lo promettidos es deuda, aki estoy con mi nuevo fic de Yakuzas

advierto que como saben habra lemon, no solo eso tambien lenguaje obseno, etc, asi que bajo advertencia no hay engaño jajajajaja

bueno, disfruten la lectura, espero les guste esta creacion mia :P


Recuerdos

Se ve un salón de clases, donde estudiantes de entre doce y trece años miran curiosos a la nueva alumna, la cual está dándole la espalda al pizarrón, colocada a la derecha del profesor.

La nueva compañera de clases se muestra algo cohibida al tener la mirada de todos en ella, sabe que seguramente más haya de ser la nueva se debe a su extraño color de cabello, un rosa claro, siempre suele llamar la atención y curiosidad en las personas por ella, ya que ella misma de considera de facciones normales.

Es una chica de estatura promedio para sus doce años de edad; su cuerpo es delgado, su piel es clara. Esos grandes ojos de color jade hacen resaltar más su tono de piel y sus facciones son lindas. Su cabeza es adornada por una diadema roja, y deja caer algunos mechones sobre sus mejillas, de esa forma no se ven tan grande la frente que posee.

- Chicos les presento a su nueva compañera: Haruno Sakura. Se acaba de mudar desde Hokkaido, así que sean buena con ella. –El profesor les dedica una amigable sonrisa a sus alumnos mientras posa sus manos en los hombros de la chica, intentando hacerla sentir en confianza. – ¿Alguna pregunta sobre su nueva compañera?

- ¡Yo Iruka-sensei!

Un chico de cabellera castaña que trae despeinada dándole un aire travieso, con facciones lindas, aniñadas y algo salvajes fue quien alzo la mano.

- Has tu pregunta Inuzuka-kun. –Iruka amplía su sonrisa, al ver que uno de sus alumnos se anima a preguntar.

- ¿Tu color de cabello es natural? –el castaño mueve sus cejas de forma insinuante, mirando de forma picara a la peli-rosa que se sonrojo al más no poder.

- ¡Inuzuka! –exclama en forma de regaño Iruka y Kiba se rasca la cabeza, sonriendo travieso.

Las risas de los demás alumnos no se hicieron esperar, Kiba siempre sale con sus comentarios en doble sentido que en cierta forma terminan pareciéndoles graciosos.

La peli-rosa se cohibió más, sus compañeros se están riendo y ella lo está tomando como una burla hacia ella.

Pasea su mirada hacia cada uno de los chicos de su edad que ríen a carcajadas, en eso su mirada se poso en el estudiante que está en el último lugar de la fila alado de la ventana. La razón por la que llamo su atención es porque no se está riendo, solo la mira con una expresión seria.

Ahí está ese chico de cabellera negra, algo alborotada; piel muy clara, pero que resalta su físico con esos ojos levemente rasgados de un intenso color negro; facciones muy hermosas, las más hermosas que la peli-rosa haya visto, razón por la que ahora sus mejillas están sonrojadas debido a eso y no a la vergüenza que tenía hace un momento.

Cuando sus jades se toparon con la penetrante mirada de él baja la cabeza sintiéndose intimidada, pero a los pocos segundos la alza algo avergonzada, viendo que el chico ya no la mira a ella, ahora mira con aburrimiento hacia la ventana.


Bajando del lado del copiloto de un automóvil modelo año dos mil se ve a una peli-rosa de aparentemente cerca de los veinticinco años.

La mujer tiene un largo cabello que en este momento lo lleva recogido en una coleta alta, se ve que la coleta se la hizo sin ponerle mucho empeño ya que algunos mechones rebeldes caen sobre sus mejillas. Su tono de piel es claro, no llave nada de maquillaje, pero no lo necesita, tiene unas facciones agraciadas, afinadas y hermosas. Esos grandes ojos color jade hacen resaltar favorablemente el tono de su piel y cabello. Su cuerpo es delgado, sus senos de una complexión media, pero con esa pequeña cintura resaltan favorablemente; sus caderas son un poco angostas, y sus piernas torneadas.

Lleva puesto un pantalón negro de corte recto, unos zapatos de tacón bajo, unos cinco centímetros a los mucho; una camisa de color blanca, de botones y cuello polo que le queda ceñida, marcando más sus curvas, y encima de esta lleva un saco de la misma tela y mismo color que los pantalones, es corto y le queda ceñido, lo lleva abierto y es de mangas largas.

La mujer sostiene con los dientes una dona de chocolate ya que sus manos están ocupadas por la bolsa y la otra con una vaso de café, de esos que se suelen comprar en una tienda de paso.

