risa que salió de mis pulmones. ''¿Jake? ¿Mi novio? ¡Oh, Edward! Es la mejor broma que he escuchado en semanas,'' dije, encontrando las palabras mientras continuaba riendo.

''¿Qué es él, entonces?''

Me encogí de hombros, nunca me había figurado realmente una sola palabra que abarcara a Jake y toda su Jake-tupidez. (Es una mezcla de Jake y estupidez, por si alguien no lo ha entendido.). ''Él es parte amigo de la familia, parte dolor gigante en el culo, parte pequeño hermano, parte guardaespaldas, y principal cerebro mecánico. Puede arreglar cualquier cosa con ruedas, y me refiero a cualquier cosa.''

''¿Qué hay de un Volvo de 2005?'' preguntó Edward, luciendo perfectamente serio. ''Rosalie nunca ha podido averiguar qué es lo que pasa con él.''

''Le doy a Rose grandes elogios por sus habilidades, pero Jake es único con los coches. Es escalofriante con que rapidez puede hacer que un coche muerto vuelva a rugir de nuevo a la vida. Llevamos el Porshe de Alice a tres concesionarios diferentes y ninguno podía entender por qué el coche tenía periodos intermitentes de respuesta lenta. Jake pasó una tarde con el coche y jugueteó un poco con los sensores, y el bebé ha ronroneado como un gatito mimado desde entonces.''

''Alice me dijo algo sobre eso, pero no puedo creer que tu Jake sea el Jake.''

''Con una camioneta tan antigua como la mía, vale la pena tener un buen mecánico en marcación rápida. Sólo deseo poder conseguir que el vago me prometa que va a ir a la universidad técnica el próximo año.''

''¡Espera! ¿Está en el último año de secundaria?''

''No dejes que la edad te engañe, Cullen. El chico es brillante. Le falta mucho en el departamento de madurez a veces, pero él es un maldito genio de todos modos.''

Edward asintió y parecía que acababa de darse cuenta del bloc en sus manos. ''Debemos encontrar al menos un fantasma para mantener a Alice tranquila y que no nos grite.''

''Olvídalo,'' dije mientras me ponía de pie. ''Estoy en esto para ganar. ¿Qué hay de tí, Cullen?''

''No sé, Swan,'' replicó con una sonrisa ladeada. ''Nunca me he unido contigo antes.''

Suspiré y meneé mi cabeza, pretendiendo estar triste por este conocimiento. ''Oh, las alegrias que te has perdido. Ser la mejor amiga de Alice me ha dado una habilidad única de meterme dentro de su loca pequeña cabecita.''

Miré alrededor de la habitación cuidadosamente, comprobando por algo obvio que pudiera ser una pista. Todo lo que pude ver fue mi reflejo duplicado una y otra vez en los espejos.

¡Y fue entonces cuando el genio golpeó!

''Si yo fuera Alice y tuviera que esconder algo en una habitación de espejos, sería algo que brillara en la oscuridad. Cullen, apaga las luces,'' demandé.

El preocupado rostro de Edward dejaba claro que no tenía mucha confianza en mis habilidades deductivas, pero apagó las luces igualmente.

''Vergonzoso,'' dije con una risa, señalándo el fantasma mal dibujado brillando en la oscuridad siendo reflejado en tres espejos. ''Me pregunto si los demás serán tan fáciles de imaginar.''

''Ojalá te sea tan fácil de descifrar,'' dijo Edward. O al menos creo que lo hizo.

''¿Qué fue eso?'' pregunté, queriendo estar segura antes de decir algo.

''Nada. Sólo preguntándome donde deberíamos ir desde aquí.'' Con las luces apagadas, sólo tenía su voz para guiarme y no parecía que estuviera mintiendo. Realmente había tenido que oírle mal. Pero, ¿por qué en la Tierra escuchar mal esas palabras en ese orden estaba más allá de mí? -Había dejado mi bebida sin tocar en la otra habitación.

Alejé esos pensamientos lejos, enfocándome en mi mejor amiga y pensando como ella. ''Voy a decir la biblioteca al final del pasillo. A los fantasmas les gusta cazar cosas con un sentimiento antiguo así que esa habitación parece ser perfecta.''

Edward estuvo de acuerdo y nos pusimos en marcha hacia el fondo del pasillo, casi siendo atropellados por una ruidosa pareja que salía de la biblioteca riendo como bobos. La única cosa que me mantuvo en mis pies fue Edward empujándome y presionándome contra la pared.

''Buena esa,'' dije una vez que estuve libre para moverme otra vez. ''Me pregunto si eso significa que este fantasma es un difunto diseñador de moda de algún tipo,'' reflexioné, entrando en la habitación con poca luz y echando un rápido vistazo alrededor.

''Eso suena exactamente como algo que mi hermana haría.''

Dejé a Edward cerca de la puerta para ir a mi sección favorita de la biblioteca. Carlisle mantenía un pequeño estante sólo para los libros que Alice y yo adorábamos durante la secundaria. Nuestras usadas y andrajosas copias de The Vampire Diaries me saludaron, poniendo una sonrisa instantánea en mi cara. Nuestras copias de tapa dura de la saga Harry Potter estaban en toda su gloria y saqué Las Reliquias la Muerte, hojeando hasta que encontré la página donde Harry muere y nuestras lágrimas habían corrido la tinta al final de la página. Muchos veces nos acurrucábamos en el sofá con los libros de la biblioteca en nuestro regazo.

