Capítulo 7: Cuchurrumin y Shmutsi Boo


Un segundo, un minuto, el tiempo solo corría alrededor, pero para ellas el tiempo había dejado de existir. La cosa es que el tiempo no se detiene, y la vida continúa, por más cómodas que estuvieran ese momento.

— ¡Quinn! —gritaba alguien desde la sala.

A regañadientes se separó de Rachel, sin dejar de verla a los ojos y sonriéndole. Fue ahí cuando todo tipo de remordimientos golpearon a Quinn. Había actuado por impulso. El ver a Rachel ahí la había tentado, ¿se arrepentía? No. Claro que no lo hacía, y eso la hacía sentir peor.

— ¡Lucy Quinn Fabray! —gritaba la misma voz de nuevo.

Suspiró pesadamente, sin dejar de ver a Rachel quien estaba con una mirada interrogante y feliz, tan feliz que tanta felicidad no cabía en su pequeño cuerpo y necesita ser liberada urgentemente de alguna manera: quería gritar, saltar, correr, cantar.

Quinn acarició su mejilla y le dio un beso en la frente antes de salir.

— ¿Qué demonios quieres, Santana? —preguntaba una muy enojada Quinn, llegando a la altura de la latina.

—Estas niñitas no saben perder y quieren que sigas jugando tú —respondió sonriéndole a Brittany.

—Tú eres la niñita que no sabe perder —se defendió Puck—. Debería darte vergüenza.

—Creo que es mejor que nos vayamos —dijo Quinn antes de que Santana se fuera contra Puck.

—Pueden quedarse un rato más —dijo Rachel al salir de la cocina.

—Gracias —dijo Santana sonriendo falsamente—. Pero ya hemos pasado demasiado tiempo contigo y no creo soportarte más.

— ¡Santana! —la mirada que Brittany le estaba dando le daba un poco de miedo.

Santana resopló frustrada.

—Gracias, Berry. Pasamos muy buena tarde con ustedes, aún así ya es hora de irnos —dijo forzadamente.

Sí quería conquistar a Brittany tenía que intentar llevarse bien con Rachel, por mucho que odiara la idea.

—Nos vemos mañana, Rachel —Quinn llegaba a despedirse de la morena.

—Claro, Quinn —besaba rápidamente su mejilla.

—Rachel —susurró Quinn—, me gustaría hablar contigo, en privado. Mañana—dijo al ver como Rachel estaba por llevarla lejos de ahí—. ¿Puedo pasar por ti?

—Sí, no hay problema.

—Perfecto —sonrió.

— ¡Vámonos, Fabray! —decía desesperada Santana, quien ya estaba en la puerta, más afuera que adentro.

Con la partida de Quinn y Santana, Brittany le pidió a Rachel hablar con ella mientras los chicos siguieron jugando como si nada pasara.

—Quinn te besó —Brittany comentó con gran emoción.

— Bueno, se podría decir...

—Casi salto de la felicidad cuando las vi —dijo feliz—. Quinnie por fin está actuando, como Sanny.

—Bueno, como Quinn ya terminó con Finn y me ha besado. Y Santana ya se te ha declarado, creo que ya podemos dejar de fingir.

— ¡No! —Exclamó Brittany—. Las dos ya están actuando, pero todavía les falta, aún no están preparadas —dijo segura—. Sanny y Quinnie se pondrán muy felices cuando terminemos, lo sé. Y también sé que ninguna de las dos va a ser capaz de pasearse por los pasillos así como nosotras.

— ¿Entonces, qué hacemos? Por lo que dices todo lo que hemos hecho no ha servido de nada —comentó Rachel.

Ella pensaba que las otras chicas ya estaban listas.

—Quinn no te ha dicho nada, solo te dio a entender que estaba enamorada de alguien, pero en ningún momento te dijo que eras tú —daba sus razones—. San es la que más ha hecho, ya me besó, se confesó, y a pesar de todo eso todavía la noto insegura —le explicó.

