Estrella Errante

Cap. 1 "Amarga despedida" (El deseo a una estrella)

Hinata Hyuuga de 24 años, publicista, económicamente estable e independiente, perteneciente a una de las familias mas acaudaladas del país, estaba a punto de cerrar con broche de oro su felicidad al casarse (el día siguiente), con su prometido; el afamado empresario Sasuke Uchiha, presidente de una de las 3 agencias mas importantes en la industria del entretenimiento, y con quien además, trabajaba desde hacia 1 año como su mano derecha, sustituyéndolo en mas de una ocasión en sus obligaciones al estar este tan ocupado.

Todo iba perfectamente en su relación, y aparentemente nada podía salir mal: ambas familias se llevaban muy bien y compartían el mismo entorno social, por lo que habían acogido encantados la noticia de la boda, y eso incluía, por supuesto, al padre de la novia; Hiashi Hyuuga, que por primera vez veía con orgullo y aprobación las decisiones de su primogénita a quien había dado como un caso perdido desde hacia tiempo.

Esto, no pasaba desapercibido para Hinata, que se colmaba de dicha al librarse por fin de la sombra de su hermana menor y conseguir el afecto paterno que por tanto años buscara, sin haber tenido que cambiar quien era o sometido a la voluntad de su padre con un matrimonio arreglado con un perfecto extraño. No. Ella se casaría por amor, y con un hombre que sabía igualmente la amaba. Obviamente, esto implicaba un gran triunfo personal para la joven, que ansiosa esperaba ilusionada el momento en que unirían sus vidas en el altar, y nada podría arruinar ese momento… o por lo menos eso es lo que pensaba.

-"Mañana" –se decía nerviosa- "Mañana seré su esposa"

Un suave rubor tiño sus mejillas al pensar en ello, y avergonzada dejo caer al frente su cabello para que los comensales reunidos en el restaurante poco conocido donde Sasuke la había citado no lo notaran. Pasado un rato, se calmo, y comenzó a ver de reojo la puerta del establecimiento por donde su amado entraría en cualquier momento. Sin embargo, pasados 20 min sin que hubiese señales de el, comenzó a preocuparse.

-"¿Habré confundido la hora?" –se pregunto intranquila, revisando el mensaje en su celular que le había dejado su prometido- "No, no hay error, dice a las 5:00 pm"

En eso, la puerta del restaurante se abrió, dando paso al amor de su vida. Aliviada, se irguió en la silla y con una sonrisa lo saludo efusivamente mientras se acercaba a la mesa, gesto que fue correspondido por un fruncimiento de ceño de él en señal de disgusto. Un tanto desconcertada por el desaire contuvo su emotividad y espero paciente a que se sentara.

-¿Ordenamos? –pregunto Hinata animada tratando de disipar la escena anterior

-No –espeto Sasuke con frialdad- No pienso quedarme mucho tiempo -el comentario confundió aun mas a Hinata, puesto que el la había citado ahí y pensaba que comerían juntos.

-Entonces, ¿solo un café? –se aventuro a sugerir con una sonrisa forzada

-Ya te dije que no me quedare mucho tiempo –espeto Sasuke molesto, haciendo que Hinata respingara en su asiento por la brusquedad de su respuesta bajando la mirada para empezar a jugar con el ribete del mantel en un intento de contener su creciente zozobra.

-Quieres dejar de hacer eso –gruño Sasuke irritado- Me desquicia cuando lo haces

-L-lo s-siento –se disculpo Hinata sin levantar la vista sintiendo un nudo en su garganta- N-no q-quise m-molestarte

-No quise, no quise. Tu nunca quieres nada –gruño enfadado Sasuke- En fin, ya no importa -reclinándose en su asiento- Solo vine a decirte que, conocí a alguien, y ella es todo lo que he estado buscando, y no una mojigata niña mimada carente de carácter que vive a la sombra de su hermana, esperando que algún día su padre note su presencia

Escuchar todo esto en labios de la persona que mas amaba partió en mil pedazos el corazón de Hinata que sintió como las lagrimas se agolpaban en sus ojos amenazando con salir.

-No se te ocurra llorar –la amenazo Sasuke con fastidio- Sabes que odio las escenas, además, no tengo tiempo para ellas. Sakura me espera en el aeropuerto, nos iremos el fin de semana, así que no se te ocurra molestarnos con tus dramas. Adiós.

Con la cabeza aun gacha, Hinata vio como Sasuke se levantaba de su asiento y se encaminaba a la salida, por donde desapareció sin siquiera voltear a mirarla, dejándola ahí, sola, con el corazón hecho pedazos. Un camarero, al ver que su "acompañante" se iba, se acerco a la mesa para ver si necesitaba algo. Con un murmullo apenas perceptible le dijo que no y pidió la cuenta. Tras pagar, se levanto de su asiento, y con movimientos mecánicos tomo su abrigo y bolso saliendo del lugar tan rápido como sus piernas se lo permitieron.

Ya afuera, una copiosa lluvia inundaba las calles, pero Hinata no la tomo en cuenta, y sin ponerse su abrigo, se enfilo por ellas sin rumbo fijo, dejando que las gotas de lluvia se mezclaran con sus lágrimas y las ocultaran.

Entonces caminó… caminó... y caminó, hasta que cayo la noche.

Cuando se dio cuenta, había llegado hasta el parque central, la lluvia hacia rato que había parado, incluso, extrañamente, el cielo se había despejado. Al verse, se dio cuenta que estaba calada hasta los huesos y presentaba un aspecto por demás desaliñado. Debía regresar a casa y cambiarse, pero solo de pensar en hacerlo y enfrentarse a la situación la agobiaba. Así que, opto por deambular por el parque, y fue así como llego hasta el mirador. Estando ahí, recordó sus ingenuos planes de esa tarde, y experimento una enorme desesperación, angustia y dolor, entonces, al levantar sus ojos hacia el firmamento, se descubrió ante ella un hermoso cielo estrellado que contemplo con mirada vacía.

De pronto, algo en el cielo llamo su atención; una brillante estrella, la más grande de todas las que había en ese cielo, tintineo y se desprendió del firmamento y cayó.

-"Una estrella errante" –se dijo la joven, y cerrando los ojos, aferrándose a esa última esperanza murmuro:

-Un amor, necesito amor

Abrió los ojos y al no verla, sus esperanzas se desvanecieron. Desolada, dio media vuelta y desanduvo el camino recorrido. Era hora de regresar. Pero a penas había dado unos pasos, cuando le sobrevino un mareo, se sentía arder, pese a que la noche estaba fresca. Dio unos pasos mas con la respiración entrecortada… y se desplomó, quedando inconsciente, en medio de la noche.