''¿Por qué está la página manchada?'' preguntó Edward, estando de repente detrás de mí.

Sentí como se me arrugaba la nariz mientras cerraba el libro rápidamente. ''Larga historia.''

''La gente suele decir eso cuando no quieren contestar a una pregunta.''

Puse el libro lejos antes de girar mi cara hacia él. ''Es una cosa de chicas de todas formas.''

''¿Sí?''

''Sí, tú y Emmett no sois nada iguales. Cuando dejo salir las 'cosas de chicas' él tapa sus oídos y prácticamente corre lejos de mi como si mis palabras atrofiaran su crecimiento o algo así. Es realmente divertido hacerlo en medio del supermercado.''

''Emmett y yo a menuso somos completamente opuestos, pero tenemos algunas cosas en las que coincidimos.''

''¿Como cuáles?''

''Como que cambiar nuestros planes para pasar tiempo con una hermosa mujer vale la pena.''

''Rosalie ha tenido a Emmett a raya desde que le crecieron los pechos en octavo grado. A propósito, ¿tienes alguna idea sobre toda esa cosa de Stella?''

''¿Todavía hace eso?'' preguntó Edward con una risilla entre dientes.

''Dios, sí. A el Jefe le divierte que ahora esté relegado a mi pasillo y lejos de su casa.''

''¿Cómo está tu padre?''

''Lo está haciendo bien. Está saliendo con Sue Clearwater. O tratando. Lo último que escuché, fue que Leah no lo aprovaba. Pero Seth y Jacob están sobre la luna con esto. De nuevo, estos dos están siempre emocionados sobre cualquier cosa.''

''¿Qué hay de tí? ¿Cómo te sientes con esto?''

''Siento que fui la hija adolescente del infierno y mi padre merece llegar a ser feliz por aguantar toda mi mierda.''

''No eras tan rebelde como pensabas. Me volvía loco la forma en que Alice y tú hablábais como si hubieses hecho esas cosas increíblemente horribles y todo lo que había sucedido en realidad era un examen suspendido o un documento por llegar tarde a clase.''

Solté un bufido; no podía evitarlo. ''Obviamente no escuchabas lo suficientemente cerca, señor fracaso como chico espía. Si lo hubieras hecho, habrías sabido sobre el salto a escondidas, el consumo de alcohol, el consumo de marihuana, y el salón de tatuajes.''

Sus cejas se alzaron mientras sus ojos verdes se agrandaban. ''¿Tienes un tatuaje?''

Asentí y sonreí. ''Varios.''

''¿Puedo ver uno?''

Le miré fijamente durante un momento, sorprendida por la mirada ansiosa en su rostro. ¿Desde cuándo diablos me había convertido interesante para Edward maldito Cullen? ''Haremos un trato,'' dije. ''Por cada fantasma que encuentres, revelaré un tatuaje.''

''¿Cuántos hay?'' preguntó, su expresión calculadora mientras sus ojos verdes me recorrían. Sin visión de rayos X, no podía ver ninguno de los tatuajes, a pesar de llevar un ridículo disfraz abierto.

''Tendrás que esperar y ver,'' repliqué, dándole una sonrisa que en general tenía estrictamente reservada para los chicos con los que flirteaba. No estaba flirteando con Edward realmente, pero definitivamente estábamos practicando alguna clase de juego aquí.

Edward lamió sus carnosos labios rojos y entonces se alejó de mí, ocupándose a sí mismo en buscar al fantasma de Alice. Lo había visto antes, pero no iba a dar ninguna pista. En cambio, agarré mi viejo ejemplar de La Tienda Roja y me acomodé en el sofá con ella.

Pasó al menos un cuarto de hora después cuando la voz de Edward anunció que había encontrado al fantasma. Tenía aspecto de esperar truco o trato, se dejó caer en el otro extremo del sofá y fijó sus ojos verdes en mí.

Me reí cuando levanté la parte interior de la falda y tiré de la zapatilla Converse morada de mi pie derecho.

''A propósito, creo que es insano que vistas zapatillas con ese disfraz,'' dijo Edward, sus ojos observando mis dedos cerca mientras bajaba mi calcetín.

Me encogí de hombros. ''Eso molestó a Jake.'' Me quité el calcetín y puse mi pie en su regazo, con el tobillo hacia arriba.

''Wow.'' Edward sonaba realmente asombrado mientras bajaba su rostro para inspeccionar el diseño, su cálido aliento golpeando mi piel y haciendo que sintiera un hormigueo como el que tenía en mi mano antes. ''¿Qué es esto?''

Miré hacia abajo al tatuaje circular. Era un disco negro con tres remolinos de plata unidos en el centro. ''Es el símbolo Celta de la triple diosa. Representa la energía del cuerpo, mente y espíritu. También representa todo el ciclo de la vida, pero yo lo quería específicamente por el poder simbólico que lo conecta.''

''¿Por qué?'' preguntó él, sus dedos tocando ligeramente la piel levantada.

Alejé mi pie y me puse el calcetín y el zapato de nuevo mientras explicaba. ''Como un recordatorio de que para ser una persona completa, tienes que tener cuidado con cada parte de ti mismo. La mente sana, cuerpo en forma y espíritu positivo te llevarán a donde quieras en la vida. Pasé unos años haciendo demasiadas cosas autodestructivas, tuve suerte de tener a Alice para que mis planes contra mí no fueran tan locos, pero todavía tengo un montón de cosas que me abstendrán de hacerlo si tengo una segunda oportunidad.