—Así que seguiremos con esto.

—Rachie... —habló seriamente—no te desesperes. Contigo en el equipo todo va a ser más fácil.

— ¿A qué te refieres? —preguntó confundida.

—Sanny te ve como una amenaza, una muy débil y ahora que entraste al equipo tu popularidad aumentara, y Sanny tendrá que luchar más. Y con Quinn, con ella es más fácil, cree que la única amenaza soy yo, así que al estar en el equipo muchas chicas mostraran interés por ti y te perseguirán —explicaba una de sus teorías—. Aunque Joanna mostró un repentino interés desde antes, al parecer le gustan las piernas —agregó con una sonrisa picara.

—Joanna solo fue amable conmigo —dijo convencida de que no había nada más allá de eso.

—Que Joanna se cuide de Quinnie —murmuró Brittany.

Después de su pequeña plática se volvieron a unir a los chicos, pasando una agradable tarde-noche. Rachel estaba segura que aquellas personas más que amigos, ya formaban parte de su familia.

Cuando Rachel se fue a dormir, simplemente no pudo. Por su mente rondaban los recuerdos de aquella tarde: ella en la cocina, Quinn entrando, Quinn viéndola fijamente, Quinn acercándose, Quinn besándola, Quinn sonriendo, Quinn diciendo que quería hablar con ella. Quinn, Quinn, Quinn. ¿Por qué le era tan difícil dejar de pensar en ella? ¿De que querría hablar? ¿Se había arrepentido? ¿Acaso era ella la chica de la cual estaba enamorada Quinn? ¿Y sí no era ella? Mil preguntas y ninguna respuesta, preguntas que poco a poco le quitaban el sueño y la mantenían boca arriba viendo fijamente el techo de su habitación.


Al día siguiente Rachel decidió saltarse toda su rutina diaria y simplemente se quedó acostada en la cama, esperando a que fuera hora de que Quinn llegara.

Ese día a su vestimenta le tenía que agregar algo más: su nueva Letterman.

Media hora después el timbre anunciaba la tan esperada llegada de Quinn, Rachel bajó corriendo. Nervios, felicidad, ansiedad, incluso hasta el miedo eran los síntomas que sentía en ese momento.

Abrió la puerta, encontrándose de frente a Quinn Fabray vestida impecablemente con su uniforme y una enorme sonrisa iluminando su rostro.

—Hola, Rachel —saludó Quinn alegremente—. ¡Guau! Te ves muy bien —halagó al verla con la Letterman puesta.

Rachel no pudo evitar sonrojarse, bajar la mirada y sonreír tímidamente. Nunca imaginó que el día en que Quinn la halagara llegara tan pronto.

—Gracias, Quinn —dijo avergonzada—. Pasa, ¿quieres desayunar?

—No, gracias —respondió amablemente—. He desayunado antes de venir.

Las dos caminaron hacía la sala, sentándose en el mismo sofá y tratando de verse de frente. Un silencio invadió el lugar, un silencio donde Quinn veía fijamente a Rachel, y quizás por primera en vez desde que la conocía, valorando la gran persona que era. Rachel había dejado atrás todos los malos momentos que ella misma le había hecho pasar, confiaba en ella, dejaba que entrara a su casa como si nada, sin cuestionarle nada. Incluso no había mencionado nada del beso, aunque sabía que en el fondo Rachel se moría por saber que había pasado y ella misma se moría por decirle todo lo que sentía.

—Rachel...

—Quinn...

Ambas sonrieron.

—Creo que debes empezar tú —sugirió Rachel.

—Buena idea —dijo Quinn, dejando que los nervios empezaran a apoderarse de ella—. Mira, lo que pasó ayer —empezó—, te diría que lo siento, pero estaría mintiéndote —dijo sonriendo—. No me arrepiento, porque es algo que quería hacer desde siempre. Rachel... me gus...