Al tener las manos ocupadas cierra la puerta con la cadera y se las ingenia para ponerle la alarma desde el pequeño control que cuelga de las llaves que sostiene con la mano en la que lleva la bolsa.

Sin más se encamina a la entrada del edificio que esta frente a donde estaciono el automóvil.

Nada más entrando al edificio se ve a varios oficiales uniformados, algunos al verla pasar la saludaron alzando una mano y sonriéndole, otros le sonríen y la llaman por su nombre.

La chica solo les dedica una sonrisa con los ojos debido a que su boca esta siendo ocupada por esa dona.

La mujer se para frente a uno de las puertas de uno de los elevadores del lugar, y con la mano con la que sostiene el café se las ingenia para presionar el botón con la flecha hacia arriba.

Pasan un par de minutos a lo mucho cuando la puerta se abre y la peli-rosa se adentra al elevador. Se acomoda quedando de frente hacía las puertas, que están por cerrarse cuando de pronto una mano se interpone en ella, haciendo que se vuelvan abrir.

Un apuesto chico rubio, de cabellera corta y alborotada, dándole un aire rebelde. Su estatura es alta y su complexión fornida. Su tono de piel es algo bronceada, haciendo resaltar más esos ojos levemente rasgados de color celeste. Tiene facciones apuestas y varoniles.

Viste unos jeans azules, una playera negra con franjas anaranjadas oscuras y unos tenis negros. En el cinto que sostiene el pantalón se deja ver una placa igual a la que la peli-rosa lleva colgando en el pantalón, además que a él le cuelga una funda con una pistola.

El rubio sostiene en su mano derecha un vaso de café de esos que venden en una tienda de paso, y sus dientes sostienen una dona glaseada. Con su mano libre quita la dona de su boca y le sonríe de forma zorruna a la peli-rosa.

- Si llego casi a la misma hora que Sakura-chan, es porque llegue a tiempo. –dice divertido, pero mostrándose aliviado mientras se adentra al elevador, colocándose alado de la chica para después presionar el botón del piso numero cinco.

Las puertas del elevador se cierra mientras que la peli-rosa se las ingenia para quitar la dona de su boca, colgándose la bolsa en la muñeca de su mano.

- Lamento decepcionarte Naruto, vamos llegando media hora retrasados. –dice divertida y el rubio ensancha los ojos para después mirar el reloj de muñequera que lleva en la mano con la que sostiene el café, comprobando que es verdad, no había querido ver la hora porque luego se presiona más al saber que va tarde.

- ¡¿Haruno Sakura llegando tarde?! –exclama con un toque juguetón. –Eso si que es extraño, eres doña puntualidad.

- ¡Maldita compañía de luz! –exclama molesta. –Hubo un fallo de luz en todo el edificio, por consecuencia todos los departamentos se quedaron sin luz, incluyendo el mío. Sucedió en la madrugada y no me di cuenta, así que la alarma no sonó.

- Hay cosas que ni siendo doña perfección se pueden controlar. –dice con burla, mirándola divertido.

- Cállate. –la peli-rosa lo fulmina con la mirada, pero luego suspira con pesadez. – ¿Tú porque llegaste tarde?... espera, no me lo digas; te quedaste dormido. –la mujer se muestra resignada, siempre le pasa eso, siente que hizo una pregunta estúpida.

- Ahora si me levante a tiempo. –el rubio sonríe nervioso. –Pero mi motocicleta no quiso prender. –dice todo deprimido, ama a esa motocicleta más que a su propia vida, que tenga una descompostura es como la muerte para él, por lo que Sakura niega divertida. –Así que por favor ¿me das un aventón al salir? –el rubio la mira con ojos de niño bueno.

- Me lo pensare. –las puertas del elevador se abren y la peli-rosa comienza a salir.

- ¡Oh vamos Sakura-chan! Hazle ese pequeño favor a esta pobre alma que sufre la descompostura de su motocicleta, mira que hemos sido compañeros desde hace dos años, casi desde que empezamos, me la debes por salvarte el trasero varias veces. –pide suplicante mientras camina atrás de ella.

- Si andamos con esas sales perdiendo Naruto, yo he salvado tu trasero más veces. –dice con burla y las mejillas del rubio se sonrojan. –Sigo pensando que hice algo muy malo en mi vida pasada como para que me hayan puesto como compañero a un cabeza hueca, impulsivo, gritón que no sabe mantenerse quieto y está obsesionado con entradas triunfales. –la mujer se muestra resignada mientras coloca sus cosas sobre un pequeño escritorio, el cual tiene su nombre, papeles y algunas fotografías de ella misma con algunos amigos.