Edward asintió y luego levantó la cabeza, mostrando los brillantes ojos verdes y la sonrisa ladeada. ''¿Y ahora?''

''Impaciente, ¿huh?'' pregunté con una sonrisa mientras me levantaba del sofá.

''Tengo la sensación de que ninguno de tus tatuajes serán diseños sin sentidos recogidos en una pared.''

''Te puedo asegurar eso,'' dije mientras dejábamos la biblioteca y entrábamos al pasillo.

''¿Dónde vamos ahora?'' preguntó.

''Al garaje. Y es probable que tenga algo que ver con el Jeep de Emmett ya que ella le debe venganza. Él le echó barro al Porsche el otro día.''

''Blasfemia,'' dijo Edward, dando un falso jadeo.

''Eso es lo que ella dice,'' repliqué con una risilla entre dientes.

''Okay, esa es la cosa más escalofriante de la que he sido testigo esta noche,'' dijo Edward, dándome una mirada cautelosa. ''Suenas exáctamente como Emmett.''

Suspiré y meneé la cabeza. ''Estoy oficialmente pasando mucho tiempo con él.''

Edward se acercó y comenzó a frotar la parte posterior de su cuello, más parecido a un nervioso chico de quince años que a un hombre de veintidós años. ''Bueno, si alguna vez quieres a alguien diferente para tomar un café en la tienda, no me importaria aparecer por allí.''

''Gracias, Edward,'' repliqué, más que un poco sorprendida por su generosa oferta. Esto fue lo máximo que habíamos hablado en los seis años en los que nos habíamos conocido y la primera vez que nos estábamos llevando realmente bien.

''Un placer, Bella.'' La forma en la que djio mi nombre fue diferente de las otras veces que lo había dicho, pero no tenía idea de por qué me sentía así. Así que en vez de centrarme en esa rareza, puse mi mente a recorrer habitaciones para que Edward encontrara los fantasmas.

En el garaje, Edward pudo ver las diminutas alas de ángel en mi nuca. Un niño pequeño al que cuidaba había muerto a la temprana edad de tres años y me había hecho el tatuaje en su honor. Había nacido con múltiples problemas cardíacos y nunca había tenido muchos años de vida, según los médicos. Eso nunca le había evitado ser el niño más dulce que podrías desear tener. Nunca supe por qué su madre se había decidido por mí como niñera -era bien sabido que yo era un grano en el culo, una adolescente absorta en mí misma. Pero poco a poco alrededor de Aaron, no pude evitar querer ser una mejor persona. Toda mi mierda con mi madre y todo lo que no podía soportar hacer frente a ella, no me importaba hacerlo alrededor de él. Siempre se trataba de vivir el momento y entontrar maneras de hacerlo sonreír y reír. Inscluso ahora, casi seis años después, todavía derramo una lágrima por ese ángel dulce que estuvo aquí por un tiempo tan corto.

Edward había trazado las alas con su pulgar y susurrado una sincera disculpa por mi pérdida. No estaba segura de cómo sentirme acerca de cada gesto de él hacia mí así que nos guié hacia la siguiente dirección.

En el invernadero, me aparté el maquillaje del pecho para mostrarle a Edward el símbolo japonés de la paz grabado encima de mi corazón. Lo había ocultado a mi padre, sabiendo que sus ojos se habrían movido a las zonas de la derecha mientras usaba este atuendo. Una noche, durante el tercer año de la secundaria, había tenido la idea de tener un recordatorio visual de que quería la paz en mi corazón que de alguna manera me mostrara el camino para ganar la paz. Ayudó, pero fue casi un año más tarde cuando finalmente solté toda la basura y encontré realmente la paz interior.

Edward sólo asintió y murmuró algo sobre necesitar hacer esto por él mismo. Aunque no tenía ni idea de que hablaba. Por lo que yo sabía, tenía una vida de ensueño siendo un Cullen, un popular playboy en PSU, y un futuro especialista en rehabilitación. Actualmente fue internado como entrenador de medicina para el equipo de fútbol, y según Jasper, Edward era bastante bueno.

En la cubierta del patio trasero, Edward descubrió el flamante ave fénix que renacía de la pequeña pila de cenizas que adornaba la parte de atrás de mi hombro izquierdo. Le expliqué que era un recordatorio de que no importa cuando te queme la vida, siempre puedes salir por encima de ella si continúas luchando. Siempre estará la oportunidad de volver a ser quemado, pero nunca puedes volar si no extiendes tus alas.

Trazó el tatuaje con sus dedos suavemente y deseé poder ver la expresión en su cara que acompañaba a esa caricia. Separé mis labios para preguntárle que estaba pensando pero fui silenciada por el beso que presionó en mi hombro.

Me giré delante de él, queriendo saber de qué mierda iba todo eso. Murmuró algunas cosas que no entendí y otras que no tenían sentido antes de preguntar si yo pensaba que habíamos encontrado todos los fantasmas. Quería estar allí y exigirle una respuesta real, pero pude ver en el conjunto de su mandíbula y sus ojos escondidos que él no estaba dispuesto a ceder y abrirse a mí.

''Conociendo a Alice, habrá puesto uno en tu habitación sólo porque nunca te ha gustado que nadie entrara allí,'' le dije.

