Mi nombre era Dimitri Belikov tenía 24 años y era Ruso. Mi vida no había sido fácil, hay gente que lo pasa peor y no me quejaba pero mi vida no había sido un campo de rosas. Me había pasado toda mi vida peleando, literalmente, y me había ganado un nombre que era respetado. Era profesional y nunca miraba atrás.

Yo era un Dhampir, mitad vampiro mitad humano, mi madre era una dhampir que decidió cuidar de mi y de mis hermanas y mi padre, bueno, prefería no pensar en el. Los Dhampir éramos entrenados para defender a los Moroi de los Strigoi, seres que se convertían en no-muertos sedientos de la sed de humanos, Dhampirs y sobre todo Morois, y ahí entrabamos nosotros, sus guardianes.

Mi suerte había cambiado tras mi última asignación, desde la corte real me habían mandado a la Academia St. Vladimir donde recibiría instrucciones. Cuando llegue una guardiana se presento como Alberta, capitana de los guardianes, y se ofreció a llevarme al despacho de la directora Kirova.

-Perdona pero no me has dicho tu apellido- Dije mientras caminábamos por el campus.

-No se preocupe Guardian Belikov aquí todos me llaman Alberta- Dijo con una sonrisa, yo asentí mirando hacia delante.

-Todavía no me han explicado bien para que he venido- Dije con seriedad.

-¿No te lo han dicho?-me miro sorprendida mientras yo negaba con la cabeza- Supongo que habrás oído sobre el secuestro de Vasilissa Dragomir hace dos años por parte de Rosemarie Hathaway ¿no?- Yo asentí, no me gustaba nada por donde iban las cosas- Tenemos pistas sobre su paradero. Tu has sido asignado como el guardián de Vasilissa- Y en ese momento todo tomo sentido para mi.

-A si que- dije haciendo una pausa- yo debo ``salvarla´´ ¿no?- En el momento en que termine la frase llegamos a a las puertas, del que supuse seria el despacho de la directora Kirova, Alberta me miro con una sonrisa maliciosa y sin contestarme empujo las puertas.

-Mas bien eres el encargado de una cuadrilla de rescate- Respondió sonriendo, yo observe atentamente el despacho que había sido convertido en una base de operaciones. Con toda mi fuerza de voluntad me aguante un insulto en ruso y entre mentalizándome en mi próxima misión.

Mientras viajábamos en avión unas semanas después de mi llegada decidí mentalmente repasar el plan. Habían estado huyendo nada mas y nada menos que dos años y actualmente se encontraban en una universidad en Portland. Me sorprendí del tiempo que habían conseguido estar sin que las atrapasen, eso no me daba ningún miedo sabía que mi nueva ocupación era proteger a la princesa Vasilissa Dragomir y eso iba a hacer. Había recibido una imagen de Vasilissa y de Rosemarie para reconocerlas, apenas eran unas crías en las fotos pero confié en poder reconocerlas cuando llegase el momento.

Cuando llegamos a la universidad era de noche, perfecto. No sabíamos exactamente donde vivían pero si sabíamos en que edificio era.

Los otros guardianes pensaban en entrar en el edificio y tratar de encontrarlas, yo me negué rápidamente, sabrían pronto que estábamos allí y encontrarían la forma de escapar. Lo mejor era la paciencia, debíamos esperar a que ella saliese del edificio al día siguiente para localizarlas y una vez entrada la noche ya capturarlas.

Llegamos a un barrio residencial donde los edificios no pegaban los unos con los otros, eran alrededor de las 3 de la mañana por lo que la zona estaba muy tranquila. Nos situamos frente a su edificio, entre los árboles, aprovechándonos de la oscuridad mientras esperábamos, pero un grito rasgo la tranquilidad de la noche y yo no pude evitar avanzar un paso pero me detuve abruptamente cuando vi que una de las luces de las habitaciones se encendía.

Podía ver perfectamente la habitación y sonreí de la suerte que habíamos tenido. Sabia reconocer perfectamente a una chica Moroi incluso en la distancia y esa era particularmente parecida a la de la foto, con los mismos ojos verdes y el mismo pelo rubio, había acertado respecto a las fotos, habían cambiado mucho. En frente de ella y de espaldas a la ventana estaba una chica de piel morena y pelo castaño largo, rápidamente supuse que debía de ser Rosemarie. Las observe unos momentos y cuando iba a darle órdenes a mis compañeros observe con horror como la chica Moroi mordía a la dhampir.

