«Neko no Jutsu»
O
«Jutsu de gato»

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SasuSaku

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Disclaimer: Nada me pertenece, y los dos primeros capítulos de esta historia son parcialmente hechos por mí, pero la mayoría de estos dos fueron hecho por Queen - Kirei; yo sólo me encargo de continuar esta historia a partir del capítulo tres (¡Wuu! Es a partir del próximo capítulo :D).

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Aviso: Las actualizaciones serán todos los viernes.


«Neko no Jutsu»

Capítulo dos: La curiosidad mató al gato.


Sakura había sobrepasado todos los límites de molestia conocidos.

Eso fue lo que concluyó el Uchiha, en cuanto la chica los sumergió a ambos en la bañera. Él intentó permanecer sereno ante la situación, pero, por alguna razón, el sólo contacto con el agua lo desesperó por completo. ¡¿Qué diablos le ocurre a mi cuerpo?! Se preguntó, aunque lejos de quedarse a meditarlo, Sasuke intentó salir lo más rápido posible de allí.

Lamentablemente, Sakura lo detuvo justo a tiempo y lo acercó a ella para mantenerlo quieto, arrimando la espalda del minino contra su propio pecho. El chico tragó saliva con dificultad, ya que el roce de los pechos de la kunoichi contra su columna le había vuelto a provocar escalofríos… agradables escalofríos.

¡Joder! ¡Escalofríos que definitivamente no debería sentir en aquellos momentos!

Estúpida Sakura. Sasuke apretó los dientes, tratando de ignorar la inexplicablemente placentera sensación de tener el suave cuerpo de la chica tan cerca del suyo. Y, por una algún motivo totalmente desconocido para él, tuvo un momento de locura y sintió los irrefrenables deseos de volver a ser humano… para así darse la vuelta, acorralarla contra la pared, besarla por todos lados, cog–

Diablos. No otra vez.

Debía detener esos pensamientos… especialmente en la condición en la que se encontraba. Ugh, verdaderamente maldecía a Tsunade; y hasta podía jurar que esa vieja bruja estaba disfrutando el hacer su vida más miserable.

—¿Lo ves, Sasu-chan? —La kunoichi interrumpió las cavilaciones de Sasuke, mientras tomaba la esponja y comenzaba a tallarle sus orejas. El Uchiha gruñó—. No tienes por qué tener miedo al agua —Comenzó a tallarlo con un poco más de fuerza esta vez, haciendo que el minino se tensara con molestia ante su falta de tacto—. No debes estar nervioso, yo estoy aquí contigo.

Sasuke entornó los ojos con ironía; eso era exactamente lo que le preocupaba.

Y es que si hubiese sabido que Sakura se comportaría como una niña de cinco años con falta de cariño, nunca hubiese aceptado aquel trato con Tsunade. Hubiese preferido brindar servicio comunitario a toda la aldea por tiempo ilimitado, o ser encadenado a un árbol como había sugerido el dobe… Qué mierda, incluso estar encerrado con Karin habría sido más tolerable; y eso que ella ahora lo odiaba por, hum, circunstancias. Cualquier cosa podía ser mejor que ser torturado a manos de la propia Sakura. Era una nueva clase de tortura a la que nunca había sido sometido de tal manera: era tortura psicológica, la chica estaba probando su paciencia sin saberlo, y él no era una persona paciente precisamente.

Sasuke suspiró, cerrando los ojos e intentando relajarse para hacer más corto aquel suplicio en el que lo habían metido. Aún no asumía completamente lo que le estaba pasando y, al igual que la imagen del cuerpo de Sakura, estaba seguro de que no lo olvidaría por un largo tiempo…
No recordaba haber visto a alguna mujer desnuda en la vida (vaya, que no había sido adolescente por culpa de guerras y venganzas; no le había interesado eso en absoluto), y las suaves curvas que poseían eran para volverse loco —y eso que Sakura no poseía ningún cuerpo de infarto, pero tenía un no-sé-qué para él. Ella era tan… No sabía, era la única que le inspiraba un sentimiento de confianza, un sentimiento de poder y (a veces) querer estar con ella a ratos.

—El baño fue muy relajante, ¿verdad? —comentó Sakura mientras salía del cuarto de baño, con Sasuke entre sus brazos y (para la paz mental del chico) usando una larga bata blanca—. Estoy segura de que te sientes mucho mejor ahora, Sasu-chan.

El aludido sólo bufó y arrugó su pequeña nariz, estirando sus entumecidas extremidades en cuanto la chica lo dejó suavemente sobre su gran cama.

