Algunas veces, Karin se sentaba a la orilla de la ventana de su edificio, en el hospital que era su nuevo hogar, y pensaba en cosas.

Cosas como la vida que había vivido hasta ahora; viviendo en Kusagakure como si allí hubiera nacido, como si viniera de allí, como si ellos estuvieran allí, enterrados en lo profundo de la tierra. Peleo por Kusa por un tiempo; entro a los Exámenes de Chuunin con una banda de Kusagakure en su frente. Pero saben que, ni siquiera era de allí.

Era una sobreviviente—no que Karin se viera a sí misma como algo diferente—de un clan perdido; una de sus únicos sobrevivientes. Ojos rojos y pelo rojo y el instinto de vivir y sobrevivir aunque significara una vida de soledad. Pero no estaba exactamente sola, al parecer; quien hubiera pensado que un estúpido idiota con una sonrisa tan grande como su cabello y brillante como su chakra y tan calmante como la mirada de sus ojos, terminaría siendo su primo perdido.

Era algo estúpido; pero tenía sentido.

Su sangre esta dispersada por el país entero—o lo estaba.

Ahora solo eran él y ella y un feto creciendo en su vientre.

Pero no eran solo pensamientos de su familia y lazos y la vida y familia perdida. A veces, hasta ella pensaba en lo que estaba haciendo y que si, esta era la decisión correcta porque, si Sasuke había intentado matarla—dios, casi lo había logrado, había visto la muerte lista para tomar su alma…y si, había tenido amargura en su corazón durante años.

Pero Sasuke era confort, para decir lo menos.

Sasuke era alguien a quien conocía—y esta parte la hacia reír en sarcasmo—en quien confiaba. Pero no era solamente sobre como la había casi matado y como pensaba ella que su lazo terminaría allí. Fue meses huyendo, viviendo en tiendas y árboles y cuevas y lugares abandonados. Fue sobre dividir responsabilidades—Sasuke el fuego, Suigetsu la caza, Juugo el lavar y ella el cuidar—y algunas veces el contar estúpidas historias y compartir feroces sonrisas que desaparecían un segundo después.

Sasuke era familia.

Y aun más, a veces pensaba en Suigetsu.

Sobre los encuentros en los bosques o las visitas secretas a su casa, donde se mezclaría con el agua que caía de su lavabo y se volvería a formar, recargándose contra la mesa y observándola estudiar. Se trataba de estar enamorada de un bastardo y mantenérselo en secreto, pensando en cómo podría el tener un hogar aquí pero como Suigetsu quería todo menos un hogar, y mucho menos, estabilidad.

Se trataba de que llevaba a su hijo sin que él lo supiera y Karin esperando que jamás lo supiera.

Karin se sentaría en la orilla de la ventana y contemplaba en cuando terminarían todos los desastres.

Suspiro, se acomodo los anteojos en la nariz sin ponerle mucho esfuerzo. Tal vez debería ir y molestar a Sasuke…observo el reloj colgando sobre la puerta de su oficina; probablemente estaba entrenando a su equipo de genin.

En vez de eso, se fue a sentar a su escritorio y comenzó a leer los perfiles para su primer equipo de ninjas médicos.


Sasuke entrecerró su ojo para protegerlo de los rayos del sol al enfocarse en el árbol más grande del Campo de Entrenamiento Cuatro. Su equipo genin estaba alrededor de él, sin rasguños de gato y con ropa limpia y energía lista para usar a su máximo. Sonrió engreído al pensarlo—apenas iban empezando.

Honestamente, si no fuera por el hecho de que Eiko era una pequeña engreída y a Ryuu le costaba el trabajo en equipo a pesar de lo brillante que era y que Yukio apenas si hablaba, no estarían pasando semejante tortura en el entrenamiento básico. Uno que Sasuke recordaba muy bien, por decir lo menos.

—De acuerdo, —les dijo, volteándose a verlos. —Hoy vamos a practicar nuestro control de chakra.

—Yipee, — siseo Eiko, sarcástica y cruzando sus brazos frente a su pecho con un puchero.

Sasuke se hubiera molestado—pero teniendo ya veintidós y viviendo todo lo que había vivido y siendo Kage, en general, tenía paciencia de sobra. Simplemente la vio con su ojo antes de decir, —Su tarea es rascar la superficie del punto más alto del árbol con su kunai.

—Y como es que se hace este entrenamiento, —Eiko pregunto, enarcando una ceja y mirándolo fijo al ojo. —Todo lo que tenemos que hacer es escalar las ramas…

—No.

Sasuke saco una kunai de su morral y dio media vuelta dándoles la espalda.

—Tendrán que concentrar su chakra en la suelas de sus botas, —Caminó hacia el árbol y comenzó a escalarlo, acelerando hasta que el viento sonaba chillante en sus oídos y sus tímpanos retumbaban. Rasco la mera punta del árbol antes de guardar su kunai y ver a los tres chamacos de doce.

