"-Ya cállate Afrodita-le ordeno una molesta Atenea-Sigamos leyendo para ver cómo va el estúpido plan de mi hija. Y si ella está actuando como tonta enamorada seguramente es tu culpa.

Antes de que Afrodita pudiera decirle algo. Atenea cogió el libro y empezó a leer. "

ANNABETH II

Un mar de apresurados semidioses abrió paso mientras Annabeth caminaba hacia el foro. Algunos parecían tensos, otros nerviosos. Algunos estaban vendados por su reciente batalla contra los gigantes, pero nadie estaba armado. Nadie atacó.

Familias enteras se habían reunido para ver a los recién llegados. Annabeth vio parejas con bebés, niños pequeños agarrados a las rodillas de sus padres, incluso algunos ancianos vestidos con ropas romanas y ropas modernas. ¿Todos ellos eran semidioses? Annabeth sospechó que así era, a pesar de que nunca había visto un lugar como aquél. En el Campamento Mestizo la mayoría de los semidioses eran adolescentes. Si sobrevivían lo suficiente como para graduarse del instituto, o se quedaban como jefes de cabaña o marchaban para comenzar sus vidas lo mejor que pudieran en el mundo mortal. Allí había una comunidad multigeneracional entera.

-Perfecto, esos estúpidos romanos deben darle paso a mi hija y mostrar respeto-mascullo Atenea

Jasón, Hazel y Frank la miraron ofendidos, pero sabiamente no le dijeron nada. Después de todo, ellos podían apreciar a Annabeth pero eso no significaba que su madre dejara de ser una diosa casi inservible.

Al final de la multitud, Annabeth avistó al cíclope Tyson y al mastín del infierno de Percy, la señorita O'Leary, que habían sido el primer equipo de exploración del Campamento Mestizo en llegar al Campamento Júpiter. Parecían estar de buen humor. Tyson saludaba con la mano y sonreía. Vestía un estandarte del SPQR como si de un babero gigantesco se tratara.

-¿Un ciclope?-pregunto Poseidón

-Te preocupa el ciclope, acaban de decir que ese chico Percy tiene un perro del infierno-le espeto Zeus-lo cual significa que debe ser de Hades

-No necesariamente tiene que ser mío para tener un perro del infierno, además ninguno de mis hijos le pondría como nombre señorita O´Leary

-Percy heredo a la señorita O´Leary-murmuro tímidamente Nico-y no es un hijo de Hades

-¿Entonces de quien es?-demando Zeus asustando a Nico

-Tranquilo padre, seguramente no tardaremos en averiguarlo-Apolo no podía evitar sentir simpatía por el pequeño chico, después de todo él sabía perfectamente lo que la ira de Zeus podía ocasionar.

Poseidón no había dicho nada, si Zeus se hubiera atrevido a atacar a Nico hubiera intervenido, pero como no lo hizo decidió permanecer callado. Algo le decía que era mejor mantener a los semidioses alejados de Zeus, sobre todo porque todos ellos parecían tener una fuerte conexión con la hija de Atenea y Percy.

Ese chico Percy parecía tener una gran importancia y que un ciclope hubiera ido en su búsqueda solo podía significar que era suyo. Pero él no ha tenido un semidiós romano en décadas. Sus hijos nunca son bien recibidos. Y solo un romano puede ser Pretor.

Parte de la mente de Annabeth observaba lo hermosa que era la ciudad: los olores de las panaderías, las fuentes gorjeantes, las flores en los jardines. Y su arquitectura, dioses, su arquitectura… columnas de mármol bañadas en oro, mosaicos deslumbrantes, arcos monumentales y villas con terrazas.

-Realmente era una vista preciosa-murmuro Piper con una leve sonrisa que no llegaba a sus ojos

-El campamento mestizo también es espléndido y aun cuando me cueste admitirlo es más hogareño-le respondió Jasón mientras la miraba como asegurándose que estaba bien

Afrodita no pudo evitar sonreír con suavidad ante eso. Ella podía sentir lo mucho que se amaban su hija y el hijo de Júpiter

Delante de ella, los semidioses abrían camino hasta una chica vestida con una completa armadura romana y una capa morada. Su pelo oscuro caía sobre sus hombros. Sus ojos eran tan negros como la obsidiana.

Reyna…

Jasón la había descrito bastante bien. Incluso sin Jasón, Annabeth habría sabido que era la líder. Las medallas decoraban su coraza. Se paseaba por allí con tanta confianza que los otros semidioses retrocedían a su paso y evitaban su mirada. Annabeth reconoció algo más en su rostro: por la forma cómo apretaba los labios y cómo levantaba la barbilla como si estuviera dispuesta a aceptar cualquier desafío.