- ¡Qué mala eres dattebayo! –exclama ofendido mientras coloca su café sobre el escritorio de alado del de la chica, el cual está más desordenado, tiene carpetas y papeles por todos lados, pontees de rameen y envolturas de golosinas.

- ¡Al fin llegan chicos!

Ambos alzan la mirada viendo a una chica de cabello castaño frente de ellos que les sonríe divertida. Aparenta tener los veintiocho años; sus facciones son sencillas, pero lindas; tiene grandes ojos color chocolate y su cabello es largo y lacio, el cual lleva suelto ahora. Su compleción es delgada, es más alta que Sakura. En tallas de busto andan por las mismas, aunque la cintura de a castaña no es tan pequeña, sus caderas un poco más anchas, piernas torneadas.

Viste unos jeans celestes, una playera color blanca que le queda ceñida y la lleva metida en el pantalón, encima un pequeño saco color negro que le queda a media espalda y es de mangas largas, para finalizar lleva puestas unas botas negras. En el cinto que detiene su pantalón lleva puesta una placa igual a la del rubio y peli-rosa, además que también una funda donde guarda la pistola.

- El jefe llego y los lleva esperando media hora. –dice con diversión y ambos ensanchan los ojos.

- ¡Kakashi llego temprano! –exclaman ambos sorprendidos, como si fuera la gran cosa.

- Lo sé, difícil de creer. Todos aquí nos sorprendimos y mucho. –la castaña se muestra divertida. –Dijo que dará una junta muy importante, tal parece que habrá un reten donde participara todo nuestro departamento y quiere anunciarlo. Yo salí porque me mando a buscarlos.

- Ya veo porque no hay nadie en el piso. –Sakura sonríe nerviosa, mirando a todos lados viendo los escritorios vacios.

- ¡Y yo que pensé que a todos se les había hecho tarde dattebayo! –el rubio también mira nervioso a todos lados.

- Vengo llegando tarde el día en el que hay una junta importante. –dice con lamento la peli-rosa y la castaña sonríe divertida.

- ¡No es nuestra culpa dattebayo! Kakashi debe avisar de estas cosas con anticipación. –el rubio se muestra indignado.

- Tampoco es culpa de Kakashi, sabes que la gran parte del tiempo ocurren casos en los que se nos avisa a último momento. –Sakura suelta un profundo suspiro y el rubio la sigue, ambos sabiendo que es verdad.

- Sabía que debí ser investigador privado, es más genial y seria mi propio jefe… pensare en retirarme. –Naruto se soba la barbilla pensativo.

- Anda Sherlock, deja de quejarte y entremos. –dice divertida Sakura, caminando hacia la sala de juntas.

- ¡Espera Sakura-chan!... si me retiro y me hago investigador privado ¿serias mi Watson? –pregunta juguetón, dándole alcance.

- Me lo pensare. –dice divertida.

La castaña niega divertida, mirándolos caminar hacia la sala de juntas. Ambos chicos se detienen y voltean hacia la castaña.

- Vamos Tenten, sino entras con nosotros Kakashi pensara que te fuiste a fumar por ahí y te hará quedar en ridículo frente a todos. –dice divertida Sakura.

Tenten ensancha los ojos, sabe que es verdad, el condenado de su jefe suele vengarse cuando los demás lo hacen esperar, siendo que el muy bastardo los hace esperar a ellos siempre.


La sala de juntas es una gran habitación que posee un filtro de agua con su respectivo garrafón, tiene su pequeña máquina para un café instantáneo. Un par de ventanas que este momento son cubiertas por las persianas. Un ducto de aire, su calefacción. Un reflector y pantalla como todo audiovisual. Una mesa larga y rectangular, rodeada de sillas.

En la silla que le da la espalda a la pantalla se ve sentado a un hombre de cabellera plata, quien tiene su codo derecho recargado en la mesa, tiene una mirada que muestra aburrimiento al mirar su vaso con café.

El hombre es muy apuesto, tiene unos ojos levemente rasgados de color negro, en uno de ellos le atraviesa una larga cicatriz en diagonal; sus facciones son apuestas y varoniles; su tono de piel es claro; su cabello lo tiene largo y algo alborotado; es alto y de cuerpo fornido. Viste un pantalón café de corte recto, una camisa de mangas largas, de cuello polo y de color blanca y unos zapatos cafés. Su saco esta colgando en el respaldo de su asiento.

A su derecha está sentado un chico de cabellera castaña que amarra su cabello en una coleta alta, pero tiene el cabello tan rebelde que la coleta torna forma de cola de piña. El chico aparenta tener arriba de los veinticinco años, sus facciones son varoniles y sencillas; posee un cuerpo fornido. Lleva puesto unos jeans negros, una playera verde que le queda levemente holgada y unos tenis blancos; además en la parte de enfrente se dejan ver unos tirantes donde están sus armas.