—Mmm… —la chica de pelo rosa estiró sus brazos y se inclinó sobre el colchón para tomar la ropa que había seleccionado para el día, antes de haber preparado el baño—, hay mucho que comprar, Sasu-chan. Necesitas alimento, además de un plato para este y el agua, juguetes… —El Uchiha tuvo que apartar la vista cuando Sakura se quitó la bata para comenzar a vestirse—. Además de un collar y una placa —Terminó de enumerar, mientras se abrochaba el sujetador—. Será mejor que Tsunade-shishou me ayude con los gastos porque a mí no me va a alcanzar y…

¿Es que tiene que hablar todo el tiempo?, se preguntó Sasuke, harto de escuchar a la chica parlotear lo mismo una y otra vez. Lo único que quería en ese momento era que ella acabara de vestirse e ir a comprar todas las tonterías que necesitaba. Dios, si antes Sakura era molesta, ahora ni siquiera existía una palabra para describirla.

—Lista —anunció la chica tras unos cuantos minutos, tomando su cartera y a Sasuke entre sus brazos—. ¡Vamos a tener un día muy divertido, Sasu-chan!

Sasuke no pudo hacer nada más que tragar saliva ante eso; estaba seguro de que el concepto de «diversión» de Sakura difería bastante del suyo.

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Y cómo odiaba siempre tener la razón. Porque, efectivamente, estaba en lo correcto.

Ya que bajo ningún punto de vista, pasearse por más de tres horas en una tienda de mascota y salir vestido con un listón rosa atado al cuello podía ser divertido para alguien. Intentó zafarse nuevamente con la esperanza de poder escapar, pero Sakura lo mantenía fuertemente apretado contra su pecho, añadiéndole aún más desesperación al estado de Sasuke. Casi parecía que Tsunade le había dicho cómo maltratarlo, diciéndole qué era lo mejor para los estúpidos gatos pero, en verdad, pensando en lo que a él le fastidiaría; sí, era eso, porque había logrado fastidiarlo muchísimo.

Si al menos fuera un gato-ninja. Pero no… era un tonto, inútil, peludo y odioso gato.

—Ahora sólo nos queda el alimento —comentó la chica mientras comenzaba a caminar por la dirección opuesta, cuando escuchó que alguien la llamaba. Al principio se confundió ya que no pudo reconocer al dueño de la voz, pero cuando la figura del extraño se hizo más cercana, una sonrisa se formó en el rostro de la joven—. ¡Neji-kun!

Las orejas de Sasuke se erizaron al escuchar eso.

¿Neji-kun? Qué mierda

¿Tantas cosas habían cambiado durante los años que había estado fuera? Había conocido ciertos cambios gracias a las charlas con Naruto (cuando sólo Naruto charlaba y él lo ignoraba olímpicamente) o con el resto de su equipo en anteriores ocasiones; encuentros fortuitos que no habían sido precisamente en son de amistad y en los de la guerra no hubo mucha cháchara. Mas, ¿tanto así como para que Sakura usara un «kun» en otra persona con la que antes ni se hablaba?

No ocultó su desprecio en cuanto Neji se acercó lo suficiente a Sakura, hasta quedar frente a ella. El Hyuuga prodigio le dedicó una sonrisa cordial a la chica, antes de bajar su vista al gato negro que esta sostenía entre sus brazos. Aunque un sentimiento extraño lo albergó cuando sus ojos perlados se toparon con los azabaches del felino; algo en ese animal se le hacía desagradablemente familiar…

—Sakura, no sabía que tenías una mascota nueva.

¿Y por qué tendrías que saberlo?, pensó el Uchiha inconscientemente y alzando la vista hacia el rostro de la chica, como exigiéndole una explicación.

—Fue un encargo de Tsunade-shishou —dijo la joven al Hyuuga, mientras sus mejillas se teñían de un leve color rosa. Y aquel detalle no pasó desapercibido para Sasuke, quien entrecerró aún más sus ojos negros—. Ella no podía cuidarlo, así que me pidió que me encargara de él por un tiempo.

—Ya veo.

Hubo un breve momento de silencio, en el que sólo se hicieron notar las miradas entre Sakura y Neji; tímidas e indecisas por parte de ella, y seguras e intensas por parte del chico. A su vez, Sasuke observaba con molestia lo que estaba presenciando. ¿Desde cuándo Hyuuga y Sakura se tenían tanta confianza entre ellos?, ¿acaso eran amigos…? ¿O quizás algo más?

¿Y por qué diablos todo eso le tenía que importar? No era como si la vida sentimental de ella fuese algo importante para él, ni que le molestara en absoluto; no le debería molestar. Sin embargo, su lógica y sentido común no concordaban con lo que verdaderamente sentía.