Ares no era un genio. Pero él podía apostar a que esa chica Reyna y Annabeth son más parecidas de lo que creen. Le echo una mirada a su hijo para ver qué clase de relación podía tener con la pretor. Pero su hijo seguía con la mirada perdida. Como si sintiera culpa de algo. Ares se prometió a si mismo que a la primera oportunidad que tuviera, hablaría con el chico.

Reyna se forzaba a parecer valiente, mientras se debatía entre la esperanza, la preocupación y el miedo que no podía demostrar en público. Annabeth conocía aquella expresión. La veía cada vez que se miraba en el espejo.

Atenea frunció el ceño ante eso.

Las dos chicas se observaron la una a la otra. Los amigos de Annabeth la franqueaban a los lados. Los romanos murmuraban el nombre de Jasón, mirándole, sorprendidos. Entonces alguien apareció de entre la multitud, que hizo que la mirada de Annabeth se obsesionara por ello.

-Aquí vamos-canturrearon Hermes y Apolo solo para enfadar a Atenea

Percy la sonreía, esa sonrisa sarcástica y problemática que le había preocupado durante años pero que al cabo del tiempo se había vuelto en algo atractivo. Sus ojos verdes del color del océano eran tan hermosos como los recordaba. Su pelo oscuro estaba peinado hacia un lado, como si acabara de venir de dar un paseo por la playa. Tenía mejor aspecto que hacía seis meses, más moreno y alto, más delgado y más musculoso.

Artemisa mira las reacciones de los semidioses, todos habían sonreído levemente ante la descripción de Percy. Ella no podía entender el por qué ese chico parecía ser importante para su futura teniente, pero estaba segura que lo averiguaría tarde o temprano.

Apolo sonrío al ver la sonrisa en los semidioses, además él sabía que solo hay un dios capaz de engendrar semidioses de cabellos negros y ojos verdes. Ahhh! Atenea va a amar al chico.

Annabeth estaba tan patidifusa que no se podía mover. Se sintió como que si se acercaba un poco más a él todas las moléculas de su cuerpo entrarían en combustión. Había estado enamorada de él en secreto desde que tenían doce años. El último verano, se lo había confesado. Habían sido una pareja feliz durante cuatro meses, y entonces él desapareció.

-Realmente lo ama mucho verdad-pregunto Deméter

-Así parece-respondió una sonriente Afrodita

Durante su separación, algo le sucedió a los sentimientos de Annabeth. Habían crecido dolorosamente, como si se hubiera visto forzada a mantenerse con vida con algún tipo de medicamento doloroso. No estaba segura de qué era más espantoso: vivir con esa terrible ausencia o estar con él de nuevo.

-¡Por Zeus! Estoy empezando a creer que es tu hija Afrodita, ninguna de mis hijas podría tener esos pensamientos

Atenea al estar tan molesta no se dio cuenta de la mirada furiosa que le dirigieron los semidioses.

Afrodita por el contrario si se dio cuenta. Ella entendía que Atenea este molesta. Atenea siempre ha querido que sus hijos sean sabios y la actitud de Annabeth no es la más sabia en estos momentos. Pero Atenea olvida que sus hijos no son dioses, no completamente, ellos aún tienen un lado mortal y es ese lado el que hace que se dejen llevar por los sentimientos.

Afrodita amaba mucho a Atenea, ella amaba a todos en el consejo. Pero hay veces en que la hacen rabiar, como ahora. Aun así no podía hacer nada. Solo le queda seguir en su papel de tonta. Seguir ocultando su verdadera personalidad. Ella no es tan superficial como aparenta, ella solo debe fingir serlo, después de todo es la más antigua de todos. Muy pocos han logrado ver a la verdadera Afrodita.

Y mientras la falsa Afrodita se ríe de la molestia de Atenea. La real no puede dejar de sentir simpatía por Annabeth, la pobre niña está sufriendo al tener a su amor lejos de ella.

La pretor Reyna se enderezó. Con una aparente desgana se giró hacia Jasón.

Jasón Grace, mi antiguo colega…—pronunció la palabra colega como si fuera algo peligroso—. Te doy la bienvenida a tu hogar. Y a estos, tus amigos…

Afrodita miro a su hija y al hijo de Júpiter. A ella no le importaba si Jasón era el hijo del rey de los dioses. Lo torturaría si se atrevía a dañar a su hija.

Annabeth no quiso hacerlo, pero se adelantó. Percy corrió hacia ella al mismo tiempo. La multitud se tensó. Algunos pusieron sus manos sobre sus espadas que no estaban allí.