''Por supuesto que lo ha hecho,'' refunfuñó. Abrió la puerta trasera y me señaló desde atrás.

Subimos las escaleras en silencio, pasando a unas pocas parejas en la segunda planta antes de llegar a la tercera y última planta. La habitación de Edward era la última de la derecha y me pregunté si había cambiado algo desde que yo había estado allí meses antes durante las vacaciones de primavera.

La luz parpadeó mientras entraba, encontrando la habitación tan inmaculada y sin cambios como esperaba. ''Eres demasiado limpio para ser un chico,'' le dije.

Edward sonrió sólo un poco. ''Emmett jura que eso significa que soy anti-masculino.''

''Tal vez la habitación por sí sola lo parece, pero no una vez que tú estás dentro.'' ¡Whoa! ¿De dónde demonios ha salido toda esa pila de horribles palabras vomitadas? No era ningún secreto que él era un especimen sexy, pero eso era siempre eclipsado por su fría personalidad.

''Estoy seguro de que no tiene nada que ver cómo se ve contigo estando aquí.''

No pocía conciliar su tono intenso con su expresión neutral así que hice lo mejor para ignoralo mientras respondía a su comentario. ''Sí, probablemente tome el lugar desde el moderno majestuoso hasta lo aburridamente normal con este aspecto. Echo de menos mi propia ropa. Al menos tiene personalidad.''

Sacudió la cabeza sin que sus ojos verdes dejaran mi cara y me ruboricé ante la intensidad e intimidad de su mirada. Tenía un billón de preguntas revoloteando en mi mente, todas preguntando en una u otra manera por qué demonios Edward maldito Cullen me estaba mirando a de esa manera.

Parecía que iba a moverse lejos de la puerta pero entonces vaciló. Permanecimos inmóviles y mirándonos hasta que sus ojos se oscurecieron y cruzó la habitación con pasos seguros. Se puso de pie tan cerca de mí que tuve que echar la cabeza hacia atrás para ver su rostro.

''Bella.'' Ahí estaba de nuevo, diciendo mi nombre de esa extraña manera.

''¿Sí?''

''¿Sabes lo que dijistes acerca de tu fénix? ¿Sobre intentarlo de nuevo después de quemarse?''

''¿Qué pasa con eso?''

''¿Qué haces si te quemas de nuevo?''

''Lo intento de nuevo y trabajo muy duro para no juzgar a la siguiente persona que estaba interesado en base a lo que la última persona ha hecho. Y tengo fe. Fe en mí misma, fe en que me merezco estar con alguien, y fe en la persona con la que quiero estar. Puedes hacer frente a mucho y hacer mucho mientras tengas fe.''

Tan imposible como me hubiera jurado que era, se acercó más a mí. Una franja muy pequeña de aire separaba nuestros pechos ahora. ''¿Qué si la persona con la que quieres estar no lo sabe? ¿Cómo puedes tener fe entonces?''

''No puedes hasta que les digas y sepas si ellos sienten lo mismo.''

''¿Y si no puedes encontrar las palabras?''

Me encogí de hombros, no muy segura de a dónde iba esta conversacion. Toda la noche con él había sido muy diferente a lo que estaba acostumbrada. ''Si no puedes decirlo, entonces tienes que mostrarlo.''

Edward asintió.

Y puso su mano en la parte trasera de mi cuello.

Y puso sus labios en los míos.

Y puso su otra mano en mi cadera, deshaciéndose de esa pequeña franja de aire que había entre nosotros.

¿He mencionado que puso sus labios en los míos?

Gemí, realmente no quería romper lo que era sin duda uno de los mejores besos castos que jamás había recibido, pero no se sentía como si tuviera otra opción. ''Edward, ¿qué estás haciendo?''

Sus ojos esmeraldas estaban imposiblemente oscuros mientras se movían abajo hacia mis labios y volvían arriba hacia mis propios ojos. Sus palabras fueron sólo una suave brisa contra mi rostro mientras se inclinaba hacia mí. ''Mostrándotelo.''

Su boca se conectó con la mía y podría haber jurado que sentí una sacudida y escuché el estallido de una chispa. Su lengua trazó mi labio inferior y mi boca decidió por su cuenta abrirse hacia la derecha y dejarlo entrar. Estoy bastante segura de que había un audible ''gracias'' de mi cuerpo cuando su lengua se deslizó a través de la mía y su gemido fluyó en mis labios.

Sus dedos rozaron ligeramente mis alas de ángel y me hizo darme cuenta de que mis propias manos estaban enterradas en su suave cabello cobrizo, bromeando con su cuero cabelludo tocando ligeramente y luego masajeando las diferentes áreas.

Su mano se movió de mi cadera para acariciar mi pecho y fue mi turno de gemir. Había pasado casi un año desde que le había dado una patada en el culo por ser un maldito idiota al último hombre al que había considerado lo suficiente digo para tocarme. No me había dado cuenta de lo que echaba de menos el sexo hasta que Edward se ocupó acariciando la parte inferior de mi pecho.

Pensé otra vez en preguntarle qué estaba haciendo, pero su pulgar eligió ese momento para pellizcar mi pezón semi-erecto y poniéndolo erecto. La sensación era de placer mezclada con un hilo de dolor y todo en lo que podía pensar era en que quería más.