El castaño está completamente recargado en la cómoda silla y está completamente dormido, esa expresión relajada lo demuestra.

A su lado esta otro chico de cabello castaño y alborotado; de complexión rechoncha y estatura alta. Posee unos pequeños y rasgados ojos de color negros. Y come con emoción de las patatas de la bolsa que sostiene en su mano derecha.

Del lado izquierdo del peli-plata está sentado un chico de cabellera castaña, larga que la tiene amarrada en una coleta baja, dejando algunos mechones caer en sus mejillas, está sentado recto y sus brazos los tiene cruzados a la altura de su pecho. Sus facciones son apuestas y varoniles; su tono de piel es claro; su cuerpo fornido y su estatura alta. No se aprecian sus ojos ya que los tiene cerrados, pero se ve que no está dormido, ese tic nervioso en su ceja derecha lo demuestra. Viste un pantalón de corte recto de color negro; una camisa blanca de botones y cuello recto que le llega a mediación del cuello, encima una chaqueta de mangas larga negro que le llega abajo del glúteo. Unos zapatos negros y en el cinto que amarra su pantalón lleva colgada su placa, celular y su funda con el arma.

La puerta se abre haciendo que el peli-plata alce con aburrimiento la mirada, el gordito quite su mirada de las patatas para ver hacia la puerta y que el castaño de cabellera larga abra uno de sus ojos mostrando el color perla en ellos y que reflejan furia. El otro castaño siguió dormido.

En la entrada se ve a Naruto y Sakura rascándose la nuca mientras sonríen apenados, atrás de ellos esta Tenten quien se muestra divertida.

- Llegan tarde. –dice con aburrimiento el peli-plata.

- Lo sentimos, es que mi perro se comió mi tarea. –el rubio le sonríe de forma zorruna.

- Y mi abuela murió. –Sakura le saca la lengua de forma juguetona.

- Naruto, dale un laxante a tu perro, si se comió tu tarea le puede dar indigestión… y Sakura te doy mi más sentido pésame por la muerte de tu abuela. –el peli-plata se muestra aflojerado y a los demás les resbalo una gota de sudor en la nuca.

Naruto y Sakura sonrieron triunfantes, saben que Kakashi sabe que solo son pretextos, pero igual no los jodío por llegar tarde.

Los tres se adentran, cerrando la puerta el ultimo en entrar y toman asiento en unas de las sillas libres.

- Raro. –el peli-plata los mira de forma penetrante.

- ¿Qué es raro Kakashi? –Sakura lo mira curiosa.

- ¿Durmieron juntos porque tuvieron sexo?

A Sakura casi se le salen los ojos de sus cuencas ante la pregunta. Naruto que le había dado un trago a su café lo escupió salpicando a Tenten que lo fulmina con la mirada.

- ¡No! –exclaman ambos avergonzados por la pregunta que enserio no se lo esperaban.

- Oh… lo había pensado porque llegaron tarde, y Sakura casi nunca llega tarde. –Kakashi sonríe de forma amigable.

Sakura y Naruto entrecierran la mirada, era demasiado hermoso que Kakashi no los ponga en vergüenza a propósito, el bastardo no perdona que lo hagan esperar. Mientras que Tenten niega divertida.

Kakashi le da un zape al castaño que está a su derecha, despertándolo sobresaltado.

- Mis dos agentes faltantes llegaron Shikamaru, despierta. –dice despreocupado Kaakshi.

Shikamaru lo fulmina con la mirada, no tenia que despertarlo así. Mientras que a los demás les resbalo una gota de sudor en la nuca.

- La razón por la que convoque esta junta con ustedes es porque nos ha llegado la oportunidad de detener a todos los jefes de la mafia de Japón. –los seis agentes ensanchan los ojos sorprendidos y a la vez incrédulos. –Y ustedes con su respectiva pareja de trabajo comandaran a un grupo de policías armados en la redada que se hará para detenerlos.

- Explícate mejor Kakashi. –dice con seriedad el castaño de cabellera larga.

- A eso voy Neji. –Kakashi lo mira indiferente. –Un agente que trabaja en cubierto desde hace dos años se logro infiltrar en una de las mafias más poderosas de Japón e infiltrarse no como un simple vendedor u informarte, ¡no! Logro entrar como uno de los guardaespaldas personales de uno de los jefes de la familia… ¿no adivinan cual? –Kakashi muestra diversión en su mirada al verlos sorprendidos.

