CAPITULO 3

Annie.

El que te enteres que no estás en tu mundo, por lo que había entendido no es una sensación agradable, y menos que te lo diga tu madre, la que nunca se había visto interesada en ti. Porque yo era la única de sus hijos a la que jamás se había dirigido, ni una revelación en un sueño, nada.

Ahora a todo eso agréguenle que se te aparece de la nada mientras estas "entrenando" con la espada, y que te diga frente de todos que esto es una lección para que madures y dejes de ser la niña malcriada que eres, y empieces a comportarte como una verdadera hija de Atenea bla, bla, bla, y que tienes que ir a una peligrosa búsqueda, porque si, he oído lo que pasa en las búsquedas, duermes a la deriva, no hay donde asearse, y tienes suerte si pruebas bocado una vez veces al día.

Pero si a eso le agregas que te va a acompañar Jackson y Di Angelo, y que encima tengas que escuchar una profecía acerca de la elegida, pactos, reclamados, sangre y peste. Pero eso no es todo, ¡no!, para el colmo de los colmos te enteras que tu novio está muerto, que fue un traidor y que sales con el peor chico de todos, todo en un par de horas. Bueno, digamos que no entraría en tu top ten de mejores días de tu vida, ¿no crees?

Pues ese fue mí día, mi tercer día desde que desperté en las canchas de voleibol, así que ahora me encuentro empacando las provisiones en una pequeña mochila, propiedad de Annabeth, es raro referirme a mí como si fuera otra persona, aunque técnicamente somos la misma persona que estamos en diferente lugar, ¡argh! todo esto me produce jaquecas.

Tengo a Jackson encima de mi todo el tiempo, lo cual es incomodo, no respeta lo que es el espacio personal, me trata como si fuera de porcelana desde que se entero que Annabeth y yo estamos conectadas al ser intercambiadas, lo que en pocas palabras significa, si yo muero aquí, ella muere allá y viceversa, lo que no mejora nuestras expectativas de vida.

Así que, ahora emprenderemos camino hacia Washington en busca del noctuam* de mi madre, ahí fue la última vez que fue visto, lo cual no es extraño ya que ahí se encuentra la biblioteca del congreso, una de las más grandes bibliotecas de todo el mundo.

¿Qué es lo que empaca una semidiosa para una búsqueda?, ¿comida?, ¿ropa?, ¿armas?, por lo que me ha dicho Jackson las provisiones se pierden rápido, pero siempre hay que ir prevenidos. Elisa y Malcom se acercaron a mí y me ayudaron a meter en la maleta un cambio de ropa, ambrosia, néctar y un poco de fuego griego, me dieron unas dracmas de oro y unos cuantos dólares, no era mucho pero era lo mejor que podía conseguir.

Partiríamos al día siguiente temprano. Argos nos llevaría a la estación de trenes donde compraríamos los pasajes de abordar y con suerte llegaríamos a Washington al medio día.

-Gracias por ayudarme.

-No hay de que Annabeth, harías lo mismo por nosotros.- La verdad es que no, yo nunca hago nada por nadie que no sea yo o las personas que me importan, pero no les contesto eso, solo asiento y sonrío como me ha enseñado la diplomacia.

Al día siguiente Argos nos lleva en la camioneta del campamento a Nico, Jackson y a mí a la estación. Nico se la pasa callado en el fondo como si no existiéramos, mientras que Jackson no deja de contarme las aventuras que ha tenido con su Annabeth, y de cómo es ella, lo cual me parece irritante.

Llegamos a la estación y me bajo de la camioneta sin mirar atrás. Escucho a Jackson y Nico despedirse y emprendemos camino a la ventanilla de pasajes. Cuando estamos a bordo del tren espero poder dormir un poco, pero como siempre no cuento con tanta suerte, Jackson se sienta a un lado de mí y empieza a parlotear una vez más, y esta vez Nico no se queda callado.

-¿Supiste qué Travis está saliendo con Katie?- pregunto Jackson

-¿Gardner?

-Sí, ¡puedes creerlo!, después de que se juraron odio eterno.

-Jajajajaja, si recuerdo ese día.

-¡Quien no!, fue todo un alboroto, aun recuerdo a Katie persiguiendo a Travis hasta el bosque, ya decía yo que no la molestaba solo porque le parecia divertido.

-¿Podrían callarse?, ya es bastante malo tener que estar aquí con ustedes, ahora agréguenle que no se callan.-Dije irritada.

-Cálmate Annabeth- dijo Nico- trataremos de no molestar.

-¿Sabes?, no tienes que ser tan grosera siempre, es por eso que no tienes amigos.