Agarré su muñeca e inmediatamente rompió el beso, mirándome como si esperara que soltara un grito que helara la sangre como en una película de terror. Sonreí para que se relajara mientras echaba la túnica a un lado y ponía su cuerpo contra el mío, apretándole la manoy mostrándole la cantidad de presión que podía usar.

Sus ojos eran ahora casi negros y cuando sus labios descendieron a los míos, esta vez eran difíciles y necesitados. Jugué con su intensidad, usando su pelo para mantener su boca cerrada con la mía. Nuestras lenguas bailaban juntas, alternando entre un tango sensual y un vals rápido.

La mano en mi cuello y la mano en mi pecho se alejaron, haciendome gemir por la falta de contacto. Edward soltó una risita jadeante, tirando de ambos lados de la túnica y empujándolos en direcciones opuestas. El fino tejido se destrozó por la miad y él no perdió tiempo en empujar los restos de mi cuerpo, dejándome en mi no tan virginal tanga blanco.

Cogió mi ropa interior, pero le di una palmada en las manos. ''Tienes que ponerte al día primero,'' le ordené, señalando su camisa.

Su gesto de frustación se convirtió en una sonrisa alegre mientras alcanzaba su camisa y comenzaba a desabrochársela. Le hubiera ayudado, pero yo era todo pulgares cuando se trataba de este tipo de cosas.

Una vez que la camisa se había ido, agarré el dobladillo de su camiseta blanca y la tiré a la derecha de su cabeza, haciendo que su cabello se desordenara aún más. También me reveló su perfecto pecho y Edward rió de la forma en la que me lamí los labios.

Le sonreí con malicia mientras me acercaba, deslizando mis dedos sólo a lo largo de sus brazos y hasta sus muñecas, sin apartar mis ojos de los suyos. ''Cuánto más rápido te quites los pantalones, más rápido podrás estar dentro de mí.''

Siempre me hacía cosquillas la rapidez con la que un chico podía moverse despueś de escuchar esas palabras y no fue diferente con Edward. No podía dejar que se quitara los pantalones sin ningún problema, sin embargo, así que empecé a besar y lamer los planos y las crestas de su pecho esculpido. Él gimió profundamente entre rogando que no parara y rogando para que le dejara quitarse los pantalones.

Dejé que abriera el botón y bajara la cremallera antes de meter mi mano buscando dentro de sus pantalones. ¡Estaba desnudo! Desnudo como el maldito día en el que nació y no podía culparle. Probablemente no había un par de ropa interior en la Tierra lo suficientemente grande para sostener cómodamente toda la gloria que residía en los pantalones de Edward.

Un gemido profundo y muy largo salió de sus labios mientras inclinaba su cabeza hacia atrás en su cuello. Incluso con él de cara al techo, me di cuenta de sus ojos enroscados de placer. Sabiendo que ahora estaba total y completamente a mi merced, me decidí a conseguir que respondiera algunas preguntas.

''Edward, ¿qué querías enseñarme con con tu beso?'' pregunté suavemente, manteniendo mis movimientos lentos y firmes.

Tragó saliva y la visión de su nuez subiendo y bajando me hicieron querer morderla. ¿Qué demonios había pasado a llevarnos de apenas hablar conmigo queriendo joder sus magníficos sesos fuera?

''Puedo para si quieres,'' ofrecí, parando mis movimientos.

Su cabeza se levantó y sus ojos se clavaron en mí cuando su mano se posó sobre la mía, devolviéndola a movimiento. ''No pares, Bella. Por favor.''

¡Dios! Escuchar un ruego como ese de sus labios... Estuve a punto de renunciar a mis preguntas para besarle sin sentido. ''Edward, ¿qué estabas tratando de enseñarme?''

''Yo... '' Su explicación fue interrunpida por un gemido y un escalofrío cuando apreté mi agarre y la velocidad de mis movimientos sólo una pequeña fracción.

''Continúa,'' animé, tomando un segundo para pasar los dientes a través de su pezón. El sonido más satisfactorio salió de él, algo entre un siseo y un jadeo.

''No puedo pensar cuando haces eso,'' admitió.

''Puedo parar si quieres,'' ofrecí de nuevo.

Sacudió la cabeza con tanta fuerza, que un par de mechones cobrizos cayeron en sus ojos. Los aparté con mi mano libre y le di una sonrisa inocente que le hizo gemir. Aún tenía que encontrar a un hombre que no se derretiera como la mantequilla sobre la estufa caliente cuando mi mirada inocente se apoyaba en su hombría.

''Bella.''

''¿Sí?'' pregunté, apretando mi mano y moviéndola un poco más rápido.

Puso los ojos en blanco mientras otro gemido se filtraba hacia fuera y cuando los abrió completamente, podría jurar que un baile de llamas en la parte posterior de color esmeralda oscuro. ''He querido estar contigo desde la primera vez que te vi.''

''Sé que estoy diferente esta noche, pero-''

''No esta noche. Desde la primera vez que te dormiste en la secundaria. Fuiste arriba en mitad de la noche, acurrucada en el sofá de la biblioteca con tu pelo cayendo a tu alrededor y estabas llorando sobre un libro. Me di cuenta enseguida de que a pesar de que estabas triste, se sentía algo más. Nunca había visto nunca a nadie lucir vulnerable y fuerte al mismo tiempo, pero lo hiciste. Estabas tan conectada con ese libro, y yo quería estar conectado a tí de esa manera. Quería entenderte y descifrar tu significado.''

''Tienes una manera divertida de demostrarlo.''