- De entre todas las familias de la mafia son tres las más grandes y poderosas; Sabaku, Akatsuki y Uchiha. –dice con seriedad Tenten.

Cuando la castaña menciono la tercera familia Sakura y Neji apretaron los puños con fuerza.

- ¿En cuál de esas tres logro entrar nuestro agente?... porque siéndote sincera les debo mis respetos a ese agente que logro esa gran proeza, hasta ahora ningún agente ha logrado infiltrarse, no de una forma tan cerca a los jefes de sus familias, son muy cuidadosos en sobre a quienes poner como guarros de los jefes de la familia. –Tenten se soba la barbilla pensativa.

- Dijo uno de los jefes ¿no es así? –Sakura mira seria al peli-plata. –Cada familia de la mafia tiene un solo jefe que rige a su familia, tomando las decisiones, los demás miembros de la familia son parte importante, y se les respeta por sus seguidores, pero siempre será un jefe…. La única mafia que tiene dos jefes al mando es la Uchiha, el hermano menor y hermano mayor, el mando se divide en ambos… así que me atrevo a decir que nuestro agente se infiltro en la mafia Uchiha.

- Eso es imposible… de entre todas las familias de la mafia, la Uchiha no es opción como para que un agente logre entrar siendo nada más y nada menos que un guarro del jefe. –Neji se muestra serio al hablar, pero su entrecejo esta fruncido. –Es bien sabido por todos que la familia Uchiha solo pone como guarros de los jefes a personas que han sido entrenadas para eso, serviles y protegerlos ante todo, y se les entrena desde niños, solo para eso toman hijos de sus seguidores más fieles.

- Por esa razón no nos fiábamos del todo que nuestro agente haya logrado infiltrarse teniendo a ese puesto y no hacíamos movimientos, pensamos que era una trampa... pero ya pasaron dos años y nuestro agente sigue ahí, cada vez teniendo más poder e información de la mafia de ese grupo. –dice serio Kakashi y los demás ensanchan los ojos sorprendidos.

- ¿Quieres decir que Sakura-chan esta en lo cierto? –Naruto se muestra incrédulo, él tampoco se cree eso que se haya infiltrar un agente a esa familia.

- Así es… la familia Uchiha tiene nuestro agente. –Kakashi muestra seriedad en sus ojos, dejándole ver a sus agentes que no miente. –Y nos ha dado la información, no solo para lograr detener a los jefes de la familia Uchiha, sino a todos los jefes Yakuza… en una semana, el sábado por la noche se efectuara una reunión donde se unan los jefes de todas las familias con sus respetivos guarros. –los agentes muestran más sorpresa, no es sorpresa para nadie que siempre hay rivalidades entre familias. –Todos sabemos que aunque haya rivalidades entre familias, hay un jefe supremo que trae como quien dice la "paz" entre familias, ese hombre se encarga de arreglar conflictos graves entre familias. Dicho hombre murió hace una semana de un paro al corazón y se ha convocado una junta de familias para seleccionar al nuevo Jefe de todas.

Los agentes muestran más sorpresa ante esa información, si se toma como jefe a uno de las familias poderosas les dará mucho más poder.


La pequeña Sakura de doce años, está sentada en una de las mesas de la cafetería de su nuevo instituto. La chica está sola en la mesa, tiene su bandeja de comida enfrente, sobre la mesa.

La chica estira su mano para tomar su caja de jugo, despega el popote y lo clava en la abertura envuelta con aluminio, para después dirigir la punta del popote a sus labios.

- ¡Hola!

La peli-rosa alza la mirada viendo a una chica rubia sonreírle amigable a su lado esta una chica de cabello azul que tiene la cabeza inclinada hacia abajo, y sus mejillas están sonrojadas. Las reconoció, están con ella en el mismo salón de clases.

Ambas son unas niñas muy bonitas. La rubia tiene grandes ojos azules; lleva su largo cabello lacio amarrado en una coleta alta, dejando caer su fleco hacia un lado. Su cuerpo es delgado y es un poco más alta que Sakura.

La peli-azul tiene su cabello corto llegándole a la iniciación del cuello en un corte recto; su piel es clara y sus grandes ojos color perla resaltan en ella. Es más o menos de la estatura de Sakura y tiene cuerpo delgado.

- ¿Nos podemos sentar? –pregunta amigable la rubia.

Sakura muestra sorpresa, pero reacciona y asintió rápidamente mientras una sonrisa adorna sus labios, no pensó conseguir amigas el primer día de clases.

Ambas chicas se sientan, colocando sus bandejas sobre la mesa.