Percy puso sus brazos a su alrededor. Se besaron, y por un momento nada importó. Un asteroide pudo haber destruido el planeta y haber barrido toda la vida de la tierra y a Annabeth no le habría importado.

-Pero qué-Atenea empezó a mascullar en griego antiguo-Afrodita sigue leyendo, yo no pienso seguir leyendo esa tontería

Afrodita simplemente la miro y cogió el libro. Empezó a leer rápidamente. Había notado que su hija y la hija de Zeus estaban a punto de hablar y ella no iba a permitir que alguna sintiera la furia de Atenea

Percy olía a aire del océano. Sus labios estaban salados. Sesos de alga… pensó, aturdida. Percy se apartó y estudió su cara.

-Océano, labios salados ¡SESOS DE ALGA!-termino gritando Atenea-¡POSEIDÓN TU ESTUPIDA CRÍA MARINA ES LA QUE LE ESTA ROBANDO EL BUEN JUICIO A MI HIJA!

Atenea estaba furiosa, no podía entender como su hija podía estar con el hijo de su viejo rival.

-Te costó tiempo darte cuenta cara de búho-respondió tranquilamente Poseidón-yo ya lo sospechaba desde que se mencionó al ciclope.

-COMO ES POSIBLE QUE UNO DE MIS HIJOS PUEDA ESTAR SIQUIERA CERCA DE UNO DE LOS TUYOS….ES INACEPTABLE

Poseidón no solía gritar. A menos que Zeus o Hades lo hagan enfadar. Cosa rara en el último porque por lo general solo Zeus lo molesta. Él tampoco suele amenazar. Nuevamente solo Zeus lo consigue. Pero Atenea había cruzado la línea. Él podía aceptar todo menos que se metan con alguno de sus hijos

-SILENCIO ATENEA-bravo-NO OLVIDES QUE ESTAS HABLANDO CON UNO DE LOS TRES GRANDES Y QUE NADIE ME DETENDRA SI ME DA LA GANA DE LANZARTE AL TARTARO

El silencio reino en el cuarto del trono. Atenea se veía sumamente aterrada. Poseidón nunca, NUNCA en todos los eones que se conocían le había gritado de esa forma.

Artemisa quiere ponerse del lado de su hermana, pero incluso ella que odia a los hombres a más no poder, sabe que su hermana llevo al límite a su tío.

Hestia miro con tristeza a su familia. Cada día estaban más separados. Ella miro a los semidioses, ninguno parecía contento con la actitud de Atenea

-Debería cerrar su boca si no va a decir nada sabio, oh gran diosa de la sabiduría-mascullo Thalía

-Como dices pequeña semidiós-Atenea aún estaba medio en shock, pero no toleraría una falta de respeto de una simple mortal por más hija de su padre que sea

-Señora Atenea-Afrodita quería evitar que su hija hable, pero ella se veía muy decidida-Por favor no vuelva a decir algo como eso. Usted no vio lo mal que estaba Annabeth por no tener a Percy, no vio lo mucho que sufría al no tener noticias de él. No la vio ser fuerte por la mañana y derrumbarse por la noche

-Usted tampoco puede juzgar a Percy-continuo Hazel-usted no sabe lo mucho que Percy se atormentaba por no poder recordar nada. Él solo podía recordar a Annabeth y lo único que quería era regresar con ella-Hades no pudo evitar sonreír ante lo dicho por su hija. Él se había dado cuenta de que sus dos hijos parecían estar muy cerca del recién descubierto hijo de Poseidón-Señora Afrodita por favor continúe leyendo

Afrodita empezó a leer antes de que Atenea se dispusiera a freír a alguna de las chicas.

Dioses, creí que nunca…

Annabeth agarró su muñeca y le lanzó por encima de su hombro. Le lanzó contra el pavimento de piedra. Los romanos gritaron. Algunos se adelantaron, pero Reyna gritó:

¡ESPERAD, RETROCEDED!

Annabeth puso su rodilla sobre el pecho de Percy. Puso su brazo contra su garganta. No le importó lo que los romanos pensaran. Una sensación de furia se extendió por su pecho, un tumor de preocupación y amargura que había estado dentro de ella desde el otoño pasado.

Si me vuelves a dejar—dijo, con sus ojos llenos de lágrimas—. Juro por todos los dioses que…

Percy rió. De repente, el tumor de emociones de odio se derritió en el interior de Annabeth.

Me considero advertido—dijo Percy—. Yo también te he echado de menos.

Annabeth se levantó y le ayudó a ponerse en pie. Quería volver a besarle de nuevo, pero se contuvo. Jasón se aclaró la garganta.