El timbre volvía a sonar interrumpiendo el discurso de Quinn. Rachel sonrió a modo de disculpa y fue a abrir.

—Jew Babe —saludó Puck, abrazando a Rachel—. ¿Lista para arrasar con todos, hoy? —preguntó y después vio que Rachel no estaba sola—. Ah, hola Quinn.

—Puck —dijo Quinn algo enojada—. Rachel —volteó a verla—, será mejor que me vaya. Nos vemos en el instituto.

Quinn empezó a caminar hacia la puerta, siendo detenida por Puck.

—Yo soy el que me tengo que ir —dijo firmemente—, ustedes estaban platicando y las dejo que sigan —declaró, guiñándole el ojo a Quinn antes de salir.

—Puck está en lo cierto. Vas a ganarte más de una mirada, hoy —comentó.

Y entonces pensó que no sería para nada fácil. Brittany era su mejor amiga y ella deseaba a su novia, también estaba el hecho de que ahora Rachel formaba parte de los Titanes, y una que otra chica se iba a interesar de pronto en ella.

—No es como si realmente me interesaran sus miradas.

—Pensé que eso era lo que buscabas al unirte al equipo —al menos eso era lo que había entendido.

—No, yo simplemente quiero que dejen de aventarme contra los casilleros o bañarme de granizado.

—Lo siento por eso —dijo Quinn arrepentida—. Yo pude haber parado todo eso, y sin embargo sólo hice que todos se fueran contra ti.

—Eso ha quedado en el pasado, ahora somos amigas y confío en que ya no me harás nada malo —dijo Rachel tranquilamente—. Lo que no entiendo es qué te llevaba a hacer eso contra mí.

—Miedo —respondió automáticamente—. Rachel, hace un año empecé a sentir algo raro por ti, y todo mi ser me decía a gritos que estaba mal, que debía hacer de todo para dejar de sentirme así, pero tu indiferencia y tu sonrisa, tu seguridad, todo eso hacía que lo que sentía aumentase —suspiró ruidosamente—. Era como un mecanismo de defensa... hoy en día, me arrepiento de todo lo que te hice pasar. Hoy ese sentimiento raro, ha tomado otro significado, hoy sé que... que... ese sentimiento —jugó un poco con sus manos para quitarse los nervios—. No debería estar sintiendo esto, porque eres la novia de mi mejor amiga, y yo quiero mucho a Brittany, lo último que quiero es hacerla sufrir pero, me gustas —sonrió—. Me gustas desde siempre, y ayer hablaba de ti, tú eres esa chica que me hace sentir cosas inexplicables, tú eres como mi amor prohibido porque...

Rachel ya había oído suficiente, por eso mismo no dudo en callar a Quinn con un beso. Beso, que en menos de un minuto escalo de lo inocente a lo pasional. Todo paso tan rápido que cuando se dieron cuenta Quinn estaba encima de Rachel, que estaba acostada a lo largo del sofá, dejándose llevar por el momento.

—Me encantan tus labios —dijo Quinn separándose un poco—. Toda tú me encantas.

Sí aquello estaba mal, ya tendría tiempo de sobra para arrepentirse.

Tenía la esperanza de que al final, Santana iba a terminar pasando la vida junto a Brittany mientras ella disfrutaba de la suya junto a Rachel. Sabía o quería creer que la relación entre Rachel y Brittany no era más que un tonto enamoramiento de unos días, o tal vez unos meses. Sabía que Brittany la iba a perdonar, tarde o temprano tendría que hacerlo.

Como siempre, el oxígeno empezó a hacer falta, haciendo que Quinn desease ser un organismo anaeróbico, tal vez así podría pasar toda la vida besando a Rachel.

—Yo, lo siento, bueno no lo siento, simplemente me dejé llevar —dijo Quinn rápidamente—. Mira la hora —exclamó—. Tenemos que irnos, sino no llegaremos a tiempo —terminó de decir y después prácticamente salió corriendo del lugar.