- Me llamo Yamanaka Ino y ella es Hyuga Hinata… puedes llamarnos por nuestros nombres… ¿nosotras podemos llamarte por el tuyo?

- ¡Claro! –Sakura amplía su sonrisa.

- Vaya… solo es cuestión de hablarte, pensé que eras tímida como Hinata. –Ino sonríe divertida y Hinata se sonroja más.

- Cuando estoy en lugares nuevos suelo ponerme nerviosa. –Sakura se rasca la nuca y sonríe apenada, mientras que las mejillas adquieren un leve sonrojo.

- ¿Y porque te mudaste aquí? –Ino la mira curiosa.

- Bueno… —Sakura baja la cabeza y empieza a jugar con el popote moviéndolo en entre sus dedos. –Mi madre murió hace un par de meses y mi padre no soportaba estar donde tanto tiempo paso con ella, donde la conoció, así que busco otro trabajo, lo encontró aquí, y aquí estamos.

- Lo siento… no quería hacerte recordar cosas tristes. –la rubia la mira apenada.

- No pasa nada. –Sakura alza su mirada y le dedica una sonrisa, más ambas chicas notaron que no le llega a la mirada, haciéndola ver forzada.

- ¿Y te gusta Tokio? –Hinata la mira tímidamente.

- Apenas me mude hace dos días, no he tenido tiempo de verlo detenidamente.

- No te apures, este fin de semana nos ponemos de acuerdo y salimos las tres juntas. Hinata y yo con gusto te mostramos la ciudad. –Ino se muestra emocionada y Hinata asintió, sonriéndole.

- Me encanta la idea. –Sakura les sonríe ahora sinceramente, en eso su mirada se desvía hacia la entrada viendo al mismo chico que la cautivo solo con verlo, ese que está en su salón, el cual va entrando siendo acompañado por una niña y dos chicos más que diviso estar en su salón de clases también.

Ino curiosa por ver que hizo que la peli-rosa se quede viendo volteo y sonrió divertida mientras sus mejillas se sonrojan levemente.

- Uchiha Sasuke.

- ¿Ah? –Sakura mira curiosa a la rubia que le sonríe divertida.

- Uchiha Sasuke, así se llama el chico de cabello negro.

Sakura se sonrojo toda al verse descubierta y haciendo sonreír divertida a la rubia. Ninguna noto el cómo los ojos de la peli-azul se opacaron por una capa de tristeza.

- No te avergüences, a todas las niñas nos gusta Sasuke-kun, hasta club de fans tiene.

- ¿Nos? –Sakura mira curiosa a Ino.

- Si, me encanta, es tan sexy y apuesto. –los ojos de la rubia tornan forma de corazón. –Pero ya me le declare y me rechazo. –la rubia baja la cabeza derrotada. –Así que si a ti te hace caso ¡a por todas!, mejor que te lo quedes tu a que se lo quede una de las huecas de su club de fans. –dice con heroísmo y a Sakura le resbala una gota de sudor en la nuca.

- ¿A ti también te gusta Hinata-chan? –Sakura la mira curiosa y Hinata niega con la cabeza.

- Hinata no sabe de buen gusto. –dice burlona la rubia y la peli-azul sonríe nerviosa. –es una de las pocas que no caen en los encantos de Sasuke-kun.- Sakura sonríe nerviosa. –Si logras acercarte a Sasuke-kun, Sakura, serás mi ídolo, y si logras hacerte su novia serás mi Diosa. –Ino mueve las cejas de forma insinuante.

- ¿Por qué lo dices? –Sakura esta sonrojada por lo dicho, pero se muestra curiosa. E Ino suelta un profundo suspiro.

- Sasuke-kun no solo ha rechazado a toda valiente que se haya atrevido a declarársele, sino que no le habla a nadie, a nadie que no sean esos tres que lo acompañan. –la rubia apunta con la mirada hacia donde está la mesa donde se sentó Sasuke con sus amigos haciendo que Sakura mire de reojo de forma disimulada. –La chica de cabello plata, Uesugui Aimi; tiene doce años y va en nuestro salón.

Sakura observa a la chica, es muy linda, tiene un largo cabello plata amarrado en dos coleta altas dejando caer algunos mechones sobre sus mejillas, sus ojos son levemente rasgados de color celestes; su piel es clara, su cuerpo delgado y es casi de la misma estatura que Ino.

Sakura al ver como la chica le pasa el brazo de forma amigable a Sasuke, este solo frunce el entrecejo más no la aleja hizo que Sakura se deprima, pensando que tal vez tienen algo.

- Ella a diferencia de Sasuke-kun, le habla a todos, es muy sociable y amable. –Ino se soba la barbilla pensativa.