''Yo tenía una novia. No podía demostrarlo. Cuando nos separamos unos meses más tarde, fui a tu casa para invitarte a salir, pero Jake abrió la puerta y dijo algo acerca de su chica en el supermercado.''

Reí contra el pecho de Edward a propósito, disfrutando la manera en la que sus músculos se agrupaban y flexionaban por la sensación. ''Esa fue la tapa de Jake 'hogareño'. Había tratado de salirse con la suya llamándome 'mi puta', pero golpeé su trasero y lo amenacé de muerte si lo hacía de nuevo. Así que se convirtió en 'mi chica'. Pero era sólo un decir.''

Edward sonrió, parecía que le gustaba realmente esa información, y no pude evitar querer hacer lo incoherente. Aceleré mis movimientos y su cabeza cayó hacia delante para descansar en mi hombro, su aliento saliendo en gemidos y jadeos.

''Parecía que cada vez que eras soltera, yo no lo era y cuando lo era, tu no lo eras. Parecía que no estaba destinado a ser,'' señaló.

''No puedo creer que tuvieras miedo de decir cómo te sentías.''

''Parecía que estaba siempre derribado por las circunstancias. Así que traté de evitar tratar directamente contigo, pensando que podría dejar de querer estar contigo.''

''¿Y funcionó?''

Él levantó la cabeza y apoyó su frente contra la mía, nuestros ojos alineados perfectamente. ''No.'' Era sólo un susurro, pero había tanta emoción detrás de él que me sentí mal por él; creer que estabas siendo rechazado por la chica y el destino tantas veces tuvo que ser doloroso. Hizo que sus comentarios sobre mi fénix adquirieran una nueva luz y yo tenía ganas de besarlo otra vez sin sentido. Así que lo hice.

Entre los besos fébriles y la manera hábil acaricié todo lo que tenía para ofrecer. Edward fue pronto un lío gruñendo y estremeciéndose. Sonreí con orgullo por haber reducido este magnífico hombre alto a los sonidos incoherentes y respiraciones agitadas.

Me llevó con él al baño, y limpió mi mano antes de limpiar su pecho. Era una cosa dulce y caballerosa por su parte. Acababa de empezar a pensar en qué otro lugar podría mostrar esas cualidades cuando su pantalón caído más allá de sus caderas me dió una vista de gloria con la que había tenido mucha diversión antes.

Silbé en apreciación y Edward se ruborizó. No sabía que era posible para un chico alcanzar ese tono de rojo, pero estaba seguro como el infierno que me gustaba. Y porque sabía como se sentía ruborizarse de esa manera, decidí ser amable. Deslicé mi tanga y lo meneé en su rostro antes de dar la vuelta y salir de su baño, mostrando el último tatuaje de una flor de lis en la base de mi espina dorsal que parecía que estaba hecho de hierro.

Edward me alcanzó cerca de su cama, inclinándome suavemente sobre el colchón mientras sus dedos bailaban por el tatuaje. ''¿Cuál es el significado de este?''

''Técnicamente, representa una flor de lirio. Sin embargo, a menudo se utiliza para representar el norte en una brújula, dirigiendo a casa de nuevo las almas perdidas.''

Me dio la vuelta, metiéndome aún más en la cama, y se arrastró encima de mí en un solo movimiento. ''¿Dónde consideras que sea tu casa?''

''¿Donde sea que yo esté cómoda?''

''¿Estás cómoda ahora?''

''No realmente, pero puedes arreglar eso.''

Sus ojos brillaban llenos de lujuria y sus pestañas caían hacia abajo, ocultando una rebanada de ese color esmeralda oscuro. Sus manos se apoderaron de mis caderas sin daño alguno y con una estocada perfecta entró completamente en mí. Un grito, un gemido, unas pocas malas palabras y algo que podría haber sido su nombre salió de mí Mientras estaba ocupada luchancho contra la incoherencia, Edward estaba ocupado besando y succionando toda la piel que podían alcanzar sus labios. Encontró un camino detrás de la oreja a un punto sensible que ni siquiera conocía y estuve a punto de terminar en ese mismo momento.

Edward rió entre dientes mientras besaba mis apretados ojos cerrados. ''Te gusta esto.''

Solté un bufido. ''¿Cuál fue tu primera pista, genio?''

Sus labios se movieron de nuevo hacia oído y dejé de respirar, anticipando que iba a volver a hacer la cosa de la succión e iba a enviarme volando. En cambio, él sopló en mi oído. ''Me encanta la forma en la que pulsas a mi alrededor, Bella. Estás tan apretada ya, y te tengo apretando de esta manera... Casi va a terminar esta ronda porque no tengo ningún plan de dejarte salir esta noche.''

No quería mostrar lo bien que sonaba eso para mí ya que no estaba exactamente segura de lo que Edward quería fuera de esto así que decidí pretender que no me importaba. ''¿Realmente ha pasado tanto tiempo desde que tuviste sexo?''

''Sí, pero esa no es la razón por la que no te quiero dejar ir. Los dos somos finalmente solteros, Bella. Pero quiero que eso cambie. Quiero salir contigo. Quiero sentarme contigo en una cafeteria y exprimir tu cerebro, encontrando todo lo que pueda de ti. Quiero sentirte alrededor de mi como ahora todas las veces que me lo permitas. Quiero extender mis alas contigo y rezarle a Dios para no quemarme por estar tan cerca de tu fuego.''