-Cállate Jackson, tú no sabes nada.

-Tal vez, pero si se que a las personas como tu nadie las quiere cerca.- Eso era un golpe bajo.

-Chicos, creo que mejor voy a estirar las piernas…

-No haces otra cosa más que quejarte, me enfadas.

-¡¿Yo?! Pero si eres tu él que no se calla, eres tan exasperante, no sé cómo te soporta tu novia.

-¡Porque ella si es capaz de tener emociones humanas!

-¿Qué estas insinuando Jackson?

-Qué eres odiosa como excremento de Pegaso

-¡Te odio!

-Chicos, cálmense, están llamando la atención

-¡No me digas que hacer Di Angelo!

Estábamos tan enojados que no nos percatamos de la mujer que se nos acerco.

-Buenos días chicos, ¿se les ofrece algo?

-Estamos bien, muchas gracias.-Contesto Nico.

-¿Seguros que no se les ofrece nada a los mestizos?

-No, ya le dijeron que no se nos ofrece nada.- Conteste, sin dejar de asesinar con la mirada a Jackson, que se tenso al momento y deslizo su mano a su bolsillo.

-Es una lástima -dijo la mujer- Me gusta jugar con la comida.- sonrío, mostrando unos colmillos de dos centímetros, tan puntiagudos que eran capaces de desgarrar hasta el asiento del vagón.

-¡Gorgona!- gritó Jackson.

Nico saco su espada negra como el abismo, y Jackson atacó a la bestia, los humanos no se que verían, pero estaban gritando y corriendo en estampida. Jackson la atacaba por un costado y Nico por el otro, pero era rápida. Nunca había tenido tanto miedo en mi vida, solo veía a los monstruos con los que entrenábamos, pero no creía que esta fuera a ser muy amable.

La Gorgona embistió a Jackson por el costado, aventándolo hacia la ventana, donde su cabeza pego contra el sillón, dejándolo desorientado. Nico no tuvo tanta suerte, el monstruo desgarro su pecho con sus garras mortíferas.

-Vaya, tres mestizos para desayunar, y decían que serian difíciles de matar, fue como quitarle un dulce a un bebe.- Cada vez se iba acercando mas a mí y no tenía nada con que defenderme, a excepción del cuchillo de Annabeth, que no sabía cómo usar.

Escuche el golpe antes de sentirlo, cuando mire ya estaba en el suelo con sus serpientes arroscándose en mi cuerpo, podía sentir el olor de su veneno a escasos centímetros de mi rostro. Nico estaba sangrando demasiado y no podía moverse sin desangrarse. Jackson, encontró su espada y atacó.

Logró quitármela de encima, pero se encontraba muy aturdido aún como para poder hacerle frente solo. La Gorgona le atravesó el hombro con sus garras, perforando por completo ambos hombros y un grito agónico salió de sus labios.

El tren freno de repente, fue lo único que evitó que lo hicieran brocheta de semidiós, los humanos empezaron a bajar del vagón, pero nosotros no podíamos salir, y no podía dejar a Jackson y Nico morir solos. Fue cuando recordé mi maleta, debía estar por ahí.

Me arrastre hasta alcanzar mi mochila y saque el paquetito que Malcom me dio de fuego griego. No sabía cuánto usar, pero el paquete era pequeño, por lo que use todo.

-¡Hey tu!, monstruo asqueroso, aquí estoy.

-Tranquila cariño, no desesperes, hay tiempo para ti también.-Jackson me miraba con suplica en sus ojos.

-Llévate a Nico, salgan de aquí.-Me dijo. Nico ya se encontraba inconsciente y le costaba respirar.

-No. Tú, ¿quieres a una hija de Atenea?, o no puedes con la inteligencia de mi madre.

-Tan orgullosa como la madre, para tu suerte me gustan los desafíos mocosa.- Y sin más aventó a Jackson tres asientos detrás de ella, golpeándose en el camino.

-Toma a Nico, tengo un plan.- grite antes de ser golpeada por la Gorgona de frente. Me rasgo el brazo y sentí dolor como nunca en mi vida.

-¿Ya no eres tan valiente niña?- Forcejee con la Gorgona, tratando de ganar tiempo, pero solo logre rasgarle un costado con el cuchillo.

Alce la vista y vi que Jackson y Nico estaban cerca de la salida, las patrullas se escuchaban cerca y no nos quedaba mucho tiempo, Jackson volteo a verme y trato de ayudarme, pero las heridas de sus hombros lo hacían lento y torpe.