Descendió saltando, de árbol en árbol hasta que estuvo frente a ellos con los brazos cruzados sobre su pecho.

Se le quedaron viendo asombrados antes de voltear a ver al árbol, y luego a él.

—Sencillo, ¿verdad? — le dijo, ligeramente burlándose de su estudiante mujer.

Eiko lo volteo a ver, ojos grandes antes de recuperar la compostura y mofarse, acomodándose la blusa azul marino. —C-claro! Puedo hacer eso dormida.

—Sensei, como…

Dejando desaparecer su sonrisa altanera, volteo de Eiko a ver a Yukio quien no lo miraba a los ojos, jugando con sus manos tras su espalda en señal de nerviosismo. Sasuke sabía lo que el chico quería preguntar, sorprendentemente; así que suspiro y cerró su ojo, concentrando su chakra a la suela de sus botas.

—Solo enfoca tu chakra en un solo punto—bajo tus pies, —medio abrió su ojo y observo cómo sus pies comenzaban a brillar azul al usar sus chakras. —Ahora manténganlo así, no pierdan su concentración. Si, así—ahora escalen el árbol.

Ni siquiera llegaron a la mitad del árbol antes de caer con un sonido retumbante.

Sasuke suspiró, brincando a una de las ramas y sentándose. —Vuélvanlo a intentar.


—Tu misión, Sakura Haruno, es ayudar a nuestra aldea aliada a reforzar su seguridad y hacer disminuir su índice de mortandad entrenando…

— ¿Sakura-sensei?

Sakura parpadeo, levantando la vista del suelo mientras escuchaba el resumen de Naruto. Miro por encima de su hombro justo al tiempo que Naruto volteaba a ver a…—Minori.

Minori era todo negro, cabello y ojos, piel pálida, estudiante estrella, graduado no con los mayores honores, pero aun así muy altos. Sakura se encariño de él rápidamente, pero a veces podía ser demasiado…. En ese momento, estaba frunciendo el ceño, con su despeinado cabello escondiendo su hitai-ate que estaba alrededor de su frente, pecho moviéndose rápidamente con frustración, manos apretadas a sus costados.

—Escuche que se va.

—Minori, interrumpiste al Hokage mientras estaba hablando.

Los ojos de Minori se dirigieron hacia Naruto, inclinándose rápidamente en señal de disculpa. Pero al enderezarse, volvió a mirar a Sakura con irritación y pánico. —Se ira.

—Sí, —Sakura le contesto, cuidadosamente. —Hice arreglos para tu entrenamiento; Shizune…

—No quiero que Shizune-san sea mi sensei. Usted es mi sensei; solo usted puede ser mi sensei. ¡Yo…yo soy el eslabón más débil de mi equipo y siento que puedo lograr tanto bajo su entrenamiento; por favor no se rinda conmigo!

Sakura volteo a ver a Naruto, sus labios abiertos como si quisiera responder pero sin palabras para hacerlo.

— ¡Por favor, lléveme con usted!

Sakura se congelo, y después, suspiro exhausta desde el fondo de su garganta. Ahora si eso era algo que no esperaba del pequeño mocoso; ¿viajar con ella? ¿Honestamente creía que se iría solo por unos días—una semana, tal vez? Sakura frunció el ceño, chupándose el labio inferior. No regresaría a Konoha por meses; no podría hacerle eso a un niño, mucho menos a sus padres.

—Minori, — comenzó ella, volteándose y caminando hacia él. —Esto es completamente mi culpa. Cuando te dije que te ensenaría, jamás pensé que tantas cosas interfirieran con mi obligación de…

—Eso no es lo que me molesta.

Sakura sacudió la cabeza. —No puedo llevarte conmigo.

Minori frunció el ceño, —Pero, ¿Por qué no?

—Tus padres…

— ¡Mis padres jamás están, Sakura-sensei, le juro que sería como hacerles un favor! — los ojos desorbitados de Minori voltearon hacia Naruto. — ¡Hokage-sama, por favor,…dígale que Katou Tatsuki y Katou Yamazaki siempre están siempre en misiones!

Desde su lugar bajo el escritorio, Naruto se le quedo viendo al muchacho con sus profundos ojos azules. En realidad, si recordaba mandar a varios Katous a misiones demasiado— jounins ambos, así que era necesario que salieran bastante de la aldea. Pero lo importante era que el hecho de que su hijo era dejado solo bastante, debido a sus trabajos tan demandantes y su dedicación a la aldea. Naruto sabía bastante sobre la soledad y sabia que no era algo que Minori—o cualquier niño—debería experimentar.

Sus ojos regresaron a Sakura, quien intentaba calmar al niño.

Conocía a su mejor amiga y sabia que le era fácil encariñarse con la gente, en especial con quienes conectaba. Suspiró, se levantó de su silla y camino para poderse recargar contra el escritorio. —Tal vez tiene razón, Sakura-chan.

— ¡Naruto!

