¿Comprometidos?

Kate:

El parque no estaba muy lleno de gente a esa hora de día, las pocas personas que allí había, estaban centradas en sus cosas, paseando al perro, vigilando el juego de sus hijos…, a pesar de todo eso, pude observar como dos desconocidos nos miraban con interés.

Al fin y al cabo era normal que llamáramos la atención de esa manera, yo me encontraba balanceándome suavemente en el columpio y Richard estaba a mi lado, arrodillado en el suelo, tan cerca que podía sentir su respiración, en una mano sujetaba una pequeña cajita abierta, y en su interior un anillo de brillantes. Su mirada era ansiosa, aunque tratará de disimularlo, esperaba una respuesta.

Por mi mente bullían toda clase de pensamientos, yo era la culpable de esa situación, yo era la que le había echado en cara que no sabía hacia donde iba nuestra relación, y ahora él, estaba ante mí, pidiéndome casamiento. Mis ojos empezaban a inundarse de lágrimas y no quería llorar, no debía llorar, y menos delante de él, yo lo amaba de eso estaba segura, pero tenía miedo, miedo de comprometerme, de seguir adelante y además estaba el asunto de ese trabajo, ascender, dedicarme a casos realmente importantes, la cabeza me iba a explotar y mis ojos no aguantaban ya el llanto.

Una gran parte de mí, quería decirle que sí y dejarme abrazar y cuidar por él, pero otra parte se resignaba, no quería mostrar debilidad. Como toda respuesta apreté mis manos fuertemente contra la cadena del columpio y comencé a levantarme…

Richard:

Me dolía un poco la rodilla, aunque casi ni lo notaba, todo mi cuerpo y mis órganos esperaban su respuesta, ¿Por qué no decía nada? ¿Qué le pasaba?, suspire, era tan difícil llegar a ella, era tan complicada, no era como las demás, era especial, fuerte, generosa, e intraspasable, quizás por eso me gustaba tanto. Pero mi madre tenía razón era hora de seguir, yo estaba seguro de que nos merecíamos esa oportunidad, aunque ella parecía no tenerlo tan claro, ¿Por qué no me respondía? ¿Me diría que no?, mi cabeza era un descontrol, no era capaz de pensar claramente, la tensión se acumulaba y vivía cada décima de segundo esperando a que abriera los labios, pero esto no sucedía, la miré intensamente, queriendo suplicarle y rogarle, que me diera una repuesta, y entonces vi que tenía los ojos humedecidos, a punto de echarse a llorar.

¿Qué le pasaba? ¿Por qué era todo tan difícil? Como deseaba que esto fuera como en mis novelas y yo pudiera definir el final de la escena, pero no era así, aunque no me gustara asumirlo, dependía de ella.

Me levante poco a poco y la estreché contra mi cuerpo, ella me sonrió, abrió la boca para decirme algo, pero sus palabras murieron en su lengua antes de nacer, pues el timbre del teléfono estropeó nuestro momento, como odiaba a eso cacharros endemoniados.

-Tengo que cogerlo- explicó con una sonrisilla de culpabilidad

Asentí con la cabeza y suspiré mientras le quitaba los brazos de alrededor y me separaba un poco. Espere escuchando solo un lado de la conversación telefónica.

Kate:

Suspiré, el teléfono me había dado unos minutos de tregua para poner en orden todas las opciones de mi vida, no era mucho, pero tenía que ser suficiente.

-Si

- Beckett

-Dime Ryan

-Tenemos un asesinato en las piscinas olímpicas, un nadador de élite, la prensa ya está aquí, ven lo más rápido que puedas

-Enseguida estoy allí

Castle se giró y me miró acusadoramente

Lo siento, tenemos un asesinato en la piscina, tenemos que ir urgentemente- traté de disculparme.

Palpé las llaves del coche en el bolsillo y comencé a andar en dirección a este, pero él me sujeto delicadamente por el brazo, acerco su boca a mis ojos, y me susurro en el oído

-Antes me debes una respuesta

Me zafé de su brazo y mirándolo a los ojos le conteste

-No es el momento, nos esperan, pero te prometo que esta noche tendremos nuestro tiempo y nadie nos lo arruinará- sellé el pacto con un ligero beso en la boca.

Richard:

Estaba decepcionado, ella había evitado la pregunta de todas las formas posibles, no sabía qué hacer, si irme y dejarlo estar, aceptar que lo nuestro era más una novela adolescente que una relación estable, o creerla y esperar hasta la noche, hablar de lo nuestro, tranquilo, serenos y sobre todo dejar las cosas claras. Yo me había arriesgado al máximo, ahora era su momento.

Tenía un profundo nudo en la garganta, ella ya caminaba en dirección al coche, pero yo seguía ahí parado, saboreando ese pequeño beso.

-¿No vienes?- me dijo con un intenso brillo en su mirada

Y yo comencé a caminar detrás de ella, siguiéndola, admirándola y amándola como había hecho durante los últimos 5 años de mi vida, nos tocaba otro capítulo de policías y detectives. Pero este sería el último, esta noche le iba decir todo lo que sentía y esperaba que ella hiciera lo mismo, esta noche empezaría una nueva etapa o se acabaría todo.

-El libro puede tener una segunda parte o terminarse para siempre- cpncluí en un murmullo