Antes de que estuviera lo suficientemente cerca, active el paquetito de fuego griego y se lo avente a la Gorgona en la cara, explotando en llamas, ella y todo lo que el fuego toco, que para mi desgracia era todo lo que estaba alrededor de ella, bloqueándome la salida.

-¡Ahhhhh! –Gritaba desesperado el monstruo, y se convirtió en polvo dorado, dejándome sola en un vagón en llamas.

-Annabeth, ¿dónde estás?- la voz de Jackson sonaba desesperada.

-Aquí, no puedo salir, no veo nada.

-¡Maldición!

El humo no me dejaba respirar, sentía mis pulmones arder y mis ojos escocían. Era ahora o nunca, si no salía pronto moriría cocinada. Reuní todo el valor que pude y atravesé las llamas como alma que lleva el diablo.

Sentí la piel de mis brazos quemándose, y no podía ver nada a mí alrededor, estaba resignándome a morir cuando sentí unos brazos jalándome hacia la derecha.

-Salgamos de aquí ahora.- jamás me había alegrado de ver tanto de ver a Jackson, pero juro que lo vi como un enviado de los Dioses.

Corrimos por el pasillo y salimos a el exterior, trate de respirar, pero los pulmones me ardían demasiado, el humo nos asfixiaba lentamente. Tomamos a Nico y entre los dos lo arrastramos hacia el pequeño bosquecito que estaba cerca. Los humanos nos buscarían y necesitábamos atender nuestras heridas y desaparecer del ojo público.

No llegamos muy lejos, Jackson apenas se podía sostener de pie, sus hombros sangraban demasiado y no podía moverse sin sentir dolor. Mis pulmones ardían y la marca que me dejaron de recuerdo sangraba, mis brazos no estaban mejor, me ardían, la cabeza me daba vueltas a causa de los golpes por la falta de oxigeno y cargar a Nico no nos ayudaba.

Nos echamos en la sombra de un árbol y empecé a buscar algo en la única mochila que se salvo. Había ambrosia y néctar, suficiente para los tres, pero era lo único que nos quedaba. Atendimos primero a Nico que era el más grave de los tres. Su respiración se empezó a normalizar, fue cuando me sentí un poco más tranquila.

Al siguiente que atendí fue a Jackson, tuve que limpiar sus heridas. Hizo que brotara de entre la tierra un chorro de agua salada. Aproveche a limpiar los rasguños de Nico.

Cuando los hombros de Jackson se miraban mejor, pase con mis brazos. Me ardían con en contacto del sol, quería llorar, nunca había sentido tanto dolor en mi vida. Ahora que no quedaba adrenalina en mi cuerpo sentía todo. Los rasguños de mi brazo quemaban, la cabeza me daba vueltas, miraba borroso, y me di cuenta que estaba llorando.

-Déjame hacerlo a mí.- Jackson tomo el trapo con el que estaba tratando mis quemadas de entre mis brazos y empezó a pasar el paño húmedo por mis quemaduras. -Ya, no llores, todo está bien, estamos bien.

-¿Cómo vamos a estar bien?, Nico casi muere por mi culpa, estas muy herido para continuar y yo me habría cocinado si no fuera por ti.

-Si, tal vez tienes razón, pero estamos vivos.

-¿Cómo es que pueden vivir así?, ¿cómo sobrevive Annabeth?

-Ya nos acostumbramos.

-Pero aun así, ¿Cómo sobreviven?

-Bueno mi listilla siempre tiene un plan- vertió un poco de néctar en mis brazos y ardieron más de lo normal-. Ya esta, solo te quedara una pequeña marca.

-Gracias Jackson, ¿sabes?, no eres tan malo como pensaba.-hice un amago de sonrisa, pero seguramente se vio como una mueca a causa del dolor.

-De nada-río-, y… lamento lo que dije en el tren, no debí decirlo.

-Pero es cierto, soy odiosa, es por eso que no tengo amigos, sé que tengo suerte de tener a Luke como novio, él merece algo mejor, lo sé, es solo que no puedo evitarlo, ¿sabes cómo?

-Creo que aun estas a tiempo de cambiar, de ser una mejor persona.

-¿Cómo hago eso?

-Con lo que hiciste hoy, no te voy a negar que por un momento creí que nos dejarías a Nico y a mi solos en el vagón, pero no lo hiciste. Nos salvaste Annie, y te has ganado mi respeto y confianza.

-Gracias Jackson

-Dime Percy, Jackson se escucha muy formal, de alguien maduro.- Reímos por sus ocurrencias, pero me mostré de acuerdo.

-Está bien, Percy.