—Ok —murmuró Rachel, viendo como Quinn ya estaba afuera abriendo su coche.

Rachel salió y Quinn murmuró algo así como que tenía que pasar a otro lado antes de ir al instituto y que la veía luego. Miró la hora y se dio cuenta de que aún faltaban 25 minutos para que empezaran las clases. Después le mandó un mensaje a Brittany preguntándole si quería que pasara por ella, recibiendo una afirmativa por parte la otra chica.

Su casa y la de Brittany no quedaban tan lejos, así que unos 5 minutos después ya estaba en la entrada.

—Rachie —llegaba Brittany sonriendo a más no poder.

—Hola, Britt —saludó Rachel cediéndole el lugar del piloto—. ¿Por qué tan sonriente?

—Sanny me ha estado mandando mensajes diciéndome lo mucho que quiere estar conmigo y también lo mucho que desea que nos separemos —comentó—, bueno, nunca ha dicho que quiere que nos separemos, pero lo dice como subliminalmente.

—Britt... ¿cuánto tiempo seguiremos con esto? —preguntó Rachel.

Brittany arrancó, recibiendo un bocinazo por parte de un conductor con el cual casi chocaba.

—He calculado como... —se llevó una mano al mentón, olvidando que iba manejando.

Rachel estiró la mano y logró alcanzar el volante para moverlo antes de que chocaran contra uno de los tantos coches que estaban estacionados en la orilla de la carretera.

—...unas dos semanas más.

— ¿Dos semanas? —Dijo incrédula—. Quinn y Santana ya están listas —dos semanas se le hacía mucho tiempo—. Quinn se me declaró hoy, a medias, pero lo hizo —comentó.

—Sí, Rachie —dijo Brittany con pasividad—. Ya lo hablamos ayer, aún les falta.

Rachel resopló, si fuese por ella en ese mismo instante le mandaba un mensaje diciéndole a Quinn que había terminado con Brittany.

Mientras tanto, los planes de Brittany eran completamente diferentes. Para ella Quinn y Santana aún no estaban preparadas, por más confesiones y besos robados que hubiese. Tal vez Quinn era la que más ayuda necesitaba, y sabía perfectamente que el hecho de que Rachel empezara a ser popular ayudaría en el proceso.

Y no estaba tan equivocada Brittany, nada más al bajar de su coche, Rachel ya tenía varias miradas sobre ella, más que nada de algunas porristas y uno que otro chico, que por más que hayan visto a Rachel y Brittany besándose como si no hubiese mañana en los pasillos, tenían ganas de intentar algo con la morena.

En los pasillos la situación no era diferente, varios alumnos vieron a Rachel desde que entró hasta que abrió su casillero, incluso le siguieron el paso antes de que entrara a su salón.

—Veo que eres la nueva sensación —comentó Mike cuando Rachel se sentó junto a él.

—Es raro tener la atención de los demás.

—Falta que te acostumbres —dijo—, además es bueno para que cuando estés en Broadway, así ya vas a estar más que acostumbrada.

— ¿Has visto a Quinn? —preguntó preocupada.

—Sí, estaba platicando con Tina —respondió—. Eso fue hace unos cinco minutos.

—Tengo que hablar con ella —dijo parándose.

—Buenos días, chicos —saludaba el profesor.

A Rachel no le quedo de otra más que esperar a que acabase la clase.

El resto del día paso igual, sin rastros de Quinn, incluso Santana había desaparecido. Brittany y Rachel estaban preocupadas, no contestaban sus llamadas y mucho menos sus mensajes.

—No es bueno estar ignorándolas —le recriminó Quinn a Santana.

—Fabray, no las estamos ignorando —comentó—, simplemente estamos planeando como conquistarlas.

—Yo creo que solo con ser nosotras mismas basta.

—Como si eso estuviese funcionando —respondió sarcásticamente.

