Holaaaaa! Tras muchos meses de clases y exámenes llega el verano, y con el mi inspiración. Últimamente estoy muy enganchada a Code Lyoko, así que tras leer algunos fics (Todos prácticamente xD) he decidido aceptar el reto de "25 momentos'' de Natsumi Niikura, cuyos fics adoro. Podría haberlo hecho de Harry Potter, pues de esta saga son mis dos únicos shots publicados en Fan Fiction, pero quiero cambiar, y Ulrich y Yumi son una pareja que me encantan.

Los publicaré seguramente de manera desordenada y algunos capítulos serán la continuación de otros.

Espero que lo disfrutéis :)

Pastelería.

7:30 de la mañana. Llegaba tarde, muy tarde. Ulrich salió de la cama a toda velocidad. ¿Cómo era posible que se hubiera dormido? ¿Acaso no había sonado el despertador? Se puso el ridículo uniforme de rayas blancas y rosas de la pastelería, cogió una galleta de la cocina y metiéndosela en la boca salió corriendo por el portal de su edificio camino al trabajo.

Llegó al local casi sin aliento y despeinado. El dueño, un hombre de unos 50 años regordete y con barba canosa, se rió al verlo venir de aquella manera.

-Tómate un momento para respirar, chico, o te va a dar algo.

Ulrich le dedicó una pequeña sonrisa mientras apoyaba una mano en el marco de la puerta para sujetarse. Quiso decir algo, pero debido al cansancio no pudo articular palabra. Tras recuperarse se colocó detrás del mostrador junto a su jefe.

-Lo siento- dijo al recuperar el aliento- Parece ser que se me han pegado las sábanas.

-No te preocupes, chico- dijo el hombre esbozando una sonrisa bonachona- A todos nos pasa alguna vez.

Ulrich asintió como forma de agradecimiento. Era una suerte que su jefe no fuera de los típicos malhumorados que amenazan con echarte al mínimo error. La verdad es que no le gustaba lo de trabajar en la pastelería todos los días del verano desde las 7:00 de la mañana, pero ¿qué podía hacer? No pensaba pedirle dinero a su padre para pagarse la carrera. A sus 21 años era perfectamente capaz de valerse por sí mismo, no necesitaba suplicar a la persona que prácticamente lo había ignorado durante toda su vida. No caería tan bajo.

La mañana transcurrió tranquila. A la una del mediodía su jefe se despidió de él y salió camino a su casa, sin embargo el tenía que estar allí hasta las tres, comer algo rápido y volver a las cinco de la tarde a la pastelería. Era un horario horroroso, pero no podía quejarse, necesitaba el dinero.

Cuando ya quedaban tan solo diez minutos para irse a comer escuchó la campanita de la puerta. Gruñó por lo bajo, ¿quién venía a estas horas?¿No había tenido toda la mañana para comprar un maldito pastel?

-¿Tiene tiempo para comer, señor empleado gruñón?

Reconocería esa voz en cualquier sitio, incluso estaba seguro de que sería capaz de escucharla entre una multitud de gente ruidosa. La voz de ella, de su novia, de su Yumi. Se giró rápidamente y allí estaba ella, de pie, con ese vestido negro de tirantes que apenas le cubría medio muslo que él le regaló en su 5º aniversario, hacía apenas una semana. Estaba preciosa.

-Ese vestido debería estar prohibido, no sé en qué estaba pensando cuando te lo compré- dijo él con una sonrisa fijándose en lo corto que era.-Le habrás alegrado la vista a más de uno por la calle.

Yumi soltó una carcajada.

- La verdad es que me sentía un poco observada mientras venía hacia aquí, creo que ya sé por qué.

Ulrich se tensó antes esa afirmación. Sabía que ella lo había dicho de broma, pero eso no lo hacía menos molesto.

-Sabes que esas bromas no me gustan.

-Y a mí no me gusta que pases tanta hambre- dijo ella cambiando de tema- Así que te he traído esto- sacó de su bolso dos tupperwares llenos de ensalada de pasta.

El estómago de Ulrich empezó a rugir, tenía hambre, demasiada.

-Gracias Yumi, me has salvado la vida, ¡estoy hambriento!

-¡Que dramático!- exclamó ella sonriendo.

Se colocaron en una de las mesas de la pastelería y empezaron a comer. No faltaron las bromas y las risas, cualquiera que los viera podría darse cuenta de que eran tal para cual. Cuando terminaron Ulrich se dirigió a la nevera y sacó de ella una tarta de cereza, la favorita de Yumi.

-¿Y esto?- dijo ella sorprendida

-¿Es que solo tú puedes dar sorpresas?

Ella le dio un tierno beso en la mejilla cuando Ulrich volvió a sentarse.

-En realidad Yumi, quería pedirte perdón- dijo Ulrich cabizbajo.

-¿Perdón? ¿Por qué?

-Sé que trabajar aquí me quita mucho tiempo y que nos vemos poco entre semana, lo siento, pero te juro que…

-Ulrich- dijo ella interrumpiéndole- no te disculpes, entiendo que necesitas este trabajo, es importante. No te voy a mentir, hay veces en las que me desespero, porque sí que es verdad que nos vemos poco, pero cada cosa a su tiempo.

Tras decir esto se acercó lentamente a su novio, hasta unir sus labios con los de él. Fue un beso dulce, lento, el cual Ulrich profundizó cogiendo la cara de Yumi con sus manos y atrayéndola más hacia sí. Se separaron lentamente y tras rozarle la nariz con la suya, el castaño apoyó su frente en la de Yumi.

-Te juro que te compensaré, ¿qué te parece una pequeña escapada junto al mar este fin de semana? Puedo pedirle a Odd que nos deje alojarnos en su casa de la playa.

-Me parece bien porque creo que vas a necesitar toda el agua del mar…-dijo la nipona sonriendo maliciosamente

-¿Para qué?- preguntó Ulrich extrañado

-Para limpiarte la tarta de la frente- y dicho esto le estampó un trozo de tarta en la cara comenzando a reír.

Ulrich se limpió como pudo sin lograr retirarse toda la nata de su rostro.

-Te lo mereces por disculparte por tonterías- añadió ella sin parar de reír.

-Soy culpable, lo admito.

Al acabar de comer la tarta Yumi se despidió de Ulrich con un tierno beso y volvió a casa sonriendo, pensando en ese fin de semana que les esperaba. Sin duda sería fantástico.

Y hasta aquí la primera palabra :D Está un poco flojo, pero pondré como excusa que es el primero! xD Subiré cad días, depende mi nivel de inspiración.

Si os animáis a comentar hacedlo de manera sincera, pues vuestros comentarios me ayudarán a mejorar :)

Un beso!