Hn, el shampoo para gatos y respirar el mismo aire que Sakura le debía estar afectando el cerebro.

La presencia de Neji se hacía más y más molesta para él, incluso más que el estúpido listón rosa atado a su cuello (que aún ni se podía quitar), y las miradas no dejaban de pasar una y otra vez por su cabeza molestándolo más; porque a él no le importaba ella ni qué tipo de relación tenía con el Hyuuga. Sakura se encargaba de ser una molestia sin proponérselo.

—Bueno, ya debería irme —muy a su pesar, fue la kunoichi quién terminó con aquel intercambio de miradas empalagosas—; aún debo comprar la comida de Sasu-chan y después me reuniré con Tsunade-shishou en su oficina.

Sasu-chan —repitió Neji, sin ocultar su sorpresa ni el desagrado al conocer en quién se había inspirado la ninja-médico para nombrar a su nueva mascota. Aunque podía notar el porqué, obviamente—. Sí, tiene un aire muy similar a Uchiha.

El aludido volvió a fulminarlo con la mirada; el modo en que había dicho su apellido había sido tan hostil, que si hubiese dicho «bastardo» en lugar de «Uchiha» no hubiera sonado muy diferente. Sakura rió nerviosamente sabiendo que no podía reprenderlo por ello (era un hecho que el noventa por ciento de la aldea odiaba a Sasuke; ciertos acontecimientos acerca del clan aún no eran del todo públicos, así que tuvo que morderse la lengua para no decirle que no lo conocía; después de todo, Neji le agradaba), pero no pudo evitar extrañarse; por lo general, Neji era bastante cortés y se medía con las palabras, pero había pronunciado «Uchiha» como si fuera el peor insulto que se le pudiera decir a alguien.

—Sí, se parecen mucho —La chica acarició las orejas del gato al notar que este se había tensado y que miraba a Neji como si quisiera despedazarlo con sus garras—. Ya me tengo que ir. Nos vemos, Neji-kun.

—Sí, nos vemos —se despidió el chico, mientras daba la vuelta y caminaba en dirección opuesta a la que había tomado Sakura.

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Después de firmar los papeles que estaban sobre su escritorio y dar todas las indicaciones correspondientes para el día a Shizune, Tsunade dejó escapar un largo suspiro y sus ojos castaños se posaron en las tres personas que se encontraban frente a ella. La pelirroja la miraba de forma hostil y retadora, el… ¿tiburón? Bueno, lo-que-sea-que-fuese sonrió con una mezcla de entretención y confianza cuando ella alzó las cejas al reparar en él, mientras que el más alto y robusto de todos era el único que parecía demostrarle algo de respeto.

—¿Y bien? —Suigetsu se cruzó de brazos de forma aburrida y se apoyó en la pared, esperando el veredicto de la Hokage—. ¿Cuál será nuestro castigo, alteza? Ya sabemos que Sasuke tiene que lidiar con su pequeño problema peludo, ¿pero nosotros qué?

Es casi tan molesto como el mismo Naruto, las cejas rubias de la mujer se crisparon ante la insolencia de aquel tipo.

—No me agrada para nada la decisión que ha tomado el consejo que ha asumido de momento, son unos amateurs… Pero debo hacerles caso igualmente —anunció, haciendo una mueca de disgusto y apoyando la barbilla en sus manos—. Sin embargo, tienen un punto: Uchiha Sasuke era su líder, lo que lo convierte en el miembro con más antecedentes de su grupo. Por ende, el que debe sufrir la pena más alta. Ustedes recibirán castigos y sanciones de menor grado.

—¿La pena más alta? —repitió el chico con incredulidad, e hizo una pedorreta con la boca—. Fingir ser la mascota de esa médico tan sexy no puede ser considerado un castigo, más bien es un privilegio. ¡Yo encantado tomo el lugar del bastardo de Sasuke, ahora y ya!

—Un momento, un momento —Karin, que había permanecido en silencio todo el tiempo que habían estado ahí, interrumpió las palabras de su compañero—. ¿Sasuke está bajo el cuidado de la médico esa?, ¡¿cómo es que el hecho de ser un tonto gato y ser cuidado por una mujer es un sacrificio y castigo?! ¡Más bien parece que cierta pelirrosa lo quería en su casa! Es un "castigo" injusto, de hecho, ¡a esa mierda no se le puede llamar castigo!