- Yo pienso que en verdad esa amabilidad es una máscara. –ambas miran a Hinata que ahora esta bebiendo de su jugo.

- Yo no lo creo, he platicado con ella… de hecho me le acerque para preguntarle si es novia de Sasuke-kun, al verle siempre con él pensé eso como todas en la escuela. –Ino se rasca la nuca apenada haciendo que a Hinata le resbale una gota de sudor en la nuca y Sakura la mire más atenta. –Es que el ver como siempre están juntos, como Sasuke-kun la deja que lo toque cuando a ninguna chica más se lo permite, el cómo se llevan pues hace a uno pensar eso. –Ino se sonroja y Sakura también ya que ella piensa eso. –Pero me dijo que no son novios, que son amigos desde pañales al igual como los otros dos, incluso me dijo muchas cosas que le gustan a Sasuke-kun, para ayudarme a conquistarlo, pero aun así me rechazo. –la rubia se vuelve a mostrar deprimida y Sakura se alivio al saber que la tal Uesugui no es novia de Sasuke.—Pero sigamos con las presentaciones. –la rubia recupera el ánimo haciendo que a sus compañeras les resbale una gota de sudor en la nuca. –El chico de cabello blanco.

Sakura lo mira de reojo, viéndolo intentarle quitar su emparedado a Sasuke y este le entierra el puño en la cara haciendo que lo suelte, y Aimi ríe, burlándose, cosa que a las chicas que los ven disimuladamente también casi les hace sacar una carcajada.

El peliblando tiene una cabello lacio que le llega arriba del cuello, cortando en pequeñas capas; tiene facciones lindas, grandes ojos levemente rasgados de color amatista los cuales muestran picardía; es casi de la misma estatura que Ino y es de cuerpo delgado.

- Hozuki Suigetsu, doce años y también va en nuestro salón. Es juguetón, bromista y la verdad no sé como Sasuke-kun lo sigue aguantando ya que ama sacarlo de sus casillas. Me ha tocado varias veces ver como Sasuke-kun lo agarra a golpes. –dice divertida y a Sakura le resbala una gota de sudor en la nuca. –Imagino que a ser amigos desde pañales hace que Sasuke-kun lo aguante. –la rubia se soba la barbilla pensativa.

- Es probable. –Sakura y Hinata sonríen nerviosas.

- El otro chico; el grandulón de cabello naranja…

Sakura mira de reojo al chico que está sentado, comiendo tranquilamente, ese que se ve mucho más grande que sus amigos, incluso que los chicos de su edad. Tiene una mirada pacifica, unos ojos pequeños de color marrón; cabello corto y facciones lindas.

- Akazawa Juugo, doce años y va en nuestro mismo salón… él es alguien tranquilo, no habla mucho pero es muy amable. La verdad no tengo nada más que decir de él. –Ino se soba la barbilla pensativa.

- La verdad. –ambas chicas miran a Hinata que se muestra seria, extrañando a Ino, su amiga pocas veces se muestra así. –No creo que ninguno de ellos sean buenas personas.

- ¿Otra vez lo mismo Hinata? –exclama con fastidio Ino. –Ese rumor de que son de la mafia debe ser falso… si lo fueran estarían en una escuela de elite. –aclara con seguridad mientras que Sakura se muestra sorprendida ante el rumor.


Es de noche y Sakura va entrando a su departamento, es un lugar pequeño pero acogedor. La peli-rosa cierra bien la puerta y deja las llaves y su bolso en la barra que está en el pasillo, después de quitarse los zapatos.

- En ese entonces no entendía como siendo tan popular solo estaba con ellos tres… unos años después me di cuenta como aunque dos de ellos fueran juguetones con él, bromistas y confianzudos, cuando él ordenaba algo los tres le obedecían sin chistar, en ese entonces tampoco entendía eso… pero ahora es muy claro.

Sakura se sigue adentrando por el pasillo, hasta llegar a su habitación, abre la puerta y se deja caer con pesadez en la cama, quedando boca abajo.


Se ve a Sakura con quince años de pie en el patio trasero de la escuela. Sigue conservando rasgos infantiles, pero leves, su rostro se ha afilado, su cabello se lo corto a la altura de los hombros haciéndola ver más linda. Su cuerpo se está desarrollando dejando ver algunas curvas bajo ese uniforme de instituto.

Frente a ella, de pie esta Sasuke quien también conserva facciones infantiles, solo que leves. Ahora es una cabeza más alto que ella, cuando antes eran casi de la misma estatura. Su cuerpo se ve marcada, pero sin verse exagerado. No lleva el saco del uniforme, su playera tiene los tres primeros botones desabrochados y sus manos están dentro de los bolsillos delanteros de su pantalón.