—No ha funcionado porque no nos hemos esforzado lo suficiente.

— ¿Qué no me he esforzado lo suficiente? —Preguntó enojada—. Le he dicho que la amo, la he besado, le conté mis planes a futuro, ¿qué más quiere?

—Algún detalle...

—No, Quinn, no. No vamos a cantar canciones estúpidas de amor frente a todo el coro.

—Tal vez eso sea lo que nos hace falta —dijo cansada por la actitud de la latina.

—Tienes razón, a la enana esa la puedes conquistar con una canción.

—Rachel —corrigió—, se llama Rachel.

—Para mí siempre será la enana, ¿entendiste, Fabray? —dijo molesta—. Mira, que he pasado por alto el hecho de que le haya sido infiel a Britt contigo.

—Britt también le fue infiel contigo.

—No es lo mismo.

—Claro que es lo mismo —declaró.

Puck oía su conversación, sonriendo por todo lo que estaba escuchando.

— ¿Saben? —Comentó saliendo de su escondite—. Ustedes dos —las señaló—, prefieren estar perdiendo el tiempo discutiendo cosas sin sentido. Cuando deberían estar tratando de conquistar a la pareja más ardiente del año.

— ¿Qué? —a Santana no le había gustado lo que dijo Puck.

—Jacob hizo una encuesta —dijo con indiferencia—, y ellas son la pareja más ardiente del año.

—Eso no es posible —comentó Santana—. Britt y yo debemos ser la pareja más ardiente del año.

—Te equivocas —dijo Quinn—. Esas debemos ser Rachel y yo.

Puck giro los ojos y vio como empezaban a discutir de nuevo.

—Ahora veo porque no han avanzado en nada —dijo para sí mismo captando la atención de las porristas.

— ¿Y tú qué sabes Puckerman?

—Mi querida latina loca —habló tranquilamente—, ustedes dos son las personas menos disimuladas del mundo, sólo ayer tú —señaló a la latina—: estuviste toda la tarde pegada a Brittany, sonriendo como tonta cada vez que te veía. Y tú —era el turno de Quinn—: cediste tú control a Santana sólo para ir a besar a mi pequeña...

—Yo... yo... eso no es cierto —trataba de defenderse Quinn.

—...y hoy la besaste de nuevo.

—Ahora si me las va a pagar ese enano —Santana se paró con toda la intensión de ir tras Rachel.

—Santana, ¿en serio? —Dijo Puck incrédulo—. Tú no te quedas atrás, también has besado a Brittany dos veces.

— ¡¿Qué?! —eso no lo sabía Quinn.

—Ayer. En los vestidores, mientras esperábamos a Rachel —Puck sonrió victorioso al ver como Santana se sonrojaba—. Chicas, actúen rápido. Quizá Brittany y mi Jew Babe decidan que están mejor como amigas, y ya hay unas cuantas chicas detrás de Rachel y sé que Artie no perdería el tiempo, como ustedes.

— ¿Qué chicas? —preguntó Quinn, esas chicas iban a sufrir.

—Ya sabes —comentó indiferente—. Natalie, Danielle, Scarlett. Pero sin duda, yo tendría cuidado con Joanna.

Mientras Quinn se quedaba pensando, Puck empezó a caminar lejos de ahí.

—Estúpido, Puckerman —murmuró Santana, sabía que el chico estaba en lo cierto.


La hora de entrenamiento había llegado, Rachel estaba nerviosa, el día anterior había sido diferente, sólo había tres jugadores y era una simple audición, a eso sumándole que llevaba todo el día sin sabe de Quinn.

Al empezar el entrenamiento pudo ver a Brittany sentada en las gradas junto a Santana, y sin ningún rastro de Quinn.

Quince minutos después volteó de nuevo, y Quinn seguía sin aparecer.

A la media hora, tuvieron un pequeño descanso.

— ¿Estabas buscándome? —preguntó alguien detrás de ella, muy cerca de su oído.