—Por esta vez, concuerdo con la zanahoria —Suigetsu sonrió de manera galante a lo que seguía, intentando molestar en vano a Karin—, y sólo imagínatelo; viviendo, durmiendo, incluso bañándose con ella. Me imagino lo mal que lo debe estar pasando Sasuke —la chica se iba poniendo más furiosa que nunca con cada palabra, y es que siempre Uchiha Sasuke conseguía salir bien de todas las situaciones. Ella le guardaba resentimiento aún por sus acciones, por la forma en que… No podía ni pensarlo—, estando en la misma cama que ella y poder verla desnuda cuando se le antoje, ¡vaya sacrificio! —expresó con sarcasmo.

—C-cállate, no puede ser que él sí quiera estar con ella —Karin estuvo a punto de golpearlo, pero Juugo la detuvo justo a tiempo. No estaba enfadada con Suigetsu (por primera vez en su vida), sino, con lo que decía de Sasuke. No podía tener tanta suerte, ¡no después de lo que le había intentado hacer a ella! Y ella había terminado encerrada y él… ¿así?—. De ninguna forma podría siquiera estar disfrutando de su compañía, porque la detesta, ¿no? Porque si disfrutara de su compañía, ¡esto casi parecería una bienvenida para él!

Tsunade se frotó las sienes, en señal de desesperación. Todo este alboroto le estaba dando jaqueca. ¿Por qué debía explicar sus razones a esos desconocidos?

—Lo que tú digas —Suigetsu le dedicó una mirada sardónica, antes de volverse a Juugo—. ¿Pero la detestará tanto cuando lo abrace o lo recueste sobre sus pechos? Vaya castigo… Si los castigos fueran así en mi aldea, ¡me hubiese convertido en un Sasuke-vengador-sin-piedad sin pensarlo! Y dígame, alteza, ¿qué debo hacer para que alguien me recueste sobre sus pechos? —Le dio un codazo a modo de broma para que se riera junto a él, pero el aludido no pareció captar la gracia del comentario por lo que sólo se le quedó mirando.

Suigetsu entornó los ojos, Juugo no tenía sentido del humor.

—Cada vez me convenzo más de que soy el único hombre de todo el grupo —refunfuñó, aunque luego se retractó—, oh, esperen. Se me olvidó que Karin también cuenta.

Lo único que evitó que la chica cometiera un asesinato en ese momento, fue que una furiosa Tsunade estampó su puño en el escritorio, captando toda la atención.

—¡CÁLLENSE DE UNA MALDITA VEZ! ¡MEJOR EMPIECEN A COMPORTARSE, ANTES DE QUE RECONSIDERE LA PENA DE MUERTE PARA TODOS USTEDES!

Suigetsu y Karin pararon su charla "amistosa" y se quedaron quietos (de manera exagerada y tiesa, temblando levemente) como soldados sumisos al ver cómo el escritorio se había reducido a aserrín unos instantes atrás. Y ambos temblaban. Juugo los miró con desaprobación un segundo, y luego fijó su vista en la Hokage nuevamente, con respeto, intentando aplacar la ira de ésta.

—Ahora —musitó, calmándose un poco, pero aun visiblemente molesta—, explíquenme de una vez por qué ustedes también están en esta aldea antes de que los eche de aquí personalmente, y a patadas. Denme una buena razón de por qué los debo dejar aquí, ahora.

—Empiezo a darme cuenta por qué Sasuke no opuso resistencia… Menuda Hokage —susurró Suigetsu a los otros dos, observando el aserrín en que se había convertido el escritorio y cómo aun, sobre ellos y en toda la habitación, volaban los papeles del papeleo-de-Hokage que saltaron del escritorio cuando Tsunade destrozó éste.

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Sasuke se encontraba reposando en la mesa de cocina de Sakura, mientras esta terminaba de guardar la comida en el refrigerador y desempacaba las cosas que le había comprado. Aunque el chico no dejaba de mirarla con irritación y escepticismo, claramente molesto por todo el incidente con el idiota de Hyuuga.

¿Neji-kun? ¡Por favor! Qué idiotas siguen siendo todos.

—Este sí que fue un día provechoso, ¿no, Sasu-chan? —La chica le dedicó una radiante sonrisa, pero el minino pasó de ella completamente. Sakura se sintió repentinamente incómoda; su nueva mascota parecía más interesada en ver a las partículas de polvo flotando en el aire que en prestarle atención a ella.

Suspirando y armándose de su mejor ánimo, tomó al animal entre sus brazos y se dirigió a su cuarto. Una vez en él, dejó nuevamente libre a Sasuke y se encerró en el baño. El Uchiha suspiró con alivio en cuanto la chica lo dejó a solas. Rápidamente, se acomodó en los pies de la cama de la kunoichi y enroscó su pequeño cuerpo, cerrando los ojos. Unos minutos después escuchó cómo la puerta del baño se abría y pretendió ya estar dormido; así la chica no lo fastidiaría por lo menos hasta mañana.