-Fue algo incómodo en realidad-menciono Jasón tratando de aligerar el ambiente

-Solo Annabeth saludaría a su novio que no ha visto en meses de esa forma-le siguió Leo

Apolo y Hermes se rieron entre dientes. Ellos estaban totalmente de acuerdo solo una hija de Atenea reaccionaria así

Así que… sí… Es genial estar de vuelta.

Presentó Reyna a Piper, que parecía un tanto ofendida por no haber tenido que decir las frases que tanto había ensayado, entonces presentó a Leo, que sonreía y hacía con la mano un signo de la paz.

Y esta es Annabeth—dijo Jasón—. Eh… normalmente no hace llaves de judo a la gente.

-Sí, normalmente no lo hace-murmuro burlonamente Thalía

Los ojos de Reyna brillaron.

¿Estás segura de que no eres romana, Annabeth? ¿O una amazona?

-Si fuera una amazona, Percy la tendría más difícil-menciono Frank

-¿Se han encontrado con las amazonas?-le pregunto Ares

-Sí, por alguna razón más de una quería "domesticar" a Percy, por más que este les dijo que tenía novia-Frank sonrío un poco como si recordara algo gracioso-En realidad fue una suerte que Hazel estuviera por ahí, Percy la empezó a usar de escudo para evitar a las amazonas.

Ares solo se rio entre dientes. Solo un hijo de Poseidón sería capaz de rechazar a las amazonas. Todo por esa tonta lealtad.

Artemisa no podía creer lo que escuchaba. Un muchacho rechazando a las amazonas.

Annabeth no supo si aquello era un cumplido, pero le tendió la mano.

Sólo ataco a mi novio de esta forma—prometió—. Encantada de conocerte.

Reyna agarró su mano firmemente.

Parece que tenemos muchas cosas que discutir. ¡Centuriones!

Unos cuantos campistas romanos se adelantaron, aparentemente los oficiales.

Dos chicos aparecieron a los lados de Percy, los mismos que Annabeth había visto a su lado antes. El corpulento chico asiático con el pelo corto debía tener unos quince años. Era mono igual que un oso panda de tamaño gigantesco. La chica parecía más joven, quizá unos trece, con los ojos del color del ámbar y la piel del color del chocolate y un largo pelo rizado. Su casco de caballería colgaba debajo de su brazo.

Annabeth pudo decir por su lenguaje corporal que se sentían cercanos a Percy.

Estaban a su lado de forma protectora, como si hubieran compartido varias aventuras. Sintió un latigazo de celos. ¿Era posible que Percy y aquella chica…?

Todos en la sala voltearon a ver a Hazel quién enrojeció al recibir tanta atención

-No…yo…no…nunca…Percy-Hazel a duras penas podía hablar por la vergüenza

-No te preocupes Hazel-la tranquilizo Thalía-Percy suele tener ese efecto en todo aquel que conoce. Rápidamente te sientes cercana a él-se apresuró en añadir al ver que todos volteaban a verla

Hazel no podía evitar pensar que si ella no hubiera estado enamorada de Frank, seguramente se hubiera enamorado de Percy. Después de todo, la primera vez que lo vio lo confundió con un dios. Que chica no se sentiría atraída por alguien que refleje la misma fortaleza y poder que Percy, además tampoco iba a negar que fuera muy guapo. Sin embargo Percy siempre la ha tratado como una hermana, tal vez de forma inconsciente sentía a Nico o Bianca en ella.

Thalía intentaba evitar sonrojarse. Ella realmente no hubiera culpado a Hazel, si no hubiera estado tan afectada por lo de Luke, seguramente se hubiera fijado en Percy. Después de todo ella no podía evitar pensar que la última vez que vio a Percy estaba tan caliente como Apolo. Hey que era una cazadora pero no estaba ciega. Aun así su trato con Percy era más de hermanos que otra cosa, sin contar que Annabeth la mataría.

Piper, prefirió mantenerse callada. Ella amaba a Jasón pero también entendía del porque Annabeth se enamoró de Percy. Era relativamente fácil caer enamorada de él.

Afrodita, miro a las tres chicas con una sonrisa. Decidió leer antes de que alguna deje escapar sus pensamientos.

No. La química que había entre ellos tres no era de aquél tipo. Annabeth se había pasado toda su vida aprendiendo a leer a la gente. Era una técnica de supervivencia. Si hubiera tenido que apostar, habría dicho que el grandullón asiático era el novio de la chica, a pesar de que sospechaba que no habían estado juntos durante demasiado tiempo.

Poseidón no pudo evitar reír ante la mirada asustada de Frank al recibir las miradas de muerte de Hades y Nico.