No tenía absolutamente nada que decir. Eso nunca ocurría. Siempre había un comentario sarcástico o una referencia a alguna película al acecho tras mis labios. Y si el tema era grave, por lo general tenía algún pequeño consejo para ayudar. Pero en este momento, no tenía nada. Nadie nunca había sonado tan auténtico y tan emocionado de estar cerca de mí antes y no estaba segura de cómo lidiar con eso. Claro, los chicos me invitaban a salir todo el tiempo, pero era fácil ver que buscaban la figura y no la persona. No tenía esa sensación con Edward.

''¿Bella?'' llamó, sus dedos apartando lejos los cabellos que habían caído en mi rostro.

Todavía no tenía nada que decir, así que me conformé con mostrarle, tirando de sus labios hacia los míos mientras levantaba las caderas y lo enterraba más dentro de mí. Parecía que le había llegado el mensaje no verbal fuerte y claro porque asumió el control del beso, hundiendo su lengua en mi boca mientras iniciaba el mismo ritmo en zonas inferiores.

Su lengua se deslizaba en forma de remolino alrededor, y luego retrocedía fuera -su gloria imitando estos movimientos perfectamente. Estaba temblando y gimiendo bajo él, incapaz de moverme bajo el torrente de placer que me proporcionaba. No era una puta y no era inexperta, pero maldita sea, este era el mejor sexo que había tenido. ¡Y no había terminado todavía! Y él había mencionado más rondas.

No pude evitar preguntarme si había muerto y había ido a alguna versión loca versión del cielo, donde el tipo que te ignora te confiesa su amor platónico y entonces convierte tu mundo con un increíble, asombroso, alucinante sexo que deja tu voz ronca y tu pecho arde por las respiraciones rápidas y superficiales. ¡Mierda! Había sucedido de verdad ¡El mejor orgasmo!

''Creo que toda la casa ha podido oírte,'' susurró Edward. Podía sentir la sonrisa en sus labios desde que los presionó contra mi cuello y obligué a mi cuerpo a apretarse contra él, haciéndole gemir con fuerza contra mi piel.

''Tú no eres exactamente silencioso, Edward,'' le dije.

''Tengo que hacer una confesión,'' dijo mientras nos movía para estar cara a cara. No se había salido de mí todavía y me sorprendió lo feliz que era por eso -habíamos encontrado una manera de conectar que nunca había experimentado con nadie y no estaba preparada para que acabara.

''¿Qué? ¿Eras virgen antes de esta noche y te he dañado?''

''Lo desearía,'' dijo con un bufido. ''No, sólo... Alice me dijo que ibas a venir a la fiesta y ese es el por qué he venido a casa.''

''¿Pero cómo pudo saberlo Alice?'' pregunté, frunciendo el ceño con confusión. ''Le dije que iba a estar en casa de Charlie estudiando. Le dije que no iría unas cinco veces, pero entonces Jake me lo pidió y-'' Jadeé cuando todas las piezas encajaron. ''¡Esa pequeña bruja!''

''¿Qué?'' preguntó Edward, luciendo un poco presa del pánico.

''Ella lo sabía. Ella planeó todo esto. Tu hermana tenía a la chica que querías.''

''Ella no podía saberlo. Nunca se lo he contado a nadie.''

''No tienes que contárselo a Alice para que lo sepa. Simplemente lo sabe.''

''Bella... Nosotros... Bueno, sé que no eres de las que simplemente se acuesta con un chico, así que... Supongo que me gustaría saber si tienes sentimientos por mí también.'' Escuchar y ver a Edward maldito Cullen tartamudear era todo un espectáculo, pero por alguna razón, olvidé la tortura normal que habría usado para burlarme.

''Si los tuviera, no era consciente de ellos,'' le contesté con sinceridad. ''Eras sólo un chico que me ignoraba por razones que no conocía. Pero no me importaría saber si hay algo más entre nosotros que sólo un poco de alucinante sexo.''

Un golpe en la puerta de Edward nos hizo luchar para apartarnos y buscar algo con lo que taparnos. ''¿Quién es?'' gritó Edward mientras me deslizaba bajo su edredón y el encontraba un par de pantalones cortos debajo de su cama.

''Soy Alice,'' gritó ella.

''Habla del demonio y aparecerá,'' susurré mientras Edward se ponía sus pantalones.

Él me sonrió antes de abrir su puerta sólo una pequeña rendija. ''¿Sí, Alice?''

''Te perdiste el final de la caza de fanstamas.''

''Está bien. No he encontrado los suficientes para ganar el premio.''

No podía ver la cara de Alice, pero debería tener una expresión del infierno en su ya pálido rostro porque el rostro de Edward se volvió aún más pálido mientras seguía mirando por la rendija de la puerta.

La voz de Alice fue clara como una campana a través de la pequeña abertura de la puerta. ''Has ganado el único premio que te importaba. Bella, no olvides poner su alarma. Te quiero levantada, vestida, y lista para salir a las nueve.''

Salté de la cama, llevando el edredón conmigo y manteniéndolo enrollado a mi alrededor mientras abría la puerta completamente para enfrentar a mi loca amiga. ''Ya que montaste todo estoy me engañaste para venir aquí y llevar disfraz, quiero una hora extra.''