Efectivamente, Sakura verificó si aún se encontraba despierto y al pensar que no, le acarició suavemente la cabeza y se puso su pijama (por su salud mental, Sasuke prefirió ignorar ambas cosas, evitando bufar por la primera para que no lo molestara más). Con rapidez se metió en su cama y casi inmediatamente después de apoyar la cabeza en su almohada, se quedó dormida. Sasuke se sorprendió de la rapidez con la que la chica podía descansar y, dando un último bostezo, procedió a dormirse él también.

Sasuke… kun.

El aludido abrió los ojos inmediatamente; no, eso tenía que haber sido su imaginación. Cerró los ojos con fuerza, ahora sí desesperado por conciliar el sueño.

—Sasuke-kun, no…gracias a su nueva vista felina, no necesitaba activar su Sharingan para ver cómo la chica fruncía el ceño y se removía incómoda entre sus sábanas—. Detente, ¡por favor!

¿Qué diablos estaba pasándole?, ¿estaba soñando con su partida de Konoha? ¡Pero si eso había sido hace años! Era increíble que aún sufriera con ello… No se veía como alguien que se torturara con lo mismo siempre. Pero a él no le interesaba en absoluto Sakura, pensó, y sólo quería que parara de soñar con él esos recuerdos tontos. Recuerdos que alguna vez también repasó… ¡No, eran tontos y ya!

Con la intención de despertarla para que dejara de soñar con él, se acercó sigilosamente pero, justo cuando había levantado una pata para tocarle su rostro, notó que unas finas gotas de sudor bajaban por su frente, su cuello y se perdían en el ligero escote de su camisón. Sasuke tragó saliva, esto era algo que definitivamente no quería presenciar. ¿Con qué rayos estaba soñando esta mujer? Debería estar llorando, no haciendo… eso que hacía. Sakura ladeó su cabeza, precisamente en la dirección del chico y después de morder su labio ligeramente, exhaló algo muy parecido a (y Sasuke maldijo internamente al darse cuenta del parecido)… un gemido. Uno bastante provocador. La chica volvió a darse la vuelta y retorció las sábanas entre sus finos dedos, mientras más sudor se acumulaba en su piel.

—¡Sasuke-kun! Detente… por favor.

Sasuke tenía la mandíbula casi desencajada y cada cabello de su cuerpo completamente crispado. Sakura estaba soñando con él, sí, pero no precisamente con la inocente despedida que habían tenido a los doce años. El Uchiha la fulminó con la mirada y la maldijo internamente, con la garganta seca.

Estúpida, molesta e imbécil Sakura, apretó los dientes con fuerza y sus uñas se clavaron en el colchón.

Definitivamente no volvería a ver a Sakura como antes y, aunque nunca lo reconocería en voz alta, se alegraba de ser un gato en esos momentos. Porque de no ser así, no hubiese tenido más remedio que darse una ducha de agua fría a esas horas de la noche.


¡Hola nuevamente!

Declaro que los días viernes serán días de actualización, aunque intentaré que sea más temprano en la hora… Antes que (¿la expresión correcta es «todo» o «nada» en estos casos? Optaré por alguna) todo, ¡feliz invierno a todos quienes viven en el hemisferio sur! Han sido días helados y se vienen más, así que aguantemos juntos. En el otro hemisferio la están pasando genial con sus vacaciones odiosas (qué envidia me dan, por Dios D:).

Quisiera agradecer de corazón todos los reviews, alertas y favoritos que llegaron tanto a la historia como a mí como autora por el primer capítulo. ¡Me sorprendieron muchísimo! Los correos no paraban de llegar nunca, me sentí tan bien. Son unos amores.
Como dato, quisiera agregar que siempre respondo a los reviews por PM (como permite Fanfiction si posees cuenta), así que estén atentas. A los que no poseen cuenta pero gustarían de alguna respuesta, pueden dejarme su correo y les contestaré a la brevedad :).

Sobre el capítulo no me queda más que decir: Mismo mundo, otras circunstancias. Lo digo por Neji :/. Estaba escrito así y no quiero modificarlo, adoro a Neji así que… no era algo que estuviese en mis planes. El próximo capítulo es completamente mío, ¡qué emoción/miedo/nervios tengo! xD

Adiós, ojalá me digas qué tal estuvo con un comentario ^^. ¡Cuídense, nos vemos el próximo viernes!