Ares miro a su hijo compadeciéndolo. Suavemente lo agarro del hombro y lo escordio tras su trono. Noto la mirada asombrada del chico pero no le dijo nada.

Había algo más que no entendía: ¿qué estaba mirando la chica? Seguía frunciendo el ceño a Piper y Leo, como si reconociera a alguno de los dos y los recuerdos fueran dolorosos.

Mientras tanto, Reyna estaba dando órdenes a sus oficiales:

—…dile a la legión que se quede en su sitio. Dakota, dile a los espíritus de la cocina que preparen un festín de bienvenida. Y, Octavian…

¿Estás dejando que estos intrusos penetren en el campamento? —un chico alto y rubio se abrió paso—. Reyna, los riesgos de seguridad…

No los vamos a llevar al campamento, Octavian —Reyna le lanzó una mirada de odio— Comeremos aquí, en el foro.

-Estúpido Octavian-mascullo Leo

Oh, mucho mejor —murmuró Octavian. Parecía ser el único que no trataba a Reyna como su superior, a pesar de que era delgaducho y pálido y por alguna razón tenía ositos de peluche colgando de su cinturón—. Quieres que nos relajemos a la sombra de su barco de guerra.

Son nuestros huéspedes —Reyna pronunció cautelosamente cada sílaba—. Les daremos la bienvenida, y hablaremos con ellos. Como augur, tú deberías quemar alguna ofrenda para agradecer a los dioses por haber traído de vuelta a Jasón sano y salvo.

Buena idea —añadió Percy—. Ve a quemar tus osos, Octavian.

Nadie en la sala pudo evitar reír ante el comentario de Percy. Salvo Atenea por supuesto.

Los oficiales se dispersaron. Octavian le lanzó una mirada de aversión a Percy. Entonces repasó a Annabeth de arriba abajo y se alejó con grandes zancadas. Percy le dio la mano a Annabeth.

No te preocupes por Octavian —dijo—. Casi todos los romanos son buena gente: como Frank y Hazel aquí, y Reyna. Estaremos bien.

Annabeth sintió como si alguien hubiera colocado un colgante helado alrededor de su cuello. Escuchó de nuevo la risa silenciosa de nuevo, como si la presencia la hubiera perseguido desde el barco.

-Estúpida presencia-volvió a mascullas Leo, mientras Jasón se sobaba la nuca a la par que hacia un gesto doloroso

Miró hacia el Argo II. Su casco gigantesco de bronce brillaba con la luz del sol.

Parte de ella quería secuestrar a Percy allí mismo, subir a bordo y salir de allí mientras pudieran.

No podía evitar tener la sensación de que algo estaba a punto de ir terriblemente mal. Y no podía permitirse el lujo de poder volver a perder a Percy de nuevo.

Estaremos bien —repitió, intentando creerlo.

Excelente —dijo Reyna. Se giró hacia Jasón, y Annabeth creyó haber visto algún tipo de destello hambriento en su mirada—. Hablemos, y podremos tener una reunión más adecuada.

-Y eso es todo, quién quiere leer-anuncio una alegre Afrodita

-Yo leeré-Apolo chasqueo los dedos y el libro apareció en su mano

-Es necesario que me quede padre-consulto una molesta Atenea

-Los destinos lo han dictado así

-Bien, entonces hay que darse prisa y acabar con esto de una vez

Atenea se limito a mirar fijamente una de las paredes del Olimpo, ha ella no le interesaba ver las miradas molestas que estaba recibiendo. Ella no tenía porque soportar esto. De todos los semidioses a su tonta hija se le ocurre fijarse en el hijo de la vieja alga. Eso es algo que no tolerara.

La mente de Atenea trabajaba a todo dar. Ella buscara el motivo que sea para separa a su hija de la cría marina.

Gracias a todos por los comentarios. Tal vez no a muchos les guste la actitud de Atenea, pero en mi opinión Atenea no es muy "agradable" (she's a bitch). Durante la lectura su actitud irá cambiando. Claro será poco a poco.

Por otro lado explicando lo de Hazel, Thalía y Piper. Bien estoy segura de que en una parte de la Marca de Atenea, Piper afirma entender el por qué Annabeth se enamoro de Percy (A menos que me haya imaginado esa parte las tres veces que leí el libro). Por otro lado yo creo que a Thalía posiblemente le podría haber gustado Percy, pero la traición de Luke no hizo eso posible. Y lo de Hazel, pues si yo veo a un chico y lo confundo con un dios es por algo. Claro está que, desde el principio, Percy trato a Hazel como una pequeña hermana.