''Bien, pero vas a comprar el almuerzopara darme las gracias por mi buena acción.'' respondió Alice. Se dio la vuelta para irse, pero se detuvo y sonrió con aquella sonrisa con la que querrías darle un beso o apuñalarla. ''Oh, sólo una cosa más. Edward, lleva mañana a PSU a Bella. Tengo un par de cosas que hacer después de nuestras compras.''

''Te voy a coger, pequeña-''

Mis palabras fueron cortadas por los labios de mi Edward. Me levantó del suelo sin romper el beso, llegando incluso a cerrar y bloquear la puerta también.

Una vez que me llevó de nuevo a la cama y me permitió respirar, estreché mis ojos hacia él. ''¿Qué demonios fue eso, Cullen? Tenía un gran comentario de duende para ella.''

''Te llevaré a la universidad y tendré más tiempo contigo. No puedo enfadarme con Alice por eso.''

''Pensé que el Volvo no funcionaba.''

''No lo hace, pero tengo la sensación de que Alice lo arreglará. Vamos a llevarlo a que Jake lo vea por la mañana.''

''Bien,'' cedí. ''No voy a estar enfadada con la duendecilla por ser una entrometida.''

''No, se lo tenemos que agradecer,'' murmuró Edward, ocupado besando todo lo que podía de mi cuello y la parte superior de mi pecho. ''Un vestido tal vez.'' Sus labios encontraron mi clavícula y tarareó contra ella mira chupaba un poco de piel con su boca. ''Joyas. Definitivamente joyas. Con diamantes.''

Yo no podía dejar de reír e intentar alejar sus labios. ''¿En qué demonios estás pensando? ¿Por qué le darías joyas de diamantes a Alice?''

Su rostro se suavizó y una magnífica sonrisa curvó sus labios. ''Porque ella me dio algo invalorable y me gustaría devolver el favor.'' ¿Puedo desmayarme? ¡Completo con tartamudeo de corazón!

''Joyas no. Le buscaré una camisa o algo.'' repliqué. ''Nosotros no la queremos constantemente recordándonos que es la razón de nuestra relación.''

''Me encantan esas palabras,'' dijo, su respiración flotando hacia mis boca abierta y sus ojos conectados con los míos.

''¿Qué palabras?''

''Nosotros. Nuestros.'' (En la historia original: We. Us. Our. Pero en español el significado de We y Us no se diferencia, así que lo he puesto así.)

''Nosotros trataremos de ser nosotros alrededor de nuestros horarios,'' le dije, no queriendo excitarlo mucho. ''Yo no tengo el mejor historial a la hora de mantener a chicos alrededor. Todos ellos actúan como disfrutando de mi sarcasmo e ingenio al principio, pero luego deciden que les molesta e inevitablemente se separan.''

''No conmigo,'' prometió, rozando sus labios con los míos sólo lo suficiente para ahcer que me incline a por más. Que él no me dio -¡Vaya broma! Sonrió y sus ojos brillaron divertidos; Me envolví y caí en sus ojos esmeraldas tanto que casi me perdí sus palabras. ''Sólo te diré que te calles.''

''Oh, tú no vas a ser el jefe de la relación,'' dije mientras nos giraba para hacer que él estuviera sobre su espalda. Le agarré con fuerza y bombeé un par de veces, preparándolo para mí. Sus ojos se movieron de mi mano a mi cara antes de dejar salir un suave ''por favor'', que felizmente concedí.

''Podrás ser el jefe a veces,'' ofreció, mientras me hundía por completo en él. ''Pero te estoy echando a perder.'' añadió.

''Profanaré tu coche contigo,'' le respondí.

''No,'' añadió, sacudiendo su cabeza.

''Sí,'' repliqué, apretando mi cuerpo y haciendo que su cabeza cayera hacia atrás mientras un largo gemido brotaba de él.

''Muy público,'' añadió.

''No en el asiento trasero con esos virios tintados.''

De alguna manera se las arregló para darnos la vuelta tan rápido que ni siquiera pude decir una palabra. Por supuesto, eso probablemente tenía más que ver con el nuevo ángulo que había cogido y cómo me dejó sin aliento. ''No hay suficiento espacio para adorarte apropiadamente,'' jadeó en mi oído.

''Puedes adorarme en la cama, Edward. El coche es por pura gratificación sexual.''

Él suspiró y puso un suave beso en mi mejilla. ''El mejor premio.''

''Veremos si te sientes de esa manera en una semana.'' respondí, sujetando su barbilla y llevando su boca a la mía.

Oh, las cosas que le planeaba hacer a este hombre. No tenía la menor idea de lo que le esperaba y esperaba por una vez no ser demasiado salvaje para un hombre. Pensé por una fracción de segundo sobre tonificar mi personalidad, pero eso sólo sería mentir y ocultar quién era yo. Eso no sería justo para ninguno de nosotros, sobre todo con el tiempo que había esperado para decir algosobre mis gustos. Así sería todo y hasta el final -el mundo como lo conocíamos nunca iba a volver a ser igual. Incluso si terminábamos estrellándonos y quemándonos cuando todo estuviese dicho y hecho, se trataba de un momento en el que parecía que la pena se quemaba totalmente para mí. Esperaba que Edward sintiera lo mismo donde quiera que termináramos en el camino de la vida.

Espero que les haya gustado y que dejéis reviews, muchos besos y gracias por leer.

El link tanto de la historia como de la autora lo podéis encontrar en mi perfil.

Y allí también iré poniendo la fecha de actualización.

Besos, Belly:)