—No, es enserio, —le sonrió a Minori, —Piénsalo. Yo tenía doce cuando el Sage pervertido me saco de la aldea para mi entrenamiento y me fui por dos años. Además, es casi perfecto—puedes ensenarle a Minori mientras ayudas a la futura generación de médicos allá también.

Sakura lo estudio, absorbiendo cada palabra que decía. Si se sentía mal y triste por dejar al chico porque sentía como si les estuviera fallando de alguna manera; subiéndole las esperanzas y después lentamente dejarlas caer hasta que un dia desaparecieran. Sakura no quería eso; el simplemente pensar en dejar algo medio hecho—si es que a la mitad, sentía que no le había ensenado a Minori una sola cosa—le dejaba un amargo sabor de boca.

Volteó a ver a Minori quien la veía con ojos emocionados. Puso una mano en su cabeza y le sonrió con un guiño de ojo. —De acuerdo.


—Eso es suficiente, —Sasuke suspiro, bajando de la rama y caminando hacia sus estudiantes.

El sol se estaba poniendo y los campos de entrenamiento se estaban volviendo muy obscuros para entrenar apropiadamente. Ninguno de los tres habían llegado a la meta, pero—como Sasuke lo había esperado—Ryuu fue el que mas se acerco antes de caer al suelo y llevarse a sus compañeros con él.

No estaba exactamente decepcionado—aun estaban aprendiendo cosas que la academia no hacia énfasis; algo que la mayoría de los instructores deberían ensenar en las sesiones de entrenamiento básicas. Y si llegaron un poco mas lejos de lo que esperaba; era un trabajo bien hecho—decente. Los observó mientras estaban frente a él, respirando fuerte, sucios con sangre y lodo.

— ¿Porque nos detuviste? —Eiko fue rápida para preguntar, ojos furiosos y un nido como cabellera.

Sasuke se le quedo viendo y a los otros dos. —Se está obscureciendo. Continuaremos mañana.

— ¡Pero ni siquiera hemos llegado hasta arriba como tú!

—Y está bien.

Eiko bufó, mirando a otro lado y con furia a los arboles indefensos.

Sasuke volteó su ojo, volteando y liderando el camino fuera del campo. Yukio y Ryuu fueron rápidos para seguirlo y, como siempre, Eiko traía consigo la retaguarda—molesta y murmurando.

La aldea estaba encendida con la luz en todas las calles y los establecimientos que cerraban hasta tarde. La mayoría de ellos ya estaban cerrados, los aldeanos se disponían a ir a casa y estar con sus familias; el setenta por ciento de la aldea estaba llena con los viejos experimentos y prisioneros de Orochimaru—gente que tenía algún tipo de trauma y rencor. Hasta miedo y ansiedad.

Algunos aun causaban tumultos por lo menos dos veces a la semana, y eso estaba bien. Sasuke no creía poder culparlos; seguir adelante y comenzar de nuevo era difícil y Sasuke entendía eso demasiado bien.

Aunque, en general, la gente solo estaba feliz de que le dieran una oportunidad; contratos de intercambio fueron hechos, donde los bienes podía ser traídos para vender así como la vegetación natural y cosas así que crecían naturalmente en Oto. Era una vista admirable para contemplar; como algo podía levantarse de las ruinas en las que había estado, ponerse en pie.

Sasuke creía que esa era la parte que mas le gustaba de este lugar.

No el ser Kage, porque por ambicioso que fuera—y que siempre sería—nunca realmente soñó con tener ese título. Pero después de todo—después de otra guerra terminada y de tantas reformas hechas a la vida de los shinobi, de todas sus batallas, y de todos los maestros que tuvo…después de que todo fue dicho y hecho, Sasuke era el Shodai Otokage.

Les dio un ligero saludo con la cabeza a sus estudiantes al separarse de ellos. Sasuke continuo caminando hacia la Torre.


Nota: Y tres meses despues me aparezco por aqui lol

orz...

Lo siento mucho enserio, pero es que me traume con las otras historias y aparte he estado viendo One Piece (quien este en el fandom, tal vez me anime a traducir algo de alli!)

Y LA ESCUELA HA SIDO UNA TORTURA LO JURO!

Pero miren que no me he olvidado de ustedes! Mis fans de Encantador de Serpientes.

La autora ya concluyo lo que sera la primera parte de este fic, asi que pueden estar seguros de que esta traduccion no se quedara incompleta!

Ahora,

GRACIAS A TODOS LOS QUE DEJARON UN REVIEW EN "LA TEORIA DE LA FICCION" se los agradezco y para quien no lo haya leido echenle un vistazo :p

DEJEN SUS REVIEWS! YA SABEN QUE ME ENCANTAN..AUN MAS QUE LOS FAVORITES Y FOLLOWS!

entonces nos vemos, hasta la proxima

rxs

(PD: Estoy trabajando en Una Vez Mas, Con Sentimiento. Solo que termine este un poco mas rapido. :D)