Una oleada de asco me recorrió pero entendí la situación, Vasilissa no tenía alimentadores aquí asi que Rosemarie la alimentaba pero ese no parecía un procedimiento normal para un secuestro.

Cuando Vasilissa terminó de alimentarse salió de la habitación con cara de preocupación. Yo no pude apartar la mirada de la chica dhampir a quien todavía no había podido ver la cara. Rosemarie se movió de repente casi cayéndose y me di cuenta , por primera vez, de que había un gato en la ventana que me miraba fijamente, este parecía molesto conmigo como el resto de los animales, en otra situación no me hubiese importado pero en este caso había alertado a la chica dhampir.

Fue en ese justo momento cuando Rosemarie se asomo a la ventana mirando en mi dirección mientras una brisa jugaba con su pelo. Se me corto la respiración y la observe detenidamente sabiendo que parte de las sombras me ocultaban. Definitivamente la foto no le hacía justicia, tenía un pelo simplemente precioso y aunque no podía ver sus ojos bien supe que serian de un color similar al de su pelo, era guapa incluso en su estado actual, bueno, era hermosa, simplemente hermosa. Entonces volví en mi mismo y me envolví en la oscuridad dando un paso hacia atrás.

-Saldrán del edificio en un minuto, tal vez dos. Estad atentos y listos, recordad que no debemos parecer enemigos- Todos asintieron al unisonó y se colocaron en sus posiciones.

Efectivamente tras un minuto las vimos salir por la puerta, Rosemarie había reaccionado muy rápido pero se notaba claramente que estaba en desventaja. Debía estar mareada por la pérdida de sangre ya que casi se cayó al bajar las escaleras. Comenzaron a andar rápidamente y pronto supuse que tendrían un plan de salida. Hice un gesto con la mano y todos los guardianes comenzamos a correr hacia ellas. En cuanto nos escucharon comenzaron a correr pero las habilidades de un Moroi para correr no se podían comparar con las de un guardián y la chica dhampir estaba demasiado débil.

No me costó adelantarlas por un lado, creo que no se dieron ni cuenta, y me pare delante de ellas, las chicas se detuvieron bruscamente y Rosemarie situó bruscamente a Vasilissa con ademan protector. Aproveche un instante para observarla bien, realmente había acertado con sus ojos, su piel tenía un tono exótico que podía apreciar incluso en la oscuridad y su cuerpo estaba lleno de curvas… detuve mis divagaciones en cuanto note que las habíamos rodeado.

-Dejadla en paz- Gruño-No la toquéis- Me quede en blanco, su voz era agresiva pero sin duda bonita también, decidí que necesitaba que se diese cuenta de que no éramos el enemigo así que levante las manos en ademan tranquilizador.

-No voy a…- Di un paso acercándome un poco mas y entonces fue cuando me atacó saltando tratando de imitar una técnica muy básica ofensiva. Mi instinto corrió por las venas y sin pensármelo dos veces la bloquee con mis manos mientras todavía estaba en el aire. Tal vez le golpee más fuerte de lo debido o que ella estaba muy descoordinada y comenzó a caer pero conseguí agarrarla del brazo antes de que lo hiciese. Fue entonces cuando mi mirada se clavo en su cuello que había quedado al descubierto.

Me quede paralizado y asqueado de nuevo, aunque en realidad no comprendía muy bien porque me molestaba tanto ella estaba salvando a su amiga, o eso supuse tras esa forma tan ridícula de protegerla, valiente, pero ridícula al fin y al cabo. Ella pareció tardar en comprender que miraba pero en cuanto se llevo una mano al cuello y sintió la sangre seca un rubor atravesó sus mejillas, coloco su pelo de modo que no se viese la herida pero yo no podía apartar los ojos de su cuello todavía paralizado. Levante la mirada manteniendo mi fachada neutra y sus ojos me devolvieron una mirada desafiante y se deshizo de mi agarre. Se volvió a posicionar rápidamente junto a la princesa lista para atacar de nuevo.

De repente, la princesa cogió la mano de Rosemarie y le susurro algo. Rosemarie continuo muy alerta mientras que la de Vasilissa estaba tranquila y poco a poco pude ver como la expresión de Rosemarie pasaba a ser la misma que la de su amiga. Me resulto muy extraño pero debía continuar con el plan.

Ignore a Rosemarie y me centras en Vasilissa, le di una reverencia.

-Mi nombre es Dimitri Belikov- dije tranquilamente –He venido para llevarla de vuelta a la Academia St. Vladimir, princesa-.