Volteó y sonrió por compromiso al ver que no era Quinn, aunque ya lo había supuesto al oír la voz.

—Ah, hola, Joanna —dijo ocultando su decepción.

Desde las gradas, Brittany veía con desagrado la escena. Rachel no debería estar coqueteando con Joanna. Rachel tenía que estar con Quinn, sólo con Quinn.

Santana quien estaba feliz por poder compartir aunque sea unos pocos minutos con Brittany, cambió su cara al ver el gesto que presentaba Britt al ver a Rachel con la capitana de voleibol. Y recordó las palabras de Puck. Tenía razón, pensó. Joanna sería un gran problema para Quinn.

Alerta roja. La burmesa anda muy cerca del ratón –S

¿De qué demonios hablas, Santana? –Q

Joanna está hablando con Rachel –S

Ignoraré el hecho de que le hayas dicho a Rachel ratón. Estoy en camino –Q

—Voy con Rachel —dijo Brittany bajando de las gradas.

Joanna hablaba y hablaba, mientras Rachel miraba para todos lados buscando a Quinn, ignorando por completo a la otra chica.

Sonrió al ver a Quinn entrando al campo, y Joanna tomó eso como un sí a lo que había preguntado.

—Entonces paso por ti como a las 8:00 —Joanna dijo emocionada.

— ¿Eh? —Rachel salía de su embelesamiento.

Joanna iba a contestar, sólo que un torbellino llamado Brittany llegó y beso a Rachel como marcándola como suya.

—Hola, Joanna —saludó Brittany inocentemente—. ¿Cómo estás?

—Bi-bien —contestó nerviosa—. Bueno, nos vemos luego.

Sin más salió casi corriendo del lugar.

—Rachel —Brittany usaba un tono infantil—, más lejos de Joanna y más cerca de Quinn, ¿sí?

Rachel asintió, no era como si quiera estar más cerca de Joanna y más lejos de Quinn.

En ese momento Quinn agradeció que Brittany hubiese alejado a Joanna de Rachel, aunque era un poco obvio dado a que Brittany estaba cuidando lo que era suyo.

—Un poco más y se la tragaba —bromeó Santana.

—Santana, tenemos que actuar. ¡Ya! —Quinn dijo toda decidida.

El horario escolar terminó con Santana y Quinn hablando sobre su próximo movimiento y, con Brittany regañando a Rachel por aceptar los coqueteos de Joanna.


Brittany estaba en casa de Rachel, ya se les había hecho costumbre pasar la tarde jugando con Puck y Mike, cuando estos iban, viendo películas o simplemente platicando de su día y los comentarios de sus compañeros. Aunque Santana y Quinn siempre eran su tema principal.

Monsters, Inc había sido la elección de ese día de Brittany. Rachel ya estaba más que acostumbrada a tener que ver películas de dibujos animados, incluso podría decir que estaba igual o más fascinada que Brittany por ellas.

—Ya sé, ya sé —Brittany saltaba sobre su lugar—. Tú podrías ser mi Cuchurrumin y yo seré tú Shmutsi Boo —dijo feliz por su idea.

—Britt... —no le gustaba mucho la idea.

—Dime, Cuchurrumin —decía Brittany contenta.

—Es muy cursi, ¿no? —preguntó.

—Somos novias falsas, Rachie —comentó—. Tenemos que ser cursis en algún momento.

—Dios mío —Rachel se cubría la cara con uno de los cojines del sofá.

A las 8:00 en punto, el timbre de la casa de Rachel sonaba, haciendo que se preguntase quién podría ser. Obviamente no era Brittany porque ella estaba ahí mismo, en la sala, viendo Mulan.

Al abrir la puerta se encontró con Joanna, quien iba vestida muy sexy, eso no lo iba a negar.

Un vestido azul eléctrico ceñido al cuerpo de un solo hombro con tonos plateados, unas zapatillas de tacón plateadas y un bolso que al parecer iba a juego con el vestido, su cabello rubio suelto bien arreglado y unas hondas cayendo sobre sus hombros.