-Deberíamos movernos, nos buscaran. Nico debe descansar, no sé donde estamos.

-Chicos… creo que ya puedo seguir.- Nico me sorprendió, no contaba con que alguien más escuchara mis momentos de sinceridad-. ¿Lo que escuche hace rato significa que ya no se van a querer matar cada cinco minutos?

-No- dije con voz dura para la sorpresa de Percy-. Significa que vamos a querer matarnos cada quince minutos. – Sonreímos los tres.

-En ese caso- dijo Percy-. Nos quedan diez minutos, así que aprovéchalos Nico. Y explotamos en carcajadas. Esto era nuevo, era extraño incluso, pero se podía decir que ahora tenía dos amigos y eso me gustaba.

Jackson

Saber que existen varias realidades es algo que te deja shokeado, si eso era cierto entonces todo lo que decía Annabeth era cierto. En algún ligar tenía un mejor estilo de vida con mi mamá, lejos del oloroso Gabe, tenía amigos y un progenitor divino que se preocupaba por mí. Era increíble que en dieciséis años no mandara una señal de interés hacia mí, una postal no caería mal.

-Esto es raro- Quirón reflexionaba en voz alta, sacándome de mis cavilaciones.

-Quirón, ¿dónde está mi Annie?, debemos buscarla, debe estar asustada, ¿quién sabe qué es lo que esté haciendo allá.-Luke, tan preocupado como siempre, la verdad no sé cómo se fijo en Annie.

-Pues pobres de los que la tengan que soportar-Murmure. Ganando una mirada asesina de Luke.

-¿Qué?, es verdad, no quiero sabes como esta, ha de estar como loca.

-¿Cómo estarías tu Jackson?, ¿Cómo estarías si despertaras en un lugar desconocido?, ¡Dioses!, debo encontrarla. Déjeme ir con ella señora Hera, déjeme ayudar a mi novia en lo que tenga que hacer allá.

-No, esto es algo que tiene que hacer sola. Está a salvo con los hijos de Hades y Poseidón.

-Pero…

-Nada Luke, concéntrate porque desempeñaras un papel importante en esta búsqueda. Y tu Perseus, iras con ellos, así que no me falles, ya le he perdonado bastantes desplantes a tu noviecita y a ti en el pasado.

El pensar en Annie como novio me avergonzaba, sentí la sangre subir a mi rostro, como hace unos instantes en el comedor, nunca había sentido tanta vergüenza en mi vida.

-¿El?, pero no ha sido reconocido, no puede formar parte de una búsqueda.- Gracias Luke, me encanta que me recuerden que no le importo a mi progenitor divino. Agache la cabeza y me hundí en mi miseria.

-Eso se arregla, no creo que su padre lo pase desapercibido, a él y a los otros.

-¿Quiénes otros?-pregunte.

-Bueno, digamos que no eres el único error de los Dioses.

-No creo que sea muy amable decirle eso a los chicos mi señora.

-Es solo un comentario Quirón, seguro sabe sobrellevarlo.

-El que sea la reina de los cielos no significa que deba ser extremadamente odiosa.-explote y cuando caí en la cuenta de lo que dije me arrepentí. Las miradas de los tres eran de incredulidad, como preguntándose, ¿realmente es tan estúpido?, Hera me taladraba con la mirada. Abrió la boca para decir algo, pero los pasos en las escaleras nos hicieron voltearnos.

De ellas salió una muy perturbada Annabeth, tenía un brillo de miedo y furia en la mirada, sin duda se veía como alguien a quien no quisieras de enemigo, nada que ver con la Annie local.

-Bueno hay noticias, pero no creo que les haga gracia.- dijo mirándonos a todos.

-Bueno, no nos hagas esperar, ¿qué dijo la oráculo?- dijo Hera, y la contestación de Annabeth nos dejo sorprendidos.

(1) noctuam*: es el búho de Atenea, en algunos relatos quien poseía el búho, poseía la bendición y don de la sabiduría y planificación de la Diosa, asegurándole el éxito en lo que planeara.


Bueno aquí les dejo el tercer capitulo es algo corto pero vamos viendo una evolución en nuestra Annie(: por algo se empieza y vemos que Jackson es igual de imprudente que Percy xD ¿Que les pareció Hera?

Tarde en actualizar por lo examenes y proyectos de la uni, asi que les aviso que tengo examenes cada mes (lo se, no es de Dios U.U') , asi que cuando no actualice es por eso, pero tratare de avisarles antes.

Dejen que es lo que quieren ver en los proximos capitulos, aun no termino la historia asi que si quieren que agregue algo diganme y veo como podemos agregar sus ideas.