El pelinegro mira con indiferencia a la peli-rosa que tiene la cabeza inclinada en un intento de ocultar su sonrojo y mirada acuosa debido a la pena que siente.

- ¿Y?... ¿Para qué me citaste aquí Sa-ku-ra? –decidió romper el silencio, llevan ahí como diez minutos solo parados.

Sakura alza la mirada mostrando sorpresa, no pensó que él se supiera su nombre, aunque claro, llevan desde el primer año de la escuela media juntos, en el mismo salón, hicieron unos cuantos trabajos juntos es normal que sepa cómo se llama, es solo que ella pensó que él pasaba de largo de ella o mínimo solo sepa su apellido, en este tiempo ha notado como Sasuke a todos llama por su apellido cuando le es muy necesario hablarles por algo, menos a sus amigos, ellos son los únicos que llama por su nombre, aunque extrañamente no ha tocado que la llame a ella ya sea por apellido o nombre, cuando les tocaban trabajos juntos le hablaba con un "eh, oye, tu" etc.

- (Al mal paso darle prisa, si me va a rechazar que lo haga ahora, así será más fácil olvidarlo, y no estar con la certidumbre de un tal vez…) –Sakura se arma de valor mostrando seriedad en sus ojos. – ¡Me gustas!

Sasuke ensancha levemente los ojos, la verdad no se imagino que lo fuera a gritar. Sus mejillas adquieren un leve sonrojo y Sakura se sorprendió a la vez se le hizo encantador verlo así, es la primera vez que lo ve sonrojado.

Sasuke borra rápidamente la sorpresa de sus ojos, y su sonrojo— es bueno dominando sus emociones—, y una sonrisa torcida adorna su rostro y sus ojos muestran una mirada extraña.

- Al fin te animas… llevo tres años esperando que te me declares. –dice con arrogancia y Sakura ensancha los ojos sorprendida.

- ¿Eso significa que tu…? –Sakura no puede terminar la pregunta ante lo sorprendida que esta.

- Si, también me gustas y desde los doce. –Sasuke amplía su sonrisa, sus ojos dejan ver la diversión que siente al verla así.

- (Tantos años perdidos pensando que no le gusto… siento que desperdicie tiempo) –Sakura baja la cabeza derrotada, pero su entrecejo se frunce cayendo en cuenta de algo. – ¡¿Si te gustaba por qué no te me declarabas?! –pregunta molesta, apuntándolo de forma acusadora.

Sasuke camina un par de pasos, acercándose más a ella que lo fulmina con la mirada, y estira su mano derecha tomándole la barbilla, alzándole el rostro e inclina su rostro hacia abajo. Sakura al tener el rostro de él tan cerca se sonrojo, pero no quita su mirada molesta de él.

- Yo no te iba a acercar a mí, pero si tú te acercabas a mi no pensaba rechazarte. –Sasuke cierra sus ojos y une sus labios a los de ella, sorprendiéndola, no entiende que quiere decir con eso, pero no le dio vueltas, cerró sus ojos dejándose llevar por el beso, el sentir sus labios sobre los de ella es la cesación más hermosa que ha sentido en su corta vida.


- Y sigo sin entender esas palabras. —Sakura abre los ojos mostrando tristeza en ellos. –Dos años de noviazgo y nunca me dijiste nada sobre lo que eras tú, lo que es tu familia y lo que son tus amigos, siempre evitabas el tema. –la peli-rosa se sienta en la cama y su entrecejo se frunce, aun así sus ojos no dejan de mostrar tristeza. –Dos años me tuviste en una relación llena de mentiras, en donde me cegabas siendo el novio perfecto, había peleas como todos los noviazgos, pero las reconciliaciones eran tan hermosas y excitantes… fuiste mi primera vez en todo, me entregue a ti… ¡te presente a mi padre! Lo más importante que tenia, te metí a mi mundo y tu nunca me permitiste siquiera estar un poco en el tuyo, y al final me partiste el corazón justo una semana después de la muerte de mi padre y saliste del país, huyendo como un cobarde, siendo que por tu culpa mataron a mi padre.—ahora los ojos de la mujer muestran resentimiento y furia mezclado con la tristeza.—Estúpidos recuerdos… necesito una copa –Sakura se pone de pie dispuesta a salir a beber unos tragos.

Continuará

como veran nuestra kerida y concentida agente ya conocia a sasukito :3

veamos como se desarrolla esta historia y ke pasa en el reten

spero les haya gustado ste nuevo fic ke les traigo

besotes

kriss