Entonces Rachel recordó vagamente a Joanna decir que pasaría por ella a las 8:00.

—Hola... Joanna —saludó.

—Hola, Rachel —sonrió coquetamente—. Veo que aún no estás lista.

—Bueno, sí... la verdad.

—Joanna —Brittany llegaba y sonreía con falsedad al ver a la chica ahí—. ¿Vas a salir?

Joanna se puso nerviosa, jamás pensó que la novia de Rachel podría estar ahí justo cuando ella iba a salir con Rachel.

—Espera... —a Brittany se le había ocurrido una idea—. ¿Nos vienes a invitar a cenar contigo? ¡Genial! —aplaudió—. Entra, mi Cuchurrumin y yo nos iremos a cambiar.

Joanna vio a Rachel cuando Brittany le dijo de esa forma tan cariñosa, Rachel solo se sonrojo y subió escaleras arriba, siendo jalada por Brittany.

— ¿Qué haces? —preguntó ya en su habitación.

Brittany estaba sacando algunos vestidos y accesorios. Sin decir nada, metió a Rachel al baño.

—Vamos a salir a cenar con Joanna —dijo como si nada—. Así que te tienes que bañar.

—Britt, no podemos hacerle eso —comentó Rachel saliendo del baño.

—Si quiere conquistarte tiene que hacerlo conmigo presente —sentenció metiendo nuevamente a Rachel en el baño.

Una hora después las dos bajaban las escaleras, tomadas de la mano y sonriendo como una pareja de recién casados.

—Estamos listas —dijo Brittany—. Discúlpanos por hacerte esperar.

—No hay problema —dijo resignada.

Rachel vestía un strapless rosa suelto por debajo de la cintura, y sus zapatillas blancas, su cabello simplemente se lo había alaciado.

Brittany por otra parte también vestía un strapless solo que era azul turquesa, zapatillas azules, y el cabello también lo lleva lacio.

Supieron que no habían exagerado en su vestimenta cuando salieron de Lima y llegaron a un lujoso restaurante francés que estaba en Columbus.

La hostess las llevo a una mesa apartada del resto, haciendo que cambiaran la mesa de dos para tres.

La velada paso tranquila, al menos para Brittany y Rachel. Sin embargo, Joanna tenía unas ganas enormes de que Brittany desapareciera.

No era solo el hecho de haber arruinado su cena con Rachel al incluirse. Eran los comentarios sobre la hermosa relación que tenían y siempre usando términos demasiado cariñosos sobre Rachel, agregándole sus manos unidas sobre la mesa todo el tiempo y las caricias que sabía que se estaban dando bajo la mesa.

Al salir del lugar Brittany agradeció el bonito gesto que había tenido Joanna al invitarlas.

Joanna simplemente sonrió forzosamente y las acompañó de regreso a casa de Rachel, donde Brittany aseguró que se iba a quedar para pasar la noche con su novia.

Rachel solo se dedicó a sonreír por las ocurrencias de Brittany y los gestos que hacía Joanna.

Minutos después de haber llegado, Rachel y Brittany estaban acostadas en la habitación de la morena. Brittany estaba feliz por haber saboteado los planes de conquista de Joanna, porque sabía que Rachel y Quinn debían estar juntas e iba seguir pensando eso hasta que alguna de las dos le demostrase lo contrario.


¡Hola! Siento no haber actualizado el miércoles :( pero tuve un pequeño problema con uno de mis experimentos y mi tutora se puso como loca y bueno... ¡puff!

Por esa misma razón, subiré el próximo capítulo hasta el domingo. Lo siento.

Espero que les guste, y me había olvidado agradecerles a aquellas personas que han dado sus ideas y como han visto, he tomado algunas :)

¡Gracias por los reviews, follows y favorites! ¡Saludos!